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jueves, 22 de agosto de 2013

El chofer de Neruda identificó al agente Michael Townley como supuesto asesino del poeta

Manuel Araya, quien fue chofer de Pablo Neruda, es querellante en el juicio que busca establecer la causa de la muerte del escritor y sostiene que éste fue asesinado, acusó hoy al agente estadounidense Michael Townley de haber envenenado al Premio Nobel de Literatura.


“El doctor Sergio Drapper acusa a Price y por las características físicas que da (1,80 de estatura, rubio), seria Michael Townley quien hizo la maldad contra Neruda, y otros dos más que ya están identificados en la investigación que lleva el juez Mario Carroza”, dijo Araya en una entrevista con la agencia noticiosa italiana ANSA.

El 19 de septiembre de 1973, ocho días después del golpe de estado que derrocó al gobierno del presidente socialista Salvador Allende, Neruda, que padecía cáncer de próstata, fue internado de urgencia en la clínica privada Santa María, de Santiago, donde falleció cuatro días más tarde.

Oficialmente, la causa de su muerte fue el cáncer, pero hace dos años Araya afirmó que el poeta fue asesinado mediante una inyección letal y junto a algunos familiares del escritor solicitaron una investigación judicial que está en curso y para la cual se exhumaron los restos el 8 de abril pasado.

Otros parientes, en cambio, sostienen que Neruda murió como consecuencia de la enfermedad que sufría.

En la misma clínica Santa María falleció en 1982 -todavía durante la dictadura que sucedió al gobierno de Allende- el expresidente Eduardo Frei Montalva, cuyo deceso se atribuyó entonces a motivos de salud, hasta que en 2006 se probó que fue asesinado con gas mostaza y talio.

Townley, casado con la escritora chilena Mariana Callejas, militaba en 1973 en el movimiento ultranacionalista de derecha Patria y Libertad, opositor al gobierno de Allende.

Tras el golpe militar pasó a formar parte de los servicios de inteligencia y en su casa se experimentaba con gas sarín y otras sustancias químicas que se inocularon a opositores a la dictadura.

Townley, procesado por las muertes del excanciller Orlando Letelier y el general Carlos Prats, así como por el atentado en Roma al exvicepresidente Bernardo Leighton, vive en Estados Unidos como testigo protegido, luego de haber reconocido su participación en el primer crimen, cometido en Washington en 1976.

http://www.telam.com.ar/notas/201306/19776-el-chofer-de-neruda-identifico-al-agente-michael-townley-como-supuesto-asesino-del-poeta.html

Pinochet ordenó usar toxinas para eliminar a miles de opositores a dictadura

JUEVES 22 DE AGOSTO DEL 2013 17:22

Según la ex directora de salud pública de Chile, el régimen militar envenenó con toxina botulínica a personas dentro y fuera del país

Pinochet ordenó usar toxinas para eliminar a miles de opositores a dictadura
El general Augusto Pinochet. (Reuters)
Santiago de Chile (DPA). El dictador Augusto Pinochet (1973-1990) dispuso de toxinas botulínicas capaces de eliminar a miles de personas dentro y fuera de Chile, reveló por primera vez a dpa la ex directora del Instituto de Salud Pública (ISP) Ingrid Heitmann.
Las toxinas, provenientes del estadual Instituto Butantan de Sao Paulo, estuvieron en poder del régimen castrense desde la década de 1980, cuando éste enfrentaba precarias relaciones con Argentina, Perú y Bolivia, además de protestas sociales internas por la crisis económica.
Investigaciones judiciales en curso, ligadas al envenenamiento de presos políticos y a la muerte del ex presidente demócrata Eduardo Frei en 1982, durante la dictadura militardetectaron documentos que corroboraron el ingreso de las toxinas desde Brasil.
Los químicos, que permanecieron en secreto por 27 años en un subterráneo del ISP junto al Estadio Nacional de Santiago, fuerondescubiertos e incinerados en 2008, sin informar al gobierno de Michelle Bachelet (2006-2010) o la Justicia, admitió hoy Heitmann, quien estuvo al frente del ISP entre 2007 y 2010.
“Eran dos cajas llenas de ampollas con toxina botulínica, suficientes para matar a la mitad de Santiago”, dijo la profesional, quien luego matizó su afirmación. “Se podía matar a muchísimos, pero no sé cuantos”.
De hecho, un adulto de 70 kilos muere si se le inyecta 0,15 picogramos de la toxina. Como antecedente, cada picogramo equivale a apenas la billonésima parte de un gramo. La toxina también puede ser suministrada oralmente.
La botulina, que desde hace pocos años tiene usos cosméticos, es una neurotoxina elaborada por una bacteria denominada Clostridium botulinum que provoca parálisis muscular progresiva y que como arma de destrucción masiva está prohibida por las Convenciones de Ginebra y la Convención sobre Armas Químicas.
Hasta ahora, sin embargo, el destino de las sustancias químicas era desconocido. “La Policía de Investigaciones fue muchas veces al ISP, pero no las encontró”, recordó Ingrid Heitmann. “No revisaron nunca el subterráneo”, ahondó.
La doctora, quien en los albores de la dictadura (1973-1990) fue detenida y torturada dos veces por los equipos represivos, dijo a dpa que quedó impactada cuando sus subalternos encontraron estas armas químicas. “Me espanté”, evocó.
“No pensé que pudieran ser importantes para un proceso judicial, no se sabía lo de Frei”, explicó ante la decisión de incinerarlas en silencio junto a todos los demás materiales, pese a que faltaban algunas ampollas en el par de cajas encontrado, lo que hacía presumir su uso contra opositores de la dictadura.
Diversos juicios por violaciones a los derechos humanos recogen de hecho testimonios y evidencias de que los equipos represivos utilizaron toxina botulínica, gas sarín y talio.
Un caso ampliamente documentado y fallado ya por la Justicia es el asesinato del diplomático español Carmelo Soria, ultimado en 1976 con gas sarín, luego de ser torturado.
Otro es el de los miembros del MIR envenenados justamente con toxina botulínica el 7 de diciembre de 1981 en la Cárcel Pública de Santiago de Chile.
Este último crimen ocurre justo un día antes que el ex presidente Frei sufrió un shock séptico en la Clínica Santa María, tras ser operado por un equipo de médicos que resultaron ser agentes de inteligencia, como prueba el proceso judicial respectivo a punto de fallarse.
FREI HABRÍA MUERTO POR TALIO Y GAS SARÍN
En los restos de Frei fue hallada además presencia de talio y gas sarín, como indican los exámenes histológicos realizados en el proceso que lleva el juez Alejandro Madrid y que está en etapa de secreto procesal.
Frei, al igual que el premio Nobel de Literatura Pablo Neruda, falleció en el cuarto piso de la Clínica Santa María. La Justicia chilena investiga hoy sus decesos, ante la sospecha de que ambos fueron envenenados.
Un hombre clave en la producción y aplicación de estos venenos fue el químico y agente represivo Eugenio Berrios, sacado de Chile por militares en 1991, cuando el país ya había recuperado la democracia, pero Pinochet seguía al mando del Ejército.
Berrios, buscado esos años por la Justicia, apareció muerto en Uruguay en 1995, luego de estar bajo vigilancia y secuestro de militares de ese país, como acreditaron los tribunales chilenos.
“Efectivamente, hay testimonios, entre los funcionarios más antiguos, de que Berríos se paseaba por el ISP como si fuera su casa“, confirmó Ingrid Heitmann a dpa.
La llegada de los químicos a Chile, según la investigación por la muerte de Frei, fue gestionada ante las autoridades del ISP por el médico Eduardo Arriagada Rehren.
Arriagada, aún vivo, era director del entonces secreto laboratorio de guerra bacteriológica del Ejército, ubicado en pleno centro de Santiago, según investigaciones judiciales.
Ingrid Heitmann, una microbióloga con estudios en Canadá y Chile, insistió a dpa que las toxinas fueron encontradas bajo su mandato en el ISP por casualidad, cuando ella ordenó hacer una limpieza de los refrigeradores del subterráneo. “Si no lo ordeno, seguirían allí”.
La doctora explicó a dpa que había otra gran cantidad de materiales en los refrigeradores del subterráneo del ISP, “como sangre y bacterias, además de las toxinas botulínicas”.
TOXINAS BOTULÍNICAS SON ARMAS QUÍMICAS
A su juicio, la presencia de bacterias, como las de la difteria y el tétano, era entendible porque el ISP produjo vacunas contra esas enfermedades hasta 2002.
Heitmann, hoy dedicada a la docencia, añadió que Chile no poseía capacidad para producir la toxina botulínica y que ellas no tenían por qué estar almacenadas en el ISP, un laboratorio civil, de fines sanitarios.
“Las toxinas botulínicas son armas químicas”, recordó, tras lo cual conjeturó que estas pudieron ser usadas en los crímenes de la Cárcel Pública y de Frei.
La dictadura del fallecido general Augusto Pinochet, bajo la cual 38.000 personas fueron torturadas, desaparecidas o ejecutadas según informes oficiales, utilizó diversas formas de exterminio.
Asimismo, ejecutó asesinatos o intentos de homicidio en Buenos Aires, Roma y Washington, desplegando el uso de civiles, armas convencionales, bombas y químicos.
Hasta hoy era desconocido el destino de las armas químicas que relataban diversos testimonios y pruebas judiciales.

Revelan que Pinochet tenía un depósito secreto de toxinas

Se trataba de sustancias botulínicas capaces de eliminar a miles de personas. Estaban ocultas en un sótano junto al Estadio Nacional, en Santiago.

22/08/13 - 20:43
La ex directora del Instituto de Salud Pública (ISP) de Chile, Ingrid Heitmann, reveló hoy que Pinochet tenía depósitos de armas químicas ocultas al lado del Estadio Nacional de Santiago.
Esa confesión conmocionó a Chile, pero sobre todo a los ex presidentes Michelle Bachelet y Eduardo Frei, quienes le exigieron al Ejército que provea la información necesaria para que pueda ser evaluada por la Justicia. 
La denunciante afirmó que la sustancia estuvo oculta por 27 años en un subterráneo del edificio de ese organismo junto al Estadio Nacional de Santiago, y fue descubierto e incinerado en 2008, sin informar a la Justicia ni a Bachelet, para ese entonces jefa de Estado. 
"Eran dos cajas llenas de ampollas con toxina botulínica, suficientes para matar a la mitad de Santiago", señaló la ex funcionaria, quien luego matizó su afirmación: "Se podía matar a  muchísimos, pero no sé cuántos".
Frei, cuyo padre también fue presidente y murió en 1982 supuestamente envenenado con armas químicas, se manifestó indignado por el hecho de que el Ejército no entregue antecedentes a 40 años del golpe que derrocó a Salvador Allende. 
"¿Por qué los comandantes en jefe no dan la verdad? ¿Por qué siguen guardando información? ¿Me van a señalar que el Ejército -como tantas veces nos han dicho- no sabe nada?", reclamó en declaraciones a radio Cooperativa. 
Y acusó: “Los militares saben perfectamente dónde estaban los laboratorios, quién operaba, conocían la Clínica London (de la policía secreta) y todos los antecedentes".
Por su parte, Bachelet sostuvo: "Primera noticia, efectivamente, que escucho de eso. No conozco los antecedentes como para poder opinar. Si esa información es real, verídica, y se confirma, me imagino que será de mucha importancia para los jueces", añadió. 
Investigaciones judiciales ligadas al envenenamiento de presos políticos y a la muerte del expresidente Frei detectaron documentos que corroboraron el ingreso de las toxinas desde Brasil. 

http://www.clarin.com/mundo/Revelan-Pinochet-depositos-quimicas-sotanos_0_979102518.html

Toxinas, el arma de Pinochet para matar a miles de personas

Reveló la ex directora del Instituto de Salud Pública de Chile, Ingrid Heitmann


22 agosto 2013

Los químicos, que permanecieron en secreto por 27 años en un subterráneo del ISP junto al Estadio Nacional de Santiago, fueron descubiertos e incinerados en 2008, sin informar al gobierno de Michelle Bachelet (2006-2010) o a la Justicia, admitió este jueves Heitmann
El régimen militar del dictador chileno Augusto Pinochet (1973-1990) dispuso de toxinas botulínicas capaces de eliminar a miles de personas, según reveló la ex directora del Instituto de Salud Pública (ISP) de Chile, Ingrid Heitmann, en declaraciones exclusivas a la agencia de noticias DPA.
Los químicos, que permanecieron en secreto por 27 años en un subterráneo del ISP junto al Estadio Nacional de Santiago, fueron descubiertos e incinerados en 2008, sin informar al gobierno de Michelle Bachelet (2006-2010) o a la Justicia, admitió este jueves Heitmann, que estuvo al frente del ISP entre 2007 y 2010.
“Eran dos cajas llenas de ampollas con toxina botulínica, suficientes para matar a la mitad de Santiago”, dijo la profesional, quien luego matizó su afirmación. “Se podía matar a muchísimos, pero no sé cuántos”.
De hecho, un adulto de 70 kilos muere si se le inyecta 0,15 picogramos de la toxina. Cada picogramo equivale a apenas la billonésima parte de un gramo. La toxina también puede ser suministrada oralmente.
La botulina, que desde hace pocos años tiene usos cosméticos, es una neurotoxina elaborada por una bacteria denominada Clostridium botulinum que provoca parálisis muscular progresiva y que como arma de destrucción masiva está prohibida por las Convención de Ginebra y la Convención sobre Armas Químicas.
Investigaciones judiciales en curso, ligadas al envenenamiento de presos políticos y a la muerte del ex presidente demócrata Eduardo Frei en 1982, durante la dictadura militar, detectaron documentos que corroboraron el ingreso de las toxinas desde Brasil.
Frei, al igual que el premio Nobel de Literatura Pablo Neruda, falleció en el cuarto piso de la Clínica Santa María de Santiago. La Justicia chilena investiga actualmente sus decesos, ante la sospecha de que ambos fueron envenenados.
Hasta ahora el destino de las sustancias químicas era desconocido. “La Policía de Investigaciones fue muchas veces al ISP, pero no las encontró”, recordó Heitmann. “No revisaron nunca el subterráneo”, ahondó.
La doctora, quien en los albores de la dictadura (1973-1990) fue detenida y torturada dos veces por los equipos represivos, dijo a DPA que quedó impactada cuando sus subalternos encontraron estas armas químicas.
“Me espanté”, evocó. “No pensé que pudieran ser importantes para un proceso judicial, no se sabía lo de Frei”, explicó sobre la decisión de incinerarlas en silencio junto a todos los demás materiales, pese a que faltaban algunas ampollas en el par de cajas encontrado, lo que hacía presumir su uso contra opositores de la dictadura.
Diversos juicios por violaciones a los derechos humanos recogen, de hecho, testimonios y evidencias de que los equipos represivos utilizaron toxina botulínica, gas sarín y talio. Un caso ampliamente documentado y fallado ya por la Justicia es el asesinato del diplomático español Carmelo Soria, ultimado en 1976 con gas sarín luego de ser torturado.
Otro es el de los miembros del MIR envenenados justamente con toxina botulínica el 7 de diciembre de 1981 en la Cárcel Pública de Santiago de Chile. Este último crimen ocurrió justo un día antes que el ex presidente Frei sufriera un shock séptico en la Clínica Santa María, tras ser operado por un equipo de médicos que resultaron ser agentes de inteligencia, como prueba el proceso judicial.
En los restos de Frei se halló, además, presencia de talio y gas sarín, como indican los exámenes histológicos realizados en el proceso que lleva el juez Alejandro Madrid y que está en etapa de secreto procesal.
Un hombre clave en la producción y aplicación de estos venenos fue el químico y agente represivo Eugenio Berrios, sacado de Chile por militares en 1991, cuando el país ya había recuperado la democracia, pero Pinochet seguía al mando del Ejército.
Berrios, buscado esos años por la Justicia, apareció muerto en Uruguay en 1995, luego de estar bajo vigilancia y secuestro de militares de ese país, como acreditaron los tribunales chilenos. “Efectivamente, hay testimonios, entre los funcionarios más antiguos, de que Berríos se paseaba por el ISP como si fuera su casa”, confirmó Ingrid Heitmann a DPA.
La llegada de los químicos a Chile, según la investigación por la muerte de Frei, fue gestionada ante las autoridades del ISP por el médico Eduardo Arriagada Rehren, quien era director del entonces secreto laboratorio de guerra bacteriológica del Ejército, ubicado en pleno centro de Santiago, según investigaciones judiciales.
Heitmann, una microbióloga con estudios en Canadá y Chile, insistió a DPA que las toxinas fueron encontradas bajo su mandato en el ISP por casualidad, cuando ella ordenó hacer una limpieza de los refrigeradores del subterráneo.
“Si no lo ordenaba, seguirían allí”. La doctora explicó a DPA que había otra gran cantidad de materiales en los refrigeradores del subterráneo del ISP, “como sangre y bacterias, además de las toxinas botulínicas”. A su juicio, la presencia de bacterias, como las de la difteria y el tétano, era entendible porque el ISP produjo vacunas contra esas enfermedades hasta 2002.
Heitmann añadió que Chile no poseía capacidad para producir la toxina botulínica y que ésta no tenía por qué estar almacenada en el ISP, un laboratorio civil con fines sanitarios. “Las toxinas botulínicas son armas químicas”, recordó, tras lo cual conjeturó que estas pudieron ser usadas en los crímenes de la Cárcel Pública y de Frei.
La dictadura de Pinochet, bajo la cual 38.000 personas fueron torturadas, desaparecidas o ejecutadas, según informes oficiales, utilizó diversas formas de exterminio. Asimismo, ejecutó asesinatos o intentos de homicidio en Buenos Aires, Roma y Washington, desplegando el uso de civiles, armas convencionales, bombas y químicos.

Fuente/Infobae
Fotos/Infobae
http://www.correodelorinoco.gob.ve/impacto/toxinas-arma-pinochet-para-matar-a-miles-personas/

Expresidentes conmovidos por uso de armas químicas en dictadura de Pinochet

Las toxinas, provenientes del estadual Instituto Butantan de Sao Paulo, estuvieron en poder del régimen castrense desde la década de 1980, cuando éste enfrentaba precarias relaciones con Argentina, Perú y Bolivia.

Jueves 22, agosto 2013 | 5:02 pm
Pinochet
Los ex presidentes chilenos Eduardo Frei y Michelle Bachelet mostraron hoy su conmoción por la revelación de que el dictador Augusto Pinochet (1973-1990) dispuso de toxinas botulínicas capaces de matar a miles de personas.
“¿Por qué los comandantes en jefe no dan la verdad? ¿Por qué siguen guardando información? ¿Me van a señalar que el Ejército –como tantas veces nos han dicho- no sabe nada?”, reclamó Frei, en declaraciones a radio Cooperativa.
El mandatario, cuyo padre también presidente y de igual nombre murió en 1982 supuestamente envenenado con armas químicas, agregó no entender por qué el Ejército no entrega antecedentes a 40 años del golpe que derrocó a Salvador Allende.
“¿Por qué definitivamente no avanzamos para hacer justicia y tener la verdad?”, insistió el ex mandatario y actual senador por la Democracia Cristiana.
“Ellos –el Ejército- saben perfectamente dónde estaban los laboratorios, quién operaba, conocían la Clínica London (de la policía secreta), conocían todos los antecedentes”, ahondó.
Paralelamente, la ex presidenta socialista Michelle Bachelet expresó su sorpresa por el hecho de que las armas químicas de Pinochet permanecieron guardadas secretamente en el Instituto de Salud Pública hasta 2008, cuando ella gobernaba.
“Primera noticia, efectivamente, que escucho de eso. No conozco los antecedentes como para poder opinar”, dijo Bachelet, favorita para ganar los comicios presidenciales de noviembre, ante una consulta de la prensa.
“Si esa información es real, verídica, y se confirma, me imagino que será de mucha importancia para los jueces”, añadió.
La ex directora del Instituto de Salud Pública (ISP) Ingrid Heitmann reveló en exclusiva a dpa que Pinochet dispuso de toxinas botulínicas capaces de eliminar a miles de personas dentro y fuera de Chile.
Las toxinas, provenientes del estadual Instituto Butantan de Sao Paulo, estuvieron en poder del régimen castrense desde la década de 1980, cuando éste enfrentaba precarias relaciones con Argentina, Perú y Bolivia, además de protestas sociales internas por la crisis económica.
Investigaciones judiciales en curso, ligadas al envenenamiento de presos políticos y a la muerte del ex presidente Frei en 1982 detectaron documentos que corroboraron el ingreso de las toxinas desde Brasil.
Los químicos, que permanecieron en secreto por 27 años en un subterráneo del ISP junto al Estadio Nacional de Santiago, fueron descubiertos e incinerados en 2008, sin informar al gobierno de Michelle Bachelet (2006-2010) o la Justicia, admitió Heitmann, quien estuvo al frente del ISP entre 2007 y 2010.
“Eran dos cajas llenas de ampollas con toxina botulínica, suficientes para matar a la mitad de Santiago”, dijo la profesional, quien luego matizó su afirmación. “Se podía matar a muchísimos, pero no sé cuantos”.

http://elmundo.com.sv/expresidentes-conmovidos-por-uso-de-armas-quimicas-en-dictadura-de-pinochet

Aseguran que Pinochet ocultaba arsenal de armas químicas


Ex directora del Instituto de Salud Pública, Ingrid Heitmann, asegura que en el subterráneo de la institución había dos cajas con ampollas con toxina botulínica.

La dictadura del fallecido general Augusto Pinochet tenía guardadas "dos cajas llenas de ampollas con toxina botulínica, suficientes para matar a la mitad de Santiago".
Esa fue la escalofriante confesión de la ex directora del Instituto de Salud Pública(ISP)Ingrid Heitmann, quien en conversación con la agencia DPA entregó detalles sobre estas armas provenientes del Instituto Butantan de Sao Paulo (Brasil).
Estos químicos habrían estado en poder del régimen en la década de los ochenta, justo cuando la dictadura enfrentaba protestas sociales en Chile y tensas relaciones con países vecinos.
De acuerdo a Heitmann, los peligrosos químicos estuvieron guardados en un subterráneo del ISP, a un costado del Estadio Nacional.
La misma fuente sostiene que los químicos fueron recién descubiertos en 2008, año en que fueron incinerados sin avisar al entonces Gobierno de la ex Presidenta Michelle Bachelet.
"Se podía matar a muchísimos (habitantes), pero no sé cuantos", explicó Heitmann.
"La Policía de Investigaciones fue muchas veces al ISP, pero (las cajas) no las encontró (...) No revisaron nunca el subterráneo", señaló Heitmann.
La toxina botulínica, o también llamada "botulina", es una neurotoxina elaborada desde una bacteria llamada Clostridium botulinum, uno de los venenos más poderosos que existen.
De hecho, actualmente su uso es prohibido por las Convenciones de Ginebra y de Armas Químicas.
La botulina puede producir intoxicación o envenenamiento a través del botulismo, enfermedad que causa alteraciones vegetativas (sequedad de boca, náuseas y vómitos) y parálisis muscular. Esta última puede ser mortal si afecta la función respiratoria.
La investigación del periodista Mauricio Weibel menciona que indagaciones judiciales sobre muertes de presos políticos e, incluso, la del ex Presidente Eduardo Frei Montalva dieron con documentos donde se corrobora el ingreso de estos químicos al país.


Ex directora del ISP: Pinochet tenía armas químicas "para matar a la mitad de Santiago"

La ex directora del ISP Ingrid Heitmann confesó la destrucción, en 2008, dos cajas llenas de ampollas de toxina botulínica.
Esta operación se efectuó sin informar al Gobierno de la época, de Michelle Bachelet.

Las toxinas -que pudieron haber sido utilizadas para asesinar a militantes del MIR- fueron traídas a Chile desde Brasil

Publicado: 07:30 | Autor: Cooperativa.cl


El dictador Augusto Pinochet dispuso de toxinas botulínicas capaces de eliminar a miles de personas dentro y fuera de Chile, reveló la ex directora del Instituto de Salud Pública (ISP) Ingrid Heitmann.
Los químicos, provenientes del Instituto Butantan de Sao Paulo, estuvieron en poder del régimen en la década de 1980, cuando éste enfrentaba precarias relaciones con Argentina, Perú y Bolivia, además de protestas sociales por la crisis económica.
Estas toxinas permanecieron en secreto por 27 años en un subterráneo del ISP al lado del Estadio Nacional, fueron descubiertos e incinerados en 2008, sin informar al Gobierno de Michelle Bachelet (2006-2010) o la Justicia.
En una entrevista con el periodista Mauricio Weibel para la agencia DPA, Heitmann sostuvo que "eran dos cajas llenas de ampollas con toxina botulínica, suficientes para matar a la mitad de Santiago", matizando su afirmación a continuación: "Se podía matar a muchísimos, pero no sé cuantos".
Un adulto de 70 kilos de peso muere si es inyectado con sólo 0,15 picogramos de la toxina (cada picogramo equivale a apenas la billonésima parte de un gramo) y la toxina puede ser suministrada oralmente.
La botulina, que desde hace pocos años tiene usos cosméticos, es una neurotoxina elaborada por una bacteria denominada Clostridium botulinum que provoca parálisis muscular progresiva. Como arma de destrucción masiva, está prohibida por las Convenciones de Ginebra y la Convención sobre Armas Químicas.
subirLas armas secretas de Pinochet
Investigaciones judiciales en curso ligadas al envenenamiento de presos políticos y a la muerte del ex Presidente Eduardo Frei en 1982 detectaron los últimos años documentos que corroboraron el ingreso de las toxinas desde Brasil.
Hasta ahora, sin embargo, su destino era desconocido. En la entrevista con Weibel, Heitmann asegura que "la Policía de Investigaciones fue muchas veces al ISP, pero no las encontró" dado que "no revisaron nunca el subterráneo".
La doctora, quien en los primeros años de la dictadura fue detenida y torturada dos veces por los equipos represivos, dijo haber quedado impactada cuando sus subalternos encontraron estas armas químicas. "Me espanté", evocó.
"No pensé que pudieran ser importantes para un proceso judicial, no se sabía lo de Frei", explicó ante la decisión de incinerarlas en silencio junto a todos los demás materiales, pese a que faltaban algunas ampollas en el par de cajas encontrado, lo que hacía presumir su uso contra opositores de la dictadura.
En diversos juicios por violaciones a los derechos humanos, se recogen testimonios y evidencias de que los equipos represivos utilizaron la toxina botulínica, el gas sarín y el talio.


Los químicos pasaron más de dos décadas ocultos en los subterráneos del ISP. La doctora Heitmann dice haberse "espantado" cuando los encontró. (Foto: UPI)

El rol de Eugenio Berríos 
Heitmann relata que un hombre clave en la producción y aplicación de estos venenos fue el químico y agente de la DINA Eugenio Berrios, sacado de Chile por militares en 1991, cuando el país ya había recuperado la democracia, pero Pinochet seguía al mando del Ejército.
Berrios, buscado esos años por la Justicia, apareció muerto en Uruguay en 1995, luego de estar bajo vigilancia y secuestro de militares de ese país, como acreditaron los tribunales chilenos.
"Efectivamente hay testimonios, entre los funcionarios más antiguos, de que Berríos se paseaba por el ISP como si fuera su casa", confirmó la doctora Ingrid Heitmann a DPA.
La llegada de los químicos a Chile, según la investigación que encabeza el juez Alejandro Madrid por la muerte de Frei, fue gestionada ante las autoridades del ISP por el médico Eduardo Arriagada Rehren.
Arriagada -aún vivo- era entonces director del entonces secreto laboratorio de guerra bacteriológica del Ejército, ubicado en pleno centro de Santiago, según investigaciones judiciales.
Ingrid Heitmann, una microbióloga con estudios en Canadá y Chile, insistió en que las toxinas fueron encontradas bajo su mandato en el ISP por casualidad, cuando ella ordenó hacer una limpieza de los refrigeradores del subterráneo: "Si no lo ordeno, seguirían allí".
 Testimonios dan cuenta de que el químico de la DINA Eugenio Berríos se paseaba durante la dictadura por el Instituto de Salud Pública "como si fuera su casa".

La doctora explicó en la entrevista que había otra gran cantidad de materiales bioquímicos en los refrigeradorse del subterráneo del ISP, "como sangre y bacterias, además de las toxinas botulínicas".
A su juicio, la presencia de bacterias, como las de la difteria y el tétano, era entendible porque el ISP produjo vacunas contra esas enfermedades hasta 2002.
Heitmann, hoy dedicada a la docencia, añadió que Chile no poseía capacidad para producir la toxina botulínica y que ellas no tenían por qué estar almacenadas en el ISP, un laboratorio civil, de fines sanitarios.
"Las toxinas botulínicas son armas químicas", subrayó, coincidiendo en la  conjetura de que pudieron ser usadas en los crímenes de la Cárcel Pública y de Frei.
La dictadura del general Augusto Pinochet, bajo la cual 38.000 personas fueron torturadas, desaparecidas o ejecutadas, según los informes oficiales, utilizó diversas formas de exterminio, incluyendo asesinatos o intentos de homicidio en Buenos Aires, Roma y Washington, desplegando el uso de civiles, armas convencionales, bombas y químicos.
Sin embargo, hasta hoy era desconocido el destino de las armas químicas que relataban diversos testimonios y pruebas judiciales.

http://www.cooperativa.cl/noticias/pais/augusto-pinochet/ex-directora-del-isp-pinochet-tenia-armas-quimicas-para-matar-a-la-mitad-de-santiago/2013-08-22/071513.html

QUÍMICO BERRÍOS ENTREGABA TOXINA BOTULÍNICA EN LA CALLE A LA CNI

Periodista Benedicto Castillo, autor del libro “Magnicidio” sobre el asesinato de Eduardo Frei Montalva, recapituló antecedentes acerca del manejo de esta extremadamente mortal sustancia en tiempos de la dictadura. Recordó que era importada por la Cancillería y que el Ejército tenía un Laboratorio de Guerra Bacteriológica.

Jueves 22 de agosto de 2013 | por Claudio Leiva Cortés
El químico Eugenio Berríos entregaba en la calle y en pleno centro de Santiago, paquetes de la mortal toxina botulínica a agentes de la Central Nacional de Informaciones (CNI). Esto lo reveló el periodista Benedicto Castillo en su libro “Magnicidio”, sobre la muerte del ex presidente Eduardo Frei Montalva en 1982.
“Esto me lo contó el abogado Ulises Agurto, ex subsecretario de Agricultura subrogante de Frei Montalva.Él acompañaba a Berríos hasta Bandera con Huérfanos, donde el químico entregaba la toxina botulínica a agentes de la CNI. Todo eso lo cuento en mi libro”, recordó Castillo.
“El tema de la toxina botulínica, que puede matar a miles de personas con ínfimas dosis, no es nuevo, aparece mencionada en varios casos de crímenes de la dictadura, pero no se sabía que había ampollas escondidas en el Instituto de Salud Pública”, añadió en referencia a la revelación que hizo este jueves la ex directora del ISP, Ingrid Heitmann.
Castillo dijo que desde los años 80 en adelante, cuando el ISP se llamaba Instituto Bacteriológico, Berríos y otros desconocidos “tenían acceso libre a los laboratorios para hacer pruebas. Y uno de estos desconocidos fue identificado por funcionarios del Instituto como Michael Townley”.
Explicó que este tema de la toxina botulínica salió a la luz por el caso de Frei Montalva. “Está comprobado científicamente que dos presos políticos murieron envenenados con esta sustancia y otros tres resultaron heridos en 1981, poco antes de la muerte de Frei. Les echaron la toxina en la comida”.
“También se investigó si fue usada en el crimen del cabo del Ejército Manuel Leyton, agente de la DINA, asesinado en 1977 por revelar a Carabineros que la DINA le había robado una renoleta a un detenido desaparecido arrojado al mar. Se descubrió que fue asesinado con gas sarín”, explicó.
“En el caso de Frei Montalva también se buscó la toxina, pero los peritajes tanatológicos fueron positivos sólo para gas mostaza y talio. Finalmente, el mismo asesinato de Berríos en Uruguay tiene que ver con este tema, porque era uno de los pocos autorizados para manipular la toxina”, añadió Castillo.

ERA IMPORTADA POR LA CANCILLERÍA

Otro antecedente proporcionado por Castillo en su libro “Magnicidio” es que la toxina botulínica era importada por la Cancillería chilena desde Brasil en los años 80. “Eso lo declararon altos ejecutivos del Instituto Bacteriológico, incluyendo su ex director, coronel Fuenzalida”, recordó.
“Los paquetes llegaban al Departamento de Bacterias Peligrosa y Gases Mortales y eran entregados por choferes de la Cancillería que están identificados con nombre y apellidos en el proceso. Están en los expedientes a los que tuve acceso”, agregó Castillo.

LABORATORIO DE GUERRA BACTERIOLÓGICA

Castillo también dijo que en transcurso de la investigación se descubrió que el Ejército tenía un Laboratorio de Guerra Bacteriológica, dirigido por un general del escalafón de Sanidad y que tenía una sede clandestina en la ex Vicaría Castrense de calle Carmen 339.
“Eso lo declara un coronel de Ejército que también era veterinario. Sólo agentes del Departamento de Inteligencia del Ejército (DINE) tenían acceso al Laboratorio de Bacterias Peligrosas y Gases Mortales”, añadió Castillo.
“La Brigada de Derechos Humanos de la PDI descubrió la ubicación final del Laboratorio de Guerra Bacteriológica en la sede de la Escuela de Nacional de Inteligencia del Ejército, que aún funciona en Nos, San Bernardo. Esto fue en 2007, como parte del último peritaje”, señaló Castillo.
“Estos son antecedentes bastante nuevos en estas causas que están relacionadas con el químico Berríos y el uso de sustancias como la toxina botulínica, el gas sarín y el talio. Por algo están todas en manos del ministro en visita Alejandro Madrid. Y si Ingrid Heitmann incineró las ampollas con la toxina, entonces destruyó evidencia”, concluyó.
http://www.lanacion.cl/quimico-berrios-entregaba-toxina-botulinica-en-la-calle-a-la-cni/noticias/2013-08-22/143928.html

EX DIRECTORA DEL ISP REVELA QUE PINOCHET GUARDABA TOXINA BOTULÍNICA

08:28

Doctora Ingrid Heitmann dijo que ampollas con la peligrosa sustancia química estaban ocultas en un subterráneo del Instituto de Salud Pública de Santiago. Las destruyó en 2008 sin informar al gobierno de Bachelet ni a la justicia.

Jueves 22 de agosto de 2013 | por Nacion.cl - Foto: Archivo La Nación 
La ex directora del Instituto de Salud Pública de Santiago (ISP), Ingrid Heitmann, reveló que el gobierno de Augusto Pinochet dispuso de toxinas botulínicas capaces de eliminar a miles de personas.
En una entrevista que la doctora Heitmann dio a la agencia alemana DPA, dijo que las toxinas estaban escondidas en un subterráneo del ISP, ubicado a un costado del Estadio Nacional en Santiago.
Heitmann, que dirigió el ISP entre 2007 y 2010, afirmó que "eran dos cajas llenas de ampollas con toxina botulínica, suficientes para matar a la mitad de Santiago". Añadió que "se podía matar a muchísimos, pero no sé cuantos".
La ex directora del ISP dijo que las ampollas permanecieron en secreto en el subterráneo del instituto durante 27 años y cuando se les descubrió fueron incineradas en 2008, sin informar al entonces gobierno de Michelle Bachelet ni a la justicia.
La existencia de estas toxinas era desconocida. “La Policía de Investigaciones fue muchas veces al ISP, pero no las encontró", indicó Ingrid Heitmann. "No revisaron nunca el subterráneo", concluyó. Según el cable DPA, las toxinas ingresaron desde Brasil.
La doctora Heitmann, que fue detenida y torturada dos veces en la dictadura, se declaró “espantada” al conocer la existencia de estas ampollas.
La decisión de destruirlas la tomó sin pensar que “pudieran ser importantes para un proceso judicial, no se sabía lo de Frei", señaló en referencia al caso del ex Presidente que murió en la clínica Santa María en 1982, al parecer envenenado.
Hasta el momento sólo se conocía el uso de gas sarín y de talio por parte de los organismos represivos de la dictadura. En el caso de Frei Montalva, se sospecha que se usó talio y, en menor medida, la toxina botulínica.
La toxina botulínica es una neurotoxina emanada por la bacteria Clostridium Botulinum y provoca una parálisis muscular progresiva. Basta una cantidad ínfima para matar a una persona y una sola ampolla arrojada dispersada sobre una ciudad podría matar a miles.
Puede aparecer accidentalmente en latas de conservas ya vencidas y diluida en cantidades infinitesimales se usa como bótox en aplicaciones cosméticas. Está prohibida por las convenciones de Ginebra y de Armas Químicas.


“Imágenes Prohibidas” de Chilevisión acumula 83 denuncias en el CNTV

Archivo Nacional
Archivo Nacional
Publicado por Gabriela Ulloa

La serie documental “Chile, las Imágenes Prohibidas” de Chilevisión, que grafica momentos crudos de la Dictadura en nuestro país, mantiene dividida a la opinión pública.
Con dos emisiones a cuestas en las que se han mostrado el Golpe de Estado, la persecución de partidarios de la UP, las detenciones en el Estadio Nacional, el caso “Degollados” y la muerte de Pablo Neruda, entre otros momentos, el programa ha logrado impactar a los televidentes y transformarse en el programa más visto de su franja horaria.
Sin embargo, las opiniones sobre el programa son encontradas: mientras algunos lo defienden, aduciendo a que relata lo que realmente se vivió en esta delicada etapa, hay quienes afirman que es sesgado.
Así lo demostró parte de la audiencia en el Consejo Nacional de Televisión (CNTV), donde se han interpuesto 83 denuncias contra el espacio de CHV.
Según lo informado a BioBioChile por el organismo, la emisión del pasado 14 de agosto acumuló 62 reclamos.
Cuarenta de ellos hicieron referencia “a que el programa presenta una visión sesgada de la historia”. No obstante, el CNTV informó que “Esas fueron desestimadas por la libertad de expresión y las características de un documental”.
Mientras, los 22 restantes indican que el espacio “provoca odiosidades y división en el país”.
Por su parte, el episodio transmitido anoche lleva hasta el momento 21 denuncias, de las cuales 9 aluden a que el espacio genera odiosidades y separa a los chilenos.
“Chile, las Imágenes Prohibidas” de la Dictadura es un ciclo documental conducido por el actor Benjamín Vicuña que consta de 4 episodios, los cuales se transmiten los miércoles a las 22:30 horas por las pantallas de Chilevisión.

http://www.biobiochile.cl/2013/08/22/imagenes-prohibidas-de-chilevision-acumula-83-denuncias-en-el-cntv.shtml

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