Secciones

Buscamos Editores - Participa - Colabora

Mostrando entradas con la etiqueta Cybersyn. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cybersyn. Mostrar todas las entradas

viernes, 13 de septiembre de 2013

La Historia del Proyecto Cybersyn: cuando Chile fue pionero de las redes mundiales



La historia del Proyecto "Cybersyn"
proyecto_cybersyn_1972.jpgEsta es una historia no sólo de tecnología y redes. Es también una historia de sueños por construir un país mejor. Un intento de entregar a la ciudadanía el poder de las redes... en Chile, y hace más de 30 años! Una experiencia casi olvidada, que de a poco ha salido a la luz pública.
Les presentamos la historia de Cybersyn, una experiencia pionera a nivel mundial sobre el uso de las redes de manera integral en un país, y del cual hoy se están sacando valiosas lecciones alrededor del mundo.

Origenes
proyecto_cybersyn_beer.jpgEl Proyecto Cybersyn (
"Cybernetic Synergy", también llamado Proyecto Synco - "Sistema de Información y Control") tuvo su origen cuando Stafford Beer, teórico, académico y referente mundial en investigación operacional y cibernética organizacional, recibió la solicitud por parte del gobierno de Salvador Allende de diseñar un sistema de transferencia de información económica a tiempo real en las empresas del área de la propiedad social del Estado. Quienes enviaron esa solicitud fueron Fernando Flores (quien en 1970 y a sus 26 años había asumido como Director General Técnico de CORFO) y Raúl Espejo(compañero de Flores en CORFO).

proyecto_cybersyn_flores.jpgFlores (quien además a su edad era Director del Banco Interamericano y presidente del Instituto Tecnológico de Chile) se enfrentó a la necesidad de conectar las industrias nacionalizadasque no estaban integradas a un sistema de transferencia de información eficiente y transparente. Conocedor de las teorías y soluciones propuestas por el científico británico, recurrió a el con el fin de solicitar su ayuda. Beer además vio en este llamado una importante oportunidad para poner en práctica su trabajo e ideas cibernéticas.

Luego de algunas conversaciones Beer aceptó y a contar de 1971 se trasladó de lleno a Chile a trabajar con un grupo de ingenieros, diseñadores, científicos y técnicos, chilenos e ingleses, en este innovador y creativo proyecto mundial (como referencia ARPANET nació en 1962).

proyecto_cybersyn_allende.jpgEl 12 de Noviembre de 1971, Beer se reunió con el Presidente Salvador Allendepara explicarle personalmente en que consistiría la implementación del proyecto Cybersyn en Chile. Lo describió como "un sistema nervioso, a través del cual correrían importantes decisiones, tanto a nivel administrativo como judicial, económico y cívico". Con la aprobación de Allende, se creó la nueva Sección de Diseño Industrial del Instituto de Investigaciones Tecnológicas (INTEC) para llevar a cabo el diseño de la Sala de Operaciones bajo la supervisión de Stafford Beer y del profesor y diseñador industrial Gui Bonsiepe. Asi las cosas, Cybersyn comenzaba a tomar forma definitiva.

El Sistema
proyecto_cybersyn_cybernet.jpgCybersyn contaba de varias "partes". En primer lugar la red física, conocida como"Cybernet". Consistía en la implementación de una red de TELEX en diferentes fábricas a lo largo de Chile. La coordinación de esta red estuvo a cargo del ingeniero y traductor de Stafford Beer, Roberto Cañete, quien ya contaba con experiencia en redes comunicacionales. La información era transmitida una vez al día por las empresas a la central. Ésta era procesada por ingenieros liderados por Isaquino Benadof, y enviada a la sala de operaciones. Luego, la información era procesada en la Sala de Operaciones y retornada para ser nuevamente enviada a las empresas. Se trató de una de las primeras experiencias de transferencia de información económica a tiempo real en Chile.

proyecto_cybersyn_ibm.jpgLa segunda parte era el software, denominado "Cyberstride". Su función era procesar la información que llegaba desde las empresas y transformarla en variables predefinidas. La información era enviada y recibida a través de TELEX y procesada por un computador IBM 360. Utilizando un sistema bayesiano, se creó un modelo prospectivo dinámico que predecía las crisis que podían ocurrir en el futuro, ayudando a aplicar soluciones antes de que ocurrieran.

La tercera parte era el Viable System Model (VSM), un modelo que estructura la organización de cualquier sistema viable, en otras palabras, es cualquier sistema organizado que reúna las demandas de sobrevivencia en un ambiente cambiante. Su funcionamiento puede explicarse en la siguiente animación:



proyecto_cybersyn_opsroom.jpgEl cuarto elemento era elOpsroom o sala de operaciones, el espacio de concentración de la información enviada por las empresas, y estaría disponible para la toma de decisiones.

Fue diseñada por INTEC (Instituto Investigaciones Tecnológicas de Chile) bajo la coordinación general del ingeniero Jorge Barrientos.
proyecto_cybersyn_bonsiepe.jpgA la cabeza del equipo de diseño estaba Gui Bonsiepe, el equipo de diseñadores industriales lo conformaban Rodrigo Walker, Guillermo Capdevila, Alfonso Gómez, Guillermo Cintolesi, Fernando Shultz, Michel Weiss (Alemania), Wolfgang Eberhagen (Alemania) Werner Zemp (Suiza).

El equipo de diseño gráfico estaba conformado por Pepa Foncea, Lucía Wormald, Eddy Carmona y Jessie Cintolesi.


La sala era hexagonal y estaba compuesta por 7 sillas giratorias, una pantalla llamada Futuro, un esquema del VSM, pantallas de reportes de excepción en tiempo real y un Data Feed. La silla tenía en su brazo derecho un dispositivo de control interactivo que, a través de la combinación de sus botones (objetos geométricos), activaba ordenes de proyección en las pantallas según los requerimientos de los usuarios, optimizando la comunicación externa e interna.


proyecto_cybersyn_checo.jpgEl siguiente elemento era elProyecto Checho, que tuvo por objetivo modelar la economía chilena y crear simulaciones del comportamiento económico a futuro. En la sala de control, esta aplicación se desplegaba en la pantalla "FUTURO", convirtiendo a esta herramienta en una especie de termostato que determinaba las directrices para tomar decisiones a mediano y largo plazo.

proyecto_cybersyn_cyberfolk.jpgEl último elemento esCyberfolk. Fue un experimento que consistía en entregar a la gente la posibilidad de tener una conexión a tiempo real con los grupos de toma de decisiones del gobierno desde sus casas, y así participar democraticamente en las decisiones. Fue implementado experimentalmente en 2 ciudades de Chile, Tome (8ª Región) y Mejillones (2ª Región). A través de un circuito cerrado de televisión la gente vería las sesiones realizadas en las municipalidades y participaría activamente en el proceso democrático de éstas. A través de un boton rotativo ("de acuerdo" - "en desacuerdo"), la gente podía elegir su opción y enviar la señal en tiempo realusando el sistema de circuito cerrado existente con la municipalidad.

Logros
Cybersyn nunca pudo ser puesto en marcha íntegramente. Sin embargo tuvo su prueba de fuego cuando en Octubre de 1972 50.000 camioneros en paro bloquearon las calles de Santiago. Usando las máquinas de teletipos, el gobierno fue capaz de coordinar el transporte de alimentos a la ciudad con los cerca de 200 camiones leales a Allende y que no se encontraban en paro.

Cierre
Cybersyn se acabó con el Golpe Militar de 1973. Los equipos y el Opsroom fueron destruidos, pese a que se hicieron llamados a preservar su utilidad.

Objeto de Estudio
Con el paso de los años se fue removiendo el manto de secreto sobre lo que fue Cybersyn. El mismo Stafford Beer parte citándolo en su libro "Platform for change".
Años después (muchos años), un grupo de jóvenes realizadores preparan un documental interactivo basado en el proyecto Cybersyn, que retrata el proceso de gestación del proyecto realizado en Chile entre 1971 y 1973, y la repercusión que tiene hoy en día.

Esta apasionante historia tiene muchos más detalles que merecen la pena conocer. Divulgarla sin duda abre las puertas al reconocimiento a ese grupo de chilenos audaces que formaron parte de él, hace más de 30 años...
Links:
- Cybersyn: Sitio Oficial del Documental
- Tesis sobre Cybersyn (PDF - 448 KB)
- Proyecto Synco (Wikipedia)
- La insólita historia de "la Internet socialista de Salvador Allende"(Clarin.com)
- Santiago dreaming (The Guardian Unlimited)


http://www.atinachile.cl/content/view/37449/La-Historia-del-Proyecto-Cybersyn-cuando-Chile-fue-pionero-de-las-redes-mundiales.html

Santiago dreaming

When Pinochet's military overthrew the Chilean government 30 years ago, they discovered a revolutionary communication system, a 'socialist internet' connecting the whole country. Its creator? An eccentric scientist from Surrey. Andy Beckett on the forgotten story of Stafford Beer
During the early 70s, in the wealthy commuter backwater of West Byfleet in Surrey, a small but rather remarkable experiment took place. In the potting shed of a house called Firkins, a teenager named Simon Beer, using bits of radios and pieces of pink and green cardboard, built a series of electrical meters for measuring public opinion. His concept - users of his meters would turn a dial to indicate how happy or unhappy they were with any political proposal - was strange and ambitious enough. And it worked. Yet what was even more jolting was his intended market: not Britain, but Chile.
Unlike West Byfleet, Chile was in revolutionary ferment. In the capital Santiago, the beleaguered but radical marxist government of Salvador Allende, hungry for innovations of all kinds, was employing Simon Beer's father, Stafford, to conduct a much larger technological experiment of which the meters were only a part. This was known as Project Cybersyn, and nothing like it had been tried before, or has been tried since.
Stafford Beer attempted, in his words, to "implant" an electronic "nervous system" in Chilean society. Voters, workplaces and the government were to be linked together by a new, interactive national communications network, which would transform their relationship into something profoundly more equal and responsive than before - a sort of socialist internet, decades ahead of its time.
When the Allende administration was deposed in a military coup, the 30th anniversary of which falls this Thursday, exactly how far Beer and his British and Chilean collaborators had got in constructing their hi-tech utopia was soon forgotten. In the many histories of the endlessly debated, frequently mythologised Allende period, Project Cybersyn hardly gets a footnote. Yet the personalities involved, the amount they achieved, the scheme's optimism and ambition and perhaps, in the end, its impracticality, contain important truths about the most tantalising leftwing government of the late 20th century.
Stafford Beer, who died last year, was a restless and idealistic British adventurer who had long been drawn to Chile. Part scientist, part management guru, part social and political theorist, he had grown rich but increasingly frustrated in Britain during the 50s and 60s. His ideas about the similarities between biological and man-made systems, most famously expressed in his later book, The Brain of the Firm, made him an in-demand consultant with British businesses and politicians. Yet these clients did not adopt the solutions he recommended as often as he would have liked, so Beer began taking more contracts abroad.
In the early 60s, his company did some work for the Chilean railways. Beer did not go there himself, but one of the Chileans involved, an engineering student called Fernando Flores, began reading Beer's books and was captivated by their originality and energy. By the time the Allende government was elected in 1970, a group of Beer disciples had formed in Chile. Flores became a minister in the new administration, with responsibility for nationalising great swathes of industry. As in many areas, the Allende government wanted to do things differently from traditional marxist regimes. "I was very much against the Soviet model of centralisation," says Raul Espejo, one of Flores's senior advisers and another Beer disciple. "My gut feeling was that it was unviable."
But how should the Chilean economy be run instead? By 1971, the initial euphoria of Allende's democratic, non-authoritarian revolution was beginning to fade; Flores and Espejo realised that their ministry had acquired a disorganised empire of mines and factories, some occupied by their employees, others still controlled by their original managers, few of them operating with complete efficiency. In July, they wrote to Beer for help.
They knew that he had leftwing sympathies, but also that he was very busy. "Our expectation was to hire someone from his team," says Espejo. But after getting the letter, Beer quickly grew fascinated by the Chilean situation. He decided to drop his other contracts and fly there. In West Byfleet, the reaction was mixed: "We thought, 'Stafford's going mad again,' " says Simon Beer.
When Stafford arrived in Santiago, the Chileans were more impressed. "He was huge," Espejo remembers, "and extraordinarily exuberant. From every pore of his skin you knew he was thinking big." Beer asked for a daily fee of $500 - less than he usually charged, but an enormous sum for a government being starved of US dollars by its enemies in Washington - and a constant supply of chocolate, wine and cigars.
For the next two years, as subordinates searched for these amid the food shortages, and the local press compared him to Orson Welles and Socrates, Beer worked in Chile in frenetic bursts, returning every few months to England, where a British team was also labouring over Cybersyn. What this collaboration produced was startling: a new communications system reaching the whole spindly length of Chile, from the deserts of the north to the icy grasslands of the south, carrying daily information about the output of individual factories, about the flow of important raw materials, about rates of absenteeism and other economic problems.
Until now, obtaining and processing such valuable information - even in richer, more stable countries - had taken governments at least six months. But Project Cybersyn found ways round the technical obstacles. In a forgotten warehouse, 500 telex machines were discovered which had been bought by the previous Chilean government but left unused because nobody knew what to do with them. These were distributed to factories, and linked to two control rooms in Santiago. There a small staff gathered the economic statistics as they arrived, officially at five o'clock every afternoon, and boiled them down using a single precious computer into a briefing that was dropped off daily at La Moneda, the presidential palace.
Allende himself was enthusiastic about the scheme. Beer explained it to him on scraps of paper. Allende had once been a doctor and, Beer felt, instinctively understood his notions about the biological characteristics of networks and institutions. Just as significantly, the two men shared a belief that Cybersyn was not about the government spying on and controlling people. On the contrary, it was hoped that the system would allow workers to manage, or at least take part in the management of their workplaces, and that the daily exchange of information between the shop floor and Santiago would create trust and genuine cooperation - and the combination of individual freedom and collective achievement that had always been the political holy grail for many leftwing thinkers.
It did not always work out like that. "Some people I've talked to," says Eden Miller, an American who is writing a PhD thesis partly about Cybersyn, "said it was like pulling teeth getting the factories to send these statistics." In the feverish Chile of 1972 and 1973, with its shortages and strikes and jostling government initiatives, there were often other priorities. And often the workers were not willing or able to run their plants: "The people Beer's scientists dealt with," says Miller, "were primarily management."
But there were successes. In many factories, Espejo says, "Workers started to allocate a space on their own shop floor to have the same kind of graphics that we had in Santiago." Factories used their telexes to send requests and complaints back to the government, as well as vice versa. And in October 1972, when Allende faced his biggest crisis so far, Beer's invention became vital.
Across Chile, with secret support from the CIA, conservative small businessmen went on strike. Food and fuel supplies threatened to run out. Then the government realised that Cybersyn offered a way of outflanking the strikers. The telexes could be used to obtain intelligence about where scarcities were worst, and where people were still working who could alleviate them. The control rooms in Santiago were staffed day and night. People slept in them - even government ministers. "The rooms came alive in the most extraordinary way," says Espejo. "We felt that we were in the centre of the universe." The strike failed to bring down Allende.
In some ways, this was the high point for Cybersyn. The following year, like the government in general, it began to encounter insoluble problems. By 1973, the sheer size of the project, involving somewhere between a quarter and half of the entire nationalised economy, meant that Beer's original band of disciples had been diluted by other, less idealistic scientists. There was constant friction between the two groups. Meanwhile, Beer himself started to focus on other schemes: using painters and folk singers to publicise the principles of high-tech socialism; testing his son's electrical public-opinion meters, which never actually saw service; and even organising anchovy-fishing expeditions to earn the government some desperately needed foreign currency.
All the while, the rightwing plotting against Allende grew more blatant and the economy began to suffocate as other countries, encouraged by the Americans, cut off aid and investment. Beer was accused in parts of the international press of creating a Big Brother-style system of administration in South America. "There was plenty of stress in Chile," he wrote afterwards. "I could have pulled out at any time, and often considered doing so."
In June 1973, after being advised to leave Santiago, he rented an anonymous house on the coast from a relative of Espejo. For a few weeks, he wrote and stared at the sea and travelled to government meetings under cover of darkness. On September 10, a room was measured in La Moneda for the installation of an updated Cybersyn control centre, complete with futuristic control panels in the arms of chairs and walls of winking screens. The next day, the palace was bombed by the coup's plotters. Beer was in London, lobbying for the Chilean government, when he left his final meeting before intending to fly back to Santiago and saw a newspaper billboard that read, "Allende assassinated."
The Chilean military found the Cybersyn network intact, and called in Espejo and others to explain it to them. But they found the open, egalitarian aspects of the system unattractive and destroyed it. Espejo fled. Some of his colleagues were not so lucky. Soon after the coup, Beer left West Byfleet, his wife, and most of his possessions to live in a cottage in Wales. "He had survivor guilt, unquestionably," says Simon.
Cybersyn and Stafford's subsequent, more esoteric inventions live on in obscure socialist websites and, more surprisingly, modern business school teachings about the importance of economic information and informal working practices. David Bowie, Brian Eno and Tony Blair's new head of policy, Geoff Mulgan, have all cited Beer as an influence.
But perhaps more importantly, his work in Chile affected those who participated. Espejo has made a good career since as an inter- national management consultant. He has been settled in Britain for decades. He chuckles urbanely at the mention of Pinochet's arrest in London five years ago. Yet when, after a long lunch in a pub near his home in Lincoln, I ask whether Cybersyn changed him, his playful, slightly professorial gaze turns quite serious. "Oh yes," he says. "Completely."
· Andy Beckett's book Pinochet in Piccadilly is published by Faber.

Proyecto Cybersyn: Los revolucionarios cibernéticos de Salvador Allende

12-09-2013

eldiario.es

La sala de operaciones de Synco / Cybersyn Foto: Copyright © Gui Bonsiepe


Desde 1971 a 1973, un equipo de profesionales chilenos, comandados por el británico Stafford Beer, desarrolló un sistema tecnológico para poder administrar -a tiempo real- las industrias estatales del país sudamericano. Con recursos escasos y creatividad ilimitada, en poco menos de un año el reducido equipo de ingenieros, diseñadores e informáticos fueron capaces de crear el prototipo que no existía en ningún otro lugar del mundo ni mucho menos a escala nacional: el proyecto Cybersyn o SYNCO, en español.

“Revolucionarios Cibernéticos. Tecnología y política en el Chile de Salvador Allende”, fue escrito por la académica americana Eden Medina mientras desarrollaba su tesis doctoral en el MIT y acaba de ser publicado en español por la editorial chilena LOM. Con más de 50 entrevistas y mucho material de archivo, Medina consigue explicar este revolucionario capítulo de la tecnopolítica y el contexto que lo hizo posible.

Beer pretende implantar su teoría de El Modelo de los Sistemas Viables (VSM, según sus siglas en inglés): así como el cerebro toma la mayor parte de las decisiones importantes y no controla todo; un sistema viable debe estar compuesto por partes con un alto nivel de autonomía. Su idea era implantar un sistema nervioso electrónico en la sociedad chilena, donde todos sus componentes estuviesen conectados entre sí por una red de comunicación nacional. A largo plazo, esto ayudaría a la igualdad. Como lo describió The Guardian, “ era una suerte de internet socialista, décadas antes de su tiempo”.

Considerado uno de los padres de la cibernética y fuertemente influido por los biólogos chilenos Humberto Maturana y Francisco Varela, hacia 1970 Stafford Beer trabajaba como consultor internacional de alto vuelo y honorarios, conducía un Rolls Royce y vivía en una gran casa a las afueras de Londres. Sus ideas de cibernética organizacional nunca habían sido llevadas a la práctica hacia un nivel más extenso y por ello no vaciló al recibir la llamada de Fernando Flores, entonces un joven ingeniero del gobierno socialista, quien lo invitaba a aplicar sus teorías para organizar la economía estatal. “Tuve un orgasmo”, recordaría años después.
Aterrizó en 1971 en Santiago de Chile cobrando en dólares y demandando chocolates, whisky y otras excentricidades para un país que debía lidiar con escasez de alimentos y el mercado negro. Chile vivía la Unidad Popular con aquel incómodo presidente que se había convertido en el primer socialista democráticamente electo. El mismo que creía en la vía pacífica para hacer la revolución. El país estaba crispado políticamente y Estados Unidos intervenía a través de la CIA.
A pesar de la euforia inicial donde se creía hasta en lo imposible, dentro del gobierno se dieron cuenta que la ingente cantidad de minas y fábricas nacionalizadas era un desaguisado organizacional de poca eficiencia, con empresas que mantenían a sus gerentes originales y otras eran ocupadas por sus empleados.

Medina narra el encuentro entre el cibernetista y el presidente:

“Allende, con formación de patólogo, inmediatamente captó la inspiración biológica detrás de modelo cibernético de Beer y con conocimiento asintió a lo largo de la explicación. Esta reacción dejó una gran impresión en el cibernético. "Le expliqué todo el maldito plan y todo el Modelo de Sistema Viable de una sola vez; nunca he trabajado con nadie que comprendiera ni una pizca de lo que estaba diciendo." Una vez que Allende ganó una familiaridad con la mecánica del modelo de Beer, comenzó a reforzar los aspectos políticos del proyecto e insistió en que el sistema se comportase de una “manera descentralizada, con participación de los obreros y antiburocrática". Cuando Beer alcanzó finalmente el nivel superior de la jerarquía del sistema, el lugar en el modelo que Beer había reservado para Allende, el presidente se echó hacia atrás en su silla y dijo: "Por fin, el pueblo."
La Habana y Moscú trabajaban desde hacía ya un tiempo en proyectos computacionales para controlar la economía. Pero la apuesta chilena era radicalmente diferente. En vez de dotar de más poder a las jerarquías políticas del Partido Comunista, aquí se perseguía empoderar a los obreros para la toma de decisiones. Si allí no lograba solucionarse el problema era derivado, como última instancia, a la Sala de Operaciones ubicada en la capital.
Ops RoomLa Sala de Operaciones merece mención aparte. El diseño es sencillamente alucinante y su responsable fue el alemán Gui Bonsiepe, destacado miembro de la escuela de ULM (Alemania), principal deudora de la Bauhaus. Se usaron principios de la Gestalt para que la información llegara, se manejara y se entendiera de modo simple y profundo. Siete sillas giratorias dispuestas en un círculo dentro de un espacio hexagonal donde se desplegaban una pantalla llamada Futuro (donde se mostraba un simulador de la economía chilena), un esquema del VSM, pantallas de reportes de excepción en tiempo real y otra de Datafeed para la presentación de datos económicos actuales.

Muy pocos botones en el brazo de la silla demandaban un ejercicio de síntesis a los usuarios para poder manejar la información. En aquella época la mecanografía era una labor exclusiva de secretarias. Según Beer, había “que eliminar a la chica entre la máquina y el usuario”. Este hecho, para Medina, “es un recordatorio para los diseñadores de que las suposiciones de género y clase pueden afectar el diseño de un sistema tecnológico incluso cuando estamos diseñando algo para un futuro utópico”.

El proyecto Cybersyn (en inglés, sinergia cibernética), o SYNCO (en español, sistema de información y control), contaba de varias partes. Una de ellas y la que alcanzó mayores resultado fue Cibernet gracias, en parte, a que encontraron 500 máquinas de telex en una bodega militar. Con ellas pudieron desarrollar un sistema que conectara a todas las empresas nacionalizadas y poder monitorear su producción y problemas a tiempo real. Las empresas se comunicaban con la Sala de Operaciones y desde allí se conseguía saber el estado de la producción.

El proyecto CHECO (Chilean Economy) pretendía modelar y predecir el sistema económico con simuladores de comportamiento que se analizaban en la Sala de Operaciones. Para ello se usó un software originalmente desarrollado para El Club de Roma.

Otra parte del proyecto fue llamada Ciberfolk, que implementaría un dispositivo en todos los hogares para que la gente opinara su acuerdo o desacuerdo con las políticas del gobierno. Ciberfolk nunca se puso en práctica más allá de experimentaciones piloto.
Cibernética versus muertePara la autora, Cibersyn no fue un disparate. “Partes del proyecto fueron útiles para el gobierno. La construcción de una red de télex en todo el país fue determinante durante dos huelgas generales de camioneros que desabastecieron el país. Con este red, el gobierno pudo coordinarse con las fábricas y con los trabajadores, entregar suministros, buscar vías alternativas ya que los caminos estaban cortados. Si bien no fue él elemento, sí ayudo al gobierno a sobrevivir y sortear una crisis mayor”.

Pero no cree que, dentro del contexto de la Unidad Popular, hubiera sido efectivo el proyecto que imaginaron los diseñadores: “porque en parte hay una contradicción allí de cómo modelas o predices el comportamiento de un sistema, en este caso de un sistema económico, que no tiene presidente. Cómo modelas o predices el comportamiento de una economía cuando hay tantos factores que están fuera de ese sistema sin influenciar su comportamiento. Estamos hablando de mercado negro, de intervención de Estados Unidos. ¿Cómo registras eso en un predictor económico?”.

“Necesitas otorgar mucha educación a los trabajadores para implementar algo así”, continúa Medina. “Cuando ves estos hermosos planes donde el sistema iba a ser participativo y los trabajadores iban a modelar sus propias fábricas y estarían involucrados en el uso del sistema... Eso sí necesita mucha educación al trabajador. Y cuando ves todo lo que estaba ocurriendo en la realidad en los talleres y lo que estaban haciendo los trabajadores como mantener las máquinas en funcionamiento, ingeniar maneras de administrar materias primas y suministros cuando no escaseaban. Hubiese sido mucho pedir que encima de todo este caos, hubiesen programas de entrenamiento y educación en sistemas computacionales de modelamiento de fábricas. Y creo que Fernando Flores también tuvo un comentario muy perceptivo y es que “la cibernética es un valor limitado cuando alguien te quiere matar”.

Cibersyn no consiguió salir del nivel prototipo y revolucionar la economía chilena. El 11 de septiembre de 1973, tres día después de que Allende ordenase trasladar la Sala de Operaciones al Palacio de Gobierno, éste fue bombardeado por Hawker Hunters de la Fuerza Aérea.

Medina recuerda el encuentro de los golpistas con el proyecto: “Al entrar los militares a la sala, uno preguntó: “¿Esto están usado para el control del país?”. Y un trabajador le dio una respuesta muy cibernética: “A qué te refieres por control?”. Y la conversación no avanzó mucho”. Al poco tiempo, destruyeron todo lo hecho por el equipo de Beer.

Comenzaba la era de la derecha neoliberal, que bajo el alero de Pinochet también abrían la economía chilena para la experimentación, aplicando las teorías económicas de Milton Friedman.

Allende se suicidó el mismo día del golpe militar. Muchos integrantes del proyecto se exiliaron, algunos tras sufrir persecución política. Stafford Beer regresó a Inglaterra, vendió su casa y se mudó a una pequeña cabaña en Gales sin agua potable. Renunció a muchas de sus posesiones y comenzó a vivir una vida más sencilla. Su trabajo comenzó a enfocarse a asuntos más sociales. Empezó a escribir sobre pobreza, sobre cibernética y opresión, trabajos para usar la cibernética para resolver conflictos políticos, etc.. Chile fue un punto de inflexión profundo para él.

Su influencia ha sido reconocida por figuras como David Bowie, Brian Eno y sigue siendo materia de estudio en diversas escuelas de negocios.
Fuente: http://www.eldiario.es/turing/revolucionarios-ciberneticos-Salvador-Allende_0_173933188.html

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=173822&utm_source=twitterfeed&utm_medium=twitter


La Historia Oculta del Régimen Militar

Donde Están?

Entradas populares

¡TERMAS DE POLLOQUERE Y SURIRE EN PELIGRO!