Secciones

Buscamos Editores - Participa - Colabora

martes, 7 de febrero de 2012

Exclusivo: Documento de la CNI que justificaba el autogolpe EL FRAUDE DE LA "NOCHE ROJA"



(Por Francisco Martorell)
La CNI en 1988 elaboró un documento de Inteligencia que anunciaba un ataque de comunistas y miristas en la noche del 5 de octubre, día en que se plebiscitó la permanencia de Pinochet en el poder. De esa supuesta "asonada" fueron informados los comandantes en jefe de las cuatro ramas de las Fuerzas Armadas. Pinochet, apoyado en el documento del jefe de la CNI, Hugo Salas Wenzel, que El Periodista da a conocer en forma exclusiva, trató de torcer el destino de las urnas y realizar un autogolpe. Quince años después de esa jornada, el general Matthei relató las oscuras intenciones de Pinochet y mostró -indirectamente- la importancia que se le otorgó al memo secreto C-3 2432/12 de la CNI que hacía referencia a la denominada Operación Bolívar.



El plebiscito de 1988 se acercaba irremediablemente para aquellos que durante 15 años habían detentado el poder y, si bien pensaban que el general Augusto Pinochet se mantendría por otros 8 años en La Moneda, el servicio de Inteligencia, la tristemente célebre Central Nacional de Informaciones (CNI), se preparaba para lo peor. No era, sin embargo, una eventual derrota en las urnas lo que preocupaba a los duros hombres del general Hugo Salas Wenzel, sino informes sobre una supuesta "noche roja".

Documentos de la CNI sobre la noche rojaDocumentos de la CNI sobre la noche roja
[.zip, 2116.6Kb]

Un documento secreto, el memorandum de información C-3 2432/12 de la CNI, que hacía referencia a la Operación Bolívar y fechado el mismo día del acto electoral, decía que los antecedentes reunidos permitían informar que la jornada "se transformará en noche roja, gane o pierda el SI". Y agregaba: "tienen una campaña montada a toda orquesta, habrán muchos atentados y muertos. Si gana la opción NO, echarán la culpa a los militares de los atentados y si gana la opción SI, comenzará la lucha armada. Muchas armas ya están en poder de los extremistas, el encargado de suministrar el armamento es un ciudadano norteamericano de nombre Frank Terpil (ya investigado y con antecedentes en C-3) actualmente prófugo del FBI".
Terpil, un "renegado" de la CIA, según Gordon Thomas, autor de "La Historia Secreta del Mossad", fue procesado por el Gran Jurado, acusado de los cargos de haber enviado armas a Libia, conspirado para asesinar a un opositor a Gaddafi en El Cairo, y reclutado ex pilotos militares norteamericanos para volar aviones libios y boinas verdes para dirigir campos de entrenamiento terrorista. Si bien su rastro se perdió en Beirut, de acuerdo a la versión de Thomas, en su edición de septiembre de 2002 El Nuevo Herald de Miami, mencionó que el agente vivía en La Habana bajo la protección del régimen de Fidel Castro.
Según el memo de dos hojas de la CNI, Terpil se había reunido en Buenos Aires con un comandante del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, de nombre Pedro. "César Bunster Aristía (sic) y Sergio Buschman, estarían en Chile y se encuentran a la espera de Andrés Pascal Allende; también han retornado clandestinamente todos los jefes máximos de los G.P.M (Grupo Político Militar) que tendrán a su cargo las operaciones en los atentados", agregaba el comunicado que, además, entregaba una información extra pero "no comprobada": en Brasil "se habrían confeccionado 4 mil uniformes militares".
El informe secreto, sin duda, había sido dado a conocer por Salas Wenzel a Pinochet y éste, dentro de su lógica, operaba bajo ese esquema.
Ya dos semanas antes, el propio jefe de la CNI había informado a los capos de Inteligencia de las distintas ramas que "los comunistas" preparaban algo para el día cinco de octubre. El general Matthei, en el libro "Mi testimonio" -que fue adelantado en exclusiva por el diario La Tercera-, confirmó ese encuentro y sostuvo que "el jefe de Inteligencia de la Fach me comunicó que le habían informado de un plan para el día del plebiscito, en caso de que `algo salga mal'. La apreciación de dicha eventualidad se haría entre las cinco y las seis de la tarde del día 5 de octubre y se ejecutaría interrumpiendo el acto electoral y estableciendo una cadena nacional de radio y televisión. Cuando me enteré de esto, llamé al almirante Merino, quien me confirmó que su propio jefe de Inteligencia le había dado cuenta de lo mismo".
En una reunión posterior, realizada según Matthei el 27 de septiembre en La Moneda, Pinochet les dijo a todos los integrantes de la Junta Militar que "el Partido Comunista estaba preparando una gran asonada". "Están dispuestos -habría dramatizado el ex dictador- a provocar gravísimos desordenes, quién sabe con qué consecuencias. El acto plebiscitario podría interrumpirse a cualquier hora".

El día del plebiscito Pinochet tenía el guión escrito. No sólo se demoró la entrega oficial de cómputos sino que la primera de ellas, alrededor de las 20 horas, daba una clara ventaja a la opción que favorecía a Pinochet. El escenario se iba prestando para que la oposición más dura, ante la eventualidad de una fraude, cumpliera su parte del guión, saliera a las calles y provocara los desordenes. "Fueron horas bastante tensas. Nosotros nos habíamos quedado sin noticias oficiales, mientras nuestros adversarios políticos se preparaban para celebrar o para defender el triunfo si éste se desconocía", reflexiona Fernando Matthei en "Mi Testimonio".
A la una de la madrugada el general Pinochet citó a todos los comandantes al "bunker" de La Moneda. Ante de ingresar el jefe de la Fuerza Aérea, dijo a los periodistas que, a su entender, el "No" había ganado. Lo propio hizo Sergio Onofre Jarpa en una edición especial de la TV. A pesar de ello, de acuerdo a las versiones, Pinochet se resistía a reconocer su derrota. Hubo, según Matthei, una fuerte discusión sobre la inconveniencia de violar la Constitución del 80.
"El general Stange -relata Matthei- insinuó la conveniencia de tomar contactos con la oposición en vez de ignorar o marginar a sus dirigentes, puesto que eran ellos los que habían ganado. Pero el Presidente se negó terminantemente a hacerlo, de manera que tanto el almirante Merino como yo le hicimos ver que era necesario ser realistas, que habíamos perdido y que había que pensar en futuros cursos de acción. Mencionamos también la posibilidad de elegir la mejor oportunidad política para llamar a elecciones abiertas, incluso adelantando los plazos, y no me acuerdo cuál de nosotros sugirió para esos efectos el mes de abril, antes de que se iniciara el invierno. "`¿Abril? Por ningún motivo -dijo el general Pinochet- yo no me voy'. En seguida, expresó que estaba dispuesto a sacar las tropas a la calle y `barrer con los comunistas' si fuera necesario. `Y a cualquier general o almirante que hable con los comunistas, lo echo', agregó".
El general del aire, quince años después de la histórica jornada, sostiene que le dijo a Pinochet que "a mis generales no los puede echar. Si quiere, écheme a mí". Y el jefe del Ejército le respondió: "usted sabe que no puedo". "Entonces a mis generales tampoco", le dijo Matthei. "¿No cuento entonces con la Fuerza Aérea?", insistió Pinochet, y Matthei -serenamente según su versión- le señaló que contaba con ella "siempre y cuando mantenga la sensatez. No estamos dispuestos a salir a la calle. Estamos derrotados, pero con honor. Si violamos la Constitución que juramos defender, estaremos derrotados... No alcancé a terminar la frase, porque intervino el almirante Merino: `con oprobio'". En "Mi Testimonio", Matthei agrega que "luego de ese duro intercambio de palabras, el general Pinochet le preguntó al almirante Merino y al general Stange si contaba con la Armada y Carabineros. Ambos le contestaron que sólo si era capaz de manejar la situación en forma sensata, pues al igual que yo, ninguno de ellos estaba dispuesto a violar la Constitución y mucho menos a salir a la calle. "`Entonces -reclamó Pinochet- quiere decir que, como siempre, tendré que hacer las cosas yo solo, con el Ejército'. Hubo silencio y se cambió de tema".
Al finalizar la reunión, Pinochet pretendió que Rodolfo Stange, Merino y Matthei firmaran un acta de la reunión en la que, entre otras cosas, se le entregaban facultades extraordinarias al ex dictador para que actuara sin consultar a las respectivas instituciones. Matthei dice que hizo pedazos el documento que le pasó Pinochet.
Finalmente, nada ocurrió la noche del 5 de octubre, salvo la derrota del régimen militar y el inicio de la apertura democrática.
Ello, sin embargo, no melló el entusiasmo de los agentes de Inteligencia quienes, el 28 de octubre, volvieron a la carga con una información procedente de Mar del Plata, Argentina, donde la supuesta fuente -el cónsul chileno Fernando Gregorio Barrera Robinson- confiaba al agregado militar en Buenos Aires, coronel Rafael Villarroel Carmona, que en el balneario trasandino "existiría una escuela de guerrilla del FPMR y del MIR".

El memo de informaciones C-3 1156/88, ahora bajo el origen de "Operación Rupanco" y con data 28 de octubre, alertaba una vez más sobre atentados, esta vez sobre el general Pinochet, hecho que se materializaría en la primera quincena de noviembre de 1988. La información proveniente de Argentina fue recepcionada en la Dirección Nacional (DN) de la CNI el mismo día y enviada el 3 de noviembre a la División de Seguridad para que recogiera mayores antecedentes porque, según la DN, los datos requerían comprobación.
El 3 de noviembre, el memo de información B-1.5 N° 24, se refirió al tema en cuestión y dijo que, tras la información del cónsul chileno, "se procedió a tomar contacto con la Agencia de Inteligencia Exterior con el objeto de obtener mayores antecedentes". Esta, le solicitó al teniente coronel Alejandro Valdés V., en Argentina, que se entrevistara con el cónsul Barrera. Ni Pinochet fue asesinado ni se supo de la existencia de una escuela de guerrillas en Mar del Plata.
Barrera, actual ministro consejero de Chile en Colombia y cercano a Renovación Nacional, niega categóricamente estos hechos y, consultado por los mismos, señaló a El Periodista que no tuvo vinculación alguna con militares cercanos a la CNI (ver anexo).
Un día más tarde, de acuerdo al memo secreto C-3 3662, otro cónsul-de Chile en Londres-, Luis Palma Castillo, informó a la CNI que un ciudadano germano-federal, radicado en la capital inglesa, le señaló "poseer antecedentes sobre la preparación de un atentado terrorista destinado a asesinar a S.E. el Presidente de la República".
De acuerdo a la versión del diplomático, el informante le habría manifestado que la acción la llevaría a efecto una organización especializada, que había "perpetrado acciones similares y con éxito", como los atentados contra el dictador nicaragüense Anastasio Somoza en Paraguay y el ex presidente Zia de Pakistán.
Junto con destacar que el grupo contaba con apoyo político y financiero de la República Democrática Alemana, que el nombre de la operación era "Barbarosa" y que el cuartel general estaba ubicado en "la zona turca de la isla de Chipre", aunque sus miembros se entrenaban en Siria, Inglaterra y Chile, el informante del cónsul decía que la fecha probable de ejecución sería durante el mes de diciembre. Para chequear la información, la CNI tomó contacto con otras dos agencias extranjeras.
LA GUERRA DEL PC
El 16 de noviembre de 1988, otro memo secreto de la CNI, el C-3 2432/14, también informó sobre "posibles acciones subversivas" destinadas a atentar contra la vida de Pinochet y "otras altas autoridades del quehacer nacional".
Los datos, que hacían referencia también a la operación llamada Bolívar, partían asegurando que el PC chileno "está totalmente organizado y tiene aproximadamente entre dos mil y dos mil 500 hombres entrenados que sólo están esperando la orden de actuar". Asimismo la información, que decían provenía del exterior, daba cuenta que en Caracas varios jefes del PC habían recibido la instrucción de retornar en forma clandestina, vía Buenos Aires, a una "importante misión" del FPMR "cuyas bases se encontrarían en la cordillera". Según la CNI el objetivo "era tratar por todos los medios que el Presidente deje el cargo lo más pronto posible" y que para lograrlo "tratarán de paralizar el país a través de sabotajes a fábricas, ataques relámpagos a cuarteles de las Fuerzas Armadas y Carabineros".
Si bien decía que la fuente se refirió a que existía un documento de instrucciones emitido por el PC y el MIR, detallando las operaciones, no pudo lograr una fotocopia del mismo.
Ese mismo día, el 17 de noviembre, una llamada "fuente calificada de las FFAA", que luego trascendió sería el general de la Fach y entonces cónsul en Marbella, Sergio Contardo Flores, dio origen al memo secreto de información C-3 3941, de dos carillas, que entregaba detalles sobre una nueva operación: "La Misión".
Los detalles habrían llegado al uniformado en forma casual y, de acuerdo a su versión, el desarrollo de las acciones se había iniciado el 25 de octubre. "Los espectros de la CIA o mercenarios que suelen trabajar para ella, sostuvieron una reunión en Ginebra, Suiza, el 8 de octubre de 1988 para iniciar la planificación de La Misión, a ejecutarse, al parecer, a partir del 25 de octubre, fecha en que ingresarían al país con documentos falsos, un comando de 5 expertos de alto nivel que cuentan con apoyo en el interior y que habrían recibido la suma de 250 mil dólares cada uno, antes de su ejecución y la promesa de una igual después de efectuarla", decía el punto 1. Y Agregaba: "operarían en dos grupos independientes, utilizando un misil Stinger, dos de cuyos ejemplares los habrían obtenido de la resistencia afgana".
El papel con el sello rojo de secreto y el membrete de la División de Seguridad nombraba, con detalles, a las personas que conformaban el grupo de "mercenarios": el norteamericano Charles Norton, que había trabajado con Owens, el contacto del coronel Oliver North con los contras de Nicaragua y que la CNI decía que era un organizador de gran capacidad y eficiencia; Ray Spencer, también estadounidense, experto en electrónica y comunicaciones; "Malibú" o Robert, norteamericano, especialista en el uso del misil Stinger y experto en tráfico de armas; Phillip Conrad, estadounidense, ex de la DEA y especialista en lucha antiguerrillera y un argentino, de apellido Gutiérrez, ligado desde 1980 a los entrenamientos de los contras en Florida.
El informante del general Contardo, quien fue invitado por el grupo a participar de La Misión, no lograba comprender cómo "este equipo de agentes que él conoce, siempre vinculados a la extrema derecha, pudo aceptar este trabajo".
Años más tarde, sobre estas vinculaciones, la ultraderechista página web "despiertachile" intentando relacionar a EEUU con el atentado contra Pinochet en el Cajón del Maipo, sostuvo que "los analistas de política exterior de la CIA determinaron que se debía poner fin al gobierno civil-militar chileno a como diera lugar, y el gobierno norteamericano, para lograr ese objetivo, resolvió algo que resulta totalmente insólito por la diversidad y características de los grupos políticos y sociales chilenos que se verían implicados en ese sucio juego".
Sobre el misil que se ocuparía en la acción, el Stinger, un folleto adjunto al memo secreto revelaba que era un arma portátil, superficie-aire, provisto de un autodirector pasivo por rayos IR, capaz de seguir el objetivo cualquiera que sea la posición de éste respecto al lanzador.
El memo secreto C-3 3941/1, fechado el 22 de noviembre de 1988, amplió los informes sobre La Misión. Agentes de la CNI tomaron contacto con la "fuente calificada de las Fuerzas Armadas", el general Contardo Flores, en dos ocasiones y se comunicaron tres veces con el "informante casual" del uniformado.
A raíz de ello pudieron saber que el informante, a quien llamaremos "I" había participado de una reunión en Ginebra, el 8 de octubre, donde se le solicitó que "actuara como intermediario en la adquisición de equipo electrónico y además que usara sus contactos con la prensa, para prestar apoyo psicológico a la acción a desarrollar, una vez llegado el momento".
Para la tarea recibió 180 mil dólares. Durante el mes de octubre "I" compró 10 pares de inversores de voz, equipos de comunicación VHF-FM y barredores de frecuencia. Todo ello se lo entregó a Norton.
Según "I", Charles Norton en Ginebra les leyó un informe de situación política que decía, entre otras cosas, que "existía un movimiento operando en países vecinos y que contaba con el respaldo en Chile y mencionó que incluso un miembro de la Junta de Gobierno no estaba de acuerdo con Gaviota (el general Pinochet)". "Mencionó -relata el informe de la CNI- que durante dicha reunión se habló de un grupo de centro izquierda, que contaba con adeptos en el interior de las Fuerzas Armadas, mencionando como posibles candidatos para unirse a dicho grupo a Pelicano (el almirante Merino) y Zorzal (el general Matthei), éste último en especial".
La CNI instruyó a "I" para que se mantuviera dentro del grupo y el 18 de noviembre se contactó con Norton en Ginebra, con el objeto de unirse a La Misión. Allí se enteró que cuatro misiles Stinger habían sido enviados por barco a Argentina y que los "mercenarios" estaban en Mar del Plata, la misma ciudad que, según el supuesto informe del cónsul Barrera, era el centro de operaciones contra el régimen de Pinochet.
Los cuatro hombres reclutados por Norton sólo lo esperaban a él para iniciar las acciones que, según "I" y de acuerdo a los que le confió Norton, tendría como objetivos a Gaviota (Pinochet) y Gorrión (el vicecomandante en Jefe del Ejército, Santiago Sinclair). La fecha: a partir de diciembre, no descartándose que se realizara durante el verano.
"I", posteriormente se supo, era un cubano exiliado, llamado Andrés Alfaya Torrado, militante anticastrista, quien había estado preso en Cuba y fue liberado por gestiones del presidente Valery Giscard en 1979. Gracias al diputado Gabriel Doménech, del partido de Le Penn, obtuvo la ciudadanía francesa y consiguió un trabajo como periodista en el diario derechista El Meridional. Vivía en Marsella y por ello, al tener acceso a la información, se comunicó el 11 de octubre con el general Contardo Flores. Hasta ahí la documentación de la CNI respecto a La Misión.
LAGOS Y PINOCHET
El 30 de noviembre, otro memo secreto -el C-3 3662/1- fue objeto de cinco copias para ser repartido en todas las unidades de la CNI. La División de Seguridad lo conoció el 5 de diciembre y lo archivó en la carpeta "S.E." porque, al igual que los anteriores, se trataba de un informante que decía que el general Pinochet sería víctima de un atentado ese mes "durante el desarrollo de una misa en la Catedral de Santiago".
Esta vez la fuente era el ciudadano alemán Horst Meter Kolterman quien decía que el grupo operativo saldría desde Managua, para llegar a Santiago de Chile vía Costa Rica, país propicio como punto de partida -según él- porque su escaso control facilitaba el movimiento de este tipo de elementos.
Kolterman era el germano que se había acercado al cónsul de Chile en Londres y que había dado origen al memo C-3 3662. Tanto llamó la atención de la CNI que el informante fue invitado al país para exponer sus conocimientos.
Lo curioso es que el alemán aseguraba que "otro de los objetivos, era el eliminar a un político de connotación nacional, culpando de ello a las Fuerzas Armadas para, de esta forma, provocar la reacción del pueblo en contra de éstas. La persona elegida sería Ricardo Lagos Escobar".
La operación, denominada Barbarroja y no Barbarosa como decía el informe anterior, según el alemán, era financiada por Libia, el entrenamiento era de la RDA y contaba con el apoyo de Rumania.
Kolterman, una vez en Chile, sostuvo que fue reclutado por la Stasi, la policía secreta de la RDA, donde tuvo la misión de informar sobre los pozos petroleros de Nicaragua y que supo de la operación Barbarroja en el aeropuerto de Bucarest. El fin de entregar la información a la CNI, según confió, era porque quería vengarse de un chileno que lo había delatado durante su estadía en Nicaragua y que ello le costó la cárcel.
La vaguedad de sus declaraciones e imprecisiones, hicieron que la CNI rápidamente lo despachara y el alemán dejó el país el 25 de noviembre, cuatro días después de haber arribado a Pudahuel procedente de Montevideo, aeropuerto en el que lo recibieron ansiosamente agentes de dos unidades de Inteligencia, quienes lo llevaron a un hotel del centro de Santiago.
Señor
Francisco Martorell
Director "El Periodista"
Señor Director:
Cumplo con dirigirme a Ud. con relación a nuestra conversación telefónica, vinculada con una mención a mi persona que saldría publicada en la revista de su dirección, referida a supuestos documentos de la ex CNI que me involucraría en la entrega de información a ese ex organismo de seguridad, sobre actividades contrarias al gobierno militar mientras me desempeñaba como cónsul de Chile en Mar del Plata, Argentina.
Tal como le expresé telefónicamente, jamás he tenido en mis casi 30 años de carrera diplomática, ningún contacto con organismos de seguridad ni en el pasado ni en la actualidad, ya sea en Chile o en el exterior.
Con relación específicamente al período en que cumplí labores de cónsul en Mar del Plata, no tuve conocimiento alguno de actividades clandestinas y mucho menos supuestos planes de atentados en contra de autoridad alguna del régimen militar. Sólo existió entonces una intensa y pública actividad del "Comité Chile Democrático", que era por todos conocida.
Finalmente, quiero señalarle que de haber tenido conocimiento de alguna información como la que supuestamente se me adjudica, tal como la norma lo indica y la cumplimos a cabalidad todos los funcionarios del Servicio Exterior de la República, habría sido puesta oportunamente en conocimiento inmediato de las autoridades del ministerio de Relaciones Exteriores.
Le saludaatentamente,
Fernando Barrera Robinson
Consejero del Servicio Exterior

http://www.elperiodista.cl/newtenberg/1435/article-36145.html

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.

La Historia Oculta del Régimen Militar

Donde Están?

Entradas populares

¡TERMAS DE POLLOQUERE Y SURIRE EN PELIGRO!