Secciones

Buscamos Editores - Participa - Colabora

miércoles, 11 de diciembre de 2019

Ministros de Piñera: jóvenes de "Chacarilla" con Pinochet



Pinochet, el recordado “Acto de Chacarillas”, los ministros de Piñera y la mala memoria de los chilenos

21 de mayo de 2011 - Por Luis Casanova R.

Así como sucedió con esta manifestación, con tintes fascistas de 1977 por las banderas, antorchas, altares donde asistieron tres secretarios de Estado de Piñera y en el que los medios cercanos al gobierno, no hay ninguna mención, con “Los archivos del cardenal” hubo un claro intento de censura para que no se transmitiera esta serie. Foto: tres ministros de Piñera, Longueira, Chadwick y Lavín junto al dictador. Al lado de Pinochet el vice presidente UDI, Julio Dittborn

La noticia no es nueva, es más, tiene 34 años de vida. Sin embargo, todavía causa revuelo.

Se trata del recordado "Acto de Chacarillas", detrás del cerro San Cristóbal, donde el general Augusto Pinochet recibió el apoyo de militantes de extrema derecha en los albores de su gobierno dictatorial y donde 77 figuras del pinochetismo, en la que prominentes figuras del espectáculo, el periodismo, el deporte y la política, con antorchas en la mano, se rendían a las bondades del poder institucional.

Si bien todavía algunos de los mencionados en ese grupo niegan su presencia en un evento que muchos lo miran como una anécdota, bastó un artículo publicado este miércoles en Cambio21 para comprobar que ese vínculo que se estableció entre el régimen militar y varios de los que hoy componen la administración Piñera aún genera malestar en diversos sectores de la población. Singularmente, los que dicen que no asistieron (el caso de Coco Legrand) sí aparecen en todas las listas que se entregaron en esa fecha, incluidos los medios de comunicación de derecha, que fueron sustento mediático de Pinochet y que siguen funcionando hasta hoy. Es el caso del diario El Mercurio, que es la lista que publicó Cambio21.

Todo por la nueva estructura que quedó con el gabinete recientemente conformado por los ministros Andrés Chadwick (Vocero), Cristián Larroulet (Presidencia), Joaquín Lavín (Mideplán), trío que estuvo presente en la celebración pinochetista capitalina del 77 y que contó con la asistencia de Patricio Melero (actual presidente de la Cámara de Diputados), Juan Coloma, presidente de la UDI, entre otros dirigentes que hoy engrosan las filas de la Alianza por Chile.

Ni hablar de la histórica fotografía en la que aparece Pinochet hablándole seriamente a Longueira, Lavín, Chadwick y al ex diputado Julio Dittborn que adorna esta crónica. Diversas publicaciones han festinado con ella y los lectores se han encargado de despotricar en contra de la derecha en las redes sociales.

Por si fuera poco, la columna escrita por José Bengoa, denominada "Los Chacarilla Boys o de la amnesia chilena", desató un sinfín de comentarios.

Según el redactor, fueron 77 los elegidos porque "emulaban a los 77 soldados de La Concepción en la guerra con el Perú". Se trataba de "bosques de banderas y antorchas al mas puro estilo del nazismo hitleriano (que) iluminaban la noche de invierno".

"Mi corazón de viejo soldado, revive con profunda emoción el coraje insuperable de Luis Cruz Martínez, que en plena soledad de la sierra peruana supieron demostrar con la entrega de sus vidas que nuestra Patria y los valores permanentes del espíritu están por encima de cualquier sacrificio personal que su defensa pueda demandar", oraba Pinochet a esta tropa de figuras.

Bengoa alega contra estos "Chacarilla Boys", dado que "nunca han hecho autocrítica alguna o pedido perdón, han pasado colados en medio de las tormentas. No sabían, es lo que más mentirosamente han tratado de balbucear. ¿Qué no sabían? Todos los que vivíamos en Chile lo sabíamos detalladamente. ¿Usted presidente no sabía y no sabe a quienes está metiendo en La Moneda?"

Mala memoria

El aludido Bengoa hablaba de "amnesia", mal endémico que caracteriza a la sociedad chilena y que nuevamente es puesto a prueba con "Los archivos del Cardenal", serie de TVN que rememora las violaciones a los derechos humanos y los crímenes que se cometieron en la dictadura militar.

Así como sucedió con el acto de Chacarillas, donde en los medios de prensa cercanos a la Alianza no hay ninguna mención, con "Los archivos..." hubo un claro intento de censura luego que el timonel de Renovación Nacional, Carlos Larraín, manifestara sus reparos a que el canal estatal transmitiera esta producción.

¿Por qué negar los hechos del pasado? Mal que mal, se trata de ese pasado que cada día que pasa se nos aparece en las narices. Y para muestra un botón: los teléfonos "pinchados" por Carabineros para seguir a parlamentarios en plena democracia.

A eso hay que sumar el polémico monitoreo de redes sociales ("sapeo") y los carabineros de civil infiltrados en manifestaciones callejeras, todas acciones que fueron denunciadas por ex funcionarios de la policía uniformada en la Cámara de Diputados y que pretende llevar a declarar al ministro del Interior Rodrigo Hinzpeter, mismo personero que aprovechó información clasificada que nunca pudo conocerse por internet para denunciar al diputado socialista Fidel Espinoza.

Si esto no ayuda a refrescar la memoria histórica, entonces qué. Habrá que comprobarlo en las próximas elecciones. El problema es que falta tanto...

http://www.lemondediplomatique.cl/ministros-de-pinera-jovenes-de-chacarilla-con-pinochet

Chacarillas: Los 77 nombres que llegaron al primer gran ritual de la dictadura



Figuras como Andrés Chadwick, Joaquín Lavín, Coco Legrand y José Alfredo Fuentes acompañaron esa noche al dictador Augusto Pinochet para entregarle el apoyo de la juventud chilena. "El futuro de Chile está siempre en vosotros", les ratificó el genocida.
Fue el aniversario de la Batalla de la Concepción, con el tiempo re-significado como la síntesis entre la juventud y la derecha, la ocasión propicia para que la dictadura se mostrara como algo más sofisticado que la carnicería de los primeros años. No sólo se quería gobernar, sino construir una nueva estética: no sólo se querían destruir los vestigios de la UP, sino refundar Chile y a muy largo plazo.

Quedarse en el poder, entonces, dejaba de ser una burda pulsión gorila, sino que suponía disponer del tiempo necesario para impulsar una nueva constitución y un nuevo tipo de democracia, protegida, donde no estuviera en juego el rayado de la cancha.

La puesta en escena fue perfectamente extraída de los actos de la Juventud Hitleriana y rescatadas por la cámara de Leni Riefenstahl, con lo cual la forma empalmaba muy bien con el fondo, encargado al ferviente admirador de Francisco Franco y profesor de Derecho de la Universidad Católica, Jaime Guzmán Errázuriz.

De hecho, el discurso de Pinochet de aquella noche, brillante, habría sido escrito por el ideólogo: “Mi espíritu de Presidente de la República se llena de justificada esperanza, al contemplar que la juventud de hoy ha sabido descubrir el sello de eternidad y de exigencia que encierra para las generaciones siguientes la sangre que nuestros mártires derramaron pensando en la grandeza futura de Chile”, leyó el dictador.


“Jóvenes chilenos”, expresó esa noche. “La posibilidad de materializar integralmente este plan está sujeta a la condición de que el país siga presentando los signos positivos que nos han permitido avanzar hasta la fecha. Para ello se requiere indispensablemente el concurso patriótico de toda la ciudadanía, y muy especialmente, el idealismo generoso de la juventud, que debe encender de mística nuestro camino hacia el futuro (…) El futuro de Chile está siempre en vosotros, cuya grandeza estamos labrando“, cerró.

Las antorchas del acto de Chacarillas iluminaron para siempre a quienes lo protagonizaron. Los jóvenes debían subir por la ladera del cerro San Cristóbal, con banderitas chilenas que le rendían homenaje al dictador. Ahí Pinochet definió el itinerario que sería luego refrendado por la Constitución de 1980, cuyo enfoque ha moldeado la vida y la política chilenas hasta el día de hoy, cuando los esfuerzos por derribarla son resistidos incluso por los que otrora fueron adversarios y perseguidos por el dictador. Respecto a los 77, a la mayoría no le gusta que se recuerde que estuvieron allí, aunque todos le bajan el perfil. Es mejor omitir lo que para el resto es obvio: fueron protagonistas del primer gran ritual de la dictadura.


Esta es la lista de los y las jóvenes que harían la “representación simbólica de la juventud chilena en su compromiso permanente con la tradición y los valores fundamentales del país”. (Según consignó El Mercurio, 9 de julio de 1977).


  1. Jaime Alcalde (Ex dirigente estudiantil)
  2. Gustavo Alcalde (Jefe del Departamento Estudiantil de la Secretaría Nacional de la Juventud)
  3. Francisca Aldunate (Periodista de Canal 13)
  4. Carlos Alegría (Cantante)
  5. Gustavo Alessandri (Ex diputado UDI)
  6. Michelle Astaburuaga (Cantante)
  7. Ignacio Astete (Coordinador Frente Juvenil de Unidad Nacional)
  8. Flor Ayala (Periodista)
  9. Herminio Barra (Dirigente campesino)
  10. Fernando Barros (Abogado de Pinochet en Londres)
  11. Francisco Bartolucci (Ex diputado)
  12. Carlos Bombal (Ex diputado y senador UDI)
  13. Jaime Bretti (Deportista)
  14. Mario Cerda (Secretario comunal de la Secretaría Nacional de la Juventud)
  15. Andrés Chadwick (Ministro del Interior)
  16. Jorge Claude (Secretario del Consejo Superior Estudiantil de la Universidad de Chile)
  17. Juan Antonio Coloma (Ex diputado y actual senador UDI)
  18. David Contreras (Ex dirigente UDI)
  19. Patricio Cordero (Ex presidente de la Fundación Banigualdad)
  20. Luis Cordero (Ex vicepresidente UDI)
  21. Mario Dalbosco (Presidente del Centro de Alumnos del Patrocinio San José)
  22. María de Luigi (Periodista)
  23. Jaime Del Valle (Secretario General FEUC)
  24. Luis Alberto Echeñique (Tesorero FEUC)
  25. Jorge Escárate
  26. Patricia Espejo (Periodista TVN)
  27. Roberto Espinoza (Compositor)
  28. María Olga Fernández (Animadora de TV)
  29. José Alfredo Fuentes (Animador de TV y cantante)
  30. Leonardo García (Presidente del Centro de Alumnos de Agronomía de la Universidad de Chile)
  31. Hans Gildemeister (Tenista)
  32. María Graciela Gómez (Animadora de TV)
  33. Ricardo Herrera (Jefe comunal de la Secretaría Nacional de la Juventud)
  34. Manuel Félix Herrera (Secretario comunal de la Secretaría Nacional de la Juventud)
  35. Ignacio Irarrázabal (Dirigente estudiantil del Frente Juvenil de Unidad Nacional)
  36. Milenko Ivankivic
  37. Cristián Jara (Miembro de la Secretaría Nacional de la Juventud)
  38. Cristián Larroulet (Ex ministro de Sebastián Piñera)
  39. Joaquín Lavín (Actual alcalde de Las Condes)
  40. Coco Legrand (Humorista)
  41. Enrique López (Miembro del Consejo Superior Estudiantil de la Universidad de Chile)
  42. Luis López (Secretario comunal de Conchalí de la Secretaría Nacional de la Juventud)
  43. Julio López Blanco (Periodista y director de Revista Juventud)
  44. Rodrigo Martino (Dirigente juvenil de la Región de O’Higgins)
  45. Manfredo Mayol (Gerente general de TVN)
  46. Oscar Medina (Periodista)
  47. Patricio Melero (Diputado UDI)
  48. Roberto Meza (Futbolista)
  49. Jorge Mitaraki (Dirigente estudiantil del Frente Juvenil de Unidad Nacional.
  50. Fernando Molina
  51. Juan Carlos Montenegro
  52. Juan Esteban Montero (Periodista)
  53. Sergio Montes  (Dirigente la Secretaría Nacional de la Juventud)
  54. Patricio Muñoz (Vicepresidente del Consejo Superior Estudiantil de la UTE)
  55. Hernán Olguín (Periodista)
  56. Fernando Pau (Presidente del Consejo Superior Estudiantil de la UTE)
  57. Gonzalo Pérez
  58. Sebastián Pérez (Director del Instituto de Capacitación e Investigación en Reforma Agraria (ICIRA).
  59. Nelson Pizarro (Ex subdirector de la revista Juventud)
  60. Claudio Sánchez (Periodista de Canal 13)
  61. Jaime Sánchez (Jefe de prensa de Canal 13)
  62. Nelson Sanhueza (Futbolista)
  63. Andrés Santa Cruz (Empresario, ex presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura y de la Confederación de la Producción y del Comercio)
  64. Max Santelices (Presidente del Centro de Alumnos del Liceo Valentín Letelier)
  65. Peter Schuller
  66. Marieta Sepúlveda (Presidenta del Centro de Alumnos del Liceo N° 1 de Niñas)
  67. Cristóbal Silva (Presidente FEUC)
  68. Fernando Embcke
  69. Jorge Socías (Ex futbolista y entrenador)
  70. Verónica Sommers (Miss Chile)
  71. Francisca Soto (Presidenta del Centro de Alumnos del Liceo N° 13)
  72. Roberto Viking Valdés (Cantante)
  73. Cristián Varela (Primer Vicepresidente en la ANFP)
  74. Aníbal Vial (Presidente del Directorio de Fundación Banigualdad)
  75. Antonio Vodanovic (Animador de TV)
  76. Juan Carlos Yakcic (Secretario comunal de la Secretaría Nacional de la Juventud)
  77. Martín Zamora (Deportista)


https://www.eldesconcierto.cl/2018/07/09/chacarillas-los-77-nombres-que-llegaron-al-primer-gran-ritual-de-la-dictadura/

Chile. “Vi cómo golpeaban mujeres”: Nuevos testimonios sobre la patota del ministro del Interior Andrés Chadwick en la Universidad Católica


Resumen Latinoamericano / 5 de diciembre de 2018 / Daniel Labbé Yáñez, Politika

“Nos sacaron la cresta. Era una turba que avanzaba, era muy impresionante. Eran unos señores enormes, su contextura era como de rugbistas. Además llegaban los de Ingeniería Comercial, y ellos tenían un equipo de choque y se juntaban con los de Derecho y arrasaban. Ese era el ejército de Chadwick”, relata el abogado Félix Avilés.

El 21 de noviembre Politika publicó un artículo sobre el pasado del actual ministro del Interior Andrés Chadwick en la Pontificia Universidad Católica (PUC). Un texto basado en los relatos proporcionados por el matrimonio formado por Bernardita López y Antonio Ibarra, quienes durante los años ’70 y ’80 trabajaron como funcionarios de esa casa de estudios. La nota abordó algunos episodios de violencia protagonizados por el hoy secretario de Estado, lo que se tradujo en que algunas personas que fueron testigos o víctimas directas del actuar del entonces presidente designado de la Federación de Estudiantes de la UC (FEUC), confirmaran lo expuesto en el reportaje y sumaran, además, otros importantes antecedentes.

Politika se contactó con algunos de ellos y en este nuevo artículo reproducimos esos testimonios que hablan sobre la violencia de Chadwick y Jaime Orpis, de sujetos armados en manifestaciones, de violencia hacia la mujer, de brutales golpizas contra quienes decidieron simbólicamente defender un simple diario mural y de la infiltración de los aparatos de exterminio de la dictadura al interior de la comunidad universitaria.

El “ejército” de Chadwick

El hoy abogado y entonces estudiante de Teología en la UC, Félix Avilés, recuerda que en esos años la carrera que él cursaba había empezado a manifestarse de manera más colectiva en el contexto de una Iglesia Católica perseguida. “La del Cardenal (Raúl) Silva Henríquez, del obispo (Enrique) Alvear, de Carlos Camus, de Tomás González”, dice. Todos religiosos representantes de un movimiento eclesial y pastoral popular muy fuerte, “que comenzaba a levantar la voz contra las atrocidades de la dictadura” y que tenía su espejo en la Facultad de Teología de la Universidad.

Es en ese marco que en 1978 se lleva a cabo una importante concentración pública contra la represión de Carabineros, motivada por algunas detenciones en el acto del 1 de mayo de ese año, la que se realiza en el patio central del Campus Oriente. “Fue la primera gran manifestación en donde se destapó la ira del Gremialismo -que eran los hijos de Jaime Guzmán- y donde (Andrés) Chadwick era la cabeza, su liderazgo era muy fuerte ahí”, rememora el abogado. “Estas manifestaciones que empezaron a surgir desde Teología no hacían sino incomodar esta tranquilidad aparente en la que ellos estaban acostumbrados a vivir, desarrollarse y formarse, para preservar el sistema que estaban instalando, lo que hoy día tienen”, reflexiona.

Previamente, desde Rectoría de la UC les había llegado un aviso en el que se les señalaba que si los estudiantes de Teología se manifestaban de cualquier forma, tendrían que asumir las responsabilidades y sanciones. “Nos juntamos los ciento y tantos que éramos en el patio central del Campus Oriente. Leímos una declaración, aplaudimos, cantamos -no me acuerdo qué- y nos fuimos. Eso fue. Y a las horas siguientes aparece un listado de las sanciones y los sancionados -tenían esa información porque la declaración la habíamos firmado todos-, y aparecen estudiantes suspendidos por un semestre, por dos semestres y un par expulsados (…) A mí me sancionaron por un semestre”, apunta.

Esta gran manifestación antecedió a lo ocurrido el 6 de septiembre de 1978, donde se relató una violenta acción en contra de manifestantes por parte de un grupo liderado por el ahora ministro del Interior. “Recuerdo que salen los alumnos de Teología y se junta gente de Teatro, de Filosofía, de Educación y empiezan a crecer en número y en un patio gigante se empiezan a sentar uno al lado del otro, sin decir absolutamente nada. Hasta que el presidente de la facultad de Teología lee una proclama y en ese momento bajan los tipos de Derecho que estaban en clases, se sacan los cinturones -esto me consta, lo vi con mis ojos, puedo dar fe absoluta de aquello- y empiezan a pegarle a las mujeres y a los hombres que estaban en el círculo, con violencia. El que dirigía toda esta agresión era Andrés Chadwick Piñera”, contó a Politika Antonio Ibarra Moreno, funcionario por 20 años de su vida de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

“Yo me acuerdo perfectamente de ese día porque era mi cumpleaños. Fue el ‘regalo’ que me dieron”, recuerda respecto de esa jornada Avilés. “Nos sacaron la cresta. Fue terrible, yo veía cómo golpeaban a las mujeres, a las compañeras; era una turba que avanzaba, era muy impresionante, muy impresionante. Eran unos señores enormes, su contextura era como de rugbistas. Además llegaban los de Ingeniería Comercial que estaba en el Campus San Joaquín y ellos tenían un equipo de choque, y se juntaban con los de Derecho y arrasaban. Ese era el ejército de Chadwick”, narra.

Celinda Letelier era para entonces estudiante de Filosofía en la UC y también testigo de las acciones del grupo que formaban junto al ahora ministro del Interior, según recuerda, Juan Antonio Coloma, Jaime Orpis y Baldo Prokurica, entre otros. “Él (Chadwick) organizaba la llegada de gente que nosotros suponíamos eran del Campus San Joaquín, porque eran todos grandes, maceteados. Eran de Ingeniería”, rememora.

“Orcos” con impermeables

El abogado destaca además que al agresivo grupo de gremialistas les interesaba hacerse notar. “Eran como los orcos de El señor de los anillos. Llegaban y con lo que encontraban en el camino, arrasaban”, grafica.

Germán Rojas Guerra estudiaba Francés en la PUC en 1978 y participaba además del taller literario de Roque Esteban Scarpa y Alfonso Alcalde. Relata que en una ocasión presenció la represión por parte de los pupilos de Jaime Guzmán contra unos 20 estudiantes que realizaban un sitting. Releva igualmente la importancia que le daban a marcar presencia más allá de los actos de violencia que protagonizaban. “El grupo vestía impermeables grises y gritaban por Pinochet (…) Empujaron a las personas, la mayoría mujeres, hasta hacerlas levantarse y dispersarse. Les gritaban algo para asustarlas, no alcancé a escuchar, yo estaba en el segundo piso (…) pero las zamarreaban”, recuerda hoy.

“Desde el año ’78 para adelante, hasta el ’81 u ’82, ellos fueron los guardianes no solo de Jaime Guzmán, sino que de la dictadura en general. Y así como nosotros adentro éramos el espejo de esta iglesia que reclamaba por justicia y libertad, ellos eran el espejo de lo que pasaba en el edificio del Diego Portales, donde estaba el alto mando”, explica Avilés.


Flavio Rojas estudiaba entonces Sociología en la Pontificia Universidad Católica y participaba además en el grupo de Solidaridad de la Pastoral Universitaria, formada por gente del MAPU-Obrero Campesino. Relata que a raíz del secuestro de los estudiantes de Periodismo Cecilia Alzamora y José Eduardo Jara, este último fallecido producto de las torturas, surgió en el patio de Teología una manifestación en donde a viva voz comenzaron a gritar ¡Asesinos, asesinos! Al poco rato llegaron los del Movimiento Gremial con refuerzos -apunta- del Campus San Joaquín, principalmente de Ingeniería y Construcción Civil. “Entre los dirigentes de la FEUC estaba Andrés Chadwick y otro estudiante de apellido Ferretti. A nuestros gritos, se avalanzaron sobre nosotros dándonos patadas y puñetes”, asegura, añadiendo que a la estudiante de Periodismo Andrea Vial “le llegó un combo en la cara no sé si de Ferretti o del mismo Chadwick”.

Rojas enfatiza en algo que se quedó para siempre en su memoria. “Recuerdo muy bien de Chadwick y Ferretti sus rostros de odio, de deseos de sacarnos la cresta, de golpearnos hasta dejarnos muy mal. Tenía un rictus próximo a la locura. Algo que nunca olvidaré”, sostiene.

El entonces estudiante de Sociología repara igualmente en una situación que el abogado Félix Avilés también apuntó: la legitimación de lo que ocurría por parte del entonces presbítero Jorge Medina Estévez. “Salió de las oficinas de Teología con el rostro rojo de rabia, mirando al suelo y haciéndose el tonto mientras seguía la paliza hacia nosotros, numéricamente inferiores”, acusa Flavio Rojas.

Armados

Estas acciones generaron un particular ambiente de movilización ante el cual -plantea Avilés- “Chadwick entendió que aquí se les estaba yendo de las manos esta tranquilidad que habían intentado imponer”. El jurista postula que la reacción de entonces de los gremialistas “es un símil de lo que fue la muerte de Camilo Catrillanca. Es decir, esa violencia, ese actuar implacable, donde da lo mismo quién esté adelante, si es un niño chico al lado de Catrillanca o es una mujer al lado de un dirigente de la Universidad Católica. Esa violencia desproporcionada, irracional, es exactamente la misma que estos personajes han desplegado durante todo el tiempo, siendo estudiantes, dirigentes políticos, gobernantes, y que han ido inculcando de la misma manera en las prácticas institucionales de los que tienen la fuerza”.

“Ellos llegaban a nuestras manifestaciones con armas. Un día llegó uno de ellos de apellido Calisaya -le decían el ‘sapo Calisaya’- con arma; llegó con una pistola a vista y paciencia de todos nosotros. Y todo el mundo quedó aterrorizado, porque la brutalidad que desplegaban en el patio central del Campus Oriente era tal que no se sabía cuáles eran los límites que tenían, si es que tenían límites. Nuestra apreciación es que no los tenían”, sostiene el abogado. En ese sentido, menciona una serie de hechos ocurridos al interior de la Universidad, entre ellos el mencionado secuestro y posterior muerte de José Eduardo Jara y el rapto de la estudiante de Filosofía Marcela Palma, hermana de Ricardo Palma Salamanca, a quien se la llevó la Central Nacional de Informaciones (CNI).

Celinda Letelier relata que los gremialistas organizaban grupos para infiltrar las movilizaciones de los estudiantes opositores a la dictadura. “Teníamos conocimiento además que ellos iban a nuestras marchas (…) Me acuerdo de haber visto a alumnos de Derecho que eran altos, los mandaban a ver qué gente del Campus Oriente andaba en la marcha en la calle. Eran como soplones. No éramos muchos estudiantes, entonces nos conocíamos unos con otros”, afirma. Junto con ello apunta que también había unos sujetos a quienes ellos apodaban “los vigilantes”, una suerte de guardias de seguridad del lugar. “Nosotros sabíamos que ellos eran todos participantes de la CNI o de la DINA (Dirección de Inteligencia Nacional)”, explica. En ese contexto es que -dice- “hubo compañeros a los que sacaban del Campus Oriente por horas y los devolvían absolutamente maltratados y golpeados. ¿Quiénes les decían a quién había que sacar? Eso era muy sospechoso para nosotros”.

“La intervención que se hacía adentro de la Universidad por las fuerzas de Inteligencia era conocida, brutal y todos sabíamos qué sucedía”, señala Avilés. Félix fue dirigente político, miembro del Centro de Alumnos de Teología durante cinco años, el mismo número de veces que estuvo detenido; fue relegado y pasó también por los cuarteles de la temida CNI, donde recuerda un episodio con uno de sus victimarios que da cuenta de la infiltración al interior del estudiantado. “Se me enfrentó un tipo disfrazado entero, con anteojos oscuros, barba postiza, y en 30 segundos, un minuto, no recuerdo bien, el tipo recita mi vida entera, lo que yo había hecho el día antes, con quien andaba… Estaba seguro que era alguien que estaba con nosotros en el movimiento estudiantil, que vivía cotidianamente con nosotros”, piensa el abogado, quien advierte: “Ese ambiente era propiciado por estos señores (grupo de Andrés Chadwick) contra todos los que teníamos roles dirigenciales”.

En tanto, Celinda Letelier plantea que se intuía entonces que este grupo de estudiantes -en donde junto a Chadwick sitúa a Juan Antonio Coloma, Jaime Orpis y Baldo Prokurica, entre otros- tenía algún vínculo con la CNI, al igual que los llamados “vigilantes”. “Tenían comportamientos violentos. O sea, yo en el Campus Oriente no habría andado jamás sola. Nosotros en esa época les decíamos The bad boys, los chicos malos”, rememora.

A juicio de Félix Avilés, lo que el ahora ministro del Interior hizo entonces fue “crear un modelo de represión de los estudiantes contra los estudiantes, que después se va replicando y fortaleciendo, bajo la autoridad, el alero y la aquiescencia de los grandes líderes, de (Hernán) Larraín (actual  ministro de Justicia), de (Jaime) Del Valle, de (Jaime) Guzmán, por ejemplo”. “Chadwick fue el articulador de las políticas prácticas de lo que pensaban Guzmán, Larraín y Del Valle, los tres ejes más políticos de la Universidad Católica; y eso arma escuela y perdura hasta por el año ’84, cuando empiezan las manifestaciones en el país y esto ya se hace incontrolable”, explica.

De izquierda a derecha: los gremialistas Pablo Longueira, Andrés Chadwick, Joaquín Lavín y Julio Dittborn

Jaime Orpis fue también presidente designado de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica, en 1982. Como dirigente, Avilés logró llegar a un acuerdo con el gremialista con el objetivo -destaca- “de que él se comprometiera a evitar que nos siguieran pegando sus secuaces”.

“Él me firma, en un gesto emblemático, el compromiso de evitarlo, y en la siguiente actividad de manifestación que hicimos me encuentro a Orpis golpeando a la gente. Me cruzo delante de él, lo agarro y le digo: ‘hueón, hay un compromiso’. Se descuadró y empezó a parar la nueva batalla campal”, relata el abogado. “Orpis era muy violento, pero menos que Chadwick, que no razonaba. (Orpis) Era un tipo además muy iracundo, se enojaba mucho rápidamente”, recuerda. “Orpis era siniestro”, suma por su parte Celinda Letelier.

La golpiza del diario mural

Fue en esos mismos años que ocurrió un particular episodio recordado por los entonces estudiantes del Campus Oriente de la UC, y que junto con víctimas y victimarios tuvo como protagonista al diario mural de la carrera de Teología. Era el único reducto de información distinto a aquellos controlados por la dictadura a través del Gremialismo y la Rectoría. Eso lo convirtió, afirma Avilés, en el “objeto de destrucción” de la patota de Andrés Chadwick. Tras ser puestos en alerta de que el simbólico espacio sería atacado, los alumnos deciden defenderlo. “Recuerdo que me puse delante del diario mural y no recuerdo cómo terminé a seis metros, en el suelo, por un combo que me había llegado. Lo hicieron mierda, pero antes nos hicieron mierda a nosotros”, cuenta el entonces dirigente, quien identifica a un sujeto “enorme” de apellido Ferrada como su agresor.

Celinda Letelier tiene también en su memoria ese episodio. “La Escuela de Teología era muy contestataria y en el diario mural se colocaba toda la información que se tenía, y a Chadwick eso le molestaba mucho y se trasformaba entonces como en el ‘guardián’ del Campus Oriente”, explica.

“Salió de la FEUC con esta tropa de matones y fueron a hacer tira el diario mural porque a ellos les molestaba la información que tenía. Y nosotros nos pusimos a defenderlo. Él (Chadwick) estaba fuera de sí, desencajado. Él no es muy agraciado, así es que imagínate esa cara llena de rabia”, plantea la estudiante de Filosofía. “Le pegaron a un compañero, Mario Bugueño. Otro compañero, David Morales, que era más fuerte, grande, lo sacó del suelo porque lo habían pateado, hecho porquería. Y no lo podíamos llevar al hospital porque tenías que decir quién te había maltratado y eso era peligroso”, narra Celinda. Junto con ello, destaca que todas estas acciones eran observadas por Jaime Guzmán desde el segundo piso. “Esos eran sus niñitos, lo que él formaba”, advierte.

Chadwick junto a Jaime Guzmán, Pablo Longueira y Jovino Novoa, en la previa del plebiscito de 1988. Las Ultimas Noticias















Celinda explica que fue tal la violencia ejercida contra los estudiantes que decidieron defender el diario mural, que Francisca Aninat -quien fuera esposa de José Piñera, hermano del actual Presidente de la República y creador del modelo de las AFP- “le gritaba a Chadwick y a todos los boys que él dirigía que no lo hicieran de esa forma. Se daba cuenta que nos estaban agrediendo y gritaba porque pensaba que le podían hacer caso por su vínculo con quien fue ministro del Trabajo de Pinochet”.

“Mientras matan a Catrillanca, hablan de paz”

“Me duele la guata cuando lo veo. Soy una de las personas que siente que Chadwick no garantiza para nada la posibilidad de construcción de gobernabilidad. Para mí su mano está en los beneficios para los violadores de los Derechos Humanos, por ejemplo. No me cabe la menor duda. Él es el rostro público de la dictadura. Es como esa foto donde él aparece al lado de Pinochet en Chacarillas. Él no se ganó ese lugar al lado del dictador en ese evento porque fuese bonito; no, se lo ganó a punta de delaciones. ¡Si nosotros en el Campus Oriente tenemos muertos! Hubo un periodista (N.del.R.: José Eduardo Jara) que hasta el día de hoy no se sabe quién lo mató y que murió producto de las torturas”, enfatiza Letelier respecto de los sentimientos que le provoca ver hoy al ministro del Interior como una de las más altas autoridades políticas del Gobierno.

“Él no se ha desecho de ese patrón de comportamiento. Yo creo que ninguno de ellos. Tienen un vínculo con esas fuerzas militares, con esas personas, desde hace ya mucho tiempo. Chadwick es como quien se hace el ‘buenito’. ¡¿Tú crees que alguna vez han llamado a la gente del Campus Oriente, al menos a nivel personal, para pedirles disculpas por las agresiones?! Él es incapaz de hacer eso”, plantea Celinda, quien reconoce igualmente sentir impotencia ante lo que ve hoy: “¡Cómo es posible que llevemos 28 años y esta gente -y él particularmente- continúen allí!”.

Chadwick junto a Pinochet en el acto de Chacarillas en 1977
“Me duele el alma saber que todas estas décadas y todo el tiempo de dictadura que estuvimos peleando, haya terminado en las condiciones en que estamos hoy y con los mismos personajes”, reflexiona Félix Avilés. El jurista es padre de Rodrigo Avilés, el estudiante que resultó gravemente herido y estuvo al borde de la muerte luego de ser impactado por un chorro del carro lanza aguas de Carabineros el 21 de mayo de 2015 en Valparaíso.

“Ellos no le hablan a la neurona o a la estructura racional de la ciudadanía, le hablan al corazón de la gente. Y mientras están disparando y matando a Camilo Catrillanca, están hablando de la paz y de la no violencia, que son finalmente los códigos que la gente quiere escuchar”, postula el abogado. “Son absolutamente impúdicos. Y la impunidad va de la mano de lo impúdico; son tipos que no tienen pudor ante nada y que son capaces de decir que lo que pasó con Catrillanca, con Aysén, con Rodrigo Avilés, con Freirina, son solo errores de algunas personas que se salieron de madre”, cuestiona. “Lo que hacen hoy las Fuerzas Especiales es Chadwick. El Chadwick de hoy no es distinto al de la Universidad Católica”, concluye Avilés.

http://www.resumenlatinoamericano.org/2018/12/05/chile-vi-como-golpeaban-mujeres-
nuevos-testimonios-sobre-la-patota-del-ministro-del-interior-andres-chadwick-en-la-universidad-catolica/

La Historia Oculta del Régimen Militar

Donde Están?

Entradas populares

¡TERMAS DE POLLOQUERE Y SURIRE EN PELIGRO!