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domingo, 27 de enero de 2013

asesinato del camarógrafo argentino Leonardo Henrichsen

9 JULIO 2011


38 años del asesinato del camarógrafo argentino Leonardo Henrichsen



Por Mateo Fernández
Esta semana se cumplieron 38 años del asesinato en Chile del camarógrafo argentino Leonardo Henrichsen, muerto en las calles de Santiago en un fallido levantamiento militar contra Salvador Allende, el 29 de junio de 1973.
Con motivo del aniversario, la editorial “Aún Creemos en los Sueños”, que publica la revista Le Monde Diplomatique Chile, puso a la venta la versión DVD del documental en 35 mm “Imagen Final”, del director argentino Andrés Habegger. La película rescata la vida y trabajo profesional, así como la trágica muerte del camarógrafo que concentrado en su trabajo registró las imágenes de los militares mientras estos le quitaban la vida. Fue el primer camarógrafo que filmó su propia muerte.
Trabajando para el noticiario de cine “Sucesos Argentinos” y más tarde para la Radio-TV Suecia, la cámara de Henrichsen capturó imágenes inéditas de importantes conmociones sociales y políticas en diferentes países de la convulsionada América Latina de los años 60/70. Fue asesinado 74 días antes del golpe militar encabezado por Augusto Pinochet, mientras filmaba un olvidado y fallido alzamiento castrense que pasó a la pequeña historia como “El Tanquetazo”, porque el protagonista principal del atentado al orden constitucional fue el regimiento de tanques Blindados N° 2, que en esos tiempos tenia su sede a unas 15 cuadras del palacio presidencial de La Moneda.
La asonada, que fue frustrada por la decidida y valiente actuación del general Carlos Prats González -antecesor de Pinochet como comandante en jefe del Ejército y leal al Presidente Allende- fue digitada por la organización armada de extrema derecha “Patria y Libertad”, conducida en esos años por el abogado Pablo Rodríguez Grez, quien a partir de 1998 se convirtió en el más activo defensor de Pinochet ante los tribunales chilenos en numerosos juicios por crímenes que se litigaron hasta su muerte por infarto en diciembre de 2006.
(El general Prats fue asesinado en su exilio en Buenos Aires el 30 de septiembre de 1974 por el estadounidense Michael Townley, el mismo agente DINA que, junto a un equipo de terroristas de origen cubano protegidos hasta hoy por la CIA en EEUU, dio muerte en Washington al ex canciller y ex ministro de Defensa de Allende Orlando Letelier, el 21 de septiembre de 1976. Los asesinatos fuera de la frontera chilena fueron ordenados por Pinochet y planificados por el jefe de la DINA Manuel Contreras Valdebenito, ex general que cumple presidio perpetuo y otras condenas adicionales por múltiples crímenes).
Cuando le dieron muerte, Henrichsen registraba en su cámara el desplazamiento de los tanques en las proximidades de La Moneda, trabajando para la Radio-TV Suecia junto al corresponsal Jan Sanquist. Una patrulla, al mando del cabo segundo Héctor Hernán Bustamante Gómez lo asesinó frente al Banco Central, en la esquina de Agustinas y Morandé. En un hecho inédito en la historia del periodismo mundial, el periodista registró en su cámara de 16 mm la imagen de Bustamante Gómez cuando le disparaba con su pistola, así como a los conscriptos que también gatillaron fusiles de grueso calibre.
Paradójicamente, y a pesar de las imágenes profusamente difundidas del asesino principal,  la identidad de Bustamante logró ser conocida más de 30 años después del homicidio. La justicia chilena desestimó el crimen de lesa humanidad por haber ocurrido antes del golpe militar del 11 de septiembre de 1973. La jueza Rommy Rutheford, del segundo juzgado del crimen de Santiago, falló en 2006 que el homicidio había prescrito. Tampoco prosperó un recurso ante la corte superior. Para la justicia chilena, Herichsen fue una víctima de derechos humanos de segunda clase.
En 2007, la Corte de Apelaciones de Santiago encomendó al ministro Jorge Zepeda Arancibia investigar los asesinatos de Henrichsen y la suerte de otros tres ciudadanos argentinos desaparecidos tras el golpe (Oscar Héctor Bugallo Celuzi, Miguel Ángel Lacorte y Héctor Garzán Morillo), diligencia judicial que teóricamente aún seguiría su curso.
Bustamente pudo morir tranquilamente el 18 de diciembre de 2007, en una cama del Hospital Militar y en la más absoluta impunidad –curiosamente, al igual que Pinochet-, por neumonía asociada a cáncer pulmonar. Durante el fallido intento de golpe fue uno de los pocos miliares golpistas que resultó herido cuando huyó de la escena del crimen tras el fracaso de la asonada y fue conducido al mismo Hospital Militar, del que siguió siendo usuario hasta el fin de sus días.
El cinematografista argentino Andrés Habegger recreó la vida, pasión por su trabajo y muerte de Henrichsen en el documental “Imagen Final”, que -entre otros laureles cinematográficos- en 2010 obtuvo el gran premio del festival internacional de la cadena árabe de TV Al Jazeera, en Qatar. El film de 35 mm, estrenado en varias salas de cine de Buenos Aires en 2009, aún no se exhibe en Chile en “pantalla grande”.
El documental será mostrado en Santiago el martes 19 de junio, a las 18 horas, en la librería Le Monde Diplomatique, San Antonio 434, local 14. Estará presente uno de los protagonistas del film, el periodista Ernesto Carmona, cuya investigación de 10 años permitió establecer la identidad y conocer el paradero del cabo Héctor Hernán Bustamante Gómez. (Entrada liberada).
Nota:
El DVD “Imagen Final”  se encuentra a la venta a $3.990 (menos de 8 dólares) en Le Monde Diplomatique, San Antonio 434 local 14, Santiago, Chile. Por Internet: http://www.editorialauncreemos.cl

Leonardo Henrichsen filma su muerte


Leonardo Henrichsen, Camarógrafo y periodista argentino, muerto en Chile mientras reportaba la sublevación militar llamada el "Tanquetazo". En 1973, Henrichsen fue enviado a Chile a cubrir la delicada situación política y militar del gobierno de Salvador Allende. En la mañana del 29 de junio, al escuchar los primeros disparos de la sublevación militar, salió a filmar junto a su colega, el periodista sueco Jan Sandquist. Mientras grababa imágenes de una patrulla militar en las calles Agustinas y Morandé, a una cuadra del Palacio de La Moneda, fue asesinado por los militares, su muerte fue lo último que registró con su cámara. Las imágenes fueron reveladas en secreto en un laboratorio argentino y dadas a conocer en Chile el 24 de julio, con un profundo impacto. El cabo Héctor Hernán Bustamante Gómez en acción frente al Banco Central, dispara contra el camarógrafo el 29 de junio de 1973. El periodista registró las imágenes de los militares que lo mataron cuando tuvo la mala suerte de toparse, a las 9:10 de la mañana, con el malhumorado cabo Bustamante que, tras el fracaso de su misión de enlace, se dedicó a agredir a los civiles que transitaban por las calles Agustinas y Morandé hasta que Souper dio la orden de huir en desbandada. Otro hecho muy curioso fue que el cabo Bustamante casi muere ese día por lo que podría llamarse 'fuego amigo'. El asesinato de Leonardo Henrichsen todavía continúa impune. Hasta ahora los tribunales chilenos han denegado justicia a la familia del periodista. La jueza Romy Grace Rutherford Parentti, del Segundo Juzgado del Crimen, desestimó por 'prescripción' la querella criminal presentada por los hijos Josephine y Andrés Henrichsen Macfarlane, el 27 de octubre de 2005, contra el cabo Bustamante Gómez 'y quienes resulten responsables'. La corte de Apelaciones acogió también la tesis de la prescripción. El último reclamo de justicia fue un recurso introducido ante la Corte Suprema a fines de abril de este año, por el abogado Hiram Villagra, "por los delitos de secuestro calificado, asociación ilícita genocida, crímenes de guerra y homicidio calificado" de cuatro ciudadanos argentinos muertos o asesinados bajo la dictadura militar: Leonardo Henrichsen, Oscar Héctor Bugallo Celuzi, Miguel Angel Lacorte y Héctor Garzán Morillo.



Policía chilena detuvo a periodista argentino que cubrió manifestación contra el asesino del camarógrafo Leonardo Henrichsen


AMENAZAS DE MUERTE CONTRA UN PERIODISTA
Por Ernesto Carmona.- El periodista y camarógrafo argentino Benjamín Avila y sus colaboradores chilenos Mario Puerto (sonidista) y Arturo Peraldi (asistente) se querellarán contra Carabineros de Chile por la detención ilegal y arbitraria sufrida el sábado, mientras fotografiaban la vivienda del ex cabo de Ejército Héctor Hernán Bustamante Gómez, autor impune del asesinato del periodista argentino-sueco Leonardo Henrichsen, acaecido el 29 de junio de 1973.


 


La acción policial, que prácticamente fue ignorada por los grandes medios de comunicación, constituye una violación abierta a los derechos de la libertad de expresión e información.
Avila y su equipo cubrió el sábado 18 de agosto la “funa” o “scratch” promovida por Funa Chile y diferentes organizaciones sociales que manifestaron frente a la vivienda de Bustamante Gómez, en calle Berna 1538, Población Juanita Aguirre (Unidad Vecinal Nº 26), comuna de Conchalí. Carabineros practicó la detención ilegal del camarógrafo y de sus colaboradores cuando el equipo de tres personas quedó solo, rezagado, haciendo tomas de la casa, sin percatarse que la Funa había concluido.
La Funa recorrió el sector de viviendas de clase media baja de Santiago tal como ocurre, por ejemplo, en una procesión religiosa o una manifestación política. Con megáfonos, bombos, cajas y gritos, la Funa advirtió a los vecinos de la población Juanita Aguirre que viven cerca de un criminal. Muchos vecinos y vecinas, incluso los participantes de una reunión católica que interrumpieron su actividad en la unidad escolar para plegarse a la Funa, reclamaron contra la acción de Carabineros, llamados popularmente “los pacos”. Los vecinos le enrostraron a los policías de Conchalí, Santiago, que cuando los llaman para que acudan a combatir a los delincuentes, “ustedes alegan que tienen poco personal o que les falta bencina, pero a proteger a un asesino llegan altiro’, exclamó una indignada dirigenta de la Unidad Vecinal Nº 26.
Los moradores de la casa de Bustamante Gómez permanecieron todo el tiempo escondidos y sin darse por enterados de la ruidosa Funa que se desarrollaba afuera de su vivienda, pero cuando observaron que el camarógrafo y sus colaboradores habían quedado solos, llamaron a los Carabineros de la Subcomisaría Conchalí Norte, adscrita a la Quinta Comisaría, Av. Independencia 6208, quienes acudieron rápidamente con 2 motocicletas, la Comisaría Móvil Z 3247, el radio patrulla placa RP 479 y numeroso personal que debiera dedicarse a combatir el delito, en un desproporcionado despliegue de fuerza policial contra tres trabajadores de prensa, a quienes acusaron de ’desórdenes públicos’.
“Desórdenes públicos” vs “libertad de información”
“Los pacos”, que no se hicieron presente durante la Funa, convencieron al fiscal de turno, Marcos Meneses, de aplicarle a los trabajadores de prensa el artículo 26 del nuevo Código de Procedimiento Penal, que castiga los llamados “desórdenes públicos”, ignorando que realizaban una cobertura documental y periodística de un hecho social absolutamente legítimo. Actualmente, el artículo 26 es considerado “el caballito de batalla” del Estado chileno para meter a la cárcel a los disidentes políticos del actual gobierno que manifiestan en las calles, en particular los estudiantes y trabajadores subcontratados por las grandes empresas privadas y estatales.
Asimismo, los Carabineros de la 5ª Comisaría de Conchalí parecieran tener estrechos lazos de amistad con el ex cabo Bustamante Gómez porque cuando este periodista se hallaba en la Comisaría esperando la libertad de los detenidos, observó cómo la esposa y la hija del ex suboficial de ejército aparecieron abruptamente en el edificio para abogar contra los presos. Sin siquiera pedirles identificación, los carabineros de guardia les franquearon el acceso directo hasta la oficina del capitán jefe que oficia como jefe de la Comisaría. ¿A qué fueron? ¿Qué hablaron?... Mientras Bustamante Gómez utilizaba a sus mujeres, él permaneció siempre escondido en su guarida.
Merced a los esfuerzos del presidente del Colegio de Periodistas, Luis Conejeros; del abogado de la organización Funa Chile, Rodrigo Román; y de otras personas que se hicieron presentes o intervinieron, los detenidos fueron puestos en libertad al cabo de dos horas de detención ilegal y arbitraria, a las 14 horas del sábado 18 de agosto. Pero no se pudo obtener que la policía levantara los cargos e impedir que el periodista argentino fuera citado a declarar a los tribunales. Benjamín Avila viajó exclusivamente desde Buenos Aires a la cobertura de la Funa y debía regresar a su país el domingo. Por tal motivo, los afectados anunciaron que se querellarán por detención arbitraria e ilegal contra los Carabineros que convencieron al fiscal de turno del Ministerio Público, Marcos Meneses, de fabricar los manidos cargos de ’desórdenes públicos’.
Amenazas de muerte
Esta mañana, al regresar del hospital adonde este periodista acudió a tomarse una muestra de sangre para un control hematológico, recibió una llamada amenazante en el teléfono de su casa, relacionada con la Funa efectuada el sábado al ex cabo Héctor Hernán Bustamante Gómez, el asesino impune del periodista argentino Leonardo Henrichsen.
Desde el teléfono 442 67 26, a las 9:40 de esta mañana del 20 de agosto de 2007, un sujeto me llamó para preguntarme :
- Carmona, ¿a qué hora es la Funa?
- La Funa fue el sábado, respondí.
- Como no trabajas con honestidad, concha e tu madre, te vamos a ...
Presumo que este tipo está relacionado con Bustamante Gómez, a quien descubrí y denuncié como el asesino de Henrichsen, en un trabajo de periodismo investigativo de 10 años. También relaciono estas cobardes amenazas desde el anonimato de un teléfono público de la ciudad con la actuación de Carabineros ocurrida el sábado, después de la Funa.
Por mi parte, como consejero nacional, periodista y ciudadano, he solicitado algún gesto del Colegio de Periodistas de Chile, expresando su preocupación por estos hechos, que además ocurren en total clandestinidad, sin que se reflejen en los medios de comunicación, con la excepción notable de Radio Bío Bío y muy pocos otros medios independientes.


Nota publicada en Argenpress.info (http://www.argenpress.info/nota.asp...)



http://www.voltairenet.org/article151013.html

Pinochet usó dos sombreros diferentes, uno con los protagonistas del "Tanquetazo" y otro con el Presidente Salvador Allende


El día que mataron al periodista Leonardo Henrichsen
Pinochet usó dos sombreros diferentes, uno con los protagonistas del "Tanquetazo" y otro con el Presidente Salvador Allende
por Ernesto Carmona*
El reclamo de justicia que el jueves plantearon a los tribunales chilenos por el crimen de su padre los hijos del periodista argentino Leonardo Henrichsen quizás permita esclarecer los entretelones más oscuros del levantamiento militar previo al golpe definitivo de 1973 que se recuerda mejor como el "Tanquetazo".

31 de octubre de 2005 | Desde Santiago (Chile)
La demanda de castigo a los asesinos del camarógrafo fue introducida por Josephine y Andrés Henrichsen Macfarlane en el Segundo Juzgado del Crimen, a cargo de la magistrada Romy Grace Rutherford Parentti.
El periodista sueco murió durante la asonada castrense recordada como el "Tanquetazo", registrada por la historia el 29 de junio de 1973, dos meses y medio antes del golpe definitivo del 11 de septiembre. Sus protagonistas fueron militares y civiles: la oficialidad del Regimiento Blindado Nº 2, encabezada por su comandante Roberto Federico Souper Onfray, y la cúpula del movimiento Patria y Libertad, que dirigía entonces el abogado Pablo Rodríguez Grez, hoy defensor de Augusto Pinochet en numerosos juicios.
Los uniformados del regimiento de tanques (oficiales, suboficiales y concriptos), ubicado en esa época en Santa Rosa y Porvenir, pasaron todos a la justicia militar, en un proceso que instruyó como fiscal el coronel (J) Francisco Saavedra Moreno, en tanto los cabecillas civiles de la sangrienta asonada se asilaron en la Embajada de Ecuador, donde permanecieron una semana, hasta que el gobierno de Salvador Allende les otorgó salvoconductos para abandonar el país. Los dirigentes de Patria y Libertad que se refugiaron en la sede diplomática, una vez constatado el fracaso del intento de golpe, fueron Pablo Rodríguez Grez, Manuel Fuentes Wendling, John Shaeffer, Benjamín Matte y Juan Hurtado, cuyo asilo duró una semana.
Veintidós personas perdieron la vida en esta violenta acción militar contra civiles indefensos que circulaban por las cercanías del Palacio de La Moneda. Más de un centenar de uniformados se desplazó en tanques, camiones orugas y "camionetas tres cuarto", pertrechados con armas cortas, largas y ametralladoras de calibre .30 y .50.
El periodista Leonardo Henrichsen filmó a sus asesinos en el instante mismo en que le dieron muerte, mientras cubría el alzamiento militar para la Radio y Televisión de Suecia. Cayó en Agustinas, entre Morandé y Bandera, frente al Banco Central, abatido por las balas disparadas por una patrulla que se desplazaba en la camioneta 3/4 PAM Nº 3091, al mando del cabo Héctor Hernán Bustamante Gómez, del Cuadro Permanente de la Compañía de Tiradores del Regimiento Blindado Nº 2.
Oficiales del Blindado Nº 2
Fuente: Proceso 2765/73, Segunda Fiscalía Militar Fiscal: Coronel (J) Francisco Saavedra Moreno Secretario adhoc: Mayor (J) Rolando Melo Silva
El comandante del Regimiento Blindado Nº 2 era el teniente coronel Roberto Federico Souper Onfray. Al quedar en libertad tras el golpe militar del 11 de septiembre de 1973, se desempeñó como agente de la División de Inteligencia Regional de la División de Inteligencia Metropolitana de la DINA/CNI. Un informe desclasificado de la CIA del 31 de agosto de 1971 lo mencionó entre los ocho oficiales del ejército chileno más propensos a oponerse al gobierno de Allende, según la opinión de una fuente no revelada. (El nombre del primero de la lista fue tachado, pero lo siguen Augusto Pinochet, el "Brigadier general Alfredo Canales Márquez, director de la Academia de Guerra; teniente coronel Dante Iturriaga Marchesse, comandante de Fuerzas Especiales; coronel Julio Canessa Robert; teniente coronel Roberto Souper Onfray, comandante del segundo batallón blindado (comanda todos los tanques en Santiago); coronel Sergio Víctor Arellano Stark, actualmente agregado militar en Madrid, pero quien volverá a Santiago próximamente, con destinación desconocida; y coronel Sergio de la Puente, comandante del Regimiento Buin" [Fuente:http://www.elmostrador.cl/modulos/n...]). También es pariente de Carlos Enrique Roberto Souper Quinteros y de los hermanos Jaime y Patricio Souper, activos participantes civiles de Patria y Libertad en el levantamiento, también detenidos y procesados por el tribunal militar.
Souper Onfray quedó en libertad inmediatamente después del golpe, al igual que el resto de los oficiales que se levantaron contra el gobierno de Salvador Allende, más de una semana antes de que el "juez militar" general Herman brady sobreseyera definitivamente la causa por sedición el 20 de septiembre de 1973. En mayo de 2001, Souper Onfray figuraba como "jinete director de turno" del Regimiento Simbólico de Caballería [Blindada] "Coronel Santiago Bueras". En diciembre de 2004, el diario La Cuarta lo señaló entre los probables homicidas de Víctor Jara en el Estadio Chile, junto a otros ex oficiales del Blindado Nº 2, según la investigación que adelanta el juez especial Juan Carlos Urrutia, quien busca a los autores materiales del crimen del canta-autor tras procesar al teniente coronel (R) Marío Manríquez Bravo, jefe del campo de prisioneros que funcionó en ese recinto deportivo que hoy lleva el nombre de la más emblemática de sus víctimas.
Los demás oficiales que participaron en la asonada fueron:
–Capitán Sergio Ramón Rocha Aros, liberado desde los calabozos del Ministerio de Defensa, donde se hallaba detenido. –Teniente Edwin Dimter Bianqui, pariente del compositor Vicente Bianqui, jefe de la acción que liberó a Rocha Aros. –Teniente Raúl Aníbal Jofré González –Teniente Mario Garay Martínez –Teniente José Gasset Ojeda, hermano de Alberto Gasset Ojeda, civil de Patria y Libertad que vistió uniforme militar en el alzamiento. –Teniente Antonio R. Bustamante Aguilar
Según la foja 1089 del expediente del proceso militar 2765/73, en el Regimiento Blindado Nº 2 había otros dos tenientes que tuvieron una participación nula o menos relevante en el intento de golpe: –Teniente René López Medina –Teniente Sergio Fernández Castillo

El doble discurso de Pinochet

El cabo Héctor Hernán Bustamante Gómez, jefe de la patrulla que dio muerte a Leonardo Henrichsen en calle Agustinas, realizó ese día labores de enlace entre Souper Onfray, los carabineros de la Comisaría de Investigación de Accidentes de Tránsito (CIAT) y las tropas del Regimiento Buin, supuestamente "leales", comandadas por el coronel Felipe Geiger Stahr, cuyo mando fue avasallado por el general Augusto Pinochet, quien se presentó emprano en esa unidad en tenida de comabate –"vestido para matar"–, en lugar de estar junto al comandante en jefe del Ejército, general Carlos Prats González, como lo establecía su rol de Jefe del Estado Mayor.
Los carabineros rehusaron una propuesta de Souper, que consistía en permitir el ingreso tropas propias y del Buin al Palacio de La Moneda desde el lado sur y a través del subterráneo de la CIAT, que funcionaba entonces debajo de la Plaza de la Constitución, que en esa época era una amplia explanada utilizada como estacionamiento gratuito de automóviles. Pinochet y el jefe del Buin se echaron para atrás cuando constataron que Souper Onfray había perdido la partida, una vez que comenzaron a llegar al sector norte del palacio las tropas del Regimiento Tacna, sacadas a la calle de mala gana por el golpista coronel Julio Canessa Robert, quien ascendió general y todavía hoy se desempeña como senador de la República, designado por el Ejército. Su cargo "legislativo" expira en marzo de 2006, junto con la figura de los senadores designados que son un quinto de los 50 miembros de la cámara alta.
Prats hizo rendirse a varios tanques por el lado norte del palacio presidencial, derrochando valentía y utilizando solamente la fuerza de su autoridad y su simbólica pistola de reglamento. En cambio, Geiger Stahr prefirió allanar el ministerio de Hacienda, donde apresó a unas ciento cincuenta personas, entre hombres, mujeres y niños, con el pretexto de buscar "francotiradores". El expediente militar registra una declaración del capitán Gabriel Alliende Figueroa, del Buin, sobre un diálogo o parlamento que sostuvo con el comandante Souper Onfray. Otros testimonios dan cuenta de los reclamos de Souper: "¿Dónde está la ayuda del Buin?", el regimiento que fue controlado temprano por Pinochet, en un doble juego, a la espera de los acontecimientos o "al cateo de la laucha", según el lenguaje popular.
Pinochet anduvo toda esa mañana en la cuerda floja. Su comportamiento es un episodio oscuro de la jornada. Pareciera que Souper se abstuvo de destruir los portones de La Moneda con los tanques por sentirse poco seguro debido a la ausencia del Buin, del Tacna, de la Escuela de Suboficiales y de las "masas de Patria y Libertad" comprometidas para la asonada, pero que no aparecieron, aunque fueron armadas con un arsenal robado desde el Blindado Nº 2. El Tacna y la Escuela fueron controladas por los generales Prats y Guillermo Pickering, jefe del Comando de Institutos Militares, apoyado por su vice comandante, el coronel José Domingo Ramos Albornoz.
Ese Comando, que controlaba a todas las tropas conformadas por quienes "estudian" para ser militares –infantería, suboficiales y cadetes– actuó sincronizada y lealmente contra el intento de golpe. Pickering falleció en el exilio y Ramos Albornoz, que fue expulsado por Pinochet del Ejército inmediatamente después del golpe, logró sobrevivir a los frecuentes asesinatos de oficiales disidentes que fueron disfrazados como "suicidios".
El Diario de Guerra que debió redactar ese día el general Pickering registra una contraorden a la Escuela de Infantería dictada por Pinochet, indicando que no salieran las tropas. Pinochet fue el único alto oficial que apareció vestido con ropa de combate, mientras los otros jefes militares como Prats, Pickering y Ramos usaron su "gabardina 2" de reglamento, para trabajo de oficina, puesto que salieron de sus casas sin saber que habría un intento de golpe a primera hora de la mañana.
Aunque Pinochet "sabía" anticipadamente que ese día habría operaciones militares, tampoco se decidió a actuar abiertamente en favor de los golpistas porque estos vacilaron en utilizar la fuerza de sus tanques para introducirse en La Moneda, tal como lo hicieron en el –paradojalmente "indefenso"– ministerio de Defensa, donde obtuvieron bastante ayuda interna para rescatar al capitán Rocha. Cuando el Presidente Allende arribó por la puerta norte del palacio presidencial, Pinochet se las arregló para cuadrarse frente al mandatario. Con su vestimenta de combate y sus gafas oscuras espetó "Señor Presidente, todo está bajo control", palabras que irritaron a sus acompañantes ocasionales, el comandante en jefe del Ejército, general Carlos Prats, y el ministro de Defensa, el periodista José Tohá. Hoy están muertos los protagonistas de ese encuentro con el Presidente, al concluir la jornada sediciosa. Excepto Pinochet, ...quien los hizo matar a todos.

¿Quién es el cabo Bustamante Gómez?

Descubrir la identidad del supuesto oficial que dió la orden de disparar –y cuya figura quedó registrado en la película de Henrichsen– fue un trabajo de una década para este periodista. El sujeto se vistió ese día como si fuera oficial, sin charreteras, pero no era más que un cabo, exaltado y sediento de sangre. El capitán de Carabineros Héctor Castagliola Carotti, que ese día estaba a cargo de la CIAT, lo describió el l 2 de agosto de 1973 como un tipo "sumamente alterado".
Según la declaración de este oficial de policía ante el tribunal militar, "aproximadamente a las 09:15 horas llegó hasta el cuartel [de la CIAT] un furgón de Carabineros que fue detenido por una patrulla militar al mando, al parecer, de un suboficial que no llevaba distintivos y que se encontraba sumamente alterado [Bustamante]". Como la película de menos de dos minutos que alcanzó a filmar Henrichsen antes de morir muestra al reloj del antiguo Banco Sudamericano –hoy Scotia Bank– marcando exactamente las 9:10 de la mañana, al producirse está conversación el camáraografo acababa de ser muerto.
"En vista de ello –prosiguió Castagliola– subí y hable con el suboficial [Bustamante] al que le pedí que se calmara y que dejara bajar el vehículo de Carabineros, lo que efectivamente ocurrió al obtenerse el pase de ese militar. [...] Posteriormente, llegó otra patrulla militar con la misión de hacer presente que el Comandante Souper deseaba entrevistarse con el jefe de nuestra unidad y yo recibí la orden de ir a parlamentar con ese militar, cuyo tanque era el que se encontraba frente a La Moneda". El carabinero relató que Souper pidió la intermediación de la CIAT para obtener la rendición de la Guardia del Palacio. Concluyó su declaración con una frase sacramental que se repite con demasiada frecuencia en las más de dos mil páginas de todo el expediente: "Tampoco supe nada en relación a la muerte del periodista Leonardo Henrichsen".
Según el sargento primero Sergio Espinoza Murillo, comandante del tanque E 2808, que operó junto al de Souper, "el cabo Bustamante me hizo presente que empezaba a acercarse gente por Morandé y Agustinas y que mi Comandante [Souper] me ordenaba que me colocara en Morandé y Agustinas y dispersara a la gente. Yo me puse en el lugar y disparé la punto 50 hacía Morandé, pero al aire". Todavía los edificios circundantes conservan huellas de los impactos de grueso calibre ordenados por Bustamante. En el perímetro de La Moneda murieron numerosas personas que se encontraban en sus oficinas o departamentos.
Enseguida Bustamante ordenó disparar contra el diario La Nación, que se halla frente a la CIAT y a pocos metros de lo que fue el Banco Sudamericano. Según el relato del teniente golpista Raúl Aníbal Jofré González, "[...] uno de los vehículos auxiliares, precisamente el que tripulaba el cabo Bustamante, hizo fuego de ametralladora, al parecer (.50) punto cincuenta, contra esa posición”. El oficial dijo que "transcurría el tiempo sin que apareciera el apoyo, comenzando un gran desasosiego".Bustamente se mostraba cada vez más exaltado.
A media mañana, Souper dio orden de emprender la retirada, decisión que ya había tomado una hora antes el teniente Dimter, a una cuadra de distancia, aburrido de esperar las acciones después de liberar al capitán Rocha, que partió a hacerse cargo del cuartel, donde recibió heridas de bala de tropas de El Tacna. Y ocurrió quizás el único enfrentamiento entre militares que se dio ese día en los alrrededores de La Moneda, pero que fue disfrazado como un tiroteo de "francotiradores", es decir, los trabajadores que construían la torre de Entel, a escasa distancia del centro de los acontecimientos. El Ejército allanó la construcción, donde había más de 100 personas refugiadas en los sótanos, pero no encontraron una sola arma. Sin embargo, igual fueron apresados y entregados a la policía civil, Investigaciones.
Los disparos surgieron, en realidad, desde las "tropas leales" del Tacna, al mando de Canessa, y nada menos que contra la camioneta que manejaba Bustamante, con el resultado de dos muertos, la destrucción del vehículo y heridos por doquier. Bustamante recibió impactos de bala en una pierna, fue a parar al Hospital Militar, y por tal motivo, jamás concurrió a declarar en el corto tiempo que tuvo el fiscal Saavedra para investigar. "Pasó colao", de bajo perfil, ...hasta hoy.
Nacido en 1943, el ex cabo Bustamante –cédula nacional de identidad Nº 6.682.208-7– tenía apenas 30 años cuando ordenó matar a Henrichsen, hace 32 años. Hoy vive en la comuna santiaguina de Conchalí, una barriada popular en la parte norte de la ciudad, pero no parece tener una vida muy próspera, probablemente porque fue jubilado prematuramente por el Ejército, a lo mejor con una pensión baja. Al 29 de marzo de 2005 registrababa 34 cuotas sin pagar de un crédito de consumo del Banco de Chile y un pagaré de la empresa Oriencop Ltda., en mora desde el 28 mayo 2002 al 28 octubre 2004. Pudiera ser que hoy esa deuda cercana a los mil dólares haya aumentado un poco, pero también se le acerca la hora de pagar ante la justicia por su crimen.
 Ernesto Carmona
Consejero nacional del Colegio de Periodistas de Chile y secretario ejecutivo de la Comisión Investigadora de Atentados a Periodistas (Ciap) de la Federación Latinoamericana de Periodistas (Felap).





http://www.a-ipi.net/article130272.html

Murió el ex cabo Bustamante, asesino del periodista Leonardo Henrichsen

25 de marzo de 2008

Por Ernesto Carmona, periodista y escritor; dirigente nacional del Colegio de Periodistas de Chile.
El crimen quedó impune.
Cabo Héctor Bustamante
El cabo Héctor Bustamante,
arma en mano, en la secuencia
 que da testimonio del
 asesinato del periodista
 Leonardo Henrichsen
La magistrada Rommy Rutheford, del Segundo Juzgado del Crimen de Santiago falló la prescripción en 2006. Pero el 25 de septiembre de 2007, la Corte de Apelaciones de Santiago encomendó al ministro Jorge Zepeda Arancibia investigar los asesinatos del periodista Leonardo Henrichsen y de otros tres argentinos: Oscar Héctor Bugallo Celuzi, Miguel Ángel Lacorte y Héctor Garzán Morillo. Esta diligencia judicial sigue su curso.
Bustamante disparó contra Henrichsen mientras este último cubría para la televisión de Suecia el alzamiento de un regimiento de tanques, en las cercanías del Palacio de Gobierno.
La imagen de Bustamante disparándole a matar fue captada por el propio camarógrafo antes de morir y tuvo difusión mundial en fotografías y videos, pero nadie supo su nombre hasta que fue identificado por este redactor más de 30 años después del asesinato.
La noticia del deceso de Bustamante surgió en enero en la Fiscalía de Ñuñoa, cuando concurrí a declarar en una causa por amenazas de muerte provenientes de su entorno, o quizás del propio ex cabo, por una denuncia ante Carabineros del 26 de agosto, introducida luego de recibir tres amenazas telefónicas posteriores a una "funa" o "schratch" al domicilio del ex uniformado, el 18 de agosto.
Después de cinco meses de investigación, la Fiscalía me informó que apenas comprobó que las llamadas provinieron de un teléfono corporativo y de otro público que ya no existe, y que Carabineros omitió en su informe al principal sospechoso indicado por mí en la denuncia del 26 de agosto en la Comisaría Los Guindos de Ñuñoa, o sea ocultaron al occiso Bustamante, según el Parte Nº 4257 cuyo comprobante todavía conservo en mi poder.

Murió en el Hospital Militar

La abogada de la Fiscalía María Gloria Vásquez acogió mi nuevo reclamo contra Bustamante, pero antes consultó diligentemente la base de datos del Registro Civil, desde el computador de su propia oficina.
- Hay un Héctor Hernán Bustamante Gómez, pero está muerto, exclamó.
- No puede ser- fue mi primera reacción. Recordé que en agosto del año pasado permaneció escondido en su casa mientras afuera se realizaba la funa. Pero como al fin de cuentas la gente se muere, añadí: "...a menos que sea un deceso reciente".
El ex cabo murió en una cama del Hospital Militar de Santiago el martes 18 de diciembre, a las 16.30 horas; o sea, una semana antes de Navidad.
"Neumonía basal izquierda y cáncer pulmonar", fueron las causas del deceso, según el documento del Registro Civil.
La abogada de la Fiscalía dejó constancia de que "lamentablemente los funcionarios de Carabineros no consignaron el nombre" del sospechoso que señalé desde el comienzo y registró "que mientras se toma esta declaración, se le informa a la víctima que la persona que señaló como sospechosa, se encuentra fallecida desde el 18 de diciembre de 2007". Eso sería todo.
Para información adicional sobre la situación procesal del caso Henrichsen pueden consultarse estas fuentes: http://www.argenpress.info/notaold.asp?num=037445 y http://www.cctt.cl/nuevo/?q=node/280



http://www.zonaimpacto.cl/211/murio-el-ex-cabo-bustamante-asesino-del-periodista-leonardo-henrichsen.html

CUANDO MATARON AL CAMARÓGRAFO HENRICHSEN


El 29 de junio de 1973 fue asesinado el camarógrafo argentino Leonardo Henrichsen cuando cubría el Tanquetazo, una asonada para derrocar al presidente chileno Salvador Allende. El autor del disparo fue el cabo Héctor Hernán Bustamante Gómez, uno de los militares golpistas. En homenaje a Henrichsen se conmemora en esta fecha en la Argentina el Día del Camarógrafo. Texto de Un reportaje con la muerte, nota de Modesto Emilio Guerrero publicada en la revista Un ojo avizor, nº 15 de marzo-abril de 2000.
“Leonardo Henrichsen marcó un hito en la historia del periodismo de imagen (o gráfico) y en la corresponsalía de riesgo. La cobertura del golpe militar del 29 de junio de 1973, en Chile, lo consagró mundialmente por el patetismo de las imágenes filmadas. En ellas retrata a sus asesinos en el instante en que le dieron muerte. Desde entonces, este camarógrafo argentino es un paradigma en el periodismo internacional.
La corta vida de Henrichsen atravesó, fugaz, una de las etapas más intensas, engorrosas y estremecidas del siglo XX. Nació en 1940, en Buenos Aires, mientras el mundo se descuartizaba a cañonazos. Se mutrió y formó en uno de los períodos de mayor inestabilidad política, movilidad social y bruscos desgarramientos institucionales de Argentina; pero también fue una etapa de desarrollo cultural y artístico.
Una de las ramas de produccion intelectual que más avanzó en el país, en esos años, fue el periodismo. Se formó en Sucesos Argentinos, cuando este estudio era la principal institución de información periodística icónica. De allí surgieron cuatro generaciones de camarógrafos, directores de fotografía, editores y reporteros.
A Henrichsen se le conoce sobre todo por las imágenes de su muerte, esa que nos muestra en silencio ‘desde el otro lado’, y reflejada en el rostro de sus asesinos. Es cierto que ese reportaje impactó y sigue impactando, a los televidentes y lectores del mundo. Le hizo decir al ex canciller alemán Willy Brandt, en julio de 1973, ‘en esas imágenes se desgarra un continente’. Y no hay periodista, político o ciudadano informado de la época que no recuerde esa filmación por la crudeza de sus cuadros.
Pero en su conformación biográfica, ella son apenas el corolario épico de su existencia. Porque su historia como periodista es la proyección de su propia vida: Vivió en el riesgo.
Leonardo Henrichsen cubrió 14 golpes de estado, varias insurrecciones y asonadas militares, el terremonto de Managua, la muerte del ‘Che’ Guevara, la masacre de Ezeiza y otros acontecimentos cruciales de Latinoamérica. Fue en esos escenarios donde se formó y destacó como corresponsal de riesgo.
A mediados de 1970 fue contratado por la televisión estatal sueca para cubrir la región latinoamericana, al lado de uno de los grandes del periodismo europeo: Jan Sandsquist. Los periodistas de su generación admiraban su temeridad y convicción profesional: en medio de los mayores peligros, priorizaba la noticia tal cual surgía de la realidad. El movimiento de la imagen era su pasión. ¿Y la muerte?
Eso no era su problema: sólo quería informar la verdad.
En su intensa labor, de sólo 13 años, filmó y editó centenares de notas y reportajes para Sucesos Argentinos, la TV sueca y el Canal 13 de Buenos Aires. Cuando lo mataron tenía en su valija un boleto de avión para Estocolmo: la TV estatal le preparaba un reconocimiento por su labor periodística. En Buenos Aires había ganado prestigio como cameraman de ‘Rolando Rivas Taxista’, la serie televisiva más famosa de la TV argentina.
También con Mancera y sus ‘Sábados Circulares’, ‘Piel Naranja’, ‘Dos a quererse’.
Se le conocen dos documentales: uno, para Obras Sanitarias de la Nación, y otro que fue premiado con el título ‘El Tren a las Nubes’, para Ferrocarriles Argentinos.
El actor Claudio García Satur acertó cuando dijo, en 1998, en un homenaje internacional, que Leonardo ‘vivió y murió entre la ficción y la realidad’.”
Trailer del documental Aunque me cueste la vida


http://www.teaydeportea.edu.ar/archivos/cuando-mataron-al-camarografo-henrichsen/

La Imagen Final

POR   | 22 DE JULIO DE 2011 | 12:34 AM

La semana pasada inauguró en Chile el documental titulado Imagen Final, que comienza con la última toma del camarógrafo que filmó su propia muerte en Santiago en 1973, durante las acciones subversivas que antecedieron el golpe de estado contra el gobierno popular de Salvador Allende.
Le Monde Diplomatique editó en Chile la versión DVD (90 minutos) del film del director argentino Andrés Habegger, ganador del Gran Premio Alyazira 2010, entre otros laureles internacionales conquistados por esta producción argentino-chilena-sueca y danesa.
El periodista argentino Leonardo Henrichsen filmó las incidencias de su propia muerte en Santiago de Chile, el 29 de junio de 1973, mientras cubría una sublevación militar contra Salvador Allende en las inmediaciones del palacio La Moneda.
Pese a que el rostro del principal asesino fue registrado en su cámara por la propia víctima, en unas imágenes ampliamente divulgadas, su identidad no pudo conocerse hasta treinta y tres años más tarde, cuando el destacado periodista chileno, Ernesto Carmona, descubrió quién fue el militar que lo mató, el cabo segundo Héctor Hernán Bustamante Gómez, jefe de una patrulla del Regimiento de Tanques Blindados 2 de Santiago.
La película ofrece también imágenes inéditas de la convulsionada América Latina de fines de los años 60 y comienzos de los ’70, registradas por Henrichsen, quien trabajaba para Radio y Televisión Suecia.Vea el Trailer de la película:
http://www.80grados.net/estrena-en-chile-%E2%80%9Cla-imagen-final%E2%80%9D/

Crónica del Tanquetazo que mató a Leonardo Henrichsen


01/07/2007

Este viernes 29 de junio se cumplieron34 años del fallido intento de golpe contra Salvador Allende perpetrado por un grupo de oficiales del regimiento de tanques Blindados Nº 2, que pasó a la memoria como El Tancazo o el Tanquetazo. También se conmemora la muerte del camarógrafo argentino-sueco Leonardo Henrichsen, asesinado en las calles de Santiago ese mismo día de 1973, al igual que una treintena de víctimas civiles. En Santiago, hubo dos actividades recordatorias, organizadas por periodistas y amigos de la profesión:
1) 11 horas, Acto in Memoriam, Amunátegui 31, tercer piso (Círculo de Periodistas de Santiago)
2) 12 horas, Romería y Ofrenda Floral frente al Banco Central (Agustinas y Morandé)

Antecedentes del crimen
1973
Henrichsen cubrió el levantamiento militar del 29 de juicio de 1973 para la Radio y Televisión de Suecia. Encontró la muerte mientras filmaba a una patrulla al mando del cabo Héctor Hernán Bustamante Gómez, quien fracasó en conseguir que Carabineros permitiera el acceso a La Moneda por la Comisaría de Accidentes del Tránsito (CIAT) que se hallaba debajo de la Plaza de la Constitución, en la parte posterior del palacio presidencial. Distintos uniformados también fracasaron en otras tareas ordenadas por el jefe de los sublevados, teniente coronel Roberto Federico Souper Onfray, como solicitar la rendición a la guardia de Carabineros encargada del palacio presidencial y exigir la definición de las fuerzas del regimiento Buin, que llegaron al sector desde el norte de la ciudad, al mando del coronel Felipe Geiger Stahr, quien finalmente decidió no intervenir, abandonando a su suerte al jefe del levantamiento, que se hallaba a bordo de un tanque estacionado en los aledaños de la Plaza de la Constitución. El periodista registró las imágenes de los militares que lo mataron cuando tuvo la mala suerte de toparse, a las 9:10 de la mañana, con el malhumorado cabo Bustamante que, tras el fracaso de su misión de enlace, se dedicó a agredir a los civiles que transitaban por las calles Agustinas y Morandé hasta que Souper dio la orden de huir en desbandada.
Durante este episodio ocurrieron algunos hechos singulares. Uno fue el oscuro desempeño de Agusto Pinochet, entonces jefe del estado mayor del Ejército, quien apareció en el palacio de La Moneda, después de la huida de Souper, al mando de las tropas del Buin, en circunstancias que ese regimiento tenía su propio jefe y, además, su investidura de jefe de estado mayor lo obligaba a estar siempre cerca del comandante en jefe, como un secretario, en este caso, del general Carlos Prats González, quien no lo vio durante toda esa mañana. Cuando el presidente Salvador Allende llegó al palacio, apareció Pinochet. El general se cuadró y le dijo “Todo bajo control, mi Presidente”, ante los distraídos Prats y el ministro de Defensa José Tohá. Otro detalle fue que todos los altos oficiales, incluido el general Prats, anduvieron todo ese día vestidos con el uniforme corriente, la llamada “gabardina 2″, utilizada por reglamento para trabajos de oficina, en cambio Pinochet apareció “vestido para matar”, en ropa de combate, como si hubiera sabido temprano que ese día habría una pequeña guerra. Este detalle fue registrado en el “Diario de Guerra” que debió abrir ese día el general Guillermo Pickering, jefe del comando de institutos militares, quien sospechaba de Pinochet y diseñó con Prats la estrategia para sofocar la intentona de golpe. Lo más probable es que Pinochet haya permanecido toda esa mañana “al cateo de la laucha”, esperando hacia dónde se inclinaría la balanza del poder y cuál sería la fuerza real que exhibirían los golpistas, a quien también les falló el apoyo civil y para militar comprometido por la organización fascista Patria y Libertad, cuyos miembros no aparecieron por ninguna parte a pesar que esa misma madrugada sacaron del regimiento abundantes armas largas y pesadas que les fueron entregadas por los oficiales sublevados. Para esa fecha, Prats y Allende tenían absoluta confianza en la lealtad de Pinochet.
En la “foja” 342 del expediente de la causa 2765/73, que el Ejército instruyó inmediatamente después del intento de golpe, a cargo de Francisco Saavedra Moreno, Fiscal militar ad hoc de la Segunda Fiscalía Militar, el
teniente coronel Souper Onfray declaró el 9 de julio: “En relación a la referencia de fojas 247 vuelta, que de mí hace el cabo 1º Alejandro Latorre, no es totalmente efectivo, puesto que cuando llegó junto a mi tanque el Capitán Alliende le pregunté por el Comandante del Buin, haciéndole además la pregunta expresa de “¿dónde estaba la ayuda del Buin?”. Él me contestó que estaba al mando de la Unidad mi General Pinochet y que luego de consultar volvería junto a mí; pero no lo hizo”. Esta declaración por lo menos confirma la connivencia previa del Buin con el intento de golpe.
Otro hecho muy curioso fue que el cabo Bustamante casi muere ese día por lo que podría llamarse “fuego amigo”. La camioneta 3/4 en que se desplazaba su patrulla huyó en dirección sur, por la calle Teatinos, pero fue interceptada en la Alameda por las tropas “leales” del regimiento Tacna, al mando del entonces coronel Julio Canesa, quien salió de mala gana a reprimir a los golpistas, presionado personalmente por el general Prats. Las tropas del Tacna se posicionaron en Alameda, frente al ministerio de Educación, donde detuvieron a muchos sublevados, pero le dispararon al vehículo de Bustamante cuando no acató la voz de alto. Hubo un muerto y varios heridos graves, que fueron llevados de inmediato al Hospital Militar, entre ellos el cabo Bustamante, quien hoy quizás sea cojo porque recibió los impactos de grueso calibre en las extremidades. Un Informe Reservado del Ejército de Chile [Dirección General de Logística, Sección de Sanidad, Hospital Militar], dirigido al tribunal castrense el 24 de julio de 1973, describió la atención prestada a los heridos y fallecidos el día 29 de junio de 1973 y registró: “CB.1 Héctor Bustamante, Regto. Blind. 2 Fractura húmero izquierdo y pie der. Hospitalizado”. Inmovilizado por sus heridas, Bustamante no compareció a declarar ante el fiscal militar, como lo hicieron decenas de cabos, suboficiales, oficiales, y centenares de soldados, carabineros y civiles.
Para ocultar que hubo encuentros armados en el centro de la ciudad entre militares “leales” y golpistas el Ejército creó una fábula: los disparos que recibieron algunos sublevados, como la patrulla de Bustamante, salieron de la construccion de la Torre Entel, a pocos metros de distancia, donde Investigaciones detuvo a 159 personas, entre obreros, ingenieros y otros trabajadores, quienes estaban desarmados y más bien se habían ocultado temerosamente en los sótanos del edificio que carece de ventanas. En definitiva, el cabo Bustamante Gómez fue uno de los pocos militares atacados por sus propios pares en el centro de la ciudad, ya que las fuerzas del Tacna se tomaron a tiros la sede del regimiento Blindados Dos, más de un kilómetro al sur de La Moneda, donde hubo un conscripto muerto y otros heridos. En la jornada hubo 22 muertes civiles documentadas por el fiscal y una decena de uniformados.
El 12 de julio de 1973, el conscripto José Orlando Villa Paredes, de la Compañía de Tiradores del Regimiento Blindado 2, en la foja 528 (b) aparece declarando textualmente ante el juez militar: “Nos apostamos en Morandé con Moneda, mandados por el cabo Bustamante, quien nos ordenó disparar al aire para espantar los civiles. Mi cabo después nos ordenó corrernos a Morandé con Agustinas, también nos ordenó disparar al aire. Al rato, como se iban los tanques del lugar, el cabo Bustamante nos ordenó subir a la camioneta en que habíamos ido y en la Alameda nos detuvo mi General Prats, quien estaba frente a la Torre Entel. No sé de dónde nos dispararon y murió un conscripto que iba en la camioneta, quedando dos de nosotros heridos, a los que llevamos al Hospital Militar”. Este conscripto de la patrulla de Bustamante está, por lo tanto, entre los candidato a la autoría directa del asesinato del periodista, puesto que el disparo mortal definitivo lo hizo un soldado, debido a que el cabo erró por mala puntería, no por falta de deseos de matar. El conscripto Villa Paredes reconoció ante el juez haber disparado por lo menos al aire, pero entrevistado por este periodista el 27 de abril de este año, en su domicilio de Puente Alto, para un documental sobre Leonardo Henrichsen del realizador argentino Andrés Habegger, describió su actuación de ese día más como si sólo hubiera participado en un pacífico paseo militar por el centro de la ciudad. Treinta y cuatro años después ni siquiera admitió haber disparado al aire. “¡Jamás disparamos!”
El asesinato de Leonardo Henrichsen todavía continúa impune. Hasta ahora los tribunales chilenos han denegado justicia a la familia del periodista. La jueza Romy Grace Rutherford Parentti, del Segundo Juzgado del Crimen, desestimó por ‘prescripción’ la querella criminal presentada por los hijos Josephine y Andrés Henrichsen Macfarlane, el 27 de octubre de 2005, contra el cabo Bustamante Gómez ‘y quienes resulten responsables’. La corte de Apelaciones acogió también la tesis de la prescripción. El último reclamo de justicia fue un recurso introducido ante la Corte Suprema a fines de abril de este año, por el abogado Hiram Villagra, “por los delitos de secuestro calificado, asociación ilícita genocida, crímenes de guerra y homicidio calificado” de cuatro ciudadanos argentinos muertos o asesinados bajo la dictadura militar: Leonardo Henrichsen, Oscar Héctor Bugallo Celuzi, Miguel Angel Lacorte y Héctor Garzán Morillo.
1973
Mientras tanto, Bustamante Gómez residiría actualmente en Arica, en el extremo norte de Chile. Y todos los jefes, autores intelectuales y cómplices civiles de este putsch acaecido 74 días antes del golpe de Pinochet –11 de septiembre de 1973– gozan de libertad y buena salud. Souper Onfray prestó incluso sus servicios a la DINA de la región metropolitana de Santiago, la guardia pretoriana que eliminó o hizo desaparecer a más de 3.500 disidentes y opositores a la dictadura.
Ernesto Carmona


http://www.elciudadano.cl/2007/07/01/708/a-34-anos-de-un-intento-de-golpe-con-mas-de-30-asesinatos-cronica-del-tanquetazo-que-mato-a-leonardo-henrichsen/

UN CRIMEN IMPUNE Murió el ex cabo Héctor Bustamante, asesino de Leonardo Henrichsen


Por Ernesto Carmona (*).- Una neumonía basal izquierda terminó con la vida del ex cabo de ejército Héctor Hernán Bustamante Gómez, quien dio muerte al camarógrafo argentino Leonardo Henrichsen, durante la sublevación militar del 29 de junio de 1973, recordada como el “Tanquetazo”.
 | BUENOS AIRES (ARGENTINA)  


El crimen quedó impune. La magistrada Rommy Rutheford, del segundo juzgado del crimen de Santiago falló la prescripción en 2006. Pero el 25 de septiembre de 2007 la Corte de Apelaciones de Santiago encomendó al ministro Jorge Zepeda Arancibia investigar los asesinatos de Henrichsen y de otros tres argentinos, Oscar Héctor Bugallo Celuzi, Miguel Angel Lacorte y Héctor Garzán Morillo. Esta diligencia judicial sigue su curso.
Bustamante disparó contra Henrichsen mientras cubría para la televisión de Suecia el alzamiento de un regimiento de tanques, en las cercanías del palacio de gobierno. La imagen de Bustamante disparándole a matar fue captada por el propio camarógrafo antes de morir y tuvo difusión mundial en fotografías y videos, pero nadie supo su nombre hasta que fue identificado por este redactor más de 30 años después del asesinato.
La noticia del deceso de Bustamante surgió esta mañana en la Fiscalía de Ñuñoa, cuando concurrí a declarar en una causa de amenazas de muerte provenientes de su entorno, o quizás del propio ex cabo, por una denuncia ante Carabineros del 26 de agosto, introducida luego de recibir tres amenazas telefónicas posteriores a una "funa" o "schratch" al domicilio del ex uniformado, el 18 de agosto.
Después de 5 meses de investigación, la Fiscalía me informó que apenas comprobó que las llamadas provinieron de un teléfono corporativo y de otro público que ya no existe y que Carabineros omitió en su informe al principal sospechoso indicado por mi en la denuncia del 26 de agosto en la Comisaría Los Guindos de Ñuñoa, o sea ocultaron al occiso Bustamante, según el Parte Nº 4257 cuyo comprobante todavía conservo en mi poder.
La abogada de la Fiscalía María Gloria Vásquez acogió mi nuevo reclamo Bustamante, pero antes consultó diligentemente la base de datos del Registro Civil, desde el computador de su propia oficina.
–Hay un Héctor Hernán Bustamante Gómez, pero está muerto, exclamó. –“No puede ser”, fue mi primera reacción. Recordé que en agosto del año pasado permaneció escondido en su casa mientras afuera se realizaba la funa. Pero como al fin de cuentas la gente se muere, añadí “…a menos que sea un deceso reciente”.
El ex cabo murió en una cama del Hospital Militar de Santiago el martes 18 de diciembre, a las 16:30 horas, o sea, una semana antes de Navidad. “Neumonía basal izquierda y cáncer pulmonar”, fueron las causas del deceso, según el documento del Registro Civil.
La abogada de la Fiscalía dejó constancia de que “lamentablemente los funcionarios de Carabineros no consignaron el nombre” del sospechoso que señalé desde el comienzo y registró “que mientras se toma esta declaración, se le informa a la víctima que la persona que señaló como sospechosa, se encuentra fallecida desde el 18 de diciembre de 2007”. Eso sería todo.

(*) Periodista chileno, presidente de la Comisión Investigadora de Atentados a Periodistas (CIAP) de la Federación Latinoamericana de Peirodistas (FELAP)

La Historia Oculta del Régimen Militar

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