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domingo, 20 de octubre de 2013

Informe reveló que la DINA entregó dineros a la Junta Militar, el Banco Central y medios de prensa

CNN Chile
CNN Chile
Publicado por Maximiliano Alarcón | La Información es de Lorena Cruzat

En el marco de la investigación del caso del asesinato de Orlando Letelier, un informe de la Corte Suprema revela los numerosos aportes en dinero que realizó la Dirección de Inteligencia Militar, DINA, a diversos estamentos como la Junta Militar, el Banco Central e incluso medios de comunicación por medio de cheques firmados, la mayoría, por el ex director de la institución Manuel Contreras.
Los aportes que realizaba la DINA a diversos estamentos del país durante la dictadura militar, los ejecutó por medio de una cuenta ficticia, denominada Dirección Nacional de Rehabilitación DINAR, cuyo titular era Manuel Contreras.
Así lo indica el informe de la Corte Suprema, contenido en la investigación que se lleva por el caso del asesinato de Orlando Letelier, según la agencia de noticias española, EFE, que tuvo acceso a los documentos.
La policía secreta de Augusto Pinochet financió en 1975 operaciones de la Junta Militar, de otros organismos del Estado e incluso tenía como beneficiados a medios de prensa en Chile.
Destacan los pagos de altas sumas de dinero a distintos regimientos, incluidas la comandancia en jefe y la Fábrica de Armas y Materiales del Ejército, Famae.
El ex director de la DINA, Manuel Contreras, actualmente condenado a 300 años de presidio por DDHH, giró contra esa cuenta, la Dinar, el año 1975 la suma de Mil 598 millones 496 mil 520 escudos cuando el sueldo mínimo en Chile era de 27 mil escudos.
El abogado de Derechos Humanos, Nelson Caucoto, aseguró que no deja de ser llamativo que fuera la Dina la que entregara estas sumas de dinero a estamentos tan importantes como el Banco Central, cuando era una policía financiada por el Estado. Sin embargo, obviamente no daba abasto para sustentar la serie de operaciones que realizaban como el pagar a informantes.
El abogado Caucoto informó la fuente desde donde adquiría esos recursos la DINA.
Agrupaciones de Derechos Humanos aseguran que este informe da cuenta que las violaciones a los DDHH fueron producto de una política represiva del Estado, de los que formó parte la prensa.
Así lo confirmó la vicepresidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos , Mireya García.
El informe de la Corte Suprema no explicita los motivos de los pagos hechos por la DINA a través de estos cheques.


FUENTE: 
http://www.biobiochile.cl/2013/10/19/informe-revelo-que-la-dina-entrego-dineros-a-la-junta-militar-el-banco-central-y-medios-de-prensa.shtml

sábado, 28 de septiembre de 2013

Michael Townley relata cómo Manuel Contreras quiso matar a Odlanier Mena





A mediados de junio el ministro en visita Alejandro Madrid -que sustancia la investigación por el homicidio del químico de la DINA Eugenio Berríos, como también su responsabilidad en la muerte del ex Presidente Eduardo Frei Montalva- debiera viajar a Estados Unidos a interrogar al ex agente Michael Townley.

La declaración indagatoria que deberá prestar el norteamericano fue solicitada por el abogado de la familia Frei, Álvaro Varela, y coordinada con el actual embajador del país del norte en Chile, Craig Kelly, como una invitación a Madrid para evitar el trámite de autorización formal de la Corte Suprema.

Townley fue interrogado en Miami, en enero del año pasado, por dos oficiales de la policía civil, a propósito de estos dos casos. El ex agente de la DINA prestó una declaración ante los comisarios Nelson Jofré Cabello y Marianela Gómez Toboada.

Las seis páginas que constan en el cuaderno separado B-IX entre las fojas 2.993 a la 2.999 del proceso, servirán de marco para la indagatoria que tomará el ministro Madrid próximamente.

Una copia del testimonio fue obtenido por La Nación en fuentes policiales, donde Townley revela un detalle que permite comprobar cómo el ex jefe de la DINA, Manuel Contreras Sepúlveda, quiso asesinar a su reemplazante de la CNI, general Odlanier Mena.

El ex agente relata que en noviembre de 1977 el “Mamo” le pidió que preparara una sopa de bacterias para “incapacitar a Mena”.

“Hablé con Eugenio Berríos, ya que el laboratorio de la DINA lo habían desmantelado y después de algunos días me dijo que lo haría con tétano o toxina botulínica (que provoca el Botulismo) y que las podía conseguir con el director del ex Instituto Bacteriológico (IB, hoy ISP), pero me pidió una incubadora… El producto se lo pasó al mayor Vianel Valdivieso… para introducir este producto bacteriológico en el té…”.

Esta denuncia fue hecha precisamente por el general Mena hace algunos años, pero esta es la primera vez que aparece un antecedente concreto que la confirme.

Lazos operativos
Al mismo tiempo, los dichos de Townley se entralazan con un aspecto de la investigación por la muerte de Frei, ya que el jefe del ex Instituto Bacteriológico mencionado más arriba era el coronel Joaquín Larraín. Este último no sólo era el contacto de Berríos con la DINA, sino que además con el laboratorio de guerra bacteriológica del Ejército en la década de los 80, como establece un documento reservado del 8 de enero de 2001 adosado a la causa.

De hecho, es precisamente en el IB que desde fines de los 70 se importa toxima botulínica desde Brasil y Estados Unidos.

Otro de los antecedentes aportados por Townley dice relación con el homicidio del ex agente de la DINA, Manuel Jesús Leyton, ocurrido en 1975 y que también es investigado por el ministro Madrid.

“Recuerdo que (el sarín) se utilizó para eliminar a un cabo de Ejército involucrado en el robo de una renoleta… y que el sarín se lo aplicó el hermano de Eduardo Iturriaga Neumann (Jorge)”, dijo.

Con estas declaraciones el ministro se apronta a dictar procesamientos en el caso de Leyton, uno de los primeros procesos donde se acreditó el uso del sarín para la eliminación de personas en una de las clínicas clandestinas de la DINA.

Michael Townley, que fue expulsado de Chile en 1978 y luego de ello asumió su responsabilidad en el atentado que costó al vida al ex canciller Orlando Letelier -ocurrido en septiembre de 1976 en EEUU-, asegura desconocer antecedentes sobre la muerte de Eduardo Frei, acaecida en enero de 1982. Sin embargo, Madrid manejaría antecedentes respecto a que la labor de Townley va más allá de sus propios dichos.


Felipe Henriquez Ordenes wrote 96 articles on this blog.

Ingeniero Computacional y Profesor de Inglés. Activista de los DDHH Chile. @PipeHenriquezO

viernes, 6 de septiembre de 2013

Pinochet lideraba red de espionaje que cruzó caminos con el Vaticano, el FBI y la prensa internacional

2 DE AGOSTO DE 2012
Miles de archivos secretos son desclasificados
Los documentos revelan el esfuerzo continuo de la dictadura militar por desacreditar a sus opositores y ganar aliados, operación en la que también aparece involucrado el hoy diputado de Renovación Nacional Alberto Cardemil, correligionario del presidente Sebastián Piñera.

La policía secreta del fallecido general Augusto Pinochet lideró una red de espionaje dentro y fuera de Chile que cruzó caminos con el Vaticano, el FBI, dictaduras latinoamericanas y la prensa mundial, según revelan miles de archivos secretos y hasta ahora inéditos a los que tuvo acceso la Agencia Alemana de Prensa (dpa).
Estos documentos, por décadas catalogados como reservados, confirman que los cuerpos represivos chilenos, la DINA primero y la CNI después, mantenían correspondencia casi diaria con ministros y otras autoridades, para coordinar operaciones en todo el mundo.
El coronel Manuel Contreras, que como director de la DINA planeó atentados en Estados Unidos, Argentina e Italia, tenía potestad incluso para investigar a los empleados del Estado como revela la Circular Reservada 35 F-151 de 1975.
“Su Excelencia (Pinochet) ha dispuesto que a partir de esta fecha ningún funcionario público sea contratado sin que previamente se adjunte a sus antecedentes un informe DINA respecto a las actividades que el interesado pudo haber realizado”, informó el ministro del Interior de la época, general Raúl Benavides.
En 1976, los poderes de la DINA son ampliados y detallados. Podrá investigar a todos los funcionarios y será la única responsable de instalar los citófonos presidenciales en la administración pública.
La policía secreta, responsable de miles de desaparecidos, ejecutados y torturados según informes oficiales, pasa a tener además un archivo con las fichas de todos los detenidos y perseguidos, cuya información envía a cuanto ministerio se la solicite.
La DINA, cuyo director está hoy preso cumpliendo un centenar de condenas, tenía poder incluso para dar órdenes a ministros, como revela el Plan de Operaciones Epsilon.
La iniciativa es diseñada en junio de 1975 por Contreras, ante la visita al país de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, a la que acuden cientos de denunciantes de la oposición.
El coronel Contreras, quien siempre se ufanó de desayunar a diario con Pinochet, repartió en ese plan tareas a todo tipo de autoridades, a quienes advirtió que ante cualquier duda debían contactarlo directamente por teléfono.
La estrategia, contenida en 11 páginas distribuidas a ministros y jefes de servicios, tenía por misión “realizar una campaña de acción psicológica abierta y clandestina”, para neutralizar en el mundo las denuncias por violaciones a los derechos humanos.
Las acciones abarcan desde el uso de periodistas, que no son nombrados, para que “festinen” con la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, hasta la eliminación de cintas de la II Guerra Mundial de la programación televisiva por aludir al nazismo.
También son propuestos campañas de ataques a la situación de los derechos humanos en Portugal, la Unión Soviética, Cuba y Vietnam, y la disputa de un partido de fútbol entre Chile y Brasil, como distracción.
Las coordinaciones entre la policía secreta y los ministros siguieron incluso tras de la disolución en 1978 de la DINA, después de que estallara una crisis con Estados Unidos por el atentado explosivo en Washington contra el ex canciller socialista Orlando Letelier.
La CNI, órgano que reemplaza a la DINA, impulsa desde ese año operaciones en Bolivia, Argentina y Brasil, a través de las embajadas chilenas que remiten informes periódicos sobre la actividad de los exiliados, los medios de comunicación y organismos humanitarios.
Prueba de ello es que el 17 de marzo de 1978, el viceministro de Relaciones Exteriores de Chile, el general de brigada Enrique Valdés Puga, firmó y envió el oficio secreto número 35 de Cancillería al entonces director de la CNI, el general Odlanier Mena.
“De acuerdo a lo conversado con Uds. sobre la necesidad de normalizar la situación de envío de oficiales de esa CNI como Consejeros Administrativos o Civiles a distintas representaciones diplomáticas de Chile en el exterior, mucho agradecería remitir, a la mayor brevedad posible, al suscrito, un ejemplar del Plan Cóndor”, escribió Valdés.
El jefe de la policía secreta, como era habitual, contestó el 21 de febrero directamente al canciller de la época, almirante Patricio Carvajal, ratificando las destinaciones de los militares José Aqueveque, León González y Raúl Tejo a Perú, Bolivia y Argentina, respectivamente.
Los archivos secretos revelan además el esfuerzo continuo de la dictadura (1973-1990) por desacreditar a sus opositores y ganar aliados, operación en la que también aparece involucrado el hoy diputado de Renovación Nacional Alberto Cardemil, correligionario del presidente Sebastián Piñera.
Cardemil, que fungía en los prolegómenos del régimen pinochetista como viceministro de Interior, envió a Cancillería las fichas secretas de los funcionarios de la Vicaría de la Solidaridad, para poner en marcha una amplia acción de desprestigio de esa entidad defensora de los derechos humanos, liderada por la Iglesia católica.
“Conforme a lo conversado en nuestra reunión almuerzo de días pasados, me permito adjuntarle carpeta con antecedentes completos de las personas que trabajan en la Vicaría de la Solidaridad”, redactó Cardemil el 26 de abril de 1985 en el oficio secreto 1953.
Las operaciones detalladas en estos archivos revelan además el seguimiento a cientos de corresponsales dentro y fuera de Chile, como Pierre Kalfon de “Le Monde” y James Pringle de “NewsWeek”, entre casi un millar referidos en estos documentos.
También hay preocupación por la labor de artistas como el escritor Ariel Dorfman y los equipos de inteligencia remiten a autoridades de gobierno detalles de los debates en centros de estudio, lo que llaman “activismo intelectual”.
Los textos desnudan además los diálogos con el Vaticano para neutralizar a los sectores de la Iglesia que criticaban las violaciones a los derechos humanos, liderados por el cardenal Raúl Silva Henríquez.
Piezas clave en todo este entramado son además los Informes de Apreciación Sociológica que la Armada prepara para la Junta Militar en los últimos años del régimen.
En ellos, es delineada la entrega del poder y las características que debe tener la democracia en ciernes, donde se espera que los militares no cedan “el principio de autoridad”.
“Ello ameritará la conveniencia de considerar en 1989 algunos cambios a la organización del Estado, preservando la sustancia institucional de los tres primeros capítulos de la Constitución”, propuso el 6 de enero de 1989 en esos documentos el capitán de navío Rodolfo Camacho.
Los cambios finalmente serán acordados con la oposición de centro izquierda. La Constitución redactada entonces rige en Chile hasta hoy.

viernes, 23 de agosto de 2013

Misterioso médico de Neruda es Michael Townley

SANTIAGO DE CHILE, 2 (ANSA) – El misterioso médico que inoculó al poeta Pablo Neruda provocándole la muerte "es Michael Townley", el doble agente estadounidense procesado por las muertes del general Carlos Prats y el ex canciller Orlando Letelier.
    Así lo anticipó a ANSA Manuel Araya, el chofer del vate, querellante en el proceso que busca establecer la causa de muerte del Premio Nobel de Literatura 1971.
    Townley, casado con la escritora chilena Mariana Callejas, militaba para 1973 en el ultranacionalista movimiento de derecha Patria y Libertad, opositor al gobierno de Salvador Allende. Tras el golpe militar pasó a formar parte de los servicios de inteligencia y en su casa se experimentaba con el gas sarín y otras sustancias químicas que se inocularon a opositores a la dictadura. Araya dijo que en dos semanas más se conocerán además los nombres de otros dos médicos vinculados con el deceso del autor de "Canto general". "El doctor Sergio Drapper acusa a Price y por las características físicas que da (1,80 de estatura, delgado rubio), seria Michael Townley quien hizo la maldad contra Neruda, y otros dos mas que ya están identificados en la investigación que lleva el juez Mario Carroza", precisó Araya.
    El hombre que trasladó a Neruda desde Isla Negra hasta la Clínica Santa María para que al día siguiente emprendiera viaje a México se mostró confiado en que "estamos en el camino correcto" y dijo que han aparecido "más cosas raras" sobre ese 23 de septiembre cuando murió el poeta. Recalcó que hay que esperar los peritajes que se están haciendo en Carolina del Norte y que ellos esperan que se haga estudio de ADN, incluso con María Malvina, la hija fallecida de Neruda. (ANSA). MBA-DS/MRZ 


02/06/2013 17:35 

http://www.ansa.it/ansalatina/notizie/notiziari/chile/20130602173535570037.html


Was Pablo Neruda Murdered by the Pinochet Regime?

By Justin Peters

Posted Monday, June 3, 2013, at 1:52 PM

Crime is Slate’s crime blog. Like us on Facebook, and follow us on Twitter @slatecrime.
In September 1973, 12 days after Augusto Pinochet overthrew the Chilean government in a military coup, poet Pablo Neruda died in a hospital, ostensibly of cancer. Now, 40 years later, a Chilean court is investigating the possibility that Neruda might have been murdered by government agents hoping to silence his dissident voice.
Although Bart Simpson is familiar with the works of Pablo Neruda, you may not be. Briefly, Neruda was a prolific poet and ardent communist whose works addressed themes of love and liberation. He won the Nobel Prize for Literature in 1971, right around the time he became close to Salvador Allende, Chile’s socialist president. Allende was deposed (and possibly killed) by Pinochet on Sept. 11, 1973. Neruda was shocked and saddened by the coup, and, according to the Independent, was planning to move to Mexico, where he could write against Pinochet in relative safety. He never got the chance. Here’s the Independent:
The enquiries started after Neruda’s former driver, Manuel Araya, alleged the poet was poisoned by agents working for Pinochet. He said an unscheduled injection was given to the poet just hours before his death and Neruda rang him from the hospital saying he was feeling sick afterwards. The Chilean Communist Party said he had not displayed symptoms associated with the advanced stage of the cancer.
A doctor from the hospital where Neruda died claims that the injection may have been ordered by a blond, blue-eyed man calling himself “Dr. Price,” who vanished from the hospital soon after Neruda died, never to be seen again. Price’s description matches that of Michael Townley, a CIA agent who pulled double duty as an assassin for Pinochet’s secret police.
Neruda’s body was exhumed in April and is currently being tested for traces of poison. On Saturday a judge issued an order for the Chilean police to track down the mysterious Dr. Price. (If Price and Townley are the same person, then the police have their work cut out for them: Townley has been in the federal witness protection program for 30 years.)
This is a hell of a story, if true. But, at this point, there is no real reason to assume that it’s true. Forty-year-old memories and suspicious resemblances might count as smoking-gun evidence in the movies, but they ought to be treated with extreme caution in real life. And, yes, the Pinochet regime killed a lot of dissidents. But multiple sources have said that Pinochet’s agents didn’t start killing people with poison until the 1980s. One of these sources is Neruda’s own nephew, Bernardo Reyes, who told CNN that the investigation into his uncle’s death “is a circus in which I want no part.”
At the beginning of May, Nature reported that the first round of tests on Neruda’s exhumed corpse found no poison but did confirm that the poet had advanced prostate cancer. The tests are continuing, and poison may still be found—but until it is, we should refrain from jumping to conclusions about Neruda’s death.

http://www.slate.com/blogs/crime/2013/06/03/pablo_neruda_poisoned_did_pinochet_agents_and_michael_townley_murder_the.html


Los expertos afirman que Michael Townley no pudo haber matado a Pablo Neruda

04/06/2013 

Aunque Manuel Araya, chofer de Pablo Neruda, dijo reconocer y acusó este domingo al agente de la DINA y supuesto agente de la CIA Michael Townley de haber envenenado al Premio Nobel de Literatura, expertos en la materia aseguran disponer de pruebas que lo exculpan.

Pablo Neruda

Manuel Araya, quien fuera chofer de Pablo Neruda y actual querellante en el juicio que busca establecer la causa de la muerte del escritor, acusó el pasado domingo al estadounidense Michael Townley de haber envenenado al Premio Nobel de Literatura.

"El doctor Sergio Drapper acusa a Price y por las características físicas que da (1,80 de estatura, rubio), seria Michael Townley quien hizo la maldad contra Neruda, y otros dos más que ya están identificados en la investigación que lleva el juez Mario Carroza", dijo Araya en una entrevista con la agencia de noticias italiana ANSA.

El 19 de septiembre de 1973, ocho días después del golpe de estado que derrocó al gobierno del presidente socialista Salvador Allende, Neruda, que padecía cáncer de próstata, fue internado de urgencia en la clínica privada Santa María, de Santiago, donde falleció cuatro días más tarde.

Oficialmente, la causa de su muerte fue el cáncer, pero hace dos años Araya afirmó que el poeta fue asesinado mediante una inyección letal y junto a algunos familiares del escritor solicitaron una investigación judicial que está en curso y para la cual se exhumaron los restos el 8 de abril pasado.

Michael Townley era un violento militante de extrema derecha que creció en Chile en los años ’60 y difundía propaganda contra el presidente Salvador Allende, gran amigo de Neruda, a principios de 1973. Pero los expertos dicen que Townley estaba en Florida en el momento de la muerte de Neruda, el 23 de septiembre de 1973, apenas 12 días después de Golpe de Estado con que el general Augusto Pinochet derrocó a Allende. Y, contrariamente a la historia difundida por Manuel Contreras, jefe de la DINA, Townley nunca fue un agente de la CIA, dijeron.

Existen evidencias: la licencia de conducir de la Florida, un nuevo pasaporte de EE.UU. y recibos de sueldo de un garaje donde Townley trabajó como mecánico que prueba que estaba en Florida en septiembre de 1973, asegura John Dinges, periodista que cubrió Chile para The Washington Post y escribió acerca de Townley en dos libros, "Operación Cóndor" y "Asesinato en Embassy Row".

Por su parte, Peter Kornbluh, autor de "El archivo Pinochet, un expediente desclasificado sobre Atrocidad y Rendición de Cuentas", también descartó la idea de que la de Townley fuera una pista que valga la pena analizar.

Townley, que comenzó a trabajar en la Dirección de Inteligencia Nacional de Chile (DINA) en junio de 1974 y procesado por las muertes del excanciller Orlando Letelier y el general Carlos Prats, así como por el atentado en Roma al exvicepresidente Bernardo Leighton, vive en Estados Unidos como testigo protegido, luego de haber reconocido su participación en el primer crimen, cometido en Washington en 1976.

http://www.cancioneros.com/co/5181/2/los-expertos-afirman-que-michael-townley-no-pudo-haber-matado-a-pablo-neruda

Michael Townley “no pudo haber matado a Neruda”, afirman expertos

4 de junio de 2013 - 12:07 | Por:  

El ex colaborador de la DINA no habría estado en Chile a la fecha en que falleció el poeta. “Todos queremos ver este caso resuelto, pero las pistas falsas no nos acercan a la verdad” dice el periodista Peter Kornbluh.

/ Agencia UnoExpertos estadounidenses sobre violaciones a los derechos humanos durante la dictadura de Augusto Pinochet, en Chile, aseguraron que la investigación judicial sobre la muerte del poeta Pablo Neruda corre el riesgo de “perder el foco” de perseguir la tesis de que Michael Townley, el ex colaborador de la Dirección de Inteligencia Nacional, (DINA) sería el responsable del fallecimiento.
Townley era un violento militante de extrema derecha que creció en Chile en los años ’60 y difundía propaganda contra el presidente Salvador Allende,  gran amigo de Neruda, a principios de 1973. Pero los expertos dicen que Townley estaba en Florida en el momento de la muerte de Neruda, el 23 de septiembre de 1973, apenas 12 días después de Golpe de Estado con que el general Augusto Pinochet derrocó a Allenda. Y, contrariamente a la historia difundida por Manuel Contreras,  jefe de la DINA, Townley nunca fue un agente de la CIA, dijeron.
Existen evidencias: la licencia de conducir de la Florida, un nuevo pasaporte de EE.UU. y recibos de sueldode un garaje donde Townley trabajó como mecánico que prueba que estaba en Florida en septiembre de 1973, asegura John Dinges, periodista que cubrió Chile para The Washington Post y escribió acerca de Townley en dos libros, “Operación Cóndor” y “Asesinato en Embassy Row”.
Por su parte, Peter Kornbluh, autor de “El archivo Pinochet, un expediente desclasificado sobre Atrocidad y Rendición de Cuentas”, también descartó la idea de que la de Townley fuera una pista que valga la pena analizar.
“Todos queremos ver este caso resuelto, pero las pistas falsas no van a llevarnos más cerca de llegar a la verdad de la prematura muerte de Pablo Neruda”, dijo Kornbluh.
Tanto Dinges como Kornbluh afirman que la CIA rechazó dos veces los esfuerzos de Townley de unirse a la agencia, agregando que  Contreras trató de desviar la culpa de sus crímenes difundiendo la falsa historia de que la CIA había plantado a Townley en el interior de la policía secreta de Chile.
“Esta es una historia que Manuel Contreras ha estado repitiendo sistemáticamente desde la muerte de Letelier: que Townley no estaba trabajando para la DINA sino para la CIA, y la izquierda cae en la trampauna y otra vez, porque quieren enlodar a la CIA “, sostuvo Dinges.

http://www.eldinamo.cl/2013/06/04/michael-townley-no-pudo-haber-matado-a-neruda-afirman-expertos/

jueves, 22 de agosto de 2013

El chofer de Neruda identificó al agente Michael Townley como supuesto asesino del poeta

Manuel Araya, quien fue chofer de Pablo Neruda, es querellante en el juicio que busca establecer la causa de la muerte del escritor y sostiene que éste fue asesinado, acusó hoy al agente estadounidense Michael Townley de haber envenenado al Premio Nobel de Literatura.


“El doctor Sergio Drapper acusa a Price y por las características físicas que da (1,80 de estatura, rubio), seria Michael Townley quien hizo la maldad contra Neruda, y otros dos más que ya están identificados en la investigación que lleva el juez Mario Carroza”, dijo Araya en una entrevista con la agencia noticiosa italiana ANSA.

El 19 de septiembre de 1973, ocho días después del golpe de estado que derrocó al gobierno del presidente socialista Salvador Allende, Neruda, que padecía cáncer de próstata, fue internado de urgencia en la clínica privada Santa María, de Santiago, donde falleció cuatro días más tarde.

Oficialmente, la causa de su muerte fue el cáncer, pero hace dos años Araya afirmó que el poeta fue asesinado mediante una inyección letal y junto a algunos familiares del escritor solicitaron una investigación judicial que está en curso y para la cual se exhumaron los restos el 8 de abril pasado.

Otros parientes, en cambio, sostienen que Neruda murió como consecuencia de la enfermedad que sufría.

En la misma clínica Santa María falleció en 1982 -todavía durante la dictadura que sucedió al gobierno de Allende- el expresidente Eduardo Frei Montalva, cuyo deceso se atribuyó entonces a motivos de salud, hasta que en 2006 se probó que fue asesinado con gas mostaza y talio.

Townley, casado con la escritora chilena Mariana Callejas, militaba en 1973 en el movimiento ultranacionalista de derecha Patria y Libertad, opositor al gobierno de Allende.

Tras el golpe militar pasó a formar parte de los servicios de inteligencia y en su casa se experimentaba con gas sarín y otras sustancias químicas que se inocularon a opositores a la dictadura.

Townley, procesado por las muertes del excanciller Orlando Letelier y el general Carlos Prats, así como por el atentado en Roma al exvicepresidente Bernardo Leighton, vive en Estados Unidos como testigo protegido, luego de haber reconocido su participación en el primer crimen, cometido en Washington en 1976.

http://www.telam.com.ar/notas/201306/19776-el-chofer-de-neruda-identifico-al-agente-michael-townley-como-supuesto-asesino-del-poeta.html

jueves, 31 de enero de 2013

Jaime Guzmán asesinado por intentar extraditar al Mamo Contreras a Estados Unidos por caso Letelier


Si observamos las extrañas circunstancias que rodean el asesinato del senador Jaime Guzmán Errázuriz, podemos constatar la existencia de un conjunto de hechos, conductas y declaraciones, algunos no suficientemente investigados o bien, aclarados y silenciados, junto con una larga lista de personas y entidades que directa o indirectamente se han visto involucrados en los mismos, y respecto de las cuales por diversas razones no ha sido posible hacer efectivas las responsabilidades políticas, administrativas y judiciales del caso.
Jaime Guzmán Errazuriz, senador asesinado en 1991 y fundador de la Unión Demócrata Independiente libró una soterrada batalla en los 70 contra el entonces coronel Manuel Contreras Sepúlveda, director de la DINA.
El dirigente de derecha, quien militó en Patria y Libertad durante la Unidad Popular, dijo en 1989, ante un grupo de estudiantes universitarios que Contreras carecía de sentido moral y que, en los 70, el gobierno de Pinochet era una suerte de “caballo chúcaro” al que los civiles “trataban de controlar”.
Su disputa con Contreras, sin embargo, no era personal sino ideológica. Representaban mundos y sistemas distintos, ambos dentro de la estructura que había derrocado a Allende, pero diferenciados por el modelo de sociedad que pretendían construir.
El director de la DINA, consciente del peso de Jaime Guzmán en la derecha chilena, no escatimó esfuerzos para vigilar sus pasos, intervenir su teléfono, investigar a sus amistades y crear un perfil político de su principal adversario.
El senador Jaime Guzmán Errázuriz fue asesinado, el día 1 de abril de 1991 en la entrada principal del Campus Oriente de la Universidad Católica de Chile, ubicado en Avenida Battle y Ordóñez con Regina Pacis, comuna de Nuñoa, minutos después de haber terminado sus clases de Derecho Constitucional en esa casa de estudios. Siendo las 18:27 horas y cuando el automóvil del senador, un Subaru Legacy patente DE-3090, abandonaba el Campus Oriente de la Universidad Católica por calle Battle y Ordóñez, en el semáforo que se encuentra al frente de la entrada principal de esa 1Diario “La Segunda”, 23 de Diciembre de 1996, página 14. El senador fue trasladado en el mismo auto por su chofer, Luis
Fuentes, hasta la sede de la UDI y de ahí al Hospital Militar, donde falleció cerca de las  21:30 horas a causa de las heridas de bala que dañaron todos los órganos de la región toráxica-abdominal, en especial el hígado. El auto del senador presentaba seis impactos de bala: dos en el tapabarro trasero, dos en la puerta trasera, uno en la puerta delantera bajo el espejo lateral y uno en el tapabarro delantero, todas en su costado derecho, y todos los vidrios del mismo lado y parabrisas trasero pulverizados. Según peritos, la munición empleada –calibre 45– es
utilizada en armamento de guerra.
Vamos por parte: nadie en su justo juicio podría haber ejecutado a Jaime Guzmán, ya senador de la Republica. Para hablar y saber contar hay que leer y saber de historia. Dos semanas antes del asesinato de Jaíme Guzmán, en una comida en la embajada de Estados Unidos ( ver Que Pása de la época) Jaíme Guzmán estuvo de acuerdo de entregar a los EE UU a Manuel Contreras por el asesinato de Orlando Letelier y su secretaria Moffitt: En aquel instante, Jaíme Guzmán fué condenado a muerte por Contreras.
Quien lo ejecutó es materia de otro análisis. Hoy se sabe que el Frente Manuel Rodríguez autonomo  estaba infiltrado por la Dina y la CNI. Los autores de la ejecución son sujetos extraños a la cultura de la izquierda chilena, nadie en su análisis políticos podría haber planeado semejante absurdo crímen político.
Los autores, infiltrados por la Dina y CNI, fueron inducidos por Contreras que no quería ser enviado a EE UU como autor de el magnicidio de Orlando Letelier y su secretaria estadounidense en la Capital del Imperio. Los chilenos y las chilenas debemos saber que nadie de los dominados pueden hacer atentados en el imperio. A Jaíme Guzmán lo asesinó Pinochet , Contreras y los infiltrados del Frente Manuel Rodríguez.
A Raúl Ernesto Rojas Nieto le quedaba una última carta que jugar. Una carta que rompía su lealtad al Ejército pero lo salvaba de caer en contradicciones ante la justicia. A fines de 2010, al declarar en el proceso judicial por el asesinato de Jaime Guzmán, el ex coronel y agente de la Dirección de Inteligencia del Ejército (DINE) había reconocido que uno de sus informantes estrella le había prevenido del atentado del que sería objeto en 1991 el senador y líder de la UDI por parte del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR). A ese informante lo conocía como El Noruego.
El agente Rojas Nieto no habló por iniciativa propia. Habló porque no le quedó otra opción cuando sólo días antes, el que fuera su superior y jefe máximo de la DINE, general (r) Hernán Ramírez Rurange, le contó al juez Mario Carroza que la información que hizo llegar oportunamente al general Augusto Pinochet, quien quedó de alertar al senador, le había sido proporcionada por el coronel Rojas Nieto. Este último admitió el hecho, pero en su primera declaración judicial aseguró no recordar el verdadero nombre de El Noruego. Entonces, como el juez programó un careo entre los dos militares, Rojas Nieto le mandó a decir que quería volver a declarar.
Raúl Rojas Nieto había recobrado la memoria.
En su segunda declaración judicial, el coronel (r) Rojas dijo que El Noruego, a quien también conocía por el apodo de Gustavo Benedetti, no era otro que Lenin Gilberto Guardia Basso. “Un informante de la DINE que me entregaba todos los trabajos a mí o a mi secretario personal”, detalló el ex agente DINE, quien agregó que “para tener calidad de informante se requiere de un periodo de tiempo anterior importante. Por ejemplo, yo llegué el año 1987 a la Dirección y pienso que él (Guardia) debe haber estado antes”.
Aunque Guardia negó tener calidad de informante, pues se definió como “una persona que se dedica a realizar análisis de la contingencia, todo ello de manera independiente”, sí reconoció ante el juez Carroza que “mantenía conversaciones de análisis” con personal de la DINE. Conversaciones y negocios. Todo mientras asesoraba en materias de seguridad al subsecretario de Interior del gobierno de Aylwin, Belisario Velasco.
Pero sus contactos iban todavía más lejos. En el mismo proceso judicial por la muerte de Jaime Guzmán, un alto jefe de la Central Nacional de Informaciones (CNI) aseguró que al menos desde fines de los ‘80 Lenin Guardia mantenía contactos con la comandancia del FPMR. Esos contactos plantean un escenario perturbador. Si el Ejército de la época tenía acceso a la comandancia del FPMR, bien pudo inducir algunas de las acciones subversivas de mayor impacto político.
A fines de 1991, cuando Cristián Edwards aún se encontraba secuestrado por el FPMR, Lenin Guardia llegó hasta el despacho del subsecretario Velasco con una primicia. Traía el nombre de uno de los secuestradores, Ricardo Palma Salamanca, que además resultó ser uno de los dos pistoleros que disparó contra Jaime Guzmán.
“Le hice presente a Velasco que me parecía necesario que la información que le daba fuera trabajada por un organismo de investigación policial. Después de eso yo me desligué del asunto”, se lee en la declaración que el analista de inteligencia dio en 1996.
Según un funcionario del gobierno de la época que conoció este capítulo, Guardia puso precio al nombre de Ricardo Palma Salamanca: $30 millones. Un precio justo si se considera que gracias a ese dato la policía pudo resolver los dos casos que marcaron la transición política. Pero muy elevado atendiendo a que el soplo no fue fruto de un trabajo de inteligencia. Al menos no aparentemente. Se lo confidenció su pareja, la psiquiatra Consuelo Macchiavello Forni, quien tenía de paciente a la hermana de Ricardo Palma.
Dubilia María Consuelo Macchiavello Forni era parte de un equipo de profesionales de la Fundación de Ayuda Social de las Iglesias Cristianas (Fasic) que asistía a víctimas de la dictadura. Entre esas víctimas se encontraba Marcela, la hermana de Ricardo Palma.
Desde fines de los ochenta, cuando comenzó a confidenciarle secretos de su vida, Marcela Palma desconocía por completo que su psiquiatra era pareja de un analista de inteligencia de filiación socialista. Es más: ni siquiera había escuchado hablar de Lenin Guardia. Igualmente desconocía que su psiquiatra estaba emparentada con el general Herman Brady Roche por medio de la esposa de este, Inés Macchiavello.
Brady, ex ministro de Defensa de la dictadura y el único de los generales que tuteaba a Pinochet, fue el mismo oficial de Ejército a quien Lenin Guardia agradeció de haberlo salvado tras el Golpe de Estado. El mismo a quien en sus últimas declaraciones identificó como el hombre que lo vinculó al coronel Rojas Nieto y otros militares de la DINE. Y el mismo con quien se asoció en 1993 para hacer negocios en una empresa formada un año antes junto a otros militares. La sociedad tenía el nombre de Carlos Durán y Compañía Limitada y estaba especializada en seguridad.
La información sobre Guzmán que Lenin Guardia vendió al Ejército pudo haberla obtenido de primera fuente. Pero también, como dijo él a la justicia, pudo haberla recogida del gobierno de Aylwin, que unas semanas antes del asesinato de Jaime Guzmán recibió un informe de la Dirección de Inteligencia de Carabineros alertando del hecho. El informe estaba basado en el contenido de panfletos firmados por el FPMR que amenazaban con matar a Jaime Guzmán y Manuel Contreras.
En esas fechas, el FPMR tenía otros políticos en la mira a los que también espiaba sus rutinas. Francisco Javier Cuadra era uno de ellos, y en 2010, al reabrirse la investigación por la muerte del senador, aseguró haber sido alertado por el general (r) Jorge Ballerino del peligro que corría. Ese fue el primero de varios secretos de la transición que comenzaron a salir a luz. El segundo apunta a la responsabilidad de Pinochet en el asesinato de Jaime Guzmán.
Recordemos que la alta direcciones del ejercito advirtió a los político como Francisco Javier cuadra pero no a Jaime Guzman que estaba en la mira de ser asesinados.
Nadie aún ha podido explicar por qué el entonces comandante en jefe del ejército nunca advirtió a Jaime Guzmán del peligro que corría, pese a que se había comprometido a ello cuando el general Ramírez Rurange, jefe de la DINE, le confidenció el dato que trajo Lenin Guardia.

El asesinato de Guzmán ocurrió a la semana siguiente, pocos días después de que el Presidente Aylwin diera a conocer el Informe sobre Verdad y Reconciliación que sentaba una verdad histórica sobre las violaciones a los derechos humanos en dictadura. Como terminarían por reconocer los propios dirigentes del FPMR Autónomo , la muerte del senador UDI sólo podía favorecer a los intereses de un Ejército que demorará varios años en liberarse de la tutela de Pinochet.
En esta misma dirección argumental, la declaración del periodista Pedro Ramírez Pinto, editor de la Revista Que Pasa entre los años 91 y 97, reafirma lo anterior, en su reportaje Caso Guzmán(1994) dice que “Villanueva niega a militantes cercanos la participación en el asesinato del FPMR, manifiesta que no sabe y representa su molestia porque ello tendría consecuencias negativas para la organización, dando a entender que el FPMR no tenía nada que ver con el hecho.
Otro documento que coincide y reafirma lo dicho a favor de mi defensa es el informe del 16/08/1993, que el Subcomisario Barraza entrega a su jefatura en Investigaciones de Chile, relacionado a la muerte de Jaime Guzmán, en este documento oficial se lee textualmente: “por encontrarse fuera del país el dirigente máximo del FPMR el Comandante Salvador, asumió el mando de la organización el Comandante Chele” y continua más adelante afirmando que, “la decisión política del homicidio de Jaime Guzmán, se ejecutó con desconocimiento del líder máximo Comandante Salvador y como una forma de quebrar las decisiones del Congreso del FPMR en Marzo  de 1991”.
Posteriormente en 1999 el mismo Subcomisario Barraza escribió un libro (pasquín) “Tributo a nuestra Patria”, en el cual cambia radicalmente su historia esgrimiendo que la muerte de Guzmán se planificó antes de 1990 y que yo fui parte de la Dirección del FPMR que tomó esa decisión. Este ex funcionario de investigaciones utiliza para dar credibilidad a su historia una fotografía donde aparecen dos personas con sus rostros cubiertos, para validar la existencia de la “Comandante Ana” ( una ciudadana francesa, que actúa como su informante ), la que según él es quien identifica a los comandantes de la dirección nacional del FPMR.
Quien se encargó de desvirtuar este burdo montaje de Barraza, fue el propio Consejo de Defensa del Estado, (en 1996) cuando se le cita a declarar por una serie de contradicciones en sus afirmaciones, entre ellas “como logra identificar a la “Comandante Ana” en circunstancia que la foto muestra una persona cuyo sexo se ignora y mucho más aun su posible identificación”. Hasta donde tenemos conocimiento estos argumentos y montajes elaborados por Barraza, además de otras especulaciones entregadas por algunos periodistas, por delincuentes y por lo que aportó Hernández Norambuena, conforman el inventario de acusaciones que fundamentan las presunciones de mi supuesta culpabilidad en la planificación de la muerte  de Jaime Guzmán.
Pero como dije al inicio de este escrito el objetivo político perseguido por la UDI es inculpar en alguna forma a los gobiernos de la Concertación, por esta razón se explica la insistencia en acusarme de ser un agente de la Oficina, como el eslabón que unía al gobierno y al FPMR con la muerte de Jaime Guzmán. En 1997 Hernández Norambuena entregó a través de su vocera, Lorena Astorga, mis datos personales a los medios de prensa, en específico al diario La Tercera, con el argumento de que “el Comandante Eduardo era un agente de la Oficina, por lo tanto un traidor”, a lo que luego se sumaron periodistas, supuestos testigos, quienes argumentaron y le agregaron que mi identidad correspondía a la del agente de la Oficina de Informaciones “Pablo Andrés”.
Pero en la búsqueda de la verdad y a través de un largo proceso de investigación, descubrimos que el agente de la Oficina, Pablo Andrés, que supuestamente era yo, fue identificado en 1996 ante la jueza Campusano, por López Candia, otro testigo, y su mujer, su declaración textual dice, “Pablo Andrés era (fjas1.273) de unos 45 años, 1.80, grueso, corpulento, tez morena clara, mejillas rojas, pelo liso. Estuvo detenido entre el 73 y el 78 en Chacabuco, después según dice estuvo exiliado en Alemania comunista y habría viajado a Cuba”. Una representación física absolutamente lejana de la mía, posteriormente en otra parte del expediente aparece el número telefónico del agente Pablo Andrés, a través del cual López Candia recibía orientaciones y su pago mensual. Dicho teléfono resultó estar a nombre de un funcionario público de la Concertación, efectivamente ligado a la oficina de seguridad pública.
Sin embargo y a pesar de ratificar la descripción física que López Candia hizo ante la justicia en 1996, el año 2010 afirma que me reconocía como el agente Pablo Andrés. (A fojas 4.192 (07/09/2010).
Estos son algunos de los supuestos que conforman la batería de argumentos, por los cuales se me cita a declarar y por los cuales se dicta la prisión preventiva bajo la presunción de delito terrorista con resultado de muerte de Jaime Guzmán. Una decisión que contrasta con otro hecho objetivo, que en más de veinte años que lleva abierto esta investigación, nunca antes fui mencionado ni vinculado con la muerte de Jaime Guzmán.
Como lo demuestran los hechos relatados hasta aquí se trata de un proceso lleno de contradicciones, mentiras y vulgares montajes que al menos a mí, como lo dije al principio, me recuerdan los peores días de la dictadura, los juicios con pruebas falsas o extraídas a la fuerza. A mi parecer en esta oportunidad la delación compensada cobarde de un mediocre y sectario, el oportunismo de quienes han pretendido sacar partido de este proceso y el odio intransigente de la UDI, dan lugar a un juicio cuyo fin es la acusación en sí mismo.
A partir de esto despliegan una serie de maniobras para prácticamente forzar la reapertura de la investigación Guzmán, cuyo punto de partida es la visita que en el mes de Mayo del 2010 el abogado querellante le hace a Hernández Norambuena en la Cárcel en Brasil. Paralelo a esto se le solicitó a la Corte de Apelaciones una rebaja de condena para Hernández Norambuena con el fin de extraditarlo a Chile a cambio de información, lo cual configura sin ningún espacio de dudas, un vulgar cuadro de delación compensada.
Posteriormente ya en manos de la justicia el caso, el Juez pidió a Investigaciones y a Carabineros por Oficio Nº 803-2010, del 15/09/2010, “se remita a la brevedad y de manera reservada a ese Tribunal, toda la información relativa a la estructura del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, en el período comprendido entre los años 1990-1991”. Las conclusiones de la inteligencia de ambas policías, no fueron idénticas, carabineros me excluye y la PDI me incluye en la Dirección Nacional, siendo éste un factor esencial para decidir mi auto de procesamiento.
Esta imputación de formar parte de la dirección del FPMR en los años 1990-1991, se hace sin haber prueba de ningún orden que acredite tal responsabilidad durante ese período. El Informe de la PDI no señala las fuentes sobre las cuales funda esta conclusión, pero es obvio que lo hace en base a las declaraciones de Hernández Norambuena y de una serie de elucubraciones que hace el Subcomisario Barraza en su “libro” “Tributo a la Patria” en 1999.
Realizados los actos anteriores se abrió el telón -Chilevisión- (cuyo propietario en ese entonces era el actual presidente de Chile) dando paso a un reportaje en el cual Hernández Norambuena lanzó su libreto previamente acordado a cambio de su extradición a Chile. Era la acusación que necesitaban para consumar la apertura del proceso, armando una versión sobre supuestas responsabilidades colectivas en la muerte de Jaime Guzmán y denunciando el supuesto vinculo entre el Gobierno de la Concertación cuyo presidente era Patricio Aylwin, (a través de la Oficina) afirmando que yo sabía que Guzmán sería ultimado y que si era miembro de la Oficina “podía traspasar esa información a los servicios de seguridad”.
Posteriormente y con el aporte de otros declarantes se fue conformando la idea que el FPMR planificó esta acción en un “congreso” o reunión, en la cual habrían participado los miembros de la Dirección Nacional señalando mi asistencia a la misma. Me refiero a las declaraciones del delincuente López Candia, con un nutrido prontuario policial, vinculado como informante a la Inteligencia del Ejército y a la propia oficina, además del Subcomisario Barraza ex CNI y a la de otros falsos testigos aportados por este ultimo.
Un supuesto absurdo que no tiene fundamento, primero porque ese congreso o reunión en lo que respecta a mi conocimiento nunca existió, lo que hubo fue una reunión a la cual fui convocado a explicar los hechos por los cuales se me sancionó por mi responsabilidad política en los mismos. En sus  declaraciones a Chile Visión Hernández Norambuena dice que fui sancionado y que por ello salí de la Dirección del FPMR, pero tergiversa la verdad al afirmar que: “en ese encuentro mismo de la dirección, Enrique Villanueva fue sancionado en la dirección nacional, el pertenecía antes al ejecutivo, salió, fue sancionado por su responsabilidad en la muerte de Roberto Nordenflich”.
La pregunta entonces es cómo, si fui sancionado alejándome de la responsabilidad de la Dirección del FPMR, pude participar en una reunión en la que supuestamente se tomo la decisión de una acción que se llevaría a cabo un año después. Es decir que se acepta como veraz el que a un sancionado, que no goza de la confiabilidad, que además no comparte las formas con las que actúa la Dirección del Frente en esos momentos, se le entrega una información de esa relevancia un año antes de que se lleve a cabo.
Contrario a estas afirmaciones mentirosas nuestra posición no se basa en supuestos ni especulaciones, sino que en antecedentes serios y comprobables, los que demuestran con claridad la imposibilidad de una relación en ningún grado y nivel con Hernández Norambuena ni menos aun, una responsabilidad intelectual que presume una influencia de mi parte sobre este sujeto. En el transcurso de nuestras investigaciones hemos descubierto antecedentes que comprueban lo anterior y la veracidad de todos los argumentos y opiniones vertidas en mi defensa.
El 28 de enero de 1992 en un titular de primera página del diario La Tercera se dice: “Militante denuncia división en el FPMR”, una comunicación escrita que relataba detalles relacionados con la intimidad del FPMR. (El mismo diario aclara que después de comprobar su autenticidad decidieron publicarla). El testimonio dice textualmente lo siguiente: “Hay cosas que la opinión pública debe saber: la dirección del Frente ha ordenado varias acciones con el objeto de alcanzar los recursos necesarios para sus necesidades, acciones con las cuales solo los principales jefes están de acuerdo. Algunas de esas acciones fueron decisivas en la separación como también lo fue la acción en contra de J. Guzmán”….”Hay varios otros casos poco claros en contra de supuestos soplones orientados por la dirección y solo conocidos por ellos, alegando reglas de compartimentación”… “Esto nos hace temer hoy por varios de los cuadros más valiosos del FPMR, cuadros que están desaparecidos, como es el caso del Comandante Eduardo y que fue acusado por la actual dirección de traidor y de reformista, por sus posiciones contrarias al sectarismo aparatista que ellos están tratando de imponer”
El principio de la independencia del Poder Judicial, no sólo se vio afectado por las  defensas incondicionales de los inculpados efectuadas por el Ejecutivo y dirigentes oficialistas, sino también –y gravemente– como consecuencia de las sucesivas presiones,  amenazas y denostaciones públicas de que fueron objeto los distintos magistrados que han  estado a cargo de la causa, y en general, todos aquellos que de una u otro manera han
tratado de investigar a fondo los hechos o dar luz respecto de nuevos antecedentes.
En este  punto, es  lamentable tener que destacar al menos dos hechos inéditos en la historia judicial  chilena, a saber: la inhabilitación del ministro en visita Alfredo Pfeiffer para seguir  conociendo de la causa basado en las presiones recibidas del Ejecutivo y la decisión del  Consejo de Defensa del Estado de no apelar ante la Corte Suprema de la sentencia que  acogió los recursos de amparo interpuestos frente a los procesamientos de Schilling y Mery.

EL MEMO DE 1976
“Se puede decir, entrando en materia que Guzmán es un individuo brillante por su inteligencia y por la concepción tan clara de las debilidades de nuestro gobierno, lo que le permite jugar en forma maquiavélica con organismos, personas tanto en el nivel nacional como internacional, profundizando estos conceptos de política nacional, es un tablero de ajedrez para este individuo, donde maneja desde su-Excelencia el Presidente de la República aunque él crea lo contrario”, así iniciaba el memorandum secreto de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), del 3 de noviembre de 1976, su análisis sobre el fundador de la Unión Democrata Independiente (UDI), Jaime Guzmán Errázuriz, asesinado en 1991 por un comando del Frente Patriótico Manuel Rodríguez.
El documento, entre otras cosas, trataba de establecer un organigrama de las organizaciones, tanto políticas como religiosas o medios de comunicación, que eran controladas por Guzmán y que, según el informe de la DINA, no perseguía “destruir a las Fuerzas Armadas que podría decirse que son el Estado, pero eso sí, desplazar al gobierno (vale decir general Pinochet y miembros de la Junta), para ubicarse ellos fisicamente en ese puesto, desde luego con el apoyo de las Fuerzas Armadas”.
El grupo, que según la DINA, pretendía remover a Pinochet estaba liderado por Guzmán y el ex mandatario Jorge Alessandri, en ese entonces presidente del Consejo de Estado. Sus reuniones se efectuaban en el departamento de Alessandri, en la céntrica calle Phillips o en la Viña Cousiño Macul lugar donde, según el informe, “concurre la élite de lo que dice llamarse aristocracia de Chile. Otros puntos de encuentro eran las oficinas de Enrique Campos Melendez, Alvaro Puga y Gastón Acuña, todas ellas en el edificio Diego Portales.
Los ámbitos de influencia de Guzmán, decía la DINA, era el ya nombrado Consejo de Estado que presidía Alessandri, la comisión de Reforma Constitucional, la Dirección Nacional de Comunicación (Dinaco), los canales 7, 9 y 13, los diarios El Mercurio y El Cronista, la Secretaría Nacional de la Juventud y de la Mujer, la agencia de noticias Orbe, Pro-Chile, el Partido Nacional y la DC, la Sofofa, la Sociedad Nacional de Agricultura, el Movimiento de Unidad Nacional, la UC, el Frente Juvenil de Unidad, el Poder Judicial, la Colonia Dignidad, la CIA y las Fuerzas Armadas. En estos tres últimos frentes, según el documento, el contacto se había producido a través de Federico Willoughby.
El informe concluía que el grupo, liderado por Guzmán y compuesto por periodistas, políticos y economistas, no eran “adeptos al Gobierno” aunque sí lo parecían, querían el contro civil del aparato estatal y pretendían que las Fuerzas Armadas volvieran a sus cuarteles.

Casos de Infiltrados
Fernando Moreno Vega, ex preso político del FPMR, detenido en mayo de 1990 junto a Jorge Espínola Robles -que era sindicato erróneamente por los servicios de seguridad de la época como el “comandante Emilio”-, ha sido acusado por sus ex compañeros de ser quien “filtró” a los organismos de seguridad los planes de la fuga del 10 de octubre de 1992 en la ex Penitenciaría de Santiago.
En mayo de 1990, Fernando Moreno Vega y Jorge Espínola Robles fueron detenidos tras un tiroteo por agentes armados vestidos de civil y se les trasladó a la 12ª y a la 3ª comisarías de Santiago. Espínola fue acusado de participar en el homicidio de un ex miembro de las fuerzas de seguridad ocurrido en mayo de 1990. Además, se presentaron cargos en virtud de la ley de Control de Armas y de la ley Antiterrorista. En enero de 1991, Espínola Robles escapó a tiros de la cárcel de San Miguel. Fernando Moreno Vega denunció ante la Primera Corte Criminal de San Miguel el haber sido objeto de “torturas” por parte de funcionarios policiales.
Testimonios de ex presos políticos señalan a Fernando Enrique Moreno Vega como un “infiltrado” en el FPMR y le atribuyen responsabilidad en los hechos que culminaron con la muerte de sus compañeros y la recaptura, al borde de la muerte, en las afueras de la ex Penitenciaría ese 10 de octubre de 1992 de dos de ellos: Patricio Ortiz Montenegro y Pablo Muñoz Hoffman. Estos testimonios aseguran que Fernando Moreno Vega y otro preso, tras el desenlace fatal de la fuga fueron golpeados y expulsados de la galería donde permanecían encarcelados los presos políticos del FPMR, MAPU-Lautaro, MIR y PC.

La Mano del Gobierno de la Epoca en la fugas de Los Frentistas Autonomos

Aunque durante todo este tiempo el hecho fue encarado como un asunto netamente policial, diversos testimonios indican que ese escape formó parte de una operación de inteligencia. Los indicios apuntan a que el plan de los presos no sólo era previamente manejado por la “Oficina”, sino también por los organismos de inteligencia de carabineros e investigaciones. El intento de evasión pudo ser perfectamente evitado, pero la información se manejó a espaldas de las autoridades de gendarmería, dirigida entonces por el abogado Isidro Solís, cuyos efectivos fueron expuestos al fuego de los subversivos.
La historia de la fuga comenzó a tejerse en mayo de 1992. Entonces, el agente de la “Oficina”, Humberto López Candia, usó su fachada de militante subversivo para visitar en la ex Penitenciaría al mirista Carlos Saavedra. Su objetivo era enterarse de cuánto sabía el Mapu- Lautaro sobre la “Oficina”, ya que recientemente ese grupo había asesinado a un informante del gobierno: el mirista Domingo Sarmiento. Las visitas que realizó le permitieron conocer a Pedro Ortiz Montenegro, por intermedio de Saavedra y de otro amigo común, también preso, Dante Ramírez.
Según la versión de López, en las conversaciones que sostuvo con todos ellos se enteró de que los presos fraguaban un plan de fuga, información que traspasó inmediatamente a su superior en la “Oficina”, Oscar Carpenter.
Durante meses, López fue recabando más antecedentes acerca de la fuga, los que igualmente entregó a sus jefes de la “Oficina”. Tuvo la certeza de que el plan se llevaría a efecto cuando, en una visita a Pedro Ortiz, éste le dijo que el escape se materializaría en octubre y le pidió que le avisara a Dante Ramírez, quien ya había salido en libertad, para que ayudara a los evadidos en caso de que fuese necesario. Incluso, asegura López, Ortiz le entregó un número de teléfono para que Ramírez estableciera contacto con los fugados.
López sostiene que ese número se lo entregó a quien entonces sólo conocía como Pablo Andrés y que ahora ha sido identificado como Enrique Villanueva Molina, quien hasta 1992 era miembro de la dirección nacional del FPMR. En la versión de López, Pablo Andrés fue designado por Carpenter para investigar la fuga y él fue destinado a otras tareas, aunque se mantuvo al tanto de lo que ocurría en la penitenciaría por intermedio de Dante Ramírez.
Después de ocurrido el intento de escape, López asegura que conoció informes y testimonios acerca de que la “Oficina” no sólo recabó información sobre la fuga, sino que intentó ejecutar una operación de inteligencia a través de ella.
La idea era incluir entre los evadidos a presos que eran informantes para que se reinsertaran en el FPMR y operaran como infiltrados. Para ello, asegura el ex agente, el organismo de gobierno incluso habría facilitado apoyo logístico a los fugados. Este consistía, según López, en ingresar las armas cortas que usaron los presos durante el escape, disponer autos y choferes para su huida y casas de seguridad donde mantenerlos.
Personeros de Gendarmería que en 1992 investigaron ampliamente la fuga, confirman que el Ministerio del Interior -del cual dependía la “Oficina”- supo con antelación que los presos planificaban el escape. De acuerdo con esta versión, después del intento de evasión, dos presos políticos cayeron bajo las sospechas de sus camaradas. Uno de ellos, Fernando Moreno Vega, tenía que salir con el grupo que intentaría obtener la libertad, pero, a último minuto, desistió.
Según dirigentes de organizaciones vinculadas a los presos políticos, tras ser fuertemente presionado por sus compañeros, Moreno Vega les confesó que era informante de la “Oficina” y que había filtrado los planes de escape a las autoridades. La violenta reacción de sus compañeros, que lo agredieron físicamente, obligó a que se le separara junto al segundo sospechoso, cuya identidad no pudo ser establecida con precisión.
Ya aislados, fueron interrogados por gendarmes, quienes los amenazaron con devolverlos a la galería de los presos políticos si no confesaban todo lo que sabían. Entonces, uno de ellos les dijo que desde hacía varios años era informante de la Dipolcar, entonces dirigida por el general Sergio Lütjens Ciangarotti, quien estaba al tanto de los planes de escape.
En todo caso, el eventual conocimiento que carabineros tuvo de la fuga explicaría uno de los detalles más extraños y que durante años no tuvo respuestas satisfactorias: la inusual presencia -un día sábado- de un bus y de un furgón de carabineros estacionados frente a la ex Penitenciaría, a unos cincuenta metros al oriente de la puerta por donde se efectuó el escape, dirección en la que debían correr la mayoría de los presos de acuerdo al plan que tenían.
Lütjens no recuerda que un bus policial haya estado en ese lugar, pero sí la presencia del furgón que, según cree, se encontraba haciendo trámites en los juzgados que se ubican al frente de la Penitenciaría.
A su vez, el ex detective de Investigaciones, Jesús Silva, confirmó que la policía civil estaba en antecedentes de que “algo grave ocurriría ese sábado en la Penitenciaría”. Según su versión, el día anterior fueron acuartelados en grado 1 -solteros y casados- los efectivos de la 1a. y 2a. comisarías de la Prefectura Investigadora de Asaltos, PRIA, donde él estaba destacado. Sólo en la madrugada del sábado 10 les informaron exactamente que se trataba de una fuga de presos políticos, relata Silva. Sus órdenes eran copar con efectivos y patrulleras sin distintivos policiales el sector y no intervenir a menos que se vieran afectados directamente por un enfrentamiento.
Personeros de gendarmería señalan que la violenta respuesta se debió a que los presos intentaron escaparse disparando a un guardia. En los “códigos no escritos” de gendarmería se estipula que una fuga cruenta debe tener una respuesta del mismo calibre, como una forma de enviar una señal de amedrentamiento para que otros reos no intenten acciones similares. Además, el guardia que fue blanco de Pedro Ortiz quedó completamente choqueado y en la persecución de los presos descargó su arma sin medir las consecuencias contra aquellos que tuvo a tiro, antes de desmayarse.
Antecedentes posteriores revelaron que en la calle los frentistas eran esperados por tres vehículos. Un taxi ubicado casi frente a la puerta de visitas, un auto particular que estaba estacionado en el bandejón central a la altura de la puerta principal del penal y otro auto ubicado a unos 100 metros al oriente.
Los dos primeros vehículos, según la versión de López Candia, eran manejados por la “Oficina”. El tercero correspondía a un grupo de amigos del preso Gómez Lira, quienes estaban armados y venían a rescatarlo por cuenta propia.
Dirigentes de izquierda reconocen que la fuga no fue apoyada logísticamente por el FPMR ni por otros grupos subversivos. Por lo mismo, estas fuentes consideran plausible la versión de López, ya que los fugados recurrieron a amistades y familiares, más permeables a la infiltración del gobierno o las policías. De hecho, un amigo de los fugados esperaba fuera del penal con armas, pero al iniciarse el tiroteo se atemorizó y huyó del lugar. De los que debían llegar hasta el taxi sólo lo logro Venegas Messina, quien finalmente escapó. López Candia lo sindica como informante de la “Oficina”, sospechas que también tienen los ex presos políticos.
Según López, tras la fuga Venegas se refugió en una casa de seguridad que pertenecía a otra informante, Cecilia Bravo, la “Patty”. Al parecer, Patricio Ortiz también debía escapar en el taxi, pero al ver a su hermano Pedro herido en el bandejón central de la calle se devolvió. El resto de los presos corrió hacia los dos autos que estaban en dirección oriente. Pero fueron intimidados por la presencia del bus y el furgón policial, que les cortaban el paso. Los que alcanzaron a llegar al auto particular que López asegura que era de la “Oficina”, se encontraron con que éste no tenía chofer ni llaves. El único que se atrevió a cruzar frente a los carabineros fue Luis Moreno Torres, quien abordó el vehículo tripulado por los amigos de Gómez Lira. Comprendiendo que el plan había fracasado, éstos huyeron sin intentar rescatar a Gómez.
López Candia asegura que meses después le preguntó a Carpenter qué había pasado con el plan de infiltrar al FPMR por medio de la fuga. Su respuesta, señala, fue que el proyecto falló porque Pablo Andrés había cometido errores. Posteriormente, López supo que uno de los evadidos se encontraba en Antofagasta -Moreno Torres cayó después en esa ciudad- y le comunicó esos antecedentes a Pablo Andrés. Este le dijo: “Déjalos. Si ya se fueron, que sigan fuera”.

 Hasta el día de hoy se sienten orgullosos de lo que ellos llaman “la obra del gobierno militar”.
“A Jaíme Guzmán lo asesinó Pinochet , Contreras y los infiltrados del Frente Manuel Rodríguez”.

Víctor Manuel Arce García

http://revoluciontrespuntocero.com/chile/jaime-guzman-asesinado-por-intentar-extraditar-al-mamo-contreras-a-estados-unidos-por-caso-letelier/

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