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jueves, 14 de enero de 2016

La odisea de Fabiola: Cómo una víctima de la dictadura logró romper con el secreto de 50 años de la Comisión Valech


El caso de Fabiola Valenzuela Valladares es el primero que logra romper con el secreto de la Comisión Valech I, consagrado en su origen para proteger a las víctimas. Hoy, muchas de ellas exigen el fin de esta disposición, y la protagonista de esta historia ha logrado obtener la información sobre su caso a través de la vía judicial. Su historia involucra directamente a su madre, abusada y torturada durante meses por carabineros y militares de Linares, que ensañados con ella, la utilizaron como carnada para encontrar a su cuñado, secretario de un diputado socialista. Aquí, la historia de una hija y una madre, cruzada dramáticamente por la dictadura de Pinochet.


agencia uno dictadura
Fabiola Valenzuela está sentada en un café en el centro de Santiago, a metros de la Corte Suprema. Es un día especial para ella. Luego de presentar recursos y de asistir a trámites legales junto a sus abogados desde septiembre del año pasado, tiene entre sus manos la carpeta con su proceso de calificación como víctima de la dictadura de Pinochet, acreditado por la Comisión Valech -que calificó a 27.255 víctimas en 2004, llegando a un total de 40.018 en 2011- y que hasta ahora se mantenía en secreto de acuerdo a lo consagrado en la ley 19.992 promulgada durante el gobierno de Ricardo Lagos.
Los documentos elaborados por la comisión y custodiados por el Instituto de Derechos Humanos (INDH), eran algo que Fabiola se había propuesto conseguir. Su testimonio y el de su madre, pensaba, le pertenecía tanto como al Estado: Fabiola nació producto de las violaciones sistemáticas que sufrió su progenitora, Rosaura Valladares, por un grupo de carabineros y militares en 1973.
“En el aniversario de los 40 años del golpe me enteré que al menos un cuarto de los ex presos políticos de la Comisión Valech ya estaban muertos para 2013. Ahí pensé que esto nunca iba a tener fin y los 50 años de secreto sobre su información iban a pasar mientras la gente se moría. Yo presté declaración a los 30 años y recién a los 80, si es que estuviera viva, se abriría mi testimonio. Entonces me decidí, tenía que hacer algo”, cuenta Fabiola.
LA HISTORIA
La historia de Fabiola y su madre Rosaura está contenida en las miles de carpetas que acumuló la primera Comisión Valech instaurada en el gobierno del expresidente Ricardo Lagos. Su testimonio, entregado en 2003, relataba su vivencia y también la de su madre.
Rosaura Valladares tenía 15 años cuando llegó la dictadura. Vivía con sus padres y sus hermanos en un pequeño pueblo a 15 kilómetros de Linares, en la región del Maule. Una noche de 1973 la familia sintió el fuerte ruido de un par de camiones que estacionaron afuera de su casa. Abruptamente un grupo de soldados armados entró a la vivienda y empujaron a toda la familia hacia las murallas. Mientras, la joven Rosaura se levantaba de la cama en camisón. Los militares exigieron llevársela, a ella y a uno de sus hermanos.
Estuvo tres meses presa. Y desde la primera noche comenzó el tormento que se alargaría por casi un año, fruto de diversas detenciones. A horas de ser raptada desde su casa fue violada por un grupo de carabineros en la Comisaría de Linares. Durante las siguientes semanas fue torturada y violada en la Escuela de Artillería de la ciudad, donde estaba detenida junto a otras víctimas de la región. Para su desgracia, su cuñado, era secretario de un diputado socialista. Rosaura y su hermano sirvieron como carnada para que él se entregara al régimen.
Rosaura volvió a su casa a los tres meses de ser detenida por primera vez, pero el calvario estaba lejos de terminar: La fueron a buscar dos veces más en un transcurso cercano a un año. En su tercera detención sufrió nuevas violaciones de forma sistemática, torturas, simulacros de fusilamientos y hasta la inyección de sustancias, según relata Fabiola y sus abogados, Álvaro Aburto y Paz Becerra.
La madre de Fabiola, tras los reiterados abusos de los que fue víctima, se percató que estaba embarazada. La situación desató una crisis en su hogar. Su padre la recriminó por el bebé que esperaba y la instó a que lo diera en adopción, pero ella se negó. Allí se quebraron las relaciones con él y al tiempo se fue a vivir con su hermana para después viajar con lo puesto a Santiago, con su embarazo avanzado.
Cuando llegó a la capital, con apenas 16 años, Rosaura se logró contactar con un expololo. Su nombre era Juan Carlos y aún la quería. Al escuchar su historia y los tormentos por los que pasó, le prometió protegerla, junto a su hija que venía en camino. Se casaron y al tiempo estaban viviendo en La Florida. Un 28 de junio de 1975 nació Fabiola.
Pero su llegada no mejoraría las cosas. Rosaura tenía fuertes crisis depresivas que la hacían pasar días encerrada en su pieza llorando. Su hija era el producto de las sistemáticas violaciones que sufrió y nunca pudo aceptar eso cabalmente. “Ella me tenía mucha bronca. Si mis hermanos se caían, por ejemplo, mi mamá se acercaba y les hacía cariño, era tierna. En cambio, si yo me caía me decía que me parara, que no me había pasado nada. Siempre fue fría y distante”, explica.
Fabiola pudo lidiar mejor con la actitud de su madre gracias a su padre adoptivo, que la defendía cuando Rosaura era injusta o la trataba mal.
Sin saber nada sobre su origen, llegó a pensar que era adoptada hasta que a los 14 años escuchó a su mamá hablar por teléfono y relatar el su historia, que hasta ese minuto desconocía. Ese día y durante años, hasta que cumplió 21, Fabiola se quedó callada. No quería complicar a su madre con preguntas incómodas. Pero en esa fecha y en medio de una pelea familiar, le reconoció a su madre que sabía todo. Si bien el tema se convirtió en un tabú dentro en su círculo más cercano, las cosas poco a poco fueron mejorando, sobre todo cuando fue mamá a los 27 años. Allí, logró “perdonar” a Rosaura.
“Lo digo entre comillas porque yo no sé lo que hubiera hecho en su caso. Yo sufrí daños emocionales por su distancia y su bronca, pero eso fue probablemente porque nunca tuvo un tratamiento para enfrentar todo esto, después del terrible trauma que le tocó vivir. Ella fue una mujer admirable por haber decidido tenerme, nunca consideró la opción de darme en adopción o abortar, y entonces era solo una niña. A pesar de todo logró salir adelante sola”, recuerda Fabiola.
CÓMO ROMPIÓ CON EL SECRETO
En agosto de 2015, expresos y torturados políticos ligados al MIR y a la iniciativa Desclasificación Popular liderada por el polémico artista Papas Fritas -que pretende dar a conocer públicamente los archivos de la Comisión Valech- advirtieron que existía una excepción de la ley 19.992 que permite acceder a los archivos a pesar de la reserva de 50 años que pesa sobre ellos. Esa indicación, consagrada en el artículo 15, implica que las víctimas calificadas por la instancia cuentan con el derecho de dar a conocer o proporcionar a terceros los documentos, informes, declaraciones y testimonios reunidos por la instancia.
Fabiola y sus abogados, con esta excepción como argumento, pidieron al INDH su testimonio y todo lo que contuviera su proceso de calificación como víctima, a través de la Ley de Transparencia Activa. Sin embargo, la respuesta fue negativa. Ante esa dificultad, barajaron la posibilidad de presentar un recurso de protección ante la Corte de Apelaciones para exigir al Instituto que le entregara lo solicitado.
“¿Alguien habrá presentado un recurso de protección apelando a esta excepción? Esa fue la pregunta que nos hicimos”, comenta el abogado de Fabiola, Álvaro Aburto. “La idea era conseguir la carpeta completa de Fabiola, que era lo que no nos querían entregar en el INDH, incluyendo todo el proceso de su calificación como víctima. Eso contempla su testimonio y otros documentos”, indica.
El 17 de octubre de 2015 presentaron el recurso ante la Corte de Apelaciones. Cuando el INDH fue notificado, citó a Fabiola y a otros expresos junto a sus abogados. Allí se comprometió a entregarles sólo lo que ellos habían aportado a la comisión, en virtud de la excepción de la ley, aunque se reservó el resto de información que contuviera su carpeta. A los días, Fabiola tenía en sus manos el testimonio que dio en 2003 a la Comisión Valech, sin embargo, ella quería todos los documentos que la instancia recopiló sobre su caso, por lo que no retiró el recurso y esperó su resultado.
En diciembre pasado la Corte de Apelaciones falló a su favor forzando al INDH a entregar toda la información recabada por la comisión sobre su caso. La corte interpretó que la víctima podría acceder a la totalidad de la carpeta entendiendo que era titular de toda la información concerniente a ella -ficha con conclusiones, datos, testimonios, etc- y no únicamente lo que hubiera entregado a la instancia, como planteaba el Instituto de Derechos Humanos.
Desde el organismo, su directora, Lorena Fríes, asegura que siempre han estado a favor del término de los 50 años de secreto de la comisión pero a través de la reforma de la ley 19.992. “Nosotros hemos solicitado al gobierno que termine con el secreto con un cambio de la ley, con todos los cuidados habidos y por haber. Como organismo público tenemos la obligación de cumplir con la legalidad y en este caso la ley no es totalmente clara respecto al tema, por eso creemos que hay que cambiarla. Ahora, los tribunales de justicia tienen la facultad de interpretar el texto legal de la manera que ellos estimen que es más conforme al ejercicio de derecho, que es lo que hizo el fallo”, aclara la directora del Instituto a The Clinic Online.
Con todos los antecedentes sobre su caso en sus manos, Fabiola ocupa sus días cuidando a sus dos hijos, trabajando en un colegio de alto riesgo y en la preparación de una posible demanda civil al Estado chileno por daños morales. “A mí todo me costó el doble o el triple, y el culpable de lo que me ha pasado a mí y a otras miles de víctimas es el Estado, que permitió, validó y escondió durante estos años la información, sin ayudar a las personas que sufrieron prisión y tortura”, explica.
El 6 de enero, un día antes de que Fabiola recibiera el contenido de su carpeta, Álvaro y Paz presentaron un nuevo recurso. Esta vez a nombre de Rosaura para conseguir toda la información contenida en su carpeta de la comisión. Esperan que la justicia falle a su favor y confirme el precedente que sentó el primer caso que rompió el secreto de la Comisión Valech, dando esperanzas a miles de exprisioneros y torturados por la dictadura de Pinochet.


http://www.theclinic.cl/2016/01/13/la-odisea-de-fabiola-como-una-victima-de-la-dictadura-logro-romper-con-el-secreto-de-50-anos-de-la-comision-valech/

miércoles, 26 de agosto de 2015

Justicia y Dictadura: Comparación revela fracaso en proceso chileno

Claudio Medrano |  19:50 hrs.
Pinochet y Videla
En medio de las críticas de las organizaciones respecto del rol que ha jugado el Estado de Chile en materia de reparación y justicia a las víctimas de la dictadura cívico-militar, el ex presidente Ricardo Lagos afirmó que “Chile es el país que más avanzó en la materia”. ¿Es certera esta afirmación? Comparamos el proceso chileno con otros similares en el mundo para tener una idea al respecto.
El Caso Quemados y la muerte de Manuel Contreras reflotaron los cuestionamientos respecto del proceso de reparación y justicia para las víctimas de los crímenes cometidos durante la dictadura de Pinochet, sobre todo por el retraso que han tenido el esclarecimiento de diversas causas.
Se recuerda, por ejemplo, la impunidad que rodeó la muerte de Augusto Pinochet y la política institucional de encubrimiento que emprendieron las Fuerzas Armadas, en complicidad con civiles que participaron del régimen y que ha impedido que se conociera la verdad en muchos de los casos que se denunciaron en las comisiones Rettig y Valech.
Este tipo de críticas provocó que el ex Presidente Ricardo Lagos afirmara que “no hay otro país del mundo que haya abordado las violaciones a los DD.HH como fuimos capaces de hacerlo nosotros”.
¿Qué tan cierta es esta afirmación?, ¿existe un parámetro con el cuál comparar los avances hechos en esta materia a nivel global?, para la directora del Centro de Derechos Humanos de la Universidad de Chile, Claudia Cárdenas, los Estados están al debe.
“No conozco algún caso de un Estado que se pueda poner como ejemplo de virtud en esta materia. No conozco de un Estado que haya perseguido todos los casos penalmente y que haya reparado a todas sus víctimas, y dudo que exista. Hay sí quienes han avanzado en algunas áreas como en Argentina, donde al día de hoy existen muchos procesos en curso”, sostuvo.
De acuerdo a datos del Poder Judicial, en la actualidad hay pendientes 1052 causas, algunas con más de 10 años de tramitación. Nelson Caucoto, abogado especializado en casos de Derechos Humanos, aseguró que detrás de estos extensos procesos no existen retrasos. “La investigación de estos casos comenzó el año 2000, a partir de los jueces con dedicación exclusiva. Antes no existió esa investigación”, sentenció el profesional.
Para el abogado Alberto Espinoza es una falacia afirmar que Chile está a la vanguardia en el tema, “es un argumento que no tiene un sostén empírico claro y preciso. Argentina ha avanzado notablemente en la persecución de los violadores a los Derechos Humanos, los encarceló en cárceles comunes, no ha dado ningún privilegio a los responsables como acá sí se ha dado, donde los condenados viven en verdaderos resorts”, puntualizó.
Por su parte, la abogada Carmen Hertz, sostuvo que “es verdad que hay muchos juicios abiertos y un mínimo de condenados, pero eso es a partir del año 2000. Si comparamos nuestra realidad con la de Argentina, no hay comparación posible”.
De acuerdo a cómo se ha dado el proceso en nuestro país, Chile optó por una “transición consensuada”, es decir, pactó con las Fuerzas Militares para garantizar que el proceso fuese exitoso, algo similar a lo ocurrido en España luego de la muerte de Franco.

España y el modelo de transición pactada

Francisco Franco muere el 20 de noviembre de 1975, lo que da inició al proceso de transición en España que permitió, además, la asunción del Rey Juan Carlos I como monarca de ese país, que había sido designado seis años antes por el general Franco como su sucesor.
Dicho proceso de transición se hizo en todo momento en connivencia con los altos mandos militares lo que impidió, por ejemplo, que se iniciaran causas en contra de los crímenes cometidos por el franquismo desde los años 30.
Según la Plataforma de Víctimas de Desapariciones Forzadas por el Franquismo, fueron 140 mil personas, (entre víctimas de la Guerra Civil Española y de la posterior dictadura franquista) las que se contabilizan en el país. Se ha llegado a mencionar que España es el segundo país del mundo en número de desaparecidos cuyos restos no han sido recuperados ni identificados, después de Camboya.
De hecho, Naciones Unidad ha reclamado repetidamente a España que investigue tanto los crímenes del franquismo como los desaparecidos de la dictadura. Por su parte, la Comisión Permanente de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa aprobó por unanimidad una condena del régimen franquista en la que instaba al Gobierno español, entre otras cosas, a crear una comisión de investigación sobre los crímenes de la dictadura.
La impunidad que ha protegido a los autores de los crímenes se explica por la promulgación de la Ley de Amnistía del año 1977 que, en lo medular, señala que “quedan amnistiados todos los actos de intencionalidad política, cualquiera que fuese su resultado, tipificados como delitos y faltas realizados con anterioridad al día 15 de diciembre de 1963”.
Si bien la ONU y Amnistía Internacional han solicitado insistentemente en la derogación de dicha ley, porque contraviene los acuerdos internacionales en la materia, sus defensores afirman que la Constitución española de 1978 impediría tal derogación, pues la reactivación de una responsabilidad penal que ya ha sido extinguida violaría el principio de irretroactividad de las normas sancionadoras desfavorables establecido en el artículo 9.3 de la Constitución Española.
El 18 de julio de 2007 varias asociaciones de Derechos Humanos presentaron denuncias ante la Audiencia Nacional para la investigación de los crímenes del franquismo, pero éstas fueron desestimadas, ya que “los delitos habían prescrito o, en todo caso, estaban sujetos a la Ley de Amnistía de 1977″.
En septiembre de 2008, el juez Baltasar Garzón, volvió a impulsar estas denuncias, acompañadas de los nombres y apellidos de 130 mil desaparecidos del franquismo. El fiscal de la Audiencia Nacional alegó que los delitos de genocidio y crímenes de lesa humanidad no estaban tipificados en el Código Penal de 1932, que regía cuando se cometieron, y que no se podían aplicar con carácter retroactivo.
Garzón, amparándose en que son delitos que no prescriben, imputó al régimen franquista el 14 de octubre, del delito de genocidio por estos y otros sucesos.
Finalmente, Garzón declaró extinguida la responsabilidad penal de los imputados ya fallecidos y remitió la causa a distintos juzgados de los lugares donde habían sucedido los hechos. Por otra parte, el juez del Tribunal Supremo Luciano Varela admitió a trámite una querella interpuesta por las formaciones ultraderechistas Falange Española y Manos Limpias contra Garzón ,acusándole de prevaricación por asumir la causa contra el franquismo, al entender que no tenía las competencias para ello.
De hecho, existe en el mundo solo una querella formal y en trámite presentada en contra de los crímenes del franquismo, la cual se encuentra en Argentina y es apoyada por diversas organizaciones de Derechos Humanos.
Carlos Slepoy, abogado representante de la Coordinadora Estatal de Apoyo a la Querella Argentina, es crítico respecto de lo ocurrido en España, “respecto de muchos procesos de dictadura ha actuado la justicia española, pero cuando se han tenido que juzgar crímenes cometidos en el territorio español, este modelo de transición de impunidad ha hecho que se buscaran argumentos para no investigarlos, aduciendo que España no había firmado los tratados, que la Ley de Amnistía lo prohibía, entre otras excusas”.
El hecho que la querella contra el franquismo haya sido presentada en Argentina no es casual. Las vinculaciones que existen entre el Gobierno de transición español y los regímenes dictatoriales trasandinos son muchos y últimamente se han conocido detalles de su alcance.
De hecho, fue el propio Rey Juan Carlos I el encargado de gestionar acuerdos económicos con el régimen de Jorge Rafael Videla, que permitió inyectar con varios millones de dólares las arcas de la alicaída economía de la dictadura argentina.

Argentina y el juicio a los responsables

Para el abogado Slepoy y varios de sus colegas chilenos, Argentina es el país que más ha avanzado en materia de reparación y justicia respecto de crímenes cometidos en dictadura. De acuerdo a datos recopilados por organizaciones de ese país, en total, hay cerca de 600 condenados, más de mil procesados, sin mencionar las causas que aún están abiertas en todo el país.
Además, los jueces de ese país han comenzado una persecución penal en contra de los civiles que participaron de los Gobiernos de facto en Argentina, demanda que ha sido planteada por muchos años en Chile sin que hasta ahora se los persiga.
Fue en el año 1985 que el presidente Raúl Alfonsín ordenó iniciar, a través de la justicia civil, un proceso penal en contra de los máximos responsables de la dictadura en Argentina, lo que fue conocido posteriormente como el “Juicio a las Juntas”.
Este proceso había comenzado dos años antes, en 1983, cuando una vez asumido el Gobierno democrático, Alfonsín ordenó la creación de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), integrada por personalidades independientes para relevar, documentar y registrar casos y pruebas de violaciones de Derechos Humanos, y fundar así el juicio a las juntas militares.
Los militares hicieron todo lo posible por evitar el juicio. Poco antes de iniciarse el proceso se intentó una operación a cambio de un reconocimiento de los miembros de las juntas de su responsabilidad en los hechos que se le imputaban, promovida por el General Albano Harguindeguy, ex Jefe del Ejército durante la dictadura militar.
Por su parte, Alfonsín que como Presidente de la Nación era también jefe de fiscales, le ordenó al fiscal Julio Cesar Strassera presentar pruebas contundentes contra los militares.
Debido a que la cantidad de delitos sobre los que existían constancias superaban los diez mil, el fiscal Strassera tomó la decisión de recurrir a un mecanismo utilizado por el Consejo Europeo de Derechos Humanos, sobre la base de casos paradigmáticos. La fiscalía presentó entonces 709 casos, de los cuales el tribunal decidió examinar 280.
Entre el 22 de abril y el 14 de agosto de 1985 se realizó la audiencia pública en la Sala de Audiencias del Palacio de Justicia de la Nación. En ella declararon 833 personas, entre ellos ex detenidos desaparecidos, familiares de las víctimas y personal de las fuerzas de seguridad. Las 530 horas que duró fueron filmadas en videocasettes.
Además de la documentación audiovisual que fue celosamente resguardada, el Gobierno argentino se encargó de que el juicio fuese transmitido en su integridad a través de la Televisión Pública, de esta forma la población tuvo acceso a los documentos, pruebas y testimonios de los casos de violaciones a los Derechos Humanos, también a los nombres de los responsables.
La sentencia fue leída por León Arslanián en su condición de presidente de la Cámara Federal. Fundamentalmente el fallo reconoció que las Juntas diseñaron e implementaron un plan criminal y rechazó la ley de autoamnistía sancionada por el último gobierno militar.
Señaló también que cada fuerza actuó autónomamente y que las penas deben ser graduadas en función de ello. Finalmente, concluyó que la fiscalía no pudo probar que con posterioridad a 1980 se hubieran cometido crímenes que pudieran ser responsabilidad de la Junta Militar, exculpando así a la tercera junta compuesta por Galtieri, Anaya y Lami Dozo.
De esta forma se sentenció a Jorge Rafael Videla a presidio perpetuo al igual que Emilio Eduardo Massera. Por su parte, Roberto Viola fue condenado a 17 años de prisión, Armando Lambruschini a 8 y Orlando Ramón Agosti a 4 años.
Si bien durante la década de los 90 se detuvieron los procesos debido a la promulgación de la “Ley de Punto Final” impulsada por Carlos Saúl Menem, dicha norma fue derogada a comienzos del milenio por el Gobierno de Néstor Kirchner, lo que permitió la reapertura de una serie de causas.
La presidenta de Abuelas Plaza de Mayo, Estela Barnes de Carlotto, destacó que en la última década “Argentina ha empezado a reconstruir el derecho humano, el respeto a la vida y a castigar a los que secuestraron y asesinaron” durante la dictadura que comenzó en 1976.
La argentina de 85 años afirmó que en “los últimos 12 años los gobiernos han decidido categóricamente poner las cosas en su lugar” y castigar a las personas que cometieron estos delitos.
“Es una gran tranquilidad que condenen a estas personas porque son ancianos que no se arrepienten y que dicen que si fuera necesario lo volverían a hacer”, añadió de Carlotto.

Uruguay y una impunidad de dos décadas

El impacto del “Juicio a las juntas” en Argentina no logró contagiar a sus vecinos de Uruguay. En ese país, al igual que en Chile y España, se optó por una transición consensuada para establecer un Gobierno democrático que reemplazara la dictadura cívico militar.
Recién con la llegada del nuevo milenio, Uruguay comenzó a hacer esfuerzos por tratar de alcanzar algún grado de justicia para las víctimas de la dictadura, proceso que se había visto entrampado por la redacción de la “Ley de Caducidad” que fue promulgada en el año 1986 por el primer gobierno de José María Sanguinetti.
Dicha norma establecía la caducidad del “ejercicio de la pretensión punitiva del Estado respecto de los delitos cometidos hasta el 1º de marzo de 1985 por funcionarios militares y policiales, equiparados y asimilados por móviles políticos o en ocasión del cumplimiento de sus funciones y en ocasión de acciones ordenadas por los mandos que actuaron durante el período de facto”.
En 1989, luego de una campaña de recolección de firmas y adhesiones a cargo de los movimientos sociales y políticos relacionados con la izquierda, se realizó un referéndum con el objetivo de revocar la ley. El resultado fue favorable al mantenimiento de la norma, que permaneció vigente.
Esta ley permitió que por cerca de dos décadas no se persiguiera a los responsables de los crímenes cometidos durante el periodo de dictadura, ni tampoco obtener información que pudiese establecer el paradero de los detenidos desaparecidos.
Recién con la llegada del nuevo milenio y con Jorge Battle al mando de la Nación, se buscó dar una solución definitiva al problema de los desaparecidos con la creación de la Comisión para la Paz, la cual estaba integrada por abogados del Partido Colorado, del Partido Nacional, del Frente Amplio, por el Arzobispo de Montevideo y por personalidades sociales. Se elaboró un informe sobre el destino final de 30 casos y encontrados los restos de dos de ellos, los cuales fueron entregados a sus familiares en Argentina.
Si bien fue muy discutida, esta Comisión marcó un hito en la historia política reciente del país y prueba de ello fue que la popularidad de Batlle alcanzó (el 66 por ciento), la cifra más alta, hasta ese momento, desde que se registra la popularidad de los presidentes. Batlle se convirtió entonces, en el primer mandatario latinoamericano en reconocer explícitamente la existencia del Plan Cóndor.
A mediados de 2007 se realizó una campaña para plebiscitar una enmienda constitucional que anularía parcialmente la ley, lo que hubiese implicado efectos retroactivos, entre ellos la negación de la cosa juzgada.
El 14 de junio de 2009 la Corte Electoral confirmó que se habían alcanzado las firmas para realizar este plebiscito. El mismo tuvo lugar junto a las elecciones nacionales uruguayas, el 25 de octubre de 2009, pero en la votación el plebiscito no aprobó la reforma.
Luego, en 2010, el Frente Amplio presentó un proyecto de ley interpretativo de la Constitución que, en los hechos, anulaba los artículos 1º, 3º y 4º de la ley. La Cámara de Diputados aprobó el proyecto con el voto favorable de los 50 diputados oficialistas.
En 2011 el proyecto fue aprobado con modificaciones por el Senado, por lo que tuvo que volver a la Cámara de Diputados, donde no obtuvo los votos suficientes. Finalmente, el 27 de octubre de 2011, el Parlamento aprobó la ley N° 18.831, de “restablecimiento para los delitos cometidos en aplicación del terrorismo de Estado hasta el 1º de marzo de 1985″, que catalogó esos delitos como de lesa humanidad.
Si bien la ley nunca fue anulada ni derogada, los hechos ocurridos en el año 2011 determinaron que, en sus efectos, fueran eliminados del ordenamiento jurídico del Uruguay hasta el año 2013, en que la Suprema Corte de Justicia declaró inconstitucionales dos artículos de la Ley 18.831.
Elena Zaffaroni, integrante de la Agrupación de Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos de Uruguay, sostiene que “si bien se abrieron muchas libertades y la democracia se vio fortalecida, abandonó esa fuerza inicial y enseguida lo taponearon con la Ley de Caducidad y eso obstruyó los procesos judiciales y que en este país eran muy fuertes”.
En la actualidad hay abiertos una serie de procesos en contra de integrantes de la dictadura, pero sin un acceso total a la información de los nombres de los victimarios ni de los procesos, debido a que se encuentran bajo secreto de sumario.

El Salvador, Brasil y Sudáfrica, otros casos de “Transiciones pactadas”

Estos países también optaron por esta vía para reestablecer los procesos democráticos en sus naciones. Con contextos diferentes, las fuerzas represoras consiguieron pactar la entrega del Gobierno a cambio de impunidad por los crímenes cometidos.
En el caso de El Salvador, país que durante los años 80 vivió una cruenta guerra civil, los Acuerdos de Chapultepec lograron poner fin al conflicto con una serie de condiciones para ambas partes.
En dichos acuerdos, las partes convenían crear una Comisión de la Verdad y se comprometían a cumplir con las recomendaciones de la misma. Este compromiso fue reafirmado en los Acuerdos de Chapultepec, en donde se reconocía la necesidad de superar la impunidad en casos de graves violaciones a los Derechos Humanos, remitiendo la consideración y resolución de este punto a la Comisión de la Verdad, la cual estuvo presidida por el expresidente colombiano Belisario Betancur.
En cumplimiento de lo establecido en los Acuerdos de Chapultepec, la Asamblea Legislativa aprobó el 23 de enero de 1992 la “Ley de Reconciliación Nacional”, la cual establece lo siguiente: “Se concede amnistía a favor de todas las personas que hayan participado como autores inmediatos, mediatos o cómplices en la comisión de delitos políticos comunes conexos con éstos y en delitos comunes cometidos por un número de personas que no baje de veinte, antes del 1º de enero de 1992, exceptuándose, en todo caso, el delito común de secuestro, contemplado en el Art. 220 del Código Penal”.
No obstante, la normativa señalaba la siguiente exclusión: “No gozarán de esta gracia las personas que, según el informe de la Comisión de la Verdad, hubieren participado en graves hechos de violencia ocurridos desde el 1º de enero de 1980, cuya huella sobre la sociedad, reclama con mayor urgencia el conocimiento público de la verdad, independientemente del sector a que pertenecieren en su caso”, así mismo, “no se aplicará esta gracia a los que hubieren sido condenados por el Tribunal del Jurado por cualquiera de los delitos cubiertos por esta amnistía”.
El informe de la Comisión denominado “De la Locura a la Esperanza: la guerra de los Doce Años en El Salvador” se dio a conocer el 15 de marzo de 1993, 26 meses después de la firma de los Acuerdos de Chapultepec. La Comisión recibió testimonio directo de 2 mil personas con relación a 7 mil víctimas, e información de fuentes secundarias relacionadas con más de 8 mil víctimas. Además, de 23 mil denuncias presentadas a través de otras instituciones o remitidas por carta.
De todo este cúmulo de denuncias se elaboró una lista de 13 mil 569 casos de los que la Comisión seleccionó 32 considerados ejemplarizantes de los patrones de violencia de las partes contendientes, la Fuerza Armada de El Salvador, los Escuadrones de la Muerte y la guerrilla del FMLN.
Entre estos casos se hallaba el asesinato del arzobispo de San Salvador Óscar Arnulfo Romero, ocurrida el 24 de marzo de 1980. Hecho atribuido a la acción de los escuadrones de la muerte; así como también la matanza de campesinos conocida como Masacre del Mozote y los homicidios de seis sacerdotes jesuitas, acontecidos el 16 de noviembre de 1989, atribuidos a la acción de unidades de la Fuerza Armada.
Cinco días después de que la Comisión presentará su informe, la Asamblea Legislativa aprobó la “Ley de Amnistía General para la Consolidación de la Paz”, la cual regula lo siguiente: “Se concede amnistía amplia, absoluta e incondicional a favor de todas las personas que en cualquier forma hayan participado en la comisión de delitos políticos, comunes conexos con éstos y en delitos comunes cometidos por un número de personas que no baje de veinte antes del primero de enero de mil novecientos noventa y dos, ya sea que contra dichas personas se hubiere dictado sentencia, se haya iniciado o no procedimiento por los mismos delitos, concediéndose esta gracia a todas las personas que hayan participado como autores inmediatos, mediatos o cómplices en los hechos delictivos antes referidos”.
La “Ley de Amnistía General para la Consolidación de la Paz”, al abarcar todos los hechos violentos ocurridos en la guerra civil, constituyó una violación a lo pactado en los Acuerdos de Chapultepec.
Por su parte, en Brasil recién el año 2011 se estableció la Comisión Nacional de la Verdad que investigará las violaciones a los Derechos Humanos ocurridas entre los años 1946 y 1988, es decir, desde la Constitución de 1946 dictada inmediatamente después de la renuncia forzada de Getulio Vargas que abrió paso a la llamada República Nueva (1945-1964), hasta la Constitución de 1988, que cerró definitivamente el período de la dictadura militar (1964-1985).
El trabajo de la instancia deberá terminar con un listado de los detenidos desaparecidos o bien personas ejecutadas durante el tiempo de la dictadura. La Comisión recibió críticas de algunos miembros de las Fuerzas Armadas brasileñas que se sienten incómodos sobre lo que perciben como un intento de venganza por parte de un gobierno ideológicamente parcial, debido a que la propia presidenta Dilma Rousseff fue arrestada y torturada bajo el régimen.
Por su parte, los familiares de las víctimas también están disconformes con que la Comisión tenga poder para investigar violaciones de Derechos Humanos, pero que no pueda castigar a los culpables debido a una Ley de Amnistía dictada por el gobierno militar en 1979 y que permanece en vigor. La Comisión de la Verdad tendrá dos años para emitir un informe.
Finalmente Sudáfrica, luego del fin del Apartheid y la llegada de Nelson Mandela al poder, comenzó un proceso de reparación de los abusos cometidos por los gobiernos racistas y para eso tomó como ejemplo el modelo que Chile había utilizado un par de años antes.
Es tal la influencia que el nombre de la instancia es similar al de Chile, “Comisión para la verdad y reconciliación” la cual fue encabezada por el arzobispo de ese país, Desmond Tutu.
Las personas que eran identificadas como víctimas de graves violaciones a los Derechos Humanos eran invitadas a prestar declaración sobre sus experiencias. Muchas de estas víctimas ofrecieron sus relatos en audiencias públicas.
Los autores de los hechos violentos podían también confesar sus crímenes, y eran sus propias víctimas las que decidían si concederles la impunidad. El tribunal nunca funcionó como equipo judicial, sino como intermediario entre víctimas y agresores.
Existen valoraciones muy diversas acerca del resultado de la Comisión. Sus detractores consideran que proporcionó impunidad a criminales confesos, sus defensores, en tanto, argumentan que permitió el esclarecimiento de desapariciones y otros delitos que hubieran quedado en la oscuridad de otro modo, así como que facilitó que las víctimas recibieran indemnizaciones y reconocimiento por su sufrimiento.
De acuerdo a los especialistas consultados, si bien no existe ningún país en el mundo que haya alcanzado parámetros ideales respecto de reparación y justicia a las víctimas, coinciden en que es Argentina la nación que persiguió, con mayor fuerza, la justicia, sobre todo lo referido a condenar a los responsables directos.
Asimismo, consideran que Chile ha logrado muchos avances, pero a un ritmo menor al que se esperaba y básicamente debido a la acción del Poder Judicial que desde el año 2000 comenzó una persecución más activa de las víctimas de la Dictadura.
También hay una crítica respecto de la voluntad política de las autoridades de los gobiernos que se han visto enfrentados a esta situación por claudicar a las pretensiones de los regímenes de facto, pese a la insistencia de las familias de las víctimas y organismos de Derechos Humanos.


http://radio.uchile.cl/2015/08/15/justicia-para-las-v%C3%ADctimas-de-la-dictadura-es-chile-un-pa%C3%ADs-a-la-vanguardia-en-este-tema

lunes, 30 de septiembre de 2013

El día en que Ricardo Lagos se acuarteló en el MOP para no firmar la construcción de Punta Peuco, “la jaula de oro”

The Clinic Online 30 Septiembre, 2013
El capítulo “Acuartelamiento en Morandé”, del libro de Ascanio Cavallo “La historia oculta de la transición”, cuenta los detalles de uno de los episodios más críticos y desconocidos de la construcción del penal Punta Peuco. Es la negativa del entonces ministro del MOP, Ricardo Lagos, a firma el decreto que autorizaba la edificación. El daño que la lujosa construcción podía hacer a su imagen, fue una de las razones del ex Presidente.
“Puede tratarse de un privilegio para los militares o de una manera de que el general (R) Contreras entre a una prisión. En esa ambigüedad se ve atrapado el ministro Ricardo Lagos a comienzos de 1995. Es una peculiar crisis de gabinete”, así comienza el capítulo “Acuartelamiento en Morandé” del libro “La historia oculta de la transición”(Editorial Uqbar editores), del periodista Ascanio Cavallo.
El texto, detalla un episodio que provocó una corta pero grave crisis al interior de la Concertación a fines de 1994, en pleno gobierno de Eduardo Frei, debido al rechazo del ministro del MOP a firmar un decreto que autorizaba la construcción del penal Punta Puco, a la espera de los fallos que condenarían a Manuel Contreras y Pedro Espinoza, por su responsabilidad en el asesinato del ex canciller de Salvador Allende, Orlando Letelier.
A continuación, los párrafos del libro que exponen la difícil concepción del recinto que en estos días es el centro de la noticia, al recibir de regreso -tras años de “préstamo” en Cordillera- al “Mamo” Contreras, además de Miguel Krassnoff y Marcelo Moren Brito (entre otros), tras la decisión del Presidente Sebastián Piñera de cerrar el penal de Peñalolén.
*
En octubre la ministra de Justicia Soledad Alvear oficia al director de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas, René Morales, para que diseñe una cárcel de alta seguridad, destinada a un reducido número de presos, sin especificar su finalidad. Cuando Morales le informa al ministro Ricardo Lagos, anticipa que puede tratarse de un penal para albergar a Contreras.
En diciembre el comité político de ministros toma la decisión de usar la vía administrativa, la más corta y expedita para construir la nueva cárcel. Se pedirá a Obras Públicas que utilice su facultad exclusiva de dictar un decreto de emergencia para iniciar por “ejecución directa” (sin licitación pública) el penal cuyos planos y maquetas ya han sido aprobados. Los rumores llegan a Lagos, que comenta con los presidentes del PS y el PPD, Camilo Escalona y Jorge Schaulsohn, los inconvenientes de imagen que puede suscitar un tratamiento de privilegio para los militares.
El 29 de ese mes, el subsecretario de Justicia, Eduardo Jara, lleva al ministerio de Obras Públicas, el oficio del director de Gendarmería que pide el decreto de emergencia. Lagos responde, casi académicamente, que hay alternativas para lo que se le pide: que construya el Servicio de Vivienda y Urbanismo; que construyan otros organismo menores; o que se pida a alguna constructora que haga el penal por su cuenta y luego lo venda a Justicia.
El viernes 30, durante el cóctel de fin de año que ofrece en Ceno Castillo a los dirigentes de la coalición de gobierno, el Presidente menciona a Patricio Hales, secretario general del PPD y arquitecto, la decisión de construir la cárcel especial.
Presidente -reacciona Hales-, aunque le pongan jacuzzi, la cuestión es que lo metamos preso. Eso es lo que va a marcar el término de la transición.
El domingo l de enero de 1995, Lagos acompaña al Presidente Frei a Brasil, a la asunción del mando del Presidente Femando Henrique Cârdoso. Nada se habla de la cárcel en eso días.
Al regresar a Santiago, el martes 3, Lagos llama a la ministra Alvear y le dice que el proyecto de la cárcel es más complicado de lo que parece; el gobierno debería conversarlo con los gobiernos de la Concertación
En la noche del miércoles 4, el ministro de Obras Públicas informa a algunos dirigentes del PS y el PPD que se le ha pedido firmar un decreto exclusivo con el cual está en desacuerdo por dos razones: no se le ha informado de los motivos y supone dar garantías excesivas a los militares.
El jueves 5, Figueroa recibe en su despacho a los presidentes de la Concertación, Alejandro Foxley, Camilo Escalona, Erick Schnake (que subroga a Schaulsohn) y Sergio Carrasco (que subroga a Anselo Sule). Junto a Pérez Yoma y Arriagada les informa de la decisión de construir la cárcel y del procedimiento que se usará. Schnake plantea la única duda:
¿Qué opina Lagos ?
-Eso queremos saber -dice Figueroa-.
-Si se le va a pedir que dicte el decreto -replica Schnake-, parece indispensable saber qué opina. Se quiera o no. Lagos no es un ministro más.
-Creo que tienes razón -dice Soledad Alvear tras un instante de silencio-. Hay que conversar con él.
-Se le informará en la tarde -interviene Figueroa.
-Bueno, no es tan importante -tercia Camilo Escalona-. Que firme, nomás; el asunto es que Contreras vaya preso.
La aprobación es unánime. La Concertación está de acuerdo.
*
En la tarde de ese jueves, Figueroa explica a Lagos la decisión del comité político, el acuerdo de los partidos y la vía escogida. El decreto de emergencia debe ser firmado cuanto antes, porque los plazos están venciendo.
-Fíjate que tengo un problema -dice Lagos, esforzándose por parecer tranquilo-. Me piden un decreto de emergencia para construir una cosa que quizás nunca se ocupe. Porque, como tú sabes, el señor Contreras tiene la facultad de cumplir su pena en un recinto militar. Y mientras la tenga, aunque le hagas una cárcel cinco estrellas no se va a ir para allá. ¿el comité político ha tomado en cuenta este problema?
-Por supuesto -dice Figueroa- Contreras va a cumplir su pena donde digamos. Ese es un problema de otros ministros, no tuyo.
-Ah, pero es que yo no estoy dispuesto a firmar un decreto de emergencia para dar privilegios a ese señor, y que más encima se burle yéndose a un regimiento…
La conversación sube de tono velozmente. Los temperamentos explosivos de Figueroa y Lagos no son fáciles de dominar, aunque conserven las formas. Figueroa insiste en que se trata de un acuerdo que todas las partes han suscrito. Lagos subraya que ha ofrecido alternativas y que le parece extraño que las desestimen: ¿por qué insisten tanto en que firme un decreto que es de su facultad exclusiva?
-¿Te das cuenta de lo que estamos jugando? -pregunta Figueroa, irritado-. Edmundo dice que si no se hace esto no responde por lo que pueda ocurrir ¿o vas a ir tú a sacar a Contreras de su fundo en el sur?
-Perdóname, si fuese el ministro de Defensa sabría perfectamente lo que tengo que hacer.
-Pero no eres, tampoco eres el Presidente. Este es un acuerdo político aprobado por el Presidente, y lo que te corresponde es cumplirlo.
-Lo que me corresponde como ministro de Obras Públicas es evaluar bajo mi responsabilidad lo que es un decreto de emergencia. Tú debiste haberme convocado a la reunión del comité político. No soy un mono, estamos juntos en el gabinete; si crees que soy un mono, estás equivocado, y le diré al Presidente que se busque un mono para ministro. Yo no soy mono de nadie.
-Ricardo, entenderás lo que significa lo que me dices.
-Entiendo perfectamente: tengo que cruzar a hablar con el presidente.
-Y sabes donde termina eso.
-Por cierto que lo sé. Pero se me debió haber citado e informado.
De regreso en su despacho, Lagos intenta comunicarse con Frei, que asiste a una ceremonia en San Bernardo. Tras dejarle un mensaje con el edecán, a eso de las 18, redacta su renuncia, una carta con tono áspero que plantea en pocas líneas una radical objeción a los procedimientos.
Esa tarde hierve el teléfono de Obras Públicas: Lagos informa a todos los dirigentes del PS y el PPD que ha rechazado firmar el decreto y está solicitando audiencia con el Presidente.
La crisis es total. Una alarma de catástrofe se extiende por las jefaturas del oficialismo. A las 21, Frei llama a Lagos:
-Presidente -dice el ministro- quiero ir a verlo ahora mismo.
-Vengo llegando, Ricardo – dice Frei- y voy saliendo. Ahora no puedo…
-Es algo muy serio, muy urgente y a mi juicio muy grave.
-Sí, algo me ha dicho Carlos. Veámonos a las 8:30 en mi casa.
*
Lagos llega a la casa de calle Baztán con la convicción de que se trata de un encuentro privado. Lo sorprende encontrar en el living a Genaro Arriagada. Unos instantes después llega José Miguel Insulza, y luego, Carlos Figueroa. Cuando Frei ingresa al salón, a las 8:40, el aire se puede cortar con navaja.
Figueroa expone la situación con aire de imparcialidad. Insulza agrega que, habiendo estado en la reunión donde se tomó la decisión clave, la respalda. Arriagada confirma todo.
El Presidente mira entonces a Lagos, quien saca el sobre con su renuncia y se la entrega. Frei hace un gesto de rechazo, pero el ministro insiste. Frei toma el sobre y, sin abrirlo, lo deja sobre una mesa, disponiéndose a escuchar. Pero Lagos vuelve sobre la carta:
-Excúseme, Presidente, pero quiero que primero lea lo que dice.
Frei despliega la hoja y lee, en medio de un silencio expectante. Luego Lagos explica que no se le ha informado de la situación política, que se le ha puesto ante un hecho consumado y que cuando ha ofrecido alternativas, se las han rechazado. Además de los procedimientos, le parece que la negociación con los militares ha sido inadecuada, que se está sentando un precedente nefasto, que por una razón moral…
La palabra “moral” incendia el recargado ambiente.
-¡Quién eres tú para dar lecciones de moral! -brama Arriagada- ¡no te las acepto! ¡yo tengo tanta o mayor moralidad que tú!
-Ricardo se cree no sé qué cosa -dice Figueroa, no menos irritado- ¿se va a hacer responsable de que Contreras no vaya a la cárcel? En realidad ¿quiere que vaya a la cárcel?
-Por cierto que eso es lo importante -dice Lagos-, pero este no es el modo…
Mientras los vozarrones se prolongan, Insulza guarda un extraño silencio. Hasta que pide la palabra:
-Yo he respaldado la decisión del gobierno -dice-, y los jefes políticos también. Pero después de esta discusión, es claro que podemos tener un cuadro político distinto. De lo que se ha dicho puedo colegir el contenido de esta carta. Y no estoy seguro, Presidente, de que la renuncia del ministro Lagos vaya a mantener la unanimidad que se consiguió ayer. Si el resultado es una crisis ministerial, no puedo responder de lo que vaya a pasar con el PS.
Un pesado silencio inunda el salón. La pesadilla de una Concertación quebrada parece flotar entre los ministros: ¿un desbande a nueve meses de iniciarse un gobierno de seis años? El Presidente rompe:
-Muy bien. Les voy a pedir a los ministros Figueroa y Lagos que se pongan de acuerdo. Me tengo que ir a Valparaíso, vuelvo a las 5 de la tarde, y espero que el problema esté resuelto.
Toma el sobre, lo guarda en el bolsillo y se despide. Al salir, aún desconcertados. Los ministros musitan comentarios. Te llamo, dice Figueroa a Lagos. OK.
*
Pero no habrá llamado alguno. Cuando llegan a sus oficinas, Figueroa y Lagos se hallan asediados por la prensa: los periodistas ya conocen la crisis y quieren detalles. Figueroa escapa a duras penas del asedio. la situación peor es la de Lagos: los reporteros han copado el edificio y su gabinete hasta debe negociar para que al menos abandonen el sexto piso, donde el ministro ha de encerrarse a partir de este momento.
El primero en llegar a visitarlo es el ministro de Mideplan, Luis Maira, que ya conoce los detalles del problema.
-Lo que están haciendo es innecesario, Ricardo -le dice-. Tienes que firmar, lo que importa es que Contreras vaya preso. Si no es así, no vamos a solidarizar contigo. En esto sí que no.
Cuando Maira se retira llegan Erick Schnake y Patricio Hales. Los argumentos de Lagos les parecen poderosos: la izquierda, aun moderada, no puede aparecer propiciando una “jaula de oro” para un personaje como Contreras; pero menos puede aceptar tal papel sin haber sido siquiera consultada en uno de sus principales dirigentes. ¿Por qué el equipo político, en el que no está presente el único PPD, José Joaquín Brünner (que ha tomado vacaciones) insiste en que sea Lagos quien autorice con su firma esta decisión inconsulta? ¿quién puede asegurar que tras esto no hay una jugada política destinada a cobrar responsabilidades en el futuro, como, por ejemplo, en una campaña presidencial?
Con esa arenga, Schnake y Hales salen del edificio de Morandé y cruzan la calle para llegar a las oficinas de Figueroa: exactos veinte metros los separan de los dos recintos, pero saben que como emisarios se mueven ahora entre abismos políticos.
En la oficina de Interior oyen las enardecidas posiciones de Arriagada y del canciller Insulza. Hasta cuando le aguantamos a este huevón, dice Arriagada. Que renuncie, que se vaya. Insulza, menos enfático, parece haber aceptado que no hay otra salida y que el titular de Obras Públicas debe entender que se ha puesto por fuera de los intereses del oficialismo.
-Pero esto sería un desastre -dice Schnake, que agrega, como si se tratara de un asunto distante-: mirándolo desde fuera. Lo que no sé es si lo será más para el gobierno o para Lagos.
Para la opinión pública progresista, una crisis de este tipo significaría que Lagos es el único que defiende los principios en una concertación entreguista…
La discusión avanza entre exclamaciones furiosas. De entre todos, quien se muestra más cauteloso es el ministro del Interior. Y cuando lo llama el Presidente para conocer el estado del debate, Figueroa sintetiza:
-Genaro piensa que hay que aceptar la renuncia de Lagos, Presidente. ¿José Miguel? Me parece que está más cerca de la opinión de Genaro que de la mía. Bueno, y Schnake nos está planteando que esa salida motivaría la solidaridad del PPD.
Claro, de sus ministros: Alvaro García y Adriana Delpiano. De Brünner, el tercero, sólo Figueroa sabe que se mantiene en estrecha comunicación con La Moneda y que quizás no apoyaría a Lagos. Entre los socialistas, Insulza y Maira, sostienen posiciones críticas; pero Jorge Arrate, titular del Trabajo, parece más proclive a apoyar la actitud del ministro de Obras Públicas.
Por única y última vez, tanto el gobierno como Lagos se enfrentan a una incierta correlación de fuerzas. Nadie puede apostar quien saldrá más dañado si la crisis sigue adelante. Pero para todos es claro que la Concertación se quebraría irremediablemente. Y es igualmente nítido que el Presidente no desea tal cosa. Tampoco Schnake y Hales, los mensajeros que calculan que, con cinco años de gobierno por delante, su máxima figura electoral quedaría en un extraño páramo.
Pero cuando regresan a Obras Públicas, Schnake y Hales no llevan ninguna propuesta concreta, sólo una sensación:
-Las cuerdas sólo pueden estirarse hasta cierto punto, Ricardo -abrevia Schnake-. Vamos a solidarizar contigo porque no tenemos alternativa, pero no porque te hallamos la razón en forma total, lo que importa es que Contreras esté preso.
-Por cierto que quiero lo mismo -dice Lagos-, pero no de esta manera.
-¿Y qué queris? nos quedamos en punto muerto. O damos alguna facilidad.
-Que lo hagan ellos -dice, al fin.
-Ya, pero tampoco lo denuncias después. Te callas.
-…Bueno.
Cuando regresan a La Moneda, Schnake y Hales reciben una andanada de imprecaciones por esta situación.
-¡Qué se ha creído este huevón! -clama Arriagada-¡que nosotros quedemos como unos hijos de puta y él se lava las manos!
Pero para entonces se ha integrado al debate la ministra Alvear. Confusamente, entre ella y Schnake comienzan a emerger la solución: un proyecto de ley que los involucre a todos, al gobierno y al parlamento, a los ministros y a los partidos, al oficialismo y la oposición. Es la idea que transportan los emisarios de regreso a donde Lagos.
-Estamos arreglados -anuncia Schnake.
-Ah. lo van a hacer ellos -dice Lagos.
-No, lo vamos a hacer todos. Un proyecto de ley. Se mojan todos. Pero tienes que firmar tú también.
-No, es que eso es otra cosa.
-Mira huevón, yo me considero un estupendo abogado, que ha hecho grandes arreglos. Pero cuando hay un cliente tan testarudo, me rindo: no tengo más que hacer.
-Ricardo -tercia Hales-, esta es la mejor decisión, la más democrática. El PPD te va a apoyar sin vacilaciones. Tienes que ser razonable.
Lagos medita.
-En ese caso -concluye-, hagamos que en esa ley Contreras no va a poder usar los privilegios del Código de Justicia Militar. Y que Gendarmería construya su cárcel, como lo ha pedido, pero con facultades jurídicas para hacerlo.
La noticia de la conformidad de Lagos causa un revuelo de alivio en La Moneda. La ministra comienza con su asesor la redacción del proyecto en un computador portátil. Cuando lo concluye, Schnake parte por cuarta vez al ministerio de enfrente. Pasadas las 18 horas y cuando el último borrador está firmado, Figueroa llama finalmente a Lagos. Habrá una declaración pública del gobierno anunciando la última decisión.

sábado, 21 de septiembre de 2013

El día que Eduardo Frei habló demasiado

21 de Septiembre de 2013
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Periodista


…….”Aprobar esta Constitución y sus artículos transitorios es una opción que contradice toda la Historia de Chile. Es la anti-Historia.. …”Este plebiscito carece de validez y lo rechazamos porque no reúne las condiciones mínimas que garanticen su legitimidad- No es válido, porque no se puede llamar a un plebiscito cuando el país vive bajo estado de emergencia. – No es válido, porque requeriría un sistema electoral que asegure la auténtica expresión del pueblo al que se confronta. – No es válido, porque no existen registros electorales, y han transcurrido prácticamente siete años desde su destrucción, lo que revela la voluntad deliberada de no rehacerlos. – No es válido, porque las mesas que recibirán los sufragios y harán su recuento están formadas por personas designadas por los alcaldes que, a su vez, son nombrados por el jefe de Estado. – No es válido, porque todo el proceso de cómputo de votos y sus resultados, en sus dos primeras fases, está en manos de las autoridades, primero del alcalde y su secretario y después del gobernador solo, nominados ambos por el Ejecutivo…..- No es válido, porque están proscritos los partidos políticos y, en consecuencia, no puede haber apoderados fidedignos que controlen la votación y la seriedad de los escrutinios. – No es válido, porque no existe libertad de reunión ni de manifestaciones públicas. El hecho de estar aquí hoy no significa sino una excepción muy limitada y condicionada, señaló Frei y agrega: – No es válido, porque no existe libertad de información ni de expresión. Los que disienten no tienen acceso a la televisión, que en nuestro mundo es el principal instrumento de comunicación de masas, y muy escaso a las radios y a la prensa. Basta decir que el Sr Ministro del Interior al escribirme me dice “que no se puede obligar a los otros canales”. Pero al menos existe una Televisión Nacional, que se creó precisamente en mi gobierno para servir a todos los chilenos!… No es válido, porque existe la permanente amenaza de detenciones, relegaciones o secuestros.”
(Eduardo Frei Montalva, 27 de agosto de 1980)
Este 27 de agosto se cumple un año más desde que el ex Presidente  DC Eduardo Frei Montalva ( 1964-1970) y líder de una oposición cobijada en la trastienda de la Dictadura, expresara en Teatro Caupolicán su oposición al plebiscito que la Junta Militar convocara para aprobar la Constitución de 1980. Ante un hemiciclo lleno, encontrándose el entonces joven y hoy Presidente Sebastián Piñera, con su voz ronca y fuerte, el ex senador desmenuzó punto a punto este proyecto.
Se podrá decir  que esta Constitución aprobada a ciegas, tiene valor por cuanto ha sido reformada. Incluso la que nos rige hoy cuenta con la firma del presidente Ricardo Lagos (2005) Este es un premio de consuelo para los incautos. Lo real es que este documento, en su forma y en su fondo, sigue siendo hijo de la dictadura, freno para las grandes reformas que el país requiere. Y seguirá siéndolo de no cambiarse totalmente. Para la gran mayoría de los chilenos, que votaron NO en 1988 (55.99%) la Constitución del 80 no tiene validez.
Sus palabras dichas hace  treinta y tres años tienen vital presencia en el acontecer político socio cultural del país. Más de 6 millones de chilenos votaron entonces; un 67% lo hizo por el Sí, un 30% por el No. Se podrá decir  que esta Constitución aprobada a ciegas, tiene valor por cuanto ha sido reformada. Incluso la que nos rige hoy cuenta con la firma del presidente Ricardo Lagos (2005) Este es un premio de consuelo para los incautos. Lo real es que este documento, en su forma y en su fondo, sigue siendo hijo de la dictadura, freno para las grandes reformas que el país requiere. Y seguirá siéndolo de no cambiarse totalmente. Para la gran mayoría de los chilenos, que votaron NO en 1988 (55.99%) la Constitución del 80 no tiene validez. Por lo que sacando cuentas,  estamos hasta hoy sin una Carta Constitucional que contara con el apoyo de una población verazmente informada y no, como lo fue, oprimida y obligada a atender información emitida desde la sede del gobierno dictatorial.
Podrá señalarse que los articulados dictatoriales quedaron atrás y que con las reformas, el país avanza seguro en democracia. Frases para el bronce, que no sirven a cada uno de los chilenos que se ganan el pan, que no tienen compadres ni plata para que los liberen de las consecuencias de un articulado impuesto  entre gallos y medianoche, inspirado por un abogado ideólogo y creador del partido UDI, cruzado entre Dios y la Ley, Jaime Guzmán Errázuriz  y en unos cuantos generales y coroneles. A ello se suman  los civiles que les ayudaron y a cambio se empoderaron en la vida  económico social y política del país. Y también en más de algún directorio de bancos y empresas.
Desde 1980 hasta hoy los chilenos nadamos en un lago que no tiene salida, naufragamos y a ciegas llegamos a alguna orilla. Se sobrevive, eso sí, pero a tientas.   Los chilenos tienen derecho a preguntarse  cómo hubo más de un 60% de chilenos que la aprobaron. La respuesta es simple. Los canales de televisión no cubrieron el discurso de Frei, las radios, salvo la Cooperativa, tampoco. Los diarios de la cadena de El Mercurio y La Tercera le dieron apenas unos titulares. Toda la prensa, salvo revista HOY, se alineó bajo el alero oficial. Entre los civiles que manejaron a la prensa, durante este periodo, siguiéndole sus pasos estaban el hoy senador Jovino Novoa, quien entonces era Subsecretario General de Gobierno. (1979-1982) Después, Novoa fue nombrado Editor de Servicios Informativos de El Mercurio. Hoy es senador.
…Votar este proyecto de Constitución ilegítimo en su origen, inconveniente en su texto, que va a entrar e regir dentro de diez años, que seguramente será modificado en el curso de esta década, y cuyo verdadero alcance y significado se conocerán sólo cuando se dicten las leyes orgánicas, es un caso de ciencia ficción o una burla. Por casi un cuarto de siglo el pueblo chileno será mantenido en interdicción cívica, privado de sus derechos ciudadanos. Quienes tenían 18 años en 1973 podrán elegir sus autoridades por primera vez cuando hayan cumplido 42 años. No hay antecedentes en la Historia de Chile de un caso semejante, ni en cuanto al período ni a los poderes acumulados. Ni O’Higgins, ni Prieto, ni Bulnes pretendieron ni remotamente algo parecido….No somos enemigos del plebiscito como forma de consulta popular. Al contrario. Pero queremos un plebiscito verdadero. Los regímenes dictatoriales y totalitarios los utilizan de acuerdo a estas técnicas y nadie duda cuáles son sus resultados. Creo que no hay ejemplo en el mundo en que aquéllos hayan perdido un plebiscito. …..
De modo que nadie puede engañarse: el resultado de este plebiscito está predeterminado. A través de estos métodos no se conseguirá legitimar el ejercicio del poder. Si el gobierno tuviera la seguridad de que en elecciones libres, abiertas e informadas, podría ganar, no recurriría a estos sistemas que la opinión pública nacional e internacional ya ha descalificado. Una minoría impone así a la inmensa mayoría del pueblo una fórmula política, económica y social…”
En breves días más se conmemoran los 40 años desde que la Democracia cayó bajo la bayoneta. Desde entonces, la opinión pública ha sido manipulada en forma constante definiendo  crímenes como ajustes de cuenta, muertos como ratas de un barco, crecimiento económico único del mundo, y una clase media emergente  con más autos y  más deudas. Los que vivieron en la burbuja despiertan horrorizados. Desean dar vuelta la hoja y mirar hacia atrás.  Es inútil.  Por todos los rincones de la pléyade informativa se habla de lo que no supieron o no quisieron saber.
El gran baile llega hoy a su fin. Por cuanto en este escenario obligadamente deberán enfrentarse quienes mintieron y quienes vivieron el dolor de mantener su verdad entre las sombras. Más, en medio de la oscuridad, hubo un hombre que rompió las reglas. Y lo hizo un 27 de agosto del 1980: Eduardo Frei Montalva. Pagó con su muerte el hablar demasiado.
http://www.elmostrador.cl/opinion/2013/09/21/el-dia-que-eduardo-frei-hablo-demasiado/

viernes, 13 de septiembre de 2013

Ricardo Lagos y crímenes de la dictadura: “Todos sabían lo que ocurría, los militares y los que no éramos militares”


El expresidente Ricardo Lagos se refirió a los crímenes contra la humanidad perpetrados por la dictadura, asegurando que “todos sabían lo que pasaba y todos somos responsables” de ello.
“Todos sabían lo que ocurría, los militares y los que no éramos militares. Cuando se decía ‘a fulano se le aplicó la ley de fuga’, usted sabía que no era cierto que fulano quiso fugarse, simplemente lo fusilaron. ‘Y el otro se autodinamitó’, todos sabíamos lo que había ocurrido. O sea, eso lo sabían los militares, y los civiles, y los medios de comunicación. En ese sentido, todos somos responsables”, señaló a radio ADN.
En la misma linea, el ex mandatario socialista expresó que “no se trata de andar pidiendo perdón por los medios de comunicación, ese es un acto muy personal e íntimo. De lo que se trata es de cómo somos capaces de tener ciertos consensos básicos”.
“Lo escuché con el alma comprimida dentro de mí, un corazón estremecido el último discurso, porque sabía que Allende no salía vivo de La Moneda, eso se sabía”, concluyó Lagos.

viernes, 11 de enero de 2013

Destacado juez Baltasar Garzón que mandó detener a Pinochet en Londres llega a Chile. Se reunirá con Frei y Lagos


El magistrado asesor del Tribunal Penal Internacional de La Haya y actual abogado de Julian Assange, también recorrerá el Museo de la Memoria y expondrá en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile.
El ex juez español Baltasar Garzón visitará Chile del 16 al 20 de enero y entre varias actividades sostendrá encuentros con los ex Presidentes Eduardo Frei y Ricardo Lagos, y también tiene previsto reunirse con las senadoras Isabel Allende y Soledad Alvear, y con la alcaldesa de Santiago Carolina Tohá.

El encuentro con Frei tendrá lugar el día 16 en la Casa Museo Frei Montalva y el 18 lo hará con Lagos en la Fundación Democracia y Desarrollo.

Ese día también tiene previsto ir al Museo de la Memoria, donde participará en una visita guiada, en compañía de Ricardo Brodsky, director de este recinto que este viernes cumple 3 años de existencia.

Asimismo expondrá el día 18 en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile (Facso).

Además, está invitado por el Presidente del Senado, Camilo Escalona, a participar en el Congreso del Futuro, organizado por la Cámara Alta, entre el 17 y el 19 de enero.

Detención de Pinochet

El magistrado español se hizo conocido en nuestro país luego de lograr -con una orden de detención internacional dictada por la muerte y tortura de ciudadanos españoles durante la dictadura chilena- que la justicia británica retuviera al ex dictador chileno Augusto Pinochet en Londres desde octubre de 1998 hasta marzo de 2000. 

El desempeño de Garzón en su país ha sido polémico especialmente en el tema de las investigaciones de la guerra civil y la era franquista.

El 9 de febrero de 2012 el Tribunal Supremo le condenó por prevaricación de forma unánime por las escuchas ilegales durante la investigación del caso Gürtel siendo suspendido de la Audiencia Nacional e inhabilitado por 11 años "para el cargo de juez o magistrado con pérdida definitiva del cargo que ostenta".

Actualmente es asesor del Tribunal Penal Internacional de La Haya y es también el abogado del activista australiano Julian Assange, fundador del sitio de denuncias WikiLeaks, quien se encuentra refugiado desde mediados del año pasado en la embajada ecuatoriana en Londres para evitar una extradición a Suecia que lo requiere por casos de abusos sexuales.

Garzón y Assange alegan que la extradición a Suecia es sólo una maniobra para enviar al activista a Estados Unidos donde podría ser juzgado por traición debido a la publicación en WikiLeaks de cientos de documentos diplomáticos secretos estadounidenses.


http://ww.cambio21.cl/cambio21/site/artic/20130111/pags/20130111093241.html

lunes, 5 de noviembre de 2012

Tres décadas de “consensos” y maquillaje constitucional

Punto Final, Nº767 – Desde el 28 de septiembre al 11 de octubre de 2012.


Tras la victoria del No en el plebiscito del 5 de octubre de 1988, Augusto Pinochet advirtió impasible: “Los chilenos votaron que yo no siguiera, pero de ningún modo por un cambio de la Constitución. ¡No habrá cambios constitucionales!”. Pablo Longueira, en tanto, dirigente de la Unión Demócrata Independiente, (UDI), y hoy ministro de Economía, afirmó: “Chile entero fue derrotado por la demagogia y el engaño. El resultado no le da a nadie derecho a modificar ni una coma de nuestra Constitución”. El ministro del Interior, Sergio Fernández, por su parte, insistió: “El gobierno no considera reforma ni en sus plazos, ni en sus efectos ni en ningún otro aspecto de la Constitución”. Así, la dictadura y sus partidarios más incondicionales, derrotados en las urnas, decidieron atrincherarse en la Constitución de 1980.
En la Concertación de Partidos por la Democracia, mientras, se inició una apresurada carrera por conseguir la nominación para la candidatura a la Presidencia, a las senadurías y a las diputaciones en las elecciones programadas para diciembre de 1989.
En Renovación Nacional, inquietos por el complejo escenario político que se avecinaba, una comisión integrada por Miguel Luis Amunátegui, Francisco Bulnes, Carlos Reymond y Ricardo Rivadeneira, se abocó a preparar un anteproyecto de reforma constitucional que estuvo listo a fines de noviembre de 1988, y que el secretario general del partido, Andrés Allamand, hoy ministro de Defensa, le llevó al flamante nuevo ministro del Interior, Carlos Cáceres. “Reforma va a haber de todas maneras. Ahora o después. Si es ahora, es con las Fuerzas Armadas en el gobierno; si es después, es con las Fuerzas Armadas fuera del gobierno. No tiene dónde perderse, Carlos. Convenza a Pinochet”, le expresó el joven dirigente de RN en la breve reunión con el jefe de gabinete.
Allamand mantenía un estrecho contacto y amistad con Gutenberg Martínez, secretario general del Partido Demócrata Cristiano. Ambos convencieron a sus respectivos presidentes -Sergio Onofre Jarpa y Patricio Aylwin- de llegar a un acuerdo para reformar la Constitución. Decidieron, entonces, formar una comisión técnica que elaborara una propuesta de reforma. La integraron Francisco Bulnes, Carlos Reymond, Miguel Luis Amunátegui, Ricardo Rivadeneira, Oscar Godoy, Enrique Barros y José Luis Cea, por RN y los independientes de derecha; y Francisco Cumplido, José Antonio Viera-Gallo, Adolfo Veloso y Carlos Andrade, por el PDC, el Partido por la Democracia, el Partido Socialista y el Partido Radical, respectivamente.
Allamand ha recordado la importancia que para él y algunos de sus más cercanos tenía aquella iniciativa: “Pensaba que era el inicio de una nueva etapa de las relaciones entre la derecha -representada por RN- y el PDC. Si por el peso de la historia -reciente y remota- el PDC continuaba con la anomalía de aliarse hacia su izquierda, ambos partidos debían ser los soportes de la gobernabilidad. Más aún, si hacia delante la política discurriría en torno a dos coaliciones, rompiéndose así los tres tercios, los partidos mayoritarios de cada una anclarían el sistema en el centro. En una frase: aliados para construir una democracia estable, adversarios para disputar legítimamente el poder”.(1)
En los meses siguientes se desarrolló un intenso tira y afloja entre los tres actores en escena: la dictadura, RN y la Concertación. Nadie más: ni la Izquierda ni menos el pueblo.
En marzo, el entonces máximo líder de la izquierda concertacionista, Ricardo Lagos, declaró en una entrevista de prensa: “Francia después de la barbarie nazi se reconstruyó con un gobierno de Unidad Nacional que encabezó De Gaulle, y que tenía en el gabinete desde la derecha hasta los comunistas. Lo primero que hicieron fue una nueva Constitución…”.(2)
Lagos había descubierto que los altos quórums exigidos para reformar la Constitución no se aplicaban al capítulo XIV, que era el que contenía, precisamente, el procedimiento para reformar la carta fundamental. Bastaba con el 60% del Parlamento para hacerlo. El fundador del PPD creía posible conseguir ese porcentaje en los comicios de diciembre. En los meses siguientes, si embargo, ese “forado” fue tapado, exigiéndose a futuro los dos tercios de los representantes para modificar ese capítulo.
Las negociaciones finales -en mayo- las realizaron Cáceres, Jarpa y Aylwin. Este último asesorado de cerca por Edgardo Boeninger y Enrique Correa. El nuevo plebiscito se efectuó el 30 de julio. El Sí obtuvo el 85,7 de los votos y el No 8,2%. Sólo un ínfimo porcentaje de los que sufragaron sabían realmente sobre qué se estaban pronunciando. Todo estaba amarrado desde las cúpulas, que se esforzaban en no molestar de ningún modo a los sectores militares y empresariales.
En esa oportunidad se efectuaron 54 reformas a la Constitución. Las más significativas fueron la reducción del siguiente periodo presidencial a cuatro años, con prohibición de reelección para el nuevo presidente; incremento del número de senadores de 26 a 38; revocación de la facultad presidencial de disolver la Cámara de Diputados; supresión de la inhabilidad de los dirigentes sindicales y gremiales para intervenir en política y adherir a un partido; pequeña flexibilización de los mecanismos de reforma de la Constitución; eliminación de la facultad presidencial de expulsar del país durante el estado de sitio. Además, la derogación del artículo 8°, que declaraba inconstitucionales los actos de personas que propagasen doctrinas que propiciaran la violencia o un orden jurídico totalitario; aumento del número de civiles en el Consejo de Seguridad Nacional y, una mayor relevancia a los tratados internacionales en el ordenamiento jurídico del país.


MODIFICACIONES POSTERIORES

En 1991 se efectuó una segunda modificación constitucional con la aprobación de las llamadas “leyes Cumplido”, que eliminaron las trabas para otorgar indultos y libertades provisionales a procesados por delitos terroristas y transformaron ese tipo de ilícitos en delitos comunes. Luego hubo 15 nuevas reformas referidas a la duración del periodo presidencial, administración comunal, atribuciones del Poder Judicial y procedimientos para reformar la Constitución, entre otras. Nunca, sin embargo, se apuntó a modificar los aspectos sustanciales de la “democracia protegida” que propició Jaime Guzmán y que expresó, a través de la Constitución de 1980, la profunda desconfianza de la dictadura y sus partidarios respecto de la capacidad de la población de autodeterminarse políticamente.
Ya en 1994 el sociólogo Tomás Moulian percibió las trabas sociales y políticas que imponía rigurosamente la Constitución. En una entrevista al diario La Epoca, Moulian señalaba: “Nos encontramos en una sociedad que no profundiza su democracia, y que está además entrampada en una situación política de veto de minoría, donde hay que pactar con la derecha hasta un busto para Salvador Allende. Todo hay que pactarlo, lo que está generando cierta deslegitimación de la política, cierta indiferencia frente a la política, que resultan muy complicadas”.
Y agregaba: “El consenso ha significado que el tipo de sociedad que instaló Pinochet la vivamos como si fuera para siempre. El consenso consiste en tener que creer en la sociedad que impuso Pinochet, que tiene éxito macroeconómico, pese a los niveles de pobreza y pese a los niveles de infelicidad de la sociedad chilena. Eso es para siempre e indiscutible. Entonces, detrás de la idea de un consenso tenemos metida una idea del consenso de fines. No sólo hemos terminado por pensar que la sociedad capitalista -con este tipo de instituciones heredadas de Pinochet- es la sociedad posible, sino además es una sociedad buena. En eso consiste el consenso, en pensar como si ésta fuera una sociedad natural, emanada de la voluntad divina o de la razón, cuando ésta es una sociedad capitalista en un país periférico, con una enorme cantidad de pobres, con un movimiento obrero que tiene muy poca capacidad de negociación, con una serie de demandas que han sido postergadas, y, dentro de su propia lógica, con transformaciones que tampoco se han hecho”.(3)
En los albores del siglo XXI, primero con la detención de Pinochet en Londres y luego con el descubrimiento de cuentas bancarias secretas del ex dictador y su familia, un sector importante de la derecha empezó a distanciarse del mundo militar y se allanó el camino para nuevas reformas constitucionales. En 2005, finalmente, se lograron eliminar de la Constitución de 1980 los siguientes enclaves autoritarios: los senadores designados y vitalicios; la inamovilidad de los comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas; la facultad de las Fuerzas Armadas de “garantizar” el orden institucional y, el carácter y mayoría militar del Consejo de Seguridad Nacional, que se transformó en un órgano con mayoría civil y reducido a un papel de asesoría.
En total se hicieron 58 reformas que pretendían cerrar el periodo de transición. Fueron aprobadas por el Congreso Pleno el 16 de agosto por 150 votos a favor, tres en contra y una abstención. Inmediatamente después, se trataron 25 vetos o modificaciones que envió el Poder Ejecutivo en materias como la referencia a los delitos de difamación y a la protección de la vida pública, la suspensión del derecho de sufragio, la vacancia parlamentaria, entrada en vigencia de los tratados internacionales, fuero parlamentario y conformación del Tribunal Constitucional. La aprobación de estos vetos, etapa final de la discusión parlamentaria, se efectuó el 17 de agosto de 2005.
El 26 de agosto de 2005, el Diario Oficial publicó la ley N° 20.050, y las reformas entraron en vigencia. Esta ley también autorizó al presidente Ricardo Lagos para que, en el plazo máximo de un año, fijara un texto refundido que integrara la actual Constitución y las reformas, para efectos de fluidez y concordancia, dado el gran número de cambios y de artículos derogados. Finalmente, la promulgación de ese texto refundido se hizo el 17 de septiembre de 2005 y fue publicado como Decreto Supremo N° 100, el 22 de septiembre de 2005.
Exultante, porque la Constitución de 1980 llevaría ahora su firma, el presidente Lagos expresó (…)


Manuel Salazar Salvo

(Este artículo se publicó completo en “Punto Final”, edición Nº 767, 28 de septiembre, 2012
)



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La Historia Oculta del Régimen Militar

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