Secciones

Buscamos Editores - Participa - Colabora

Mostrando entradas con la etiqueta DC. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta DC. Mostrar todas las entradas

miércoles, 13 de noviembre de 2019

FF.AA. se niegan a nuevo Estado de Emergencia, obligando a Piñera a recurrir a policías retirados para agenda de seguridad


Lissette FossaVíctor Herrero A.Camila Higuera (desde Quintero-Puchuncaví)13/11/2019 

En un revés para el mandatario -que se suma a una declaración conjunta de toda la oposición y a nuevas movilizaciones en todo el país- anoche Piñera anunció lo mismo que viene diciendo hace días, pero sin lograr el respaldo de los militares. Ello augura que las protestas no cesarán.


ientras el noticiario Teletrece alargaba su edición principal anoche -mostrando imágenes de saqueos, incendios y violencia- en La Moneda se sucedían telefonazos urgentes entre asesores presidenciales y representantes de las fuerzas armadas, en especial del Ejército.

Según información obtenida por INTERFERENCIA, La Moneda había decidido decretar un nuevo Estado de Emergencia, sacando nuevamente a los militares a las calles del país, ante los numerosos actos de vandalismos -como la quema de la Gobernación de Concepción, un incendio en el cuartel militar de Tejas Verdes en Santo Domingo- que ocurrieron ayer en el marco de una nueva jornada de protesta.

De hecho, en un momento dado corrían rumores de Estado de Sitio. Sin embargo ello era improbable ya que una medida como esa -que incluye la censura previa a la prensa- debe contar con la aprobación del Congreso.

A eso de las 22.30 horas, el Presidente se dirigió al país, flanqueado por el ministro del Interior, Gonzalo Blumel, y la vocera de gobierno, Karla Rubilar, para criticar la situación de seguridad pública y anunciar que podría pedirles a funcionarios retirados de Carabineros y de la PDI sumarse a las labores de seguridad en las calles. Acto seguido, el presidente Piñera afirmó que la agenda social propuesta hace dos semanas se iba a intensificar, mientras comprometió un plebiscito para refrendar una nueva Constitución surgida desde la ciudadanía, pero sin entregar mayores detalles.

Esta concesión del gobierno, nuevamente atrasada en varios días frente a la frenética evolución de los hechos, no inmutó a la oposición que, en la tarde de ayer, sacó un comunicado conjunto de todos los partidos, incluyendo la Democracia Cristiana, exigiendo pasos concretos al gobierno de Piñera. Y conmovió aún menos a los cientos de miles de manifestantes que van todos los días a Plaza Italia.

Lo cierto es que, según informaciones recogidas por nuestro medio, los militares se negaron anoche a seguir la orden del Presidente de decretar un nuevo Estado de Emergencia. Una alta fuente ligada a la Defensa aseguró a este medio que las Fuerzas Armadas no volverían a salir a las calles, puesto que este problema es político y la solución debe ser política.

Varias otras fuentes consultadas por INTERFERENCIA, tanto militares como civiles, aseguran que efectivamente los militares se negaron a un nuevo Estado de Emergencia y volver salir a las calles. Esto a pesar de que, desde hace dos noches, existe información de que los militares estarían acuartelados en las noches.

Mientras tanto, en el gobierno cunde el pánico que Carabineros -fuertemente cuestionados por actuar, mayoritariamente, con una violencia extremada en contra de la población civil- pueda comenzar una suerte de huelga de brazos caídos. Ello, porque algunos sectores policiales se sienten desamparados frente a una arremetida judicial en su contra.

Anuncios tibios

Ayer toda la oposición política, desde el Frente Amplio hasta la Democracia Cristiana, sacó un comunicado instando a Piñera a tomar medidas radicales para calmar el malestar ciudadano. Ello se suma a opiniones críticas desde el propio oficialismo -principalmente desde el presidente de Renovación Nacional, Mario Desbordes, y del senador Manuel José Ossandón- que arrinconan aún más al gobierno de Sebastián Piñera.

Según dirigentes de la DC, un partido que hasta hace poco estaba dispuesto a colaborar con el gobierno en varios temas, el comunicado conjunto es una suerte de ultimátum. “Si el Presidente insiste en ignorar la voz del pueblo, no nos quedará otra que retirar toda colaboración con La Moneda”, afirma un importante asesor de ese partido.

De acuerdo a lo que supo INTERFERENCIA, la DC estaría dispuesta a irse a un choque frontal con La Moneda si Piñera insiste en atrincherarse en San Damián, el barrio donde vive, sin abrirse a un diálogo con la ciudadanía y la oposición.

En su discurso de anoche, tras perder el apoyo de los militares para volver a imponer un Estado de Emergencia, el Presidente Piñera anunció tres grandes temas:

1.- Un acuerdo por la paz y contra la violencia. En palabras del mandatario se trata de un acuerdo “que nos permita condenar en forma categórica y sin ninguna duda una violencia que nos ha causado tanto daño y que también condene con la misma fuerza a quienes directamente la impulse, la avala o la toleren”. Sin embargo, no quedó claro si se refería a la violencia policial o la de grupos extremistas.

2-. Un acuerdo por la justicia. Con el fin de tener una mayor justicia social, el Presidente propuso “impulsar todos juntos una robusta agenda social que nos permita avanzar rápidamente a un Chile más justo, un Chile con más equidad y menos abusos. Un Chile con mayor igualdad de oportunidades y menos privilegios”. Pero, nuevamente, el mandatario no entregó detalles específicos al respecto.

3-. Un acuerdo por una nueva Constitución.  Abriéndose a un tema que hasta tres semanas o estaba ni de cerca en el horizonte del oficialismo, anoche Piñera dio un paso más hacia la idea de una nueva carta fundamental, “dentro del marco de nuestra institucionalidad democrática y con una clara y efectiva participación ciudadana”. Es más, dijo que esa Constitución, cuyo mecanismo no especificó, debería contar “con un plebiscito ratificatorio para que los ciudadanos tengan la ultima palabra”.

Sin embargo, los anuncios del mandatario no produjeron grandes efectos. Es más, después de su discurso, en el centro de Santiago se volvieron a escuchar cacerolazos.

Jornada de protesta

A 26 días de iniciadas las protestas en el país, la jornada de este pasado martes 12 de noviembre nuevamente estuvo marcada por el uso de gases lacrimógenos y perdigones por parte de Carabineros. Las miles de personas que transitaron por Plaza Italia, la Alameda y sus alrededores manifestándose en el día de paro nacional sufrieron una fuerte represión. “¡Renuncia Piñera!”, era la consigna más escuchada en las ajetreadas calles repletas de personas.

Luego de una reunión entre el director General de Carabineros Mario Rozas con Gonzalo Blumel (Evópoli), el ministro del Interior, el domingo pasado, este dio a conocer que el uso de las escopetas antidisturbios tendrán un uso acotado. Sus palabras llegaron tarde y principalmente impulsadas por la indignación que causó el caso de Gustavo Gatica, joven de 21 años que recibió perdigones en sus dos ojos. Desde el comienzo de las protestas, más de 600 personas han sido heridas por perdigones y cerca de 200 han sufrido heridas oculares, según datos que el INDH ha recolectado en hospitales.

A pesar de estas palabras, el uso de las escopetas antidisturbios y el disparo de perdigones continuó ayer, aunque con menor intensidad, según los periodistas de INTERFERENCIA que estuvieron en el lugar de los hechos.

Con todo, el llamado a huelga general no fue exitoso. La mayoría de las empresas y comercios funcionaron de manera normal hasta media tarde, cuando Transantiago anunció que iba a suspender sus servicios, dejando a miles de ciudadanos que habían acudido a sus puestos de trabajo sin la posibilidad de volver de manera expedita a sus hogares, sobre todo los que viven en las periferias de la ciudad.

Sin embargo, las manifestaciones ciudadanas volvieron a ser masivas, repletando la Plaza Italia y muchos otros lugares a o largo de varias ciudades del país.



https://interferencia.cl/articulos/ffaa-se-niegan-nuevo-estado-de-emergencia-obligando-pinera-recurrir-policias-retirados

jueves, 12 de septiembre de 2013

El derrocamiento de Allende, contado por Washington


Publicado el 9/09/13 


HERNANDO CALVO OSPINA – Desde 1961, apenas posesionado, el presidente John F. Kennedy nombró un comité encargado de las elecciones que se desarrollarían en Chile tres años después. Según la investigación de la Comisión Church del Senado estadounidense[1], estuvo compuesto de altos responsable del Departamento de Estado, la Casa Blanca y la CIA. Este Comité fue reproducido en la embajada estadounidense en Santiago, capital chilena. El objetivo era impedir que el candidato socialista, Salvador Allende, ganara los comicios [2].

Allende era un marxista convencido de que por la vía pacífica se podía llegar al gobierno, y, desde ahí, darle un vuelco a las estructuras del Estado en beneficio de las mayorías empobrecidas. Expresaba que para lograr tal objetivo se debía nacionalizar las grandes industrias, priorizando las que estaban en manos estadounidenses, al ser éstas las que explotaban los recursos estratégicos. Estos, y otros ideales sociales, lo convirtieron en un indeseable para Washington: podría servir de ejemplo para los pueblos de otras naciones latinoamericanas.

Para hacerle oposición, varios millones de dólares fueron distribuidos entre los partidos políticos de centro y de la derecha para que realizaran su propaganda. Al momento de elegir el candidato a la presidencia, Washington decidió apoyar a Eduardo Frei, del partido Demócrata Cristiano, un personaje que impuso a sus otros financiados.

En total, la operación costó unos veinte millones de dólares, una suma inmensa para la época, al punto de sólo poderse comparar con lo gastado en las elecciones presidenciales estadounidenses. Es que Washington no tanto invirtió en el candidato Frey, sino que realizó toda una campaña de propaganda anticomunista a largo plazo.

La Comisión del Senado dijo: “Se explotaron todos los medios posibles: prensa, radio, películas, volantes, folletos, correos, banderolas, pinturas murales.” La Comisión reconoció que la CIA realizó, por intermedio de sus partidos comprados y varias organizaciones sociales, una “campaña alarmista” donde el objetivo principal fueron las mujeres, a las cuales se les aseguraba que los soviéticos y los cubanos llegarían para arrebatarle a sus hijos si ganaba Allende. Afiches distribuidos masivamente mostraban a niños llevando en la frente un tatuaje con la hoz y el martillo. La tradición religiosa también fue manipulada al máximo para que se temiera al “comunismo ateo e impío.”

La operación psicológica funcionó por encima de las expectativas: Frei logró el 56% de votos, mientras que Allende el 39%. La CIA, según la Comisión del Senado, aseguró que “la campaña de inculcar miedo anticomunista había sido la más eficaz de todas las actividades adelantadas.”

Fue una operación psicológica, con carácter de guerra, cuya base eran los planes aplicados en Guatemala que terminaron derrocando al presidente Jacobo Arbenz, en junio de 1954 [3]. Una operación que en Chile no se desmanteló con el triunfo de Frei, porque, a pesar de todo, la cantidad de votos logrados por Allende fue alta. Y el vencido tenía todas las intenciones de presentarse a las futuras elecciones.

En sus Memorias William “Bill” Colby, jefe de la CIA entre 1973 y1976, cuenta que durante las elecciones presidenciales de 1970, “la CIA debió dirigir todos los esfuerzos contra el marxista Allende. Ella se encargó de organizar una vasta campaña de propaganda contra su candidatura.” [4] La operación se llamó “Segunda Vía”. Todo por orden directa del presidente Richard Nixon.

Henry Kissinger, el consejero para la Seguridad Nacional del presidente, expresaría durante una reunión del Consejo de Seguridad sobre Chile, el 27 de junio de 1970: “Yo no veo por qué debemos quedarnos indiferentes, mientras un país cae en el comunismo por culpa de la irresponsabilidad de su pueblo.” [5] O sea, la soberana decisión de los ciudadanos no podía ser válida si no estaba en concordancia con los intereses estadounidenses. Durante esta reunión se decidió sumar trescientos mil dólares a la operación de propaganda que ya se adelantaba.

Según la Comisión Church del senado, Richard Helms, jefe de la CIA desde 1966, envió a dos oficiales de la CIA, a los que conocía desde los primeros preparativos de invasión a Cuba, como responsables; ambos especialistas de la guerra psicológica y la desinformación; con importante participación en el golpe de Estado en Guatemala, y acababan de desembarcar de la guerra en Indochina: David Atlee Phillips y David Sánchez Morales. La Comisión del Senado dijo que una de las consignas que englobaba la campaña era: “La victoria de Allende significa la violencia y la represión estalinista.”

Pero el 4 de septiembre de 1970 Allende ganó las elecciones. Escribe Colby que “Nixon entró en cólera. Él estaba convencido de que la victoria de Allende haría pasar a Chile al campo de la revolución castrista y anti-americana, y que el resto de América Latina no tardaría en seguirle los pasos.” Prosigue el ex patrón de la CIA: Nixon convocó a Helms “y le impuso muy claramente la responsabilidad de evitar que Allende asumiera sus funciones.” En la misma reunión Nixon encargó a Kissinger darle un seguimiento estricto al complot.

Es que quedaba una posibilidad para evitar que Allende asumiera la presidencia: había triunfado pero con una mayoría relativa, debido a que las fuerzas de izquierda se habían dividido, carcomidas por la campaña mediática y/o el dinero que la CIA logró inyectar a ciertos grupos. Por tanto el Congreso chileno se debía reunir el 24 de octubre para decidir entre Allende y Jorge Alessandri, candidato del partido conservador y quien obtuviera la segunda votación. El plan de Washington era, entonces, comprar el voto de congresistas para que no confirmaran el triunfo del socialista. Helms envió a un “grupo de trabajo” que mantuvo una “actividad frenética” durante seis semanas”, según relata Colby. Esto tampoco funcionó y Allende sería declarado ganador de las elecciones.

Los operarios especiales de la CIA tomaron contacto con responsables políticos y militares para seleccionar aquellos que podrían estar listos para actuar contra Allende, “y determinar con ellos la ayuda financiera, las armas y el material que fuera necesario para barrerlo de la ruta hacia la presidencia”, según Colby.

La mayor esperanza se centró en las Fuerzas Armadas, pero todo dependía de su comandante, el general René Schneider. El problema que encontró la CIA es que este militar había expresado claramente que su institución respetaría la Constitución. Y Colby, en sus Memorias, reconoce con una naturalidad espeluznante: “Entonces era un hombre a matar. Se organiza contra él una tentativa de secuestro que termina mal: fue herido al oponer resistencia y muere poco después debido a las heridas.”

Según la Comisión Church el 22 de octubre, muy temprano en la mañana, la CIA entregó a conspiradores chilenos metralletas y municiones “esterilizadas”, denominadas así porque en caso de investigación no es posible determinar su origen. Horas después se produjo el atentado. Tres días después moriría Schneider, “el hombre a matar”. Inmediatamente el presidente Nixon envió un cínico mensaje a su homólogo chileno: “Yo quisiera hacerle parte de mi dolor ante este repugnante acto.” El sucesor de Schneider sería un tal general Pinochet.

El 3 de noviembre de 1970 Allende se posesionó como presidente: Nixon no le envió el regular mensaje de felicitación que exige el protocolo diplomático, ni el embajador estadounidense asistió a la investidura.

Ahora correspondía preparar la desestabilización del nuevo gobierno, lo cual se encargaría a la Dirección del Hemisferio Occidental de la Agencia. Una dependencia que desde 1972 tuvo como director a un oficial con gran experiencia en operaciones clandestinas: Ted Shackley. Y éste nombró a su hombre-sombra, Tom Clines, para que se concentrara en el “caso Allende”, teniendo bajo su responsabilidad a los viejos colegas Sánchez Morales y Atlee Phillips.

En marzo del siguiente año Bill Colby vuelve a ser el superior de Shackley y Clines como subdirector de Operaciones Especiales. Este trío regresaba de estar al frente de la guerra sucia en Indochina, muy particularmente en Vietnam.

Desde 1972 este equipo de la CIA, en Washington y Chile, fue desarrollando la operación más perfeccionada de desinformación y sabotaje económico que hasta ese momento se conociera en el mundo. Colby confesó que fue una “experiencia de laboratorio que demostró la eficacia de la inversión financiera para desacreditar y derrocar a un gobierno.” [6]

No fue todo. Según la Comisión del Senado estadounidense, la estación de la CIA en Santiago se dedicó a recoger toda la información necesaria para un eventual golpe de Estado. “Listas de personas a detener; infraestructuras y personal civil que debían ser protegidos con prioridad; instalaciones gubernamentales a ocupar; planes de urgencia previstos por el gobierno si se diera un levantamiento militar.” [7]

Según el ex funcionario del Departamento de Estado, William Blum, esta información sensible de Estado fue obtenida a partir de la “compra” de altos funcionarios y de dirigentes políticos de la coalición partidaria de Allende, La Unidad Popular [8] . Mientras que en Washington los empleados de la embajada chilena se quejaban de la desaparición de documentos, no sólo de la sede diplomática sino de sus propios domicilios. Sus comunicaciones fueron sometidas a escucha. Un trabajo realizado por el mismo equipo que muy poco después se involucraría en el Watergate. [9]

La acción contra Allende necesitó de una campaña internacional de difamación e intrigas. Buena parte de ella fue encargada a un inexperto en política exterior y casi desconocido político, aunque viejo conocido del presidente Nixon y de los hombres que adelantaban la operación: George H.W. Bush. Esa tarea la realizó como embajador en la ONU, función que ocupaba desde febrero de 1971. Cuando fue nombrado para el cargo nadie quiso recordar que pocos meses antes había logrado, como representante a la Cámara de Texas, que se restableciera en ese Estado la pena de muerte para los “homosexuales reincidentes”.

El 11 de septiembre de 1973 se da el sangriento golpe de Estado contra el gobierno de Allende, encabezado por el general Augusto Pinochet, y se desata una terrible represión. Aunque Shackley había dejado su cargo poco antes de aquel fatídico día, fue la figura clave en el operativo. Su biógrafo afirma: “Salvador Allende murió durante el golpe. Cuando el humo se disipó, el General Augusto Pinochet, dirigente de la Junta Militar, estaba en el poder dictatorial, debido en parte al arduo trabajo de Shackley [...]” [10]

Casi un mes después, el 16 de octubre, Henry Kissinger recibiría el Premio Nobel de la Paz… Al año siguiente del golpe, mientras la dictadura seguía ensangrentando a la nación, el presidente Gerald Ford declaraba que los estadounidenses habían actuado “por los mejores intereses de los chilenos y, obviamente, para los de Estados Unidos.” [11]

Mientras que en 1980 el ex presidente Nixon escribiría: “Los detractores se preocupan únicamente por la represión política en Chile, e ignoran las libertades fruto de una economía libre […] Más que reclamar la perfección inmediata en Chile, deberíamos apoyar los progresos realizados.” [12]

(* Con algunos pocos cambios, este es un capitulo tomado del libro “El Equipo de Choque de la CIA”. El Viejo Topo, Barcelona, 2010.)

Notas:

1- Comisión especial presidida por el senador Frank Church: “Alleged Assassination Plots Involving foreign Leaders.” November, 1975. U.S. Government printing office 61-985, Washington, 1975.

2- Cover Action in Chile, 1963-1973. The Select Committe to Study Governmental Operations with Respect to Intelligence Activities, US Senate. Washington, 18 décembre 1975.

3- El presidente estadounidense Dwight David Eisenhower autorizó a la CIA el derrocamiento de Arbenz, aplicando un plan integral, inédito hasta ese momento en el continente, que contenía acciones de guerra sicológica, mercenaria y paramilitar, cuyo nombre en clave fue PBSUCCESS. Ver: Cullather, Nick. “Secret History: the CIA Classified Accounts of its Operations in Guatemala, 1952-1954″. Stanford University. 1999.

4- Colby, William. “30 ans de C.I.A.” Presses de la Renaissance. París, 1978.

5- Newsweek. Washington, 23 septembre 1974.

6- New York Times. 8 septembre 1974.

7- Cover Action in Chile, 1963-1973. Ob. Cit.

8- Blum, William. “Les guerres scélérates”. Parangon, París 2004.

9- Watergate se llamaba el edificio donde ese encontraban las oficinas del Partido Demócrata. Ilegalmente, en 1972 el presidente Nixon ordenó que fueran puestas bajo escucha. Ante las pruebas y el escándalo el presidente debió renunciar en agosto de 1974. Ver: Marchetti, Victor y Marks, John. “La CIA et le culte du renseignement”. Ed. Robert Laffont. París, 1975.

10- Corn, David. Blond Ghost, “Ted Shackley and the CIA’s Crusades”. Simon & Schuster. New York, 1994.

11- New York Times. 17 septembre 1974.

12- Nixon, Richard. “La vraie guerre”. Albin Michel. París, 1980.


http://www.contrainjerencia.com/?p=74311

miércoles, 4 de septiembre de 2013

EUGENIO “TIQUI” GONZÁLEZ: “LAS RADIOS COMUNITARIAS NO EXISTEN”


tikiweb
Tenemos el agrado de entregar para ustedes la entrevista que le hizo revista Pólvora al nunca bien ponderedo Eugenio “Tiqui” González y se manda unas frases de antología o de psiquiátrico.
El 11 de septiembre vio la luz la edición nº 6 de revista Pólvora que se distribuye en las regiones, IV, V, RM y VIII, para ustedes en exclusiva la cruda realidad y visión del concejal porteño de derecha.
Concejal de Valparaíso
Eugenio “Tiqui” González: “Las radios comunitarias no existen”

Lleva varios periodos como concejal de Valparaíso y su perfil de caudillo local, lo ha transformado poco a poco en uno de los personajes más repudiados por la cultura y contracultura del puerto. Las decenas de comunicadores, agentes culturales y pobladores afectados por los cierres y allanamientos de radios comunitarias, sindican al “Tiqui” como el responsable de todo, acusación que el dueño de Radio Congreso no niega ni le interesa hacerlo, pues según dice, “yo tengo el poder”.

Por Amanda Durán


Eugenio González, conocido popularmente como el “Tiqui tiqui” de la Quinta Costa, no sólo destaca por su pasado folclórico o su reinado como representante de la Asociación de Radiodifusoras de Chile (ARCHI) en la V Región, también lo hace por su camaleónica militancia y “llamativo” currículum.

Este personaje partió en el PS para luego vincularse a la DC, etapa en la que arrendaba sus equipos de amplificación para la campaña del NO. Hoy, es concejal electo de RN, manteniendo un postulado pro UDI. Además, es dueño de Radio Congreso, una popular emisora destacada por su tendencia a la cumbia y ha sido  acusado por su ex pareja, Luz María Jeldes, por amenazas de muerte, caso que terminó con la prohibición a don Eugenio de acercarse a la denunciante.

Por estos días, Eugenio “Tiqui” González, hombre de cejas diabólicas, hace noticia por su flemática aversión al funcionamiento de las radios comunitarias, siendo sindicado por varias de éstas, como el promotor de allanamientos y persecuciones de las que han sido objeto durante las últimas semanas. A esas acusaciones, responde en la siguiente entrevista que concedió a Revista Pólvora.

¿Cuál es la misión de su radio en Valparaíso?

Es como la de todas las radios: dar música, entretención y cultura. La misión de Radio Congreso, particularmente, es compartir sueños y esperanzas, en nuestro caso, en el puerto de Valparaíso.

En ese sentido, ¿cuál es el papel que tienen las radios comunitarias?

Las radios comunitarias no existen, lo que hay, son las llamadas radios de mínima cobertura que legalmente cubren un radio de tres cuadras, por lo que su misión debería reducirse a compartir las actividades de ese sector, nada más. El resto, son radios ilegales, que se toman el dial, eso es un delito.

Varios políticos de la zona, incluso el alcalde de Valparaíso, han sido entrevistados en Radio Placeres. Al hacer esto, ¿no se transforman en cómplices del delito? ¿Se querellarán contra ellos?

No saben, la gente que fue a Radio Placeres no sabe que es una radio ilegal.

¿El alcalde no conoce esta ley?

¿Usted cree que si hubiera sabido habría ido?


MI PAPEL ES IR A LOS FUNERALES

¿Por qué se eligió el camino de la querella en vez de buscar algún tipo de mediación junto a los afectados?

No hay mediación posible, es como el comercio ilegal, no es un tema nuestro.

¿Por qué no es tema suyo? Como representante regional de ARCHI imagino que tendrá un papel fiscalizador…

Mi labor es la de mantener unido al gremio, a los socios de ARCHI, o sea, ocuparme de visitar a alguien si está enfermo, ir a los funerales de los que van muriendo.

¿Por qué no se tomó antes esta medida de intervención?

Estas radios han sido sancionadas en varias oportunidades. Yo le diría a la gente de Radio Placeres, que tienen equipos de periodistas detrás, que busquen el mecanismo de la legalización, que postulen a concurso.

Radio Placeres postuló en su momento, pero el funcionamiento es por tómbola. Luego han solicitado nuevos concursos y no han sido atendidos. ¿Le parece que es este mecanismo el correcto?

Ese es un tema de la subsecretaría, no es un tema nuestro. Veinte años atrás, cuando yo postulé, había que presentar un proyecto, contratar un técnico que lo revisara (esto costaba como cien millones de pesos). Ahí no había pituto.

Yo tengo el Poder

¿La ARCHI no puede mediar en que este sistema de concurso cambie a un formato más democrático?

No tenemos nada que ver nosotros, nosotros nos preocupamos de nuestros amigos, nuestros socios. Radio Placeres, por ejemplo, ha hecho una campaña en mi contra, lo mínimo que me han dicho es que soy maricón, que me gustan los cabros chicos, que soy ignorante. ¿Tu crees que si me siguen insultando van a lograr entrar a la legalidad? No, porque yo tengo poder, y si vuelven a transmitir, los allano al tiro, yo tengo el poder acá, pero me he querido mantener al margen.

¿Por qué se mostraron los equipos incautados de las radios allanadas tan ostentosamente a la prensa?

Porque es lo que procede, es un delito. Igual como cuando se desbarata a un narcotraficante y tienen que mostrar la cocaína. Nosotros desbaratamos cinco radios como mecanismo de advertencia, una de ellas, “Voz del cautivo”, decidió cerrar sus transmisiones antes de ser allanada. Esta advertencia es para que si de acá a treinta días no han bajado sus transmisiones, entonces las querellas que ya están listas con todos los antecedentes, pasan a fiscalía y los embargamos a todos.

¿Cómo llegan a decidir allanar?

La ARCHI trabaja con dos ingenieros, ellos llegan a la ciudad donde está la denuncia, graban los programas, miden frecuencias, sacan fotos y en algunos casos, como pasó en Radio Placeres, entran. Luego de todo eso, se procede a embargar.

¿Por qué no se esperó a que estuviera lista la ley que aún está en trámate?

Porque esa ley sólo rige para las radios que tienen permiso. Ahí, a las comunitarias se les da 10 Watts y si quieren más, van a afectar al dial del lado, y como van a estar las comunitarias juntas, van a tener que vérselas entre ellas.

La Historia Oculta del Régimen Militar

Donde Están?

Entradas populares

¡TERMAS DE POLLOQUERE Y SURIRE EN PELIGRO!