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martes, 27 de agosto de 2013

El tío Jaime Guzmán

Ignacio Santa Cruz, 33 años, actor, hijo menor de Rosario Guzmán, se acuerda perfecto del día en que su tío Jaime fue asesinado. Desde entonces esa muerte le quedó dando vueltas. Hasta que la historia de Jaime Guzmán Errázuriz se le convirtió en obsesión. Primero lo personificó en una obra de teatro. Ahora lo hace en una película, recién estrenada en Sanfic. Para llegar a eso hizo una investigación que incluyó hablar con su familia. Descubrió obsesiones y mucha soledad.

por Pamela Aravena Bolívar - 25/08/2013 - 03:46

Los llamados telefónicos a la casa de Ignacio Santa Cruz, de apenas 11 años, se repitieron insistentemente el 1 de abril de 1991, pasadas las 18.30 horas. Su mamá, la periodista Rosario Guzmán, se encontraba trabajando. Sus hermanos mayores encendieron rápidamente la televisión para escuchar el extra noticioso que la gente mencionaba al otro lado del auricular.
“El tío fue baleado -le explicaron sus hermanos-. Pero no tiene nada, sólo le hirieron el brazo”. Eso decía la televisión, él también lo podía oír, pero lejos de sentirse tranquilo, Ignacio comenzó a llorar sin entender por qué.
Hasta ese día, en su casa recibían a Jaime Guzmán, el tío, quincenalmente. Cada dos sábados, Guzmán llegaba con una sonrisa y saludaba de manera rápida. Con la cara de costado y casi sin rozar la mejilla. La abuela, Carmen Errázuriz Edwards, también participaba del encuentro, pero sólo una vez al mes.
La agenda sabatina con el tío era siempre la misma. Después del jerez y el aperitivo, se sentaban en la mesa redonda, en el asiento que su hermana Rosario había asignado para cada uno y que se mantuvo así por años. Guzmán era quien más hablaba y el último en terminar de comer. “Conversaban sobre los temas que le inquietaban a la familia, especialmente de religión y de la trascendencia del alma”, recuerda Ignacio. La contingencia política y social también aparecía. “Eran temas serios, pero tratados con humor. Yo escuché a mi tío, por ejemplo, imitar a Pinochet”, agrega.
Víctor Santa Cruz Sutil, el esposo de Rosario, había fallecido en 1980, tres meses después de que Ignacio llegara al mundo. Se suicidó con un disparo. “Fui criado por los Guzmán; la relación con los Santa Cruz fue más esporádica y se dio más bien ahora, de adultos. Por eso, Guzmán de alguna manera era la única figura paternal que conocía”, dice Ignacio.
Quizás por ese lazo invisible, el niño de 11 años algo intuyó ese lunes 1 de abril. Las horas pasaban, oscurecía, pero irse a la cama era una tarea difícil en medio de los extras periodísticos desde el Hospital Militar. “Mi mamá no pasó por la casa y se fue directo para allá. Las noticias empezaban a hablar de cosas más graves, como que el hígado estaba afectado”, recuerda.
Ignacio no quería ver ni oír más. Con el pantalón de pijama puesto y un chaleco de lana se escapó a la calle Leo, en Vitacura, a dar vueltas sin rumbo en bicicleta. Otra vez el llanto lo invadió. “Lloré, lloré y lloré sin parar”, cuenta, hasta que volvió y le confirmaron lo que él ya sospechaba: Guzmán había muerto.
Lo que Ignacio no sabía era que el tío se iba a instalar como un tema constante en su vida y que, más tarde o temprano, gastaría años en buscar pistas para entender su historia.
“No le fue fácil a mi hijo esquivar las toneladas de odio que muchos sienten por mi hermano, y digámoslo: que el odio duele, duele; venga de la derecha, la izquierda o los militares. De hecho, fue la suma de todos esos odios la que culminó con su brutal asesinato en democracia, que aún permanece impune a más de 20 años de su ejecución”, comenta Rosario Guzmán.
La búsqueda de Ignacio generó una primera catarsis 20 años después, en 2011, cuando protagonizó la obra de teatro Guzmán, donde caracterizaba a su tío. El estreno fue en el Campus Oriente de la UC, el mismo lugar donde a Jaime Guzmán lo asesinó el Frente Patriótico Manuel Rodríguez. La obra causó polémica. En una de sus escenas, mostraba a este Guzmán ficticio bailando un tango con el actor que representaba a Jorge Alessandri. En otra, debía responder a las preguntas de una torturada en los años de Pinochet.
Ahora Santa Cruz, con más información en la mano, vuelve a la carga. Ayer sábado estrenó en Sanfic la película con el sugerente título de El tío, ópera prima de Mateo Iribarren como director. El sobrino, una vez más, se convierte en su tío. El parecido es impresionante.
LA BUSQUEDA
“Cuando salí del colegio y comencé a estudiar Comunicación Escénica en el Duoc, y luego cuando ya era actor, me encontré enfrentado a quién era: no sólo en los comentarios de pasillo, como había sido hasta ese momento, sino directamente en la lectura de la prensa. Ahí se hablaba del ‘sobrino actor de Jaime Guzmán’. Esa es la mochila con la que he tenido que cargar. Cada vez que hago algo o aparezco mencionado, se recuerda que soy su sobrino. Ahí empezó mi búsqueda por entender la verdadera historia de este polémico tío”, dice Ignacio, sobándose las manos, sonriendo y abriendo levemente los ojos, en un gesto que recuerda a Guzmán. Como si de tanto actuarlo, algo de él se le hubiera quedado encima.
Hasta entonces, el sobrino sabía lo mismo que todos. Que Jaime Guzmán Errázuriz, que tenía 44 años cuando fue asesinado, había estudiado Leyes en la Universidad Católica y que dictaba allí la cátedra de Derecho Constitucional. Que formó el movimiento gremialista y posteriormente la UDI. Que participó en la redacción de la Constitución del 80 y que, por eso, es considerado el cerebro del régimen militar. Que fue senador por Santiago Poniente y un hombre que hasta el final defendió al general Pinochet. “Me declaro pinochetista y a mucha honra”, decía.
Pero Ignacio quería saber más.
Comenzó de a poco a escudriñar en su propio pasado. Recordó que tras la muerte, esa misma noche de abril de 1991, su casa se llenó de políticos y periodistas. En los días siguientes, en la calle, en los paraderos de micro, en los quioscos, el comentario obligado era el asesinato a tiros de su tío. “La suya fue una de las muertes con las que me ha tocado relacionarme toda la vida. Antes fue mi padre y, recientemente, mi hermano, durante el proceso de la película, en circunstancias muy parecidas a las de mi papá”, confiesa.
Las preguntas sobre quién era realmente Guzmán siempre se le cruzaron, pero recién en 2009 comenzó una búsqueda obsesiva. “Esta investigación es una metáfora de una búsqueda familiar y nacional, del hogar y la patria, y una manera de sacarme el peso de ser su sobrino”, explica. Su madre resume cómo esta búsqueda también impactó en ella: “Para mí ha sido un viaje doloroso y gozoso a la vez, como la vida misma. Doloroso, porque me hizo revivir lo más oscuro y traumático de nuestra historia familiar, cuya huella nos marcó demasiado -aunque de diferente manera- a mí, la mayor de los tres hermanos, Jaime y la Isabelita. Lo más gozoso, lejos, fue ver a mi hijo cumplir con el sueño-obsesión que tenía con su tío, a través de esta suerte de catarsis sicoanalítica un tanto narcisista, pero muy sanadora para él, lo que como madre me llena de felicidad”.
Lo primero que ratificó Ignacio en su investigación fue el poder e influencia que su abuela, Carmen Errázuriz, ejerció en Jaime Guzmán. El abuelo Jorge Guzmán Reyes, un hombre definido en 2007 por Alfonso Ríos, uno de sus parientes políticos, como “entretenido, alegre, culto, fino e inteligente, pero de incorregible bohemia”, dejó la vida de Jaime siendo éste aún un niño, tras 14 años de matrimonio con Carmen. La separación obligó al padre a irse a vivir con una hermana viuda. Según una carta escrita por parientes suyos hace seis años, él lloró varias veces de impotencia, pues “le impedían acercarse a sus hijos, con quienes pudo restablecer un mínimo contacto” apenas días antes de morir, en 1977. Aunque Jaime Guzmán apenas conoció a su padre, heredó de él “su bondad, inteligencia y sentido del humor, amén de su pasión por el fútbol y su talento de imitador”, según dijo Rosario en 2007. Carmen Errázuriz se convirtió entonces en matriarca de la familia y marcó la vida de su hijo Jaime. “El quería ser sacerdote más que dedicarse al servicio público. Fue su madre quien lo persuadió a dedicarse a la política”, dice Ignacio.
La misma Carmen Errázuriz, en un encuentro con jóvenes gremialistas en 1999, había contado de la relación con su hijo. Explicó que hablaban constantemente de religión y de política. “Tuve la suerte de tener mucho contacto con Jaime y de ser muy amiga de él, teníamos muchos puntos en común, porque nos interesaba la política”, les dijo. Y agregó que fue ella quien le sugirió que estudiara Derecho para luego poder ejercer la docencia.
En su investigación por decodificar a su tío, Ignacio no pudo entrevistar a su abuela. Ella había muerto dos años antes, en 2007.
TRES HISTORIAS POLITICAS
Los descubrimientos de Ignacio comenzaron a ser más íntimos. Al sobrino le llamó la atención detectarlo “como una persona neurótica y averiguar cómo algunos rasgos de su personalidad se iban repitiendo en distintos integrantes de la familia. Obsesivos, compulsivos, sectarios, dominantes; cómo aparece en nuestras vidas el orden, la simetría en el hogar, la estructura, la agenda, eso de estar siempre ocupados”.
El departamento de Ignacio en Tabancura, una de las locaciones usadas en la película, no es la excepción. Ordenado hasta el punto de la perfección, ningún objeto está fuera de lugar. Mezclando estilos, conviven en armonía en el dormitorio un respaldo de cama barroco sacado de un altar lateral de una iglesia en Venecia, con un plasma y una escultura de color rojo furioso.
“Yo que soy artista trato de luchar contra eso, pero especialmente contra otro de los hallazgos -dice Ignacio-. Me impactó lo que encontré. Una semana antes de morir Guzmán le dijo a alguien cercano: ‘No tengo tiempo para el amor’. A pesar de ser una persona muy querida y admirada, su falta de desarrollo afectivo es conmovedora”.
Santa Cruz trabajó con historiadoras que durante seis meses revisaron la vida de su tío y accedieron a archivos de la Biblioteca Nacional y de la Fundación Jaime Guzmán. Le entregaron un documento de 300 páginas. De la parte política, en la película Ignacio recupera tres historias. Primero, la fuerte influencia de Jorge Alessandri como el mentor de Guzmán, reconocido por él mismo como “el hombre público chileno hacia el cual mayor admiración profesé”. Luego, Augusto Pinochet, con quien aparece en una única escena conversando en una cocina en la que metafóricamente aderezan juntos la Constitución de 1980. Por último, en otro acto, hay una mención a la difícil relación de Guzmán con el director de la Dina, Manuel Contreras, de quien se sentía enemigo político. “Me interesa cuestionar toda certeza y mito instalado sobre Jaime. Esta es una historia familiar y un pedazo de la historia de Chile que todavía tiene una investigación inconclusa y muchos antecedentes desconocidos -explica Ignacio-. Su verdadera relación con Manuel Contreras es uno de ellos”.
SER GUZMAN
“Cuando decidí yo mismo encarnar a Guzmán, muchos me dijeron que era una locura, que mejor llamara a Aldo Parodi”, dice aludiendo al parecido físico entre el actor y su tío. Pero Santa Cruz estaba decidido a hacerlo él mismo. Aunque eso implicara esfuerzo.
Si bien comparte con Guzmán la piel excesivamente blanca y un timbre de voz grave, se distancia en su abundante cabellera rubia, sus ojos azules con escasa miopía y un cuerpo más alto y corpulento que el de Guzmán.
En la búsqueda de sus movimientos, su modulación algo exagerada, su forma de mirar, se acentuó la obcecación. “Fui de a poco obsesionándome, revisando el archivo fílmico y mucho documento de prensa. Jaime tenía una miopía de -6,5, y como me atiendo con Claudio Yaluf, el mismo oftalmólogo de él, mi madre y mi abuela, le pedí que me hiciera unos lentes para ver igual que Guzmán. Me dijo que era imposible, que mis ojos explotarían. Pero me mantuve firme. Con llanto y terquedad, lo logré”, cuenta.
Con Jaime comparte la dentadura inferior chueca; Eduardo Saavedra -quien trabajaba con Stefan Kramer en sus caracterizaciones y murió a principios de agosto debido a un cáncer- colaboró con la dentadura superior basándose en fotografías del fundador de la UDI. “Al incorporar este detalle encontré el modo de hablar adecuado. El resto no fue tanto el maquillaje, lo que actuó fue la sangre”, dice.
Gran parte de la composición del personaje la hizo en Valparaíso, en una casa frente al mar que hace poco vendió para financiar la película. Cuenta que caminó en la terraza de esa casa hasta que dio con esa postura encorvada que avejentaba la figura de su tío. El momento mágico, revela, ocurrió en un ensayo de la obra de teatro, en una escena que representaba la su última clase como profesor de Derecho y donde los alumnos se iban transformando en los personajes que impactaron en su vida: Pinochet, Contreras, su madre, su padre: “Yo tenía unos mamotretos en que hablaba sobre la sociedad. De pronto, empecé a mirar a los actores y al ver sus caras me di cuenta de que lo había logrado. Yo era Guzmán”.
DIFERENCIAS
La obra Guzmán debutó el 1 de abril de 2011, el mismo día en que se cumplían los 20 años del asesinato de su tío. Luego estuvo un mes en cartelera en un teatro de Bellavista. Al estreno fueron su madre, Rosario Guzmán, y todos sus hermanos. De hecho, la última foto que existe de la familia Santa Cruz Guzmán completa antes de la inesperada muerte de uno de los hijos fue tomada ahí.
Ignacio dice que el valor de la obra de teatro fue que “un sobrino en conjunto con otros artistas de trayectoria decidieran darle un punto de vista nuevo a Jaime Guzmán. Y que dado lo que pasó o no con la obra de teatro es que surgió la necesidad de hacer esta película”.
En concreto, dice, lo más complicado fueron los temas sobre la vida más personal de su tío. “En términos precisos, lo que descubrí es que enfrentarse a su sexualidad fue un tema imposible para él siendo la figura pública que era, teniendo la madre que tenía. Les pedí a las historiadoras que investigaran si había tenido alguna pareja. Buscaron y buscaron y no apareció ninguna, ni una sola. Jaime Guzmán era muy solo y quizás por eso, en la última etapa de su vida, según sus propias convicciones, lo único que esperaba este hombre de misa y comunión diaria, con una dimensión espiritual enorme, era la muerte, para entrar a esa verdadera vida en la que él creía”.
Las preguntas sobre este aspecto en la vida de Guzmán fueron abordadas en la obra de teatro y ahora también en la película. Es un aspecto delicado, que para Ignacio Santa Cruz significó un remezón personal y una diferencia importante con su tío. Explica: “Mi madre me educó en libertad y he tenido relaciones de pareja con personas de mi mismo sexo, estables y acogidas dentro del espacio familiar. Después de interpretarlo a él, yo definitivamente me di cuenta de que sí tengo tiempo para el amor. En eso estoy concentrado, y en ese aspecto espero diferenciarme profundamente de él”.
Después de terminar la película y de cuatro años de indagación, Ignacio Santa Cruz aún no puede sacarse cierta manera de mover las manos, de mirar y de impostar la voz que copió de su tío en estos años. Sabe que se parecen en varias cosas -ambos crecieron sin imagen paterna y vivieron solos su vida de adulto-, y que comparten rasgos de personalidad como la obsesión por el orden y el control. Pero es enfático también en dejar claro otro punto de diferenciación: “Creí ser agnóstico y no, definitivamente soy ateo. De eso me di cuenta después de interpretarlo. No creo en nada; para mí llega la muerte y nos descomponemos como materia. Para él, la muerte era la verdadera vida”.
EN FAMILIA
A Rosario Guzmán, su madre, le pareció notable la transformación de Ignacio para interpretar al tío en la obra de teatro. “Con su pelada, sus anteojos poto de botella, sus dientes chuecos, su caminar encorvado, su oratoria insoportablemente brillante. Reconozco su intento de humanizar al tío, al mostrarlo en su faceta más frágil y vulnerable que pocos conocían”, enfatiza.
Su hijo le había contado de su proyecto sin ninguna ceremonia especial. Lo mismo pasó con el resto de la familia, con quienes Santa Cruz fue hablando de a poco. Algunos de sus hermanos lo aceptaron enseguida. A otros les costó más tiempo.
Su tía Isabel Guzmán, en cambio, estuvo en desacuerdo con la investigación, la obra y, luego, la película. “Por personalidad, a ella le cuesta hablar de ciertos temas. Nos juntamos a tomar café un par de veces para explicarle y me manifestó sus aprensiones. No fue a ver la obra y encuentro que es respetable; yo la entiendo. En todo caso, ella es muy cariñosa”, afirma Ignacio.
De sus cuatro primos Moreno Guzmán, los hijos de Isabel, sólo Francisco vio la obra de teatro, mientras Rodrigo vio el tráiler y la primera versión de la película. “Pero eso no significa nada. Siento que están separados los temas. Una cosa es lo que yo haga con mi trabajo de expresión artística, y otra, las relaciones al interior de la familia. Yo comprendo que mis primos pueden sentir más contradicciones que mis hermanos con el argumento, porque a diferencia de nosotros, ellos sí han sido militantes del partido que Jaime fundó, miembros de la fundación que lleva su nombre y han trabajado en forma directa con parlamentarios de la UDI”, sostiene.
Aunque dentro de la familia no todos estén alineados con el trabajo de Ignacio, él cuenta con el apoyo irrestricto de su madre. Dice Rosario Guzmán que lo ha acompañado “con el profundo respeto que se merece como persona, como artista honesto y valiente, y sobre todo como hijo. Si bien yo no habría elegido este punto de vista para abordar la figura de Guzmán, Ignacio encontró eco para su proyecto entre personas de izquierda y no de derecha, aunque resulte paradójico. Recuerdo a Jaime cuando decía que el peligro de la derecha era ir en la búsqueda del dinero, abandonando el mundo de las ideas y la cultura. Si la derecha hubiese descubierto a su propio Gramsci, todo le habría salido más fácil”.



http://www.latercera.com/noticia/nacional/2013/08/680-539396-9-el-tio-jaime-guzman.shtml

Sobrino de Jaime Guzmán desliza homosexualidad de su tío y dice que él sí ha podido “tener parejas del mismo sexo”

26 DE AGOSTO DE 2013
Santa Cruz indagó en la vida familiar para interpretarlo en película estrenada en el Sanfic
El actor, de 33 años, señala que “enfrentarse a su sexualidad fue algo imposible para él siendo la figura pública que era, teniendo la madre que tenía”.


La película “El Tío”, protagonizada por Ignacio Santa Cruz, quien interpreta al ideólogo de la dictadura y fundador de la UDI, Jaime Guzmán Errázuriz, abre con la escena de una pareja gay (los protagonistas) teniendo relaciones sexuales. De fondo aparece un televisor con la imagen de Guzmán haciendo un discurso.
La cinta fue estrenada el sábado en el Sanfic.
Algunos diálogos de la cinta indagan en el tema de la homosexualidad del hombre público:
-Por un lado era el diseñador de un sistema político de un país en dictadura y por otro lado tal vez su misma ideología no le permitía revelar su propia verdad –dice el personaje interpretado por el actor César Caillet, a lo que otro personaje responde:
-¿Porque era maraco decís vos?
-Es una posibilidad.
El mismo personaje interpretado por Caillet, dice:
-Insisto con la contradicción de Guzmán. Por una parte supuestamente homosexual. Y por otra parte funda el partido político más facho y conservador de este país- dice mientras en una escena los actores conversan acerca del perfil de Guzmán. Todo esto mientras preparan una obra de teatro acerca de él.
-Supuestamente homosexual en la orientación, pero no en la práctica-dice el sobrino de Guzmán, Ignacio Santa Cruz, quien en la obra interpretará a su tío.
-Guzmán y Alessandri eran bien raritos con el favor de Dios- señala Mateo Iribarren, guionista de la obra en la película.
En una extensa entrevista en el suplemento El Semanal, de La Tercera hoy domingo, Cruz profundiza en la historia de familiar y se adentra en la complejidad del personaje que quiso caracterizar.
En esta explica que lo más complicado para él fueron los temas personales sobre su tío:
“En términos precisos, lo que descubrí es que enfrentarse a su sexualidad fue un tema imposible para él siendo la figura pública que era, teniendo la madre que tenía. Les pedí a las historiadoras que investigaran si había tenido alguna pareja. Buscaron y buscaron y no apareció ninguna, ni una sola. Jaime Guzmán era muy solo y quizás por eso, en la última etapa de su vida, según sus propias convicciones, lo único que esperaba este hombre de misa y comunión diaria, con una dimensión espiritual enorme, era la muerte, para entrar a esa verdadera vida en la que él creía”.
La crónica prosigue: “Las preguntas sobre este aspecto en la vida de Guzmán fueron abordadas en la obra de teatro y ahora también en la película. Es un aspecto delicado, que para Ignacio Santa Cruz significó una un remezón personal y una diferencia importante con su tío. Explica: ‘Mi madre me educó en libertad y he tenido relaciones de pareja con personas de mi mismo sexo, estables y acogidas dentro del espacio familiar. Después de interpretarlo a él, yo definitivamente me di cuenta que sí tengo tiempo para el amor. En eso estoy concentrado, y en ese aspecto espero diferenciarme profundamente de él”.

http://www.elmostrador.cl/pais/2013/08/26/sobrino-de-jaime-guzman-desliza-homosexualidad-de-su-tio-y-dice-que-el-si-ha-podido-tener-parejas-del-mismo-sexo/

“La homosexualidad de Jaime Guzmán era un secreto a voces”

27 DE AGOSTO DE 2013
Luis Larraín, presidente de Fundación Iguales:
Ni en su casa ni al interior de su familia –es director de Libertad y Desarrollo, que lleva su mismo nombre– escuchó hablar del tema. Todo cambió cuando él mismo “salió del clóset”. Entonces la sexualidad del fundador de la UDI se convirtió en un rumor que crecía como la espuma. Es la realidad de Chile y del partido más conservador y homofóbico levantado al alero de la elite, según Larraín. Un reducto donde “los valores cristianos sólo son importantes en la cama”.

por 


No ha visto la película, pero sí la obra de teatro que hace dos años protagonizó Ignacio Santa Cruz –el sobrino de Jaime Guzmán– sobre su tío. De lo que vio en las tablas comenta: “Interesante, se insinuaba  la homosexualidad de Jaime y en esa escena en la que aparece bailando un tango con Jorge Alessandri…”.
Pero a Luis Larraín le bastó la entrevista que Santa Cruz dio al suplemento El Semanal de La Tercera el fin de semana, para lanzar un tuit felicitando al actor en la apuesta “El tío”, donde perfila algunos datos del fundador de la UDI.
Para Luis Larraín, San Cruz logró “transformar en arte lo que para otros habría sido un secreto terrible”.
-Vienes de un mundo de derecha. ¿Ahí habías escuchado algo de la sexualidad de Jaime Guzmán?
-En mi familia y en mi casa no, pero cuando salgo de ese mundo, entro a la universidad (1999) y conozco gente. Ahí siempre fue un rumor bastante fuerte la homosexualidad de Jaime Guzmán, un secreto a voces. No me acuerdo de un momento en particular. Más bien cuando salí del clóset, a los 22, empecé a escucharlo más frecuentemente. Aunque como dice Ignacio Santa Cruz, él investigó y no fue posible comprobar si Jaime Guzmán había tenido o no una pareja. Entonces es difícil comprobar que alguien sea homosexual si nunca tuvo una pareja sexual. Ahora, entendiendo que no era sacerdote, es bastante incomprensible que haya tomado ese camino de celibato si no tenía por qué. Eso da la sensación de que había una motivación o un impedimento o un rechazo hacia la sexualidad con mujeres.
-Ignacio Santa Cruz plantea que esta sexualidad reprimida de Guzmán se manifestaba en una neurosis. ¿Qué pasa con un homosexual que no asume su condición?
-Bueno, yo no soy sicólogo, pero sí conozco a muchos homosexuales que han asumido su sexualidad tarde en la vida y tú ves que van como tarde; que tienen adolescencia a edades mucho más tardías. Es como si tuvieran una deuda pendiente. Lo que estamos viendo en la iglesia en gran medida es porque hay muchas personas y muchos homosexuales que interpretan el hecho de que no le atraigan las personas del sexo opuesto como una señal de que el camino es el celibato y por eso les acomoda la vida sacerdotal. Pero algunas personas logran mantener el celibato y otras no, y la cosa se vuelve peligrosa.
“La elite chilena peca de doble estándar de forma escandalosa. Se escudan en la religión para negar derechos a personas que se escapan de la norma, pero no se dan cuenta de que Jesús defendía prostitutas y criticaba a los ricos y a los avaros. Para la elite, los valores cristianos sólo son importantes en la cama. Ser el país con la mayor desigualdad de ingresos de la OCDE les parece de lo más aceptable. La discriminación por diversidad sexual, étnica o religiosa les parece de lo más aceptable. Me parece que son cristianos de cartón”.
-Es justamente la interpretación moral de la Iglesia la que cruza a la UDI cuando se trata de hablar de este tema. ¿Es una forma también de justificar esa neurosis?
-Espero que la UDI se vaya dando cuenta que con su mensaje ultraconservador ellos lo único que hacen es lograr que haya gente que viva reprimida. Ellos hablan de no favorecer familias distintas al modelo tradicional, pero eso es una falacia porque esas personas y esas familias ya existen. Al bloquear el AVP o el matrimonio igualitario, lo único que hacen es que más personas vivan ocultas, encerradas en sí mismas, reprimidas. Por tanto, creo que tienen que abrir los ojos y darse cuenta de que la homosexualidad y la familia son realidades que ya existen. Lo del divorcio es la misma lógica: se oponían a legalizarlo para no favorecerlo, pero eso es tapar el sol con un dedo porque los matrimonios fracasan independientemente de la existencia de una ley. Existe y lo único que pueden hacer es regularlo.
-¿En la UDI ahora hay posibilidad o libertad para decir que alguien es gay?
-Muy poca, de hecho yo conozco personas de la UDI que viven dentro del clóset. Creo que la gente no se da cuenta del daño que les hace a sus propios militantes. Que deben vivir identidades ocultas, vidas paralelas. Es bastante triste la realidad de esas personas.
- ¿Y por qué esa gente no se va de la UDI y afirma un partido que va en contra de sí mismos?
-En general te diría que muchos chilenos aún viven en la lógica de la guerra fría o del Sí y el No. Si les tocó nacer en una familia UDI, lo más probable es que lo sigan siendo. Así funciona la sociedad en Chile y eso se acentúa con el sistema binominal, que opera con una lógica de “los buenos y los malos”. Si les preguntas a ellos, te dicen que se sienten identificados o identificadas con el partido en todos los aspectos (político, económico, etc.) menos en los valóricos.
-¿Has visto ese doble estándar en este tema? ¿Me refiero a personas de la UDI que vivan de una forma y pidan que Chile se comporte de otra?
-La elite chilena peca de doble estándar de forma escandalosa. Se escudan en la religión para negar derechos a personas que se escapan de la norma, pero no se dan cuenta de que Jesús defendía prostitutas y criticaba a los ricos y a los avaros. Para la elite, los valores cristianos solo son importantes en la cama. Ser el país con la mayor desigualdad de ingresos de la OCDE les parece de lo más aceptable. La discriminación por diversidad sexual, étnica o religiosa les parece de lo más aceptable. Me parece que son cristianos de cartón. 
-¿En qué crees que cambia la historia que “el partido más facho de Chile”, como dice una de las líneas de la película, haya sido fundado por un homosexual?
-Probablemente muchos y muchas UDI van a negar hasta la muerte la homosexualidad de Jaime Guzmán. Lo mismo hacen muchos y muchas con la homosexualidad de Gabriela Mistral. Espero que se vayan dando cuenta de que le hace mal a Chile seguir tapando el sol con un dedo. La diversidad existe y le hace bien a Chile.

http://www.elmostrador.cl/pais/2013/08/27/la-homosexualidad-de-jaime-guzman-era-un-secreto-a-voces/

viernes, 26 de julio de 2013

CARDENAL MEDINA: “La Homosexualidad es una depravación grave, Jaime Guzmán estaría de acuerdo conmigo”



En una carta dirigida al presidente de la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia del Senado, Hernán Larraín, el Cardenal Medina se fue en picada contra la homosexualidad, llegando al extremo de calificarla de aberrante, depravación grave, intrínsecamente desordenada, contraria a la ley natural, informal, desordenada y negativa y de estar vinculada incluso a crímenes y violencia(!) Parte de la carta señala:

“Lo aberrante de los actos homosexuales se pone de manifiesto, con toda evidencia, al considerar el hecho irrefutable de que la intimidad genital homosexual o lesbiana, es siempre absolutamente estéril y jamás dará ni podrá dar origen a una nueva vida, objetivo específico de la función de los órganos genitales, tanto masculinos como femeninos”

“Los datos acerca de las violencias y crímenes relacionados con las conductas sexuales inmorales son un indicio del desorden que ellas revisten, así como de su negativa influencia en la convivencia humana”.


Por si fuera poco, Medina se lanzó también en picada contra las parejas heterosexuales que convivían y al acuerdo de vida en pareja (AVP), citando incluso, a Jaime Guzmán(!)

“Las convivencias sin matrimonio constituyen pecados de concubinato, fornicación y, peor aún, de adulterio. Aunque haya personas a la que le molesten estos calificativos, son fieles expresiones de la realidad”

“Un legislador creyente, y más aún si se profesa católico, debiera considerar lo grave e incoherente que sería apoyar con su voto una iniciativa que debilitará aún más la institución matrimonial (…) Algo que pudiera ser a primera vista políticamente correcto puede ser, sin embargo, moralmente inaceptable”.

“Me asiste la convicción de que mis hermanos en el episcopado, así como muchos católicos se sentirán sustancialmente interpretados con lo que dejo expuesto. Estoy seguro de nuestro común amigo, Jaime Guzmán, abría estado de acuerdo con mis planteamientos”


(!!!)




Más allá de la estupidez general de la carta, si los organos genitales solo sirve para la reproducción. ¿Cual es la función de los curas entonces? ¿Seguir violando niños? Una soberana verguenza, que demuestra una vez más, la actual decadencia de la Iglesia Católica.

Por cierto, esta carta la mandó Medina el día 13 de Enero, sin embargo, recién se hizo pública hoy día. No se notó nada que Hernán Larráin la filtró para intentar tapar la corrupción que existe en el SII.


La DINA espió a Jaime Guzmán

Viernes 18 De Diciembre 2009
juzmanEl Periodista tuvo acceso a una carpeta de la DINA, de los años 76 al 78, donde el organismo represivo que dirigió Manuel Contreras almacenó la información que obtuvo sobre Jaime Guzmán Errázuriz. Hoy, al conocerse los seguimientos a Eduardo Frei, este documento vuelve a cobrar actualidad para mostrar el férreo control que rigió en el Chile de Pinochet para civiles, tanto adictos al régimen como opositores.
Jaime Guzmán Errázuriz, senador asesinado en 1991 y fundador de la Unión Demócrata Independiente libró una soterrada batalla en los 70 contra el entonces coronel Manuel Contreras Sepúlveda, director de la DINA.
El dirigente de derecha, quien militó en Patria y Libertad durante la Unidad Popular, dijo en 1989, ante un grupo de estudiantes universitarios que Contreras carecía de sentido moral y que, en los 70, el gobierno de Pinochet era una suerte de “caballo chúcaro” al que los civiles “trataban de controlar”.
Su disputa con Contreras, sin embargo, no era personal sino ideológica. Representaban mundos y sistemas distintos, ambos dentro de la estructura que había derrocado a Allende, pero diferenciados por el modelo de sociedad que pretendían construir.
El director de la DINA, consciente del peso de Jaime Guzmán en la derecha chilena, no escatimó esfuerzos para vigilar sus pasos, intervenir su teléfono, investigar a sus amistades y crear un perfil político de su principal adversario. Como lo hizo la CNI, años más tarde con Eduardo Frei Montalva, no dejó un lugar privado para el que sería senador en los 90.
Lo que sigue a continuación, más de 30 años después de los hechos, es la revelación de documentos reservados de la DINA que hacen referencia a Jaime Guzmán Errázuriz.

EL MEMO DE 1976

“Se puede decir, entrando en materia que Guzmán es un individuo brillante por su inteligencia y por la concepción tan clara de las debilidades de nuestro gobierno, lo que le permite jugar en forma maquiavélica con organismos, personas tanto en el nivel nacional como internacional, profundizando estos conceptos de política nacional, es un tablero de ajedrez para este individuo, donde maneja desde su-Excelencia el Presidente de la República aunque él crea lo contrario”, así iniciaba el memorándum secreto de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), del 3 de noviembre de 1976, su análisis sobre el fundador de la Unión Demócrata Independiente (UDI), Jaime Guzmán Errázuriz, asesinado en 1991 por un comando del Frente Patriótico Manuel Rodríguez.
El documento, entre otras cosas, trataba de establecer un organigrama de las organizaciones, tanto políticas como religiosas o medios de comunicación, que eran controladas por Guzmán y que, según el informe de la DINA, no perseguía “destruir a las Fuerzas Armadas que podría decirse que son el Estado, pero eso sí, desplazar al gobierno (vale decir general Pinochet y miembros de la Junta), para ubicarse ellos físicamente en ese puesto, desde luego con el apoyo de las Fuerzas Armadas”.
El grupo, que según la DINA, pretendía remover a Pinochet estaba liderado por Guzmán y el ex mandatario Jorge Alessandri, en ese entonces presidente del Consejo de Estado. Sus reuniones se efectuaban en el departamento de Alessandri, en la céntrica calle Phillips o en la Viña Cousiño Macul lugar donde, según el informe, “concurre la élite de lo que dice llamarse aristocracia de Chile”. Otros puntos de encuentro eran las oficinas de Enrique Campos Meléndez, Álvaro Puga y Gastón Acuña, todas ellas en el edificio Diego Portales.
Los ámbitos de influencia de Guzmán, decía la DINA, era el ya nombrado Consejo de Estado que presidía Alessandri, la comisión de Reforma Constitucional, la Dirección Nacional de Comunicación (Dinaco), los canales 7, 9 y 13, los diarios El Mercurio y El Cronista, la Secretaría Nacional de la Juventud y de la Mujer, la agencia de noticias Orbe, Pro-Chile, el Partido Nacional y la DC, la Sofofa, la Sociedad Nacional de Agricultura, el Movimiento de Unidad Nacional, la UC, el Frente Juvenil de Unidad, el Poder Judicial, la Colonia Dignidad, la CIA y las Fuerzas Armadas. En estos tres últimos frentes, según el documento, el contacto se había producido a través de Federico Willoughby.
El informe concluía que el grupo, liderado por Guzmán y compuesto por periodistas, políticos y economistas, no eran “adeptos al Gobierno” aunque sí lo parecían, querían el control civil del aparato estatal y pretendían que las Fuerzas Armadas volvieran a sus cuarteles.

FACETAS DE JAIME

Tras el primer informe, algunos días después fue elaborado otro. Con fecha 17 de noviembre de 1976 y también secreto, el nuevo documento de la DINA decía que habían intervenido el teléfono de Guzmán, el número era el 745885, lo que les permitía adelantarse a los hechos y saber, por ejemplo, cuál sería su participación en TV. Recomendaba, asimismo y dado “las jugadas del tablero del señor Guzmán con respecto al gobierno, una estricta vigilancia y control indirecto de sus actuaciones”.
Según este informe la “intención presuntiva de Jaime Guzmán” era “establecer en el país una democracia selectiva en la que las FFAA respaldarían un gobierno civil el que estaría constituido por el Estado con sus tres poderes clásicos, al que se le sumaría un cuarto poder que sería el de los medios de comunicación de masas”.
El esquema supuesto era que Guzmán sería el Presidente, de un Poder Ejecutivo respaldado por las organizaciones civiles y en especial por el Movimiento de Unidad Nacional y con un Legislativo representado por partidos no marxistas y el Consejo de Estado. El Poder Judicial, por su parte y donde según la DINA Guzmán tenía excelentes relaciones con José María Eyzaguirre (“persona de su confianza”), estaría conformado por los entonces ministros de Corte.
Al documento secreto se le adjuntó la ficha del abogado de la UC, nacido el 28 de junio de 1946 y quien, de no haber sido asesinado en 1991 cuando era senador, tendría 63 años de edad. En ella se recordaba que fue presidente del centro de estudiantes de la escuela de derecho de la Universidad Católica y que su memoria para recibirse versó sobre “La teoría de la Universidad”. Decía que estaba “muy vinculado” a los jesuitas pero que se creía que pertenecía al Opus Dei. “El servicio de Inteligencia Naval registra antecedentes como integrante del movimiento Patria y Libertad”, asegura la ficha de la DINA de Contreras.
Dentro de este informe y bajo el título “otros antecedentes de importancia” la DINA le dedicó un acápite especial al tema “homosexualismo”. En el anexo A está escrito el nombre de Raimundo Larraín Valdés y tras los dos puntos se lee: “(homosexual internacional), regalonea a Arturo Fontaine T., íntimo de J. Guzmán y contacto con platas internacionales, financian ‘fundación Azul’, financiamiento de ellos”. En el punto B dice: “José Joaquín Ugarte Godoy, también homosexual reconocido, tiene contacto con Jaime Guzmán y Gonzalo Ibáñez Santa María”.
Luego el organismo de Inteligencia amplió los informes sobre Guzmán y la responsabilidad de hacerlo recayó en la tristemente célebre Brigada de Inteligencia Purén, comandada por Eduardo Iturriaga, quien elaboró un informe que se denominó “Facetas de Jaime Guzmán Errázuriz”. La rúbrica de dicho documento, de seis hojas, era la del capitán Fernando Contreras Campos.
En ella se hablaba de su etapa universitaria, la relación política con el ex presidente Alessandri, el triunfo de Allende y la muerte de Schneider, el Gobierno de la Unidad Popular, el programa “A esta hora se improvisa”, el Once de Septiembre, sobre su “Presente y futuro” y culminaba con dos subtítulos: “está menos poderoso” y “extranjero… y raros”. Sobre su etapa universitaria, resumidamente, daba cuenta del momento en que Guzmán se hace conocido en la UC y funda el gremialismo, ganando las elecciones tras un pacto con la JDC.
Respecto a su relación con Alessandri el informe sostiene que comienza gracias a la intervención de Jaime del Valle Alliende, profesor de Derecho Procesal, quien se desempeñó como subsecretario de Justicia del ex presidente. “Entra en contacto con Alessandri en las tertulias de calle Phillips. Don Jorge lo ‘cautiva’ (expresión de Guzmán) y se transforma en su más fiel y fanático admirador e imitador. Véase: manera de vestir, hablar, reaccionar, gustos, etc. La amistad entre ambos se va estrechando notablemente, lo acompañó en las giras presidenciales, lo acompañaba en las ‘tardes de ópera’, a Malloco (cuando don Jorge tenía su parcela), se transforma en el favorito, o más bien, ‘hijo espiritual’ de Alessandri. De hecho lo es: Alessandri así lo siente y Guzmán también”.
La brigada Purén, tras las escuchas telefónicas, concluye que Guzmán ha heredado del ex presidente todos sus contactos (“círculo social íntimo”) y que Alessandri, de una forma u otra, desea influir en Pinochet a través del joven gremialista. “De la época Alessandri, Jaime Guzmán se caracteriza por la ‘búsqueda misionera de adeptos entre los hijos de personajes de poder empresarial o periodístico…’ obviamente para llegar a los padres. Ej. Arturo Fontaine Talavera, Juan Carlos Sahli, Sergio Gutiérrez, etc. Entre ellos forma su grupo de ayudantes y admiradores. Les da retiros, tiene su depto. de Galvarino Gallardo, a disposición de los ‘jóvenes amigos’. Ver análisis de intercepciones telefónicas en anexo número 1”, señala el informe de Inteligencia.


http://elperiodistaonline.cl/locales/2009/12/dinaguzman/

Claroscuro de Jaime Guzmán y la Derecha chilena

Ultra derechista,  misógino,  anticomunista,  manipulador carente de sentimientos… características de la personalidad de Guzmán  que se desglosan de los documentos preparados por la DINA –por instrucciones del coronel Manuel Contreras- en los años 1976-77-78, que fueron publicados por el diario electrónico “El Periodista” el 22 de junio del  año 2003.
Arturo Alejandro Muñoz | Para Kaos en la Red | 8-5-2008 a las 1:10 | 6677 lecturas | 53 comentarios
www.kaosenlared.net/noticia/claroscuro-jaime-guzman-derecha-chilena

Basado íntegramente en esa publicación del diario electrónico ‘El Periodista’, el siguiente artículo intentará resumir parte de la vida del asesinado senador UDI, aunque plasmándola preferentemente (mas, no únicamente) en su actividad política. 
El día uno de abril del año 1991, a las 18:20 horas, cuando el senador abandonaba el recinto de la Universidad Católica en la zona oriente de Santiago, un comando del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) interceptó el paso del automóvil que pretendía tomar rumbo hacia el centro de la ciudad y disparó contra el conocido político que ocupaba el asiento de acompañante del conductor.  Este aceleró desesperadamente y no se le ocurrió otra cosa que dirigirse a toda velocidad a la sede de la UDI en procura de ayuda. A las 21:30 horas de ese mismo día, en el Hospital Militar de Santiago, Jaime Guzmán expiraba.  Al minuto siguiente de su muerte, la ultra derecha construyó el mito que se mantiene incólume hasta hoy. 
Los hechores del fatal atentado fueron Mauricio Hernández Norambuena (‘Comandante Ramiro’) y Ricardo Palma Salamanca (‘el Negro’), ambos militantes del FPMR, quienes asegurarían años más tarde que la acción realizada por ellos tenía como objetivo “ajusticiar al principal responsable del golpe de estado y posterior saga de torturas, detenciones y asesinatos cometidos por el gobierno militar”.   
Entre las numerosas acciones en que participó el ‘Comandante Ramiro’, según distintos medios de comunicación,  habría que incluir: el atentado contra el  dictador Augusto Pinochet Ugarte   (Septiembre  de 1986); el asesinato del ex director de la Dirección de Comunicación de Carabineros (Dicomcar), el coronel de Carabineros Luis Fontaine; el asalto al retén de Los Queñes (1988) y    el homicidio del ex agente de seguridad Roberto Fuentes Morrison, conocido como ‘el Wally’, reconocido torturador de hombres y mujeres durante la dictadura. 
Detenido en 1993, Mauricio Hernández   es condenado en Chile a dos cadenas perpetuas por su responsabilidad intelectual, en acciones del FPMR de comienzo de los años ‘90.
El 30 de diciembre de 1996 a las 15:45 horas, a través de un operativo que implicó el uso de un helicóptero, el Frente Patriótico Manuel Rodríguez rescató a Hernández junto a otros tres miembros de la organización desde la Cárcel de Máxima Seguridad de Santiago. La fuga de Mauricio Hernández  y de los demás rodriguistas hizo hablar al mundo entero de una fuga "cinematográfica".
En febrero del 2002 Hernández Norambuena es detenido en Sao Paulo (Brasil) y  es condenado a 30 años de cárcel por el secuestro del publicista Washington Olivetto. 
El FPMR no era la única organización que deseaba terminar con la carrera política del senador Jaime Guzmán, pues años antes, desde el interior del propio gobierno militar, el entonces coronel Manuel Contreras (el ‘Mamo’), director de la DINA, pretendía algo similar…aunque por razones distintas a las que motivaron a los ‘rodriguistas’ para abatirlo a tiros en una encerrona mortal. 
UN PARÉNTESIS PARA CONOCER A LA DERECHA
La apostasía hipócrita que se condensa en el poder absoluto, llevó a la Derecha chilena –o a una parte de ella- a abandonar su carácter republicano y cometer actos tan absolutamente reñidos con la moral política y humana, que el mismo gobierno dictatorial sintió asco por los hechos cometidos. Pese a ello, y en beneficio de la defensa de su propia firmeza autoritaria, el tirano y sus adláteres optaron por imponer silencio y censura -en todos los medios de prensa existentes en Chile en esa época- respecto de los graves sucesos en los que algunos de sus más connotados colaboradores civiles participaron, desmadrándose legal y moralmente. 
Por cierto, esos civiles ultramontanos, defensores de la tiranía y ayudantes de la misma, nunca fueron sancionados. Aún más, algunos de ellos ocupan hoy –en esta supuesta democracia- cargos públicos relevantes en el Senado, en la Cámara de Diputados, en los Tribunales de Justicia, en las Fuerzas Armadas, y en una multiplicidad de instituciones. 
Pareciera cosa de locos, pero en estos asuntos plenos de barbaridades indecentes cometidas al cobijo del poder total, el régimen de Augusto Pinochet se asemejó al de Adolf Hitler. El ‘führer’ nazi estuvo rodeado no sólo por fanáticos, asesinos y genocidas sino, también, por sicópatas, degenerados  y drogadictos como Goebbels, Goering, Heindrich, Mengele, y otros similares o peores.  La dictadura militar chilena no le fue en zaga al mesiánico cabo austriaco. 
Aunque duela a algunos dirigentes de la actual derecha criolla, la realidad concreta indica que el fallecido senador Jaime Guzmán Errázuriz perteneció a esos grupos y,  aún más, los dirigió y orientó. En sus afiebradas acciones contra el comunismo, Guzmán abrazó el fascismo…y en la hora final de su vida intentó, vanamente, combatir a este último. Pero en el intertanto cerró los ojos y clausuró su propia fe católica en relación a las actividades sicopáticas ejecutadas por los mismos ‘alumnos políticos’ que conformaban su cofradía. 
El libro “Impunidad diplomática”, escrito por el periodista Francisco Martorell, editado en Argentina, acusaba al embajador transandino, Óscar Spinosa Melo, de haber ejecutado en Chile –profitando de su cargo- actos reñidos no sólo con su alta investidura sino, también, con las más elementales normas morales. Pero, el año 1993 la Corte de Apelaciones de Santiago prohibió la publicación de ese libro en Chile, acogiendo una demanda interpuesta por el empresario Andrónico Luksic Craig y el matrimonio formado por Gonzalo Menéndez Duque y Carmen Ibáñez Soto (conocida en programas de televisión como ‘La Regalona’) ya que, según afirmaban, ellos aparecían mencionados en la obra de Martorell como participantes en algunas de las ‘fiestas’ administradas por el embajador argentino en Chile. 
No sólo ellos estaban en el libro ‘Impunidad Diplomática’, pues también  figuraban conocidos asesores y seguidores del gobierno dictatorial, a quienes el autor (Martorell) sindicaba como partícipes en sesiones de sexo desenfrenado con prostitutas (adultas y menores de edad),  travestis, homosexuales, droga y alcohol. 
Si esas fiestas se produjeran hoy, año 2008, con toda seguridad esos mismos ultramontanos derechistas,  católicos fanáticos, habrían obligado a las mujeres que les acompañasen en las orgías a tragar la píldora del día después...o habrían usado condones…precisamente los elementos contra cuya distribución y venta ellos manifiestan una tenaz oposición. El doble estándar es una de las  principales características de la derecha criolla. ‘Sepulcros blanqueados’, les habría llamado aquel maravilloso carpintero que vivió en Galilea. 
“Los dueños de Chile somos nosotros, los dueños del capital y del suelo; lo demás es masa influenciable y vendible; ella no pesa ni como opinión ni como prestigio”. Lo dijo hace más de un siglo Eduardo Matte Pérez, bisabuelo de Eliodoro Matte Larraín, actual mandamás de una de las pocas familias que continúan controlando el grueso del Producto Interno Bruto (PIB) de Chile. 
Por otra parte, una de las “gracias” de Andrónico Luksic padre es que siempre supo estar bien con quienes ocupaban las esferas de gobierno, desde la Unidad Popular hasta las administraciones del presente siglo. En enero de 2001 logró controlar el Banco de Chile mediante un polémico préstamo de 120 millones de dólares del Banco Estado. Esto le permitió fusionarlo con el Banco Edwards, también de su propiedad. Jean Paul Luksic, a cargo del negocio minero, tiene colaboradores y amigos en la Concertación. Los escándalos han merodeado a Andrónico hijo y otros miembros del clan -como los denunciados en el libro “Impunidad Diplomática”- hasta hoy prohibido en Chile, así como el encuentro en Lima con Vladimiro Montesinos, pero todos ellos han sido silenciados y, al parecer, olvidados.   
Años atrás, en el 2001, Jorge Aravena, hijo del ‘Padrino’ Aravena y director de la agrupación de empresarios nocturnos, durante la discusión  sostenida con una comisión de la Cámara de Diputados en la que participaba  el diputado UDI Julio Dittborn (que se oponía con fuerte decisión católica-apostólica-romana  a la actividad realizada por pubs y discotecas), manifestó que todas esos establecimientos cumplían con la normativa de no admitir a menores de edad ni menos aún venderles alcohol. "Los señores que tanto hablan, que comprueben cuáles discotecas dejan pasar a menores. Yo tengo dos locales y en ninguno he tenido problemas. Por eso le mando a decir al diputado Dittborn que acá las fiestas son mucho más sanas que las que se hacían en la Embajada de Argentina", ironizó Aravena recordando el episodio consignado en el censurado libro de Martorell, donde aparece el parlamentario UDI como una de las figuras connotadas del pinochetismo que gozaban de esas veladas. 
Hoy, la Derecha parece respirar tranquila porque mucha gente ha olvidado ciertos capítulos de su historia, o de la historia personal de algunos de sus actuales líderes, gracias al apoyo irrefrenable de los medios de comunicación que ellos manejan y al silencio –casi cómplice- de las autoridades de los gobiernos concertacionistas. Pero… 
…Hernán Larraín, presidente de la UDI,  durante la época dictatorial, fue un  asiduo visitante y defensor de la tenebrosa Colonia ‘Dignidad’ que dirigía el pederasta y torturador  nazi Paul Schäffer.  En los momentos que Larraín defendía a ultranza las ‘bondades’ de la Colonia, dentro de ella eran torturados decenas de chilenos y otras decenas de niños resultaban vejados y abusados sexualmente por el vejete alemán. ¿No lo sabía el senador? ¿Nunca vio, escuchó, intuyó o sospechó nada? Extraño que nada haya conocido, pues la mitad de Chile sí estaba  enterado de lo que allí ocurría, más aún si el entonces coronel  Manuel Contreras –miembro dilecto de la cofradía de Pinochet- también se apersonaba en la Colonia de vez en cuando y participaba en las mismas veladas especiales a las que el actual senador concurría como invitado. 
Andrés Allamand no escapa a esta crítica, ya que la tarde del día martes 11 de septiembre de 1973,  desde la ventana de un tercer piso en un  edificio ubicado en las cercanías de la Plaza Artesanos, disparó con arma larga varios tiros en contra de los trabajadores de ‘Chile Films’, quienes deseaban abandonar el lugar para dirigirse a sus hogares y evitar lo que se sospechaba: caer en manos de militares golpistas que a esa hora avanzaban casa por casa arrasando, destruyendo, golpeando, matando y quemando lo que encontraban a su paso. Al parecer, desde esa tarde, Allamand ha venido practicando un estilo de ‘desalojo’ que le  causa placer. 
¿Y el señor Ricardo Claro, dueño del canal televisivo Mega, qué?  Imposible olvidar que el mismo 11 de septiembre puso a disposición de la Junta Militar algunas de sus naves de la Compañía Sudamericana de Vapores, las cuales sirvieron como ‘cárceles flotantes’ en las que muchos presos políticos sufrieron torturas, apremios ilegítimos e incluso –algunos- la muerte. 
Alberto Cardemil fue durante largo tiempo subsecretario del interior en la dictadura. Concurrió a la Organización de Naciones Unidas para exponer ante los delegados de cien naciones las ‘maravillas’ del gobierno militar, en un compendio de  mentiras, inexactitudes y engaños que hoy conforman una de las principales vergüenzas diplomáticas vividas oficialmente por nuestro país en organizaciones  supranacionales.  En el foro de la o­nU, Cardemil negó la existencia de torturas, asesinatos y detenciones arbitrarias cometidas por la Junta Militar chilena. Hoy, muy campante y orondo, asegura que lo hizo porque ‘nada sabía de ello’. ¿Es posible creerle esto a quien era, ni más ni menos, el segundo hombre en el  manejo e información del gobierno interior? 
Por último, en el conocido ‘Caso Spiniak’ –que terminó con sanciones judiciales para un exiguo  número de los realmente involucrados en las deleznables acciones contra menores- la opinión pública continúa sospechando que en esos graves ilícitos participaron encopetados ‘señorones’ y ‘connotados’, que obviamente no eran de izquierda y ni siquiera de la Concertación. Por fortuna,  ninguna ley ni tribunal puede castigar a ‘la opinión del pueblo’ cuando el río sigue sonando. 
JAIME GUZMÁN, SEGÚN LA DINA. 
Dejemos que sea la propia DINA, dirigida entonces por Manuel Contreras (adversario de Guzmán en la lucha por acceder al corazoncito de Pinochet), quien entregue un perfil del asesinado senador de la UDI. A continuación transcribimos, textualmente, parte del informe DINA fechado el 17 de noviembre de 1976 y que pudo ser conseguido por el diario electrónico ‘El Periodista’, quien lo publicó el 22 de junio del 2003. 
“”Con fecha 17 de noviembre de 1976 y también secreto, el nuevo documento de la DINA decía que habían intervenido el teléfono de Guzmán, el número era el 745885, lo que les permitía adelantarse a los hechos y saber, por ejemplo, cuál sería su participación en TV. Recomendaba, asimismo y dado "las jugadas del tablero del señor Guzmán con respecto al gobierno, una estricta vigilancia y control indirecto de sus actuaciones".
“”Según este informe la "intención presuntiva de Jaime Guzmán  era "establecer en el país una democracia selectiva en la que las FFAA apoyarían y respaldarían un gobierno civil el que estaría constituido por el Estado con sus tres poderes clásicos, al que se le sumaría un cuarto poder que sería el de los medios de comunicación de masas".
“”El esquema supuesto era que Guzmán sería el Presidente, de un Poder Ejecutivo respaldado por las organizaciones civiles y en especial por el Movimiento de Unidad Nacional y con un Legislativo representado por partidos no marxistas y el Consejo de Estado. El Poder Judicial, por su parte y donde según la DINA Guzmán tenía excelentes relaciones con José María Eyzaguirre ("persona de su confianza"), estaría conformado por los entonces ministros de Corte””.
“”Dentro de este informe y bajo el título "otros antecedentes de importancia" la DINA le dedicó un acápite especial al tema "homosexualismo". En el anexo A está escrito el nombre de Raimundo Larraín Valdés y tras los dos puntos se lee: "(homosexual internacional), regalonea a Arturo Fontaine Talavera, íntimo de Guzmán  y contacto con platas internacionales, financian `fundación Azul', financiamiento de ellos". En el punto B dice: "José Joaquín Ugarte Godoy, también homosexual reconocido, tiene contacto con Jaime Guzmán  y Gonzalo Ibáñez Santa María".
  “”Luego, el organismo de Inteligencia amplió los informes sobre Guzmán,  y la responsabilidad de hacerlo recayó en la tristemente célebre Brigada de Inteligencia Purén, comandada por Eduardo Iturriaga, quien elaboró un informe que se denominó "Facetas de Jaime Guzmán Errázuriz". La rúbrica de dicho documento, de seis hojas, era la del capitán Fernando Contreras Campos. En él se hablaba de su etapa universitaria, la relación política con el ex presidente (Jorge) Alessandri, el triunfo de Allende y la muerte de Schneider, el Gobierno de la Unidad Popular, el programa "A esta hora se improvisa", el o­nce de Septiembre, sobre su "Presente y futuro" y culminaba con dos subtítulos: "está menos poderoso" y "extranjero... y raros". Sobre su etapa universitaria, resumidamente, daba cuenta del momento en que Guzmán se hace conocido en la UC y funda el gremialismo, ganando las elecciones tras un pacto con la JDC””.
“”La DINA destaca que la frase favorita de Jaime Guzmán en sus clases, o en el departamento de Derecho Político de la facultad, era que "la ciencia política enseña reiteradamente que el poder de influencia es mucho mayor que el poder de mando... pues se obtiene que el mando haga lo que a uno más le gusta que se haga".
“”Ello -según el informe- justifica que el gremialista busque afanosamente a gente vinculada a los medios de comunicación y se relacione, según las escuchas telefónicas de esos años, con César Antonio Santis, Manfredo Mayol, Julio López Blanco, Jaime  Celedón, Alejandro Magnet y Arturo Fontaine Aldunate””.
“”Tras el triunfo de Allende, de acuerdo a lo recogido por la DINA, el personaje se aterrorizó. Y, si bien el informe lo define como "muy frío, sin sentimientos afectivos profundos, incluso ha sido durísimo con su madre (vida privada desordenada) y con su padre", asegura que se descontroló tras el 04 de septiembre de 1970 y "participó activamente en el plan para evitar que Allende asumiera".
“”En los tiempos de Allende, según los agentes de la DINA, Guzmán  y  Jorge Alessandri -que decía que en esa época se daban muy bien los nazis- se dan a la tarea de formar un grupo nacionalista y buscar a una persona, que no podía ser el propio Jaime Guzmán, que personificara ese ideal con su dureza””.
“”Así surgió Patria y Libertad y nació el político Pablo Rodríguez, quien decía tenía la imagen de "audacia y valor".
“”Según la DINA, cuando Guzmán  era consultado por qué se unió a Patria y Libertad, respondía: "para derrotar al marxismo fui capaz de aliarme con el fascismo y esto último es el peligro que hay que derrotar hoy día".
“”Si bien Guzmán, de acuerdo al documento, fue fundador de Patria y Libertad en 1971 y su primer jefe de la Juventud, integrando incluso la comisión política, combatió la posición "fascista y militarista" de  (Pablo) Rodríguez. Luego, desde el programa "A esta hora se improvisa" no defendió al nacionalismo, cuando éste fue atacado y negó varias veces ser militante del grupo ultraderechista. Según el informe era el propio Pablo Rodríguez quien llevaba a Guzmán en su auto al programa de TV””.
“”El alejamiento de Guzmán, de acuerdo a la versión de la DINA, hizo que surgiera otra Comisión Política (en ‘Patria y Libertad’), vinculada a la embajada de EEUU y que funcionaba en una casa en Las Condes. Ella estaba integrada por Claudio Orrego Vicuña, Jorge Navarrete Martínez y Jaime Guzmán. También participaban, siempre según la DINA, José María Navasal, Alejandro Magnet y Enrique Campos Menéndez””. (**)
Hasta ahí, los documentos de la DINA y la publicación del diario ‘El Periodista’.  Queda la clara sensación de que Guzmán, pese a haber fallecido hace tiempo y llevado a sitial casi ‘divino’ por sus admiradores, sigue siendo la verdadera Derecha, y esta a su vez representa con exactitud lo que en vida fue el asesinado senador…ambos, por cierto -Derecha y Guzmán- configuran con absoluta y concreta realidad el tipo de gobierno que ese grupo político desea para Chile. 
En palabras simples, y tomando  como base los hechos concretos de su propia historia en las últimas décadas, pareciera que ese grupo aspira a un Estado policial, clasista, empresarial ciento por ciento, decimonónico, ultra católico (‘opusdeístico’), antisindical, antidemocrático, socialmente pervertido, con prensa ahogada y manejada desde las alturas del poder, inquisidor y –por cierto- afianzado en el poder de fuego de las fuerzas armadas que servirían como garantes de las veleidades e intereses de los aristocráticos patronos que, a su vez, obedecen servilmente instrucciones del empresariado transnacional. 
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(**) Alejandro Magnet, Claudio Orrego Vicuña (fallecido el año 1982) y Jorge Navarrete Martínez, eran en ese tiempo reconocidos demócratas cristianos, al igual que Jaime Celedón.    Jorge Navarrete en 1969 fue uno de los fundadores y primer director de TVN, siendo luego su director ejecutivo   (1990-1994), y en el 2006 Michelle Bachelet lo designó Presidente del Consejo Nacional de Televisión.
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Lo que la DINA dijo de Jaime Guzmán: Ultra derechista, misógino, anticomunista, un Homosexual carente de sentimientos


Dirigida por el siniestro Manuel “Mamo” Contreras, la DINA (Dirección de Inteligencia Nacional), fue la policia secreta de la dictadura, siendo responsables de numerosos casos de infiltración política y violaciones a los derechos humanos entre los que se cuenta numerosos asesinatos, secuestros y torturas. El Mamo, consciente del peso de Jaime Guzmán en la política, no escatimó esfuerzos para vigilar sus pasos, intervenir su teléfono, investigar a sus amistades y crear un perfil político de su principal adversario. A continuación algunas de las cosas que escribieronsobre el “Semi Dios” de la UDI.

“Muy frío, sin sentimientos afectivos profundos, incluso ha sido durísimo con su madre (vida privada desordenada) y con su padre. Se puede decir, entrando en materia, que Guzmán es un individuo brillante por su inteligencia y por la concepción tan clara de las debilidades de nuestro gobierno, lo que le permite jugar en forma maquiavélica con organismos y personas tanto en el nivel nacional como internacional”

“En los tiempos de Allende, Guzmán y Jorge Alessandri -que en esa época se daban muy bien los nazis- se dan a la tarea de formar un grupo nacionalista y buscar a una persona, que no podía ser el propio Jaime Guzmán, que personificara ese ideal con su dureza. Así surgió Patria y Libertad”

“Raimundo Larraín Valdés,(homosexual internacional), regalonea con Arturo Fontaine T, ambos íntimos de J. Guzmán, son su contacto con platas internacionales para financiar ‘fundación Azul. José Joaquín Ugarte Godoy, también homosexual reconocido, tiene contacto con Jaime Guzmán y Gonzalo Ibáñez Santa María”.


http://www.gamba.cl/lo-que-la-dina-dijo-de-jaime-guzman-ultra-derechista-misogino-anticomunista-un-homosexual-carente-de-sentimientos/

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