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viernes, 27 de septiembre de 2013

TVN responde a familiares de ejecutados políticos y asegura que el canal ya reconoció su responsabilidad por montajes durante la dictadura

27 DE SEPTIEMBRE DE 2013
Mauro Valdés envió carta a la familia Gallardo
El director ejecutivo de la estación sostiene que, en mayo de 2007, fue emitido un reportaje que admite que el noticiario central falseó en 1975 la información sobre un supuesto enfrentamiento en el sector de Rinconada de Maipú entre detectives y "terroristas", que en realidad habían sido asesinados en Villa Grimaldi. Lo anterior, a propósito de la decisión que en ese entonces tomó el Colegio de Periodistas de expulsar a los profesionales involucrados.


Luego que el 11 de septiembre pasado los familiares de Catalina Gallardo Moreno, Alberto Gallardo Pacheco y Mónica Pacheco Sánchez emplazaron a Televisión Nacional a asumir su responsabilidad por la emisión en 1975 de un montaje para informar que ellos habían sido abatidos en un enfrentamiento con detectives en el sector de Rinconada de Maipú, en circunstancias que habían sido asesinados en el centro de detención de Villa Grimaldi, el directorio del canal emitió este jueves una respuesta en la que asegura que ese reconocimiento ya lo hizo hace más de seis años.
La carta de los ejecutados políticos fue respondida este viernes en otra misiva por parte del director ejecutivo de TVN, Mauro Valdés,en nombre del directorio de la estación.
En ella, Valdés admite que en esa época “maliciosamente se alteró la verdad de lo ocurrido y se ocultaron las circunstancias de las muertes, causadas por agentes del Estado, en 1975. Además, en situaciones vinculadas con las violaciones a los derechos humanos ocurridas con posterioridad al golpe de Estado, la revelación de la verdad, aun cuando haya transcurrido mucho tiempo, contribuye al objetivo de la justicia, en un sentido amplio, y al logro de una auténtica convivencia democrática”.
No obstante, el ejecutivo aseguró que ese reconocimiento ya se hizo el año 2007 en un reportaje del periodista Claudio Fariña, donde se recuerda el montaje y también los hechos tal como ocurrieron, a propósito de la decisión del Colegio de Periodistas de expulsar de sus filas a los profesionales que se prestaron para engañar a la opinión pública.
“Su afirmación de que “ningún medio televisivo diera cobertura a este gesto (acciones del Colegio) quedando esta otra noticia en el más absoluto silencio”, resulta inexacta. Al menos, respecto de TVN”, dice Valdés en la carta dirigida a Isabel Gallardo Moreno, Viviana Gallardo Magallán y Alberto Rodríguez Gallardo.
A continuación, el texto completo de la respuesta del canal:
Señoras
Isabel Gallardo Moreno
Viviana Gallardo Magallán
Señor
Alberto Rodríguez Gallardo
Presente
Estimadas señoras Gallardo y señor Rodríguez:
Por encargo del Directorio de Televisión Nacional de Chile, me dirijo a ustedes en respuesta a la carta que le hicieran llegar y que paralelamente dieran a conocer a la prensa.
Sobre el particular, no puedo menos que concordar en que es deber de cualquier medio de comunicación serio corregir toda información que haya difundido incurriendo en un error o en una falsedad. Ello, particularmente en consideración a los derechos de las personas injustamente aludidas en esas informaciones, pero también por respeto al derecho de las audiencias a ser verazmente informadas.  Si ello es así habitualmente, con mucha mayor razón lo es en casos, como el de su familia, donde maliciosamente se alteró la verdad de lo ocurrido y se ocultaron las circunstancias de las muertes, causadas por agentes del Estado, en 1975. Además, en situaciones vinculadas con las violaciones a los derechos humanos ocurridas con posterioridad al golpe de Estado, la revelación de la verdad, aun cuando haya transcurrido mucho tiempo, contribuye al objetivo de la justicia, en un sentido amplio, y al logro de una auténtica convivencia democrática.
Fue precisamente teniendo a la vista estas consideraciones que TVN, a propósito de la investigación realizada por el Colegio de Periodistas y del fallo judicial, emitió el 18 de mayo 2007, en su noticiario central, una nota donde narró los hechos realmente ocurridos y reconoció en forma clara y categórica haber falseado la información original, difundida en 1975.
En el reportaje en cuestión (que se conserva en el archivo del canal), su autor, el señor Claudio Fariña, hace el siguiente relato:
 “El que fuera un caso policial de enfrentamiento para TVN y Canal 13 en noviembre de 1975, la justicia ha sentenciado que era montaje. Los terroristas del MIR y del PC que oficialmente habían muerto para la televisión en el fuego cruzado con detectives agentes de la Dina en Rinconada de Maipú, en realidad murieron mucho antes, en Villa Grimaldi. Antes de eso, sus cuerpos habían sido quemados con agua y aceite caliente. Entre ellos había dos mujeres, Mónica Pacheco Sánchez, con tres meses de embarazo, y Catalina Gallardo Moreno, a la que le sacaron los ojos, según consta en el expediente judicial”. 
La nota luego menciona la decisión del tribunal de ética del Colegio de Periodistas de expulsar a Claudio Sánchez, Julio López, Manfredo Mayol, a quien se identifica como ex gerente de TVN, Roberto Araya y Vicente Pérez. También se entrevista al entonces presidente de la orden. Sobre su resolución, el relato afirma textualmente: “Tanto en la investigación judicial como en el sumario del Colegio de Periodistas está acreditado que agentes de la Dina llegaron a TVN a buscar a López Blanco y a Araya, además de dos camarógrafos que ya no trabajan en el canal, para grabar un montaje, entregándoles además el libreto de lo que debían informar”.
A la vista de lo anterior, su afirmación de que “ningún medio televisivo diera cobertura a este gesto (acciones del Colegio) quedando esta otra noticia en el más absoluto silencio”, resulta inexacta. Al menos, respecto de TVN. Entendiendo que es probable que no hayan tenido opción de ver oportunamente la nota más arriba descrita, les ofrezco una copia de dicho material, si fuera de su interés. Y como representante de esta institución les doy certeza de la profunda vocación democrática de TVN, conforme a la cual no tenemos duda alguna en denunciar y condenar tanto los crímenes y las violaciones a los derechos humanos como cualquier decisión editorial que haya tenido por objeto encubrirlos.
Sin otro particular, los saludo muy atentamente.

Mauro Valdés R.
Director Ejecutivo
Televisión Nacional de Chile


http://www.elmostrador.cl/pais/2013/09/27/tvn-responde-a-familiares-de-ejecutados-politicos-y-asegura-que-el-canal-ya-reconocio-su-responsabilidad-por-montajes-durante-la-dictadura/















jueves, 26 de septiembre de 2013

Alan Leslie Cooper: El Terrorista de Ultraderecha que Amenazó con Balear a los Mapuche por la Muerte de su Prima



El nombre de Allan Leslie Cooper Allan ha estado vinculado a tres hechos de notoriedad pública. 
 
El primero, sus destempladas, e infortunadas amenazas, de "balear" a todos los mapuche que se acerquen a su casa, a partir del hecho de que era primo y vecino de Vivienne MacKay, una de las dos personas fallecidas en el incendio de Vilcún. Mejor no hubiera destapado esa caja de Pandora. 
 
El segundo, la desaparición de su hija Francisca, en el tsunami de Tailandia, en diciembre de 2004.
 
 Y el primero, su participación en el asesinato del general René Schneider, el octubre de 1970, hecho por el cual fué condenado a 541 días, en grado de complicidad. 
 
Por algun misteriosa razón, varios de los hilos pendientes de explicación en la convulsionada historia de los últimas cuatro décadas, confluyen en este personaje. 
 
Vea una completa reconstrucción del asesinato del Comandante en Jefe del Ejército, René Schneider, y el contexto de la época.

Primo de mujer que murió en la Araucanía: "Los voy a balear a todos si llegan acá"

Alan Cooper, vecino del fundo de propiedad de Werner Luchsinger y primo de su esposa, Vivian MacKay, manifestó en una entrevista todo su enojo con el atentado incendiario que cobró la vida de sus dos familiares la madrugada del viernes y amenazó con balear a cualquier persona que intente atacar su casa.

"Él (Werner) dejó a uno herido (el detenido, Celestino Córdova Tránsito) y lo bueno es que ya sabemos quiénes son. Ahora sabemos dónde nos vamos a tirar, porque estos huevones no se la van a llevar pelá", dijo Cooper al diario El Mercurio.

"Han sido re valientes hasta ahora matando gente, así como lo hicieron ahora. A mi prima Vivian la quemaron viva y uno de aquí para adelante, ¿qué piensa?. 
 
Si llegan a mi casa yo les voy a disparar a todo dar", dijo el hombre, que según el diario es padre de Francisca Cooper, la joven chilena que murió durante su luna de miel en Tailandia, durante el maremoto de diciembre de 2004.

"Los voy a balear a todos si es que llegan acá. 
 
No les tengo ningún miedo. Éste no es problema de los mapuches, estos son unos delincuentes, algunos son mapuches, hasta andan con extranjeros. Nosotros queremos agarrar a los tipos que están haciendo este tipo de cosas. 
 
Son una minoría entre el pueblo mapuche", afirmó el propietario.

A juicio de Alan Cooper, por este caso "debiera renunciar el intendente, los gobernadores... todos los que están en el sistema. Esta cuestión es ridícula, andan 20 gallos quemando y matando y nadie les hace nada. Al menos hoy tenemos claro de dónde son y la cuestión va a cambiar, porque la gente tomará medidas", insistió.

Por su cercanía, Cooper fue uno de los primeros en llegar a la casa que se estaba incendiando. "Había hablado muchas veces con él (Werner) y estaba claro que podía tener un problema", recordó.
Fuente:Cambio 21

Participación de Alan Cooper en el asesinato del General Scheneider

Conforme a su costumbre secular de lanzar la piedra y esconder la mano, la derecha siempre ha utilizado el argumento de la "violencia" para justificar el golpe de Estado, la violación de los derechos humanos durante la dictadura, y el aislamiento político del Partido Comunista, durante esta interminable "transición".

Pero repárese que el asesinato de un Comandante en Jefe del Ejército, expresión máxima de "violencia" y "terrorismo", fue perpetrado aún antes de que Salvador Allende fuera ratificado como Presidente de la República, por el Congreso Pleno.

Pero antes de reconstruir la historia, dejemos establecida la participación de Cooper en el asesinato del general Schenider, en grdo de complicidad, según rola en la sentencia de la “Causa 2446-70 por el delito de homicidio en la persona del general de Ejército René Schneider Chereau, y de los delitos de daño y hurto de material de guerra”.

Previo a eso, hay que decir que Cooper se mantuvo prófugo de la justicia, al igual que la mayoría de los implicados, y que se presentó voluntariamente en 1974, ya con la dictadura en el poder, cuando supo que Pinochet había ordenado amnistiar o favorecer proceslmente a los encausados, de forma que no tuvieran que pasar un día en la cárcel, a los implicados en el primer asesinato de un Comandante en Jefe del Ejército que haya registrado la historia de Chile.


El Asesinato de Schneider

Gran parte de los integrantes del grupo terrorista que participa en el asesinato del comandante en jefe del ejercito general Rene Schneider fuiron reclutados de los comandos electorales del derrotado candidato conservador Jorge Alesandri Rodriguez, ubicados en Calle Catedral 1589 y 1900.

Ya a fines de septiembre el general Viaux envió a Ruben Santander a “hacer reconocimientos de terreno” e los domicilios del general Schneider y general Prats. Pinochet en un libro escribe con respecto a atentado contra el general Schneider que este fue”... herido mortalmente por un grupo de personas...
 
El dictador no condenara el atentado y tampoco dice que varios de los asesinos los contrato para su propia policía secreta.

Luis Gallardo Gallardo Y Diego Dávila Basterrica son designados por el general Viaux para planificar los secuestros y el traslado de los dos generales a una casa de dos pisos, en la calle Traiguen 2328 de la comuna de Providencia.

Gallardo conocido como “Gilberto” había sido reo por tráfico ilegal de drogas en 1952 y por hurto en 1959.
Dávila había participado en la ejecución de la fuga desde la Penitenciaria de Santiago del nacionalista argentino Patricio Kelly.

Mientras tanto Jose Olalquiaga Reyes ofrecía dinero para la compra de metralletas y municiones en Argentina.

Comienzan la reuniones conspirativas en Diagonal Oriente 1410, domicilio de Roberto Viaux Marambio; en calle Huérfanos a la altura del 900, oficina de Julio Fontecuilla; y en un departamento de Hernando de Aguirre con Providencia. 
 
En casas de la chacra Rosa Elena, de Las Condes de propiedad de Luis Silva Gavilán y administrada por Mario Guzmán Ossa; Las Verbenas 9090, casa de Mario Guzmán departamento de Amunategui altura 400; Príncipe de Gales 6141, comuna de La reina casa de Raquel Garcés Donoso; casa del general Valenzuela en calle El Trovador; departamento 33 de calle Diez de Julio 066, altos de la Sirena; departamento de calle Los Serenos, en un sexto piso. 
 
También en un colegio de propiedad de Rosita Serrano, cantante chilena que vivió años en Alemania y fue una de las amantes de Goering. También se reúnen en automóviles.

Ante esta situación la CIA entrego metralletas y munición a oficiales chilenos para de una vez por todas saquen a Schneider del camino.

El Informe Church registra en la pagina 31 que se habian realizado entre el 5 de octubre y el 20 de octubre, 21 contactos de agentes de la CIA con elementos claves de las fuerzas armadas y carabineros chilenos.
 
 “ A aquellos chilenos ( militares y carabineros) que se inclinaban por dar un golpe se les aseguro un fuerte apoyo en los mas altos niveles del gobierno norteamericano, tanto antes como después del golpe...”
El atentado

Ante los dos fracasos anteriores Viaux que quedaba ante sus mandantes como inefectivo cito a reunión en el departamento de calle Amunategui a la altura del 400 y ordeno “sacar a Schneider del camino, cueste lo que cueste”.

El 21 se reunen el el departamento 33 de Diez de Julio 066, del propietario de la Boite La Sirena algunos complotadores para ultimar los detalles del tercer intento criminal.

Entre ellos Luis Gallardo Gallardo, quien participa en actos terrorista de la BOC, “Gilberto”, en 1952 fue reo por trafico de drogas y 1959 reo por hurto) Prieto y Juan Diego Davila Basterrica quienes directamente son los encargados de preparar el atentado .

A las 20:00 se dirigen a un camino de tierra cerca de un puente que une al Parque Cousiño con la avenida Matta y sobre diarios y autos de juguetes planifican el operativo a partir de las 23:30 noche en los Dominicos ensayan “en terreno” el operativo.

Los complotadores habían pedido ademas de los miles de dólares, varias metralletas, munición, granadas de gas lacrimógenas y mascaras anti gas.

A las 00:20 les fueron entregados a los complotadores tres metralletas junto a latas con gas lacrimógeno y mascaras antigases. En un “sector aislado de Santiago”. Se estima cerca de la Esculea Militar, en el sector de Lo Castillo.

En el mismo sector, Americo Vespucio Norte, cinco horas mas tarde se realiza la reunión final de los complotadores.

Gallardo a bordo de un Pegeaut blanco de Mario Berrios y del Wolwart, de su propiedad y continua en el Pegeut conducido por Berrios inspecciona el dispositivo del atentado momentos antes de ejecutarse.Controla las barreras puestas para desviar el trafico en la esquina de Felix de Amesti y Martín de Zamora. 
 
La posición de los vehículos y de los terroristas de a pie.

Jorge Medina Arriaza parado en la esquina de Sebastián Elcano con Martín de Zamora, a media cuadra de la casa de Schneider saca un pañuelo para sonarse, así da la señal de inicio del operativo terrorista avisando que el general estaba saliendo de su casa.

El Mercedez Benz de la comandancia en jefe va conducido por el cabo 1 Leopoldo Mauna Morales. El general Schneider va sentado en el asiento trasero al costado derecho. 
 
El vehículo hace su rutinario viaje hacia las oficinas de la comandancia en jefe del ejercito en el Ministerio de Defensa. Son las 8.05 de la mañana. El general lee su libreta de apuntes. Son cuestiones institucionales importantes relacionadas con el momento político que vive el país.

A la misma hora otro de los implicados del grupo de los magnates no se implica directamente en el asesinato. Realiza su habitual rutina. Buchón sale con su mujer de su casa y su cuñada Elizableth Lyon Ossa en su automóvil. La dejan en en Colegio Universitario Ingles. 
 
La mujer de Buchón se baja frente a la discoteca “Moustache”. En las Torres de Vitacura se encuentra Buchón con Raúl Igualt Ossa y de allí, ambos se van al Club de Polo a esperar el atentado terrorista.

Al acercarse el auto de Schneider a Sebastián Elcano hacia Martín de Zamora se les adelanto un Fiat 1500 que tenia un paño amarillento para identificarse ya en Marín de Zamora el auto de Schneider fiue sobrepasado por otro vehículo. Estos dos vehículos preceden al de Schneider

Labarca persigue el Mercedez Benz, lo mismo hace un Dodge dart azul manejado por Eduardo maffei Reyes en compañía de Davila Basterrica Se cruza al auto de Schneider.

El chofer de este solo puede continuar viaje por el costado sur de Martín de Zamora precedido de los dos autos mas el Dodge por el costado norte, mas el jeep que le sigue, mas otro Fird Falcón por el costado norte manejado por Rodolfo Bey Benzen además de otro no identificado y un Pegeaut celeste manejado por Rafael Fernandez Hurtado.

El cabo chofer debió detener el auto de la comandancia en jefe a poco de llegar a Américo Vespucio por las maniobras de los vehículos que le iban encerrando, entonces Carlos Labarca con el jeep Willis impacta por detra al vehículo del ejercito.

Acompaña a Labarca Jaime Requena Lewer. Ambos tienen en el jeep una metralleta norteamericana recibida en la mañana de parte del Agregado militar norteamericano, un fusil Garant, una pistola Star y una Luger.

Corren hacia el auto de Schneider Jaime Melgoza con una Colt .45 en la mano, junto a el corren otros dos, el aristócrata Andres Widow Antonic.y un amigo de este. Widow rompe con un combo la ventanilla trasera izquierda del auto del ejercito Melgoza dispara sobre el general Schneider.

Por el otro costado se baja Juan Luis Bulnes Cerda del automóvil Opel taunus DDF 67, de Panquehue, manejado por Carlos Silva Donoso quien porta una Schith Wesson 38mm, y un chaquetón azul para cubrir a Svchneider según el plan original con los hermanos Julio y Diego Izquierdo Menéndez ambos con revólveres argentinos Ruby Extra de 38mm y Carlos Silva Donoso, Diego Izquierdo rompe con un combo el vidrio trasero derecho del Mercedes Benz de la comandancia del ejercito, entonces Bulnes vacia su cargador completamente sobre el cuerpo del comandfdante en jefe del ejercito con su pistola argentina “Ruby Extra”.

Julio Izquierdo permanece junto a Bulnes Cerda. Tambien dispara el otro de los Izquierdo., en repertidas oportunidades La mayoría de los impactos los recibe el general Schneider por la espalda ya que el general trataba de defenderse de los disparos de Jaime Melgoza, usando su pistola Star 6,35mm Cerca de Melgoza esta Mario Berrios “el chico Mario” a la espera de los acontecimiento.

Ya que esperaban que una vez que fuera impactado el auto de Schneider el chofer de este por una reacción natural se bajaría y seria reducido a golpes de ckarate. Así el Chico Mario tomaría el control del auto de la comandancia en jefe dekl ejercito y trasladaría a Schneider al un auto Dodge lugar de reclusión enseguida abandonaría el auto del comandante en jefe en una población popular para culpar a la “izquierda” del atentado terrorista” de acuerdo al guión inicial.

Atrasado llega Jorge Lagos Cerrado para proteger con su vehículo la huida de los hechores

El chofer pide auxilio por la vereda puso avanzar el auto de Schneider al Hospital Militar Pegeut blanco del abogado, propiedad del abogado Gustavo Valenzuela Diego Dávila con Maffei en un Dodge

Observa el crimen Luis Hurtado Arnes desde un auto Wolward , de Gallardo.

El chofer de Schneider, cabo 1 Leopoldo Mauna Morales declara:

- El general Schneider, tendido en el asiento, cob sangre en la frente y en la mano se quejaba. Observe que el general se encontraba casi inclinado hacia la izquierda, en diagonal y con una mano tomandoese la region abdominal, quejandose fuerytemente. 
 
En el trayecto hacia hacia el Hospital militar, el general trato de de tomarse al respaldo del asiento delantero y como tuvo dificultades lo vi que se recosto incluso encima del maletin...

Schneider muere a las 7:20 del 25 de octubre en el Hospital Militar

Gallardo se va al Hotel “O Higgins” de Viña del Mar.

Producido el atentado la CIA radia a su central en Virginia, USA:

“ La estacion ha dado instrucciones al Agregado de entregar US 50.000, si general Valenzuela solicita (cable 592 22-10-70). Mas tarde el mismo dia en el cable 598 reporta la CIA en Chile a Virginia:” Todo lo que podemos decir es que atentado contra Schneider esta dando a las fuerzas armadas una ultima oportunidad de impedir eleccion de Allende, si estan dispuestos a atenerse a guion (escenario) de Valenzuela”.

El gobierno de Frei decreta el Estado de Sitio y nombra en reeplazo de Schneider al general Carlos Prats. Prats sera cuatro años mas tarde asesinado con cargas explosivas en su exilio en Buenos Aires junto a su esposa. Asesinato ordenado por Pinochet. En el cual participan elemento que han participado ya en el asesinato de Schneider.

Al mismo tiempo el gobierno de Frei nombra como jefe de la Plaza militar de Santiago al general...Valnzuela.
“...con solo 24 horas de plazo para la eleccion del Congreso, existe en Chile un clima de gole...el atentado contra el general Schneider ha provocado acontecimientos que siguen de cerca los planes de Valenzuela...por consiguiente, la posicion de los complotadores se ha fortalecido” (22-10.Bitacora del Equipo Chile).

Participan en el plan contra el general Schneider:

Roberto Viaux Marambio, general de ejercito, Comandante de la 1 Division del ejercito con asiento en la zona de los minerales de Antofagasta. En octubre de 1969 se amotina............en retiro a la fecha del asesinato de Schneider, “Desiderio”

Hugo Tirado Barros. Almirante, con domicilio en Viña del Mar, iba a ser nombrado presidente de la junta militar una vez que se hubiera desatado el caos y los militares ubieran intervenido paralizando el procesos democratico al tomarse el poder.

Edmundo Mario Berrios, taxista, “ el chico mario”, tiene condena por cuasi delito de homicidio y otra a 4 años de carcel por robo.

Camilo Valenzuela Godoy General de ejercito, comandante de la Guarnicion de Santiago, calle El Trovador, donde vive el general Camilo Valenzuela. Iba a ser comandante en jefe del ejercito si tenia éxito la conspiracion.

Carlos Aravena Toro, dueño de la “Boite La Sirena”. Facilita el departamento 33 de calle Diez de Julio 066, en los altos de “ La Sirena” para las reuniones de preparacion de los atentados.

Luis Hurtado Arnes, nace en 1937, nacionalista “Leonardo” participa en atentados terroristas, prontuariado por estafas reiteradas, giro doloso de cheques. Presidente de la Juventud del Movimiento Civico Independiente Alessandrista MIA y luego presidente del Movimiento Civico Independiente, grupusculo de ultraderecha.

Julio Izquierdo Menendez, del grupo de aristocratas y estanciero, sobrino del miembro del comando coordinador del golpe de Estado de Pinochet Enrique Campos Menendez. Unico civil que permanecio en el Ministerio de Defensa la noche del golpe. Campos Menendez fue Asesor cultural de la dictadura, Embajador de Pinochet en España Director de Bibliotecas Archivos y Museos.

Vicente Huerta Celis, general de carabineros. Nombrado por Pinochet como “senador designado”.

Mario Montes Tagle, miembro del Partido Nacional Socialista, el dia del asesinato de Schneider carga una Lugger.

Juan Luis Bulnes Cerda, del grupo de los aristocratas, nacido el 18 de agosto de 1943, con domicilio en Galvarino Gallardo # 1726 de Santiago. Es uno de los que acribilla all comandante en jefe del ejercito. Vacio todo el cargador de la pistola argentina Ruby Extra sobre la espalda del general Schneider. 
 
Sobrino del senador conservador del Partido nacional Francisco Bulnes Sanfuentes, quien sera embajador de Pinochet en Peru. 
 
Expulsado desde este pais por lñs acciones de espionaje dfirigidas desde su embajada, no fue ajeno a las maniobras conspirativas, Es activo en las maniobras politicas paralelas para impedir a Allende la asuncion al mando de la Nacion.

Bulnes jamas fue capturado.

Bulnes se mantiene relacionado con la BIC. Cumplira unos pocos meses de carcel. Tendra a su servicio en prision al informante de la Dina. Sicar, y gendarmeria Augusto Hernandez Soto. Bulnes le conseguira con sus contactos con el Poder judicial la libertad y le conseguira trabajo en en “Lopez y Compañía Limitada”, en Vicuña Mackenna 2355, en Santiago. Ya en 1982 era gerente general del Banco “ BHF”, de la region de Valparaiso y Viña del Mar.

Guillermo Carey Tagle , hombre de negocios, abogado de la multinacional norteamericana Kennecott Cooper Co., Huye primeramente a Argentina en un automovil Vovo, por el paso fronteriso de Caracoles. Enseguida viaja a Estados Unidos, a casa de su tia Mary. 
 
Ya de regreso en Chile, a partir de 1990 es es socio y representante a traves de ICARO de la linea aerea escandinava SAS que compra el gran parte de la liena earea chilena LAN.

Enrique Arancibia Clavel. Nacido el 13 de octubre de 1944 en Punta Arenas Vive en general Del Canto 122, Providencia. Se inicia con el alzamiento del general Viaux contra el gobierno de Frei el Tacnazo., encargado del periodico nacionalista” Presencia de Octubre”. Jefe de la BOC. Agente de la policia secreta de Pinochet, la Dina en Argentina. 
 
Participe tambien en el doble asesinato del ex comandante en jefe del ejercito Carlos Prats y su esposa Sofia Courtbeth, en Buenos Aires. 
 
Producido el doble asesinato Pinochet lo nombra como jefe del Banco del Estado de Chile en Argentina, para reforzar la cobertura de agente de Arancibia. 
 
Esta involucrado en operaciopne ss conjuntas entre los servicios secretos argentinos de las dictaduras militares de ese pais con la dictadura chilena en decenas de casios de detenidos desaaparecidos. Ha usado preferentemente la identidad argentina falsa a nombre de Luis Felipe Arismendi.

Pertenece a una familia de militares. Es el mayor de 10 hermanos. Cinco hombres y cinco mujeres. De una familia que mantiene la tradicion militar entre sus miembros. 
 
Fue estudiante sin alcanzar de recibirse de ingieneria civil. 
 
Su padre era oficial naval. El mismo fue cadete naval. En 1961 y 1962.

Uno de sus hermanos es la general de ejercito en el año 2003 y jefe del servicio de inteligencia del ejercito y posteriormente en el mismo año jefe del estafo mayor del ejercitox y comandante en jefe subrogante del ejercito.

Otros lugares de destino de los fugados ademas de Argentina son Paraguay, del dictador Stroessner, la España del dictador Franco y la Sudafrica dele Aparthed y otros lugares.

Crea el grupo “Milicias”, recaban informacion para ejecutar el crimen del general Prats y esposa en Buenos Aires, septiembre 1974. Arancibia ya vivia a partir de su huida desde Santigo el dia del asesinato de Shneider. Octubre 1970.

Se le acusa de participa en la preparacion del asesinato del gemneral Prats y su esposa a finales de octubre de 1974. El 1 de octubre, a los pocos deias del doble asesinato Pinochet lo nombra representante del Banco del Estado de Chile en Buenos Aires. 
 
El decreto esta firmado por el Presidente del Banco y el fiscal Hugo Galvez, vinculado a la Dina Cni.

Julio Antonio Bouchon Sepulveda, del grupo de los acaudalados posee dos aviones un Beechcraft Bonanza y un Piper Azteca, Secretario del Club de Polo y Equitacion San Cristobal, criador de caballos belgas, propietario de los fundos Los Lagos, Chorrillos, Colchahua, Cañadilla. Tesorero del “Old Gregorian Club” El dia del atentadoio atendia la exportacion de wisky. Ya habia conseguido un auto un Pegeaut blaco para el atentado.

Diego Izquierdo Menendez, del grupo de los aristocratas, nacido 9 de mayo 1945, domicilio en Pocuro 2111, huye a Argentina al dia siguiente del atentado por el paso Caracoles en un Wolswagen 1960, patente DP 747 de Las Condes. A Buenos Aires a casa de su tio Alejandro Menendez en calle Roque Saez peña 547.

Fernando Jose Cruzat Aguirre, nacio en 1936 viene de los comandos de Jorge Alessandri. Al tiempo que pertenece a un grupusculo nazi “Ofensiva Nacional Liberadora”. 
 
Actua de guarda espaldas de Viaux. De ahi su alias “Custodio”. Tiene prontuario penal por por robos, usurpacion de funciones publicas, trafico de drogas, giro doloso de cheques. Integrara al Golpe de Estado la “Brigada Miraflores”, antecesora de la BIC Brigada de Infiltracion Civil- que actua con el Servicio de inteligencia militar. Cruzat en la BIC es jefe de infiltracion general.

Un agente de la Dina arrepentido Rene Muñoz Alarcon dirá al referirse a determinados secuestrados por la dictadura, que:

Fueron dados de baja en Peldehue, por el aparato ejecutor de la Dina, que los comanda Fernando Cruzat. Tiene su cuartel general en Ahumada 312, 6 piso...es una compraventa de oro...Cruzat fue quien asalto la Confederacion de Empleados Particulares ANEF con el grupo 1 de Bandera 121....Cruzat es hermanastro del capitan de ejercito Jorge Zuchino, jefe del aparato laboral del regimiento Tacna, departamento 2, que tiene a su cargo las industrias (el espionaje entre los trabajdpores de las industrias).

Cruzat como agente de Pinochet encabezara un gruopo operativo del llamado “ cuartel Domino” que asalta la sede de la Asociacion Nacional de Empleados Fiscales ANEF.

Raul Igualt Ramirez, coronel de ejercito en retiro. Suegro de Viaux.

Jaime Melgoza Garay, tenia antecedentes penales por “asalto a mano armada. Cumplio pena por 3 años y un dia, Alias “Severino”

Proviene del comando electorales de Jorge Alessandri.

A partir del golpe de Estado salia diariamente de la carcel a realizar actividades represivas para la Brigada de Inteligencia Miraflores, para la BIC y para el SICAR. Sale pronto en libertad y se integra a plenitud a la DINA.

Como agente de la policia secreta de Pinochet, la Dina viajo a Nueva York con dos de sus hermanos para asesinar a Gabriel Valdes Subercaseaux, ex ministro de relaciones exteriores de Frei padre.y a la fecha Director de Progranas de la UNCTAD, de las Naciones Unidas.

El FBI detectó el intento criminal y Kurt Walheim secretario de general de la ONU alertó a Valdes, quien de inmediato alerto al amirante Ismael Huerta, representante de Pinochet en la ONU de lo que pudiera pasarle a Valdes. 
 
Tambien entrego los nombres de los agentes del comando asesino.Estos regresaron de inmediato a Sanrtiago via Madrid. Pinochet determino entonces a asesinar a Radomiro Tomic, ex embajador de Frei en EEUU y candidato a la presidencia de la DC en 1970. Melgoza es el encargado del comando asesino. Viajo Melgoza a Suiza con documentacion falsa, donde Tomic era funcionario de la ONU. Pero la Gendarmeria Suiza lo detecto y debio escapar a Santiago.

Carlos Ernesto Labarca Metzger, “Renarto” participa en los atentados terroristas, guarda espaldas del general golpista hector Martinez Amaro Impacta con el geep el auto de la comandancia en jefe del ejercito, proviene de comandos alessandristas de avenida Catedral. Comandante civil de la BIC.

Jorge Arce Brahm, nacido el 11 de noviembre de 1921, contador, casado con Iris del Carmen Viaux Marambio Diagonal Oriente 1374. Cuñado de Viaux. Actua como tesorero del grupo terrorista. Huye por Pudahuel hacia Argentina.

Juan Diego Davila Basterrica, participa en atentados terroristas de la BOC, miembro del Partido nacional Socialista administrador de un servicentro en San Bernardo. Participo en la fuga desde la Penitenciaria de Santiago del nacionalista argentino Guillermo Patricio Kelly. En el plan original del secuestro de Schneider debia llevarse a Schneider en el auto y vigilarlo en la casa del secuestro.

Roberto Vinet Llamazares, del grupo de los acaudalados primo de Jara Llamazares. Oficial de ejercito y latifundista de Victoria.

Julio Fontecilla Rojas, cuñado de Viaux, sera miembro de Patria y Libertad”.

Alejandro Javier Cabriolet Moya, nacionalista,participa en acciones terroristas de la BOC, secretario confidencial de la BIC, agente de la Dina-CNI, Participa en el atentado contra la Bolsa de Comercio con la BOC.

Andres Cabriolet Moya, como su hermano secretario confidencial de la BIC. Agente de la Dina-Cni
Jorge Hugo de Solminiac Andrade, nacido el 7 de enero de 1932, abogado casado con Carmen Undurraga Stuven, huyo a Argentina por paso de Caracoles.

Pedro Jorge Lagos Carrasco, “Giro sin Tornillo”, participa en los atentados terroristas de la BOC y en los intentos de secuestros del 19 y del 20 de octubre .

Leon Cosmelli Pereira, del grupo de los acaudalados latifundista de Aisen, hijo de un oficial de ejercito y ex Intendente. Cosmelli aporta dos vehiculos para el asesinato.

Adolfo Ballas Ostergaad, nacionalista, del grupo de los acaudalados. Con su geep Land Rover trasporta los explosivos y los terroristas a los lugares de las explosiones.

Juan Enrique Prieto Urzua, nacionalista, participa en los atentados terroristas de la BOC. Es primo de Melgoza.

Alan Cooper Allan, nacido el 18 de enero de 1942, domicialiado en Juan de Asturia 1437.

Guido Poli Garaycochea, abogado, será agente de la Sub direccion nacional de la CNI, miembro del deparetamento Juridico de ese servicio secreto. Abogado directivo del Banco del Estado.
Raul Igualt Ossa, hijo de Igualt Ramirez y socio de Adolfo Ballas
Walter Abdul Malak Sakur, nacionalista, sera agente de la Sub Direccional Nacional de la CNI.
Andres Widow Antonic, nacido en Valparaiso 16 de febrero de 1940, domiciliado en San Jose 222, Agua Santa en Viña deñ Mar.
Edison Hugo Torres Fernandez, nacionalista. Ocupara importantes cargos publicos durante la dictadura. Agente de la Dina-Cni.
Carlos Silva Donoso, tecnico agricola, nacido en 1935 en Arica, Azapa- La Rivera. En el plan original del secuestro de Shneider, iba a reducir, maniatar y arrastrar a Schneider al automovil de la fuga y taparlo.
Jorge Medina Arriaza, nacionalista participa en acciones terroristas de la BOC. Consigue la casa de calle Traiguen. Pone en marcha el operativo del 22 de octubre.
Mario Tapia Salazar,nacionalista, ocupara cargos publicos durante la dictadura de Pinochet.
Guillermo Jara Llamazares, oficial de ejercito, en sumario en esos momentos. Es primo de Vinet.
Mario Montes Tagle, miembro del Partido Nacional Socialista.
Sergio Topelberg Volosky, nacionalista.

Edwin Jorge Alberto Robertson Rodriguez, nacionalista;Jaime Requena Lever, “Erasmo” ;Eduardo Maffei Reyes , “Eduardo”;Fernado Yapur Huerta, taxista; Astrid Barros Palma; Rafael Fernandez Hurtado; Edison Hugo Torres Fernandez;Alexis Sanchez Herrera;Boris Ravest Toro;Sergio Carrera Rivera; Nicolas Diaz Pacheco; Mario Guzman Ossa; Adolfo Ballas Ostergaard; Alexis Sanchez Herrera; Rafael Fernandez Stuardo; Rodolfo Bey Bensen; Berta Patricia Piña Trujillo.

Huida

Melgoza huye a casa de su hermano Wolfgang. Sera detenido.

Bulnes huye al extranjero apoyado por su familia. Beneficiario de las rebajas de las penas.

Despues de Argentina viaja a Paraguay donde vive con nombre falso. Vive con Rafael“ Eduardo "Guayo" Aviles Lambie- a quien siguen llamando Guayo se habian conocido en la facultad de agronomia de la Universidad catolica es el caso de Diego Izquierdo., se llama “ Pablo Ferrer”. Tambien con Alan Leslie Cooper, este tiene el nombre falso de “Pedro”.

Huyen por el paso Caracoles hacia Argentina primeramente del Juan Luis Bulnes Cerda, Diego y Julio Izquierdo Menendez estos dos ultimos en auto Wolswagen por el paso de Caracoles. Se ocultan en Buenos Aires en la calle Roque saez Peña 547Por el mismo paso dos dias antes Guillermo Carey Tagle, el abogado Hugo de Solminiac., Andres Godfrey Widow Antonic.

El general Enrique Morel, general de la absoluta confianza de Pinochet, a quien Pinochet lo nombro su edecan ya desde el momento enque desata el golpe militar a primeras horas del 11 de septiembre de 1973 ha tenido parte decisisva como juez militar en ir rebajandole las penas a los asedinos del general Schneider. Norael sera elegido por Pinochet como su edecan a partir del dia del golpe de Estado.

Desde crimen en la persona del comandante en jefe del ejercito hasta dejarlo en “ intento de secuestro simple”, lo que en la aplicación de las condenas significa que el general Schneider esta vivo” Y consecuencialmente las penas fueron sucesivamente rebajadas, para favorecer especialmente a los asesinos directos Bulnes Cerda y Megoza., por los los jueces militares encargados de la guarnicion y a las ordenes directas de Pinochet.

Pinochet en un libro escribe con respecto a atentado contra el general Schneider que este fue ”...herido mortalmente por un grupo de personas...El dictador no condena el atentado y tampoco dice que varios de los asesinos los contrató para su propia policia secreta.

Fuente: Centro de Estudios por la Democracia y Defensa del Ciudadano.

El Terrorismo de Clase Alta

por Pablo Huneeus

Así como el Cabildo Abierto del 18 de septiembre de 1810 lleva a la Batalla de Maipú que finalmente en 1818 consolida la Independencia, el atentado terrorista del jueves 22 de octubre de 1970 contra el Comandante en Jefe del Ejército, azuza el garrotazo militar de 1973 que, junto con ocasionarle la muerte al Presidente de la República, finiquita la Democracia.

Fue en aquel primaveral día –justo 40 años atrás– que unos señoritos de comunión diaria, en concomitancia con el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, estrenan al sur del mundo el crimen de sangre como medio de amedrentar a la ciudadanía. Además de volar torres de alta tensión eléctrica y depósitos de gasolina aérea, cometen el primer magnicidio del siglo.

Antes ¡vaya que ha habido masacres! Santa María de Iquique en 1907, la matanza de Ranquil, Malleco 1934 o la del Seguro Obrero en pleno centro de Santiago, 1938. Así todo, dichos exterminios se enmarcan en la violencia organizada del Estado contra gente de bajos ingresos: mineros del salitre, campesinos mapuches o estudiantes universitarios.

En cambio el día señalado, con el asesinato del general Schneider nace un fenómeno distinto: el terrorismo de iniciativa privada y respaldo foráneo que apunta no a movimientos disidentes, sino a la propia dirigencia del sistema. Con mucho alarde y faramalla esta variante política del crimen de cuello blanco interviene símbolos públicos, sean figuras nacionales, calles o edificios significativos.
 
 Cual manifiesto de poderío, ambiciona tanto remover personalidades insignes como infundirle miedo a la gente común.

Sus creadores, en su mayoría provenientes de la aristocracia conservadora, son demasiado refinados para ensuciarse las manos. Como quien recluta peones del fundo para un trabajito sucio, se valen de sicarios a contrata, los que luego ofician de chivos expiatorios para cargar con todas las culpas.

Cuando el senador Marco Junio Brutus lideró la conspiración para ultimar a su padrastro y protector Julio César, obligó a cada honorable a clavar su daga en el cuerpo todavía palpitante del emperador. 
 
Al involucrar a la corporación toda, pretendía cubrir con un manto de impunidad la autoría intelectual del crimen.

Mientras la justicia de Roma de inmediato persiguió a Brutus hasta darle castigo, quienes urdieron la muerte de Schneider y seguidamente la de otros prohombres de Chile, como Edmundo Pérez Zujovic, Salvador Allende, Carlos Prats, Oscar Bonilla, Eduardo Frei Montalva, Tucapel Jiménez Alfaro, y Jaime Guzmán Errázuriz, nada.

Capítulo III de la 13ª edición, actualmente en prensa, del libro “En Aquel Tiempo”:

¿Quién conoce a un milico?

22 de octubre 1970

Seis semanas después de la elección (del 4-sep-70 en que triunfó Allende), habiendo vuelto a mi ganapán en la apacible sede de las Naciones Unidas en Santiago, salgo al pasillo en busca de un café, cuando se escucha a una secretaria chillar: ¡Mataron a Schneider!

El general René Schneider Chereau, (57) es un buen exponente del funcionario estatal. Oriundo de Concepción, de carácter serio, intachable hoja de servicio, tras la asonada de 1969 que lideró el general Roberto Viaux a partir del Regimiento de Artillería Tacna –el Tacnazo– el presidente Frei lo nombra comandante del Ejército. Dijo hace poco:

“La intervención en política está fuera de todas nuestras doctrinas. Somos garantes de un proceso legal en el que se funda toda la vida constitucional del país. No debemos tener preferencia por ninguna tendencia, candidatura o partido.” (El Mercurio, 8-V-1970)

Su apego a la idea clásica de que las Fuerzas Armadas son para la defensa externa y no para trifulcas internas, le ha valido cierta desconfianza de la oligarquía. Desde sus más íntimos círculos la fronda lanza jovencitos, muchos de comunión diaria, para que hagan del Ejército de Chile una guardia pretoriana de uso personal. Como los privilegios se sustentan en violencia, nada mejor, piensan los ricos, que usar la del Estado.

La conspiración la encabeza un compañero de armas del propio Schneider, y el informe de sus rutinas lo da un compañero de curso y amigo de su hijo mayor. O sea, desde Caín en adelante que el asesino está entre tus hermanos.

A las 08:10 el general sale de su casa en calle Sebastián Elcano 551, comuna de Las Condes, y camina hacia el auto oficial que lo espera frente al antejardín para ir al Ministerio de Defensa. El auto, un Mercedes-Benz 280 figura como “carro comando perteneciente al cargo de Material de Guerra del Ejército”, pero no tiene blindaje alguno.

El Mercedes estaba esperándolo desde antes de las ocho con la prensa del día. Su chofer, el sargento y mecánico Leopoldo Mauna, en cuanto ve aparecer al general, salta a abrir la puerta trasera del auto, se cuadra en posición firme y se lleva la mano a la gorra a la usanza militar.

Schneider trae un maletín, se acomoda en el lado derecho del asiento trasero y toma los periódicos para hojearlos en el trayecto. En el ma¬letín, junto a dos carpetas con informes del Servicio de Inteligencia Militar (SIM), lleva una pistola Star calibre 6.35, cargada.

Mauna echa a andar el motor y arranca hacia la calle Martín de Zamora. Es una ruta habitual, la de todos los días para ir a la misma hora al centro, la mismísima que hace dos semanas viene siendo estudiada por quienes esperan cerca. En la guantera del auto, al alcance del chofer, va una pistola Colt calibre 45, también cargada.

Va tan sumido en el tráfico, intenso a esa hora en que mucho papá va a dejar niños al colegio, que no se percata de un joven que en la esquina de Martín de Zamora agita un pañuelo blanco.

El general tampoco mira hacia afuera, se ha enfrascado en las noticias. Faltan apenas dos días para la sesión del Congreso Pleno (senadores y diputados) que ha zanjar si Alessandri, Allende o Tomic accede a la jefatura del Estado.

El ambiento no puede estar más tensionado, se respira en el aire, pero, la editorial del diario de gobierno La Nación informa del feliz término de la huelga en Chuquicamata. Cumplía ya 21 días paralizada, lo que encima dejaba al fisco sin plata. Su editorial versa sobre “La Petroquímica, símbolo del futuro”. Es sobre la nueva planta de Dow-Chemical en Concepción.

El matutino El Siglo, del Partido Comunista, denuncia un plan terrorista fraguado por la CIA, la derecha y el general Lanusse de Argentina, “que quedó en evidencia al descubrirse un arsenal en casa del Mayor de Carabineros José Cabrera.”

El diario El Mercurio, de la familia Edwards Eastman, da cuenta de una turba de unas mil personas de la población Violeta Parra que atacó con bombas incendiarias el terminal de buses Tropezón-Carrascal.

El diario La Tercera, de la familia Picó Cañas, informa profusamente de la captura del mayor de Ejército Arturo Marshall efectuada dos días atrás. 
 
Fue sorprendido complotando y la Fiscalía Militar ordenó arrestarlo.
 
 Llegaron a su casa al amanecer y se resistió a balazo limpio, pero al rato se entregó. Una vez preso declaró que tenía como misión asesinar a Salvador Allende para evitar así que fuera Presidente. Nadie, por cierto, cree mucho el cuento porque las cosas tienen que ocurrir primero para reaccionar después.

Es el caso de la señal con pañuelo blanco dada por el joven en la esquina de Martín de Zamora. A la fecha, el único antecedente de asesinato político en Chile databa de 133 años atrás, 1837, cuando el lisonjero y muy traicionero coronel Vidaurre le hace una emboscada a su entonces superior jerárquico, el ministro Diego Portales y lo hace fusilar a fin de ocasionar un golpe militar.

Por eso, aunque el chofer o el general hubieran visto la seña del pañuelo, habrían continuado por la ruta acostumbrada al centro.

El joven que agitó el pañuelo, Jorge Medina Arriaza, merodeaba el lugar desde las 7:30 de la mañana. Su misión era avisar a los que estaban apostados a lo largo de calle Martín de Zamora la partida del Mercedes con su presa.

Al ver la señal, obstaculizaron el tráfico que venía de arriba y otros jóvenes pusieron vallas en las esquinas de La Reconquista y Luis Zegers para impedir que más autos ingresaran a la calle por donde ahora corría rauda la limusina oficial.

El grupo de hombres jóvenes que espera al general Schneider a lo largo de la mentada calle es de lo más conspicuo. Salvo el par de matones poblacionales que contrataron para darle peso al operativo y luego servir de chivos expiatorios, provienen todos de la elite santiaguina.*

Pero de ese conglomerado social, vienen más que nada de su raigambre más conservadora: la vieja aristocracia castellano-vasca, monárquica y reacia a la Independencia nacional. Embebida de una religiosidad absolutista, ve la educación pública, el sufragio universal y el cementerio laico como afrentas al orden divino.

Con su pareja de maridaje forzado -la burguesía liberal- que es más propensa a la industria y al Estado laico, no se lleva bien. Su más bullada pelotera conyugal fue la Guerra Civil de 1891, cuando a sangre y fuego la beatería conservadora derrocó al gobierno liberal de Balmaceda.

Entre ellos destacan Juan Luis Bulnes Cerda, descendiente del presidente Bulnes y sobrino del número uno de la derecha religiosa, el marqués Francisco Bulnes Sanfuentes; su compadre Allan Leslie Cooper; Guillermo Carey Tagle, delfín de la dinastía “Carey y Compañía”; Raúl León Cosmelli, hijo de don Atilio, el connotado terrateniente que fuera intendente de Aysén durante Alessandri; los hermanos Julio y Diego Izquierdo Menéndez, descendientes del pionero de la Patagonia y a su tiempo uno de los hombres más ricos de Chile y Argentina, José Menéndez Behety; el abogado Gustavo Valenzuela Salas; Carlos Silva Donoso; Luis Hurtado; Julio Fontecilla; Fernando Cruzat y el distinguido viñatero Julio Bouchón.

Lo que no les viene por familia lo absorben de colegios privados, universidades confesionales y de sectas de clase alta como el “Opus Dei”, fundada por el clérigo español Josemaría Escrivá de Balaguer; los “Legionarios (y millonarios) de Cristo”, obra del pederasta mexicano Marcial Maciel, o de la cofradía “Sagrado Corazón de Jesús” regentada por Fernando Karadima en la parroquia El Bosque, un enclave de fina iglesia y estilizado convento en medio del barrio más opulento de la capital.

La intención, dirán después sus influyentes encubridores, era secuestrar por unas horas a Schneider a fin de provocar un golpe militar que impidiera al Congreso investir a Allende.

Pero si la mera retención de un ciudadano era la intención de los conjurados ¿para qué habían invertido 30 millones en comprarle al traficante Díaz Pacheco 26 pistolas y revólveres de diverso calibre, un rifle Winchester y tres carabinas Garand, todo con municiones? Si se las daban de ser ellos tan decentes ¿por qué habían perpetrado las últimas semanas al menos nueve atentados de conmoción pública? ¿No es eso terrorismo?

Dinamitaron una sucursal del banco Crédito e Inversiones, la caseta de transmisión del canal de televisión de la Universidad de Chile, los supermercados Almac, la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile, un muro del Instituto Geográfico Militar, una firma distribuidora de automóviles Ford, los laboratorios Sydney Ross y un estanque de combustible del aeropuerto Pudahuel ocasionando la pérdida de 14.500 litros de jet fuel que ¡wow! se escurrieron sin inflamarse.

Dando la pauta a la orquestación que vendría de encapuchados y “agents provocateurs” infiltrados por la policía para enlodar la demanda social, dejan siempre en la escena del crimen volantes de una inexistente Brigada Obrero Campesina.

El operativo, generosamente regado con plata proveniente de los Estados Unidos, lo organiza el ex general Viaux, el del Tacnazo, con su suegro, el coronel Raúl Igualt.

De amable intercesor con la civilidad actúa, el infaltable leguleyo de empresas foráneas.

“Infierno americano, pan nuestro empapado en veneno, hay otra lengua en tu pérfida fogata: es el abogado criollo de la compañía extranjera.

Es el que remacha los grillos de la esclavitud en su patria, y desdeñoso se pasea con la casta de los gerentes mirando con aire supremo nuestras banderas harapientas.

Cuando llegan de Nueva York las avanzadas imperiales ingenieros, calculadores agrimensores, expertos y miden la tierra conquistada, estaño, petróleo, bananas, nitrato, cobre, manganeso, azúcar, hierro, caucho, tierra, se adelanta un enano oscuro con una sonrisa amarilla, y aconseja con suavidad a los invasores recientes: “No es necesario pagar tanto a estos nativos, sería torpe, señores, elevar estos salarios. No conviene. Estos rotos, estos cholitos no sabrían sino embriagarse con tanta plata. No por Dios…”

(Pablo Neruda: “Los abogados del dólar”)

¿Quién conoce a un milico? pregunta la elite. En una clase alta centrada en sí misma, por supuesto nadie tiene idea qué es clase media, apego a la tierra, pueblos originarios ni mundo obrero. A lo sumo, le interesan otros grupos en cuánto mano de obra o clientela para sus bancos y financieras.

Menos, entonces, saben que bajo el uniforme hay hombres de carne y hueso, pensantes unos, chilenos todos. En cenas de gala, restoranes de moda y abrevaderos caros la “beautiful people” habla tanto de temas castrenses como de astronomía.

Sin embargo, de ser la nada misma, lo militar es ahora tema de rigor donde sea que se reúnan hacendados y gerentes.

En esta erupción de conjeturas que desató la elección, se ha esparcido la noción de que la democracia va contra el orden, entendiéndose por orden la vida regalada de unos pocos.

“Estamos sufriendo una revolución antidemocrática iniciada por una clase social centralizada y poco numerosa, y que se cree llamada por sus relaciones personales y su fortuna a ser agrupación directiva y predilecta en el Gobierno.”

(Presidente José Manuel Balmaceda, 1891)

A diez metros del cruce con avenida Américo Vespucio, donde había estacionado un Taunus verde con dos ocupantes al acecho, los automóviles que precedían al Mercedes de Schneider se detuvieron bruscamente. Mauna frenó en seco y otro auto se le puso al lado, cerrándole el paso.

Inmediatamente, el Jeep que tripulaba Carlos Labarca y Jaime Requena le dio un espolonazo por atrás, abollando el parachoques del Mercedes y lanzando al general hacia adelante.

La idea, alegarían más tarde, era obligar a Mauna a bajar para verificar los daños, situación que uno de los matones arrendados aprovecharía para reducirlo de un puñete. 
 
De los autos que rodean el Mercedes y alrededores convergen los señoritos empuñando sus armas de fuego.

Del Taunus bajaron tres: Carlos Silva Donoso con un chaquetón para cubrir los distintivos militares del general y un rollo de tela adhesiva para vendarle la vista, Juan Luis Bulnes con un combo de hierro en la mano para romper los vidrios del Mercedes y un revólver calibre 38, con balas tipo “Wadcutter” en la otra, y Diego Izquierdo Menéndez con similar adminículo.

Son balas hechas para maximizar en una corta distancia la cisura. Con cabezal de plomo ahuecado, al impactar se expanden de modo que, en vez de atravesar un órgano lo destroza, además de traumatizar el resto del cuerpo.

Viéndose asaltado, el sargento Mauna, lejos de bajarse a mirar los daños ocasionados por el Jeep, se inclina para retirar de la guantera su Colt. Fue entonces cuando Melgoza, a fin de intimidarlo, le dispara un balazo. Esa bala, de plomo recubierto de acero, pega en el anillo del general, le fractura el dedo a la altura del tercer metacarpo, le roza el brazo derecho y termina alojada en la hombrera de su chaqueta.

En esos años los autos no tenían respaldo de nuca, por lo que el choque por alcance dejó al general medio aturdido sobre el piso. Estaba apoyado en el respaldo del asiento delantero, de espaldas a Juan Luis e Izquierdo, cuando éstos empezaron a dispararle. Entre ambos, sin mediar provocación alguna, le aforraron uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete y ocho plomazos. 
 
Todos contra un servidor público que no tenía nada contra ellos. “Si se muere que Dios me perdone, era una causa justa”, dijo uno de sus finos pistoleros.
Lo llevaron de inmediato al Hospital Militar, donde ha debido llegar sin vida.
 
 Si el gobierno demoró en dar el resultado de la elección ¿no iba a hacer otro tanto con el de esta conspiración?

Por órdenes superiores, impiden a la familia, esposa, hijos, ver al general. La noticia oficial es que “sufrió un atentado”.

(Ministro del Interior del entonces Presidente Frei Montalva era su “médico de cabecera” el Dr. Patricio Rojas Saavedra, el mismo que más tarde negaría con vehemencia que hubiese sido asesinado. Pero el más cercano al orden castrense era su Subsecretario de Salud, el médico militar Patricio Silva Garín, quien fuera procesado el 7-dic-2009 en Sentencia Rol Nº 7.981-B por colaborar en dicho homicidio por envenenamiento.)

Vinieron a anunciar que Schneider había fallecido dos días más tarde, después de haberse efectuado la sesión del Congreso Pleno en que se designó a Allende Presidente por el período 1970-1976.

Aunque de inmediato se supo quienes fueron los hechores, no fueron muy arduos los esfuerzos por atraparlos. Por el correo de las viejas se supo que estaban escondidos, ora en el laberinto de la parroquia El Bosque, ora en una casa amurallada del Opus Dei. Eran intocables.

En un gesto muy comprensible, doña Elena Cerda Echeverría, acompañada por Teruca Langlois de Matte, visitó a Hernán Santa Cruz Barceló, de la ONU, para pedirle que intercediera a favor de su hijo ante Allende. Él mandó decir que el caso seguiría su trámite regular y que el gobierno popular no haría nada especial por ajusticiar a Juan Luis. Lo mismo le aseguró días más tarde a su papá, don Manuel Bulnes Sanfuentes, cuando concurrió, como de director de banco, al típico besamanos en que felicitan al nuevo mandatario.

Cuarenta años más tarde, 22-oct-2010, en uno de los escasos homenajes oficiales jamás hechos a tan decente general, su hijo René Schneider Arce, dijo: “Este homicidio quedó en la nada. Entre unos que fueron condenados por “intento de secuestro con daño grave” a dos, tres años y otros que se acogieron a la “Ley de Amnistía”** y todo quedó en nada. Nadie pagó por este crimen.”

* Las personas aquí nombradas son las sindicadas por la Segunda Fiscalía Militar en la “Causa 2446-70 por el delito de homicidio en la persona del general de Ejército René Schneider Chereau, y de los delitos de daño y hurto de material de guerra.”

** DL 2190, 1978 de la Junta Militar, cuyo primer considerando resalta “La tranquilidad general, la paz y el orden de que disfruta actualmente todo el país,” por lo que deben “dejarse atrás odiosidades hoy carentes de sentido.”

Abogado del sacerdote es hermano de un autor del crimen: Los nexos del caso Karadima con el asesinato del general Schneider

Jorge Molina Sanhueza y Claudia Urquieta

Cuando Luis Bulnes Cerda regresó al país en 1974, luego de huir al extranjero tras su participación en el atentado al ex Comandante en Jefe del Ejército, general René Schneider, fue condenado a diez años de cárcel como autor de los disparos que terminaron con la vida del militar. La Corte de Apelaciones rebajó la pena a 7 años, pero la Ley de Amnistía lo favoreció en 1978 y nunca cumplió la condena.

Su suerte fue compartida por otros autores del intento de secuestro, materializado el 22 de octubre de 1970 por un grupo de civiles y militares que, con la ayuda de la CIA, intentaban desestabilizar al recién elegido gobierno de Salvador Allende.

Desde hace unos días, los apellidos Bulnes Cerda volvieron a tomar notoriedad en los medios de comunicación. Esta vez ha sido el nombre del hermano de Luis, Juan Pablo Bulnes Cerda -con el que comparte varias sociedades- el que ha saltado a la palestra. Esto, debido a su rol como abogado defensor del ex párroco de la Iglesia Sagrado Corazón de Jesús de El Bosque, Fernando Karadima, al que representa ante el tribunal eclesiástico.

El religioso es acusado por al menos cuatro ex feligreses de cometer abusos sexuales en la década de los ‘80, testimonios que fueron mostrados este lunes por el programa Informe Especial de TVN, exhibido a pesar de que Juan Pablo Bulnes intentó impedirlo a través de un recurso de protección.

Y es que el abogado ha librado una batalla personal en defensa de su cliente, al que asegura conoce desde hace 50 años. Tiempo en el cual, ha explicado a la prensa, nunca ha “visto una actitud impropia”.

Además, ha señalado en entrevistas que las acusaciones no tienen ningún fundamento y que en realidad la víctima es el padre Karadima, cuyos acusadores “son personas con frustraciones que tienen gravísimos problemas personales”.

Los implicados en caso Schneider y la Iglesia El Bosque

Entre los años 1976 y 1978 la DINA, cuyo director, el general Manuel Contreras, mantenía una disputa intestina al interior del régimen de Pinochet con el líder gremialista Jaime Guzmán, almacenó información sobre el abogado. Dentro de estas investigaciones la Brigada de Inteligencia Purén, comandada por Eduardo Iturriaga, elaboró un informe que se denominó “Facetas de Jaime Guzmán Errázuriz”.

En el documento se tocaban varias aristas de la vida del senador asesinado en 1991, como su etapa universitaria, la relación política con el ex presidente Alessandri, el triunfo de Allende y la muerte de Schneider.

Un extracto de este informe publicado por El Periodista en junio de 2003, señala que el fundador de la UDI “… participó activamente con sus grupos de fanáticos religiosos que estaban en el gremialismo de FEUC, y se reúnen en el departamento de Guzmán, en la Iglesia El Bosque o en las sedes del Opus Dei: Juan Luis Bulnes Cerda, Allan Leslie Cooper, los Izquierdo Menéndez, todos estos eran del grupo de Jaime Guzmán, alentados por él y pertenecientes a FEUC, y Gremiales… Guzmán, tenía ordenada (después del secuestro del ex comandante Schneider) la toma de la Universidad Católica y del canal 13 de TV, la toma estaba preparada y de los grupos los encabezaba precisamente Bulnes Cerda, (los de choque)”.

Justamente Allan Cooper, y Diego Izquierdo Menéndez son otros de los conjurados del crimen de Schneider en octubre de 1970. Cooper y Juan Luis Bulnes eran muy cercanos, tanto que este último fue padrino de su hija, Francisca Cooper, que falleció en un maremoto en Tailandia, hasta adonde viajó a ayudar a su amigo a encontrar el cadáver de la joven.

A dos días del asesinato del general, se inició un proceso judicial a cargo del fiscal militar Fernando Lyon, que llenó las portadas de los diarios.

La sentencia de primera instancia, dictada por el juez militar, general Orlando Urbina, el 16 de junio de 1972, condenó a 42 personas, entre estos, a 20 años al general Roberto Viaux Marambio, líder de la sublevación militar de 1969 conocido como El Tacnazo. Al mismo tiempo, se decretaron órdenes de detención en contra de varios “rebeldes” que nunca declararon en el proceso. Uno de ellos era Juan Luis Bulnes Cerda.

Según fuentes ligadas al caso, algunos de los jóvenes implicados en el secuestro estaban vinculados a la Iglesia El Bosque ya en esa época, específicamente a un grupo de reflexión liderado por Fernando Karadima. Entre ellos, el hermano de su actual abogado.

Al respecto, el hijo de René Schneider, René Schneider Aedo, señala que en aquellos años escuchó comentarios al respecto. Concretamente que “luego del crimen de mi padre los principales culpables desaparecen y se van de Chile. En esa etapa son ocultados, concretamente Bulnes, por el cura Karadima”.
En todo caso, aclara, “nunca supe con claridad cuándo o dónde, ni fueron antecedentes que formaron parte de la investigación”.

Aunque este medio intentó contactar a ambos hermanos, ello no fue posible.

Los abogados de Karadima

El hermano de Juan Luis, Juan Pablo Bulnes, pertenece al estudio Ossa, Bulnes & Asociados, de Juan Luis Ossa Bulnes, ex jefe del Comando Rolando Matus, grupo de choque que nació durante la Unidad Popular (UP), al alero del Partido Nacional, según da cuenta el libro “Contreras, Historia de un Intocable”, del periodista Manuel Salazar.

A la defensa de Karadima, se sumaron esta semana Luis Arévalo y Luis Ortiz Quiroga, quien en los setenta patrocinó a Julio Bouchon, otro de los participantes en el homicidio del general Schneider.

Además, ambos juristas participaron en la defensa del sacerdote José Andrés Aguirre, conocido como “el cura Tato”, condenado a 12 años como autor de abusos deshonestos reiterados y estupro contra diez jóvenes entre 1998 y 2002. Hoy cumple su pena en la cárcel.

Por otro lado y de acuerdo al libro “Los Amigos del Doctor Schäfer“, escrito por los periodistas Claudio Salinas y Hans Stange, Ortiz Quiroga realizó como abogado varios trabajos a favor de la Villa Baviera en 1967 y luego en 1974.

Tanto Arévalo como Ortiz Quiroga, estarán encargados de hacer frente a las denuncias en contra de Karadima en la justicia criminal ordinaria. Una arista está abierta en la Fiscalía Oriente, pero todo indica que, debido al tiempo transcurrido -o principio de ejecución del delito- el Ministerio Público debería declararse incompetente y enviar los antecedentes al sistema antiguo, donde estos ilícitos podrían ser declarados prescritos.

Fuente: El Mostrador

jueves, 19 de septiembre de 2013

Francisco Javier Cuadra

Ministro Secretario General de Gobierno de la dictadura


Sábado 22 de octubre de 2005 La nacion
Moneda apuntó a civiles de Pinochet que ocultaron crimen de José Carrasco
Hoy, nuevamente, La Moneda y los abogados de derechos humanos, apuntaron a los civiles que colaboraron con el ex gobernante de facto Augusto Pinochet, para señalar su responsabilidad política, e incluso penal, en los crímenes ocurridos durante la dictadura.
Esta vez, los detonantes fueron las declaraciones judiciales de los ex agentes de la disuelta CNI, Jorge Vargas Bories e Iván Quiroz, en que reconocen haber acribillado a balazos la noche del 7 de septiembre de 1986 al periodista José Carrasco Tapia e, incluso, haber tenido en su lista de exterminio al Presidente Ricardo Lagos.
El reconocimiento del brutal crimen de quien fuera editor de la revista Análisis, asesinado a la par de los dirigentes opositores Ignacio Vidaurrázaga, Abraham Muskatblit y Hernán Rivera, trajo a colación las explicaciones que dio ese día el entonces ministro secretario general de Gobierno, Francisco Javier Cuadra, para justificar las muertes.
Cuadra, de guardia en La Moneda durante toda la noche del 7 al 8 de septiembre 1986, afirmó que “las cuatro muertes investigadas fueron consecuencia de una purga interna entre sectores marxistas, relacionada con el fracaso del atentado contra el general Pinochet”.
De allí que esta mañana el Vicepresidente Vidal afirmara que “a raíz del asesinato de José Carrasco y de otras tres personas, es bueno para los jóvenes no olvidar para aprender, porque en aquella época, en dictadura, los que estaban en La Moneda y algunos medios, sostenían que éste había sido un asesinato entre comunistas, y un año antes de José Carrasco un miembro de la Junta de Gobierno sostuvo que los degollados se habían degollado entre ellos y los voceros de gobierno de la época de la dictadura sostenían lo mismo”.
Yo –aseveró Vidal- hago una crítica política, pues espero que se hayan dado cuenta que colaboraron con una dictadura que cometió crímenes”.
Y su emplazamiento fue ratificado por el vocero de La Moneda, Osvaldo Puccio, quien declaró que “Chile sabe perfectamente cómo sucedieron las cosas, qué significó la dictadura, quiénes tuvieron qué responsabilidades, cómo se han perseguido judicialmente estas responsabilidades, cómo se ha llamado a asumirlas a los responsables penales y los responsables políticos de las atrocidades que cometieron ese tiempo. El país sabe quien es quien en Chile", enfatizó.
Responsabilidad penal
Pero el abogado Eduardo Contreras fue aún más lejos, y aseveró que las autoridades civiles de la época ocultaron el asesinato del periodista José Carrasco en 1986 y deben ser procesadas, pues participaron de una “asociación criminal”.
El jurista afirmó que “quienes oficiaban como autoridades del Ministerio de Interior de la época, asimismo como quienes eran voceros del Gobierno o secretarios generales del Gobierno, tienen responsabilidades penal clara absolutamente. Hay responsabilidad penal, es clarísima y de acuerdo con el derecho, deben ser procesadas las autoridades civiles que ocultaron, colaboraron facilitaron o encubrieron el crimen de José Carrasco”.
“Ya basta de mentiras”, dijo Contreras, “no pueden seguirse escudando los civiles en el cuentecito de que los militares no les contaban. Sabían perfectamente. Facilitaba a los fines del crimen de Carrasco, el que se hiciera el montaje publicitario de la declaración de la autoridad civil es clarísimamente una asociación criminal”.

Viernes 28 de octubre de 2005 La nacion
El examen pendiente del rector Cuadra sobre la venganza del atentado a Pinochet
El ex vocero de la dictadura y actual rector de la Universidad Diego Portales (UDP), Francisco Javier Cuadra, deberá rendir un importante examen ante el ministro en visita Hugo Dolmetsch, al contestar más de diez preguntas que contiene el escrito presentado ayer por el abogado del Fasic, Nelson Caucoto.
El profesional pidió además que el juez cite a declarar al ex ministro del Interior del régimen militar, Ricardo García Rodríguez; al ex subsecretario de esa cartera, actual diputado ex RN Alberto Cardemil; al ex canciller Jaime del Valle, y al ex secretario general de la Presidencia, Sergio Valenzuela. Todos ellos, más el director de la Central Nacional de Informaciones (CNI) el fallecido general Humberto Gordon, conformaban el comité político de Pinochet.
Además, Caucoto pidió interrogar al entonces director de la Dirección Nacional de Comunicación Social (Dinacos) Marcelo Venegas Palacios.
Las citaciones dicen relación con las órdenes emanadas desde La Moneda para asesinar a opositores, en venganza por el atentado que sufrió el ex dictador el domingo 7 de septiembre de 1986, motivo que fue establecido por el juez Dolmetsch en su investigación.
Caucoto es querellante en la causa de los cuatro opositores asesinados -José Carrasco, Felipe Rivera, Gastón Vidaurrázaga y Abraham Muskablit- representando a las familias de Carrasco y Rivera.
Por otra parte, el abogado Héctor Salazar, querellante en representación de la jueza Yolanda Manríquez por su hijo Gastón Vidaurrázaga, dijo a La Nación que, según declaraciones de ex agentes que el ministro Dolmetsch maneja en un cuaderno reservado, “está establecido que es el mismo Pinochet quien ordenó al general Gordon la venganza”.
Salazar afirmó que los agentes declaran que Pinochet llegó a La Moneda por la noche después del atentado, y encabezó una reunión del comité político, en la cual estaban, al menos Cuadra y Gordon. “Los que hablan sostienen que esa noche Pinochet utilizó las frases ‘que la señal duela’, ‘que la respuesta sea dura’, y ‘la represalia para eliminar’”, dijo Salazar.
El abogado sostiene que “ahora el señor Francisco Javier Cuadra y los otros miembros del comité político de Pinochet, tienen la oportunidad de contar la verdad, porque creo que hoy les queda muy poco espacio para hacerlo ya que los ex agentes están hablando. Son los propios agentes quienes hoy podrían rebatir sus negativas”, y agregó que “si hoy el señor Cuadra está diciendo que horas después del atentado, se ordenó la detención del actual Presidente Lagos y varios otros dirigentes opositores para salvarles la vida, él tendrá que decirle al juez por qué, esa misma noche, él ya sabía que ellos estaban en peligro de morir. Tendrá que decir cómo lo sabía y de quién lo supo. Deberá nombrar a esas personas”, afirmó Salazar.
El ex abogado de la Vicaría de la Solidaridad dijo que “lo que está afirmando el señor Cuadra quiere decir que él tenía información de primera mano de lo que estaba pasando, porque a Lagos y al resto de los dirigentes los detienen casi en paralelo a los secuestros que estaba haciendo la CNI para asesinar”.
El interrogatorio a Cuadra
• El rector de la UDP tendrá que decirle al juez quiénes estuvieron presente en la reunión del comité político en La Moneda la noche del atentado a Pinochet, y si él estuvo presente.
• Si esa reunión la presidió el general Augusto Pinochet, quien llegó a La Moneda alrededor de las 11 de la noche.
• Si en esa oportunidad se resolvió la orden dada al director de la CNI, para “eliminar” opositores como un acto de “venganza”, en la relación de “dos por uno” respecto de los cinco escoltas muertos en el atentado.
• Por qué sabía, como ha afirmado, que la vida del actual Presidente Ricardo Lagos y otros dirigentes opositores corría peligro, y cómo y de quien obtuvo esa información.
• Si sabe quién ordenó a la policía de Investigaciones iniciar la segunda operación para detener a varios dirigentes opositores, en una acción paralela a la de la CNI.
• Que diga por qué se realizaron ambas operaciones paralelas con resultados distintos, (los de la CNI mueren y los de Investigaciones no), quién lo decidió y por qué.
• Que explique cómo se desarrollaron los acontecimientos esa noche en La Moneda, incluyendo el momento después de la llegada de Pinochet.
• Que diga qué instrucciones comunicacionales le correspondió dar esa madrugada del 8 de septiembre, a partir de que la CNI mata a los tres primeros opositores.
• Que diga por qué declaró posteriormente a la prensa, que las muertes de los cuatro opositores se debió a un “ajuste de cuentas entre marxistas”.
• Que diga si para la decisión de los crímenes de la Operación Albania -en la que un año después (en 1987) la CNI mató a 12 militantes del FPMR- también se realizó en La Moneda una reunión de los ministros del comité político con Pinochet.
• Si en esa reunión, si se hubiese efectuado, se decidió llevar a cabo la Operación Albania.
En su escrito, el abogado Caucoto también pidió al ministro Dolmetsch que ordene a la Policía de Investigaciones recolectar todo el material de prensa de la época, en el que aparecen las declaraciones políticas de Cuadra, del ex ministro García y de otros miembros del comité político de Pinochet.


17 de Noviembre 2005 La Nación
El dolor de Francisco Javier Cuadra
En su discurso de despedida al cargo de rector de una conocida universidad privada chilena, el otrora vocero de la dictadura militar, Francisco Javier Cuadra, inscribió su experiencia de renuncia a su posición directiva al interior de una virtual tragedia griega. En dicha narración, Cuadra se autoerige como héroe incomprendido, como víctima de las circunstancias, como un Prometeo encadenado por la furia de quienes no están a su altura de hombre excepcional, pero humano, demasiado humano. Así, en un par de frases diligentemente difundidas por los principales medios de comunicación del país, el heraldo de la dictadura transformó las legítimas demandas del cuerpo académico y los estudiantes de la Universidad Diego Portales, que exigieron la cesación del ejercicio de su cargo por su vinculación confesa con el encubrimiento de crímenes de lesa humanidad, en un rito revanchista, a través del cual se descargan las culpas colectivas sobre “un inocente en medio de clamores de venganza y de la búsqueda de purificación a través del sacrificio de uno de sus miembros”.
Por los diarios y la televisión pudimos ver a un Francisco Javier Cuadra dolido, comprensivo, empático. De la misma boca que en la segunda mitad de los años ochenta salieron repetidas palabras y mensajes que manipularon a la opinión pública, confundiéndola respecto de los verdaderos responsables de los crímenes que cometían agentes armados del Estado chileno contra connacionales indefensos, ahora afloraron contenidos de clamor por el reencuentro nacional, a través de la igualación de experiencias traumáticas: “Siento que quizás el temor, la angustia, la impotencia y el cerco de la discriminación y exclusión que he sentido en estos días por el trato que he recibido, pudieran ser espejo lejano pero hiriente del sufrimiento injusto que muchos padecieron durante el gobierno del que fui funcionario. Cambian los nombres y las circunstancias, pero el abuso humano es el mismo”.
Debe ser un gran avance para la reconciliación nacional que un personero tan destacado de la dictadura se declare tan comprensivo con quienes vivieron el exterminio que él mismo fomentó, ayudó a implementar y amparó. Y quienes fuimos objeto de sus acciones y omisiones -hijos de prisioneros políticos, ejecutados y detenidos desaparecidos-, debiéramos sentirnos unidos a Francisco Javier Cuadra, por el lazo que otorga el compartir el mismo “temor”, “angustia”, “impotencia” y “sufrimiento injusto”. Su causa, es su mensaje, es la nuestra, pues hay “equivalencia” e “igualdad de condición”  en el dolor. A fines del año 1984, cuando ya ejercías como ministro portavoz de la dictadura, el Ministerio del Interior decretó el estado de sitio -¿recuerdas, cancelación de las libertades civiles básicas, como libertad de reunión, de prensa, y un largo etcétera?-, y a mi casa llegaron, de noche, civiles armados buscando a papá. Tenía catorce años y me mostraron -aun lo conservo, por si la quieres para tu archivo de cultura clásica-, el decreto del Ministerio del Interior firmado por Sergio Onofre Jarpa, en el que dice, sin mayor preámbulo, que mi padre -profesor normalista-, debía ser arrestado, interrogado durante el tiempo que fuera necesario, y luego expulsado del país junto al dirigente opositor Jaime Insunza. Todo ello, eso dice el membrete, a nombre del Presidente del República, de quien tú eras vocero.
Mi padre en ese momento no estaba en casa y desde ese momento tuve que aprender a mentir acerca de su paradero. Esa misma noche mamá me pidió que rompiéramos y botáramos todas las cartas que papá nos había escrito alguna vez, con poemas y dibujos mágicos, y que hiciéramos desaparecer las fotos, pues esto ya les había ocurrido en 1976 cuando papá estuvo en manos del Comando Conjunto. Así es que hoy no conservo ninguna carta de papá y sólo tengo escasas fotos en las que aparezco junto a él. Papá se escondió, tuvo que dejar de dar clases en su liceo en Conchalí y no lo volví a ver, tras muchas semanas, hasta el Año Nuevo.
En esa oportunidad llegó, de forma imprevista, al interior de la maletera de un auto para que no lo identificaran en la calle. Compartió con la familia un par de horas y luego se fue por un par de meses más. No hubo cargos en su contra, no hubo Tribunales de Justicia que lo ampararan, no pudo ejercer sus derechos.
En marzo de 1985, tú seguías en el equipo político en La Moneda, el Gobierno levantó el estado de sitio. Ello permitió que papá pudiera volver a trabajar, pues supongo que no creerás que el “oro de Moscú” nos mantenía alimentados a mi hermana y a mí, y que eran los “cubanos” los que pagaban el gas para el calefón de casa o mis clases de guitarra clásica en el conservatorio. Durante meses comimos porotos, tomamos té y nos bañamos muchas veces con agua fría.
Pero, disculpa, todo eso es muy menor a lo que a te ha ocurrido, y muy poco helénico. ¿Recuerdas al general Mendoza? Si trabajaste para y con él. Bueno, fueron carabineros y agentes civiles de la Dicomcar los que nos hicieron todo esto. Pero, Francisco Javier, te comprendo, los académicos y estudiantes de la Universidad Diego Portales son equivalentes a los asesinos de mi padre.
El trato que te han dado, escribir una carta firmada, debe ser muy doloroso.
¿Te enseño a redactar un recurso de amparo? ¿Te pongo en contacto con un psicólogo del Instituto Latinoamericano de Salud Mental y Derechos Humanos para que te ayuden a hacer el duelo? Ahora que tienes más tiempo, quizá podamos ir a terapia juntos.
El autor es Manuel Guerrero Antequera, Sociólogo
22 de Noviembre 2005 La Nación
Cuadra se implica ahora con los degollados
Al declarar ante el ministro Hugo Dolmestch, el ex vocero de la dictadura Francisco Javier Cuadra, se autoimplicó en el caso de los tres comunistas degollados en 1985.
Cuadra también enredó al ex ministro del Interior, Ricardo García, al admitir que la noche del atentado a Pinochet -el 7 de septiembre de 1986- la decisión de decretar el estado de sitio y confección una lista para detener a dirigentes opositores, “lo resolvió el Presidente Pinochet con el ministro del Interior, Ricardo García, y yo no tuve nada que ver”.
En su declaración del jueves pasado Cuadra explicó que su versión de que los cuatro asesinatos era un ajuste de cuentas entre “marxistas” se la entregó “el general Humberto Gordon, el jefe de la CNI… pero veo que me engañó”.
El magistrado le consultó por qué le creyó, Cuadra dijo Gordon le
parecía “creíble” porque en marzo de 1985, le informó que el degollamiento de tres comunistas (José Manuel Parada, Manuel Guerrero y Santiago Nattino) “había sido obra de Carabineros”.
Para el abogado querellante Héctor Salazar, ahora “Cuadra se cazó los dedos con el caso degollados, porque dijo haber tenido conocimiento de esos delitos y él, como funcionario público, estaba obligado a denunciarlos y no lo hizo”.
Salazar sostiene que Cuadra admitió conocer el delito y la institución de los criminales, antes de que el juez José Cánovas determinará la responsabilidad de funcionarios de Carabineros. Por ese motivo, Salazar dice que Cuadra debe responder penalmente “como encubridor” de esos asesinatos.
Según el abogado, al menos, en el mismo delito de encubridor habría incurrido Cuadra en las ejecuciones de la CNI tras el atentado a Pinochet (José Carrasco, Felipe Rivera, Gastón Vidaurrázaga y Abraham Muskablit) porque “algo sabía de lo que ocurría ya que antes dijo que la detención del Presidente Lagos y otros dirigentes fue para salvarles la vida (…) o sea sabía qué corrían peligro y que estaban matando gente”.
Reuniones en La Moneda
En otra parte de sus declaraciones al juez Dolmestch, Cuadra admitió que la noche del atentado participó en reuniones en La Moneda pero negó haber tenido conocimiento de que las ejecuciones de Carrasco, Rivera, Vidaurrázaga y Muskablit, se decidieron esa noche en el Palacio de Gobierno.
Reconoció que “hablé esa noche con el general Pinochet por teléfono”, pero “sólo para coordinar la aparición del general en televisión, después del atentado”.
Al respecto, Cuadra confirmó al juez que Ricardo García y el entonces secretario general de la Presidencia, Sergio Valenzuela, así como el general Gordon y el subdirector de Carabineros, general Oscar Torres, “participaron en las reuniones” que esa noche se realizaron en La Moneda.
Sobre otras autoridades como el entonces canciller Jaime del Valle y el subsecretario del Interior y actual diputado Alberto Cardemil, Cuadra habría dicho “no recuerdo si estuvieron”.
En su declaración, Cuadra insistió varias veces en que “nada supe” de la decisión tomada esa noche para cobrar venganza por los cinco escoltas muertos”. Sin embargo, recordó que “vi al general Gordon muy desolado” porque asumía que la culpa del atentado “había sido suya” por no haber previsto el ataque, pero no acusó a Gordón de que él tomó la macabra decisión.
Esta semana el ministro Dolmetsch, quien instruye el proceso por los crímenes de los cuatro opositores, continuará tomando declaración al resto de los que conformaban el comité político asesor de Pinochet.
15 de junio de 2008  La Nación Domingo
El juicio donde Francisco Javier Cuadra salvó por centímetros
La causa por el crimen del mirista Fernando Vergara está en manos de la Corte Suprema, que ya acordó la sentencia final. En el proceso, siete miembros de la CNI afirmaron que el ex ministro participó en el operativo posterior al asesinato del encargado de interceptar la señal televisiva para lanzar proclamas anti Pinochet. Cuadra lo negó y, luego, la mayoría de los agentes también. Sepa por qué.
Luego de una fuerte arremetida académica, Francisco Javier Cuadra logró lo que tanto había buscado. En junio de 2004 asumió como el nuevo rector de la Universidad Diego Portales (UDP). El quiebre de la resistencia que producía en muchos la asociación de su imagen con el parco y severo ministro secretario general de Gobierno durante la dictadura alcanzó a durar poco más de un año. En noviembre de 2005 renunció luego de que académicos y el cuerpo estudiantil le quitaran su apoyo. Se ampararon en las declaraciones que él mismo había entregado a la periodista Patricia Verdugo, un mes antes, en el "Diario Siete". Sin dimensionar el calibre de sus palabras, Cuadra señaló, con ribetes de hazaña, que el secuestro de personajes como Ricardo Lagos durante el período en que se ejecutó la Operación Albania, fue ordenado por el régimen para salvarlos de las garras de la CNI. Cómo sabía Cuadra de los crímenes del organismo represor es una de las preguntas que llevaron a inferencias tenebrosas que, finalmente, le costaron el puesto.
Pero apenas un año antes de su nombramiento, en 2003, mientras estaba concentrado en mostrar sus mejores cartas para la postulación a la rectoría de la UDP, nadie supo que Cuadra estuvo seriamente cuestionado por la justicia.
A mediados de ese año, la ministra del Noveno Juzgado del Crimen, Raquel Lermanda, lo citó a declarar por el crimen del director de la Radio Liberación, el militante del MIR Fernando Vergara Vargas. Según las declaraciones de siete agentes de la CNI, pocos minutos después de su muerte, uno de los ex artífices de las comunicaciones de la dictadura llegó junto a Álvaro Corbalán a la casa del occiso para supervisar el allanamiento. "Cuando fue al juzgado ya se había dejado esa barba semicortada y su personalidad había cambiado. Se revelaba como un tipo más bien seductor. Pero igual cuando supo de qué se trataba el caso, los anteojos casi se le cayeron de la cara", recuerda una fuente ligada directamente a la investigación judicial.
Fernando Vergara había ingresado a Chile clandestinamente en 1982, luego de años de exilio. Estaba a cargo de las comunicaciones del MIR, y Radio Liberación era uno de sus productos estrella. Destinada a difundir información contra la dictadura, la emisora clandestina interfirió en varias ocasiones la señal de otras radios e incluso la de TVN. Fechorías subversivas que, sobre todo, afectaban a Francisco Javier Cuadra. El joven ministro había asumido el mando de las comunicaciones con mano de hierro en octubre de 1984. Conocido como uno de los ministros con más poder, bajo el alero de Pinochet, su criterio fue decisivo para el estado de sitio dictado en noviembre de ese año. Una vez más se restringió el derecho a reunión, se repusieron los toques de queda, se suspendieron todas las publicaciones de oposición, y la información trascendental "en materia de relevancia o alcance político" pasaba bajo el cedazo de la Dirección Nacional de Comunicación Social (Dinacos).
El organismo funcionaba como una agencia periodística y de comunicaciones (ver recuadro) destinada tanto a influir como a censurar todos los medios, y dependía directamente de Cuadra. De ahí que el trabajo efectuado por Vergara afectara directamente los intereses de su repartición.
En un comienzo, la causa por la muerte de Fernando Vergara fue sobreseída por la Segunda Fiscalía Militar, como se estilaba en la época. Pero en el ’99 fue reabierta y Nelson Caucoto asumió el patrocinio de los familiares de la víctima.
Como ministra a cargo del caso, Raquel Lermanda resultó ser implacable. Luego de varias rondas de interrogatorios a los ex agentes de la CNI, acreditó que Fernando Vergara había sido asesinado en la calle Santa Elvira con Santa Elena, a pocas cuadras de su casa, en calle Carmen. Catorce fueron los impactos de bala que recibió.
Los agentes que participaron directamente en la operación fueron identificados como el mayor de Ejército Luis Arturo Sanhueza Ros y los suboficiales Francisco Javier Orellana Seguel, Luis Gálvez Navarro y Jorge Ramírez.
El 2 de julio de 2003, la ministra Lermanda dictó el primer procesamiento, que afectó a los cuatro agentes que participaron en la operación y sumó a quien tenía a cargo todas las brigadas de la CNI: el coronel (R) Aquiles González Cortés.
Pero a esas alturas la ministra estaba desarrollando con fuerza otra veta investigativa, ya que tanto Aquiles González como Sanhueza Ros, Orellana y Ramírez declararon judicialmente que una vez muerto Vergara acudieron a su casa, ubicada a poca distancia (Carmen 1392). Sus declaraciones judiciales de 2003 coinciden en que minutos más tarde llegó hasta el lugar Álvaro Corbalán, acompañado del secretario general de Gobierno, Francisco Javier Cuadra.
Tres agentes que no participaron del crimen, sino que formaban parte del equipo de seguimientos y que llegaron luego a la casa de Vergara, también declararon que, recién ocurrido el crimen, el joven ministro se hizo presente. Es el caso del suboficial Heraldo Veloso, quien así lo señaló a la ministra. Rafael Riveros Frost y Luis René Torres Méndez sólo lo declararon policialmente en julio de 2003.
En noviembre de ese año, Torres agregó a la policía civil que la noche del crimen le tocó estar de guardia en la casa de Vergara. "También llegó hasta el domicilio el ministro Francisco Javier Cuadra, que fue entrevistado por canales de televisión. Recuerdo haber estado presente cuando lo entrevistaron", declaró. ¿Pero por qué Cuadra podría haber llegado hasta ese lugar?
"Dentro de la casa de Vergara se encontraban todos los equipos radiofónicos y de intercepción de frecuencias radiales de Radio Liberación. Era un triunfo para Corbalán y la culminación de un trabajo de seguimiento que llevábamos realizando durante más de dos meses", cuenta un agente que declaró en el proceso y que pidió reserva de su identidad.
La mañana siguiente al crimen de Fernando Vergara, Francisco Javier Cuadra apareció en el programa de Canal 11 "525 líneas". Ahí entregó información detallada del material incautado en la casa de Vergara, destacando que se trataba de una de las grandes derrotas del MIR. Al día siguiente, el diario "Las Últimas Noticias" repitió textualmente la información. "En el allanamiento encontramos 40 cartuchos de dinamita, dos subametralladoras C25 checoslovacas, muchos elementos destinados a formar o preparar bombas, como por ejemplo aparatos de relojería, cordón detonante y otros de menor importancia".
Con los testimonios de la CNI y los datos de la época que él mismo aportaba en su contra, el 25 de julio de 2003 fue citado a declarar. Además de negar rotundamente su presencia en la casa de Vergara, cuando se le consultó por sus dichos en la TV planteó que al hablar en plural ("allanamos") se estaba refiriendo en general al Gobierno. "Ello no implica que yo haya estado presente en el lugar al efectuarse el allanamiento. Se trata de la transcripción de las expresiones vertidas en un programa de televisión que iba los días domingo en la mañana en directo", indicó.
En todo caso, sus dichos no dejan de ser polémicos, porque cuando Cuadra entregó la información a la prensa señaló que la muerte de Vergara se produjo en circunstancias que la CNI efectuaba "una revisión de rutina de carácter preventivo de control de personas", y que en ese momento se identificó a un sujeto sospechoso en la calle. "Se le requirió detenerse e identificarse. No cumplió con eso y, por el contrario, respondió haciendo fuego".
No hubiera sido problema si no es porque los ex miembros de la CNI confesaron a la ministra que le venían realizando seguimientos esporádicos desde hacía un par de meses y que tenían su casa identificada, por lo menos, dos días atrás.
Como Francisco Javier Cuadra negó rotundamente su estadía en la casa de Fernando Vergara, la ministra Lermanda le preguntó cómo obtuvo la información. Cuadra señaló que le debió haber sido proporcionada a través de un documento y negó que la noticia le fuera comunicada por la CNI vía telefónica.
La pregunta de la ministra apuntaba a que era extremadamente sospechoso que, si el crimen ocurrió cerca de las diez de la noche y el allanamiento se extendió hasta la madrugada, luego Cuadra apareciera de mañana en la TV con un papel, que él no elaboró, repleto de información.
Como el conducto regular establecía que Dinacos elaborara los memos, luego de recibir los datos de la CNI o de otras fuentes, la ministra citó a declarar a los funcionarios de ese servicio, mucho de ellos periodistas (ver recuadro). Pero ninguno recordaba haber redactado tal información que Cuadra señalaba haber recibido por escrito.
La ministra no se detuvo y siguió hasta encontrar una oscura unidad dependiente de la CNI que tenía como base el cuartel Borgoño. Ésta se encargaba de filmar y fotografiar distintos acontecimientos, entre los que se encontraban crímenes y enfrentamientos, que luego eran entregados a los medios de comunicación para su difusión como productos envasados.
Como Cuadra nunca salió al aire desde el lugar del allanamiento en ningún programa de televisión y algunos miembros de la CNI presentes en el lugar incluso mencionaban que lo habían visto dando entrevistas, la ministra Lermanda citó a declarar a los camarógrafos y a un hombre que funcionaba como "director de televisión" en la práctica se encargaba de editar las imágenes que sus camarógrafos tomaban junto a la CNI llamado Carlos Iván Mora Silva (ver recuadro). Ninguno de ellos recordaba el hecho.
Sin explicación aparente, durante octubre de 2003 los miembros de la CNI que habían ratificado la permanencia de Francisco Javier Cuadra en la casa de Vergara comenzaron a desdecirse. En careos sucesivos con el ex ministro negaron que hubiera estado ahí. Algunos se excusaron señalando que no estaban seguros, que en verdad se lo había contado alguien o que lo habían visto en la TV.
Sin embargo, dos agentes de la CNI que se carearon con Cuadra se mantuvieron en sus dichos. Uno de ellos, Francisco Orellana, señaló en el cara a cara: "No puedo aportar mayores antecedentes, como por ejemplo el motivo por el cual el señor Cuadra se encontraba en el lugar del allanamiento, ni quién le habría avisado. Lo único que puedo señalar es que estuvo ahí, pues lo vi".
Pero ya no era suficiente para determinar la responsabilidad de Cuadra. A partir de ese momento, la investigación se centró en solucionar los últimos detalles policiales del caso.
LND conversó, con reserva de identidad, con uno de los agentes que se desdijo de sus dichos contra Cuadra. "Era un momento muy duro y el coronel Aquiles González [jefe de brigadas de la CNI] organizó este lobby interno para cambiar las declaraciones. Hubo presiones para no reconocer que estuvo Cuadra, ya que podía afectarnos más, por estar involucrado un pez gordo del Gobierno. Entonces había que sacarlo a como diera lugar. Cuando estás desesperado y analizas, claro que es válido. Después me arrepentí terriblemente", señala.
Luego de una reestructuración de las causas, en 2006 el caso de Fernando Vergara llegó a manos del ministro de la Corte de Apelaciones Eduardo Fuentes Belmar. Tras ampliar el procesamiento a Álvaro Corbalán, el 23 de marzo dictó la sentencia. Diez años para él. Los demás recibieron cinco.
Como consecuencia de la apelación de ambas partes, en 2007 la Segunda Sala de la Corte de Apelaciones, de forma inexplicable, liberó de responsabilidad a Corbalán y a Aquiles González y aumentó la sentencia de los agentes operativos. El abogado querellante, Nelson Caucoto, hasta ahora no encuentra una respuesta satisfactoria. "Creo que fallaron pensando sólo en las responsabilidades individuales. Nosotros entendemos que la CNI era una institución jerarquizada, y esto no fue espontáneo. Si hay algo importante que nos enseñó el juicio de Nuremberg es la distinción entre jefes y subordinados", señala.
El caso finalmente terminó en la Corte Suprema y hace una semana que los ministros llegaron a acuerdo. Ahora sólo falta la redacción. ¿Qué sucederá? Nuevamente, nada que afecte a los cerebros tecnócratas, presuntamente detrás de algunas de las acciones más horrendas de la dictadura.

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