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sábado, 28 de septiembre de 2013

Chile Homicidio del periodista Augusto Carmona (1977): atisbos de justicia

A 35 años del asesinato de Augusto Carmona Acevedo, sus hijas Alejandra Carmona Cannobbio, y Eva María Carmona Sepúlveda junto a la madre de Eva, la periodista Lucía Sepúlveda, y la abogada Alejandra Arriaza, dieron a conocer el auto de procesamiento de los oficiales y suboficiales de ejército y una mujer civil involucrados en el homicidio del periodista. Carmona fue acribillado por la espalda por esos agentes el 7 de diciembre de 1977, cuando ingresaba a su domicilio en Barcelona 2524, San Miguel. El Colegio de Periodistas de Chile se hará parte del juicio, anunció su presidente Marcelo Castillo Sibila.
 
La CNI difundió el asesinato del periodista como “muerte en enfrentamiento”, versión ampliamente difundida por los medios de la época, argumentando que resistió la detención a balazos en la puerta de su casa, que había sido ocupada por los esbirros horas antes de la llegada del periodista, al igual que el personal a bordo de unos 20 vehículos estacionados en el sector aledaño a la vivienda, según consta en el proceso.
 
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Periodista Augusto Carmona Acevedo
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El ministro de fuero Leopoldo Llanos encargó reos como autores del delito de lesa humanidad al ex general de ejército Odlanier Mena Salinas, director de la Central Nacional de Informaciones CNI, junto a los ex brigadieres de ejército Miguel Krassnoff y Manuel Provis Carrasco; Enrique Sandoval Arancibia, ex mayor de ejército, y Luis Torres Méndez, ex coronel de ejército. También están encausados como autores los ex suboficiales de ejército José Fuentes Torres y Basclay Zapata, junto a Teresa Osorio Navarro, empleada civil de la Armada. Otros agentes involucrados en el asesinato ya fallecieron.
 
El ministro Leopoldo Llanos calificó el asesinato como delito de lesa humanidad porque según el derecho penal internacional fue “un ataque sistemático o generalizado en contra de bienes jurídicos como la vida a una parte de la  población civil, con determinada opción ideológica, con la participación del poder político y la intervención de agentes del Estado.” Tras la investigación, concluyó que hay presunciones fundadas para encargar reos a los imputados y ordenar su detención por constituir un peligro para la sociedad.
 
Gotas de justicia
 
El proceso original lo instruyó la fiscalía militar, que en 1993 sobreseyó la causa aplicando la amnistía. Una nueva querella contra “Augusto Pinochet y quienes resultaran responsables”, entablada por la familia en 2003, activó una investigación del ministro de fuero Alejandro Solís, recientemente jubilado.
 
La encargatoria de reo es apenas el primer paso hacia una sentencia que marque el fin de la impunidad, dijo Lucía Sepúlveda. Ante la demora en la adopción de resoluciones judiciales la familia exigió que al menos en esta fase la justicia no dé lugar a artilugios legales de los reos.
 
 
“Valoramos que la investigación califique el crimen como de lesa humanidad e incluya al máximo responsable de la CNI, Odlanier Mena como autor del delito, junto a los miembros de la Brigada Azul, encargada de la represión al MIR”, manifestó la abogada Alejandra Arriaza.
 
Los agentes que declararon en el proceso aseguraron que desde el reemplazo a mediados de 1977 de la DINA por la CNI, la nueva policía secreta de Pinochet, todos los operativos de exterminio debían tener la autorización previa de Odlanier Mena que asumió como director. Mena, quien permaneció en el cargo hasta 1980, constituyó equipos operativos de su plena confianza y reorganizó los antiguos grupos Halcón de represión al MIR. Una de estas nuevas pandillas, la Brigada Azul, llevó a cabo la ejecución de Augusto Carmona, supervisada por Krassnoff y bajo el probable mando operativo de Provis.
 
Mediante la detención y tortura de tres militantes del MIR, dos de ellos también periodistas, en Villa Grimaldi la CNI obtuvo información que les permitió ubicar el domicilio de Carmona. Este asesinato fue el macabro debut de Mena, ex embajador de la dictadura en Uruguay, y el último operativo contra el MIR del que fue responsable Krassnoff, antes de su destinación a la Academia de Guerra.
 
Los hechos
 
El crimen, que ocurrió bajo estado de sitio y fue presentado como “enfrentamiento” por los medios de comunicación de acuerdo a la versión oficial, fue acogido por el informe Rettig (Comisión de Verdad y Reconciliación, 1991) sobre la base de los testimonios presentados. Ese relato de los vecinos ahora se convirtió en “verdad jurídica”.
 
Los testigos del vecindario reiteraron al tribunal que una veintena de vehículos rodeó la manzana. Los agentes de la policía secreta allanaron el domicilio de Augusto Carmona en Barcelona 2425, San Miguel, y la casa contigua, aproximadamente a las 20.30 horas, disparando desde el interior. Luego ordenaron a los vecinos irse a sus casas y permanecieron esperando al interior del inmueble. Cerca de medianoche dispararon una ráfaga de metralleta en el preciso instante en que Carmona intentaba abrir la puerta de su casa.
 
Los agentes lo ingresaron al interior de la casa arrastrándolo desde la acera. Compareció en el lugar el fiscal militar de turno, que ordenó un informe a los peritos de la Brigada de Homicidios de la Policía de Investigaciones presentes en la escena del crimen. El informe estableció que el cuerpo fue arrastrado y que la pistola portada por Carmona estaba con seguro, por lo tanto era evidente que no hubo un enfrentamiento. Al sitio llegó más tarde el propio director de la CNI, en su vehículo, un Volvo del año, según declaró Juan Arancibia López, uno de sus choferes.
 
Perfil de los criminales
 
Odlanier Mena Salinas fue condenado en 2008 a 6 años por los secuestros de Óscar Ripoll Codoceo, Manuel Donoso y Julio Valenzuela (Caso Caravana de la Muerte, episodio Arica, 1973) y obtuvo salida de fin de semana de viernes a domingo.
 
Miguel Krassnoff cumple condenas efectivas de cárcel por 103 años, sin beneficios hasta ahora. Al igual que Mena, permanece en el penal Cordillera, denominado “siete estrellas” por las comodidades de que disponen. Encabezó la represión al MIR, utilizando tortura, desaparición forzada y técnicas de guerra sicológica.
 
Enrique Sandoval Arancibia fue condenado a 10 años y 1 día como autor de la muerte de Luis Pantaleón Pincheira Llanos, Jaime Alfonso Cuevas Cuevas, Luis Nelson Araneda Loayza, todos ellos militantes del MIR, y Juan Ramón Soto Cerda, socialista en Las Vizcachas (1981), y hasta entonces cumplía en libertad la pena de 5 años por el crimen del niño Carlos Fariña Oyarce, de 13 años.
 
Manuel Provis Carrasco fue condenado a 5 años y un día por los delitos de asociación ilícita, secuestro y posterior homicidio en Uruguay (1995) del químico Eugenio Berríos, ex agente de la dictadura de Augusto Pinochet. También tiene dos condenas a firme que suman 8 años por el asesinato del mayor Gerardo Huber (1992), sin embargo, hasta el mes pasado permanecía en libertad. Fue jefe del disuelto Batallón de Inteligencia del Ejército.
 
José Fuentes Torres, “El cara de santo” o “Marco Cruzat” cumplía en libertad condena a tres años como autor del secuestro de Mireya Pérez Vargas, y está procesado por su participación en la Operación Colombo (caso de Los 119 desaparecidos).
 
Luis René Torres Méndez alias “Negro Mario”, estaba en libertad condicional, procesado por su participación en secuestros en la Operación Colombo, Operación Cóndor y las detenciones de calle Conferencia.
 
Teresa Osorio Navarro, “Chica Tere”, está procesada por Operación Colombo y por calle Conferencia. Libre al momento del procesamiento.
 
Basclay Zapata Reyes, “El Troglo”, cumple condena en Punta Peuco por once secuestros y el homicidio de Lumi Videla. Procesado por Operación Colombo.
 
¿Quien fue Augusto Carmona?: un periodista de trinchera
 
El periodista Augusto Carmona Acevedo, “El Pelao”, para sus amigos y colegas, “Oslo” para sus compañeros del MIR,  fue acribillado por la espalda por efectivos de la Central Nacional de Inteligencia en 1977, cuando tenía 38 años, y dos hijas, de entonces 3 y 12 años. Pero sus seis nietos jamás pudieron conocerlo. La trampa mortal se activó cuando Carmona intentaba ingresar a su casa en el barrio santiaguino de San Miguel, en Santiago de Chile, al atardecer del 7 de diciembre, con el país en dictadura y estado de sitio. Hoy tendría 74 años. 
 
 
Durante el gobierno del Presidente Salvador Allende, en 1973, Carmona había sido elegido jefe de prensa del entonces Canal 9 de TV de la Universidad de Chile, ocupado por sus trabajadores. Fue redactor político del noticiero “NueveDiario” durante diez años. Escribía asimismo en la revista Punto Final y reporteó para ambos medios noticias como la muerte del Ché Guevara en Bolivia, y las luchas obreras y campesinas en Chile, además de cubrir las noticias del Congreso chileno. El año 1973 fue además jefe de prensa de la emisora del MIR, Radio Nacional. Perteneció a una generación de notables periodistas comprometidos con su pueblo, como Augusto Olivares y José Carrasco Tapia, con quienes tuvo gran cercanía.
 
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Augusto Carmona  con Miguel Enríquez
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Luego del golpe militar, dejó atrás el periodismo tradicional para abrazar los riesgos de la lucha de resistencia, pese a que había sido sometido a una compleja operación al corazón. Era miembro del Comité Central del Movimiento de Izquierda Revolucionaria MIR, y de su dirección máxima en Chile. Por sus amplios contactos y su carácter amistoso, y no sectario, era el responsable de las conversaciones del MIR con dirigentes de la izquierda y la democracia cristiana orientadas a crear un frente de resistencia antidictatorial.
 
Periodismo en la clandestinidad
 
El profesional contribuyó decisivamente a la creación de una red de comunicaciones, integrada por periodistas hombres y mujeres, que recogían testimonios de familiares de presos, torturados y desaparecidos cuando imperaba la censura absoluta. Los boletines se enviaban clandestinamente al “Correo de la Resistencia”, en México y las denuncias alimentaban igualmente a El Rebelde, el periódico del MIR. La mayoría de los periodistas de reconocida militancia de izquierda estaban en campos de concentración, habían sido asesinados, estaban cesantes o se habían exiliado. No existía prensa de oposición y todos los periódicos de izquierda habían sido clausurados.
 
La forzosa quietud de la clandestinidad había permitido al “Pelao” asumir junto a su pareja, la también periodista Lucía Sepúlveda, el cuidado y crianza de su hija Eva María, nacida poco después del golpe, a quien prodigaba su ternura y atención. Sus amigos lo describían como “cebollero”, amigo del tango, los boleros y la bohemia. Para el padre, la ausencia de su hija mayor, Alejandra, exiliada en Alemania con su madre, era muy dolorosa.
 
Egresado del Instituto Nacional, junto a amigos de la promoción 1957 como Antonio Skármeta, Grinor Rojo, Douglas Hübner, Manuel Silva, y Raúl Sotomayor, entre otros, el Pelao Carmona egresó de periodismo y bibliotecología en la Universidad de Chile. Luego de ser elegido jefe de la toma de Canal 9, escribió en la revista Punto Final: “La derecha odia a Canal 9 porque damos preferencia a las noticias y posiciones de los diversos sectores del pueblo, atacamos sin clemencia al imperialismo y usamos un lenguaje duro contra la reacción...”
 
Sus padres, del barrio Las Rejas de la capital, fallecieron tempranamente, destrozados por el asesinato del hijo a quien la prensa de la dictadura llamó “terrorista”.
 
Fuente: Mapocho Press


http://alainet.org/active/64022


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Procesan a los asesinos del periodista Augusto Carmona - Carmona Ernesto [2013-05-16]

Después de 35 años, procesan a los asesinos del periodista Augusto Carmona




35 años tardó la justicia en procesar a los asesinos del periodista Augusto Heriberto Carmona Acevedo, ultimado el 7 de diciembre de 1977 por esbirros de la Central Nacional de Información (CNI) dirigidos por el oficial de ejército Miguel Krasnoff . En este crimen de lesa humanidad, que permaneció de “bajo perfil” por más de tres décadas y media, el periodista fue acribillado por la espalda cuando ingresaba a su domicilio en Barcelona 2524, San Miguel, Santiago.
El ministro Leopoldo Llanos, de la Corte de Apelaciones de Santiago, encargó reos como autores del delito de lesa humanidad al ex general del ejército Odlanier Mena Salinas, director de la CNI, junto a los ex brigadieres del ejército Miguel Krassnoff y Manuel Provis Carrasco; al ex mayor del ejército Enrique Sandoval Arancibia y al ex coronel del ejército Luis Torres Méndez. También están encausados como autores José Fuentes Torres, ex suboficial del ejército, Teresa Osorio Navarro, empleada civil de la Marina, y el suboficial del ejército Basclay Zapata. Otros agentes involucrados en el asesinato ya fallecieron. Algunos de los procesados están en prisión por crímenes similares, varios disfrutan de beneficios carcelarios como salidas de fin de semana o “cumplimiento de penas en libertad, y otros circulan libremente por las calles. 
La decisión judicial fue adoptada el 4 de abril, pero ningún medio dio a conocer la noticia. Sus hijas Alejandra Carmona Cannobbio y Eva Carmona Sepúlveda, junto a su madre, la periodista Lucía Sepúlveda, y la abogada Alejandra Arriaza, darán a conocer el auto procesamiento en una conferencia de prensa el miércoles 15, en el edificio del Círculo de Periodistas de Santiago. El Colegio de Periodistas de Chile anunció que se hará parte del juicio, anunció su presidente, Marcelo Castillo.
Falso “enfrentamiento”
La versión oficial hizo aparecer este asesinato como “muerte en enfrentamiento”, mentira ampliamente acogida por los medios de información de la época. Esa falsa noticia se mantuvo en el inconciente colectivo hasta que en 1991 impuso la verdad el llamado Informe Rettig, de la Comisión de Verdad y Reconciliación. Incluso, muchos amigos y colegas fuimos engañados por este fraude informativo, creyendo durante años que Augusto había defendido valientemente su derecho a la vida y a la libertad. En 1991 se supo que lo asesinaron por sorpresa mientras manipulaba llaves para abrir la puerta de su casa. 
Carmona estudió bibliotecología y periodismo en la Universidad de Chile, donde fue presidente del centro de alumnos. Entre sus tareas relevantes como periodista, en agosto de 1967 cubrió el juicio militar de Camiri, en Bolivia, donde fueron procesados Regis Debray y otros personajes que estuvieron con el Che Guevara. Regresó a Bolivia en octubre de ese año, después de la muerte del líder rebelde.
En 1971 entrevistó a Fidel Castro en La Habana. Sus fuentes preferidas fueron las luchas obreras y campesinas en Chile, además de cubrir las noticias del Congreso. En 1973 fue jefe de prensa de Radio Nacional, emisora del MIR. Perteneció a una generación de notables periodistas comprometidos con su pueblo, como Augusto Olivares, José Carrasco Tapia y muchos otros, con quienes tuvo gran cercanía. Tambié fue presidente del sindicato de trabajadores del Canal 9, redactor político del tele-noticiero “NueveDiario” durante 10 años y redactor de la revista Punto Final desde su fundación en 1965.
En 1970, Augusto Carmona fue elegido jefe de prensa del Canal 9, “el canal del pueblo”, cuando la estación pertenecía a la Universidad de Chile –hoy es el Canal 11, Chilevisión y pertenece al grupo Time Warner-CNN– y estaba ocupada por sus trabajadores.
En 1972, Augusto escribió en Punto Final: “La derecha odia al Canal 9 porque damos preferencia a las noticias y posiciones de los diversos sectores del pueblo, porque atacamos sin clemencia al imperialismo y no titubeamos en usar un lenguaje duro contra la reacción; porque preferimos darle tribuna a la señora de la junta de vecinos antes que reproducir una declaración de un personero de la derecha…”
Tras el golpe militar, dejó atrás el periodismo tradicional para abrazar los riesgos de la lucha de resistencia y la prensa clandestina. Su salud tampoco era óptima, tras sobrevivir a una compleja y delicada operación a la válvula mitral. Cuando lo mataron pertenecía a la dirección máxima del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). Por sus amplios contactos, y su carácter amistoso y nada sectario, fue encargado de explorar la creación de un frente de resistencia antidictatorial en conversaciones con dirigentes de la izquierda y la democracia cristiana.
Gotas de justicia
El ministro Leopoldo Llanos calificó el asesinato como delito de lesa humanidad porque según el derecho penal internacional fue “un ataque sistemático o generalizado en contra de bienes jurídicos como la vida a una parte de la población civil, con determinada opción ideológica, con la participación del poder político y la intervención de agentes del Estado.” Tras la investigación, concluyó que hay presunciones fundadas para encargar reos a los imputados y ordenar su detención por constituir un peligro para la sociedad.
El asesinato de Carmona generó un procedimiento de rutina, y simbólico, de la fiscalía militar, que en 1993 sobreseyó la causa aplicando la ley de amnistía dictada por la propia dictadura. Una nueva querella contra “Augusto Pinochet y quienes resultaran responsables”, entablada por la familia en 2003, activó una investigación seria del ministro de fuero Alejandro Solís, recientemente jubilado. La causa fue proseguida por el ministro Leopoldo Llanos.
“La encargatoria de reo es apenas el primer paso hacia una sentencia que marque el fin de la impunidad”, dijo Lucía Sepúlveda. Ante la demora en la adopción de resoluciones judiciales la familia exigió que “en esta fase la justicia no dé lugar a artilugios legales de los reos”.
“Valoramos que la investigación califique el crimen como de lesa humanidad e incluya al máximo responsable de la CNI, Odlanier MENA, como autor del delito, junto a los miembros de la Brigada Azul, encargada de la represión al MIR”, manifestó la abogada Alejandra Arriaza. 
Los agentes que declararon en el proceso aseguran que desde el reemplazo de la DINA por la CNI, a mediados de 1977, luego que Odlanier Mena asumiera como director (hasta 1980), todos los operativos de exterminio debían tener su autorización previa.
Mena constituyó equipos operativos de su plena confianza y cambió el nombre y reformó los antiguos grupos Halcón. La Brigada Azul, una de las nuevas pandillas reestructuradas pero casi con los mismos esbirros, llevó a cabo la ejecución de Augusto Carmona, supervisada por Krassnoff y bajo el probable mando operativo de Provis.
Mediante la detención y tortura de tres militantes del MIR, dos de ellos también periodistas, en el campo de tortura de Villa Grimaldi la CNI obtuvo la información que les permitió ubicar el domicilio de Carmona, cuyo asesinato fue el macabro debut de la jefatura del general Mena, ex embajador de la dictadura en Uruguay. También fue el último operativo contra el MIR de Krassnoff, trasladado después a la Academia de Guerra.
Los hechos
El asesinato, ocurrido bajo estado de sitio y dibujado por los medios con la versión oficial de “muerte en enfrentamiento”, fue acogido por el Informe Rettig –de la Comisión de Verdad y Reconciliación, 1991– ante la fuerza y coherencia de los testimonios presentados. El relato de los vecinos que presenciaron el crimen se convirtió en “verdad jurídica”.
Los testigos del vecindario reiteraron ante el tribunal que una veintena de vehículos rodeó la manzana. Los agentes de la policía secreta allanaron el domicilio de la víctima y la casa contigua, aproximadamente a las 20:30 horas, haciendo disparos desde el interior de la vivienda. Luego ordenaron a los vecinos irse a sus casas y permanecieron esperando al interior del inmueble y en los vehículos estacionados en las inmediaciones. Cerca de medianoche dispararon una ráfaga de metralleta en el preciso instante en que Carmona intentaba abrir la puerta de su casa.
Los agentes lo ingresaron al interior de la casa arrastrándolo desde la acera. Compareció el fiscal militar de turno, quien ordenó un informe a los peritos de la Brigada de Homicidios de la Policía de Investigaciones presentes en la escena del crimen. El informe estableció que el cuerpo fue arrastrado y que la pistola portada por Carmona estaba con seguro, por tanto era evidente que no hubo “enfrentamiento”. Al sitio llegó más tarde el propio director de la CNI, general Mena, en un automóvil Volvo del año, según declaró Juan Arancibia López, uno de sus choferes.
¿Quiénes son los criminales?
Odlanier Mena Salinas fue condenado en 2008 a 6 años por los secuestros de Óscar Ripoll Codoceo, Manuel Donoso y Julio Valenzuela (Caso Caravana de la Muerte, episodio Arica, 1973) y obtuvo salida de fin de semana de viernes a domingo.
Miguel Krassnoff cumple condenas efectivas de cárcel por 103 años, sin beneficios hasta ahora. Al igual que Mena, permanece en el penal Cordillera, denominado “siete estrellas” por las comodidades que ofrece. Encabezó la represión al MIR, utilizando tortura, desaparición forzada y técnicas de guerra sicológica.
Enrique Sandoval Arancibia fue condenado a 10 años y 1 día como autor de la muerte de Luis Pantaleón Pincheira Llanos, Jaime Alfonso Cuevas Cuevas, Luis Nelson Araneda Loayza, todos ellos militantes del MIR, y Juan Ramón Soto Cerda, socialista en Las Vizcachas (1981), y hasta entonces cumplía en libertad la pena de 5 años por el crimen del niño Carlos Fariña Oyarce, de 13 años.
Manuel Provis Carrasco fue condenado a 5 años y un día por los delitos de asociación ilícita, secuestro y posterior homicidio en Uruguay (1995) del químico Eugenio Berríos, ex agente de la DINA. También tiene dos condenas a firme que suman 8 años por el asesinato del mayor Gerardo Huber (1992), sin embargo, hasta el mes pasado permanecía en libertad. Fue jefe del disuelto Batallón de Inteligencia del Ejército.
José Fuentes Torres, “El cara de santo” o “Marco Cruzat” cumplía en libertad condena a tres años como autor del secuestro de Mireya Pérez Vargas y está procesado por su participación en la Operación Colombo (caso de Los 119 desaparecidos).
Luis René Torres Méndez alias “Negro Mario”, estaba en libertad condicional, procesado por su participación en secuestros en la Operación Colombo, Operación Cóndor y las detenciones de dirigentes comunistas en calle Conferencia.
Teresa Osorio Navarro, “Chica Tere”, está procesada por Operación Colombo y por calle Conferencia. Libre al momento del procesamiento.
Basclay Zapata Reyes, “El Troglo”, cumple condena en Punta Peuco por once secuestros y el homicidio de Lumi Videla. Procesado por Operación Colombo.

- Ernesto Carmona, periodista y escritor chileno, presidente de Ciap-Felap.


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