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miércoles, 11 de diciembre de 2019

Chile. “Vi cómo golpeaban mujeres”: Nuevos testimonios sobre la patota del ministro del Interior Andrés Chadwick en la Universidad Católica


Resumen Latinoamericano / 5 de diciembre de 2018 / Daniel Labbé Yáñez, Politika

“Nos sacaron la cresta. Era una turba que avanzaba, era muy impresionante. Eran unos señores enormes, su contextura era como de rugbistas. Además llegaban los de Ingeniería Comercial, y ellos tenían un equipo de choque y se juntaban con los de Derecho y arrasaban. Ese era el ejército de Chadwick”, relata el abogado Félix Avilés.

El 21 de noviembre Politika publicó un artículo sobre el pasado del actual ministro del Interior Andrés Chadwick en la Pontificia Universidad Católica (PUC). Un texto basado en los relatos proporcionados por el matrimonio formado por Bernardita López y Antonio Ibarra, quienes durante los años ’70 y ’80 trabajaron como funcionarios de esa casa de estudios. La nota abordó algunos episodios de violencia protagonizados por el hoy secretario de Estado, lo que se tradujo en que algunas personas que fueron testigos o víctimas directas del actuar del entonces presidente designado de la Federación de Estudiantes de la UC (FEUC), confirmaran lo expuesto en el reportaje y sumaran, además, otros importantes antecedentes.

Politika se contactó con algunos de ellos y en este nuevo artículo reproducimos esos testimonios que hablan sobre la violencia de Chadwick y Jaime Orpis, de sujetos armados en manifestaciones, de violencia hacia la mujer, de brutales golpizas contra quienes decidieron simbólicamente defender un simple diario mural y de la infiltración de los aparatos de exterminio de la dictadura al interior de la comunidad universitaria.

El “ejército” de Chadwick

El hoy abogado y entonces estudiante de Teología en la UC, Félix Avilés, recuerda que en esos años la carrera que él cursaba había empezado a manifestarse de manera más colectiva en el contexto de una Iglesia Católica perseguida. “La del Cardenal (Raúl) Silva Henríquez, del obispo (Enrique) Alvear, de Carlos Camus, de Tomás González”, dice. Todos religiosos representantes de un movimiento eclesial y pastoral popular muy fuerte, “que comenzaba a levantar la voz contra las atrocidades de la dictadura” y que tenía su espejo en la Facultad de Teología de la Universidad.

Es en ese marco que en 1978 se lleva a cabo una importante concentración pública contra la represión de Carabineros, motivada por algunas detenciones en el acto del 1 de mayo de ese año, la que se realiza en el patio central del Campus Oriente. “Fue la primera gran manifestación en donde se destapó la ira del Gremialismo -que eran los hijos de Jaime Guzmán- y donde (Andrés) Chadwick era la cabeza, su liderazgo era muy fuerte ahí”, rememora el abogado. “Estas manifestaciones que empezaron a surgir desde Teología no hacían sino incomodar esta tranquilidad aparente en la que ellos estaban acostumbrados a vivir, desarrollarse y formarse, para preservar el sistema que estaban instalando, lo que hoy día tienen”, reflexiona.

Previamente, desde Rectoría de la UC les había llegado un aviso en el que se les señalaba que si los estudiantes de Teología se manifestaban de cualquier forma, tendrían que asumir las responsabilidades y sanciones. “Nos juntamos los ciento y tantos que éramos en el patio central del Campus Oriente. Leímos una declaración, aplaudimos, cantamos -no me acuerdo qué- y nos fuimos. Eso fue. Y a las horas siguientes aparece un listado de las sanciones y los sancionados -tenían esa información porque la declaración la habíamos firmado todos-, y aparecen estudiantes suspendidos por un semestre, por dos semestres y un par expulsados (…) A mí me sancionaron por un semestre”, apunta.

Esta gran manifestación antecedió a lo ocurrido el 6 de septiembre de 1978, donde se relató una violenta acción en contra de manifestantes por parte de un grupo liderado por el ahora ministro del Interior. “Recuerdo que salen los alumnos de Teología y se junta gente de Teatro, de Filosofía, de Educación y empiezan a crecer en número y en un patio gigante se empiezan a sentar uno al lado del otro, sin decir absolutamente nada. Hasta que el presidente de la facultad de Teología lee una proclama y en ese momento bajan los tipos de Derecho que estaban en clases, se sacan los cinturones -esto me consta, lo vi con mis ojos, puedo dar fe absoluta de aquello- y empiezan a pegarle a las mujeres y a los hombres que estaban en el círculo, con violencia. El que dirigía toda esta agresión era Andrés Chadwick Piñera”, contó a Politika Antonio Ibarra Moreno, funcionario por 20 años de su vida de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

“Yo me acuerdo perfectamente de ese día porque era mi cumpleaños. Fue el ‘regalo’ que me dieron”, recuerda respecto de esa jornada Avilés. “Nos sacaron la cresta. Fue terrible, yo veía cómo golpeaban a las mujeres, a las compañeras; era una turba que avanzaba, era muy impresionante, muy impresionante. Eran unos señores enormes, su contextura era como de rugbistas. Además llegaban los de Ingeniería Comercial que estaba en el Campus San Joaquín y ellos tenían un equipo de choque, y se juntaban con los de Derecho y arrasaban. Ese era el ejército de Chadwick”, narra.

Celinda Letelier era para entonces estudiante de Filosofía en la UC y también testigo de las acciones del grupo que formaban junto al ahora ministro del Interior, según recuerda, Juan Antonio Coloma, Jaime Orpis y Baldo Prokurica, entre otros. “Él (Chadwick) organizaba la llegada de gente que nosotros suponíamos eran del Campus San Joaquín, porque eran todos grandes, maceteados. Eran de Ingeniería”, rememora.

“Orcos” con impermeables

El abogado destaca además que al agresivo grupo de gremialistas les interesaba hacerse notar. “Eran como los orcos de El señor de los anillos. Llegaban y con lo que encontraban en el camino, arrasaban”, grafica.

Germán Rojas Guerra estudiaba Francés en la PUC en 1978 y participaba además del taller literario de Roque Esteban Scarpa y Alfonso Alcalde. Relata que en una ocasión presenció la represión por parte de los pupilos de Jaime Guzmán contra unos 20 estudiantes que realizaban un sitting. Releva igualmente la importancia que le daban a marcar presencia más allá de los actos de violencia que protagonizaban. “El grupo vestía impermeables grises y gritaban por Pinochet (…) Empujaron a las personas, la mayoría mujeres, hasta hacerlas levantarse y dispersarse. Les gritaban algo para asustarlas, no alcancé a escuchar, yo estaba en el segundo piso (…) pero las zamarreaban”, recuerda hoy.

“Desde el año ’78 para adelante, hasta el ’81 u ’82, ellos fueron los guardianes no solo de Jaime Guzmán, sino que de la dictadura en general. Y así como nosotros adentro éramos el espejo de esta iglesia que reclamaba por justicia y libertad, ellos eran el espejo de lo que pasaba en el edificio del Diego Portales, donde estaba el alto mando”, explica Avilés.


Flavio Rojas estudiaba entonces Sociología en la Pontificia Universidad Católica y participaba además en el grupo de Solidaridad de la Pastoral Universitaria, formada por gente del MAPU-Obrero Campesino. Relata que a raíz del secuestro de los estudiantes de Periodismo Cecilia Alzamora y José Eduardo Jara, este último fallecido producto de las torturas, surgió en el patio de Teología una manifestación en donde a viva voz comenzaron a gritar ¡Asesinos, asesinos! Al poco rato llegaron los del Movimiento Gremial con refuerzos -apunta- del Campus San Joaquín, principalmente de Ingeniería y Construcción Civil. “Entre los dirigentes de la FEUC estaba Andrés Chadwick y otro estudiante de apellido Ferretti. A nuestros gritos, se avalanzaron sobre nosotros dándonos patadas y puñetes”, asegura, añadiendo que a la estudiante de Periodismo Andrea Vial “le llegó un combo en la cara no sé si de Ferretti o del mismo Chadwick”.

Rojas enfatiza en algo que se quedó para siempre en su memoria. “Recuerdo muy bien de Chadwick y Ferretti sus rostros de odio, de deseos de sacarnos la cresta, de golpearnos hasta dejarnos muy mal. Tenía un rictus próximo a la locura. Algo que nunca olvidaré”, sostiene.

El entonces estudiante de Sociología repara igualmente en una situación que el abogado Félix Avilés también apuntó: la legitimación de lo que ocurría por parte del entonces presbítero Jorge Medina Estévez. “Salió de las oficinas de Teología con el rostro rojo de rabia, mirando al suelo y haciéndose el tonto mientras seguía la paliza hacia nosotros, numéricamente inferiores”, acusa Flavio Rojas.

Armados

Estas acciones generaron un particular ambiente de movilización ante el cual -plantea Avilés- “Chadwick entendió que aquí se les estaba yendo de las manos esta tranquilidad que habían intentado imponer”. El jurista postula que la reacción de entonces de los gremialistas “es un símil de lo que fue la muerte de Camilo Catrillanca. Es decir, esa violencia, ese actuar implacable, donde da lo mismo quién esté adelante, si es un niño chico al lado de Catrillanca o es una mujer al lado de un dirigente de la Universidad Católica. Esa violencia desproporcionada, irracional, es exactamente la misma que estos personajes han desplegado durante todo el tiempo, siendo estudiantes, dirigentes políticos, gobernantes, y que han ido inculcando de la misma manera en las prácticas institucionales de los que tienen la fuerza”.

“Ellos llegaban a nuestras manifestaciones con armas. Un día llegó uno de ellos de apellido Calisaya -le decían el ‘sapo Calisaya’- con arma; llegó con una pistola a vista y paciencia de todos nosotros. Y todo el mundo quedó aterrorizado, porque la brutalidad que desplegaban en el patio central del Campus Oriente era tal que no se sabía cuáles eran los límites que tenían, si es que tenían límites. Nuestra apreciación es que no los tenían”, sostiene el abogado. En ese sentido, menciona una serie de hechos ocurridos al interior de la Universidad, entre ellos el mencionado secuestro y posterior muerte de José Eduardo Jara y el rapto de la estudiante de Filosofía Marcela Palma, hermana de Ricardo Palma Salamanca, a quien se la llevó la Central Nacional de Informaciones (CNI).

Celinda Letelier relata que los gremialistas organizaban grupos para infiltrar las movilizaciones de los estudiantes opositores a la dictadura. “Teníamos conocimiento además que ellos iban a nuestras marchas (…) Me acuerdo de haber visto a alumnos de Derecho que eran altos, los mandaban a ver qué gente del Campus Oriente andaba en la marcha en la calle. Eran como soplones. No éramos muchos estudiantes, entonces nos conocíamos unos con otros”, afirma. Junto con ello apunta que también había unos sujetos a quienes ellos apodaban “los vigilantes”, una suerte de guardias de seguridad del lugar. “Nosotros sabíamos que ellos eran todos participantes de la CNI o de la DINA (Dirección de Inteligencia Nacional)”, explica. En ese contexto es que -dice- “hubo compañeros a los que sacaban del Campus Oriente por horas y los devolvían absolutamente maltratados y golpeados. ¿Quiénes les decían a quién había que sacar? Eso era muy sospechoso para nosotros”.

“La intervención que se hacía adentro de la Universidad por las fuerzas de Inteligencia era conocida, brutal y todos sabíamos qué sucedía”, señala Avilés. Félix fue dirigente político, miembro del Centro de Alumnos de Teología durante cinco años, el mismo número de veces que estuvo detenido; fue relegado y pasó también por los cuarteles de la temida CNI, donde recuerda un episodio con uno de sus victimarios que da cuenta de la infiltración al interior del estudiantado. “Se me enfrentó un tipo disfrazado entero, con anteojos oscuros, barba postiza, y en 30 segundos, un minuto, no recuerdo bien, el tipo recita mi vida entera, lo que yo había hecho el día antes, con quien andaba… Estaba seguro que era alguien que estaba con nosotros en el movimiento estudiantil, que vivía cotidianamente con nosotros”, piensa el abogado, quien advierte: “Ese ambiente era propiciado por estos señores (grupo de Andrés Chadwick) contra todos los que teníamos roles dirigenciales”.

En tanto, Celinda Letelier plantea que se intuía entonces que este grupo de estudiantes -en donde junto a Chadwick sitúa a Juan Antonio Coloma, Jaime Orpis y Baldo Prokurica, entre otros- tenía algún vínculo con la CNI, al igual que los llamados “vigilantes”. “Tenían comportamientos violentos. O sea, yo en el Campus Oriente no habría andado jamás sola. Nosotros en esa época les decíamos The bad boys, los chicos malos”, rememora.

A juicio de Félix Avilés, lo que el ahora ministro del Interior hizo entonces fue “crear un modelo de represión de los estudiantes contra los estudiantes, que después se va replicando y fortaleciendo, bajo la autoridad, el alero y la aquiescencia de los grandes líderes, de (Hernán) Larraín (actual  ministro de Justicia), de (Jaime) Del Valle, de (Jaime) Guzmán, por ejemplo”. “Chadwick fue el articulador de las políticas prácticas de lo que pensaban Guzmán, Larraín y Del Valle, los tres ejes más políticos de la Universidad Católica; y eso arma escuela y perdura hasta por el año ’84, cuando empiezan las manifestaciones en el país y esto ya se hace incontrolable”, explica.

De izquierda a derecha: los gremialistas Pablo Longueira, Andrés Chadwick, Joaquín Lavín y Julio Dittborn

Jaime Orpis fue también presidente designado de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica, en 1982. Como dirigente, Avilés logró llegar a un acuerdo con el gremialista con el objetivo -destaca- “de que él se comprometiera a evitar que nos siguieran pegando sus secuaces”.

“Él me firma, en un gesto emblemático, el compromiso de evitarlo, y en la siguiente actividad de manifestación que hicimos me encuentro a Orpis golpeando a la gente. Me cruzo delante de él, lo agarro y le digo: ‘hueón, hay un compromiso’. Se descuadró y empezó a parar la nueva batalla campal”, relata el abogado. “Orpis era muy violento, pero menos que Chadwick, que no razonaba. (Orpis) Era un tipo además muy iracundo, se enojaba mucho rápidamente”, recuerda. “Orpis era siniestro”, suma por su parte Celinda Letelier.

La golpiza del diario mural

Fue en esos mismos años que ocurrió un particular episodio recordado por los entonces estudiantes del Campus Oriente de la UC, y que junto con víctimas y victimarios tuvo como protagonista al diario mural de la carrera de Teología. Era el único reducto de información distinto a aquellos controlados por la dictadura a través del Gremialismo y la Rectoría. Eso lo convirtió, afirma Avilés, en el “objeto de destrucción” de la patota de Andrés Chadwick. Tras ser puestos en alerta de que el simbólico espacio sería atacado, los alumnos deciden defenderlo. “Recuerdo que me puse delante del diario mural y no recuerdo cómo terminé a seis metros, en el suelo, por un combo que me había llegado. Lo hicieron mierda, pero antes nos hicieron mierda a nosotros”, cuenta el entonces dirigente, quien identifica a un sujeto “enorme” de apellido Ferrada como su agresor.

Celinda Letelier tiene también en su memoria ese episodio. “La Escuela de Teología era muy contestataria y en el diario mural se colocaba toda la información que se tenía, y a Chadwick eso le molestaba mucho y se trasformaba entonces como en el ‘guardián’ del Campus Oriente”, explica.

“Salió de la FEUC con esta tropa de matones y fueron a hacer tira el diario mural porque a ellos les molestaba la información que tenía. Y nosotros nos pusimos a defenderlo. Él (Chadwick) estaba fuera de sí, desencajado. Él no es muy agraciado, así es que imagínate esa cara llena de rabia”, plantea la estudiante de Filosofía. “Le pegaron a un compañero, Mario Bugueño. Otro compañero, David Morales, que era más fuerte, grande, lo sacó del suelo porque lo habían pateado, hecho porquería. Y no lo podíamos llevar al hospital porque tenías que decir quién te había maltratado y eso era peligroso”, narra Celinda. Junto con ello, destaca que todas estas acciones eran observadas por Jaime Guzmán desde el segundo piso. “Esos eran sus niñitos, lo que él formaba”, advierte.

Chadwick junto a Jaime Guzmán, Pablo Longueira y Jovino Novoa, en la previa del plebiscito de 1988. Las Ultimas Noticias















Celinda explica que fue tal la violencia ejercida contra los estudiantes que decidieron defender el diario mural, que Francisca Aninat -quien fuera esposa de José Piñera, hermano del actual Presidente de la República y creador del modelo de las AFP- “le gritaba a Chadwick y a todos los boys que él dirigía que no lo hicieran de esa forma. Se daba cuenta que nos estaban agrediendo y gritaba porque pensaba que le podían hacer caso por su vínculo con quien fue ministro del Trabajo de Pinochet”.

“Mientras matan a Catrillanca, hablan de paz”

“Me duele la guata cuando lo veo. Soy una de las personas que siente que Chadwick no garantiza para nada la posibilidad de construcción de gobernabilidad. Para mí su mano está en los beneficios para los violadores de los Derechos Humanos, por ejemplo. No me cabe la menor duda. Él es el rostro público de la dictadura. Es como esa foto donde él aparece al lado de Pinochet en Chacarillas. Él no se ganó ese lugar al lado del dictador en ese evento porque fuese bonito; no, se lo ganó a punta de delaciones. ¡Si nosotros en el Campus Oriente tenemos muertos! Hubo un periodista (N.del.R.: José Eduardo Jara) que hasta el día de hoy no se sabe quién lo mató y que murió producto de las torturas”, enfatiza Letelier respecto de los sentimientos que le provoca ver hoy al ministro del Interior como una de las más altas autoridades políticas del Gobierno.

“Él no se ha desecho de ese patrón de comportamiento. Yo creo que ninguno de ellos. Tienen un vínculo con esas fuerzas militares, con esas personas, desde hace ya mucho tiempo. Chadwick es como quien se hace el ‘buenito’. ¡¿Tú crees que alguna vez han llamado a la gente del Campus Oriente, al menos a nivel personal, para pedirles disculpas por las agresiones?! Él es incapaz de hacer eso”, plantea Celinda, quien reconoce igualmente sentir impotencia ante lo que ve hoy: “¡Cómo es posible que llevemos 28 años y esta gente -y él particularmente- continúen allí!”.

Chadwick junto a Pinochet en el acto de Chacarillas en 1977
“Me duele el alma saber que todas estas décadas y todo el tiempo de dictadura que estuvimos peleando, haya terminado en las condiciones en que estamos hoy y con los mismos personajes”, reflexiona Félix Avilés. El jurista es padre de Rodrigo Avilés, el estudiante que resultó gravemente herido y estuvo al borde de la muerte luego de ser impactado por un chorro del carro lanza aguas de Carabineros el 21 de mayo de 2015 en Valparaíso.

“Ellos no le hablan a la neurona o a la estructura racional de la ciudadanía, le hablan al corazón de la gente. Y mientras están disparando y matando a Camilo Catrillanca, están hablando de la paz y de la no violencia, que son finalmente los códigos que la gente quiere escuchar”, postula el abogado. “Son absolutamente impúdicos. Y la impunidad va de la mano de lo impúdico; son tipos que no tienen pudor ante nada y que son capaces de decir que lo que pasó con Catrillanca, con Aysén, con Rodrigo Avilés, con Freirina, son solo errores de algunas personas que se salieron de madre”, cuestiona. “Lo que hacen hoy las Fuerzas Especiales es Chadwick. El Chadwick de hoy no es distinto al de la Universidad Católica”, concluye Avilés.

http://www.resumenlatinoamericano.org/2018/12/05/chile-vi-como-golpeaban-mujeres-
nuevos-testimonios-sobre-la-patota-del-ministro-del-interior-andres-chadwick-en-la-universidad-catolica/

viernes, 18 de diciembre de 2015

Lily Zúñiga, la ex jefa de prensa de la UDI que se fue de tarro: “No soy solo una perra que ladra, también muerdo”











Macarena Gallo 13 Diciembre, 2015 Fotos: Alejandro Olivares






La Negra Tatuada, como la apodaron en el partido fundado por Jaime Guzmán, dejó la escoba este año. Tras admitir en la fiscalía que había emitido boletas ideológicamente falsas a SQM, su partido le dio la espalda y sus amigos UDI la dejaron botada. Lily Zúñiga, deslenguada y chucheta, no se dejó ningunear. Salió a pelar sin filtro a los gremialistas y el próximo año publicará “Imputada”, un libro autobiográfico. Acá, revela los peores y más divertidos secretos que esconde la casona de Suecia 286: políticos UDI coreando “El pueblo unido, jamás será vencido”, Ena von Baer llorando abrazada a la tumba de Jaime Guzmán y Pepa Hoffmann mandando insultos por whatsapp. Tome el tejido y lea.








¿Cómo fue este año para ti?

-Turbulento. Es primera vez que enfrento problemas con la justicia y quedo sin pega. Al final te das cuenta que mientras más verdades dices en este país, más te cierran las puertas.


Te pesó irte de tarro…

-Me pesó ser hocicona. Pero también ha sido para la risa. Mi papá me dice “ya llegó la sanguchito e’ palta, no vayan a contar ningún secreto, mi tía es bien hocicona”. Más allá, esto te hace cuestionarte: seguís en la misma o te sumai a la masa. Y elegí seguir en la misma. No me voy a retractar de lo que he dicho. Gran parte de mis cercanos me dice que siga y otros que me estoy arriesgando al meterme con un poder fáctico como es la UDI. Pero una de las motivaciones del libro es eso. Quiero mostrar –aunque suene súper película gringa– que cualquier mortal, una morena chica y tatuada, puede decir: no, compadre, estai mal. Ustedes, después de la entrevista que di en El Dínamo, publicaron una columna que me hizo clic. Una que remata diciendo: ¡salgan las Lilys que están escondidas!


Esa columna la escribió Érika Silva, la ex jefa de comunicaciones de Dávalos, que también se fue de tarro.

-¡Amé esa columna! Parece que todas las mujeres nos desatamos en Chile y hemos abierto el tarro. Los hombres son más cobardes, pollerudos, no se atreven. Más aún los UDI… Y más allá de todas las puertas que se me cerraron, siento que tengo más libertad. No tengo que estar tan preocupada de qué digo, de mantener el formato más UDI, que en verdad nunca tuve. De verdad, no sé qué hacía en la UDI.


PERREO Y KARAOKES

Antes de entrar a la UDI, ¿te interesaba la política?

-Para nada. O sea, siempre tuve un interés en la historia política, pero nunca me interesó militar. Fueron consecuencias de la vida. Estaba trabajando como productora en el programa “El Termómetro” y ahí conocí a Zalaquett. Él me llevó a la municipalidad de La Florida. Después me pidió hacerme cargo de las comunicaciones de la campaña senatorial de Pablo Longueira. Así entro a la política.


Pero debes haber tenido alguna cercanía con la derecha…

-Mis papás son full derecha, pinochetistas a morir. Mi papá tiene un cuadro de Pinochet en la casa. Es muy gracioso. Mi mamá es del norte, soy antofagastina, y ella es hija de un minero del salitre. Y la visión del norte es roja, roja. Mi mamá tiene familiares retornados, pero se cuadró con este concepto de la derecha en Chile, aunque más que derecha es como dice mi padre: “no soy de derecha, sino militarista”. Y claro, mi formación iba en esa lógica. En la biblioteca de mi casa estaba el libro “Mi lucha” de Hitler, poh. Freak.


¿Te sentías identificada con personajes como él?

-Al principio, uno como cabro lógico que se deja influenciar. Imagínate, yo era católica. Ahora no lo soy. Solo creo en Dios, no practico ninguna religión. Es más, tengo una aversión tremenda por la Iglesia católica. Y ojo, la agudicé estando en la UDI.


¿Por qué?

-Vivo a una cuadra de la iglesia que está en Presidente Errázuriz y veo a muchos UDI desfilando con sus familias y sus niñitos los domingos. Y a muchos no los vi, precisamente, comportándose como católicos.


¿En qué los viste?

-Lachos a morir, con amantes… Ahí dices: ¿perdón, este es el mismo? Yo los agarraba pal hueveo, les decía ¿te fuiste a resetear el domingo? Encontraba el colmo que se portaran como las pelotas durante la semana y fueran el domingo a la misa a decir “por mi culpa, por mi santa culpa”, era la hipocresía absoluta.


En la UDI, ¿te molestaban por no ser católica activa?

-No. A mí me daba una lata tremenda tener que ir a las misas en honor a Jaime Guzmán. Porque las misas de los cartuchos son eternas. Y más encima la primera vez que fui, los vi tirarse al suelo arrodillados. Parecía mentira. Pero te insisto: si vas a andar por la vida pregonando, sorry con lo que diré, pero no puedes andar pregonando con el pico en la mano. Y eso en la UDI se ve mucho.


O sea, lo de pechoños es una careta.

-Son pechoños en el discurso, nomás. Pero hay hueones que lo son. Calificaría de pechoño real a Silva, Guillermo Ramírez, los que vienen de la Fundación (Jaime Guzmán). Pero al resto le gusta el hueveo más que la cresta. Y a las minas igual. No me pintan el mono. Después de los consejos, las fiestas y los karaokes no salían muy ladies.


¿Cómo eran esas fiestas?

-Desatadas. Veías en las fiestas a Golborne bailando con la Molina, transpirados de tanto perreo intenso.


Ja, ja, ja. Todos decían que hubo algo entre ellos…

-Nunca vi nada raro. Tengo la mejor opinión de la Molina. Es una mina bastante inteligente. Pero sus compañeras le tienen pura envidia.


La habrán mirado en menos en la UDI por venir de la tele.

-Sí, poh. Lo mismo que pasó con la Carla Ochoa. A ella la hicieron bolsa. Decían que cómo podíamos abrirle la puerta a este tipo de mujeres. Una vez casi me mata el asesor de la Ena von Baer. Hace como tres años, cuando éramos muy cercanas, ella llegó contándome que la habían invitado a bailar a la vedettón. Pero que estaba dudando. La animé a que lo hiciera, no tenía por qué salir en pelota. Y ella, “es que, pucha, los niñitos, no sé qué…”. Y yo, “pero Ena, todas las mujeres tenemos las plumas ocultas, si te están dando la oportunidad de sacarlas, por qué no”. Y no fue. Pero ese tipo de cosas: “es que nooo, por favor, nooo…”, pero pásales unos buenos copetes después de los consejos y se desatan perreando. La Ena era seca para la chela. Le ponía bueno. ¿Por qué crees que la Ena es la regalona?


No lo sé…

-En un acto, Coloma tomó el micrófono para decir que la Ena era una mujer digna y que una señal potente para apoyarla, era que ella lo único que había pedido en una noche que estaba muy tensa, era conocer y estar en la tumba de Jaime Guzmán. Y le abrieron el cementerio, y fueron a la tumba de Jaime Guzmán, y ella lloró abrazada a la tumba de Jaime Guzmán, y esa huevá fue la cagada. De ahí que para Coloma la Ena era como un ángel. Son para la risa. Como vocera de gobierno, fue como el soberano culo.


Y en las fiestas, ¿se veían drogas, fumaban marihuana?

-No. Ojalá hubiese habido. Tampoco podías decir que fumabas marihuana. Decir eso era lo más malo. El sello de la UDI es copete, karaoke, hueveo.


¿En serio?

-Todo el rato. Todos los consejos que se hacen afuera, principalmente los de Cauquenes, terminaban en carretes desatados. Hay un video que está fondeado de la época de Paya. Un periodista grabó a Paya cantando “Adiós General”.


No te creo.

-Te juro. Esa huevá me quedó grabada. Y todos cantando con los puños en alto. Más allá que te guste la canción “Adiós General” y que hasta yo me la sé, pero que la UDI la cante como si fuera su himno… y todos fascinados. O cantando “El pueblo unido, jamás será vencido”, muy freak.


Pero ese video de Paya no se filtró. ¿Qué pasó?

-Paya, cuando se enteró del video, entró en pánico y me hizo llamar al periodista para que no lo subiera. Y no se subió. Pero se debería haber filtrado. Nos hubiera ayudado harto. La gente se hubiera dando cuenta de que no toman leche ni están con la espalda llena de marcas. Lo que pasa es que tienen un peso súper grande que es la figura de Jaime. Hueona, mis cumpleaños eran UDI, poh. Muy graciosos. Pero qué patética ahora que lo pienso. Veo las fotos y digo es broma esta huevá. Puta, iba la Ena von Baer, Coloma, Víctor Pérez, la Mónica Zalaquett, Hasbún. Mira tú, Hasbún pos, guácatela.


LAS VIEJAS Y LAS RETRO

¿Cómo fue trabajar con Zalaquett?

-Era muy chistoso. Zalaquett es un personaje… puta qué está cagado con lo de Penta… Yo hablo muy bien de él y no lo dejaré de hacer. Se portó un siete conmigo y fue como mi padrino en política. Sé que para muchos es odiable y ridículo. Y asumo como mi responsabilidad que así sea.


¿Por qué?

-Cuando estuve con Zalaquett, eran los tiempos de Trivelli, hace mil años. Ambos eran los personajes más conocidos a nivel político. Y eso era porque a Zalaquett yo lo llevaba a todos lados. Me faltó llevarlo a la Carta de Ajuste de los canales y estamos listos. En ese tiempo, yo no tenía un bagaje político ni comunicacional. Solo era una productora que había estado en la tele, y armaba unos monos chistosísimos con Zalaquett.


¿Cómo qué?

-Inventaba móviles. “Sabe qué más, tenemos que sumarnos a la autopista que se está construyendo. Mañana necesito una retro y tres trabajadores”. “No, es que no te la van a pasar”. “Bueno, entonces, hueones de la municipalidad”. Y me conseguía la retro y unos compadres. Partía el móvil y el alcalde salía diciendo que esto era súper importante para nuestra comuna. Era toda una farsa, un mono producido por mí. Armaba protestas, poh, ja, ja, ja.


¿En serio?

-Sí, protestas de verdad, era muy chistoso. Compraba cartulinas y las rayaba: “no al basural”.


Lo de los Chocman es una alpargata al lado de tus producciones…

-Exactamente. Armé escuela, ja, ja, ja. Por eso te digo: a mí no me vengan con el cuento. Viene de atrás.


¿Acarreabas viejas?

-Sí, poh. Los móviles de los canales te llamaban para preguntarte si tenías un hoyo en la comuna para arreglar. Yo les decía “ya, pero lo grabai y yo te tengo la solución”. Y grababan el hoyo y yo ponía dos o cuatro viejas alegando. Y terminaba Zalaquett diciendo que solucionaría la cuestión y con las máquinas para arreglar el hoyo. Nunca me dijeron que no era ético. Zalaquett confiaba plenamente en mí. Por eso estoy súper agradecida, porque me dejó ser profesionalmente. Te insisto: le hice un perjuicio, porque a lo mejor lo convertí en el payaso de la UDI. Porque ahora, teniéndole mucho cariño, lo veo y me cago de la risa. Luego trabajé con Longueira en una campaña y de ahí me llevaron para ser la jefa de prensa de la UDI.


Debe haber sido estresante tu pega. Los tipos dan jugo siempre.

-Uf, el colon lo tengo de cueva. Y bancarte los genios de esos hueones, te lo encargo. Son súper hincha pelotas. Y como además se creen bacanes, te echan la pachorra… Cuando conocí a Longueira pensé que toda la gente sería como él, que era sumamente humano. Trabajaba de sol a sol. Le importaba un carajo que hubiese una cámara. Eso me motivó a entrar a la UDI. Pero el chascarro me lo llevé de inmediato. El cornete en la boca fue brígido.


¿Con quién te llevaste la decepción?

-Con Darío Paya, cuando él estaba en la directiva. Es súper resentido. Si un gallo se llama Darío Payacán y se corta el apellido, te da la señal clara de quién es. Está renegando de sus raíces para que no le digan que tiene origen mapuche. Además es súper prepotente, con muy mal trato. Tiene un sentido muy calculado de la política. Todo lo veía en cifras en contra de Lagos, de la Concerta. Según la UDI, es un ídolo comunicacional, pero para mí, un simple pelotudo. Lo otro que me empezó a molestar es que no ponían las patas en el barro. Son pocos los que se las han embarrado.


Pero la UDI siempre se jacta de meter las patas en el barro…

-Esa es la venta de pomada. La UDI es apariencia, fachada, marketeo mal hecho. No puedes hablar de popular cuando el expresidente de la UDI presidió la Universidad del Desarrollo y fue accionista de AFP e isapres, como es Ernesto Silva, uno de los grandes temas por los que renuncié a mi cargo cuando él asumió… La UDI de Longueira sí que metía las patitas en el barro. Pero la UDI de Jovino, no. Es cosa de mirar a los hijos de Jovino, los “iluminados” como les digo yo: Squella, la Hoffmann, los Kast, Bellolio, Macaya, Ward. Súper chilenos, súper populares. En semanas distritales, tener contacto con alguno era solo porque tenía activado el rooming, ya que estaban fuera de Chile. O sea, triple hello.





MUJERES PUTAS

¿Cómo son vistas las mujeres en la UDI?

-Las mujeres estamos clasificadas. Cuando aparecen las señoras de los grandes, como las de Jovino, Longueira y Orpis, todos son súper respetuosos. Claro, son viejas más estiradas que la cresta. La señora de Jovino es un encanto, muy dije, pero huele a caca todo el rato. Esas mujeres son las ungidas, las tocadas por los señores. Están las otras que somos la trole: que pueden decir improperios delante de uno. Por ejemplo, cuando José Luis Uriarte me veía con cara enojada, me decía “¿te falta, no te tocó tu esposo?”. Por qué me tengo que bancar que un pelotudo me trate así. Tuvimos mil problemas con él por lo mismo. Un gallo que se siente con el derecho de hablar de las mujeres como le plazca. El perfil de la mujer de la UDI es muy sumisa: es la que sirve el café, la que anda con la pollera larga.


¿Te hueveaban por usar mini?

-Sí, Pato Melero me hueveó mil veces. No sé si le molestaba o era tan caliente el viejo que al final era una forma de mirar como con cierta “autoridad”, porque estaba supuestamente cuestionando mi vestimenta. Siempre era lo mismo: “¿no había algo más corto?”. Me acuerdo una vez que fue un chiste con Coloma. Me dice: “ya poh, Lily, consígame una cuña”. Estábamos en el Congreso. Yo andaba con un vestido con tachas, cortito, como un jumper. Le digo “no me resulta senador, no me pescan para la cuña”. Y me dice: “ya poh, súbase un poquito la pollera, bájese un poquito el escote y la consigue”. Pensé que me estaba hinchando y me cagué de la risa. Tampoco concuerdo con esa cosa del “uh, oh, me siento ofendida, no, poto”. Y le digo: “ya poh, voy a aplicarla, si me resulta listo”.


¿Y lo hiciste?

-Tontamente fui donde un colega y le dije: “ya po, hueón, por fa, me mandaron incluso con la misión de coquetearte para sacarte la cuña”. Y el colega me hizo la nota. Le conté a Coloma y me dice: “¿Ve que usted podía?”. Pato Melero no tenía eso, condenaba: que las mujeres de la UDI son recatadas y ese tatuaje, Lily.


Te hueveaba también por tu tatuaje.

-Claramente, mi tatuaje generó incomodidad, miradas de “qué atroz”. Me hacían las típicas preguntas hueonas: ¿por qué se lo hizo?, ¿por qué en la pierna?, ¿qué dijo su marido?… Me encantan los tatuajes, me gusta el pelo corto, me gusta jugar con la ropa, soy trapera, no me gusta vestirme igual a nadie, por eso busco ropa y zapatos de autor. Todo esto genera que mi aspecto no se asimile a los patrones estéticos de las mujeres de la UDI.


Tu libro se llamará “Imputada”. Pero la palabra puta viene resaltada.

-La palabra es fuerte para algunos, pero la mirada de ellos es esa: la mujer es una puta, una sirvienta de ellos. Una mujer UDI no puede estar en contra de los líderes, está para llevar el micrófono en los consejos e incluso también puede ser considerada para servicios sexuales, porque son mujeres según ellos para entretenerse. Yo me sentí como puta en la UDI. Y puta que me tuve que defender.


¿Cómo así?

-Cuando un gallo entra a la pieza de tu hotel en un consejo y cierra la puerta, y te dice “tenís tres camas, para qué vai a dormir sola”, y tiene un cargo en la UDI, ¿qué te está diciendo con eso? ¿Eso no es tratarte como puta, maraca, lo que quieran ponerle? No hay dobles lecturas. Para ellos, cualquier mujer con voz es sinónimo de puta. Un ejemplo hueón: ¿crees que se dijo algo después que dijeron que la esposa de Lavín andaba con un escolta? Nada. ¿Y por qué? porque ella es la esposa de Joaquín Lavín. No es cualquiera. Por lo tanto, todo lo que se diga es falso. Pero lo que digan de ti da lo mismo. Inventaban un montón de cosas mías…


¿Cómo qué?

-Dijeron que me había tirado a todos los hueones. Con Coloma después de una fiesta, que nos vieron bailando, porque yo bailé con todos. No sé si eso me hace ser puta. Con Felipe Ward y Golborne inventaron que tuve un amorío, notable. Con Felipe Salaberry, también. Más encima es teñido, ni una posibilidad. Y esos pitillos que usa, cada año se apitillaba más los pantalones. No sé cómo respiraban sus genitales, ja, ja, ja. Pero hasta inventaron que me había comido a Víctor Pérez, poh. Hay que tener estómago para meterse con él. Ni con coma etílico.


Te faltó comerte a Jovino…

-Ahí la cagué. Me como a Jovino y no tengo todo este drama, ja, ja, ja.


Bien pencas para inventarte cosas…

-Así son. Me llevaba muy bien con Macaya, pero me llevé una sorpresa horrible. El otro día me llamó una productora para contarme que Javier le había comentado a un medio de que él estaba feliz de que me hubiese ido de la UDI, porque yo lo había acosado sexualmente y estaba chato de mí. Y como soy loca, como dicen ellos, llamé a Javier. Y lo mandé a la conchesumadre, lo insulté hasta que me dio hipo. Él, obviamente, lo negó y me sacó en cara que yo le mandaba a los periodistas conversaciones que habíamos tenido por whatsapp. “Y bueno, cómo querís que me defienda de ustedes”, le respondí.


¿Tienes muchos mensajes que pueden dejar la escoba en tu celular?

-Sí. Tengo uno de la señora Pepa Hoffmann tratándome de maraca. (Toma su celular y muestra el mensaje). Y eso fue cuando la felicité por haber sido nombrada jefa de bancada. Y yo le respondí: “maraca jamás, perra sí”, ja, ja, ja. Y yo de verdad la felicitaba porque con eso me salvó de trabajar para Hasbún. Me hizo un favor sin darse cuenta. ¿Viste que es súper amorosa?


Te odiaba…

-Sí. Nunca supe por qué. Tenía una obsesión conmigo. Una vez me encaró en una comida de prensa porque no había incluido a José Antonio Kast en un video, de lo más ñoño que hay, una versión del Gangnam Style que sacó la UDI. Y no lo había incluido pensando que como eran tan delicados –porque sabían que me caían mal, toda esta tropa– podían sentir que estaba usando esa huevá para burlarme de ellos.


Son buenos para hacer el loco en la UDI. Hace poco hicieron una campaña en Internet para que la gente le cambiara el nombre al partido.

-Las campañas comunicacionales de la UDI son para pegarse cabezazos. Nadie puede ser tan pelotudo. Es como “pónganle nombre al pico”. Son los hueones más odiados, repudiados, incluso por su propio sector, y se ponen a hacer ejercicios ciudadanos. ¿Son idiotas? Digan la verdad: sí, hueón, tiramos boletas, nos arrepentimos. Más encima tienen un discurso tan hueón de decir “si no somos nosotros nomás, todos lo hacían”. Asume tu responsabilidad. Pero no: “es un trato súper injurioso y discriminador contra la UDI”. ¡Ándate a la mierda!


EL PODER DE JOVINO

¿Cuál es el verdadero poder de Jovino en la UDI?

-Jovino está acostado en su casa con sus máquinas, porque se ahoga el viejo, manejando todo desde ahí. Por algo le dicen El Padrino, maneja todo. Es un gallo frío, calculador, inteligente, hábil y siniestro. Ahora me ha llegado el rumor de que probablemente se querelle contra mí. Feliz que lo haga. Si cree que me voy a moderar, no lo haré.


¿No te han llamado de la UDI pidiéndote que te calles?

-No. Ellos me conocen y saben que no ha nacido el que me haga callar. No soy solo una perra que ladra, también muerdo.


Jovino negó las boletas de SQM que denunciaste. En su declaración a la fiscalía, dijo que mentías.

-Imagínate, leer que Jovino dice por qué no chequeé con él lo de las boletas. Crees que iba a ir a golpearle la puerta a Jovino Novoa para decirle “sabe qué, la Marisol Cavieres me pidió dos boletas para usted, ¿es verdad o mentira?”. Esa es la respuesta que da este viejo. O sea, yo inventé Soquimich. Creen que los chilenos somos imbéciles. Eso me empelota. Para mí no fue grato despertar un día con CNN y escuchar que Matías Balmaceda, el abogado de Jovino, estaba usando una carta firmada por Marisol Cavieres ante notario donde ella señala que jamás me pidió ninguna boleta. Si la señora Marisol Cavieres tiene el tiempo para ir a negar mis boletas a una notaría, por qué mejor no aclara las 70 y tantas que tiene ella, su marido y sus dos hijos.


¿Qué te pareció la condena a Jovino?

-Fue más ruido que nueces. Un chiste. Pero me agrada que, más allá de la justicia formal, la condena ciudadana ya le dio cadena perpetua a Jovino. Igual es decepcionante, no lo encuentro justo… Me gustaría que alguien averiguara quiénes le pagan los abogados a la UDI. Jorge Gálvez es uno de los penalistas más caros que hay en Chile. Y lo paga la UDI. ¿De dónde sale esa plata si la UDI no tiene ni plata para pagar la luz? De hecho, les han cortado la luz, no han tenido plata para sueldos, entonces de dónde está saliendo esa plata. No sé, lo dejo como duda… Lo único que pido es que Hasbún cumpla su palabra y se queme a lo bonzo por Jovino como prometió. Si quiere yo le puedo pasar la bencina y los fósforos. Feliz lo hago, ja, ja, ja.


Moreira fue de los únicos que pidió perdón.

-Pero porque es loco. Moreira se vende al mejor postor. Es un personaje triste para mí, no tiene identidad. Moreira es igual de maquiavélico, mentiroso y cahuinero que Hasbún.


Ahora reapareció Ernesto Silva con el libro “Aire nuevo para Chile”.

-Para mí, Ernesto es el personaje más cara de raja que existe en política. En una entrevista dijo que la UDI debe reinventarse, porque si no corría el riesgo de desaparecer. Este mismo personaje hace un año aplicó la estrategia de empatar en el caso Penta, luego en lo de SQM, cuando se destapó Caval. Renunció diciendo que no podía seguir porque no había unidad en el partido y ahora aparece con un libro donde aconseja lo que se debe hacer. ¡Que se vaya a su casa! Terminó de destruir a la UDI, saltó del barco y ¿ahora quiere aparecer como el salvador? ¡Te pasaste!


El otro que reapareció como salvador de la UDI es Lavín…

-¡Vergüenza! Este Lavín enchulado, sin los lentes de ñoño y con aires de Lolo Peña, me da vergüenza. Pasó la vieja con Lavín. Él sigue haciendo pautas en los Tavelli, esperando que lleguen el 13 y El Mercurio porque así decía Jaime Guzmán. O sea, está bueno para asesorar a los creativos de “Los 80”, pero no para una campaña.


LA TETA DE LA UDI

En la UDI dicen que lo único que quieres es buscar fama.

-Si tuviera intereses creados habría cobrado por dar entrevistas en la tele. No he ganado un puto peso. No me hubiese ido de la UDI, porque tenía la protección de un contrato, las lucas, los pitutos. No necesito de la teta de la UDI. No me voy a gastar las rodillas, no se lo chupo a nadie, a menos que yo quiera poh, ja, ja, ja. Otros dicen que actúo de resentida. He leído cada cosa en tuíter. Lean cómo se suscitaron las cosas. Asumí mi responsabilidad. Fui súper pelotuda. Pasé dos boletas. Si la hubiese querido hacer fácil me voy a la UDI y les digo “compadres, tengo que declarar, ¿me pasai un abogado?”. No me desmarco de ellos. No me gasto las lucas que me gasté, no me gano este cacho todo este año. Y más encima se dan el lujo de hablar de mí usando la frase que detesto: “entendemos que ella está pasando por un mal momento…”.


Como dijo Felipe Cuevas en The Clinic…

-Ese pobre hueón repite todo lo que dicen los demás. Si le pagan dos palos para chuparles las patas a los iluminados. Más encima se define como zorrón. Nadie puede. Y dice que es humilde por venir de Ñuñoa. Y que es morenito… Con esa entrevista lo detesté más que antes.


Hay rumores de que te irías a Amplitud.

-No eran rumores. Me comuniqué con Lily Pérez hace más de un mes. A ella le encantó la idea de que me sumara a Amplitud. Y lo conté en la prensa. Después me planteó que había un cierto grado de inquietud en la directiva de Amplitud por mi interés en sumarme. Le dije a la Lily que era lamentable, pero que me parecía importante haberlo sabido antes de firmar por ellos y luego de eso me llamó Pedro Browne y me pidió un café, que aún no se concreta porque me dejó plantada. ¿Pero sabes qué? Es tan grato sentir esa libertad de poder elegir y decir lo que siento. Así que si no me quieren porque los asusto, ya me da lo mismo. El 2015 me enseñó a quererme. Él que crea que soy un aporte que me busque, él que no, que se vaya a la cresta.


¿Qué esperas con tu libro?

-No quiero que se tome como un vómito de cosas. Tampoco es una venganza en contra de un partido. La gente entiende que como me dieron la espalda, me fui de tarro. Hay dolor, obvio. Estuve muchos años. Pero hay ganas de avanzar también. Me gustaría que la gente sienta que lo que estoy contando es para que sepan cómo funciona esta huevá. Cuando un candidato le pasa la cajita de té, a él le importa una soberana raja que usted tome té. Lo que quiere es que usted vote. Y nunca más se preocupará.


¿Cuáles son tus deseos para la UDI en el 2016?

-Nada, por los muertos solo se pide que descansen en paz.

miércoles, 7 de enero de 2015

Cronología de la arista política del caso Penta FUT


2

Agosto de 2013: El Servicio de Impuestos Internos comenzó una investigación por un fraude tributario de parte de funcionarios de la institución, que consistía en aumentar indebidamente la devolución de impuestos que este organismo realiza cada año. El caso, conocido como “Fraude al FUT” fue llevado a la Justicia, la cual declaró como culpable de esos cargos a una serie de ejecutivos, entre ellos Iván Álvarez, quien reconoció tener vínculos con el martillero público, Jorge Valdivia. Este último era colaborador del Grupo Penta y había emitido boletas a nombre de familiares directos del director de este equipo, Hugo Bravo.

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Julio de 2014: Jorge Valdivia, el martillero público que sufría de cáncer al colon, declaró ante la Fiscalía de Alta Complejidad de la Zona Oriente, encabezada por el fiscal Carlos Guajardo algunos meses antes de morir. El caso se le había encargado a este hombre, debido a las aristas que comenzaba a tomar el caso.
En su declaración, Valdivia acusó a Hugo Bravo, director de Penta, de estar relacionado al caso de fraude. Con ello la fiscalía comenzó una investigación en su contra, en donde se comprobó el delito tributario: aumentar sus “gastos” para pagar menos impuestos. Pero este dirigente no cayó solo, sino que involucró también a Carlos Eugenio Lavín y Carlos Alberto Délano, sus antiguos colaboradores, con quienes terminó enemistándose tras ser despedido del holding.
Agosto de 2014: Pese a que los investigados por este fraude pagaron multas para demostrar colaboración con el caso, el Servicio de Impuestos Internos se querelló contra los tres por fraude. Mientras el fiscal buscaba justificar esos “gastos” excesivos, Hugo Bravo dijo que se hicieron boletas a políticos por trabajos que nunca realizaron. El objetivo de ello era financiar campañas políticas. Entre los políticos mencionados por el investigado aparecieron Pablo Zalaquett, Iván Moreira, Ena Von Baer, Laurence Golborne, José Antonio Kast, Alberto Cardemil y Andrés Velasco.
Septiembre de 2014: el Fiscal Carlos Guajardo descubrió que Iván Moreira había usado boletas a nombre de su chofer para cobrar dineros, supuestamente destinados a financiar su campaña política.


1


Octubre de 2014: La fiscalía inició una investigación para conocer dónde fue a parar el dinero entregado por Penta. Ahí Ciper Chile aseguró que Jovino Novoa tenía la misión de administrar las platas, distribuyéndolas para financiar campañas políticas de diferentes figuras. También se emitió una orden de allanamiento para requisar computadores a Andrés Velasco.
Asimismo, se descubrió una boleta emitida por el actual ministro de Obras Públicas, Alberto Undurraga.
Diciembre de 2014: se filtró una conversación que Hugo Bravo grabó mientras conversaba con Carlos Eugenio Lavín. Ahí, este último aseguró que su tercer socio, Carlos Alberto “el Choclo” Délano le pagó dineros “en efectivo” a Ernesto Silva, actual diputado UDI.


3 de enero de 2015: Se conoció una serie de correos electrónicos enviados desde y hacia Penta, Carlos Délano y Carlos Eugenio Lavín a diferentes políticos. Ahí, Iván Moreira aparecía escribiendo mensajes que comprobaban su petición de dineros a Penta para financiar su campaña. “Tú crees que se pueda un raspado de la olla para los últimos 100 m de campaña” y “para los 1.000 metros finales, queda algún cupón de combustible? Avísame. Un abrazo y mi gratitud para toda mi vida” fueron los más polémicos de la serie revelada
7 de enero de 2015: Iván Moreira es uno de los primeros políticos que reconoció haber pedido dineros al grupo Penta para financiar su campaña política.

http://kukoossa.wordpress.com/2015/01/07/cronologia-de-la-arista-politica-del-caso-penta-fut/

La Historia Oculta del Régimen Militar

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