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viernes, 31 de octubre de 2014

Sepulturero de la Caravana de la Muerte Rompe el Silencio 40 Años Después




fuente: diariodigital.cl



Casi al atardecer del 19 de octubre de 1973, el grupo de soldados baja con displicencia los 26 cadáveres de un camión. Cerca de ahí, detrás de los cerros, está la carretera que une Calama con San Pedro de Atacama. Víctor Gutiérrez Ramírez, 19 años, cabo del Ejército y hombre de confianza del teniente Contreras, bebe un sorbo de pisco puro que le fue entregado para darse valor. Tras esto, se echa un cuerpo a la espalda y camina lento, casi zigzagueando. Los fluidos que expele el fallecido le hacen apurar el paso. La fosa que ya está dispuesta es de un metro 80 de profundidad y de una dimensión comparable a un jacuzzi. Apila el cuerpo, que minutos antes fuera acribillado por fusiles Sig, y respira.

 Repite la acción un par de veces. Minutos más tarde sube al camión militar para perderse en el desierto. Han pasado casi 40 años de este hecho. Hoy, Víctor Gutiérrez, 58 años, quien mantiene la profesión de docente de francés, casado y cuatro hijos, decidió revelar ese período de su vida.

Estamos en una playa en el sector sur de Antofagasta. Con la mirada puesta en el mar reconoce no estar arrepentido, pues para arrepentirse está el segundo antes de cometer el hecho. “El daño ya está”, afirma. Si bien entregó su testimonio a la Comisión de Derechos Humanos a finales de la década de 1980 e incluso acompañó a los abogados al lugar de la fosa, Gutiérrez nunca contó esto con su nombre y apellido. “No se puede justificar lo injustificable. No puedo esperar comprensión por las condiciones en que quedaron”, dice.


Un ejército de locos


Gutiérrez Ramírez se enroló al ejército en 1972. Hizo su servicio militar en el Regimiento de Calama y se especializó en morteros. A pesar de las aparentes lealtades de los generales de entonces, hacia el gobierno de Salvador Allende; Gutiérrez recuerda que dentro de la milicia se podía evidenciar el futuro. Había un concientización a los soldados de que en algún momento, ellos salvarían al país. Recuerda que la paranoia era resumible en los cigarrillos Monza. Al invertir la palabra quedaba como “Z Now”, o sea (traducción al inglés) “Plan Z ahora”.


El denominado Plan Z era un supuesto autogolpe de Allende. “Eso nos decían en el ejército”.


“Lo primero que me dijeron es que estábamos en guerra. Todos los días, durante la mañana, había una arenga patriótica donde se nos decía que éramos los salvadores de Chile, los guardianes del país; fue comparable al nazismo hitleriano. Nuestro uniforme nos daba superioridad. Los milicos estábamos de moda. En adelante, todos nos sentimos como Rambo. Fui Rambo.”

El protagonista de esta historia se hizo de confianza del teniente Contreras. Durante la mañana del 19 octubre de 1973, Contreras buscó cuatro personas de su confianza. En Calama ya habían aterrizado los helicópteros de la célebre “Caravana del muerte”, con Sergio Arellano Stark a la cabeza. los Excesos El general Arellano viaja a la mina de Chuquicamata.

Quienes vienen con Arellano permanecen en el regimiento y abren el juicio, “que nunca fue un juicio pues a los prisioneros se les leyeron los cargos, que en la mayoría de las veces eran inventados, y sin derecho a defensa, se les condena a la muerte”. Los prisioneros son llevados en un camión para ser fusilados en algún punto del desierto. Gutiérrez, quien no participa en la matanza, dice que eran alrededor de las 17 horas.

Gutiérrez reconstruye las ejecuciones según relatos que conoció después:

“Algunos prisioneros fueron acribillados en ráfaga de 20 tiros por fusil; en consecuencia sus cuerpos quedaron prácticamente destrozados. A uno de los prisioneros le dispararon en el bajo vientre y su cuerpo se vino hacia adelante; sin embargo a puras ráfagas lo levantaron hacia atrás. Todos los cuerpos soltaron los esfínteres. Fue deplorable lo que hicieron con ellos”.

Los excesos continúan antes de ser enterrados en la fosa. Esto vio Gutiérrez:

“Algunos soldados estaban nerviosos. Cuando fueron acomodados los cuerpos, alguien vio que uno de estos pareció moverse. Debimos tranquilizarlo antes que le disparara”.

El acto más infame lo comete un cabo de apellido Concha:

“Con su corvo le cortó el dedo anular a algunos cadáveres para extraerle el anillo de matrimonio. Mientras cortaba, el cabo decía: este oro servirá para la reconstrucción nacional”, dice Gutiérrez.

-¿Se ha encontrado hoy con alguno de sus compañeros?-

-He visto a dos, pero nadie saluda ni siquiera mira. Uno de estos maneja un taxi en Antofagasta. Otros continuaron en el ejército.

-¿Hay un pacto de silencio?-

-En ese momento nuestros superiores nos recalcaron que no debíamos contarle ni a la familia de lo que sucedió ese día; a nadie. A la vez, había un temor tácito pues quienes hablaban podían correr la misma suerte de los prisioneros. Deshumanización La vorágine de aquellos días, genera una deshumanización entre los soldados, que Gutiérrez, intenta explicar. “Proyectábamos temor entre la gente. Había detenciones arbitrarias sólo porque tal persona te miró mal o antes, hablo mal de ti. Se detenía sin previa explicación”.

Gutiérrez recuerda que, entre otras acciones, resguardó prisioneros.

“Ellos se ubicaban por horas en cuclillas y con las manos en la nuca; así quedaban indefensos. Había otro método en que uno les echaba la espalda hacia adelante y caían como dominó”.

-¿Qué lleva a algunos solados a cometer ensañamientos?

-Hay estados mentales que derivan en situaciones de abuso como el continuar golpeando al no existir respuesta. La respuesta pasiva ante los golpes genera más castigo. En general, la tortura fue un triste acto de cobardía; de abuso de poder. Hay un ejemplo: el marido que golpea a su esposa. Al no haber respuesta; la violencia intrafamiliar continúa. Cuando las fuerzas en disputa son similares la situación cambia. En este caso el ejército de Chile no tuvo respuesta del otro lado, la supuesta subversión. Al final el abuso de poder corrompió y sucedió lo que todos saben.

-¿A su juicio, que responsabilidad tuvo Pinochet?

-Hay una frase del general: En Chile no se mueve una hoja sin que yo lo sepa. Eso lo resume todo. Pinochet siempre estuvo al tanto de lo que sucedía en Chile y en su ejército. Al final, los ingleses hicieron el trabajo de la justicia chilena. A la vez, Arellano Stark y Contreras (“Mamo”) han recibido un castigo mínimo por las atrocidades que se cometieron.

A Gutiérrez le pregunto cómo ha sido convivir 40 años con esto. El hombre guarda silencio. Dice que dos veces se ha quebrado contando; ambas con sus hijas. Ahora se mantiene firme. Confiesa que casi todo se puede resumir en algo es que no puede ver películas de guerra, pues le afloran las imágenes.

“No pretendo justificarme, sin embargo la carga sicológica siempre está presente”, afirma este hombre que no exagera ni teme.


Rodrigo Ramos
vía: diariodigital.cl
http://www.elciudadano.cl/2014/10/30/123204/sepulturero-de-la-caravana-de-la-muerte-rompe-el-silencio-40-anos-despues/#primera-linea


jueves, 19 de septiembre de 2013

NUEVAS LUCES SOBRE CARAVANA DE LA MUERTE ORDENADA POR PINOCHET

A casi 40 años del golpe de Estado contra el presidente Salvador Allende, salen a la luz nuevas evidencias de una de las causas criminales por la que el juez chileno Juan Guzmán logró procesar a Augusto Pinochet, pero el dictador evadió la justicia. Por Enrique Torres.

Imagen de Internet.

Las nuevas evidencias consisten en rieles hallados en las costas de la comuna de Caldera, en la norteña Región de Atacama, que fueron utilizados como anclas para lanzar al mar los cadáveres de prisioneros, víctimas de la llamada operación Caravana de la Muerte.

Los hierros oxidados fueron encontrados luego de que un exmilitar que participó en tétrica comitiva, antes de morir, diera a conocer informaciones que permitieron ubicar los fierros.

La identidad del exmilitar no fue revelada, sin embargo trascendió que las partes halladas en las costas de Caldera, casi 900 kilómetros al norte de Santiago de Chile, se encuentran en manos de criminalistas de la Policía de Investigaciones.

En declaraciones a Prensa Latina, la presidenta de la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos (AFEP), Alicia Lira, lamentó que la información solo se conociera gracias a que el exmilitar antes de morir accedió a revelar detalles.

De acuerdo con Lira, ello demuestra que quienes integraron las instituciones armadas y otras guardan informaciones que pueden conducir a muchos de los familiares de las víctimas a conocer el paradero de sus seres queridos masacrados durante la dictadura Pinochet (1973-1990).

Luego del hallazgo de los rieles, la AFEP envió una carta al jefe del Ejército chileno, Juan Manuel Fuente-Alba, en la cual denuncia que las instituciones armadas tienen información sobre el destino de miles de chilenos y chilenas cuyos cuerpos aún son buscados por sus familiares.

"Es nuestro deber indicarle que esta acción de no entregar la información pertinente es considerada por las organizaciones de familiares y por muchos chilenos y chilenas un acto de cobardía y de bajeza moral", indicó la agrupación.

La AFEP, en nombre de la humanidad y de valores universales como la verdad y la justicia, exigió a las Fuerzas Armadas que rompa el pacto de silencio mantenido durante 40 años.

"Demasiado tiempo ha pasado ya ocultando la verdad y manteniendo un trato absolutamente deshumanizado con los familiares de las víctimas. Hemos leído sus declaraciones solicitando un trato humanitario con los pocos victimarios que han sido condenados para la justicia chilena por crímenes de lesa humanidad y cuyas penas son irrisorias frente a los crímenes cometidos", señala la carta a Fuente-Alba.

La misiva hace referencia declaraciones del jefe del Ejército al diario El Mercurio en julio último, en las cuales manifestó estar apenado por los exmilitares que guardan prisión por violaciones de los derechos humanos.

"Efectivamente nos entristece ver que todavía esas personas permanecen ancladas a una situación de hace 40 años", exclamó el militar, quien alegó que varios de los reos tienen avanzada edad o situaciones médicas complejas.

Ante esas declaraciones también reaccionó la AFEP, que de inmediato recordó no hubo razón humanitaria cuando se asesinó jóvenes y niños, como Claudia Valenzuela, a quien ultimaron junto a sus padres, teniendo seis años.

En una reciente entrevista con Prensa Latina, el juez Guzmán recordó que si bien logró abrir cuatro expedientes contra Pinochet, solo pudo procesarlo en tres ocasiones, y una de ellas fue precisamente por la operación Caravana de la Muerte.

Bajo ese nombre, un comando de oficiales del Ejército, al mando del general Sergio Arellano, recorrió el país durante un mes en 1973 con la encomienda de Pinochet de agilizar y revisar los procesos de los detenidos tras la asonada golpista del 11 de septiembre de ese año.

Guzmán recordó que, a causa de esa operación, en la que fueron ejecutadas 75 personas, logró procesar dos veces a Pinochet.

Cuando lo entrevistó en medio del proceso y le mostró un documento con su firma y anotaciones de su puño y letra en los que ordenaba la misión a la caravana, el general le dijo que ese no era un documento oficial y no servía para nada.

A pesar de todas las evidencias presentadas, Pinochet logró evadir la justicia, ya que la Corte Suprema estimó que tenía las facultades mentales disminuidas para enfrentar un proceso judicial.

"De los cinco jueces en la Corte, solo uno mantuvo mi criterio, de que Pinochet estaba en condiciones de ser juzgado, pues no tenía demencia alguna", enfatizó Guzmán, quien tuvo en sus manos los peritajes de siquiatras que dictaminaron que el dictador estaba apto mentalmente para subir al banquillo de los acusados.

Incluso en las conversaciones sostenidas directamente con Pinochet corroboró que estaba en su sano juicio, con criterios, capaz de discernir entre culpable e inocente, y de mentir para ocultar su responsabilidad en las barbaries de la dictadura.

Los cadáveres de la Caravana de la Muerte fueron inhumados ilegalmente en otra cruzada, la Operación retiro de Televisores, también ordenada por Pinochet para que los restos fueran dispersados y en muchos casos lanzados al mar, a fin de ocultarlos.

El informe Retting, realizado por la Comisión de la Verdad y Reconciliación en 1991, solo contabilizó ejecuciones y desapariciones. En total, reconoció dos mil 279 muertes en manos de las fuerzas castrenses durante la dictadura.

En tanto, la Comisión Valech, denominada así en honor al exobispo de Santiago, Sergio Valech, amplió las pesquisa sobre la represión y en 2004 presentó su reporte, el cual enumeró más de 30 mil víctimas, de ellas más de 28 mil por detenciones ilegales, tortura, ejecuciones y desapariciones.

Empero, el segundo informe de esa comisión, entregado en agosto de 2011 al presidente Sebastián Piñera, reconoce más de 40 mil víctimas, a pesar de que unas 22 mil denuncias de organizaciones de derechos humanos fueron rechazadas por el equipo investigador. (Prensa Latina)

http://sur1810.com/nota/4945/nuevas_luces_sobre_caravana_de_la_muerte_ordenada_por_pinochet/

martes, 17 de septiembre de 2013

JORGE PEÑA HEN y el sueño que le costó la vida

Es importante recordar a las personas que lucharon por un ideal y que lamentablemente ya no están con nosotros...

Imagen de Nayade Aguirre
16 de Octubre, 2006 14:10


JORGE PEÑA HEN (1928 – 1973), llega al mundo el 16 enero de 1928 en la ciudad de Santiago. Sus padres el doctor Tomás Peña y Vitalia Hen vivían en Coquimbo, pero viajan a Santiago a recibir a su hijo. Su infancia ocurre en Coquimbo, mientras sus estudios los realiza en La Serena. Posteriormente viaja a Santiago para realizar sus estudios en la carrera de Derecho, pero el llamado de la música es más fuerte y decide ingresar al Conservatorio de Música de Santiago, de la Universidad de Chile. 
El creó una nueva docencia musical masiva y dinámica, con el predicamento de que la educación para la belleza es una necesidad ineludible en la formación integral del hombre y que a la pedagogía le corresponde entregar y desarrollar el arte en todos los niveles como para lograr un desarrollo de las comunicaciones y para lograr el aprendizaje de la belleza.
Entonces, el tenía la idea de que a lo largo de todo Chile, debiera existir una columna vertebral de escuelas de artes, que encauzaran a todas las vocaciones, las destrezas de los niños, porque incluso él decía... "Yo me preocupo de la música, pero lo mismo puede hacerse en el deporte” ..., que se preocupen de todas las vocaciones y destrezas de los niños y así lograr un desarrollo cultural masivo y efectivo” .El sueño del maestro se comienza a concretar en la fundación de la Escuela Experimental de Música de La Serena en 1965, dependiente de la Universidad de Chile, a través del Conservatorio Regional, y del Ministerio de Educación. Allí nacen las primeras orquestas infantiles de Chile y Sudamérica, producto de una experiencia única en América del Sur, basada en la incorporación de la enseñanza musical con vivencia instrumental, a la etapa básica de la Educación.
En 1973 contaba con tres orquestas de niños desde la edad de nueve años, tres bandas instrumentales y numerosos conjuntos de cámara, con los que realizó giras nacionales e internacionales, motivando el interés por imitarlo en otras ciudades.
Jorge Peña Hen fue detenido en La Serena y asesinado el 16 de octubre de 1973 a sus 45 años de edad, en el Regimiento Arica de La Serena. Su legado musical sin embargo, perdura y se eterniza en los niños que siguen haciendo música en las escuelas que inspiró este joven soñador.
A 25 años de su muerte fue sepultado en el parque Pedro de Valdivia de La Serena, el 12 de diciembre de 1998. Desde el otoño de 2004, sus cenizas descansan en el Valle de Elqui.
Peña Hen era peligroso para la dictadura, él tenia un sueño que se estaba haciendo realidad, la música llegaria a todos sin distinción de clase social, la música saldría a encantar a los niños en los pueblos de Gabriela Mistral y todo Chile, esos niños podrían ir por el mundo mostrando su arte. Ese sueño le costó la vida.
Los Asesinos
Acompañado por una comitiva de diez oficiales del Ejército, el General Arellano Stark por orden de Augusto Pinochet, recorrió desde el sur hasta el norte del país entre el 30 de septiembre y el 22 de octubre de 1973. El paso del helicóptero Puma del Comando de Aviación del Ejército con su comitiva a bordo dejó a 26 personas muertas en el sur y otras 71 en las ciudades de La Serena, Copiapó, Antofagasta, y Calama al norte del país, un recorrido escalofriante bien merecedor del apodo, la"Caravana de la Muerte."

NOMINA DE FUSILADOS EN LA SERENA POR LA "CARAVANA DE LA MUERTE"
Ejectuados el 16 de Octubre de 1973

AEDO HERRERA OSCAR GASTON
23 años, Campesino
ALCAYAGA VARELA CARLOS ENRIQUE
38 años, Secretario Regional CUT
ARAYA GONZALEZ JOSE EDUARDO
23 años, Campesino
BARRANTES ALCAYAGA MARCOS ENRIQUE
26 años, Supervisor Manufact.
CONTRERAS GODOY JORGE ABEL
31 años, Campesino
CORTES ALVAREZ HIPOLITO PEDRO43 años, Obrero Construcción
CORTES CORTES OSCAR ARMANDO
48 años, Campesino
ESCOBAR ASTUDILLO VICTOR FERNANDO
21 años, Campesino
GUZMAN SANTA CRUZ ROBERTO25 años, Abogado
JORDAN DOMIC JORGE MARIO29 años, Medico
MARCARIAN JAMETT MANUEL JACHADUR
35 años, Agricultor
OSORIO ZAMORA JORGE OVIDIO35 años, Profesor Universitario
PEÑA HEN JORGE WASHINGTON
45 años, Profesor Univ/Director Orquesta
RAMIREZ SEPULVEDA MARIO ALBERTO
44 años, Profesor Universitario
VERGARA MUÑOZ GABRIEL GONZALO
22 años, Campesino
"Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera." Pablo Neruda
Hoy en Chile existe la Fundacion de Orquestas infantiles, que reconoce sus origenes en la iniciativa del Maestro Peña Hen. Esta entidad tiene como objetivo promover la creación de orquestas infantiles y juveniles manteniendo las existentes..............Este es el mejor homenaje al Maestro, el desarrollo de su obra y la formacion musical de los niños que los lleva a los mejores escenarios internacionales.
Para saber mas de la vida y obra del maestro entra aqui 

http://www.elobservatodo.cl/admin/render/noticia/5246

miércoles, 13 de junio de 2012

Los “Jueces de Izquierda" que Procesaron a Pinochet




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DD.HH.
Escrito por Eduardo Contreras   

Personajes esperpénticos como Hermógenes Pérez de Arce, Márques de la Plata o Juan González, representantes de lo más cavernícola del fascismo criollo, han levantado entre tantas falsedades que Pinochet nunca fue juzgado, o que los que se atrevieron fueron sólo “jueces de Izquierda”. Bien vale la pena refrescar la memoria a todo aquel que quiera ignorar, u olvidar, la verdad tal como es.

1.- El proceso en Londres

La querella que Gladys Marín presentó con sus abogados, en enero de 1998, en representación del Partido Comunista comenzó a avanzar en manos del Ministro de la Corte de Santiago don Juan Guzmán Tapia más rápido que lo previsto; al punto que pocos meses después ese mismo año se dictaba procesamiento contra el general Sergio Arellano Stark y otros implicados por el caso “Caravana de la muerte” .

Para entonces el dictador se había transformado en flamante senador vitalicio para vergüenza del país y en especial del gobierno de la época que permitió tal fraude antidemocrático. Presionado por doña Lucía que quería ir de compras a Europa y previa consulta con sus asesores de seguridad que le garantizaron que no le ocurriría nada, emplumó vuelo al viejo continente.

Todo ello pese a conocer de la existencia de un proceso judicial abierto en su contra en España el año 1996 por violaciones a los derechos humanos en contra de ciudadanos de origen español y otros. Ese expediente era tramitado a la fecha por el juez Baltasar Garzón.

Durante días el dictador y su comitiva vitrinearon de lo lindo, posaron para fotógrafos y gastaron algunas monedas de la cuantiosa fortuna mal habida en costosas tiendas londinenses. El periplo se vió interrumpido por una dolencia que llevó a Pinochet hasta la lujosa London Clinic.

Hasta que una mañana de octubre el general traidor tuvo un amargo despertar.

Fue cuando un sargento de Scotland Yard le susurró “Señor, está usted detenido, tiene derecho a nombrar un abogado”.

La resolución, acogida por la justicia británica, emanaba de una orden dictada por el juez español a solicitud de los querellantes y la había suscrito horas antes, a punto de abordar en la estación de Atocha en Madrid el tren que le llevaría hasta Jaen, en donde el magistrado andaluz pasaría el  fin de semana.

La señal fue clara : los terroristas no podrían ir de compras por el mundo tan sueltos de cuerpo. El Derecho Penal Internacional, el Derecho Humanitario, los Tratados y Convenios empezaban a cumplirse. Habían trascurrido 9 meses desde la querella en Chile del 98, una suerte de parto de la historia aunque fuere en suelo ajeno.

La cosa se le complicó de veras al tirano porque desde otros países de Europa, Italia, Francia y Bélgica también se le reclamaba para juzgarle.

Pocas horas después que el militar golpista fuera detenido se iniciaba en Santiago un Congreso del Partido Comunista, Esa mañana Gladys, emocionada, dio la noticia que nos había trasmitido el abogado madrileño de Izquierda Unida y del PC, Enrique Santiago. El evento fue transitoriamente suspendido y todos salimos a las calles de Santiago a celebrar este triunfo de la Justicia con mayúsculas.

¿Quiénes fueron entonces los “jueces de izquierda” que decidieron que por ser autor de crímenes de lesa humanidad, Pinochet debía permanecer detenido y luego ser extraditado a España? Pues nada menos que los miembros de la Cámara de los Lores. Es decir, la crema de las instituciones monárquicas del viejo Imperio Británico.

Los lores ingleses no son precisamente de Izquierda. Su veredicto fue rotundo: “¡Culpable!” Sólo las gestiones de la entreguista Cancillería chilena, invocando peregrinos argumentos aldeanos, salvó al dictador de ir a parar a las cárceles de España de donde nunca saldría.

Una vez más quienes negociaron con la dictadura esta malhadada transición cedían a las presiones de los poderes fácticos y se colocaban en contra de las víctimas del genocidio. En la sucia maniobra política tuvieron como cómplices al gobernante Tony Blair (el de la tercera vía) y su canciller Jack Straw.

Estos “compasivos” personajes no tuvieron la misma lástima cuando poco después apoyaron al Pentagono y la Casa Balnca en los bombardeos e  invasiones contra Afganistan e Irak.

2.- El desafuero:

El 3 de mayo de 2000, tras año y medio encerrado en la mansión de Virginia Waters, Pinochet aterrizó en Santiago donde le esperaba el alto mando del ejército que le brindó honores militares. No lo olvidemos, es el ejército que tenemos. Pero su levantada de la silla de ruedas, el brazo en alto y la sonrisa sarcástica le duró muy poco; acá se le tenía reservada una sorpresa: el juez Guzmán decretó su desafuero para procesarle por los crímenes de “Caravana de la muerte”.

La Corte de Santiago ratificó el fallo el 8 de junio de ese año y la Corte Suprema dictó histórica sentencia la fría mañana del 6  de agosto.

¿Quiénes le desaforaron?¿jueces de izquierda?

No hay nada más lejano al pensamiento de izquierda que el poder judicial de nuestro país y en particular los miembros del más alto tribunal, la Suprema Corte. Pero si es la misma que pocos años después con burdos pretextos logró sacar al juez Guzmán de la carrera judicial. Tal como hoy hace el tribunal Supremo de España con el juez Garzón.

Como sabemos, la defensa de Pinochet a cargo de ex miembros de la patota fascista “Patria y Libertad” vinculada a diversos crímenes, había alegado “la falta de un debido proceso”, ya que el dictador no podía ser juzgado a causa de la demencia de la que padecería.

El fallo de la Corte desestimó absolutamente esa triquiñuela.

El 1º de diciembre  de 2000 el juez Guzmán procesó a Pinochet y ordenó su detención. Pero su resolución fue apelada. Con todo, entre avances y retrocesos, tras una larga serie de escaramuzas, exámenes médicos, volteretas judiciales, presiones políticas e incluso graves amenazas sobre el juez Guzman, finalmente el 29 de enero de 2001 el magistrado dictó otra histórica resolución, posteriormente ignorada en general por los medios de comunicación, mediante la que procesaba a Pinochet como autor de crímenes de lesa humanidad.

Dos días después, como consta a fojas 5892 del proceso 2182 – 98 daba orden de ingreso en prisión contra el criminal. Es cierto que no a una cárcel, era mucho para Chile. Fue prisionero en su parcela 998, sitio 24 conocida como Los Boldos, sector El Convento, comuna de Santo Domingo donde permaneció meses en

cerrado y con vigilancia en la puerta. Pero como dice la canción mexicana, “aunque la cárcel sea de oro, no deja de ser prisión”.

Nadie en su sano juicio puede seguir sosteniendo que el dictador no fue juzgado. No fue condenado, porque murió antes. Pero su calidad legal antes de partir al infierno, si éste existe, fue la de un procesado por crímenes de lesa humanidad y en prisión preventiva. Y no fue precisamente por obra de jueces de izquierda. No lo son ni los Lores de Inglaterra ni la Suprema de Chile.

El mérito es de las agrupaciones de familiares, de las fuerzas democráticas y de un pequeñísimo grupo de colaboradores del campo del Derecho..



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