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lunes, 30 de septiembre de 2013

Agustín Edwards ante el juez Carroza: “No recibí dinero de la CIA”

30 de septiembre de 2013 - 08:22 |

El miércoles y por más de una hora, Edwards prestó declaración ante el magistrado Mario Carroza en calidad de testigo por la causa que lleva sobre los gestores del golpe de Estado de 1973. Aquí la ronda preguntas que enfrentó el dueño de El Mercurio.

/ Agencia UnoEl miércoles, el dueño del diario El Mercurio, Agustín Edwards,  llegó hasta la oficina del juez Mario Carroza en compañía del abogado Miguel Alex Schweitzer, quién también defendió a Augusto Pinochet en Tribunales.

En el piso 14 del edificio de Tribunales de Familia y por más de una hora, Edwards declaró ante el magistrado en calidad de testigo por la causa que lleva el juez sobre los instigadores del golpe de Estado de 1973. Además, se le consultó sobre su rol en la llamada Operación Colombo, luego que los diarios de su holding se hicieran parte del montaje que disfrazó el asesinato de 119 miristas de “enfrentamientos entre ellos” con el inmortalizado titular de La Segunda en esa ocasión “Exterminados como ratones”.

En conversación con El Dínamo, el abogado querellante Eduardo Contreras comentó que la lista de personas que deberá declarar ante el magistrado es extensa y que en ella figuran nombres como Pablo Rodríguez, el abogado Hermógenes Pérez de Arce, el cura Raúl Hasbún, Manuel Fuentes, Sergio Onofre Jarpa, Sergio Fernández, Federico Willoughby, entre otros. “Luego vendrán los careos con diversas personas a las que, además del Informe Church, les consta la participación dolosa, como autores del golpe, de todos estos sujetos que hasta ahora no han sido procesados ni encarcelados como legalmente corresponde”, comentó Contreras.

Por otra parte, y respecto al tenor del interrogatorio, según fuentes de Tribunales, las preguntas del juez Carroza giraron en torno al financiamiento de la CIA a El Mercurio, los viajes al extranjero que en esa época hizo Edwards, y la injerencia que él tenía en la línea editorial del periódico y de sus otros medios asociados, como el vespertino La Segunda, específicamente sobre la omisión de las violaciones a los derechos humanos y la elaboración de montajes periodísticos.

 El Dínamo pudo acceder a la minuta de preguntas realizada a Edwards, las interrogantes fueron leídas por el juez. Aquí parte del documento:

“Si es efectivo que una vez conocidos los resultados de la elección presidencial del 4 de septiembre de 1970, que daba por ganador a  Salvador Allende, el señor Edwards viajó prontamente esos días a Estados Unidos”.

“Si es efectivo que, en razón de dicho viaje, el día 14 de septiembre de 1970 en dependencias del hotel Madison en Washington, el citado se entrevistó con el señor Richard Helms, director de la CIA Central de Inteligencia Americana, por su sigla en inglés, según relata el informe desclasificado de la CIA en el 2008”.

“Si es efectivo que a su vez el señor Helms gestionó una entrevista con carácter de urgente luego de esta primera entrevista con el director de la CIA, con Richard Nixon, presidente de los Estados Unidos y con Henry Kissinger, consejero de seguridad nacional, como así lo consigna la denominada evidencia 96 del año 1975 incorporada al informe Church que tenía como objetivo investigar las actividades encubiertas de la CIA en el extranjero”.

“Si es efectivo si a la fecha de septiembre de 1970, ya mantenía una relación con esa agencia de inteligencia norteamericana, la CIA”.

“Si es efectivo como lo afirma en sus memorias el general Vernon Walters, director adjuntos de la CIA, periodo 1972-1975 nombrado por el presidente R. Nixon, que usted “era el principal recurso de la CIA en toda América Latina”.

“Si es efectivo como lo afirman los archivos desclasificados de la CIA y el propio Informe Church, que en la reunión sostenida con el director de la CIA, junto a Henry Kissinger y el presidente Nixon, se acordaron los ejes para la desestabilización del gobierno del presidente Allende, lo que contemplaba la variante de un golpe militar y junto con esto el financiamiento del diario El Mercurio como principal medio de propaganda y difusión de las ideas y posiciones contrarias al gobierno y proclives a un golpe de Estado”.

“Si es efectivo que El Mercurio y demás medios pertenecientes a esta cadena de diario pudo mantenerse sobrevivir e incluso proyectarse a nivel nacional durante el periodo 1970-1973 con los dineros suministrados por la CIA de los EE.UU., como así lo afirman los archivos desclasificados de la CIA. Si puede indicar el total de las sumas percibidas y de los que dan cuenta los organismos norteamericanos”.

“Si es efectivo  que durante todos los años que duró la dictadura El Mercurio jamás consignó en sus páginas alguna denuncia relativa a las graves violaciones a los Derechos Humanos que se cometían en el país y que fueron establecidas fehacientemente en los informes relativos a la muerte y desaparición de personas, conocido como el informe Rettig y el informe respecto de la Comisión de prisión política y torturas cometidas por agentes del Estado, conocido como el informe Valech”.

“Si es efectivo que en contraposición a esta omisión en materia de defensa de los derechos humanos, El Mercurio participó de la difusión de los montajes periodísticos realizados por los organismos de seguridad y de inteligencia de Régimen militar como son el caso de los 119 desaparecidos en el marco de la denominada Operación Colombo y que atribuía la muerte de 119 militantes del MIR a muertes provocadas por rencillas internas”.

Las respuestas
Respecto a su viaje a Estados Unidos,  El Mercurio asegura que Edwards manifestó que -previo a las elecciones de 1970- tanto él como su familia fueron objetos de amenazas. Debido a ello su familia viajó a Argentina y él se trasladó a Estados Unidos, luego de asumir Allende. En ese país dijo que  residió en la casa de Donald Kendall, entonces presidente de Pepsico y que gracias a ese vínculo trabajó hasta 1975 en Frito Lay.

Ante el juez Carroza, Edwards afirmó que en una oportunidad el presidente Richard Nixon llamó a Kendall y en el transcurso de la conversación le preguntó por él, ante lo cual el norteamericano le contó al mandatario que estaba residiendo en su casa. Edwards dijo que tras ese diálogo fue invitado a una cita con Richard Helms y Henry Kissinger en Washington, oportunidad en que le consultaron por la situación política del país. El empresario insistió en que en esos días no estaba en ciernes la posibilidad de un golpe de Estado. Ni tampoco una oferta de ayuda económica para El Mercurio. “No recibí dineros de la CIA”, sostuvo ante ante el magistrado.

Edwards también aseguró que no tuvo incidencia en la línea editorial del diario mientras vivió en Estados Unidos y que tampoco participó de la gestión editorial a su regreso en 1975, cuando se hizo cargo de los negocios familiares.


http://www.eldinamo.cl/2013/09/30/el-interrogatorio-que-enfrento-agustin-edwards/










martes, 17 de septiembre de 2013

Red de protección a Colonia Dignidad: Los contactos de Schäfer

Martes 19 De Febrero 2013

Paul Schäfer logró, a través de cuatro décadas, que se desestimaran los graves cargos de pedofilia y de violaciones a los derechos humanos en su contra. De esta forma se convirtió en uno de los criminales más protegidos de la historia del delito en Chile. Hoy, cuando se conoce por sentencia judicial que cuando más se abusó de niños fue entre 1993-1997, se percibe con mayor fuerza la responsabilidad de aquellos que protegieron a la Colonia durante la democracia. Aquí nombres y acciones.

“Que de los hechos establecidos que configuran los ilícitos de abuso sexual y violación se puede advertir que si bien se identifica sólo a un sujeto como autor de los mismos, el que actualmente está muerto, claramente resulta la participación de otros sujetos que por actos anteriores o simultáneos cooperaron con él en la ejecución de los hechos; y la de otros que con conocimiento de la perpetración de los crímenes o simple delitos o de los actos ejecutados para llevarlos a cabo, sin haber tenido participación en él como autores ni como cómplices, intervinieron con posterioridad a su ejecución ocultando o proporcionando la fuga al culpable, o acogiendo, receptando o protegiendo habitualmente a los malhechores, sabiendo que lo son, aún sin conocimiento de los crímenes o simples delitos determinados que hayan cometido, o suministrándoles auxilios o noticias para que se guarden, precavan o salven”, afirma el fallo.“De la prueba reseñada en los motivos precedentes puede concluirse —fundamentalmente porque todas apuntan en la misma dirección, proporcionando informaciones precisas y, por lo mismo, convincentes, acordes con otras (por ejemplo, las pericias médico legales) que verificaron los abusos sexuales— que Hopp, Seewald, Kurt Schnellenkamp, Dennys Alvear y Mücke eran los directivos de Villa Baviera y que, como tales, constituyeron en ese lugar una especie de instituto que Paul Schäfer nominó “internado intensivo”, al cual asistían niños de localidades vecinas que eran reclutados por Mücke y Alvear, haciendo firmar a los padres de los menores un compromiso donde se establecía que los niños estarían a cargo de algunos personeros de la agrupación, lo que no ocurrió, privándolos de un sistema educacional reglamentario. Además debe concluirse que tal organismo permitió a Paul Schäfer violar a algunos de ellos y a otros abusarlos sexualmente, en un modus operandi que generalmente comenzaba con tocaciones en los genitales de los menores cuando este sujeto los bañaba en el servicio aledaño a la habitación que ocupaba en la casa de huéspedes de la Villa, y que continuaba -con algunos de ellos- en el dormitorio de ese individuo donde hacían pernoctar a los ofendidos. Los menores del internado eran dirigidos por Gunter Schaffrick, quien trasladaba a los menores hasta la residencia de Schäfer, lo que también hizo en algunas oportunidades el acusado Uwe Cöllen. Dicho internado intensivo funcionó durante los años 1995 a 1997, y durante su vigencia se produjeron la mayoría de los ataques sexuales a las víctimas, sin perjuicio de que con anterioridad a ésa época, durante los encuentros de fines de semana que se desarrollaban en la Villa, también se reportaron ataques de esa índole”. Sentencia de enero de 2013

En junio del 2000 se incautaron en Villa Baviera una serie de escritos sobre la contingencia nacional. Los documentos, calificados de muy importantes, fueron entregados al juez de Parral. En cuanto a quiénes realizaron dichos análisis, los investigadores afirmaron que poseían nombres, los que serían puestos en conocimiento del magistrado. Pero las identidades de quienes efectuaron dichos informes fueron acalladas.
Una telaraña socio-política y judicial quedó en evidencia. Se trata de una red de protección construida a partir de comienzos de los ’60 y que se amarró durante la dictadura con las visitas de los uniformados, como el propio Pinochet y familiares, del mandamás de la DINA y su hijo.
No sólo los militares visitaron el enclave germano. Un grupo de líderes del naciente movimiento gremialista, surgido en el alma mater de la Pontificia Universidad Católica, encabezado por Jaime Guzmán, fueron asiduos visitantes del fundo “El Lavadero”, donde realizaban sus seminarios políticos e ideológicos.
Guzmán y el gremialismo, antecedente político de la UDI, apoyaron la persecución de sus oponentes políticos. Las estrategias para alcanzar dicho objetivo fueron en sucesivas reuniones de análisis realizadas a partir de la década del `70 en Colonia Dignidad. En ellas participaron un grupo de jóvenes estudiantes y titulados de la Universidad Católica, que con el tiempo se convertirían en destacados políticos, académicos y empresarios.
Entre éstos, el actual senador Hernán Larraín; el analista del CEP, Arturo Fontaine Talavera; el arquitecto y docente de la Universidad Mayor, Alberto Hardessen; el abogado y socio de la firma Vial y Palma Abogados, Manuel José Vial; el empresario y Director de Terranova S.A., Juan Carlos Méndez.
El colono José Efraín Vedder, quien desde niño fue abusado por el pedófilo Paul Schäfer, afirmó en La Nación Domingo que “Hernán Larraín llegó a la Colonia cuando era un estudiante, de la mano de Jaime Guzmán. Larraín ayudó al doctor Hopp a formar la comunidad Perquilauquén. También visitaron la Villa los periodistas Claudio Sánchez y Esteban Montero. Por supuesto que todos los gobernadores, intendentes y carabineros de la zona fueron amigos de la Colonia”.
Vedder sostuvo que el senador de la UDI formó parte de la red “Corporación de Amigos de Colonia Dignidad”, cuya misión era impedir cualquier investigación en el enclave germano. Recordó que cuando miembros de la Colonia realizaron una huelga de hambre para protestar por los allanamientos en busca del pederasta Schäfer, los senadores Hernán Larraín y Bruno Siebert se hicieron presentes para pedir a los colonos que desistieran de su protesta.
Consultado sobre la identidad de los políticos que visitaban el fundo “El Lavadero”, el (ahora ex) senador Jaime Naranjo indicó que “los parlamentarios de la VII Región estaban ahí muy presentes, el diputado Sergio Correa, el senador Hernán Larraín, sólo por citar ejemplos”. Añadió que el ex ministro de Relaciones Exteriores de Pinochet, Jaime del Valle, en una entrevista publicada en La Segunda en la década del `90, admitió que los miembros del movimiento gremial iban a la Colonia Dignidad.
La (entonces) precandidata presidencial de la Concertación, Soledad Alvear, afirmó que en su calidad de ministra del gobierno del Presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle recibió presiones de la derecha en favor de Colonia Dignidad. Alvear recordó que “me tocó como ministra de Justicia recibir a varios parlamentarios, hoy de oposición, que iban a defender a Colonia Dignidad”.

LAS QUEMANTES FIRMAS

En 1991, cuando el Presidente Aylwin presentó la cancelación de la personalidad jurídica de Colonia Dignidad, hubo 17 parlamentarios de la UDI y RN -casi todos, excepto Sebastián Piñera- que recurrieron ante el Tribunal Constitucional para alegar la inconstitucionalidad del decreto del ministerio de Justicia que declaraba disuelta la persona jurídica Sociedad “Benefactora y Educacional Dignidad”.
Entre las firmas figuran el actual presidente del Senado, Sergio Romero, y los senadores Sergio Fernández, Mario Ríos, Sergio Diez, Olga Feliú, Bruno Siebert, William Thayer y Santiago Sinclair. También fue suscrito por Jaime Guzmán y Sergio Onofre Jarpa. El requerimiento fue rechazado, pero dejó de manifiesto cuán poderosa era la red de apoyo de Schäfer, que permitió la impunidad en Villa Baviera.
En 1994, otros personeros de la oposición formaron “un grupo de amigos” a favor del hospital y la escuela de Villa Baviera. Entre ellos se encontraban el entonces recientemente elegido senador por la zona, Hernán Larraín; los diputados Carlos Bombal, Evelyn Matthei, Andrés Chadwick, Jaime Orpis y Juan Antonio Coloma, entre otros.
Existe una declaración de 1996 en que 15 parlamentarios de derecha -entre ellos, Hernán Larraín, Mario Ríos y Sergio Fernández- reclaman por un operativo de Investigaciones que pretendía detener a “un anciano de cerca de 80 años, que además sufre la pérdida parcial de la visión”. En 1998, los mismos parlamentarios votaron en contra de una comisión investigadora para esclarecer las violaciones a los derechos humanos cometidas en ese recinto durante el régimen militar.

LOS CIVILES ULTRA

Los vínculos de Schäfer con Patria y Libertad, el grupo civil armado de ultra derecha que surgió en Chile en la década de los `60, fueron fáciles. La Colonia ofrecía a los conspiradores de ese grupo facilidades y secreto. Allí podían reunirse a planificar sus actos de sabotaje y sus acciones nacionalistas. Roberto Thieme reconoció frente a las cámaras que los miembros de Patria y Libertad recibieron sistemáticamente entrenamiento militar en Colonia Dignidad durante el período 1970-73. Incluso el abogado Pablo Rodríguez, uno de los líderes más activos de este movimiento que llamaba a derrocar por las armas al Gobierno de Salvador Allende, se entrenaba allí.
Los líderes de Colonia Dignidad continuaron apoyando a los de Patria y Libertad después del derrocamiento de la Unidad Popular y brindaron al régimen militar apoyo financiero, logístico, económico y político. Thieme terminó la entrevista calificando de una vergüenza que los mismos que usufructuaron de esta gente, ahora se laven las manos, no enfrenten la verdad, se alegren de la caída del pedófilo y persistan en la mentira de “no saber nada” de los horrores ocurridos durante 17 años y del activo involucramiento de Schäfer y sus adláteres en ellos.

LOS PODERES DE ESTADO

El conflicto no resuelto entre el Estado de Chile y la facción germana refugiada en Villa Baviera se refleja en 18 informes de distintas instituciones públicas que, desde 1968, fueron emitidos con resoluciones concretas para abordar integralmente el statu quo. Sin excepción, uno a uno han quedado sumidos en el fracaso.
Entre ellos, los emitidos por cinco comisiones investigadoras de la Cámara de Diputados entre 1968 y 1997; aquellos de dos ministros de Corte en visita de 1989 y 1996; dos del Consejo de Defensa del Estado de 1969 y 1991; y uno surgido de una sesión especial del Parlamento alemán en 1988, al que hay que agregar el acuerdo del Bundestag de mayo de 2002, que propuso a Chile una serie de medidas específicas para abordar conjuntamente el problema, ninguna de las cuales se implementó. A esto hay que añadir un informe del Registro Civil y otro del Servicio de Impuestos Internos, en los que se abordan los ilícitos cometidos por la dirigencia alemana en estos dos ámbitos.
Por años siguen abiertos y sin resolverse unos 60 procesos civiles y criminales por 20 delitos diferentes en contra de unos 30 altos dirigentes de Colonia Dignidad. Todos estos expedientes están abiertos, pero sin resoluciones definitivas, trabados por razones burocráticas, tráfico de influencia, pérdida de expedientes, cambio de jueces, o vistas de causas no puestas en tabla por meses y años en las cortes, entre los motivos más conocidos.
Este tipo de organizaciones cuenta con un gran aparato jurídico que, utilizando al máximo las características propias del sistema procesal penal antiguo, ha logrado entrabar los procesos. Sólo en contra de la policía, hay más de 86 recursos presentados por los abogados de la Colonia por sus intervenciones al interior de Dignidad.
El ministro en visita de la Corte de Apelaciones de Talca, Hernán González, dictó el 14 de diciembre de 2000 una sentencia absolutoria en favor del segundo hombre del enclave alemán, el Dr. Harmut Hopp, argumentando que no hubo ilegalidades en la adopción de un menor. Tras esa resolución, el Consejo de Defensa del Estado, el Servicio Nacional de Menores y otros querellantes apelaron, acción que fue rechazada por el tribunal de alzada maulino, instancia que el 9 de septiembre de 2002 mantuvo la absolución a Hopp.
Dicho fallo llevó al abogado querellante, Hernán Fernández, a interponer un recurso de casación en el fondo para que la Corte Suprema emitiera su opinión. La Segunda Sala del Máximo Tribunal, integrada por los ministros Enrique Cury, Milton Juica, Jaime Rodríguez y los abogados integrantes Fernando Castro y Emilio Pfeffer, consideraron que no existiría delito, puesto que a la época en que debieron ocurrir los hechos considerados como delictuales no existía ley que los sancionara, por lo que debía rechazarse el recurso.
El 22 de septiembre de 2004, la Corte Suprema absolvió definitivamente al jerarca de la ex Colonia Dignidad del delito de adopción ilegal por el que había sido encausado en el 2000.
En el pasado, hubo reportajes de Canal 13 que fueron verdaderas operaciones comunicacionales. José Miguel Villouta criticó duramente el eufemismo usado en el programa “Contacto” para referirse al apoyo de la derecha a Colonia Dignidad, cuando la conductora, Mercedes Ducci, hablaba de “autoridades de la época” o “cierta prensa”. El iconoclasta conductor de TV escribe en su página que “Villa Baviera contaba con el apoyo a brazo partido de Jovino Novoa, Hernán Larraín, Jaime Guzmán, Pinochet y El Mercurio”.
El prefecto (R) Luis Henríquez, ex subdirector y ex jefe de inteligencia de la Policía de Investigaciones, quien por más tiempo dirigió las pesquisas relacionadas al enclave germano, afirma que “la red de protección -que incluía a fiscalizadores, parlamentarios, jueces, industriales, personajes públicos y sacerdotes- todavía funciona, aunque hoy más debilitada”.
Por otro lado, un juicio iniciado por Colonia Dignidad contra del decreto Nº 143 del ex Presidente Patricio Aylwin, mediante el cual se caducó la personalidad jurídica a la “Sociedad Benefactora y Educacional Dignidad” el 31 de enero de 1991, todavía está pendiente en las cortes.

Reportaje publicado en 2005

http://elperiodistaonline.cl/de_archivo/2013/02/red-de-proteccion-a-colonia-dignidad-los-contactos-de-schafer/

martes, 6 de noviembre de 2012

Miguel de la Quadra en el Chile de 1973 (1973)



Pocos días después del golpe de Estado un equipo de la TV española encabezado por el célebre reportero Miguel de la Quadra-Salcedo retrató la situación que se vivía en esos momentos en Santiago y sus alrededores. El reporte incluyó imágenes, muchas de ellas ya vistas en programas nacionales, de las ruinas de La Moneda, del interior del Estadio Nacional (donde se escuchan los primeros testimonios acerca de la tortura), de allanamientos y detenciones callejeras, además de los testimonios de Pinochet, el general Canessa (más tarde senador designado durante el gobierno de Frei Ruiz-Tagle), un partidario de la UP entrevistado clandestinamente y las opiniones de la gente en la calle. La secuencia más impactante es, sin embargo, aquella ya conocida de Patricio Aylwin, entonces presidente de la Democracia Cristiana, quien reconoce la necesidad de la intervención militar y da validez a los rumores -- probados luego totalmente infundados -- que decían que el gobierno de Allende se disponía a formar un ejército paralelo.
El documento comienza con un extracto de un programa de conversación de Televisión Nacional, previo al Golpe, donde el ministro Orlando Millas, comunista, se enfrenta en una apasionada discusión con Sergio Onofre Jarpa, senador y presidente del Partido Nacional, prefigurando lo que sería un enfrentamiento sin cuartel.
"Miguel de la Quadra en el Chile de 1973"
España, 1973, color, 40 min.
Periodista: Miguel de la Quadra
Ubicación original: bit.ly/pan96a

lunes, 5 de noviembre de 2012

Tres décadas de “consensos” y maquillaje constitucional

Punto Final, Nº767 – Desde el 28 de septiembre al 11 de octubre de 2012.


Tras la victoria del No en el plebiscito del 5 de octubre de 1988, Augusto Pinochet advirtió impasible: “Los chilenos votaron que yo no siguiera, pero de ningún modo por un cambio de la Constitución. ¡No habrá cambios constitucionales!”. Pablo Longueira, en tanto, dirigente de la Unión Demócrata Independiente, (UDI), y hoy ministro de Economía, afirmó: “Chile entero fue derrotado por la demagogia y el engaño. El resultado no le da a nadie derecho a modificar ni una coma de nuestra Constitución”. El ministro del Interior, Sergio Fernández, por su parte, insistió: “El gobierno no considera reforma ni en sus plazos, ni en sus efectos ni en ningún otro aspecto de la Constitución”. Así, la dictadura y sus partidarios más incondicionales, derrotados en las urnas, decidieron atrincherarse en la Constitución de 1980.
En la Concertación de Partidos por la Democracia, mientras, se inició una apresurada carrera por conseguir la nominación para la candidatura a la Presidencia, a las senadurías y a las diputaciones en las elecciones programadas para diciembre de 1989.
En Renovación Nacional, inquietos por el complejo escenario político que se avecinaba, una comisión integrada por Miguel Luis Amunátegui, Francisco Bulnes, Carlos Reymond y Ricardo Rivadeneira, se abocó a preparar un anteproyecto de reforma constitucional que estuvo listo a fines de noviembre de 1988, y que el secretario general del partido, Andrés Allamand, hoy ministro de Defensa, le llevó al flamante nuevo ministro del Interior, Carlos Cáceres. “Reforma va a haber de todas maneras. Ahora o después. Si es ahora, es con las Fuerzas Armadas en el gobierno; si es después, es con las Fuerzas Armadas fuera del gobierno. No tiene dónde perderse, Carlos. Convenza a Pinochet”, le expresó el joven dirigente de RN en la breve reunión con el jefe de gabinete.
Allamand mantenía un estrecho contacto y amistad con Gutenberg Martínez, secretario general del Partido Demócrata Cristiano. Ambos convencieron a sus respectivos presidentes -Sergio Onofre Jarpa y Patricio Aylwin- de llegar a un acuerdo para reformar la Constitución. Decidieron, entonces, formar una comisión técnica que elaborara una propuesta de reforma. La integraron Francisco Bulnes, Carlos Reymond, Miguel Luis Amunátegui, Ricardo Rivadeneira, Oscar Godoy, Enrique Barros y José Luis Cea, por RN y los independientes de derecha; y Francisco Cumplido, José Antonio Viera-Gallo, Adolfo Veloso y Carlos Andrade, por el PDC, el Partido por la Democracia, el Partido Socialista y el Partido Radical, respectivamente.
Allamand ha recordado la importancia que para él y algunos de sus más cercanos tenía aquella iniciativa: “Pensaba que era el inicio de una nueva etapa de las relaciones entre la derecha -representada por RN- y el PDC. Si por el peso de la historia -reciente y remota- el PDC continuaba con la anomalía de aliarse hacia su izquierda, ambos partidos debían ser los soportes de la gobernabilidad. Más aún, si hacia delante la política discurriría en torno a dos coaliciones, rompiéndose así los tres tercios, los partidos mayoritarios de cada una anclarían el sistema en el centro. En una frase: aliados para construir una democracia estable, adversarios para disputar legítimamente el poder”.(1)
En los meses siguientes se desarrolló un intenso tira y afloja entre los tres actores en escena: la dictadura, RN y la Concertación. Nadie más: ni la Izquierda ni menos el pueblo.
En marzo, el entonces máximo líder de la izquierda concertacionista, Ricardo Lagos, declaró en una entrevista de prensa: “Francia después de la barbarie nazi se reconstruyó con un gobierno de Unidad Nacional que encabezó De Gaulle, y que tenía en el gabinete desde la derecha hasta los comunistas. Lo primero que hicieron fue una nueva Constitución…”.(2)
Lagos había descubierto que los altos quórums exigidos para reformar la Constitución no se aplicaban al capítulo XIV, que era el que contenía, precisamente, el procedimiento para reformar la carta fundamental. Bastaba con el 60% del Parlamento para hacerlo. El fundador del PPD creía posible conseguir ese porcentaje en los comicios de diciembre. En los meses siguientes, si embargo, ese “forado” fue tapado, exigiéndose a futuro los dos tercios de los representantes para modificar ese capítulo.
Las negociaciones finales -en mayo- las realizaron Cáceres, Jarpa y Aylwin. Este último asesorado de cerca por Edgardo Boeninger y Enrique Correa. El nuevo plebiscito se efectuó el 30 de julio. El Sí obtuvo el 85,7 de los votos y el No 8,2%. Sólo un ínfimo porcentaje de los que sufragaron sabían realmente sobre qué se estaban pronunciando. Todo estaba amarrado desde las cúpulas, que se esforzaban en no molestar de ningún modo a los sectores militares y empresariales.
En esa oportunidad se efectuaron 54 reformas a la Constitución. Las más significativas fueron la reducción del siguiente periodo presidencial a cuatro años, con prohibición de reelección para el nuevo presidente; incremento del número de senadores de 26 a 38; revocación de la facultad presidencial de disolver la Cámara de Diputados; supresión de la inhabilidad de los dirigentes sindicales y gremiales para intervenir en política y adherir a un partido; pequeña flexibilización de los mecanismos de reforma de la Constitución; eliminación de la facultad presidencial de expulsar del país durante el estado de sitio. Además, la derogación del artículo 8°, que declaraba inconstitucionales los actos de personas que propagasen doctrinas que propiciaran la violencia o un orden jurídico totalitario; aumento del número de civiles en el Consejo de Seguridad Nacional y, una mayor relevancia a los tratados internacionales en el ordenamiento jurídico del país.


MODIFICACIONES POSTERIORES

En 1991 se efectuó una segunda modificación constitucional con la aprobación de las llamadas “leyes Cumplido”, que eliminaron las trabas para otorgar indultos y libertades provisionales a procesados por delitos terroristas y transformaron ese tipo de ilícitos en delitos comunes. Luego hubo 15 nuevas reformas referidas a la duración del periodo presidencial, administración comunal, atribuciones del Poder Judicial y procedimientos para reformar la Constitución, entre otras. Nunca, sin embargo, se apuntó a modificar los aspectos sustanciales de la “democracia protegida” que propició Jaime Guzmán y que expresó, a través de la Constitución de 1980, la profunda desconfianza de la dictadura y sus partidarios respecto de la capacidad de la población de autodeterminarse políticamente.
Ya en 1994 el sociólogo Tomás Moulian percibió las trabas sociales y políticas que imponía rigurosamente la Constitución. En una entrevista al diario La Epoca, Moulian señalaba: “Nos encontramos en una sociedad que no profundiza su democracia, y que está además entrampada en una situación política de veto de minoría, donde hay que pactar con la derecha hasta un busto para Salvador Allende. Todo hay que pactarlo, lo que está generando cierta deslegitimación de la política, cierta indiferencia frente a la política, que resultan muy complicadas”.
Y agregaba: “El consenso ha significado que el tipo de sociedad que instaló Pinochet la vivamos como si fuera para siempre. El consenso consiste en tener que creer en la sociedad que impuso Pinochet, que tiene éxito macroeconómico, pese a los niveles de pobreza y pese a los niveles de infelicidad de la sociedad chilena. Eso es para siempre e indiscutible. Entonces, detrás de la idea de un consenso tenemos metida una idea del consenso de fines. No sólo hemos terminado por pensar que la sociedad capitalista -con este tipo de instituciones heredadas de Pinochet- es la sociedad posible, sino además es una sociedad buena. En eso consiste el consenso, en pensar como si ésta fuera una sociedad natural, emanada de la voluntad divina o de la razón, cuando ésta es una sociedad capitalista en un país periférico, con una enorme cantidad de pobres, con un movimiento obrero que tiene muy poca capacidad de negociación, con una serie de demandas que han sido postergadas, y, dentro de su propia lógica, con transformaciones que tampoco se han hecho”.(3)
En los albores del siglo XXI, primero con la detención de Pinochet en Londres y luego con el descubrimiento de cuentas bancarias secretas del ex dictador y su familia, un sector importante de la derecha empezó a distanciarse del mundo militar y se allanó el camino para nuevas reformas constitucionales. En 2005, finalmente, se lograron eliminar de la Constitución de 1980 los siguientes enclaves autoritarios: los senadores designados y vitalicios; la inamovilidad de los comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas; la facultad de las Fuerzas Armadas de “garantizar” el orden institucional y, el carácter y mayoría militar del Consejo de Seguridad Nacional, que se transformó en un órgano con mayoría civil y reducido a un papel de asesoría.
En total se hicieron 58 reformas que pretendían cerrar el periodo de transición. Fueron aprobadas por el Congreso Pleno el 16 de agosto por 150 votos a favor, tres en contra y una abstención. Inmediatamente después, se trataron 25 vetos o modificaciones que envió el Poder Ejecutivo en materias como la referencia a los delitos de difamación y a la protección de la vida pública, la suspensión del derecho de sufragio, la vacancia parlamentaria, entrada en vigencia de los tratados internacionales, fuero parlamentario y conformación del Tribunal Constitucional. La aprobación de estos vetos, etapa final de la discusión parlamentaria, se efectuó el 17 de agosto de 2005.
El 26 de agosto de 2005, el Diario Oficial publicó la ley N° 20.050, y las reformas entraron en vigencia. Esta ley también autorizó al presidente Ricardo Lagos para que, en el plazo máximo de un año, fijara un texto refundido que integrara la actual Constitución y las reformas, para efectos de fluidez y concordancia, dado el gran número de cambios y de artículos derogados. Finalmente, la promulgación de ese texto refundido se hizo el 17 de septiembre de 2005 y fue publicado como Decreto Supremo N° 100, el 22 de septiembre de 2005.
Exultante, porque la Constitución de 1980 llevaría ahora su firma, el presidente Lagos expresó (…)


Manuel Salazar Salvo

(Este artículo se publicó completo en “Punto Final”, edición Nº 767, 28 de septiembre, 2012
)



http://www.puntofinal.cl/767/maquillaje767.php


Sergio Onofre Jarpa


    
Ministro de Interior entre agosto de 1983 y febrero de 1985, período de protestas en todo el país que fueron violentamente reprimidas. Envió a numerosos detenidos a los centros de tortura de la DINA. Entró en política con las juventudes nazis. Fue senador de Renovación Nacional, partido del que se apartó en 1997 por discrepancias de derecha. Extraditable.

Fuentes:
Dónde están hoy los dinos de ayer?    Gladys Díaz, La Tercera, El Mercurio, Fichas de casos de los detenidos desaparecidos.



http://www.memoriaviva.com/culpables/criminales_o/Onofre.htm

La Historia Oculta del Régimen Militar

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