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lunes, 30 de septiembre de 2013

A la señora Angie de Krassnoff, carta para la esposa de un asesino

A la señora Angie de Krassnoff
No, señora Angie de Krassnoff, lo que está pasando su marido no es injusto, ni nada parecido. No esta siendo torturado, no está siendo violado por perros, no está siendo electrocutado, no está incomunicado, no está desaparecido, y no está muerto, y cuando muera usted y su familia lo podrá enterrar, podrá llevarles flores a su tumba y podrán recordarlo con miles de anécdotas de décadas de haberlo conocido. Todo eso no pasó con todos a los que su marido mató.
Señora Angie de Krassnoff:
Ud acaba de enviar una carta a los medios acusando que su familia es víctima de un “show armado” y enfrenta un “burdo y odioso espectáculo“, y lamenta que su esposo no haya estado al lado suyo cuando su hija María murió.
María. Así se llamaba una joven de 24 años, que tenía familia y hermanos. Y esa joven está desaparecida desde 1975. María Elena González Inostroza, así se llamaba esta joven, que desapareció junto con su hermano, Hernán Galo González Inostroza .
¿Sabe ud quien era esta María? Debería saberlo, su marido fue condenado a 10 años de cárcel por haberlos detenido, torturado y desaparecido. A ella y a su hermano.
Señora de Krassnoff, ¿alguna vez ha pensando en qué edad tenía su hija María cuando su marido torturó y desapareció a María Elena? ¿Pensó alguna vez en los padres de esa María, y que en un momento la perdieron a ella y a su hermano? ¿Ha pensado que ellos perdieron para siempre a dos hijos? Su esposo, señora Krassnoff, pudo despedirse de su hija, que estaba muriendo por una enfermedad. Los padres de María y de Hernán no lo pudieron hacer, no pudieron ver a sus hijos, no saben dónde están sus hijos, sólo saben que fueron torturados salvajemente.
¿Pensó acaso en Rosetta Pallini González, que fue detenida junto a su hijo de sólo 5 meses de edad, y que estuvo detenida con esa María? ¿Pensó alguna vez en los padres de Rossetta que tuvieron que sufrir que su hija fuera torturada, exiliada y que muriese en México? Rossetta, cuando llegó a México, presentaba una destrucción vaginal entre otros daños físicos provocados por la tortura. ¿Fue su marido, señora Krassnoff, el que le hizo ese daño a una joven de tan solo 22 años? ¿Alguna vez, señora Krassnoff, cuando en 1974 ó 1975 estaba acostada a su lado, le preguntó a su marido a cuántas mujeres había violado ese día o cuantos hombres violó?
Hemos visto lo fieles que son los amigos de su esposo, señora Krassnoff, cómo desean homenajearlo y acompañarlo. ¿Pensó en que todas esas personas que su marido torturó y asesinó también tenían amigos? Mis papás lo eran, de María Elena, Hérnan y también de Rosetta. Los conocían, los querían, los lloraron cuando ya no los vieron más o cuando se enteraron que murieron, y ahora, gracias a que yo estoy escribiendo esto, se enteraron que sus tres amigos estuvieron en manos de su marido, señora Krassnoff y saben una ínfima parte de lo que les tocó sufrir antes de morir. ¿Pensó alguna vez el dolor de todos los que los conocieron que no tienen donde ir a dejarles flores o que tampoco pudieron ir a sus funerales?
Usted va al Penal Cordillera, autocalificándose como “usuaria obligada” como si debiéramos sentir lástima por la situación en la que se encuentra. Ofelio Lazo Lazo estaba casado, era carpintero, y está desaparecido. Su esposo está condenado a 3 años por haber colaborado a su desaparición. ¿Pensó en su esposa Alicia Pastore Nagel que lo buscó en todos lados sin dar con él, pensó en la familia de Ofelio? Alicia de Lazo se enteró por los diarios que su marido había muerto y el titular era: “Matan a miristas como ratas”. Alicia de Lazo se convirtió en usuaria obligada de los tribunales, buscando saber dónde está su marido, porque si bien lo mataron “como rata” Ofelio nunca más apareció.
Álvaro Barrios Duque era estudiante y estaba casado. Su marido, señora Krassnoff, está condenado a 3 años por haberlo desaparecido. ¿Qué justicia tuvo su esposa cuando lo buscó por todas partes y no lo encontró? Su marido ha apelado a sus causas, tiene abogados, tiene apoyo. Álvaro ni siquiera tuvo oportunidad de defenderse, y lo peor es que no tenía de qué defenderse porque no había cometido ningún crimen.
Por eso, señora Angie de Krassnoff, le escribo esta carta, porque usted quiere que sintamos pena por usted, por su marido y por su familia. Quiero saber, ¿siente usted pena por todos los que él mato? ¿Piensa en ellos señora Krassnoff? ¿Alguna vez ha sentido dolor por esas personas, señora Krassnoff? ¿Alguna vez ha intentado que su marido les dé paz a esas familias diciéndoles la verdad y dónde están sus restos? ¿Alguna vez ha intentado que su marido se dé cuenta del daño que hizo?
Veo la foto de su esposo con su familia publicada junto a su carta en La Nación y pensé en las fotos de las personas a las que su marido torturó, mató y desapareció. Pensé sobre todo en María Elena y Rosetta. Ellas no tienen fotos con sus padres ni con sus hermanos, ni tienen nietos, ni tienen una vida hoy, porque ellas se quedaron allí, en 1975, cuando sus vidas se acabaron, gracias a su marido.
Ellas y los muertos por su marido, ¿qué crimen cometieron? Ninguno, señora Krassnoff, ninguno. Su marido los detuvo, los torturó y los mató porque quería, porque podía y porque creyó que siempre quedaría totalmente impune. Su maridó mató a Carmelo Soria y Alfonso Chanfreau, mató a Jorge Fuentes Alarcón, al sacerdote Antonio Llidó, Edgardo Enríquez, Lumi Videla… Y por esas muertes y por otras más, recibió medallas al valor, medallas por combate, medallas por haber matado a su anterior comandante en jefe, Carlos Prats. ¿Nunca pensó en eso, señora Krassnoff, que todos los lujos con los que usted y su familia vivió y sigue viviendo, se los debe a la sangre derramada de tantas personas inocentes?
No, señora Angie de Krassnoff, lo que está pasando su marido no es injusto, ni nada parecido. No esta siendo torturado, no está siendo violado por perros, no está siendo electrocutado, no está incomunicado, no está desaparecido, y no está muerto, y cuando muera usted y su familia lo podrá enterrar, podrá llevarles flores a su tumba y podrán recordarlo con miles de anécdotas de décadas de haberlo conocido. Todo eso no pasó con todos a los que su marido mató.
La razón por la cual su marido está en prisión es porque es un criminal, usted está casada con un criminal y sus hijos son hijos de un criminal.  Y eso no es por decisión de un tribunal, ni es difamación, su marido es un criminal que quiso serlo y disfrutó siéndolo. La única injusticia es que un criminal como su marido y todos los que están con él estén recibiendo semejante trato de lujo cuando ni él ni ninguno de sus amigos tuvieron compasión ni sienten remordimientos ni sienten nada por todos aquellos cuyas vidas destrozaron. Ni siquiera por una chica llamada María, como su hija señora Krassnoff, como su hija, pero a usted ella no le importa, ¿verdad? Ni ella ni sus padres ni el dolor de ellos.
María Elena, así se llamaba una joven que tenía 24 años en 1974, y sus padres nunca supieron dónde está y no tuvieron una tumba donde llevarle flores cuando su marido la mató después de haber torturado y desaparecido a su hermano Hernán, mientras que usted sí puede llevarle flores a la tumba de su hija María, que murió por una enfermedad y no a causa de brutales torturas causadas por un criminal llamado Miguel Krassnoff Martchenko . Eso es lo verdaderamente injusto, que su marido siga torturando a las familias de quienes mató al no decirles dónde están o que intente usar los derechos humanos en su favor cuando él se los negó a tanta gente. El castigo que esta recibiendo es mínimo para la dimensión del daño que provocó y sigue causando.

Marcela Castro
Doctora en Derecho Internacional y Relaciones Internacionales (U.Complutense de Madrid) , Licenciada en Humanidades con mencion Historia (U. de Chile), entre otros grados, y fan de Spartacus, de la opera y de Bette Davis.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Testimonio de mi experiencia con Krasnoff Por Jaime Hales

Jaime Hales
Jaime Hales
Mi hermano Patricio, diputado, ha dicho en un libro y en declaraciones posteriores: “Queremos perdonar a los que aun no nos piden perdón”.Queremos perdonar, porque el proceso de reconciliación es personal y no social (Carrerinos y Ohigginistas aun no se reconcilian), pero hay algunos en que insisten no sólo en no pedir perdón, sino además en vanagloriarse de sus conductas, buscar validaciones en connotaciones políticas o disquisiciones históricas.
 
Yo quiero perdonar y a muchos los he perdonado. Pero eso no releva mi juicio crítico hacia quienes cometieron delitos gravísimos, ya sea como autores directos o como instigadores o inspiradores de ellos.
Mi opinión no nace del deseo de venganza ni del resentimiento por haber sido víctima, sino de una profunda convicción que va mucho más allá de las situaciones coyunturales que hemos debido vivir.
Desde las primeras horas de la dictadura, siendo oposición al gobierno de Allende, me situé enfrente de los nuevos ocupantes del poder y en cuanto se pudo comencé a trabajar en la defensa de los derechos humanos de los perseguidos.
En mérito de esa convicción y de mis acciones a favor de los perseguidos fui detenido por la DINA en 1975 y llevado a Villa Grimaldi. Allí fui interrogado por tres personas, siendo el principal Moren Brito, a quien reconocí por su voz ronca y porque le decían “comandante”.
También hubo un interrogatorio de un sub oficial que sólo hizo preguntas como si se tratara de un típico actuario de causa criminal, sin presiones , ni connotaciones, salvo la condición de esposado y vendado en que me encontraba.
El tercero, que en realidad fue segundo e intervino luego de que hubiera llamadas en mi favor, fue Miguel Krasnoff, a quien reconocí días después en la Corte por su voz y tono inconfundibles y cuya identidad confirmé luego cuando supe algunas cosas de su trayectoria.
En el interrogatorio no fui torturado físicamente como otros, pero estaba esposado, vendado y debía contestar preguntas de personas que se dirigían a mí sin ningún respeto, insultos y groserías, hasta que entró en escena Krasnoff.
¿Qué te pasó, Jaimote?, fueron sus primeras palabras. Y de ahí en adelante el jugó el papel del “bueno”, cuando me insistía en la idea de que cómo yo, un luchador por la democracia y contrario a Allende, estaba complicado con los comunistas, cómo me había metido en “esto”.
Y me dijo la clave para reconocerlo: conozco a tu familia, soy amigo de los Jamarne y los fue nombrando, a todos los de Temuco y me dijo que los había conocido  cuando estuvo en el regimiento de esa ciudad. Está claro que él quería que yo supiera que estaba con el hombre terrible cuya fama ya trascendía a menos de dos años del golpe militar.
Yo sabía de Kransnoff al momento de ser detenido: estaba lo de Enríquez, lo de Dagoberto Pérez y tantos otros casos. Lo conocíamos todos los abogados de derechos humanos. Por eso, cuando llegaba a Villa Grimaldi esa mañana del invierno de 1975 sabía con qué me encontraría.
Pero, pudo ser peor.
¿Me torturó? No hubo tortura física, pero por cierto hubo una presión sicológica tremenda, como cuando me dijo, por ejemplo: “¿No te das cuenta que pones en riesgo la vida de tu hijo con estas cosas que haces?”.
Evidentemente él ya sabía, a esa altura de mi detención, de las acciones que hacían mi padre, Eduardo Frei Montalva, los embajadores árabes por mi libertad y hasta el propio ministro de defensa llamó a mis captores – según lo constaté allí en Grimaldi y él mismo me lo aseguró después en presencia de testigos calificados – por lo que mi libertad era cuestión de tiempo.
Y, por cierto, no debían quedar más huellas que las síquicas o emocionales, para que yo decidiera no seguir adelante con mi compromiso de defensa de los perseguidos. Eso era lo que se pretendía. Su amenaza era directa, pero velada al mismo tiempo, en un doble juego destinado a afectar en lo emocional.
Pero yo seguí en lo mío, no porque no tuviera miedo, sino porque ya sabía que con miedo es posible conciliar el sueño, pero con la conciencia intranquila no. Y mi compromiso de conciencia me era – me es – irrenunciable.
Krasnoff infundía terror, aun con el tono suave de su voz en los momentos en que quería hacerse el amable, pues lo hacía en el ámbito de lo que podríamos llamar tortura o violencia sicológica, tan feroz como la otra, pero cuyas marcas parecen diluirse en las apariencias.
Después supe más de Krasnoff.
Lo que él no supo en ese momento, es que todo el terror que él infundía no sería suficiente para NO continuar con la tarea asumida. Por el contrario, al haber tipos como él, era más necesario que hubiera tozudos como yo.

Krassnoff: la porfiada memoria


avatarMarcia Scantlebury
Periodista. Miembro del directorio de TVN.

Jamás olvidaré ese borrascoso atardecer del 3 de junio de 1975. Ni el chirrido de la enorme puerta de hierro deslizándose por el suelo de esa tierra maldita.
Apenas un par de horas antes me encontraba ayudando a mis hijos a hacer sus tareas escolares, cuando una patrulla de la DINA irrumpió violentamente en mi casa y me conminó a subir a un vehículo.
Uno de mis captores me cubrió los ojos con una tela adhesiva y un par de anteojos para el sol. Entonces la camioneta de vidrios polarizados inició una enloquecida carrera que concluyó frente a un recinto que, deduje, por el declive del terreno y el frío que calaba los huesos, estaba ubicado a los pies de la cordillera.
Las manos ásperas del conductor me empujaron con violencia hacia afuera. Luego, atravesé a tientas el umbral de un portón y me quedé parada, tiritando de miedo ante un paisaje invisible, tratando de descifrar los misteriosos sonidos que contiene el silencio.
El viento helado penetraba sin piedad el cuero de mis botas y empecé a escuchar, como en un macabro concierto, unos gemidos intermitentes, llantos ahogados y un escalofriante y prolongado alarido.
“Serán animales”, quise pensar. Miré al suelo por una ranura de la venda que me cubría los ojos y divisé las bellas baldosas italianas. En ese instante comprendí que había llegado a la antesala del infierno. Estaba en la Villa Grimaldi, el centro secreto de torturas más famoso de Chile.
En los días más negros, cuando de celda en celda, se propagaban rumores sangrientos, era difícil detener los atropellados latidos del corazón. Entonces yo me asomaba a la pequeña ventana de mi cuarto y permanecía largos minutos en silencio, persiguiendo la ruta de la alambrada sobre la muralla e imaginando los colores de los paisajes libres.
Una mujer de aspecto descuidado me tomó de la mano y me guió con inusitada delicadeza hacia un recinto lateral. Allí, sin más preámbulos, comenzó a desnudarme con rapidez, mientras otra gendarme, con voz de tediosa rutina, iniciaba el inventario de mis pertenencias. “Tres billetes, una cadena con una cruz de plata, un pañuelo para la cabeza, medio paquete de cigarrillos, un encendedor, una libreta de direcciones…”
Cuando abandoné la Villa, luego de 23 días infinitos, yo era otra persona. Después de los sádicos interrogatorios y de largas sesiones de tortura que incluían aplicación de electricidad en todo el cuerpo, yo me sentía sucia, vacía y humillada.
Hasta entonces el odio había sido para mí sólo un concepto intelectual. Sin embargo, ahora “ellos” me habían hecho conocer la perversa amplitud de ese sentimiento viscoso que se quedó agazapado bajo mi piel.
En los sórdidos pasillos de Villa Grimaldi aprendí a distinguir las sombras de las víctimas, los singulares ladridos de los perros y los frenazos de los vehículos que descargaban su siniestro botín de maltratados seres humanos en el patio.
Entre las voces de los guardias y los furiosos ladridos de los perros, las órdenes de vida o muerte del soberbio y sanguinario Miguel Krassnoff sembraban el terror entre los detenidos.
Poco después fui trasladada a Cuatro Álamos, otro recinto secreto para incomunicados que estaba a cargo de un teniente psicópata que abusaba sexualmente de las detenidas y nos sometía a absurdas sesiones de hipnosis y detectores de mentiras.
Vivíamos de a tres o cuatro en cada habitación y jamás se nos permitió tomar una ducha. Nos llevaban al baño una vez al día, dejando la puerta abierta para que nos sintiésemos mas humilladas frente al morboso escrutinio de los vigilantes.
Antes de que nos encerraran para dormir, solíamos entonar canciones pegadas a la puerta que daba al corredor y en ellas desparramábamos nombres, historias, sueños y deseos. Aunque el aquí y el ahora fuesen inciertos, nos empeñábamos en inventar futuro y, con porfiado optimismo, nos preparábamos para ser libres.
La clave era no desmoralizarnos, no darnos por vencidas. Sin embargo, a veces la desesperanza nos destrozaba el alma y nos deslizábamos sin frenos en un ánimo oscuro. Nos atormentaba el recuerdo de los que nunca llegaron a la otra orilla. Y memorizábamos los nombres, fechas y plegarias que en las paredes del recinto de incomunicados de Cuatro Álamos consignaban sus desolados testimonios.
Los de los hombres eran más informativos y precisos: “Soy de Temuco. Permanecí en esta celda entre el 13 de abril y el 2 de junio de 1974. Luego, daban nombres, edades, profesiones. Los de las mujeres, en cambio, dejaban lacónica constancia de sus existencias o testimonio de sus tristezas: “He vivido 16 días de horror, avisen a mi madre. Cecilia”. “Aquí estoy Dios. ¿Existes? Blanca”.
Sabíamos que “Cuatro Álamos” era sólo un perverso recorrido del camino. Allí nadie permanecía demasiado tiempo. ¿Estaría el detenido en abril de vuelta en Temuco? ¿Dónde había concluido la pesadilla de Cecilia? ¿Se habría acordado Dios de Blanca?
En los días más negros, cuando de celda en celda, se propagaban rumores sangrientos, era difícil detener los atropellados latidos del corazón. Entonces yo me asomaba a la pequeña ventana de mi cuarto y permanecía largos minutos en silencio, persiguiendo la ruta de la alambrada sobre la muralla e imaginando los colores de los paisajes libres.
Este es el testimonio de una presa política sobreviviente en un país sitiado por el terror y enfermo de miedo. Es solo un fragmento de la memoria de miles de hombres y mujeres víctimas de la represión en el tiempo triste de la tiranía.
Desde esos días de pesadilla, en Chile ha pasado mucha agua debajo de los puentes. Sin embargo, aún somos muchos quienes sobrevivimos al espanto y seguimos luchando por preservar el recuerdo de los que ya no están y no rendirnos ante la indiferencia y el olvido.
Estamos convencidos de que no es posible sanar el alma de nuestra patria dando la espalda a lo ocurrido. Porque sólo enfrentándolo evitaremos que esta tragedia se repita y seremos capaces de construir un futuro en que se valoren los derechos humanos y se reconozca la dignidad de cada ser humano que habita en esta tierra.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Nubia Becker: “Krassnoff mandó a que me torturaran”


21 DE NOVIEMBRE DE 2011
Autora del libro: "Una mujer en Villa Grimaldi"

La licenciada en Literatura y ex militante del MIR calificó como “aberrante” el homenaje al ex agente de la DINA. "No se puede perdonar si no hay justicia", recalcó. En la vereda de al frente se encuentra el texto escrito por Gisela Silva: "Miguel Krassnoff. Prisionero por servir a Chile". Ambos libros muestran que la división causada por Augusto Pinochet sigue viva, sin reconciliación, perdón ni olvido entre víctimas y victimarios.



Más de dos décadas después de recobrada la democracia en Chile, dos libros muestran que la división causada por Augusto Pinochet sigue viva, sin reconciliación, perdón ni olvido entre víctimas y victimarios.

“Miguel Krassnoff. Prisionero por servir a Chile“, de Gisela Silva y “Una mujer en Villa Grimaldi“, de Nubia Becker, son los libros que desde trincheras opuestas han sacado nuevamente a la luz heridas abiertas de una sociedad todavía desgarrada, según diversos analistas.
El de Nubia Becker ha sido reeditado tras haber circulado ilegalmente en la década de los ochenta, con el título de “Recuerdos de una mirista“, firmado por “Carmen Rojas”, seudónimo de su autora, que entonces vivía clandestina, unida a la resistencia contra la dictadura.
En entrevista con Radio ADN, Beceker aseguró hoy que fue el ex agente de la DINA quien ordenó que la torturaran. “A mí personalmente no me torturó Krassnoff, pero mandó a que me torturaran. Ellos eran los jefes de la Villa, sin que ellos dieran una orden no se hacía nada, o se hacía todo, hasta llegar al límite, hasta matar gente allí, hasta desaparecer gente”, indicó.
“No se puede perdonar si no hay justicia, me parece absurda esa cuestión de perdonar medio beata. No sé lo que es el perdón en este caso. Quizás podría estar en condiciones de tener una visión más ecuánime si hay justicia, si no la hay es demasiado injusto”, hizo hincapié la licenciada en Literatura y ex militante del MIR.
En tanto, “Miguel Krassnoff. Prisionero por servir a Chile“, se trata de una apología a los agentes de la policía secreta de Pinochet que según proclaman, salvaron a Chile del comunismo y niegan haber asesinado a más de 2.400 presos políticos, haber hecho desaparecer a otros 1.200 y torturado a más de 28.000, según han comprobado investigaciones oficiales.
Todos se dicen simples “analistas de inteligencia”, injustamente acusados y condenados por tribunales “infiltrados por el marxismo”. Miguel Krassnoff, que dirigió una brigada encargada de exterminar al MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria, que combatió con armas contra la dictadura), es uno de ellos.
“Pese a las acusaciones, mantengo en alto mi ánimo y mi inquebrantable fe en Dios. Que todos sepan que soy un cosaco y me siento orgulloso de ello, mismo sentimiento que guardo por usar el uniforme de Oficial del Ejército de Chile. Soy un soldado al que han transformado en perseguido político, pero no en un militar chileno derrotado, ni mucho menos en un cosaco postrado”, proclama desde el libro.
El lanzamiento del libro de Krasnoff, definido como “un acto de homenaje y desagravio” por el ex ministro de Pinochet Alfonso Márquez de la Plata, fue autorizado por Cristián Labbé, un ex coronel y guardaespaldas del dictador, actual alcalde del municipio santiaguino de Providencia.
Organizaciones sociales, familiares de víctimas, supervivientes y agrupaciones políticas convocaron a una “funa” contra el lanzamiento, a la que hasta el mediodía de este lunes se habían adherido más de 2.000 personas a través de las redes sociales.
Labbé y organizaciones de militares retirados han calificado los rechazos como un ataque a la libertad de opinión, mientras en el Parlamento se presentó un proyecto de ley para prohibir apologías a la dictadura o sus expresiones.



http://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2011/11/21/nubia-becker-krassnoff-mando-a-que-me-torturaran/

Dictan procesamiento contra Krassnoff y otros ex uniformados por secuestro calificado de mirista


Newton Larrin Morales Saavedra, de 39 años de edad, técnico electrónico, fue detenido por agentes de la DINA, sin orden judicial alguna, el 13 de Agosto de 1974 en su domicilio de la Villa Frei de Ñuñoa y trasladado a Londres 38. Posteriormente habría sido visto en el centro de detención “Cuatro Alamos” desde donde se pierde todo rastro de él hasta la fecha.
El ministro en visita de la Corte de Apelaciones de Santiago, Alejandro Solís, dictó procesamiento en contra de cuatro ex integrantes de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) por el secuestro calificado del militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) Newton Morales Saavedra, ocurrido a partir del 13 de agosto de 1974 en Santiago.
El magistrado encausó como autores del delito al general (r)  Manuel Contreras Sepúlveda; al brigadier (r) Miguel Krassnoff Martchentko; al coronel (r)  Marcelo Moren Brito y al suboficial (r) Basclay Zapata Reyes.
De acuerdo a los antecedentes del proceso: “Newton Larrin Morales Saavedra, de 39 años de edad, técnico electrónico, fue detenido, sin orden judicial alguna, el 13 de Agosto de 1974, a eso de las 21:15 horas, en su domicilio ubicado en calle cinco, casa N° 4705, Villa Frei, Ñuñoa con el pretexto de averiguar asuntos de rutina, por tres agentes de la DINA, quienes lo introducen a un vehículo de color rojo con antenas”
El mirista “fue conducido hasta un cuartel de la agrupación de inteligencia que se encontraba ubicado en Londres 38 de la comuna de Santiago, lugar no autorizado como centro de reclusión o detención, dependencia donde fue visto por otras personas que también se encontraban en calidad de detenidos, posteriormente habría sido visto en el centro de detención llamado “Cuatro Alamos” desde donde se pierde todo rastro  de él hasta la fecha, sin que haya tomado contacto con sus familiares, ni realizado gestiones ante organismos del Estado, sin registrar entradas o salidas del país, sin que conste,  tampoco, su defunción”.
Según informó el poder judicial, los cuatro procesados fueron notificados de esta resolución en los recintos de detención preventiva donde cumplen condenas por otras causas vinculadas a violaciones derechos humanos.







http://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2011/11/21/dictan-procesamiento-contra-krassnoff-y-otros-ex-uniformados-por-secuestro-calificado-de-mirista/

La lista de los torturados por Krassnoff y la ‘funa’ organizada en su contra


21 DE NOVIEMBRE DE 2011
Coletazos de un evento autorizado por el alcalde Labbé
Se trata de un grupo de sobrevivientes de las cárceles de la dictadura militar quienes decidieron denunciar al ex agente de la DINA como su torturador. Entre los nombres destacan: Gabriel Salazar Vergara, Premio Nacional de Historia; Patricio Bustos Streeter, director del Servicio Médico Legal; y Marcia Scantlebury Elizalde, integrante del directorio de TVN. De igual modo, se espera que diversas agrupaciones de Derechos Humanos realicen una protesta en el frontis del Club Providencia.




A las 19:00 horas de hoy, al interior del Club Providencia, se espera  que unas 200 personas asistan al polémico homenaje al ex brigadier del Ejército y agente de la DINA,  Miguel Krassnoff, quien cumple actualmente una condena de 144 años de cárcel por múltiples crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura. Evento que contó con la autorización del alcalde de esa comuna, Cristián Labbé.
Sus organizadores esperaban contar con la presencia del Presidente de la República, Sebastián Piñera, quien respondió -a través de una carta firmada por su asesora presidencial, Andrea Ojeda – lo siguiente: “Nos ha solicitado expresamente manifestarle sus felicitaciones y sus mejores deseos de éxito, como también su saludo afectuoso a quienes asistan a este homenaje”.
Las “felicitaciones” provenientes desde La Moneda, fueron aclaradas más tarde por el vocero de Gobierno, Andrés Chadwick, y trajeron como consecuencia inmediata la renuncia de Ojeda. Si bien el Ejecutivo se exculpó señalando que el error provino de la funcionaria por utilizar una “respuesta automatizada”, la presión y las críticas hicieron que el propio jefe de Estado saliera a condenar, a través de su cuenta Twitter, las violaciones a los derechos humanos.
Lejos de aquietar las aguas, el edil de Providencia manifestó su “asombro” por el revuelo “que causa un hecho como éste, que no consiste sino en el ejercicio de la libertad de pensamiento y de expresión”.
Krassnoff 2
Mientras la polémica crecía, la justicia dictó un nuevo procesamiento en contra de Krassnoff. El juez Madrid, que investiga el denominado caso “Operación Colombo”, estimó que el ex brigadier es responsable de los crímenes de Washington Cid Urrutia, detenido el 8 de diciembre de 1974, Rodrigo Ugas Morales, detenido el 7 de febrero de 1975, y Juan Carlos Perelman Ide, desaparecido desde el 20 de febrero de 1975.
Y se interpuso una querella criminal contra Labbé por “apología de la violencia” en la  fiscalía Santiago Centro.
“A mi me torturó Krassnoff”
A través de las redes sociales circula desde el 17 de noviembre una lista que lleva por nombre “A mi torturó Kassnoff”. Se trata de un grupo de sobrevivientes de las cárceles de la dictadura quienes decidieron denunciar al ex agente de la DINA como su torturador.
Entre los nombres destacan: Gabriel Salazar Vergara, Premio Nacional de Historia; Patricio Bustos Streeter, Director del Instituto Médico Legal; y Marcia Scantlebury Elizalde, integrante del directorio de TVN.Invitación Labbé
De igual modo, se espera que diversas agrupaciones de Derechos Humanos realicen una “funa” en el frontis del Club Providencia.

LISTA:

# Gabriel Salazar Vergara, Premio Nacional de Historia.
# Erika Hennings Cepeda
# Patricio Bustos Streeter, Médico, Director del Instituto Médico Legal
# Cecilia Bottai Monreal, Dentista
# Carmen Bottai Monreal
# Patricio Reyes Sutherland
# Pedro Alejandro Matta Lemoine
# Nubia Becker Eguiluz
# Dagoberto Trincado Olivera
# Hernán Brain Pizarro
# Elba Duarte Valle
# Sara De Witt Jorquera
# Lelia Pérez Valdés
# Gladys Díaz Armijo
# Beatriz Bataszew Contreras
# Claudio Cabello
# Jorge Véliz
# Nieves Ayress Moreno
# Ingrid Heitmann Gigliotto
# Maritza Villegas Arteaga
# Sonia Valenzuela
# Cristina Zamora
# Ana María Arenas Romero
# Bernardita Núñez Rivera
# María Cristina Zamora Eguiluz
# Mariluz Lagos
# Alejandro Núñez Soto
# Osvaldo Torres Gutiérrez
# Jorge Amaro Toledo
# Beatriz Miranda Oyarzún
# Mario Francisco Venegas Jara
# Sheila Cassidy, Médico (nacionalidad inglesa)
# Heraldo Povea Pacci, Médico
# Cristina Godoy Hinojosa
# Boris Lagunas León
# Nelson Fernández Sepúlveda
# Miguel Ángel Rebolledo González
# Domingo Cadin Cruces
# Osvaldo Andrade Lara
# María Isabel Romero Méndez
# Roberto D’Orival Briceño
# Nelson Viveros Lagos
# Víctor Hugo Miranda Núñez
# Marcia Scantlebury Elizalde, Directora de TVN
# María Isabel Matamala Vivaldi
# Luis Fuentes Urra
# Raimundo Elgueta Pinto, Economista
# Mirtha Compagnet Godoy
# Cristián Mallol Comandari, Matemático
# Ángeles Álvarez Cárdenas
# Hugo Urrestarazu Silva, Físico
# Verónica Martínez Ahumada, Educadora de Párvulos
# Alejandra Holzapfel Picarte
# Patricia Zúñiga Barros
# Diana Beausire Alonso
# Julio Laks Feller
# Elena Altieri Missana
# Edmundo Lebrecht Diaz-Pinto
# Oscar Troncoso Muñoz
# Rafael del Pozo Valdebenito
# Eva Palominos Rojas
# Carmen Gloria Díaz Rodríguez
# Cristián Van Yurick Altamirano
# Marcelo Duhalde Magnet
# Patricia Barceló Amado, Médico
# Silvia Mazzella Muñoz, Matrona
#Horacio Marotta Rozman, Periodista
#Luis Orlando Gutiérrez Díaz
#Alicia Hinojosa Soto
#Nelly Pinto Contreras
#Víctor Toro Ramírez
#Rodrigo del Villar Cañas
#Sergio Requena Rueda
#Blanca Troncoso Díaz
#Walter Eduardo Castro Abarca
#Armando Elgueta Plana
#Clara Tamblay Flores
#Lautaro Videla Moya
#Miguel Ángel Montecinos Jeffs, Arquitecto
#Graciela Scarlett Mathieu Loguercio
#Amanda Liliana Denegri Quintana, Abogado
#Guillermo Lebrecht Díaz-Pinto
#Jorge Figueroa Monsalve
#Patricio Paniagua Gianini
#Susana Veraguas Segura


http://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2011/11/21/la-lista-de-los-torturados-por-krassnoff-y-la-funa-organizada-en-su-contra/

Los torturados por el cual rinde homenaje el alcalde Labbé: El director del Servicio Médico Legal ,Patricio Bustos, el premio nacional Gabriel Salazar entre otros. Acto por Krasnoff sigue a firme este lunes


Sobre la tortura, Salazar señaló “son recuerdos extremos que han sido enriquecedores por el lado que se mire. Uno se conoce mejor a sí mismo en situaciones límite, se potencia y eso lo encontré positivo. Al principio tuve secuelas: me reventaron los oídos, me quebraron las costillas, me dejaron en los huesos, pero todo sanó…”
A días del homenaje que el Alcalde Cristián Labbé (UDI) le rendirá a Miguel Krassnoff Martchenko, y todo el revuelo ocasionado por la exclusiva de Cambio21, se hace necesario recordar el prontuario del torturador que se encuentra preso en el penal Cordillera cumpliendo una condena de 144 años.

Quien fuera agente de la DINA, y organizador del acto de Chacarillas, donde se rendía una especie de culto a Pinochet, por parte de jóvenes idealistas que subían hacia el denominado altar de la patria, con antorchas y rodeados de banderas, igual que esos actos de las SS de Hitler, casi como una película, pero era la triste realidad del Chile de fines de los años 70 e inicio de los 80.

Pero este homenaje, al que invita el alcalde y ex integrante de la policía secreta de la dictadura, la DINA, no es el primero para Miguel Krassnoff. En 1974 participó directamente en el crimen donde murió el líder del MIR, Miguel Enríquez en la comuna de San Miguel, por lo cual le dieron una medalla al mérito.

Enríquez se enfrentó en esa oportunidad, sólo con su mujer (Carmen Castillo y otras dos personas) a un verdadero ejército con helicópteros y tanquetas. Murió de un disparo en la cabeza, que le habría dado, nadie más que Krassnoff.

La brigada Caupolicán de la DINA

Krassnoff además fue jefe de la brigada Caupolicán de la DINA y de las agrupaciones Halcón 1 y 2. Estas eran brigadas de exterminio del Movimiento Izquierda Revolucionario (MIR) y del partido Socialista (PS). El procedimiento de estos sujetos de la DINA, era casi siempre el mismo: arrestaban a una persona, la torturaban en los distintos recintos de esta policía secreta (como calle Londres, José Domingo cañas, el Cuartel Terranova, por mencionar algunos), cometían las peores aberraciones físicas y sicológicas en contra de miles de chilenos y chilenas, si alguno quedaba vivo era torturado hasta morir. Para la DINA, exterminar era igual a asesinar.

Informaciones desclasificadas de Alemania y de la agencia norteamericana CIA,  señalan que Krassnoff Martchenko siempre estaba armado de dos pistolas, "una Browning y una Colt 45 y en su auto guardaba una ametralladora Aka".

El crimen de Aida Arón

Uno de los crímenes más horrorosos por los que está procesado Krassnoff, es el de Diana Arón. Una joven estudiante de periodismo, hija de judíos de derecha, quienes estaban en contra de Salvador Allende.

Arón, con ideas de izquierda, fue detenida en la calle en Avenida Ossa en La Reina, en 1974.Sus padres le escribieron al propio Pinochet para saber sobre su paradero, ya que la red de contactos que tenían era al más alto nivel. Pese ello, nunca recibieron respuesta sobre el paradero de Diana.

Diana Arón estaba embarazada. Estaba en el hospital Militar, donde cuidaba sus heridas producto de unos balazos que le dieron los miembros de la DINA. El entonces capitán Krassnoff saca a la joven del hospital para torturarla en una casa especial de calle José Domingo Cañas de Ñuñoa y luego en Villa Grimaldi, en Peñalolén.

Antes de morir, otro torturador Osvaldo Romo, a través de declaraciones judiciales y de prensa, señaló que Diana "es ultimada por el capitán Krassnoff cuando ya no podía sacarle ninguna declaración. Nosotros la asesinamos", señaló.

La declaración del conocido como "guatón" Romo, continua así: "cuando torturábamos a Diana Arón, fui brutalmente apartado de mi trabajo y empujado violentamente por mi capitán Krassnoff que completamente fuera de sí gritaba: ¡¡A mí no me vas a engañar y aunque tenga que matarte, me dirás la verdad, perra puta", dirigiéndose a Diana.

"Krassnoff la agredió con tal brutalidad que le produjo una hemorragia, que todo el suelo quedó con un charco de sangre, que debe haber sido parte del feto que perdió por culpa de los apremios. Lo que más me impactó fue que Krassnoff salió de la sala de tortura con las manos ensangrentadas gritando: "Además de marxista, la conchesumadre es judía, hay que matarla", son palabras textuales de Romo.

Los torturados por Krassnoff Martchenko

El doctor Patricio Bustos, es en la actualidad el director del Instituto Médico Legal, y fue uno de los torturados por Krassnoff, frente a ello ha declarado "tuve la desgracia de estar en manos de Krassnoff, Marcelo Moren, Osvaldo Romo y otras personas en Villa Grimaldi cuando estuve detenido el año 1975. Por supuesto que es una etapa dolorosa de mi vida, pero nunca me he arrepentido de haber luchado contra la dictadura y haber pagado estas consecuencias como las pagaron tantos chilenos, y otros en forma peor porque muchos de mis compañeros están desaparecidos o fueron asesinados en ese lugar".

Bustos señala además que "tengo el derecho a reivindicar lo que fue nuestra lucha en esa etapa oscura en la historia de Chile. Krassnoff era capitán en ese tiempo y él me torturó. El capitán Miguel Krassnoff Martchenko era uno de los pocos que usaba su nombre real en la Villa Grimaldi, lo que le daba un manto de impunidad. Él y Osvaldo Romo eran los únicos que usaban sus nombres verdaderos cuando nos torturaban a nosotros, a mi compañera y a todas las personas que estábamos ahí".

Frente al homenaje que se le rendirá sostiene que "obviamente me sumo a los indignados por este hecho, por que una persona como ese alcalde (Labbé) no se ha caracterizado por la mano blanda ni por la tolerancia ni por la no discriminación. Recordemos que ha ordenado desalojos, ha intentado poner alambre de púa en los liceos para que no lleguen estudiantes de otros lugares. Obviamente una persona de ese tipo que haga un homenaje a Krassnoff yo creo que está siendo absolutamente coherente con lo que es su vida y su postura política, hasta el día de hoy", concluyó.

Otro de los torturados por Miguel Krassnoff, es el historiador Gabriel Salazar, quien en una entrevista, recordó esos dolorosos momentos "yo empecé mi militancia política en 1970. Había dejado de ser católico cuando muy joven, pero quedó la sensibilidad. Hay que recordar que al MIR entró una cantidad enorme de católicos. Los más entregados eran los del mundo católico. Yo entré con una base, la de la "Iglesia Joven". Poseía una formación valórica de lo católico.

Lo que se redimensionó en mi fue un acercamiento a los problemas sociales. Mi papá era alguien que los enfrentaba rezando. Yo era alguien que estudiaba el mundo. No tenía dotes muy sociales. Entonces mi izquierda tenía que ver con recuerdos, percepciones. En las clases de la Universidad de Chile (1969 - 1971) lo interrumpían a uno con; "¿dónde militas?". Uno se sentía constantemente cuestionado. Por eso entré el 5 de septiembre de 1970 al MIR donde empecé un trabajo en terreno. Ahí pude redimensionarme como hombre y ser consecuente en eso.

Eso se madura en Villa Grimaldi, ahí está el límite. Ahí descubrí la dimensión fundamental de la vida y la política. Podía entender a Marx: la lucha de clases y la relación conflictiva con el enemigo. Era la negación a la negación. Mientras Pinochet trataba de destruir a sus militantes, en la celda un militante lo reconstruía como ser humano, la gente llegaba a visitar de afuera, solidarizaba. La asociatividad es reencontrada, como elemento fundamental de la Historia. Finalmente salí libre de Villa Grimaldi en 1976.

Para ese entonces pensaba exiliarme a Inglaterra. En el momento del Golpe yo era dirigente del MIR. Los profesores se acercaban y me decían que se iban del MIR. Un amigo me dijo "Mi novia se fue a Moscú, yo también me voy." Le dije a mi amigo: "Yo me quedo." Entonces mi amigo se quedó. Me dijo: "Tú eres el teórico, yo me quedo." Él murió después en Villa Grimaldi. Toda esa experiencia reforzó el compromiso por ese lado. Mi intención era quedarme, pero la familia estaba en Inglaterra. Al salir de Chile me fui para allá, me ofrecieron una beca para estudiar.

Salazar señaló sobre la tortura "son recuerdos extremos que han sido enriquecedores por el lado que se mire. Uno se conoce mejor a sí mismo en situaciones límite, se potencia y eso lo encontré positivo. Al principio tuve secuelas: me reventaron los oídos, me quebraron las costillas, me dejaron en los huesos, pero todo sanó..."

A continuación, la lista de los torturados por Miguel Krassnoff Martchenko:

1. Gabriel Salazar Vergara, Premio Nacional de Historia.
2. Erika Hennings Cepeda
3. Patricio Bustos Streeter, Médico, director del Instituto Médico Legal
4. Cecilia Bottai Monreal, Dentista
5. Carmen Bottai Monreal
6. Patricio Reyes Sutherland
7. Pedro Alejandro Matta Lemoine
8. Nubia Becker Eguiluz
9. Dagoberto Trincado Olivera
10. Hernán Brain Pizarro
11. Elba Duarte Valle
12. Sara De Witt Jorquera
13. Lelia Pérez Valdés
14. Gladys Díaz Armijo
15. Beatriz Bataszew Contreras
16. Claudio Cabello
17. Jorge Véliz
18. Nieves Ayress Moreno
19. Ingrid Heitmann Gigliotto
20. Maritza Villegas Arteaga
21. Sonia Valenzuela
22. Cristina Zamora
23. Ana María Arenas Romero
24. Bernardita Núñez Rivera
25. María Cristina Zamora Eguiluz
26. Mariluz Lagos
27. Alejandro Núñez Soto
28. Osvaldo Torres Gutiérrez
29. Jorge Amaro Toledo
30. Beatriz Miranda Oyarzún
31. Mario Francisco Venegas Jara
32. Sheila Cassidy, Médico (nacionalidad inglesa)
33. Heraldo Povea Pacci, Médico
34. Cristina Godoy Hinojosa
35. Boris Lagunas León
36. Nelson Fernández Sepúlveda
37. Miguel Ángel Rebolledo González
38. Domingo Cadin Cruces
39. Osvaldo Andrade Lara
40. María Isabel Romero Méndez
41. Roberto D'Orival Briceño
42. Nelson Viveros Lagos
43. Víctor Hugo Miranda Núñez
44. Marcia Scantlebury Elizalde
45. María Isabel Matamala Vivaldi
46. Luis Fuentes Urra

La Historia Oculta del Régimen Militar

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