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miércoles, 1 de enero de 2020

Periodista francés destapa círculo homosexual de Pinochet que encubrió a Karadima

Por ADN.cl

El periodista francés, Frédéric Martel, conocido por destapar la masiva presencia de homosexuales al interior de la Iglesia Católica con su libro "Sodoma: Escándalo en el Vaticano", reveló detalles de su desconocida arista en Chile.

En conversación con Cadena Nacional de Vía X, el escritor explicó que existía una red de protección entre Fernando Karadima y el círculo más cercano a Augusto Pinochet.

A partir de entrevistas y la desclasificación de archivos secretos del departamento de Estado norteamericano, Martel sostuvo que "el nuncio Angelo Sodano está mucho más ligado de lo que se piensa a la dictadura de Pinochet".

Según el periodista, el religioso está comprometido con al menos seis personas del círculo del dictador: Sergio Rillón, Rodrigo Serrano Bombal, Osvaldo Rivera, Francisco Javier Cuadra, Jaime Guzmán y Enrique Arancibia Clavel.

"Estos seis cercanos o consejeros de Pinochet, la mayoría son homosexuales y tienen lazos sumamente fuertes con Sodano. Hay un misterio que develo en mi libro y ahora le pertenece a los periodistas chilenos", subrayó.

Martel agrega que Sodano fue informado de los crímenes de Karadima y lo protegió. Asimismo, afirma que "es imposible que los responsables que trabajaban con Pinochet no supieran, en un sistema tan seguro como el que tenía".

"Tenemos que poder comprender las redes gay de Pinochet. Es una de las revelaciones dentro de este libro porque nadie había contado esto. Pinochet tenía una obsesión con los gay, quería saber todo, quién era gay, qué obispo, qué cura era gay, Karadima y Sodano eran sus informantes", precisó.

Para el escritor, Karadima contó con cuatro redes de protección: Angelo Sodano y los embajadores del Papa, el círculo de Pinochet y el episcopado chileno, primero con el cardenal Francisco Javier Errázuriz y luego con Ricardo Ezzati.



https://www.futuro.cl/2019/04/periodista-frances-destapa-circulo-homosexual-de-pinochet-que-encubrio-a-karadima/

miércoles, 11 de diciembre de 2019

Chile. “Vi cómo golpeaban mujeres”: Nuevos testimonios sobre la patota del ministro del Interior Andrés Chadwick en la Universidad Católica


Resumen Latinoamericano / 5 de diciembre de 2018 / Daniel Labbé Yáñez, Politika

“Nos sacaron la cresta. Era una turba que avanzaba, era muy impresionante. Eran unos señores enormes, su contextura era como de rugbistas. Además llegaban los de Ingeniería Comercial, y ellos tenían un equipo de choque y se juntaban con los de Derecho y arrasaban. Ese era el ejército de Chadwick”, relata el abogado Félix Avilés.

El 21 de noviembre Politika publicó un artículo sobre el pasado del actual ministro del Interior Andrés Chadwick en la Pontificia Universidad Católica (PUC). Un texto basado en los relatos proporcionados por el matrimonio formado por Bernardita López y Antonio Ibarra, quienes durante los años ’70 y ’80 trabajaron como funcionarios de esa casa de estudios. La nota abordó algunos episodios de violencia protagonizados por el hoy secretario de Estado, lo que se tradujo en que algunas personas que fueron testigos o víctimas directas del actuar del entonces presidente designado de la Federación de Estudiantes de la UC (FEUC), confirmaran lo expuesto en el reportaje y sumaran, además, otros importantes antecedentes.

Politika se contactó con algunos de ellos y en este nuevo artículo reproducimos esos testimonios que hablan sobre la violencia de Chadwick y Jaime Orpis, de sujetos armados en manifestaciones, de violencia hacia la mujer, de brutales golpizas contra quienes decidieron simbólicamente defender un simple diario mural y de la infiltración de los aparatos de exterminio de la dictadura al interior de la comunidad universitaria.

El “ejército” de Chadwick

El hoy abogado y entonces estudiante de Teología en la UC, Félix Avilés, recuerda que en esos años la carrera que él cursaba había empezado a manifestarse de manera más colectiva en el contexto de una Iglesia Católica perseguida. “La del Cardenal (Raúl) Silva Henríquez, del obispo (Enrique) Alvear, de Carlos Camus, de Tomás González”, dice. Todos religiosos representantes de un movimiento eclesial y pastoral popular muy fuerte, “que comenzaba a levantar la voz contra las atrocidades de la dictadura” y que tenía su espejo en la Facultad de Teología de la Universidad.

Es en ese marco que en 1978 se lleva a cabo una importante concentración pública contra la represión de Carabineros, motivada por algunas detenciones en el acto del 1 de mayo de ese año, la que se realiza en el patio central del Campus Oriente. “Fue la primera gran manifestación en donde se destapó la ira del Gremialismo -que eran los hijos de Jaime Guzmán- y donde (Andrés) Chadwick era la cabeza, su liderazgo era muy fuerte ahí”, rememora el abogado. “Estas manifestaciones que empezaron a surgir desde Teología no hacían sino incomodar esta tranquilidad aparente en la que ellos estaban acostumbrados a vivir, desarrollarse y formarse, para preservar el sistema que estaban instalando, lo que hoy día tienen”, reflexiona.

Previamente, desde Rectoría de la UC les había llegado un aviso en el que se les señalaba que si los estudiantes de Teología se manifestaban de cualquier forma, tendrían que asumir las responsabilidades y sanciones. “Nos juntamos los ciento y tantos que éramos en el patio central del Campus Oriente. Leímos una declaración, aplaudimos, cantamos -no me acuerdo qué- y nos fuimos. Eso fue. Y a las horas siguientes aparece un listado de las sanciones y los sancionados -tenían esa información porque la declaración la habíamos firmado todos-, y aparecen estudiantes suspendidos por un semestre, por dos semestres y un par expulsados (…) A mí me sancionaron por un semestre”, apunta.

Esta gran manifestación antecedió a lo ocurrido el 6 de septiembre de 1978, donde se relató una violenta acción en contra de manifestantes por parte de un grupo liderado por el ahora ministro del Interior. “Recuerdo que salen los alumnos de Teología y se junta gente de Teatro, de Filosofía, de Educación y empiezan a crecer en número y en un patio gigante se empiezan a sentar uno al lado del otro, sin decir absolutamente nada. Hasta que el presidente de la facultad de Teología lee una proclama y en ese momento bajan los tipos de Derecho que estaban en clases, se sacan los cinturones -esto me consta, lo vi con mis ojos, puedo dar fe absoluta de aquello- y empiezan a pegarle a las mujeres y a los hombres que estaban en el círculo, con violencia. El que dirigía toda esta agresión era Andrés Chadwick Piñera”, contó a Politika Antonio Ibarra Moreno, funcionario por 20 años de su vida de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

“Yo me acuerdo perfectamente de ese día porque era mi cumpleaños. Fue el ‘regalo’ que me dieron”, recuerda respecto de esa jornada Avilés. “Nos sacaron la cresta. Fue terrible, yo veía cómo golpeaban a las mujeres, a las compañeras; era una turba que avanzaba, era muy impresionante, muy impresionante. Eran unos señores enormes, su contextura era como de rugbistas. Además llegaban los de Ingeniería Comercial que estaba en el Campus San Joaquín y ellos tenían un equipo de choque, y se juntaban con los de Derecho y arrasaban. Ese era el ejército de Chadwick”, narra.

Celinda Letelier era para entonces estudiante de Filosofía en la UC y también testigo de las acciones del grupo que formaban junto al ahora ministro del Interior, según recuerda, Juan Antonio Coloma, Jaime Orpis y Baldo Prokurica, entre otros. “Él (Chadwick) organizaba la llegada de gente que nosotros suponíamos eran del Campus San Joaquín, porque eran todos grandes, maceteados. Eran de Ingeniería”, rememora.

“Orcos” con impermeables

El abogado destaca además que al agresivo grupo de gremialistas les interesaba hacerse notar. “Eran como los orcos de El señor de los anillos. Llegaban y con lo que encontraban en el camino, arrasaban”, grafica.

Germán Rojas Guerra estudiaba Francés en la PUC en 1978 y participaba además del taller literario de Roque Esteban Scarpa y Alfonso Alcalde. Relata que en una ocasión presenció la represión por parte de los pupilos de Jaime Guzmán contra unos 20 estudiantes que realizaban un sitting. Releva igualmente la importancia que le daban a marcar presencia más allá de los actos de violencia que protagonizaban. “El grupo vestía impermeables grises y gritaban por Pinochet (…) Empujaron a las personas, la mayoría mujeres, hasta hacerlas levantarse y dispersarse. Les gritaban algo para asustarlas, no alcancé a escuchar, yo estaba en el segundo piso (…) pero las zamarreaban”, recuerda hoy.

“Desde el año ’78 para adelante, hasta el ’81 u ’82, ellos fueron los guardianes no solo de Jaime Guzmán, sino que de la dictadura en general. Y así como nosotros adentro éramos el espejo de esta iglesia que reclamaba por justicia y libertad, ellos eran el espejo de lo que pasaba en el edificio del Diego Portales, donde estaba el alto mando”, explica Avilés.


Flavio Rojas estudiaba entonces Sociología en la Pontificia Universidad Católica y participaba además en el grupo de Solidaridad de la Pastoral Universitaria, formada por gente del MAPU-Obrero Campesino. Relata que a raíz del secuestro de los estudiantes de Periodismo Cecilia Alzamora y José Eduardo Jara, este último fallecido producto de las torturas, surgió en el patio de Teología una manifestación en donde a viva voz comenzaron a gritar ¡Asesinos, asesinos! Al poco rato llegaron los del Movimiento Gremial con refuerzos -apunta- del Campus San Joaquín, principalmente de Ingeniería y Construcción Civil. “Entre los dirigentes de la FEUC estaba Andrés Chadwick y otro estudiante de apellido Ferretti. A nuestros gritos, se avalanzaron sobre nosotros dándonos patadas y puñetes”, asegura, añadiendo que a la estudiante de Periodismo Andrea Vial “le llegó un combo en la cara no sé si de Ferretti o del mismo Chadwick”.

Rojas enfatiza en algo que se quedó para siempre en su memoria. “Recuerdo muy bien de Chadwick y Ferretti sus rostros de odio, de deseos de sacarnos la cresta, de golpearnos hasta dejarnos muy mal. Tenía un rictus próximo a la locura. Algo que nunca olvidaré”, sostiene.

El entonces estudiante de Sociología repara igualmente en una situación que el abogado Félix Avilés también apuntó: la legitimación de lo que ocurría por parte del entonces presbítero Jorge Medina Estévez. “Salió de las oficinas de Teología con el rostro rojo de rabia, mirando al suelo y haciéndose el tonto mientras seguía la paliza hacia nosotros, numéricamente inferiores”, acusa Flavio Rojas.

Armados

Estas acciones generaron un particular ambiente de movilización ante el cual -plantea Avilés- “Chadwick entendió que aquí se les estaba yendo de las manos esta tranquilidad que habían intentado imponer”. El jurista postula que la reacción de entonces de los gremialistas “es un símil de lo que fue la muerte de Camilo Catrillanca. Es decir, esa violencia, ese actuar implacable, donde da lo mismo quién esté adelante, si es un niño chico al lado de Catrillanca o es una mujer al lado de un dirigente de la Universidad Católica. Esa violencia desproporcionada, irracional, es exactamente la misma que estos personajes han desplegado durante todo el tiempo, siendo estudiantes, dirigentes políticos, gobernantes, y que han ido inculcando de la misma manera en las prácticas institucionales de los que tienen la fuerza”.

“Ellos llegaban a nuestras manifestaciones con armas. Un día llegó uno de ellos de apellido Calisaya -le decían el ‘sapo Calisaya’- con arma; llegó con una pistola a vista y paciencia de todos nosotros. Y todo el mundo quedó aterrorizado, porque la brutalidad que desplegaban en el patio central del Campus Oriente era tal que no se sabía cuáles eran los límites que tenían, si es que tenían límites. Nuestra apreciación es que no los tenían”, sostiene el abogado. En ese sentido, menciona una serie de hechos ocurridos al interior de la Universidad, entre ellos el mencionado secuestro y posterior muerte de José Eduardo Jara y el rapto de la estudiante de Filosofía Marcela Palma, hermana de Ricardo Palma Salamanca, a quien se la llevó la Central Nacional de Informaciones (CNI).

Celinda Letelier relata que los gremialistas organizaban grupos para infiltrar las movilizaciones de los estudiantes opositores a la dictadura. “Teníamos conocimiento además que ellos iban a nuestras marchas (…) Me acuerdo de haber visto a alumnos de Derecho que eran altos, los mandaban a ver qué gente del Campus Oriente andaba en la marcha en la calle. Eran como soplones. No éramos muchos estudiantes, entonces nos conocíamos unos con otros”, afirma. Junto con ello apunta que también había unos sujetos a quienes ellos apodaban “los vigilantes”, una suerte de guardias de seguridad del lugar. “Nosotros sabíamos que ellos eran todos participantes de la CNI o de la DINA (Dirección de Inteligencia Nacional)”, explica. En ese contexto es que -dice- “hubo compañeros a los que sacaban del Campus Oriente por horas y los devolvían absolutamente maltratados y golpeados. ¿Quiénes les decían a quién había que sacar? Eso era muy sospechoso para nosotros”.

“La intervención que se hacía adentro de la Universidad por las fuerzas de Inteligencia era conocida, brutal y todos sabíamos qué sucedía”, señala Avilés. Félix fue dirigente político, miembro del Centro de Alumnos de Teología durante cinco años, el mismo número de veces que estuvo detenido; fue relegado y pasó también por los cuarteles de la temida CNI, donde recuerda un episodio con uno de sus victimarios que da cuenta de la infiltración al interior del estudiantado. “Se me enfrentó un tipo disfrazado entero, con anteojos oscuros, barba postiza, y en 30 segundos, un minuto, no recuerdo bien, el tipo recita mi vida entera, lo que yo había hecho el día antes, con quien andaba… Estaba seguro que era alguien que estaba con nosotros en el movimiento estudiantil, que vivía cotidianamente con nosotros”, piensa el abogado, quien advierte: “Ese ambiente era propiciado por estos señores (grupo de Andrés Chadwick) contra todos los que teníamos roles dirigenciales”.

En tanto, Celinda Letelier plantea que se intuía entonces que este grupo de estudiantes -en donde junto a Chadwick sitúa a Juan Antonio Coloma, Jaime Orpis y Baldo Prokurica, entre otros- tenía algún vínculo con la CNI, al igual que los llamados “vigilantes”. “Tenían comportamientos violentos. O sea, yo en el Campus Oriente no habría andado jamás sola. Nosotros en esa época les decíamos The bad boys, los chicos malos”, rememora.

A juicio de Félix Avilés, lo que el ahora ministro del Interior hizo entonces fue “crear un modelo de represión de los estudiantes contra los estudiantes, que después se va replicando y fortaleciendo, bajo la autoridad, el alero y la aquiescencia de los grandes líderes, de (Hernán) Larraín (actual  ministro de Justicia), de (Jaime) Del Valle, de (Jaime) Guzmán, por ejemplo”. “Chadwick fue el articulador de las políticas prácticas de lo que pensaban Guzmán, Larraín y Del Valle, los tres ejes más políticos de la Universidad Católica; y eso arma escuela y perdura hasta por el año ’84, cuando empiezan las manifestaciones en el país y esto ya se hace incontrolable”, explica.

De izquierda a derecha: los gremialistas Pablo Longueira, Andrés Chadwick, Joaquín Lavín y Julio Dittborn

Jaime Orpis fue también presidente designado de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica, en 1982. Como dirigente, Avilés logró llegar a un acuerdo con el gremialista con el objetivo -destaca- “de que él se comprometiera a evitar que nos siguieran pegando sus secuaces”.

“Él me firma, en un gesto emblemático, el compromiso de evitarlo, y en la siguiente actividad de manifestación que hicimos me encuentro a Orpis golpeando a la gente. Me cruzo delante de él, lo agarro y le digo: ‘hueón, hay un compromiso’. Se descuadró y empezó a parar la nueva batalla campal”, relata el abogado. “Orpis era muy violento, pero menos que Chadwick, que no razonaba. (Orpis) Era un tipo además muy iracundo, se enojaba mucho rápidamente”, recuerda. “Orpis era siniestro”, suma por su parte Celinda Letelier.

La golpiza del diario mural

Fue en esos mismos años que ocurrió un particular episodio recordado por los entonces estudiantes del Campus Oriente de la UC, y que junto con víctimas y victimarios tuvo como protagonista al diario mural de la carrera de Teología. Era el único reducto de información distinto a aquellos controlados por la dictadura a través del Gremialismo y la Rectoría. Eso lo convirtió, afirma Avilés, en el “objeto de destrucción” de la patota de Andrés Chadwick. Tras ser puestos en alerta de que el simbólico espacio sería atacado, los alumnos deciden defenderlo. “Recuerdo que me puse delante del diario mural y no recuerdo cómo terminé a seis metros, en el suelo, por un combo que me había llegado. Lo hicieron mierda, pero antes nos hicieron mierda a nosotros”, cuenta el entonces dirigente, quien identifica a un sujeto “enorme” de apellido Ferrada como su agresor.

Celinda Letelier tiene también en su memoria ese episodio. “La Escuela de Teología era muy contestataria y en el diario mural se colocaba toda la información que se tenía, y a Chadwick eso le molestaba mucho y se trasformaba entonces como en el ‘guardián’ del Campus Oriente”, explica.

“Salió de la FEUC con esta tropa de matones y fueron a hacer tira el diario mural porque a ellos les molestaba la información que tenía. Y nosotros nos pusimos a defenderlo. Él (Chadwick) estaba fuera de sí, desencajado. Él no es muy agraciado, así es que imagínate esa cara llena de rabia”, plantea la estudiante de Filosofía. “Le pegaron a un compañero, Mario Bugueño. Otro compañero, David Morales, que era más fuerte, grande, lo sacó del suelo porque lo habían pateado, hecho porquería. Y no lo podíamos llevar al hospital porque tenías que decir quién te había maltratado y eso era peligroso”, narra Celinda. Junto con ello, destaca que todas estas acciones eran observadas por Jaime Guzmán desde el segundo piso. “Esos eran sus niñitos, lo que él formaba”, advierte.

Chadwick junto a Jaime Guzmán, Pablo Longueira y Jovino Novoa, en la previa del plebiscito de 1988. Las Ultimas Noticias















Celinda explica que fue tal la violencia ejercida contra los estudiantes que decidieron defender el diario mural, que Francisca Aninat -quien fuera esposa de José Piñera, hermano del actual Presidente de la República y creador del modelo de las AFP- “le gritaba a Chadwick y a todos los boys que él dirigía que no lo hicieran de esa forma. Se daba cuenta que nos estaban agrediendo y gritaba porque pensaba que le podían hacer caso por su vínculo con quien fue ministro del Trabajo de Pinochet”.

“Mientras matan a Catrillanca, hablan de paz”

“Me duele la guata cuando lo veo. Soy una de las personas que siente que Chadwick no garantiza para nada la posibilidad de construcción de gobernabilidad. Para mí su mano está en los beneficios para los violadores de los Derechos Humanos, por ejemplo. No me cabe la menor duda. Él es el rostro público de la dictadura. Es como esa foto donde él aparece al lado de Pinochet en Chacarillas. Él no se ganó ese lugar al lado del dictador en ese evento porque fuese bonito; no, se lo ganó a punta de delaciones. ¡Si nosotros en el Campus Oriente tenemos muertos! Hubo un periodista (N.del.R.: José Eduardo Jara) que hasta el día de hoy no se sabe quién lo mató y que murió producto de las torturas”, enfatiza Letelier respecto de los sentimientos que le provoca ver hoy al ministro del Interior como una de las más altas autoridades políticas del Gobierno.

“Él no se ha desecho de ese patrón de comportamiento. Yo creo que ninguno de ellos. Tienen un vínculo con esas fuerzas militares, con esas personas, desde hace ya mucho tiempo. Chadwick es como quien se hace el ‘buenito’. ¡¿Tú crees que alguna vez han llamado a la gente del Campus Oriente, al menos a nivel personal, para pedirles disculpas por las agresiones?! Él es incapaz de hacer eso”, plantea Celinda, quien reconoce igualmente sentir impotencia ante lo que ve hoy: “¡Cómo es posible que llevemos 28 años y esta gente -y él particularmente- continúen allí!”.

Chadwick junto a Pinochet en el acto de Chacarillas en 1977
“Me duele el alma saber que todas estas décadas y todo el tiempo de dictadura que estuvimos peleando, haya terminado en las condiciones en que estamos hoy y con los mismos personajes”, reflexiona Félix Avilés. El jurista es padre de Rodrigo Avilés, el estudiante que resultó gravemente herido y estuvo al borde de la muerte luego de ser impactado por un chorro del carro lanza aguas de Carabineros el 21 de mayo de 2015 en Valparaíso.

“Ellos no le hablan a la neurona o a la estructura racional de la ciudadanía, le hablan al corazón de la gente. Y mientras están disparando y matando a Camilo Catrillanca, están hablando de la paz y de la no violencia, que son finalmente los códigos que la gente quiere escuchar”, postula el abogado. “Son absolutamente impúdicos. Y la impunidad va de la mano de lo impúdico; son tipos que no tienen pudor ante nada y que son capaces de decir que lo que pasó con Catrillanca, con Aysén, con Rodrigo Avilés, con Freirina, son solo errores de algunas personas que se salieron de madre”, cuestiona. “Lo que hacen hoy las Fuerzas Especiales es Chadwick. El Chadwick de hoy no es distinto al de la Universidad Católica”, concluye Avilés.

http://www.resumenlatinoamericano.org/2018/12/05/chile-vi-como-golpeaban-mujeres-
nuevos-testimonios-sobre-la-patota-del-ministro-del-interior-andres-chadwick-en-la-universidad-catolica/

viernes, 8 de noviembre de 2019

El pasado de Andrés Chadwick: Designado de Pinochet y dirigente de la juventud de Chacarillas

Sábado 7 de septiembre 2019

A 46 años del golpe
El actual Ministro del Interior participó activamente en la dictadura militar con represión y amedrentamiento a estudiantes que se oponían a la dictadura en la Pontificia Universidad Católica de Chile.



El actual Ministro del Interior, Andrés Chadwick (UDI), desde joven ha sido un ferviente defensor de la dictadura de Pinochet. En 1977 participó en el simbólico encuentro organizado por el Frente Juvenil de Unidad Nacional en la cima del Cerro Chacarillas,en el cual el dictador Augusto Pinochet, pronunciaría un discurso en el que delinearía la nueva institucionalidad que regiría el Estado en los siguientes años. El 1979 fue designado por el régimen como presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica y al año siguiente como dirigente del Frente Juvenil de la Unidad Nacional.

En 1967 Jaime Guzmán funda el Movimiento Gremial de la Universidad Católica (MG-UC), que integró a estudiantes en este movimiento de derecha conservador, que fue un activo opositor al gobierno de la Unidad Popular y al proceso de reforma universitaria de aquellos años, entre otras cosas.

El movimiento tuvo una fuerte influencia del sacerdote Osvaldo Lira, que a su vez había sido fundador del Movimiento Revolucionario Nacional Sindicalista, con un claro ascendiente del pensamiento fascista y nacionalista, admiradores del dictador español Francisco Franco.

En 1966 se comienza a organizar el Movimiento Gremial y un año años después, se crea el Movimiento Gremial en la Universidad Católica, especialmente en la Escuela de Derecho, donde estudiaba Guzmán.

En un clima de fuerte politización y organización de los sectores obreros y populares, con tomas de terrenos en las poblaciones, un activo protagonismo de los trabajadores con huelgas y movilizaciones, y un proceso de reforma universitaria que se había iniciado en el año 1965 para conseguir la democratización de la universidad y su masificación, emerge el gremialismo amparado en ideas fuertemente conservadoras y autoritarias, concibiendo a la sociedad desde una lógica corporativa – aun cuando más adelante van a criticar algunos aspectos del corporativismo- y despolitizada, con una fuerte crítica a la democracia parlamentaria y liberal y a un Estado fuerte; con una clara voluntad de poder, que se manifestó en una abierta lucha por los espacios universitarios primero –en las elecciones de la Universidad Católica- y su participación activa en la dictadura cívico-militar posteriormente.


Según Renato Cristi , el pensamiento de Guzmán articuló la idea autoritaria, en el apoyo y participación en la dictadura y, en un segundo momento, en la idea de una Constitución fuerte que garantiza la idea de “libertad” entendida en la lógica del modelo neoliberal, es decir la libertad del individuo, libre comercio, propiedad privada, libertad de enseñanza, etc., que se plasmaría en su proyecto de Constitución del 80 y de una democracia tutelada “que armoniza con los principios autoritarios y libertarios” .

Por otra parte, se instalaba la idea de subsidiariedad del Estado y del apoliticismo, diferenciando según ellos entre gremialismo y organización política. Verónica Valdivia señala que “el gremialismo reivindicó el verdadero sentido de la participación social, entendida como apolítica, es decir, apartidaría, en la cual la población se concentrara en las tareas propias de su oficio o comunidad” . Además se dedicó a un fuerte combate contra las organizaciones e ideas de la izquierda y particularmente, el marxismo.

Según un texto de la Fundación Jaime Guzmán, escrito originalmente en 1966 por el propio Guzmán y luego intervenido para nuevas ediciones por miembros de la Fundación, el gremialismo rechaza cualquier politización “de cualquier entidad vecinal, regional, o gremial (sea ésta laboral, empresarial, profesional o estudiantil), como asimismo de toda otra agrupación intermedia cuyo fundamento y objetivo se muevan en un campo diferente al de la política” .

Sobre la dictadura de Pinochet, señalan que “existió una concordancia entre la Declaración de Principios de ese Gobierno y los fundamentos doctrinarios del Gremialismo”, indicando también estar comprometido con “el proceso que culminó el 11 de Septiembre de 1973. La intervención militar de ese día fue la culminación de una larga lucha, librada entre otros por el Gremialismo chileno, en sus variadas expresiones estudiantiles, empresariales, profesionales y laborales”, hablando del golpe y la dictadura como un “triunfo histórico” cumpliendo “con su obligación de impedir que él fuese revertido por el marxismo internacional, con atropello de nuestra soberanía y de nuestra dignidad nacional”.

Mientras miles de personas vivían la prisión política y la tortura, o eran asesinados o desparecidos por los agentes de seguridad del Estado o las fuerzas armadas, el gremialismo participaba y defendía a la dictadura, creando el 9 de julio de 1975 el “Frente Juvenil de Unidad Nacional” un movimiento que tuvo el único objetivo de respaldar a la dictadura, en el cerro Chacarillas con la presencia del propio Pinochet y que en 1977 realizaría una ceremonia donde participaron 77 jóvenes famosos apoyando al dictador.


En este Frente participaron, entre otros, Cristián Larroulet, Juan Antonio Coloma, Andrés Chadwick, Patricio Melero, Miguel Kast, Manfredo Mayol, entre otros. En los peores años de la represión política, cuando los campos de concentración clandestinos estaban llenos de opositores políticos a la dictadura y de militantes de izquierda, los otrora jóvenes gremialistas se ubicaban junto a Pinochet para llevar adelante sus políticas, esto también porque para el gremialismo los derechos humanos no eran un valor absoluto y podían ser suspendidos, justificando justamente la violación a esos derechos, como tampoco lo era la libertad de expresión o de reunión.

Sin duda el gremialismo y Jaime Guzmán fueron activos partícipes de la dictadura, como también de la implementación del modelo neoliberal, la autoritaria Constitución del 80, la privatización de la educación en nombre de la libertad de enseñanza, la justificación de la violación a los derechos humanos y la ley de Amnistía.

Este es el legado del gremialismo, movimiento al que pertenece hoy Ricardo Sande, miembro del gabinete del ministerio de educación, exvocero de la Confech 2015 y ex presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica.



http://www.laizquierdadiario.cl/El-pasado-de-Andres-Chadwick-Designado-de-Pinochet-y-dirigente-de-la-juventud-de-Chacarillas

domingo, 20 de octubre de 2019

Así habló Jaime Guzmán

Por Archivo The Clinic
21 de Agosto, 2011

Desde su asesinato a manos deL FMR, en la UDI suelen preguntarse ante cada problema qué haría su fundador para resolverlo. Esta es una selección de sus pensamientos, extractados mayoritariamente de su libro –póstumo- “Escritos Personales”. La foto nos la dieron cuando compramos el texto, en la fundación homónima en calle Capullo, de Providencia.

Éxito: “(El) éxito de la Junta está directamente ligado a su dureza y energía, que el país espera y aplaude. Todo complejo o vacilación a este propósito será nefasto. El país sabe que afronta una dictadura y lo acepta. Sólo exige que ésta se ejerza con justicia y sin arbitraridades. Véase si no la increíble pasividad con que se ha recibido por el estudiantado la intervención de las universidades, medida que en todas partes ha suscitado violenta resistencia. Transformar la dictadura en ‘dicta-blanda’ sería un error de consecuencias imprevisibles. Es justamente lo que el marxismo espera desde las sombras”. (Minuta a la Junta Militar)

Dolor y cuerpos: “Identificar los cuerpos que hasta ahora no han podido tener digna y cristiana sepultura, me parece un derecho de sus familias que pueden aliviar su dolor, al no asociamos por encima de divergencias políticas. Una cosa son los sentimientos humanos y otra es la evolución política que uno realice de una determinada situación. Yo no dejo de conmoverme por cualquier persona que sufra, aun cuando ese sufrimiento pueda ser consecuencia de un incendio que él mismo contribuyó a provocar”. -¿Qué hay de cierto en que los cuerpos aún no identificados (de Pisagua) pertenecen a guerrilleros cubanos? “He oído versiones muy distintas y creo que todavía están en el terreno de la especulación. Se ha hablado de gente vinculada al narcotráfico, de homosexuales, de elementos extremistas internacionales. No me gustaría hablar de un tema tan delicado sin base suficiente”. (Revista Cosas, 26 de junio de 1990)

Las oposiciones: “¿No hemos palpado acaso, cada uno de nosotros, el regocijo indisimulable con que cada una de las oposiciones chilenas denuncian el presunto ‘fracaso gubernativo’, ante un incremento –por ejemplo- de la inflación o el desempleo? Basta escucharlas para advertir que nada podría desilusionarlas más que conocer una estadística que reflejara un éxito del gobierno respectivo. Esperan y anhelan el fracaso de éste como cuervos que otean la proximidad de un posible cadáver, para satisfacer sus ansias de reemplazarlo en el poder sin importarles que con esa conducta colaboren a destruir al país que a todos nos vio nacer, en que todos habremos de vivir y que legaremos a las futuras generaciones” (Escritos Personales).

MEJOR CALLADITOS: “Creo que, contra lo que pudieran pensar quienes lo pintan como un régimen opresivo, la ciudadanía ha conocido en este período una vida menos sometida al quehacer político, y por ese específico motivo, con mayores posibilidades para formarse un juicio propio más libre y ajeno a las consignas”. (Escritos Personales).

Nos ablandamos: “Mirado el asunto más a fondo, pienso que la táctica de ‘arrebatarle las banderas’ al adversario socialista, revela un grave reblandecimiento moral en los defensores de una sociedad libre. Ella acusa que se ha concedido que ‘el mundo va hacia el socialismo’, y que sólo podemos atenuar o diferir esa ineludible realidad. Denota una falta de fe en los propios ideales opuestos al socialismo y en la capacidad de hacerlos prevalecer”. (Escritos Personales).

Nos debemos a Chile: “Sólo es necesario, eso sí, que reces mucho por Chile, que en definitiva importa más que todos nosotros. Me inquietó que al partir me dijeras que sólo sentías irte, por la temporal separación con los seres queridos. Agradeciéndolo en lo que me toca, creo más indispensable que nunca reforzar nuestra convicción de que, después de Dios, nos debemos a Chile, que tanto nos significa en su pasado y de cuyo futuro tendremos que responder –en forma anónima pero no por eso menos real- ante las generaciones que vengan. Cuanto podamos tener que sufrir y perder por el bien de Chile, hay que tomarlo como un signo de la Providencia y como el necesario sacrificio que entraña el cumplimiento del deber”. (Carta a su madre en Europa, agosto de 1973, de Escritos Personales.)

Bachelet senior: “Se anuncia una posible ‘racionalización’ en la distribución de los alimentos más esenciales y algunos otros productos domésticos, cuya escasez es particularmente notoria. ‘Racionalización’ es el nombre discurrido por el liviano, incompetente y marxista Gral. Bachelet, para designar eufemísticamente el racionamiento. Simultáneamente, éste respalda a las JAPS y desautoriza a las Juntas de Vecinos para regular el abastecimiento, no obstante que es a éstas a quienes la ley confiere tales facultades. Esto ha motivado una fuerte resistencia de parte de los sectores democráticos, acompañada de una violenta campaña contra Bachelet (llamado por Tribuna Hambrelet), a la cual yo me sumé con particular energía y virulencia en el programa de TV de anteayer”. (Carta a su madre en Europa, mayo de 1973, de Escritos Personales.) “…el comunismo ha lanzado entretanto una gigantesca campaña, acusando a la oposición de estar preparando la guerra civil. La hipocresía comunista llega al extremo de llamar a sus bases a movilizarse ‘contra la guerra civil’. Contribuye a alentar su show la circunstancia de que el secretario general de Patria y Libertad, Roberto Thieme, a quien se tenía por muerto desde que en febrero anunció desde un avión que se estaba incendiando y que se iba a estrellar al mar, apareció flamante en Argentina. Quedó en claro así que la ‘muerte’ había sido una simple estratagema para robarse el avión, y operar más fácilmente con nombre supuesto, al parecer para contrabandear armas y/o para entrenar guerrilleros antimarxistas”. (Carta a su madre en Europa, mayo de 1973, de Escritos Personales.)

Así fue (con siesta): “(El 11 de septiembre) Después de almorzar solo, me acosté a dormir mi siesta diaria, despertando exactamente a las 14.40 horas, instante en que la radio difundía un vibrante comunicado de la Junta Militar, donde luego de anunciar que, rendida La Moneda, había afianzado su control del Gobierno, llamaba a la ciudadanía a respaldar al nuevo régimen embanderando sus casas. El Himno Nacional coronó la liberación de Chile del marxismo. Jamás olvidaré ese instante. Desde todas partes se oyeron gritos de ¡Viva Chile! Y desde las ventanas empezaron a desplegarse las banderas. Yo saqué una que me había regalado en agosto de 1970 una yugoeslava, para que la pusiera el día del triunfo de Alessandri, y que las circunstancias me obligaron a mantener guardada (…) Pensé también en lo efímero que es el poder, al oír cómo se llamaba a presentarse, en calidad de detenidos, a los jerarcas del régimen depuesto, que horas antes disponían del país a su caprichoso antojo”. (Carta a su madre en Europa, octubre de 1973, de Escritos Personales.)

Nuestros recios soldados: “La emoción de ese día culminó esa noche cuando la Junta Militar apareció en la televisión, anunciando el claro carácter antimarxista del movimiento, pero tuvo una expresión aun más culminante e intensa el pasado 11 de octubre, cuando se celebró el primer aniversario del levantamiento. Éste se realizó con un acto solemne en el salón de Actos del Edificio UNCTAD (hoy ‘Diego Portales’ y sede del gobierno) colmado por 1.500 personas invitadas, particularmente diplomáticos, autoridades religiosas y judiciales, dirigentes gremiales y uniformados. Te mando el discurso pronunciado por Pinochet, pero desgraciadamente no puedo traspasarte el clima sobrecogedor que se produjo cuando a los acordes de la Canción Nacional, ejecutada por la Sinfónica con el coro de la U. de Chile, entraron marchando desde atrás los cuatro miembros de la Junta. Creo que todos los presentes tuvimos que hacer un esfuerzo para no llorar de emoción. La majestuosa solemnidad del acto nos hizo vivir experimentalmente ese Chile que nos enseñara a amar y admirar don Jaime Eyzaguirre, lleno de reservas morales, de sentido de autoridad y dignidad, en una modestia no exenta de glorias. Cuando Pinochet se refirió al ‘espíritu portaliano que hoy alumbra esta sala’, sentimos que aludía a una realidad viva y verdadera, y cuando juró ante la misma bandera en que O’Higgins había sellado la independencia, percibimos que Chile había reencontrado su verdadero destino. No hubo ni una sola concesión a la demagogia, el populismo o la chabacanería. La prestancia y recidumbre del mando emergió como en los mejores tiempos de nuestra República”. (Carta a su madre en Europa, octubre de 1973, de Escritos Personales.) 

Democracia difusa: “Cuando escucho referirse a la democracia como una forma de vida –y no como una forma de gobierno-o cuando se identifica a la democracia con la libertad, percibo que hemos llegado a esas palabras de contornos difusos, que se prestan para un cajón de sastre donde todo puede caber”. (de Escritos Personales).

El alfarero: “Me inclino a asumir el concepto de democracia entendido sólo en el carácter de una forma de gobierno, consistente fundamentalmente en el sufragio universal, libre, secreto e informado, como método predominante para generar las autoridades políticas, dentro del marco del más amplio pluralismo político compatible con la preservación de la unidad básica del cuerpo social, lo que garantiza la posibilidad de la alternancia en quienes ejerzan el poder. La democracia queda reconocida, entonces, como un medio y no como un fin. Como un instrumento y no como panacea. Como una arcilla que puede moldearse para bien o para mal”. (de Escritos Personales).

Prefiero una buena dictadura: “Entender la democracia como un medio y no como un fin, junto con clarificar los conceptos, permite asumirla no como una meta, sino como un camino. No como un edén, sino como una tarea exigente. Sin ello, la propia democracia no subsiste y de nada sirve la cantinela de que ‘más vale la peor de las democracias a la mejor de las dictaduras’. Porque entre la anarquía y la dictadura, desde tiempos inmemoriales los pueblos han optado siempre por la dictadura. Y si sólo cabe escoger entre dos dictaduras, siempre lo hará –y yo también- por la que parezca más conveniente o menos inconveniente. Más aún, la opción puede darse (como sucedió en Chile en 1973) entre una dictadura y un totalitarismo. En ese evento, siempre será preferible una dictadura”. (de Escritos Personales).

Así no más es la cosa: “Es siempre una minoría o elite la que decide el inicio y las reglas del juego cuando una democracia nace. Y también cuando ella se interrumpe en términos que no hagan viable la restauración de las fórmulas preexistentes”. (de Escritos Personales).

Pero así debiera ser: “Debo aclarar que las limitantes más ostensibles del sufragio universal no las veo en el igual valor de todos los votos. Si bien lo ideal sería poder ponderar cada sufragio conforme al mérito de quien lo emite, éste no proviene sólo ni principalmente del nivel educacional o cultural de la persona, sino de sus calidades morales, humanas e intuitivas, todo lo cual resulta por completo imposible de evaluar conforme a ningún padrón objetivo medianamente satisfactorio. Por regla general, creo que en el mérito de un sufragio tiene más importancia la virtud que la ciencia del que lo ejerce. Por todo ello, aún cuando social y políticamente fuere viable un sistema de voto calificado, yo me inclinaría a favor del sufragio igualitario”. (de Escritos Personales).

Así se chacreó nuestra democracia: “Chile tuvo una democracia sólida y estable sólo mientras fue una democracia restringida. Entonces, todo el cuerpo elector se identificaba con el sistema porque disfrutaba de sus beneficios espirituales y materiales. Ningún actor político relevante pretendía un cambio revolucionario en los cimientos. Pero al devenir la moderna sociedad de masas contemporáneas, el cuerpo elector aumentó en la forma vertiginosa que antes reseñé. Se incorporaron así a la vida política personas que, por el escaso o casi nulo beneficio que reportaban del sistema, no sentían explicablemente compromiso alguno hacia él. Estaba abierto, pues, el camino hacia el éxito progresivo de quienes querían utilizar ese factor para erosionar y destruir nuestro régimen democrático, el que consiguieron llevar al colapso entre 1970 y 1973, culminando una tentativa revolucionaria demagógica y extremista, abonada por el fértil caldo de cultivo descrito”. (de Escritos Personales).

Represión, esa mala palabra: “Los invito, por ejemplo, a que reflexionen sobre las connotaciones peyorativas que hoy rodean a la palabra represión. Pareciera que ella entrañara algo intrínsicamente negativo, en circunstancias de que se trata de un concepto neutro. Todo depende de qué se reprima, quién reprima y cómo se reprima. Que la autoridad contenga proporcionalmente el delito o una manifestación atentatoria para el orden público o los derechos de terceros, no sólo no tiene nada de negativo o condenable, sino que constituye un deber inexcusable para la autoridad. Sin embargo, sobre ella se lanzará el estigma de ‘represora’, siendo muy escasos quienes se atrevan a desafiar la consigna, sin dejarse acomplejar por el sesgo inapelablemente negativo con que ella se espeta”. (de Escritos Personales).

Cine y foto: “Si a uno le muestran dos fotografías de una persona, en una de las cuales disfruta alegremente de una tarde de campo y en la otra se le ve en el quirófano de una sala de operaciones, nadie dudaría en considerar más grata la realidad de la primera. Pero si esa fotografía deviene en película y ocurre que a la persona que está en el campo se le derrumba un árbol cercano que la mata, mientras la que está en el quirófano se recupera y consigue sanar, la misma comparación se invierte radicalmente”. (de Escritos Personales).

Lonquén no es lo mismo: “Rechazo que se simplifique el problema (de los Derechos Humanos), poniendo en igualdad, por ejemplo, el caso de Lonquén o de los desaparecidos del 73, con lo ocurrido con los tres dirigentes comunistas degollados. Quien pone en igualdad de condiciones los dos casos, por una vía o por otra, está revelando una falta de seriedad absoluta en el análisis del problema. Si las pone en igualdad de condiciones en forma acusatoria, está desconociendo la situación de guerra civil en la cual se dio el caso de Lonquén. Y si las pone en igualdad de condiciones para pretender una supuesta absolución u olvido del problema, yerra gravemente porque desconoce el hecho de que el caso de los degollados, no puede quedar impune, sin que para el gobierno recaiga una grave responsabilidad por no contribuir eficazmente a esclarecer el caso”. (de Escritos Personales).

Los comunistas, los comunistas: “En Chile hay un partido comunista que constituye una realidad peligrosa y singularmente delicada dentro del Occidente. No es un hecho secundario que Chile tenga uno de los partidos comunistas mejor organizados y más sumisos a Moscú de todo el mundo no comunista, y creo que ese elemento tiene mucho que ver con la fuerte participación que han tenido y deberán seguir teniendo las Fuerzas Armadas, más aún cuando la amenaza comunista afecta a la soberanía de Chile”. (de Escritos Personales).

https://www.theclinic.cl/2011/08/21/asi-hablo-jaime-guzman/

domingo, 31 de julio de 2016

Documentos revelan que la dictadura espió a niños en sus colegios

- Profesores y apoderados actuaron como "delatores" de la actividad política de alumnos y docentes.
- Las fichas de antecedentes eran compartidas directamente entre el Ministerio de Educación y la CNI.
Publicado: Jueves 27 de junio de 2013 | Autor: Cooperativa.cl
Documentos secretos de la dictadura revelan que los organismos de inteligencia de Pinochet espiaron durante años a niños chilenos en sus propios colegios.
"Iván Salinas organiza y agita a los alumnos, mandándolos a las 'marchas del hambre', realizadas en el centro de Santiago", consta en un informe enviado por la CNI (Central Nacional de Informaciones) al Ministerio de Educación en mayo de 1983.
Salinas figura junto a los nombres de decenas de otros jóvenes, como Diego Meza o Víctor Osorio (actual presidente del partido Izquierda Cristiana, IC), en 30.000 archivos secretos del régimen a los que accedió el periodista Mauricio Weibel, de la agencia DPA.
"Impacta lo que sucedió esos años y los civiles de la derecha que apoyaron esto deben responder", dijo Osorio a DPA al conocer de la existencia de estos archivos, que dan cuenta de que las operaciones de espionaje abarcaron colegios religiosos, públicos y privados como la Alianza Francesa en 1988, y fueron acompañadas por el despido masivo de los profesores que abogaban por la democracia.
Las fichas con antecedentes políticos de menores de edad y docentes elaboradas por la CNI llegaron a las oficinas de los ministros de la dictadura con las cartas firmadas por los delatores, en su mayoría profesores y apoderados que escribían directo a Augusto Pinochet.
La propia esposa del dictador, Lucía Hiriart, participó en este circuito de vigilancia, alertando por escrito, en 1988, de la supuesta simpatía socialista del funcionario ministerial Humberto Vera en la Región de Magallanes.
"Fue nombrado directamente por la Presidencia", la tranquilizó, en respuesta, el ministro de Educación de la época, Juan Antonio Guzmán.
Chadwick y Melero, jóvenes leales
Pero no todo fue represión en el intento por controlar el malestar de estudiantes y profesores, según los documentos. Pinochet trató también de formar una juventud leal a su régimen, esfuerzo para el que contó con el apoyo de la policía secreta y civiles, entre ellos el actual ministro del Interior, Andrés Chadwick, y el ex presidente de la Cámara de Diputados y actual timonel UDI, Patricio Melero.
"Por expreso deseo de Su Excelencia el presidente de la República, se realizará durante la segunda semana del próximo período de vacaciones un Congreso Nacional de 1.000 dirigentes secundarios", escribió el 30 de junio de 1982 ministro secretario general de Gobierno, brigadier Julio Bravo en el oficio 2000/4.
La iniciativa, comunicada al titular de Educación, Álvaro Arriagada, perduró en el tiempo y el 22 de agosto de 1983 el nuevo portavoz del régimen, el ministro Alfonso Márquez de La Plata, informó la realización de un segundo encuentro con escolares provenientes de 114 comunas.
Además del propio Pinochet, los oradores en la cita fueron Jaime Guzmán, el hoy ministro Chadwick y el diputado Melero, todos miembros fundadores de la Unión Demócrata Independiente.
El esfuerzo por levantar un "estudiantado leal", del cual existe registro hasta las postrimerías del régimen, fue apoyado además con el adoctrinamiento de los hijos de las autoridades y de los propios funcionarios, como consta en diversos oficios secretos.
Los hijos de ministros, viceministros y altos funcionarios recibieron, de hecho, cursos periódicos sobre "Seguridad Nacional" y "Doctrinas Totalitarias", entre otros.
Sin embargo, contrariamente a los deseos del régimen, miles de jóvenes opositores agruparon fuerzas en torno a organizaciones como la AEM, el COEM, la ASEC y la FESES, en medio de una represión cuya primera víctima fue el escolar Mauricio Maigret de 17 años, abatido a tiros en 1984.
"Sí, en los liceos de Santiago la represión fue fuerte", evocó en conversación con DPA el primer presidente de la entonces opositora Federación de Estudiantes Secundarios (Feses), Juan Alfaro.
En ese contexto, los funcionarios del Ministerio de Educación, a lo largo y ancho de todo el país, fueron enviados a cursos en la Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos (Anepe).
En esa institución cursaron materias como seguridad nacional, geopolítica, guerra nuclear, poder naval, teología de la liberación y estudio crítico del marxismo, como consta en los oficios secretos.
CNI "visaba" la contratación de docentes
Todas estas operaciones fueron finalmente parte de una acción coordinada entre el Ministerio de Educación y la CNI.
El Ministerio de Educación, de hecho, tenía asignadas tareas en el llamado "Plan de Guerra del Frente Interno", que coordinó a través de su Oficina de Seguridad, como reseñó el oficio reservado 02/36 del 16 de febrero de 1984.
Las comunicaciones con la CNI -responsable de cientos de asesinatos y miles de torturas- fueron diarias y muchos de esos documentos fueron quemados, aunque quedaron las actas de incineración, firmadas por los propios ministros.
Entre 1975 y 1990, por orden escrita de Pinochet, refrendada en sucesivos oficios, la policía secreta quedó además a cargo de supervisar toda contratación en el Estado, incluida la de profesores.
Imbuidos de ese ánimo, y en medio de multitudinarias protestas de escolares y universitarios, los ministros Horacio Aranguiz, Sergio Gaete y Juan Antonio Guzman decidieron entre 1983 y 1989 comprarse pistolas Astra y pagar su permiso de porte con fondos fiscales.
Todo ello lo dejaron por escrito en oficios firmados por ellos mismos y timbrados como "Reservados", que revisados por el periodista Mauricio Weibel, quien a fines del año pasado denunció acoso, intimidación y robo de material, al igual que otros profesionales de la prensa que estaban investigando los crímenes y acciones secretas de la dictadura.
Cardemil
En ese contexto, delatan los documentos, ningún docente pudo realizar clases en liceos públicos sin previamente ser investigado en secreto por la CNI, la que informaba los resultados de las pesquisas directamente a los ministros.
El control sobre el magisterio fue total y el propio Ministerio del Interior pidió a veces el pronunciamiento de Educación sobre la expulsión de docentes opositores a través del subsecretario del Interior, el hoy diputado y candidato a senador de Renovación Nacional Alberto Cardemil.
Por ejemplo, Cardemil demandó en el oficio reservado 2464 del 14 de julio de 1986 definir medidas contra el profesor Benjamín Sierra de la Fuente del liceo fiscal A-2 de Arica.
Todas estas operaciones ocurrieron en paralelo a una masiva venta o traspaso de los colegios públicos a municipios o privados, incluso a bajo precio como alentó un oficio secreto del 26 de marzo de 1986, proceso que devino en un jibarización del papel del Estado en la Educación, que hoy es cuestionada con fuerza por el movimiento estudiantil.
Mauricio Weibel reveló hace un año que Cardemil estuvo a cargo de distribuir los análisis y fichas que la CNI hacía de los opositores al régimen, incluyendo antecedentes políticos, sociales y privados de religiosos, extranjeros, víctimas de la represión y abogados de derechos humanos.
El diputado alegó entonces estar siendo víctima de un "ataque de la ultraizquierda".

http://www.cooperativa.cl/noticias/pais/augusto-pinochet/documentos-revelan-que-la-dictadura-espio-a-ninos-en-sus-colegios/2013-06-27/094116.html

viernes, 10 de abril de 2015

La Oficina

 Esta informacion proviene de un extenso trabajo de Roberto Ampuero “LOS AÑOS VERDE OLIVO” Ampuero conocido por su traicion al partido Socialista,traicion a nuestros hermanos Cubanos ,Tracion a nuestro pueblo luchador, trabajando con el enemigo (La Oficina ,Ani,Marcelo Schilling,Oscar Carpenter y muchos otros mas)Ampuero, La Oficina y Otros han entregado informacion del  “FPMR”, pero buen contenido del aspecto historico.

Dos semanas después de la muerte del senador Jaime Guzmán, el gobierno anunció la creación del Consejo de Seguridad Pública, una instancia destinada a recopilar información para desbaratar a los grupos subversivos. Conocida como “La Oficina”, esta repartición aprovechó la descomposición interna que vivía el FPMR para cimentar su éxito.
 
Encabezada por Jorge Burgos, y con fondos reservados del ministerio del Interior, su misión incluía la coordinación de la policía civil y uniformada en materia de información. Por ley, estaba fuera de las facultades de “La Oficina” la realización de labores operativas o en terreno.
Pese a esto, muy luego sus hombres traspasaron estas restricciones. Por instrucciones de su secretario ejecutivo, el socialista Marcelo Schilling -su verdadero jefe-, el organismo abrió una oficina paralela en la calle Huérfanos. Se montó una red ilegal de más de 30 informantes pagados que infiltró e hizo tambalear no solo al FPMR, sino a muchos otros grupos de extrema izquierda.
Uno de esos informantes, Humberto López Candia, había logrado infiltrarse desde hacia mucho tiempo en el FPMR, y las informaciones que entrego servirían en gran parte a desmantelar la organización frentista. Según López Candia, lo propio hicieron los demás ex subversivos que colaboraban con el organismo, entre quienes estaban los socialistas Oscar Carpenter, Antonio Ramos, y los frentistas Agdalín Valenzuela y Enrique Villanueva Molina, el “comandante Eduardo”.
 
Oscar Carpenter Enrique Villanueva Molina
En 1997 López Candia concedió una entrevista a la revista “Que Pasa”, donde reveló inéditos detalles de esta trama gubernamental para acabar con el FPMR. El siguiente es un extracto de aquella entrevista.
 
Humberto López Candia
El “Chele” y Las Relaciones con el FPMR
Cuando estuve en la cárcel y hasta 1990, por el hecho de ser miembro de la organización de los presos y de la coordinadora nacional, tenía contacto con las cúpulas de los presos y con las organizaciones que nos apoyaban. Eso me permitió mantener buenas relaciones con la mayoría de los dirigentes del FPMR que estaban alli. Por el tipo de relación que llevábamos se generó confianza mutua. Después cuando salí seguí manteniendo contacto personal con gente fugada de la cárcel publica en 1990, gente que estaba en Chile, a modo de conversación nada más. Fueron encuentros esporádicos.
Cuando comencé a trabajar en la “Oficina”, mi primer trabajo operativo fue hacia un grupo nuevo del MIR, pero cuando se desarticuló nos dedicamos todos al Frente, porque el sector militar estaba ganando terreno y había realizado varias acciones que permitían pensar que el FPMR tenía una organización fuerte en lo militar y que no pensaban bajar su accionar, sino todo lo contrario. No era un trabajo incoherente.
Mi jefe directo en la Oficina era Oscar Carpenter. A el lo conocí a principios de los ochenta, durante mi estadía en Cuba, donde Carpenter dictaba cursos de Inteligencia en el área de Guerra Sicológica. En esos cursos participaban, además de chilenos, muchas personas de otras nacionalidades. El les hizo clases, entre otros, a Ignacio Recaredo Valenzuela y Mauricio Arenas Bejas -dos jefes del FPMR-, y en una de las charlas que dictó, tambien estuvo Juan Gutiérrez Fischmann, el “Chele”. A este último lo conocían bastantes chilenos. Era él quien efectuaba ciertos contactos con la oficialidad cubana para tratar algún problema. Le decían con familiaridad “Maco,” (segundo nombre del “Chele”).
En una oportunidad un socialista de apellido Naveas, que estaba a cargo del Destacamento Cinco de Abril (brazo armado de los socialistas), hizo mención respecto de que “el Coronel” -como le decían a Carpenter- le había hecho clases específicas a Gutiérrez Fischmann. Es más, para el día del plebiscito de 1988 fueron detenidos dos miembros del Destacamento Cinco de Abril, Pedro Fuentes y otro de apellido Caro, que iban en un auto cargados con armas. Cuando llegaron a la Cárcel Pública, donde yo estaba recluido, hablaron sobre el “Coronel” (Carpenter) y transmitieron recados del “Maco” (el “Chele”) a Mauricio Arenas y Manuel Ubilla, comandantes del FPMR, y mencionaron que Carpenter estuvo con el “Chele”. Entonces sé que desde esa época Carpenter conocía el verdadero nombre del ” Chele”, pues mantenían relaciones oficiales. A ese nivel las relaciones no son meramente formales.
El “Chele” no usaba chapa en Cuba. Era y es un hombre conocido en todas las esteras de poder. El padre del “Chele” fue un héroe revolucionario, combatió con el Che Guevara. En Bolivia también es conocido. Hay que considerar, además, que el “Chele” estaba conectado a la familia Castro -fue casado con una hija de Raúl- y se recurría a él para solucionar ciertos problemas que se presentaban con algunos chilenos que tendían a confundir sus funciones en la Isla. Hay otros personeros que fueron del MIR y que ahora son socialistas que también conocieron al “Chele”, como Carlos Ominami y Roberto Moreno. Por supuesto que lo van a negar.
Nosotros en la Oficina manejabamos información del Chele desde el año 92. Se sabía que era parte de la dirección nacional FPMR y que su chapa era “Diego”. El nombre de “Chele” comenzó después. Lo manejaba la BIP. Juan Sarmiento, “Lorenzo”, empezó a averiguar por todos lados quién era el Chele. Respecto a la chapa solo se sabía que “Diego” era Juan Gutiérrez Fischmann. También hay que recordar que el “Chele” se separó de la hija de Raúl, pero no de la familia Castro. Además, se emparentó con una mujer relacionada directamente con el entonces presidente de Argentina, Raúl Alfonsín. Esto le permitió al “Chele” conseguir espacios para montar en el país trasandino una gigantesca red de apoyo y retaguardia para el FPMR. Los argentinos lo han permitido conscientemente, porque tienen grandes objetivos en mente, en términos regionales, y en algún momento el tener subversivos extranjeros en su territorio puede ser útil.
El “Chele”, en efecto, conoce a Carpenter y a Antonio Ramos, y no solamente por su relación familiar con Raúl Castro, sino por funciones que cumplió como oficial de inteligencia. El “Chele” fue enlace del G2, el aparato de inteligencia cubano que realiza operaciones de servicio exterior. Siempre he pensado que si el gobierno hubiera detenido a Gutiérrez Fischmann, más de alguna complicación habría tenido no sólo con el gobierno cubano, sino con toda la comunidad de inteligencia que se armó en La Habana y que está esparcida por Latinoamérica.
En tanto yo seguí infiltrándome en el FPMR, aprovechando que tenía casi un vínculo de militante, sobre todo con la estructura que estaba a cargo de “El Rodriguista”, revista de difusión del FPMR. Era un agente que debía asimilarse como militante, tenía que ser eficiente en eso para poder llegar a influir. Comencé a participar en reuniones y tenía derecho a opinar y decidir sobre algunos temas.Como la publicación era irregular, se discutió fuertemente en hacer una revista masiva y no sólo para la militancia. Una de las posturas más fuertes era masificarla, llevarla a las universidades y a las poblaciones.
En ese momento ya se había desarrollado en plenitud la operación “Capa y Espada”. Habían asesinado a Fontaine y al “Wally” (El ex agente de la CNI, Roberto Fuentes Morrison), cosas que fueron bien recibidas hasta por el gobierno y los organismos de derechos humanos, quienes hicieron una condena tibia de los asesinatos. Lo que enredó el tema fue el asesinato de Guzmán, momento a partir del cual se volcó con fuerza la idea de bajarle el perfil al Frente de convencer a sus militantes de que la política que practicaban era errada.
El caso Edwards también trajo consecuencias internas dentro de los frentistas por lo prolongado del secuestro y la inexperiencia de algunos miembros. Eso lo aprovecho el gobierno para meter la cuña en el Frente, para bajarle la moral, provocar desconfianza.
Durante toda mi trayectoria tuve contactos con “Salvador” (Galvarino Apablaza) y “El Chele”. A “Ramiro” (Mauricio Hernández Norambuena) no lo conocí. Tambien conocí al “comandante “Carlos” (Iván Erices), quien estaba encargado de Santiago. A Maritza Jara y algunos combatientes que conocía por chapa. Y, por supuesto, al comandante “Eduardo”, Enrique Villanueva, pero de eso me entere recién cuando salió su foto en la prensa y me di cuenta que era el agente de la “Oficina” a quien yo conocía por “Pablo Andrés Lira”.
A Galvarino Apablaza lo conocí a principios de la década de los 80, cuando el todavía era del PC y trabajaba ligado al Pedagógico. Había salido un par de veces fuera del país. Manteníamos una relación fluida, óptima, pero no éramos amigos. Lo veía a veces muy débil, manejado, manipulado, pero muy convencido de sus ideas y con vocación de educarse y prepararse. Tuvo una buena preparación en el Pedagógico. Me lo reencontré en el 90, en un encuentro donde se trataron temas de masas, de vincular al Frente al trabajo público. Según Apablaza, militarmente el FPMR podía accionar hasta cierto punto, pero era un error insistir en forma indefinida en esa área. Lo que había que hacer era replegar las fuerzas y revitalizar el Frente en las organizaciones de masas, especialmente en las poblaciones y en los estudiantes. Ya se había intentado con la Juventud Patriótica.
En el fondo, la idea era que el Frente trabajara sin darse a conocer como tal, sino con cuadros que se destacaran en la lucha social. La idea era recabar espacios y en el momento dado reconvertir esa fuerza hacia un proceso de lucha armada o bien que esos espacios ganados sean zona de repliegue para los combatientes con problemas. Eso lo captó “Carlos” principalmente, que es el que comenzó a desarrollar esta idea a nivel poblacional y universitario, sobre todo en el Pedagógico y USACH. Poblacionalmente, trabajó en todo lo que es Peñalolén Alto, Lo Hermida, Santa Adriana y Lo Prado. Paralelamente, los combatientes se negaban a participar en esas organizaciones. No sabían como trabajar en ellas. Algunos se integraron, pero usando técnicas clandestinas. Eso implicó que perdieran juntas de vecinos. Ganaron 2 y perdieron como 8, porque no iban a las reuniones.
Los comandantes además vivían con muchas comodidades. Apablaza, por ejemplo, la última vez que supe de él vivía en el mejor barrio de Buenos Aires -algo así como Las Condes de acá-, en una casa cara, con un sueldo muy bueno y dirigiendo una empresa de ediciones o publicaciones. El mismo “Ramiro” vivía en el sector alto de Santiago. “El Chele” se alojaba en los mejores hoteles o arrendaba casas en buenos sectores. La dirección del FPMR justificaba todos estos gastos por motivos de seguridad. Los comandantes andaban en buenos autos y se relacionaban con gente bien, lo cual les permitía tener acceso a información importante. Es claro que la rutina Edwards se consiguió a ese nivel. El hecho de ser clandestinos les permitió moverse en esos medios con facilidad. De todos los comandantes del FPMR sólo dos o tres son conocidos. El resto no se sabe quienes son. Eso es una gran ventaja para el Frente y una desventaja para el gobierno.
Apablaza siempre fue el hombre que redactaba o diseñaba la línea política dentro del FPMR. Por eso se opuso a la muerte de Guzmán. Este trabajo le daba ventajas sobre el resto. Además, tenia una estrecha relación con “El Chele”. Incluso cuando Raúl Pellegrín, “José Miguel”, era el número uno del Frente, muchos de los diseños políticos fueron de Apablaza. Pellegrín tenía todo su empeño en la Guerra Patriótica Nacional (GPN). Quería que prendiera en los sectores populares, pero murió en el inicio del proyecto.Pellegrín no tenía tiempo para diseñar otro tipo de cosas.
Además, el FPMR autónomo tuvo que aprender todo de cero, porque cuando se organizaron como estructura, la mayoría de sus combatientes eran formados en el área militar,porque el área política estaba en manos del PC. Por eso el Frente no tenía cuadros políticos, salvo aquellos hombres de confianza que, tras el quiebre de 1987, volvieron al PC. Esto provocó que debieran aprender el trabajo social desde cero. Por eso buscaron apoyo en el MIR, que tenia experiencia en el área social.
La pugna en terreno era fuerte con el PC, que disputaba palmo a palmo el trabajo con el Frente Autónomo. También, tras la separación, hubo problemas con autos, casas de seguridad e incluso se llegó a enfrentamientos armados para recuperar armamento.Esto último obligó a que interviniera el comité central del PC para hablar con la base y evitar esos conflictos, que podía ser peligrosos.
Eso validó la posición de Apablaza, quien era el hombre más político. “El Chele” estaba más con los cubanos en tareas de inteligencia y no en la organización ni en las masas. “Ramiro” estaba en la de él, en lo militar. Finalmente, no sé como se eligió. Sólo sé que apareció Apablaza encabezando al FPMR.
Influyó la muerte de Pellegrín y de Cecilia Magni, quien lo secundaba con fuerza. Ella era uno de los cuadros más admirado, querido y respetado dentro del Frente. Eso porque trató bien a la gente que trabajó con ella. Hablaba con ellos, escuchaba sus problemas y trataba de solucionárselos.
A diferencia de otros jefes del FPMR, que sólo discutían una operación, ella se daba tiempo para conversar con la gente. Esto la hacía una buena jefa, porque podía detectar los problemas que podrían tener los cuadros para ejecutar tales operaciones y los dejaba fuera si era necesario. Lo otro era que ella participaba en las operaciones, salvo en el atentado a Pinochet donde los encargados le dijeron específicamente que no fuera, aunque participó en su organización. En cambio, a pesar de la admiración que existía hacia Pellegrín, también había críticas, especialmente porque no estaba con los militantes. Se escudaba en sus medidas de seguridad. Si bien era receptivo a los problemas, no los solucionaba y, a veces, no participaba en las acciones.
Esa característica, de actuar en las operaciones, fue un elemento que hizo que “Ramiro” fuera muy valorado por las bases. El se aseguraba que se hiciera la misión. No sólo organizaba y entregaba misiones, sino que iba y dejaba para sí una parte importante de la operación. En la práctica, “Ramiro” era quien dirigía el Frente en ese tiempo, era el que tema la fuerza. Nadie lo cuestionaba. Él podía levantar al FPMR si así lo deseaba. Eso lo volvió bastante peligroso para el sistema en general.
En tanto yo seguí militando en todo lo que era el frente de masas, publicaciones, propaganda, boletines y todo ese tipo de cosas. A veces escribía algunas cosas, sobre ciertas pautas daba alguna opinión. Además, “El Rodriguista” era toda una cosa engorrosa de hacer. Algunas ideas no se concretaban nunca, segura saliendo igual. Por ejemplo, la idea de sacarlo a las poblaciones nunca prosperó.
Con “Carlos” trabajé más. Fue a través de él que pude contactar a otras personas de la organización. “Carlos” me presentó a “Fabiola”(Adriana Mendoza Candia), que era una comandante del FPMR, y ella a “Vladimir”. “Fabiola” era su chapa, se trataba de una mujer de 30 y tantos años, no muy alta, bien parecida, bastante parca en el tratamiento. Comenzamos a tratar de rearmar la idea de que “El Rodriguista” llegara a las universidades y a las poblaciones. En un momento, no recuerdo cuando, se hizo una reunión con “Carlos” y quienes trabajaban en difusión, con un encargado del trabajo territorial. En ese tiempo, ya había sido detenido un grupo del Frente del sector de Lo Hermida y desarticulado la estructura principal del Destacamento Patriótico Raúl Pellegrín (DPRP). Se trabajaba entonces, de forma intensiva, detener el resto del DPRP que había realizado un par de homicidios. Se va cruzando todo este trabajo.
En un momento estoy cerca de Rodrigo Saa Gerbier -líder del DPRP-, no lo conozco pero estaba cerca, porque estudia sociología en la universidad ARCIS. Él aparecía en los listados de la universidad y se estrecharon los cercos. A esas alturas, Saa Garbier, estaba siendo acusado por el FPMR de ser un informante y su situación era bastante complicada. En ese periodo él organizó el rescate de la Maritza Jara -frentista detenida por el secuestro de Cristian Edwards- para demostrar que no colaboraba con el gobierno.
Eran meses de mucha tensión, porque había acusaciones del Frente contra el DPRP y ellos operaban para demostrar que no era así: pusieron una bomba en la tumba de Guzmán, asaltaron un local comercial,mataron al gendarme en calle Amengual, botaron una torre de alta tensión, entre
otras acciones.
Había un informante que se acercó a nosotros, que era de la zona sur oriente también, pero no recuerdo el nombre. Había información relativa al DPRP que apareció por el lado de Raúl Cárdenas -“El Mata”, ex Frentista que participó en el plan “Iniciativa para la Paz”-, que la ostenta a través de un par de personas de La Victoria. Yo tenía un nexo directo que no era informante ni nada, sino un militante al que manejaba. Este había participado en un asalto a una casa de cambio. Se llamaba Dante Ramirez, pero “Horacio” era su nombre político. Participó además, en el atentado a un funcionario de Gendarmería. Sin embargo, nunca se intentó detener, a pesar de que se sabía quien era, su nombre completo y donde estaba. Este cabro siguió funcionando. Después pasó a la clandestinidad absoluta cuando salió condenado a cinco años y un día, por el asalto a la casa de cambios. Esa estructura armada continuó funcionando, incluso, después que cayó José Rodrigo Saa Garbier, líder del DPRP. Nunca fue reprimida. El resto de la dirigencia del DPRP nunca fue detenido. No sé que pasó con ellos.
En cuanto al “comandante Carlos” el siempre estaba a la vista de la “Oficina”. No sé por qué no lo detuvieron. No había interés. De hecho, “Pablo Andrés” fue a verificar las reuniones para verlo físicamente. Incluso, en una oportunidad Carpenter le planteó que le sacara fotos, porque lo de “Carlos” había pasado a ser de manejo interno. Entonces fijamos un “punto” y nos juntamos con “Carlos” en Lyon con 11 de Septiembre. “Pablo Andrés” estaba al frente, en diagonal, en una especie de plaza sobresaliente. El lugar era muy adecuado para hacer el trabajo fotográfico. Sin embargo, no tomó las fotos. Después dijo que no había podido, que estaba muy visible. En ese entonces Carlos debia tener alrederdor de 35 años.Entonces por ende debió conocer a Pablo Andrés, porque “Carlos” viene de la fundación del Frente. Además, era un hombre que se movía a niveles altos. Usaba también el nombre de “Víctor” y le decían “El Mesías”, porque se movía en el santuario de Schoenstatt que queda en el paradero 14 de Vicuña Mackenna. “Carlos” había sido seminarista.De hecho, hacíamos reuniones en el santuario. Incluso, en uno de esos encuentros participó “El Chele”.
Nos reunimos para ver el perfil de “El Rodriguista”. Esto fue en 1993. Fueron dos reuniones, de las cuales sólo a la primera llegó “El Chele”. Esos
encuentros fueron filmados por Investigaciones. De hecho, vi el video y se podía identificar a todos la gente. Participaron todos los mandos frentistas del área sur de Santiago, las jefaturas que correspondían al trabajo de masas, difusión y propaganda. Ese era el tema en discusión. Había una consulta nacional del Frente, donde entre otros temas, se abordó cómo se debía dar a conocer las políticas del FPMR. Había una serie de iniciativas que nunca habían prendido, como la de hacer una serie de papelografos -tipo afiches- que difundieran la política del Frente en cosas de contingencia; cambiar el formato de “El Rodriguista” para hacerlo menos caro, como “El Siglo”, y así pudiera llegar a las poblaciones.
La reunión se hizo en una especie de sala. Habían como unas aulas que estaban habilitadas para 15 o 20 personas, eran tres salas. Había una sobresaliente, un kiosco y luego el santuario mismo. Había una entrada de estacionamiento. Hicimos un alto, pues fue una reunión muy larga, de tres horas más o menos. Fuimos a comprar al kiosco. Salió “Carlos” y saludó a todos, la mujer del kiosco lo conocía y lo saludó muy amablemente. En esa saliente, que es como una especie de calle muy abierta con unos escaños alrededor, estabamos todos visibles. Estaban “Guillermo”, el “Negro” que tenía que ver con Peñalolén, “El Chele”, “Fabiola” y otra gente que no me acuerdo. En el encuentro se recogieron todo tipo de opiniones. En un momento dije que la Guerra Patriótica Nacional (GPN) fracasó el día en que no prosperó la operación de Los Queñes. Fue el único minuto en que se alteró “Diego” (“El Chele”). Dijo con mucha fuerza que eso no era así, que fue un retroceso, que fue una mala táctica, pero que la GPN era la estrategia definitiva del FPMR, que sobre eso se iba a flotar, que el resto eran posiciones claudicantes. Casi nadie coincidía con lo que yo había dicho, todos estaban condicionados conque la GPN era la única posibilidad que había en Chile. En eso consistió la reunión.
A la semana después, me mostraron el video. Aparecía yo, incluso cuando vamos llegando, porque la entrada al santuario era una calle bastante larga. Fue filmado todo el ingreso. Estaban completamente identificados
físicamente. La “Oficina” e Investigaciones sabían que iba ir gente de la dirección del Frente, sabían que no era una reunión más de la masa, era de la dirigencia. Se sabía que por lo menos “El Chele” iba a estar. “Carlos” me avisó antes que llevara una postura “clarita”, de masificar “El Rodriguista”, quedé clasificado en la oposición a la lucha armada, pero técnicamente estaban definidos quienes estaban ahí, quienes eran importantes. Ahora no sé que pasó. Pregunté si acaso había quedado registrado todo. Carpenter no me supo dar explicaciones. Carpenter, a veces, era muy evasivo. Y cuando se ponía así yo no insistía más. Si empiezas a preguntar mucho, comienzas a volverte incómodo, y en este trabajo uno debe ser lo menos conflictivo posible.
En los actos masivos que hacia el Frente la concurrencia era de todos los servicios policiales. En los que eran mas privados, que se hacían en teatros, las organizaciones tomaban mayores medidas de seguridad. Por ejemplo, el aniversario del FPMR que se hizo en el Teatro Cariola, en 1993, fue un acto muy político del Frente donde asistió gente que estaba clandestina. Entonces, se tomaron medidas mucho más estrictas como no permitir el acceso de cámaras fotográficas ni cintas grabadoras. Sólo se permitió el acceso de la televisión por dos minutos, para que hicieran un paneo, una vista del escenario y nada más. Y para todo lo que era la seguridad misma, había que tener a militantes que tuvieran condiciones para eso. Pero igual se puede vulnerar.
“Carlos” me solicitó que me hiciera parte de ese acto, que apoyara la
seguridad. Me permitió coordinarlo con Lorena Astorga. Ella estaba haciendo cabeza de lo que era la organización del acto, de tal manera que me puse en contacto con ella y le expliqué la función que iba a asumir. Tomé ciertas medidas, entre ellas, hacer un tipo de credenciales para un grueso de personas que iban a ir, para que se pudieran identificar rápidamente. La gente que las iba a entregar estableció previamente los “puntos” donde las darían. Eso permitió que asistieran algunos funcionarios de inteligencia de Investigaciones, además de personal de la “Oficina”. Fuimos “Pablo Andrés” y yo. De inteligencia policial iría el detective Jesús Silva, no estoy seguro si fue o no, pero estaba nominado. Juan Sarmiento también asistió y Zambrano envió gente, pero no sé si fue él. Por lo menos no lo vi. Pero sé que fue gente y sabemos que fueron de otros servicios.
La gente del Frente sabía que afuera habían elementos apostados, en alguna parte, tratando de tomar fotografías, de registrar gente, a pesar de todas las medidas de seguridad que se tomaron. De todas maneras, a ese acto asistieron: “Carlos”, quien se hizo muy visible en todo minuto -visible para quienes lo conocemos-; y “Fabiola”. No sé si habían otros dirigentes, porque existía mucha reserva. Pero no creo que asistieran otros.
El Asentamiento Zonal
Para esas fechas el Frente tenia un plan llamado “asentamiento zonal” que era una idea antigua recogida por varias organizaciones. Consistía que cuando había repliegues por derrotas tácticas, los grupos tendían a recomponer sus fuerzas acumulando en “frío”.
La experiencia inicial la desarrollo la Organización Revolucionaria Pueblo en Armas de Guatemala. Ellos trabajaron siete años insertándose en comunidades indígenas y campesinas. Allí desarrollaron actividad política e insertaron sus cuadros combativos y políticos. Después llego el momento en que estaba afiatada la organización y hubo un desarrollo ideológico en todos los sectores populares y de masas que iban a participar o cooperar en el proceso. Esto lo repitió Sendero Luminoso en Perú, al igual que otras organizaciones latinoamericanas.
El FPMR estaba muy identificado y estimulado por la situación de los zapatistas mexicanos, quienes también tuvieron un proceso similar.Entonces el Frente, ante la inviabilidad de operar en términos armados inmediatamente después de la transición, recogió la experiencia interna de repliegue que existía y envió todos los cuadros, militantes y combatientes hacia una zona especifica de la Octava Región.
Este sector fue elegido por razones históricas, porque había una extensión de la base social de apoyo muy instintiva, que se daba por inercia, en Curanilahue, Lota y Coronel. Además, es una zona altamente explosiva por los problemas sociales, el descontento estaba como a la mano y se podía trabajar muy bien. La región permitía que elementos de la dirección del FPMR se pudieran replegar sin mayores dificultades de seguridad.
Para llevar a cabo el proyecto, el Frente invirtió mas de US$ 2,5 millones para construir microempresas, lo cual era una idea más acabada, que no se había dado en otras experiencias similares. En este proceso estaba contemplado trasladar las unidades o a las personas en forma individual para que formaran las unidades allá. Que convivieran allá y trabajando dentro de las microempresas. Esto les permitió sobrevivir, pero también quedaban a la mano ante la posibilidad de un levantamiento, pues era gente ya radicada en la zona.
El hecho de vivir allí, los legitimaba ante las sociedades y grupos. Por lo tanto, su actividad era absolutamente normal y podían vivir la doble función: operar en forma guerrillera y como ciudadanos tranquilos y corrientes. Esta forma de trabajo evitarla tener que transplantar cuadros operativos a regiones o sectores que no conocían.
Por ejemplo, el ultimo intento guerrillero serio se realizó en Neltume y fue un rotundo fracaso. Los militantes que participaron ahí ni siquiera conocían la zona, algunos se habían ubicado por el plano de Turistel, de verdad, no tenían idea. No sabían como era el clima y no estaban acondicionados a éste; no conocían el lenguaje ni los códigos ni los valores ni la forma de vida de la gente. Y eso se aprende a través de un desarrollo lento, pero bastante seguro en ese campo.
Se desconocía cuanta gente del FPMR estaba en la zona,pero se calculaba que había 500 militantes insertados. Nadie sabe quienes son. Están asimilados dentro de la sociedad y puede que nunca sean activados.
El Caso Guzmán
Respecto al plan del Frente para matar a Guzmán yo me enteré un mes antes, en marzo de 1991. Según la información que manejábamos, en un momento dado, todo estaba previsto para asesinar al entonces también senador Sergio Onofre Jarpa, pero lo descartaron y se decidieron por Guzmán.
Esto nos llegó a través de un frentista muy joven, que conocíamos como “Vladimir”, estudiante de Arte en la U. de Chile. El se conmocionó al enterarse que el objetivo era Guzmán. No sé cómo el obtuvo la información. Pero “Arturo” envió los antecedentes al Ministerio del Interior. Allá evaluaron que la información era poco seria, un “bluff”.
“Arturo” me dijo que estaba abrumado y no sabía qué hacer. Cuando vi a “Arturo” tan abatido, supe que el asunto era muy serio. Recuerdo que éste manejó una fecha que era el 30 de marzo y que lo harían coincidir con el “Día del Joven Combatiente”. “Arturo”, incluso, llamó en forma anónima al 133 y al 134. Obviamente no lo tomaron en cuenta. Tampoco quiso ir a la policía directamente, porque lo más probable era que lo detuvieran o no le creyeran, pues no podía respaldar la información. Cuando el 30 de marzo no paso nada, también creí que era una falsa alarma. Pero al día siguiente lo mataron.
La Dipolcar comunicó al gobierno lo que sabía sobre la materia. Eso es de
conocimiento público. Acompañó a esa minuta, panfletos del FPMR donde aparecía Guzmán marcado con una X. Y el gobierno no hizo nada. Dicen que le avisaron a Guzmán, y que este se despreocupó. Si aquí no se trata de andar avisando. Lo que hay que hacer es prevenir. Pudieron ponerle escolta visible. Se pudo haber filtrado a la prensa el plan, haber dicho que un frentista arrepentido le dio aviso a la policía. Hay muchas variables.
Luego de eso hubo mucha consternación al interior del Frente, había gente que nunca supo lo que se iba a hacer. La preocupación que tenían era que eso podía quebrar al Frente.
Se hicieron un par de reuniones donde ellos decidieron reivindicar la muerte de Guzmán. Había que justificar el asesinato como un hecho político, aunque no estaban de acuerdo. Era complicado explicarlo a la gente que rechazaba el asesinato. Eso preocupaba al Frente, porque se estaban quedando sin apoyo social. De un momento, donde fueron aplaudidos por algunos crímenes, pasó a lo de Guzmán que fue caótico. Se pensó, incluso, que la gente buscara un culpable que no fuera el FPMR, como la DINE. En definitiva tuvieron que reivindicarlo por las presiones del equipo militar que lo ejecutó, quienes no estaban dispuestos que su acción fuera salpicada de dudas y que se la adjudicara a otro grupo.
Su líder, Galvarino Apablaza estaba en minoría, entonces se decidió trabajar una entrevista. No se hicieron preguntas directas. La idea era explicar que había sido una ejecución, porque Guzmán era responsable de apoyar incondicionalmente al régimen militar. Además, el asesinato se argumentó en que Guzmán defendió con fuerza la pena de muerte cuando había varios militantes del FPMR que podían ser condenados a la pena capital. Eran solo justificaciones, porque Guzmán pudo no haber dado nunca ese discurso donde defendía la pena de muerte y lo habrían asesinado igual. La decisión no fue política, sino militar e impuesta por “Ramiro”.
En Investigaciones en ese momento tenían una gran confusión ante el fenómeno de la ultra izquierda. No manejaban el lenguaje, ni los nuevos conceptos del terrorismo.Priorizaban el resultado inmediato por sobre el de inteligencia. Eran capaces de transformar una evidencia circunstancial en prueba concluyente, como lo hicieron con Sergio Olea Gaona, a quien inculparon erróneamente en el atentado a Guzmán, y de paso arrastraron a todo el mundo en ese absurdo.
Lo de Olea Gaona no fue un asunto que se le ocurriera a la “Oficina”. Esto apareció de la mano del funcionario de la policía de Investigaciones Juan Fieldhouse, que era el enlace entre la JIPOL y la “Oficina”. En tiempo récord llegó con pruebas que inculpaban a Gaona. Y el entonces director de la “Oficina”, Jorge Burgos, siguió con el cuento incluso cuando ya sabía que este hombre no tenía nada que ver. Todos sabían que no estaba involucrado.
Respecto a Olea Gaona solo podíamos pensar que, a lo más, podía haber entregado algún vehículo para el FPMR. Aunque esto era inusual de parte del Frente, porque tenía gente para ello y plata para comprar. No era usual, además, que pidieran a algún ladrón de autos que colaborara. En el perfil de la gente que venía operando, por ser tan cerrada, no encajaba pedir esto a un delincuente común.
Cuando le consultamos a Agdalín Valenzuela solo dijo que Olea Gaona no tenia nada que ver. “Vladimir”, “Maximiliano” y el resto de la gente que conocía del FPMR también decían que no. Incluso cuando conversé con Galvarino Apablaza se mató de la risa: “que sigan investigando, que pierdan el tiempo, mientras no nos toquen a nosotros, bien”. A Apablaza lo vi por última vez varios meses después de la muerte de Guzmán, cuando estuvo acá.
En cuanto al Chele se ha dicho que era informante de la oficina. Yo sostengo que el “Chele” no fue ni es un informante de la “Oficina”. Su relación esté dada en otro ámbito. Creo que simplemente la “Oficina” no lo detuvo para no complicarse con una potencia extranjera, pues no lo vieron como un comandante del FPMR, sino como un miembro de las fuerzas cubanas. Además, detenerlo y acusarlo del asesinato de Jaime Guzmán y otros hechos, habría implicado reconocer que existían agentes cubanos operando en Chile y que funcionarios del gobierno chileno, de un área tan delicada como la Seguridad Pública, fueron formados como agentes de inteligencia en Cuba. No hubo voluntad de detenerlo a el y a la cúpula del Frente, porque el escenario era muy complejo.
Los cubanos quedaron muy descolocados con la muerte de Guzmán y le transmitieron al “Chele” que se le cerrarían los cupos para las escuelas a los frentistas, porque Cuba necesitaba imperiosamente restablecer relaciones con Chile. Y en estos intercambios de mensajes participó el “Chele” como negociador y apaciguador.
La falta de voluntad esta expresada en que el gobierno no ha hecho nada por buscar a los líderes del frentismo y cuando los han tenido a mano se han presentado siempre situaciones poco claras que no han permitido capturarlos con éxito. Pero lo más notable o palpable es que sabiendo donde están en el exterior, no han hecho nada por buscarlos.
El Caso Edwards
Con el caso del secuestro de Cristian Edwards hubo información más acabada y se llegó hasta hacer seguimientos. Incluso, la “Oficina” tenía un informante dentro del grupo del FPMR que operó. Era de apellido Velásquez y le tocó vigilar a Edwards los primeros meses. También teníamos información de “Vladimir”, quien estaba enterado de lo que estaba pasando.
El desconocia que entregaba información a la oficina, me la entregaba de frentista a frentista. De hecho, en un momento dado estuve a punto de ir a custodiar a Edwards cuando el grupo entró en crisis. Velásquez estaba al interior con Ricardo Palma Salamanca y se arrancó por una ventana cuando vio que la situación se venía negra, porque se discutía la posibilidad de matar a Edwards. Velásquez salió e informó de todo a la “Oficina”. A partir de allí se comenzó a saber con exactitud donde estaba Edwards.
A través de “Vladimir” nos enterábamos de cómo funcionaba el asunto al interior del grupo operativo del FPMR. Después el Frente sancionó a Velásquez. Incluso a él se le acuso de haber aportado información al gobierno. Pero Palma Salamanca también se fue, porque vió que la situación era poco manejable, y eso confundió la situación.
El FPMR estaba cruzado entre matar a Edwards o esperar hasta el final, porque el objetivo no era militar sino económico. El problema era que mucha gente no podía salir de la casa, por el riesgo de que contara algo.
El seguimiento que hizo la “Oficina” fue bastante cercano. De hecho, cuando Liberan a Edwards se detuvo rápidamente a la gente de la casa donde lo tenían secuestrado. Se conocía al equipo que operó allí.No se actuó por expresa petición de la familia Edwards, porque se ponía en riesgo la vida de él, a pesar de que se estaba en condiciones de operar, ya que las posibilidades de que saliera herido eran mínimas.
La opinión de la “Oficina” era que se interviniera, pero por decisión política no se actuó. De hecho en la familia de Edwards estaban dispuestos a pagar de inmediato el rescate de USS 5 millones, pero fue el gobierno quien los convenció de posponer el pago para agotar a los secuestradores. Al final pagaron sólo US$ 1,5 millones.
Se sabia que los del grupo que mataron a Guzman no sólo participaron en ese crimen sino que también en el de Fontaine. Además, en el atentado contra los marines en la cancha del béisbol del Estadio Nacional; el homicidio del “Wally” (Roberto Fuentes Morrison); y en el crimen del médico de la CNI Carlos Hernán Pérez Castro y su señora (Ana Luisa Shleger Casanueva). Era el mismo equipo. Allí se foguearon muchos. Se sabía que a este equipo había que golpearlos. No puedo aventurar que pasó en el caso de Colliguay, lo que también fue muy extraño.
En ese momento la “Oficina” manejaba mucha información del caso y la aportó, pero por celos Investigaciones no operó tal como se solicitaba. Como el caso de Dante Ramírez, que estaba identificado y ubicado, pero Investigaciones no lo detuvo.
En eso nos encontramos con Maria Luz Trautmann. Ella apareció requerida por el Ministerio del Interior por el secuestro de Edwards. En buena parte del trabajo hecho por la “Oficina” aparecía ella, pero no de la unidad donde estaba yo. Apareció su foto y nombre en el diario La Segunda. Ella se enteró cuando llegó a su casa, en la Reina Alta. Salieron a encontrarla y le dijeron que se fuera. Y eso hizo. Tuvo una participación importante en el secuestro, porque era en su casa donde se reunió el “Chele”, “Ramiro” y la gente que trabajó en la operación. Además de prestar su casa, ella arrendó vehículos.
Ella era militante y trabajó siempre en el área de inteligencia primero en el PC y después en el Frente. Tenía buenos nexos a nivel diplomático. Estuvo casada con un candidato a la presidencia de Venezuela. Su objetivo final era irse a Venezuela. Aportaba mucha información del ámbito donde se movía. Cuando ella se refugió, la “Oficina” no sabía dónde estaba.
A la semana después, el comandante “Carlos” me pidió si podía activar algunas casas de seguridad, que las necesitaba para una hermana que estaba con problemas y que había que “guardarla” por unos meses. Le dije que tenía una casa en calle Portugal con dos subterráneos y que se podía habilitar el primero para que se quedara allí. La mujer del dueño de casa, que era ayudista, estaba embarazada, lo que permitía armar toda una leyenda para que la ayudara. Entonces “Carlos” decidió que me la traspasaría. Luego, informé a Carpenter de esta situación.
Yo no sabía en ese momento de quien se trataba. Hicimos un recorrido previo, antes que me la entregaran en un subterráneo de un supermercado del sector alto. “Carlos” fue con un sombrero de ala ancha.
Además, el también era de clase alta y su vestimenta se veía normal. Había que hacerle unas señas del vehículo en el que ella andaba, un Mercedes Benz de color azul metálico. Nosotros andábamos en una camioneta Luv blanca. Subimos al supermercado, compramos algunas cosas y bajamos. El Mercedes Benz ya había llegado, entonces nos entregaron a la Trautmann. “Carlos” andaba armado con una mini uzi. Ella se subió en la parte posterior de la camioneta y la llevábamos a la casa.
Ella mantenía correspondencia con “Carlos” y el “Chele”, principalmente
con este último. Yo le abría la correspondencia y la fotocopiaba. En las cartas ella insistía en que la sacaran. Comenzaba a echar de menos a sus hijas y su pareja. “Carlos” me pasaba dinero para sus gastos. Trautmann empezó a trabajar para los dueños de la casa, lo que era complicado, porque ella era profesora, muy refinada, aunque un poco hipie y tenía que servir de empleada. No había forma de revertir eso.
Yo también insistí a la gente del Frente que había que sacar a la mujer. En eso pasó como una semana. Ella me insistía que su participación era mínima -la veía muy indefensa-, que no tenía importancia dentro del todo de la operación.
Al final, como a la semana, le conté a Carpenter que me habían entregado a la Trautmann.Le informé que estaba en mi poder y la forma en que llegó. Carpenter me recriminó un poco porque no le había informado antes. Él quería estar bien seguro primero antes de alertar. Le conté que la situación de ella era bastante precaria en términos de que, al parecer, no la iban a respaldar, porque le estaban dilatando mucho su salida. De hecho, no había una actuación muy decidida del FPMR para sacarle del país. Lo que ella pedía era una forma de salir, por lo menos, hasta Argentina y de ahí a Venezuela, que era donde tenía familiares y donde tenía a su ex esposo. Tenía mucha gente conocida. Carpenter opta por que sigamos esperando y recabar información, sobre todo a través de la correspondencia que intercambiaban con el “Chele”.
Al tiempo Zambrano y un equipo de la BIP se apostaron en una vivienda que estaba diagonal a la casa. La casa donde estaba la Trautmann se ubicaba justo en una esquina. Por la misma calle Portugal, cerca de avenida Malta, la BIP copó un segundo piso, donde había algo como un taller. Ellos lo tomaron con una orden, no sé si de algún tribunal o de quien. Y empezaron a filmar constantemente.
Cada cierto tiempo, yo revisaba los videos, para marcar si había llegado alguien importante. Una vez se alertaron mucho, porque un sábado llegó un auto rojo, moderno, casi en la madrugada de un sábado y bajaron cuatro tipos, medios sospechosos, con unos bultos. Pero resultó que eran unos músicos que iban a tocar ahí, que no tenían ni una relación con nadie. Estuvieron toda la noche tocando. En todo caso, la Trautmann lo pasó bien ese día, compartiendo con los músicos.
Pero pasaba el tiempo y no había respuesta del Frente para sus inquietudes. La Trautmann estaba muy inquieta. Le mandaban cartas de vuelta diciéndole que tuviera paciencia, que le iban hacer un pasaporte, que las cosas eran lentas, que las comunicaciones eran muy lentas y que no podían hacerse de un tiempo para otro. Le mandaban textos de
estudios, de economía, proyectos de estudios, incluso le mandaron hacer algunos trabajos para el FPMR. Entiendo que uno de ellos fue para la revista “El Rodriguista”, era algo en el plano económico, muy básico. Ella tenía mucho manejo en esa área.
Entonces llegó un momento en que la BIP decidió operar por cuenta propia e iba a detener a la Trautmann. Iban a tomar por asalto la casa. Obviamente que informaron de esa situación a la ”Oficina”. Entonces comenzó a generarse un clima de mucha tensión porque la “Oficina” no quería que fuera detenida todavía. Estaba evaluando la situación de ella, a lo mejor era preferible dejarla dando vueltas, que arribara alguien como el propio “Chele”, quien era el objetivo en ese minuto. Además, detenerla allí significaba detener a toda la familia que vivía en esa casa y acusarlos de encubridores. La idea iba a complicar todo, pues también me iban a tener que mencionar a mí, porque yo la había llevado. Pero Investigaciones no tenía ningún interés en tapar ese asunto, querían detenerla ahora, rápidamente. Querían hacerlo a toda costa. Entonces comenzaron las discusiones por arriba, en el Ministerio del Interior creo que hubo una discusión muy fuerte.
Mientras se resolvía eso, Carpenter me dijo que la sacara, que la trasladara de casa. Yo había revisado los videos y venían contados por fecha, hora, hasta los segundos. Había una hora entre las 5 y las 6 de la mañana en que no había ningún registro, es decir, siempre el video se saltaba de las cuatro a las seis, generalmente, entre las cinco o seis. Entonces decidí moverla en ese horario.
Hablé con ella esa misma noche. Le dije que había problemas con la seguridad y que había que salir de la casa. Ella se asustó mucho. Le ordené que tomara lo que tenía a mano nada más -un bolsito artesanal- y que nos íbamos a ir en la madrugada. Me conseguí una camioneta por otro lado y le dije al dueño de casa que él manejara.
Por otra parte, amarré con una amiga de ella, Paloma, para conseguirnos otro vehículo y llevarla en primera instancia a la casa de una de las hijas de la Trautmann, mientras se buscaba otro domicilio. Paloma era una
amiga adulta, casi de la misma edad que la Trautmann, y tenía un restaurante en el centro, el cual estaba financiado por el Frente. De hecho, Paloma también era frentista.
A las cinco de la mañana salimos, para evitar la posibilidad de que estuvieran los policías observando. Saltamos el muro de atrás de la casa donde había un local de venta de gas. De ahí saltamos el muro de otra casa y por esta salimos por el costado de un muro. Entonces, tuvimos que saltar hacia la calle entre las dos conjunciones de los techos. Fue muy complicada la salida, pero a ella le pareció bastante emocionante huir de esa forma. La BIP no se dio cuenta de nada, siguieron vigilando hasta el día siguiente.
Entonces la llevé donde una de sus hijas, Fernanda. Con ella tenía una relación muy estrecha. Ahí le perdí la pista. Fernanda me dijo que la llevaron a la casa de un amigo, pero que ese departamento también podía ser conocido, porque era del hijo y se suponía que estaba chequeado.
Un día nos juntamos con Fernanda en el metro y le dije que íbamos a tomar contactos más distanciados, y que si tenía un lugar donde llevarla o me era posible sacarla del país le iba a avisar. Entonces dejamos un par de números de teléfonos para comunicarnos. En la tarde de ese día detienen a la Trautmann.
Resultó ser que Fernanda estaba con seguimiento. De hecho, en el informe de la BIP estaba registrado el encuentro conmigo, el cual decía que se reunió con sujeto de tales características.
Luego en su declaración ante la policia la Trautmann dijo que había un Humberto que la había ayudado. Claro que no salió en el parte, me mencionó en el extrajudicial. Yo me desentendí del tema.
Carpenter observó el interrogatorio a la Trautmann. Ella se mantuvo siempre en lo mismo, que le arrendó un auto a un amigo y que no sabían lo que iban hacer.Pero según Carpenter, después ella habría colaborado bastante con la policía, y que eso habría significado que estuviera solamente tres meses presa. Al salir, la Trautmann se integro a participar activamente en la ODEP, con Lorena Astorga.
Luego me enteré como cayó “el negro” Palma Salamanca. Se nos comentó en la “Oficina” que cayó a traves de una hermana. Ella asistía a unas sesiones de salud mental en el Fasic y en una de las consultas le comentó a su siquiatra que estaba preocupada por el hermano, porque este había
participado en la muerte de Guzmán. Ella lo había notado alterado y estaba muy asustada. Quería saber qué hacer.
Resultó que la siquiatra era pareja de Lenin Guardia, a quien le contó lo del “Negro” Palma. Así, finalmente, Guardia le llevo la información a Belisario Velasco y se iniciaron las acciones para detener a Palma. De hecho, el “Negro” se encontraba clandestino y la hermana, a través de esa convivencia con la siquiatra, se le hizo un chequeo hasta llegar a él. Fue detenido en la calle con un amigo.
  
Agdalín Valenzuela Marquez
Mi primer contacto con Agdalin Valenzuela se gestó porque las informaciones que nos traia “Pablo Andrés” desde Curanilahue eran muy vagas y a veces pasaba algún tiempo y no entregaba nada. Hasta que Carpenter decidió verificar en terreno lo que pasaba. En ese momento, comencé a viajar para allá.
Levanté un plano de Curanilahue y de los alrededores, establecí algunos “puntos”, algunas inversiones que estaba haciendo el FPMR, dos o tres casas en las cuales se estaba moviendo Agdalín y que no correspondían a lo que había entregado a “Pablo”. Él informó una sola casa en la cual hacia su actividad y recibía a la gente. Además de una serie de datos que estaban inexactos. Se suponía que esa labor la debía hacer “Pablo”. Después de eso, nos reunimos con Agdalín, en Concepción.
Yo antes solo sabía de él, nada más. Sé que apareció con “Pablo”, nada más. No me acuerdo cómo se le llamaba en la “Oficina”, parece que “El Turco”. Yo y Pablo Andrés nos reunimos con él -en Concepción- y me pareció un hombre muy forzado a entregar la información.
Pablo Andrés no sabia que yo le realizaba controles a Agdalin. Eso era absolutamente reservado entre Carpenter y yo. Esa vez “Pablo” me pidió que lo acompañara. Había que presionar a Agdalín, porque estaba muy reticente.
En un momento dado, Agdalín dijo que el acuerdo al que había llegado era entregar información sólo sobre los jefes del FPMR y no de las bases. Lo mismo con lo de las inversiones. Sabíamos sobre una fábrica de baldosas, una maderera, una recauchadora, un taller mecánico y una apicultura que era de Agdalín.
Había una información muy preocupante sobre una inversión del FPMR en un aserradero con tecnología de punta en la zona, la Colorada o el Colorado, que tenía capitales finlandeses, pero nunca se pudo comprobar.
Agdalín se veía errático, reticente, medio forzado, no era el típico informante, que siempre está muy ávido de entregar información. La sensación que me quedó al conocerlo era que estaba siendo extorsionado, que entregaba información para que lo dejaran en paz.
Al parecer, también entró en contacto con Juan Sarmiento, “Lorenzo”, quien instaló micrófonos en la casa de Agdalín cuando recibió al “Chele” y también, aparentemente, al jefe máximo del FPMR, Galvarino Apablaza, y al comandante “Ramiro”, Mauricio Hernández Norambuena. “Ramiro” y Agdalín eran amigos de Valparaíso.
Agdalín en un momento nos dijo, para que lo dejaran tranquilo, que había un barretín con fusiles M-16 camino a Contulmo e hizo un mapita. Él dijo que eran 62 fusiles, pero que dos se los había dejado. “¿Para que?”, le preguntamos. “Por si acaso”, nos respondió, sin dar una explicación razonable. Después de esa reunión, no me junté nunca más con él, solo lo vi.
Cuando nos toco verificar el barretin primero realicé una inspección ocular solo, filmé el terreno e hice un plano. En una segunda oportunidad, coordinados por “Pablo Andrés”, debía concurrir con un efectivo de Inteligencia de Investigaciones, que sería Juan Sarmiento, quien usaba el nombre de “Lorenzo”. Por alguna razón no fue y nos endosó a Guillermo Toledo, que era de Inteligencia de la Brigada de Asaltos. Él nos acompañó y esto apareció como una misión antinarcóticos, a modo de cobertura y
para desinformar a Zambrano.
Hicimos un vuelo en un avión institucional. Salimos de Cerrillos y fui acompañado de Juan Manuel López Totoricahuena, al que solicité cooperación porque era un hombre entusiasta y tenía manejo en terrenos difíciles, era un buen seguidor de huellas. Con él rastreamos la zona y encontramos un barretín de donde habían movido las armas, dos o tres cajas. Sacamos fotos. Toledo fue como ministro de fe. Hicimos un rastreo muy profundo, nos metimos en un terreno muy pantanoso. Encontramos unas piedras marcadas con cruces rojas.
Metimos una especie de fierro y nos topamos con algo blando como plástico. Topamos con algo, a los 30 ó 40 centímetros, y dimos cuenta de eso no más, porque no llevábamos herramientas y el terreno era muy arcilloso. Toledo se comunicó con la brigada en Santiago, pidió personal y autorización para allanar el predio.Nos respondieron que no se tocara el asunto, que lo dejáramos y que más tarde se vería. Nos fuimos, porque no se podía hacer nada más.
Parece que después sacaron los “fierros”. Agdalín informó que los habían trasladado a Cañete. No sé por qué no fueron requisados. En un momento, “Pablo Andrés” dijo que era porque Agdalín podía quedar al descubierto. Agdalín entregó esa información antes de que fuera detenido con “Ramiro”.
Cayeron juntos en Curanilahue, pero Agdalín salió libre a los pocos días, lo que despertó las sospechas del FPMR. Y el rastreo del barretín lo hicimos después de que Agdalín fue liberado, por eso “Pablo Andrés” decía que podía complicarlo que se descubrieran las armas.
Luego de ser detenido, en lo de su liberacion hubo una situación de absoluta anormalidad, porque se suponía que Agdalín no debía ser detenido. Había instrucciones muy precisas. En ese momento estaban
“Ramiro” y el “Chele” en la zona y tenían que ser detenidos, esa era la orden.
Las instrucciones indicaban que “Ramiro” andaba en una camioneta que había dejado en Lota y que Agdalín lo sacaria de Curanilahue en un jeep y lo llevarla hasta Lota. Allí lo dejaría y entonces “Ramiro” debía ser detenido. Estaba chequeado y controlado todo. Sin embargo, por una razón que nunca se ha explicado, detuvieron a los dos. Eso fue el 5 de agosto de 1993. Ambos estaban armados. Entiendo que después solo apareció un arma.
Eso trajo un remezón, generó un conflicto mayor, ya que se estaba en la disyuntiva de dejar preso a Agdalín con el riesgo de que entregara información que había dado a la “Oficina” o que diera otras a Investigaciones. La alternativa era sacarlo rápido. Carpenter y “Pablo” fueron a la brigada, creo que a Colina, a conversar con Agdalín y él pidió que lo dejaran preso unos seis meses, que lo pasaran por el arma o por cualquier cosa, pero que no lo sacaran, pues sería muy complicado para él.
No sé si fue Carpenter u otra persona quien habló con el juez Alfredo Pfeiffer, a cargo del caso, para explicarle la situación. Pfeiffer no sé si entendió mal o no quiso entender, y lo dejó en libertad.
Esto provocó inmediatamente una reacción negativa en algunos sectores del Frente, incluso antes de que quedara libre.Me enteré que la gente del FPMR estaba muy preocupada. Hicieron varias gestiones, principalmente en el Codepu, consultando qué sabían ellos, porque tenían dudas y pensaban que Agdalín entregó a “Ramiro”. Algunos, incluso, planteaban matarlo a la salida de la cárcel. Fui al Codepu, porque a mí me identificaban como frentista, y traté de bajar el perfil al conflicto.
Luego el propio “Ramiro” hizo un informe. Y exculpó absolutamente a Agdalín. Mandó una carta diciendo que la caída era responsabilidad de él, que Agdalín se había comportado como un combatiente ejemplar, que fue él quien alcanzó a sacar el revólver y que fue reducido. Eso es verdad, no fue un show de Agdalín. Al ser detenido él no sabía quién se le estaba tirando encima. En un momento, confesó después Agdalín,pensó que lo querían matar a él, que se había descubierto su situación. Trató de defenderse, sacó el arma y si no lo neutralizan habría asesinado a un funcionario de Investigaciones.
La carta de “Ramiro”, además, determinó que Agdalín siguiera en su función, con todo su apoyo. La dirección del FPMR lo aceptó y revisó todo, sobre la base de interrogatorios. Y Agdalín siguió trabajando con el FPMR y con la “Oficina”. Se le dieron unos meses con un nivel de frecuencia en los encuentros mucho menor. No se hacían en Concepción, como era normal, sino en Temuco o Chillán, por si había seguimientos. Y Agdalín también justificaba sus salidas: para hacer negocios, vender baldosas, cosas así.
Luego lo siguió viendo “Pablo Andrés”. Yo seguí detrás, chequeando, verificando. Por eso es que la muerte de él fue muy extraña. Agdalín fue asesinado en Curanilahue el 11 de octubre de 1995, se supone que por gente del FPMR. Pero es muy raro que el Frente se haya demorado dos años, desde que cayó con “Ramiro”, en encontrarlo culpable.
La tesis que se baraja es que Agdalín se convirtió en un peligro para la investigación del caso Guzmán. Puede que lo haya matado el FPMR, pero al Frente le hicieron llegar los antecedentes con mucha precisión y pienso que salieron de la “Oficina”. Conociendo los perfiles, ahí estuvo “Pablo” detrás, que era el hombre más afectado. A Carpenter, Agdalín no lo conocía. No veo a Carpenter dando órdenes de matar en ese sentido. Veo a “Pablo” tratando de cubrirse. Ahora que se conoce la relación de “Pablo” con el Frente y su calidad de ex comandante, es obvio que Agdalín era muy peligroso para él.
¿Qué podría haber dicho Agdalín en un juicio interno del FPMR?, que la información se la traspasaba a su comandante, en línea vertical, que tenía el derecho de exigir la información y él tenía la obligación de entregársela, sin saber que estaba informando al gobierno.
“Pablo Andrés” habría sido el más afectado directamente. Pero si Agdalín se decidía a hablar afectaría a la “Oficina” en su conjunto. Delataría sus
operaciones y a uno de sus mejores agentes: el mismo “Pablo Andrés”.
Por eso lo digo claro: la “Oficina” no gatilló, no disparó, fue el FPMR, pero muy bien motivados, muy bien documentados para hacerlo.

https://historiadetodos.wordpress.com/2010/11/04/la-oficina/

La Historia Oculta del Régimen Militar

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