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lunes, 23 de septiembre de 2013

Acogen querella contra Cheyre y abren sumario por presunto secuestro y torturas de 3 niñas en 1973

Francisco Longa | Agencia UNO
Francisco Longa | Agencia UNO
Publicado por Solange Garrido | La Información es de Agencia UPI

Lunes 23 septiembre 2013 | 16:54 · Actualizado: 16:54
El ministro en visita de la Corte de Apelaciones de La Serena, Jaime Franco, acogió a trámite y abrió una investigación en contra del ex comandante en jefe del Ejército, general (r) Juan Emilio Cheyre, por el presunto secuestro y torturas de menores de edad poco después del golpe de Estado de 1973.
El magistrado ordenó que se cumplan con las diligencias solicitadas como es tomar testimonio a las tres víctimas, realizar pericias psicológicas luego de la aplicación de tormentos y que se dé una orden amplia de investigar a la Brigada de Derechos Humanos de la Policía de Investigaciones.
Cheyre, que el mes pasado debió renunciar a la presidencia del Consejo directivo del Servicio Electoral al haber admitido que durante el régimen militar entregó a un convento al hijo de una pareja asesinada por militares, fue demandado por tres hermanas que cuando eran niñas fueron llevadas a una cárcel de mujeres junto a su madre, una militante socialista detenida.
La querella fue presentada en la Corte de Apelaciones de La Serena en representación de las hermanas Monroy Rodríguez, hijas de Elena Rodríguez, quien afirma que en octubre de 1973 Cheyre, entonces teniente del Ejército, allanó su casa junto a otros militares.
Según los querellantes, en diciembre de 1973 los militares regresaron a la vivienda y trasladaron a las tres niñas, Natacha, Yelena y Marianela, entonces de uno, tres y doce años de edad, a la cárcel de mujeres, donde estuvieron recluidas junto a su madre hasta abril de 1975.
Cuando fue comandante en jefe del Ejército chileno, entre 2002 y 2006, ya en democracia, Cheyre hizo un ‘mea culpa’ en nombre de la institución por las violaciones de los derechos humanos cometidas durante el régimen de Augusto Pinochet.
El pasado enero asumió la presidencia del Servicio Electoral (Servel), pero renunció a ese puesto, aunque no al directorio del organismo, al reflotar las acusaciones que lo vinculan a otro controvertido hecho durante su estancia en La Serena.
En aquella época, Cheyre entregó a unas monjas a Ernesto Lejderman, que tenía dos años, después de que un piquete de soldados matara a sus padres, el argentino Bernardo Lejderman y la mexicana María Rosario Ávalos.
Cheyre ha dicho que se limitó a entregar el bebé a las monjas por orden superior y que hasta 1998 no supo la verdad de lo ocurrido.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Fantasmas de Cheyre


En la más estricta reserva, el comandante en jefe del ejército, general Juan Emilio Cheyre, declaró en el proceso que investiga el asesinato del ciudadano argentino Bernardo Lejderman Konujowska y de su esposa mexicana, María del Rosario Avalos Castañeda, ocurrido el 8 de diciembre de 1973 en la localidad de Guallihuayca, al interior de Vicuña (IV Región).

 | SANTIAGO (CHILE)  


EEn esa época, Cheyre era teniente y ayudante del teniente coronel Ariosto Lapostol Orrego, comandante del Regimiento Arica, de La Serena, reconocido en el Informe Rettig como el principal centro de detención y tortura de la zona durante la dictadura militar. A esa unidad pertenecía la patrulla que dio muerte al matrimonio Lejderman-Avalos en dramáticas circunstancias.

El profesor de educación básica Bernardo Lejderman y María del Rosario Avalos habían llegado a Chile en 1971, atraídos por el proceso político que se vivía en el país. Se establecieron en la ciudad de Vicuña, donde tomaron contacto con dirigentes socialistas y del Mapu. Lejderman mantenía una actividad muy intensa asesorando al gobernador de Vicuña. Por lo mismo, cuando ocurrió el golpe militar vieron que sus vidas estaban en peligro y decidieron ocultarse con su hijo de sólo dos años en una mina abandonada, en los cerros de Guallihuayca, esperando un momento propicio para cruzar la cordillera a Argentina. En esas condiciones, fueron víctimas del horror más espeluznante.
En la mañana del 8 de diciembre, una patrulla militar del Regimiento Arica irrumpió en el lugar y disparó contra ellos, cercenando sus vidas delante de su pequeño hijo. El escondite parecía ser el más seguro, pero la información entregada a un taxista de la zona fue el detonante de la matanza. La delación del taxista permitió a los militares detener al campesino Luis Horacio Ramírez, quien protegía al matrimonio y conocía su escondite. Luego de torturarlo y de amenazar a su familia lograron que guiara a una patrulla militar hasta el lugar. Posteriormente, se informó que, al verse acorralada, la pareja optó por dinamitarse con explosivos que supuestamente mantenían escondidos. El destino de su hijo, Ernesto, quedó en manos de los militares. Por orden de Lapostol, quien también ejercía como jefe de plaza e intendente de la provincia, el niño fue entregado a un hogar de religiosas de La Serena. Allí permaneció hasta el 8 de enero de 1974, fecha en que sus abuelos paternos lo rescataron para regresar con él a Argentina. Los restos de Rosario Avalos fueron exhumados y vueltos a enterrar en 1974. Entonces no se encontró el cuerpo de su marido.

Impunidad judicial

El silencio y la mordaza de una justicia complaciente con el régimen dictatorial condujo al sobreseimiento de la causa, que pasó a manos de un tribunal militar. Sin embargo, la posterior y tenaz intervención de un grupo de abogados de derechos humanos consiguió reabrir el caso en un tribunal de Vicuña. El juez a cargo de la investigación, David Salazar, logró hallar los restos de Bernardo Lejderman en agosto de 1990. Su cuerpo presentaba huellas de múltiples balas. Cuando todo parecía indicar que se haría justicia, un fallo de la Corte Suprema, de 1991, terminó con las esperanzas de dar con el paradero de los responsables. En una arbitraria resolución, el máximo tribunal ordenó que la causa pasara a manos de la Fiscalía Militar, donde se intentó que el caso prescribiera. Pero la insistencia de Ernesto, el hijo de la pareja asesinada -hoy de 34 años-, llevó a reanudar la investigación. Representado por el abogado Héctor Salazar, del equipo jurídico del Fasic, presentó una querella en diciembre de 2000 contra Pinochet y otros militares, la cual fue investigada en primera instancia por el juez Juan Guzmán. Los antecedentes del caso pasaron más tarde al entonces ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago, Daniel Calvo.

Con un niño en brazos

Las pericias efectuadas por profesionales del Servicio Médico Legal llevaron a descartar que la muerte de Bernardo Lejderman fuera un suicidio con explosivos. Con estos antecedentes, el juez Daniel Calvo inició una acuciosa investigación que le permitió determinar el número de participantes directos en el doble homicidio y ordenó una serie de diligencias. Una de éstas fue el llamado a declarar al comandante en jefe del ejército, general Juan Emilio Cheyre, quien compareció ante el ministro Calvo en mayo de 2003, un hecho del cual muy pocos militares tuvieron conocimiento. Si bien el uniformado no negó lo ocurrido, reafirmó la versión del suicidio. A juicio del abogado querellante, Héctor Salazar, su declaración fue inconsistente y no aportó mayores antecedentes. Sin embargo, Cheyre reconoció que, como ayudante del ex teniente coronel Ariosto Lapostol Orrego, fue el encargado de entregar al hijo de la pareja asesinada al hogar de religiosas de La Serena.
El juez Daniel Calvo también inquirió al general Juan Emilio Cheyre sobre el coronel Lapostol Orrego. Su defensa anexó un documento que, además de demostrar el apoyo irrestricto de Cheyre hacia quien fuera su comandante en el Regimiento Arica, buscaba demostrar que en la zona donde ocurrieron los hechos nunca se violaron los derechos humanos. En una carta redactada de su puño y letra, fechada el 10 de septiembre de 2003, el general Cheyre afirmó categórico que “(...) para las estadísticas se cumplió la misión, y es la única región sin detenidos desaparecidos”. Más adelante agregó: “Hoy, como comandante en jefe del ejército, valoro todo lo que significó poder desarrollar mi carrera militar sin fantasmas del pasado gracias a que nunca se me dio una orden alejada de la recta doctrina. He visto tantos camaradas de armas, igualmente jóvenes, que sufren al no haber tenido verdaderos comandantes (...)”. Cheyre no escatimó esfuerzos por engrandecer la imagen de Lapostol: “(...) mi sentimiento se resume en el respeto que le debo a quien fuera mi comandante en tan difíciles momentos. Eso se fundamenta en que lo vi actuar con eficiencia, prudencia no carente de energía o decisión, justicia y apego a los valores que se nos inculcaron a los soldados, lealtad al ejército, sentido de apoyo a nuestros conciudadanos, ausencia de odio”.
Al comandante en jefe del ejército se le olvidó que su ex superior está implicado en la ejecución de quince presos políticos durante el paso por La Serena de la Caravana de la Muerte, al mando del general Sergio Arellano Stark, como también en otros hechos de sangre en cuyas investigaciones ha salido a relucir su propia vinculación. La pesquisa desarrollada por el juez Daniel Calvo pasó más tarde a manos del ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago, Joaquín Billard, y derivó en una resolución del 1º de septiembre de 2004, que sometió a proceso al ex comandante del Regimiento Arica, Ariosto Lapostol Orrego; al capitán Fernando Polanco Gallardo, jefe de inteligencia de esa unidad, y a los suboficiales Luis Humberto Fernández Monje y Héctor Vallejos Birtiola, en su calidad de autores de los delitos de homicidio calificado de Bernardo Lejderman y María del Rosario Avalos. La querella que dio lugar a esa resolución también mencionaba como autores, cómplices o encubridores a oficiales del regimiento Arica: Carlos Verdugo Gómez, Jorge Cruz Adaro, Rubén Fiedler Alvarado y Mario Larenas Carmona.
Este último, hombre cercano al general Cheyre, fue ascendido en 2001 a general de brigada y se le asignó la comandancia en jefe de la I División del ejército. Pero no duró mucho en el cargo, debido a la controversia pública que se generó.

Declaración clave

Previo al dictamen judicial, en diciembre de 1999, el ministro Juan Guzmán interrogó en el marco de la investigación de la Caravana de la Muerte al ex oficial de ejército Pedro Rodríguez Bustos, quien proporcionó contundentes pruebas sobre la participación de militares del Regimiento Arica en las ejecuciones de La Serena. La declaración del ex ayudante de Alvaro Corbalán en la CNI sólo fue conocida a fines de 2001, cuando se reveló el contenido de algunos cuadernos secretos del juez Guzmán. Rodríguez Bustos entregó, además, valiosos antecedentes que confirman la participación de los oficiales procesados en la muerte del matrimonio Lejderman-Avalos. Declaró que “los encargados de la operación fueron los miembros de la unidad de inteligencia, compuesta por militares de las especialidades de comando y montaña, pertenecientes a distintas unidades del país, comandados por el capitán Fernando Polanco Rojas (...). Se supo que sin mediar enfrentamiento alguno fueron ejecutados. Lo que se le manifestó a la opinión pública fue que se habían suicidado”.
En este contexto, Ernesto Lejderman Avalos, dirigió una carta al comandante en jefe del ejército, donde le recuerda el homicidio de sus padres y “que usted en persona me llevó a un casa de providencia en donde me cuidaron las hermanas del lugar”. Y añade: “General Juan Emilio Cheyre: Mi petición es que declare a la justicia todo lo que sabe del caso referente al asesinato de mis padres, y transmita a la justicia los nombres de todos los militares que formaron ese día dicha patrulla, ya que de los diez militares que conformaban dicho piquete sólo hay cuatro procesados. Estoy seguro que usted conoce exactamente lo que pasó aquel 8 de diciembre con mis padres y conmigo...”

http://www.voltairenet.org/article142218.html


viernes, 13 de septiembre de 2013

El boinazo blanco de Cheyre

29-09-2004

Ofensiva comunicacional y presiones
El boinazo blanco de Cheyre



No se puede mostrar como una coincidencia el que, en un mismo día –que además es el Día de las Glorias del Ejército-, el Comandante en Jefe use dos de los más potentes medios de comunicación para lanzar sus exigencias de acelerar el fin de los procesos contra los uniformados. Por intermedio de Televisión Nacional y El Mercurio, Juan Emilio Cheyre insistió fuertemente en su tesis del "horizonte judicial" y de la supuesta colaboración prestada por su rama en materia de justicia.

La misma Constitución de 1980, ideada por Jaime Guzmán e impuesta por Augusto Pinochet, habla de que las Fuerzas Armadas y Carabineros son esencialmente obedientes y no deliberantes, como lo señala su Artículo 90, pero el actual Comandante en Jefe insiste en ponerse en el límite de ella o francamente atraviesa la línea con el absoluto consentimiento de Ricardo Lagos.
El Mercurio, que tituló su suplemento de reportajes del domingo con un: "No sé qué tiene que celebrar Chile el 11 de septiembre", intenta dar primero la impresión de un Cheyre alejado del pasado, separado de la dictadura, pero ya en la entrevista en las páginas D8 y D9 el título se transforma a: "La deuda de los políticos con los militares no está saldada", que puede dar la idea de un emplazamiento a los civiles que azuzaron la intervención militar para derrocar al gobierno constitucional de Salvador Allende –que en todo caso no recogieron el guante-, pero que también vuelve a la mañosa interpretación compartida por los militares, la derecha y la Concertación de que en esto "somos todos responsables" y "que la violencia comenzó antes del golpe militar".
Destacando el número de uniformados procesados y condenados, Cheyre señala que "no quiero mandarle mensajes a nadie, pero desde agosto de 2003 hay un proyecto de ley pendiente que, me parece, es para contribuir a solucionar esto". Vuelve a tratar de "ficción" la figura del secuestro permanente asumida para juzgar los casos de detenidos desaparecidos y admite que "nosotros sabemos el destino final… ¡Si la persona está muerta!, ¿cómo va a estar secuestrada? Y siguen excavando". Sin embargo sus palabras chocan con la realidad de sus defendidos, como el mismo ex dictador que ha sido apoyado por él, al que fue a visitar en el Hospital Militar el pasado fin de semana y a quien homenajeó con una misa en estos días de aniversarios. Pinochet ha sido el mayor de los obstáculos para el desarrollo veloz de los procesos, con maniobras múltiples de sus defensores y su supuesta enfermedad irrecuperable.
Otro caso de quienes no han colaborado es el de Juan Carlos Salgado Brocal, actual General de División y Jefe del Estado Mayor General de la Defensa Nacional, quien ha sido llamado a declarar en el caso del Cerro Chena, donde ha afirmado que él estuvo al mando de un sector del cerro donde no le consta que haya existido torturas o ejecuciones de prisioneros. Algo bastante extraño, aunque en eso coincide con otros oficiales, como el actual director de la Fundación Pinochet, Luis Cortés Villa, que tampoco vio nada extraño. Todo eso se contrapone a los testimonios de sobrevivientes, conscriptos y hasta algunos suboficiales y oficiales que los involucran en los terribles hechos que terminaron con la muerte y desaparición de dirigentes ferroviarios de San Bernardo y campesinos de Paine. Además, aprovechando su paso como Juez Militar de Santiago al ser Comandante de la Segunda División, obstaculizó cada vez que pudo la investigación de la jueza especial Cecilia Flores, titular del Juzgado de Letras de San Bernardo a cargo del proceso por el Cerro Chena, quien debía solicitar su autorización cada vez que deseaba ingresar a terrenos militares para continuar su investigación. Tras reiteradas quejas de Salgado, que se tradujeron en amonestaciones de parte de sus superiores, Cecilia Flores fue sacada del caso.
Si un hombre tan cercano tiene estos gestos, no aparece como creíble la afirmación de Cheyre sobre la colaboración de su rama con la Justicia.

La ofensiva comunicacional

Si bien Cheyre no entrega opiniones muy nuevas en la materia, el momento en que sale a la palestra –cuando se conmemoran las Glorias del Ejército-, parece tener la complacencia explícita del gobierno. De hecho, ni Lagos ni Bachelet fueron tomados por sorpresa con las declaraciones del uniformado, como tampoco parecieron molestos ante la evidente intervención del militar en ámbitos de los poderes Legislativo y Judicial.
A pesar de algunas voces en contra, como un destemplado Frei Ruiz-Tagle que pretendió hacer noticia dando órdenes de callar, no se ha visto a los parlamentarios intentar reunir el mínimo de 10 diputados que presenten una acusación constitucional contra el Comandante en Jefe que "compromete gravemente el honor de su institución… y de la nación" al defender y homenajear a un procesado por violaciones a los derechos humanos que, además, se hizo rico mientras ejercía el mismo grado que ostenta hoy Cheyre.
¿Era necesaria tanta exposición en los medios? ¿No existe un conducto regular por el que pueda expresar sus quejas el Comandante en Jefe del Ejército? Lo real es que el accionar de Cheyre viene siendo concertado con la ministra de Defensa y el Presidente de la República en cada acción tendiente a conformar una supuesta reconciliación nacional, al menos en los golpes de efectos que han dado con los homenajes al General Prats, al General Schneider o al mismo padre de la ministra.
La ofensiva sigue insistiendo en un solo objetivo: alcanzar el máximo de impunidad.

Presiones en Tribunales

Al cierre de nuestra edición el ministro Juan Guzmán había dado con la ubicación de los rieles utilizados, probablemente, para adosarlos a los pies de los militantes comunistas secuestrados en mayo de 1976, como forma de culminar sus crímenes en la desaparición de los cuerpos. El hecho volvía a impactar a Chile, especialmente a la gente más involucrada en la defensa de los Derechos Humanos, y se transformaban en un golpe a las palabras de Cheyre. Sin embargo, el mismo juez Guzmán aún no fijaba fecha y lugar para el interrogatorio a Augusto Pinochet luego del retraso en la devolución de los antecedentes del caso por parte del ministro Carlos Villarroel, quien sólo aceleró el traspaso luego de una queja formal de los abogados querellantes.
Las presiones militares al interior del Poder Judicial no son nuevas y en este último tiempo también han afectado a ministros como Alberto Chaigneau, de la Sala Penal, que está viendo el caso de Miguel Angel Sandoval, clave en cuanto a la aplicación o no de la Ley de Amnistía y su posterior uso en todos los casos de detenidos desaparecidos.
Las presiones también alcanzan a quienes se convirtieron en los más estrechos colaboradores de los jueces a cargo de los procesos por violaciones a los Derechos Humanos, los integrantes del Departamento Quinto de la Policía de Investigaciones (ver recuadro).

Las reacciones

Mientras Lavín insiste en apoyar a Cheyre, sin hacerse cargo del emplazamiento a los civiles realizado por el alto uniformado, otros dirigentes de la derecha han permanecido más cautos ante el tema refiriéndose sólo al entrampamiento del proyecto de ley en el Congreso, y la Concertación salió de un primer momento sin reacción para dar paso a voces no del todo unificadas.
Por su parte, las organizaciones agrupadas en la Asamblea Nacional de Derechos Humanos fueron a entregarle una carta a Cheyre, en la que señalan que "manifestamos nuestra profunda preocupación ante el nuevo intento del Comandante en Jefe del Ejército por poner ‘al ladrón detrás del juez’, con esta actitud se pretende una vez más avanzar en la negación de justicia, en el entregar otra cuota más de impunidad.
Nosotros, sobrevivientes y familiares de las víctimas del terrorismo de Estado, somos los primeros interesados en que se avance en la búsqueda de la verdad y que se haga justicia definitivamente. Esto no ha sido posible hasta hoy, porque en primer término los principales responsables de las violaciones de los derechos humanos no asumen su responsabilidad, no cooperan con la justicia, y con el proceso de verdad. No podrá haber un mañana, que garantice un ‘nunca más’ si no hay verdad y en consecuencia justicia".
La diputada Pamela Pereira y la dirigenta de la AFDD Viviana Díaz coincidieron en señalar que "ahora, que se esté pensando fórmulas como para poder terminar con los procesos, parece increíble. Aquí lo que se debiera hacer es seguir insistiendo en que se entregue toda la información para esclarecer todos los casos".
El trasfondo de los dichos del general Cheyre tienen destinatarios claros, los parlamentarios y los jueces, pero dejan en la nebulosa las intenciones de ampliar la impunidad para aquellos que "sirvieron a la patria, liberándola del cáncer marxista".Las medidas consensuadas

Si bien desde el conglomerado oficialista no ha habido una opinión única sobre las palabras del Comandante en Jefe del Ejército, desde el gobierno –con exclusión del ministro Insulza-, las señales han sido positivas y encaminadas a buscar una rápida solución a las quejas del uniformado.
El mismo Ricardo Lagos, poco antes de viajar a Estados Unidos y México, adelantó su disposición a "dictar una nueva legislación para agilizar los juicios de derechos humanos", a lo que el vocero de gobierno, Francisco Vidal, añadió que "la fórmula específica no está detallada ni caracterizada, pero el gobierno y el propio Presidente están disponibles para buscar una fórmula que permita avanzar más rápido en la resolución de temas judiciales pendientes".
Posteriormente, todo tuvo que ser explicado por José Miguel Insulza, quien señaló que existía "la posibilidad de que algunos delitos cometidos con anterioridad a la Reforma Procesal Penal sean juzgados con ese sistema", cosa que estaría estudiando el ministerio de Justicia hace ya algunos meses. El sistema, que debería entrar en vigencia en julio de 2005 en todo el país, da un máximo de dos años para el cierre de los procesos y podría aplicarse a los casos de violaciones a los Derechos Humanos por el denominado "principio pro reo", que se aplica en el caso de que una reforma a la ley beneficie al procesado.
Si bien esta salida es compleja, podría ser aplicada mediante algunos de estos tecnicismos, lo que para algunos abogados sería impresentable –como dijo Pamela Pereira-, pues apunta directamente a un punto final; aunque para otros podría significar un avance, pues –como señala Eduardo Contreras-, lo que más han buscado los abogados de Derechos Humanos es justamente acortar los procesos y llegar a condenas en el más rápido tiempo posible. El mismo abogado se encarga de recalcar que, al contrario de lo que dice Cheyre, son los mismos militares los que alargan la investigación con maniobras dilatorias como las que aplica la defensa de Augusto Pinochet.

Acelerando el proyecto de DD.HH.

El mismo Insulza, desde su cargo de Vicepresidente, despejó el camino de otra de las exigencias de Cheyre: la de la aceleración de los proyectos presentados por Lagos para rebajar las penas de los violadores de Derechos Humanos que colaboren en la entrega de información sobre el destino de los desaparecidos.
Depende del gobierno el que se otorgue urgencia a la tramitación de los proyectos, que se han entrampado en las diferencias entre el PS y la UDI por la definición exacta de a quiénes se los otorgaría el beneficio. Las exigencias de Cheyre apuntan a reponer el articulado inicial del proyecto, que daba una amplia interpretación para identificar a los posibles beneficiados con la rebaja, cosa que Insulza admite que evaluará con los senadores para llegar a algún acuerdo y despachar con rapidez, "porque para nosotros lo importante no es tanto el instrumento, sino más bien el objetivo que se persigue", según señala.
Jaime Gazmuri, senador y vicepresidente del Partido Socialista, ablandó la posición de sus camaradas al señalar que "tenemos ya un compromiso legislativo, que tomó el gobierno con la mesa del Senado y las diferentes bancadas, sobre qué proyectos vamos a aprobar durante este año y éste es uno de los que quisiéramos apoyar".

La desarticulación del Departamento Quinto

Otra de las medidas que ha ido tomando el gobierno, en concordancia con las ideas de Cheyre, es el de la desarticulación de lo que fuera el Departamento Quinto de Investigaciones, creado específicamente para dedicarse a la investigación de los casos de violaciones a los Derechos Humanos, idea que surgió con el primer Director General de la policía civil que asumió tras el fin de la dictadura, el general (R) Horacio Toro –que sería desbancado por una maniobra de los servicios de seguridad uniformados-, y asumido por el prefecto Luis Henríquez, quien se desempeñaría como jefe y formador de los jóvenes policías que fueron destinados a dicho organismo. No sin dificultades internas, como el aislamiento de parte de muchos de sus colegas y la falta de recursos, el Departamento Quinto continuó desarrollándose bajo la dirección de Nelson Mery, logrando grandes avances en los procesos de Derechos Humanos y acompañando la labor de ministros como Juan Guzmán, quien ha destacado siempre su aporte profesional.
En el último tiempo, con la salida de Mery y la elección por parte de Ricardo Lagos de Arturo Herrera Verdugo como nuevo Director General, la situación se ha vuelto, por decir lo menos, incómoda. Las redestinaciones y cambios al interior del Departamento Quinto han estado a la orden del día luego de la asunción del ex jefe de gabinete de Ernesto Baeza, designado a cargo de Investigaciones por Pinochet.
Así, por ejemplo, se les ha indicado a los jueces que trabajen con nuevos colaboradores y no con los más avezados del organismo policial, mientras algunos de éstos son involucrados en extrañas situaciones, como la salida del ministro Daniel Calvo del Caso Spiniak, para quitarles la autoridad moral que tienen al interior de Investigaciones.
Frente a todos estos indicios no se puede evitar la pregunta: ¿fueron sorprendidos el Presidente Lagos y la ministra Bachelet con las declaraciones de Cheyre?

Carta abierta del PC a Cheyre

Señor Comandante en Jefe del Ejército
General Juan Emilio Cheyre
De nuestra consideración:
Ante los diversos pronunciamientos que usted ha realizado en el marco de la celebración de la Independencia Nacional, hemos considerado necesario dirigirnos a usted para exponerle nuestras apreciaciones y nuestros planteamientos respecto de sus dichos.
Ninguna de las víctimas de las violaciones a los derechos humanos cometidos bajo la dictadura de Augusto Pinochet, ha tenido los espacios y la oportunidad para exponer sus argumentos al país, como los que usted ha tenido. Es una forma reiterada de actuar, como representante de un poder de facto, que interviene, incide y presiona para alcanzar sus objetivos sobre la sociedad.
Por la forma como usted expone el origen del golpe del 11 de septiembre de 1973, que a nuestro parecer tergiversa la historia, y por el hecho de ostentar el poder de las armas, que transforma en presión ilegítima su postura sobre la forma como se llevan adelante los juicios sobre violaciones a los derechos humanos, esto adquiere especial connotación y gravedad.
Usted reitera que el golpe militar del 11 de septiembre de 1973, sobre el gobierno civil y constitucional de Salvador Allende, fue causado por una especie de desvarío que involucró a toda la sociedad, y en especial a la sociedad política. Sin embargo, salvo en un documento emanado de la autoproclamada "mesa de diálogo", que es producto de una negociación política y no de la verdad histórica, ni en Chile ni en ninguna parte del mundo hay duda alguna de que el golpe militar fue urdido con antelación al triunfo electoral de la Unidad Popular y desde antes que Salvador Allende asumiera el gobierno, con el apoyo de los Estados Unidos y el financiamiento de organismos de inteligencia norteamericanos, que tuvieron en la derecha chilena, y en sectores del llamado centro político, apoyo y estrecha alianza conspirativa.
La historia demuestra que en las acciones desestabilizadoras previas al golpe jugaron un papel no menor, altos jefes militares de la época.
Las violaciones a los derechos humanos en nuestro país comenzaron el mismo 11 de septiembre de 1973 y continuaron durante los años posteriores, a través del ejercicio de un poder absoluto sobre la sociedad y sobre el pueblo, con prácticas terroristas desde el Estado. En esa acción jugaron un papel relevante cuadros militares de todas las ramas castrenses y policiales.
Efectivamente, hay responsabilidades institucionales que no se pueden negar. Los mandos que aplicaron el terrorismo de estado en Chile, amparados en la Doctrina de Seguridad Nacional, de la cual no hay constancia haya sido desechada, deben responder ante la justicia por los delitos de lesa humanidad y de genocidio. Ambos hechos fueron la base para que durante años la Asamblea de Naciones Unidas condenara a la dictadura de Pinochet. Y eso, como verdad histórica, no ha cambiado.
Usted manifiesta su preocupación porque algunos uniformados responsables de violaciones a los derechos humanos se encuentran sujetos a proceso y sus juicios se estarían prolongando innecesariamente y acusa a la sociedad civil de estarlos victimizando. Curiosamente, esta acusación, del máximo Jefe Militar, se produce cuando la Corte Suprema debe dirimir si aplica o no la Ley de Amnistía dictada por Pinochet y se discute en el Senado una ley de rebajas de pena, que nos parece aberrante, para responsables de violaciones a los derechos humanos.
La "prolongación de los procesos", hecho que no tiene comparación con el vía crucis sufrido durante décadas por los familiares de detenidos desaparecidos y ejecutados, tiene su origen sólo en la negativa de las FF.AA. ante las exigencias de verdad y justicia que les plantea la sociedad chilena y el mundo.
Es hora de que las Fuerzas Armadas escuchen las exigencias nacionales e internacionales para que entreguen todos los antecedentes respecto de las detenciones, desapariciones y ejecuciones que se cometieron bajo la dictadura militar. Las razones que se esgrimen para eximirse de tal deber no tienen justificación alguna y representan una falta de ética insoportable para el futuro de la Nación
Ya no se justifica que en Chile sigamos viviendo presionados por el poder de las armas como forma de mantener la impunidad. Ya es hora de que el Alto Mando se desvincule definitivamente de quienes violaron los derechos humanos y de quienes ordenaron el Genocidio usando el poder militar, incluyendo al ex general Pinochet. El ocultamiento reiterativo de la verdad y la tergiversación de la historia sólo tiene una finalidad: la impunidad para los crímenes de lesa humanidad.
Señor General: no nos mueve el odio ni afán de venganza alguno. Necesitamos de la convivencia democrática real entre civiles y militares. Necesitamos Fuerzas Armadas con una doctrina que privilegie su accionar de Paz en función de los intereses nacionales, que sea un ejemplo para las futuras generaciones. Invocamos razones de verdad y justicia para que esto sea posible.
Sólo cuando la verdad y la justicia emerjan diáfanas, como un sentimiento de grandeza que impregne todo el acontecer de la Patria, podremos hablar de iguales en una sociedad democrática, no excluyente y libre de los temores que la agobian.
Atte.
Guillermo Teillier
Secretario General
Partido Comunista de Chile
Santiago, 21 de septiembre de 2004.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=5329


miércoles, 11 de septiembre de 2013

CHILE: Los documentos de la Policía Bonaerense sobre el golpe de Estado en Chile.

Adelanto del material que presentará la Comisión Provincial por la Memoria
 
Por primera vez en la Argentina se dan a conocer documentos que describen cómo sectores del Ejército, de derecha y fuerzas de seguridad pro golpistas persiguieron a exiliados y ficharon activistas para después deportarlos, asesinarlos o hacerlos desaparecer. 


María Sucarrat y Daniel Enzetti Los informes que Tiempo Argentino muestra en forma exclusiva en esta entrega especial se componen de legajos personales, comunicados internos militares y policiales, órdenes de acción, cuadernillos secuestrados a sectores de la militancia, y memorandos que detallan cada uno de los pasos dados aquí por los que resistían el asalto contra Salvador Allende. 

Pero sobre todo, se destacan nóminas de ciudadanos chilenos que a partir de mediados de septiembre de 1973 solicitaron protección al Ministerio de Relaciones y Culto con sede en Buenos Aires, y los cientos de partidarios de la Unidad Popular que a horas del golpe intentaron refugiarse en la Embajada argentina de Santiago. Muchos de ellos nunca más fueron vistos con vida. 


La documentación había sido elaborada en ese momento por el Servicio de Informaciones Policiales de la Provincia de Buenos Aires (SIPBA), después convertido en Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires (DIPPBA). Y acaba de catalogarse para su difusión pública por la Comisión Provincial por la Memoria (CPM), que la presentará el próximo viernes en un acto en la Facultad de Humanidades de La Plata. "Elemento de ideología comunista". 


El principal trabajo de Inteligencia rescatado lleva el número de expediente 1165, y se titula "Policía de la Provincia de Buenos Aires. Organizaciones, Integrantes Chilenos". Reseña pedidos de informes del SIPBA a sus delegaciones bonaerenses, y los posteriores envíos de esas delegaciones a la oficina central en La Plata. Paso previo a lo que después significarían los operativos de persecución y secuestro de militantes, trabajadores, estudiantes y referentes políticos chilenos y argentinos. 


En uno de los requerimientos, el oficial Ramón Landajo, secretario de Informaciones y Personal del Servicio, pide datos a la policía platense: "Se tiene conocimiento que con motivo del reciente golpe militar en Chile, se ha producido un considerable incremento de asilados de ese país en la Argentina, concordante con ello han aparecido en nuestro país organizaciones de integrantes chilenos que se movilizan y actúan con el apoyo de grupos subversivos locales." Menciona al Frente Patriótico de Resistencia Chilena encabezado por dirigentes del Movimiento de Acción Popular Unificado (MAPU), y los partidos Comunista y Socialista chilenos, que "pretenden integrar un Frente Amplio de Operaciones". 


Y desasna a la delegación, dando un panorama general que sirva para afinar la búsqueda de "subversivos" en La Plata. Landajo explica el trabajo de la "Resistencia Revolucionaria Chilena, integrada por miembros del MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria), MAPU, VOP y PS", que "contaría con el apoyo del ERP 22 de agosto, que le ofrecería asesoramiento técnico y explosivos". 


Grupos que "estarían en directo contacto con los llamados Comité Latinoamericano de Solidaridad… sito en la calle Esmeralda Nro. 582 4to. Piso C", y "Comité de Solidaridad con la Lucha de los Pueblos Latinoamericanos, ubicado en Thames 2472, también de Capital Federal". 


El oficial ordena especialmente seguir de cerca a la Coordinadora de Movimientos de Ayuda a Chile (COMACHI), la que "estaría presidida por el Dr. Oscar Alende". Se piden informes a oficinas policiales bonaerenses de San Martín, Lanús, Chascomús y San Nicolás, entre otras ciudades. Los partes, firmados por los entonces comisario Osvaldo de Baldrich (jefe de la región Tigre) y subcomisario Oscar Gonnet, ordenan remitir en forma urgente "contactos de elementos extranjeros con organizaciones extremistas de Argentina". 


El comisario Osmar Perrela, de Mar del Plata, es uno de los que mejor hace los deberes. El 19 de noviembre de 1973 envía al SIPBA un informe detallado que marca algunos blancos para secuestrar o asesinar. 


Describe una conferencia de prensa realizada el 20 de octubre en la Facultad de Ingeniería local, donde "se fijaron los lineamientos para efectivizar la ayuda al pueblo chileno a través del COMACHI". Y explica que una semana después, en el Colegio de Abogados, se dictó una conferencia "a cargo del profesor Mario Toher, catedrático, que hasta el derrocamiento y muerte de Allende se desempeñó como profesor en la Universidad de Concepción (Chile).


 Habló sobre la situación política actual en Chile y al día siguiente hizo lo propio en la sede de la Asociación Obrera Minera Argentina, situada en la localidad de Batán, partido de Gral. Pueyrredón." Perrela sigue: el 18 del mismo mes, en el Sindicato de Luz y Fuerza, "se realizó un asado contribución y acto popular que reunió a unas 600 personas", donde hablaron "el Dr. Armando Fertita, presidente de la filial local de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre; señora Pilar B. de Castelli, por la Unión Mujeres Argentinas (UMA) y el señor Rector (sic) Polino (NdR: posiblemente se trate de un error de tipeo, y en lugar de una 'r' corresponda una 'h'), representante de la Comisión Central del COMACHI y ex concejal socialista en la Capital Federal". Sostiene que "los oradores en su alocución, rindieron homenaje a los 'patriotas chilenos caídos en la lucha contra el fascismo del Gral. Pinochet y a los millares de torturados chilenos, asesinados y fusilados, los que ensamblan dos figuras americanas cumbres, cuales son el Che Guevara y el Dr. Salvador Allende, los que llevarán a los pueblos a la victoria'". 


Pero más allá de la acción política, al comisario le interesa la plata: "Esta reunión finalizó a las 18:00, desconociéndose hasta el momento el monto de lo recaudado para ayudar a los chilenos." Los sabuesos marplatenses no sólo cuentan lo que pasó, sino que además, adelantan lo que vendría: "COMACHI realizará el próximo 15 de diciembre un funeral cívico para los tres argentinos fusilados en Chile (Teodoro Gonova, Miguel A. Lacorta y N. Bugallo)". 


Y mandan una radiografía de algunos activistas. Fertita: "Argentino, clase 1900, casado, abogado, L.E. 1.274.668… presidente de la filial local de la LADH… Actuó en 1966 en la Comisión Auspiciadora adherente al Congreso Latinoamericano por la Autodeterminación de los Pueblos, en solidaridad con Cuba y Santo Domingo… Elemento de ideología comunista". Pilar Castelli: "No registra antecedente en esta Delegación y a la brevedad se informarán sus datos de identidad…". 


Elías Caro: "Chileno, clase 1928, residente en el país desde 1948, yesero… El 25-4-56 fue detenido cuando efectuaba inscripciones murales y pegaba afiches del Partido Comunista… Integraba el Movimiento de Unidad y Coordinación Sindical (MUCS)… 


El 26 de enero de 1969, en un procedimiento realizado por la Policía Federal en la calle Champagnat 1865 de Mar del Plata, durante una reunión comunista, fue detenido conjuntamente con otros elementos de esa ideología." "Infiltrado personal de esta Delegación…" Otro de los informes descubiertos corresponde a la policía de San Martín. Sostiene que "en la calle Matheu Nº 943 existe una entidad denominada "Centro Cultural Manuel Rodríguez de chilenos residentes", cuyo presidente actual es el señor Ulises Friz, que infiltrado personal de esta Delegación con las pertinentes coberturas y mantenidas charlas con miembros de la nombrada Organización se sabe que los días jueves a las 19.00 horas se realizan reuniones con delegados de la 'Liga por los derechos del hombre (sic)'".


A las que "concurre la conocida dirigente del PRT, Nora Sciapone, y asimismo es probable que concurran elementos del ARP que estarían conectados con la dirigente antes nombrada". El memorando, firmado por Ernesto Verdún, jefe de la delegación, explica que varios de los militantes que se mueven en la ciudad "concurren y se reúnen los días martes a la noche en el Sindicato de Músicos de la Capital Federal, siendo integrantes de esas reuniones dirigentes estudiantiles de la Facultad de Filosofía y Letras y del 'Frente Patriótico de Resistencia Chilena'", que "en forma clandestina son solventados por la 'Liga de Resistencia Chilena' en lo que respecta a víveres, descanso, morada, etc.". Y finaliza: "Se deja constancia al señor Jefe que las presentes averiguaciones fueron practicadas a un nivel de absoluta reserva y cobertura, por lo que no fue dable abundar en mayores y más profundos detalles". 


Carlos Stella, inspector de la delegación San Justo del SIPBA, envía su trabajo el 14 de noviembre de 1973: "La Coordinadora de Movimientos de Ayuda a Chile, COMACHI, está presidida por el Dr. Oscar Allende (sic), e integrada asimismo por los legisladores Héctor Sandler, Amaya, y Solari Irigoyen, entre otros". Otro parte, correspondiente al trabajo que realizaban en La Plata los grupos de solidaridad a exiliados trasandinos, reproduce en detalle lo hablado durante esos plenarios. "Hicieron además consideraciones sobre la situación de Chile –redactan los efectivos bonaerenses–, estimando que los fusilamientos y demás acciones represivas son muestra de que la Junta Militar no se siente segura y que el pueblo chileno, recompuesto y reorganizado, emprenderá una ofensiva que hará revertir el proceso". 


Y agrega: "Finalmente señalaron que la campaña de difusión que desarrollan esas entidades, tiene como finalidad de que la población viendo como obra la dictadura militar en Chile y conociendo todos los hechos, se encuentra esclarecida con respecto a quienes son los enemigos del pueblo y cuales son sus métodos, para que así se aleje la posibilidad de que esa circunstancia se repita en Argentina, en cuanto el Gobierno del Pueblo tome medidas de reivindicación y liberación (sic)". Insumos para las fichas personaleS. 


El trabajo de espionaje, infiltración, averiguación de antecedentes políticos y cruzamiento de datos con otras dependencias policiales del país fue posibilitando que el SIPBA armara el primer gran archivo de sectores y cuadros "marxistas" de la Argentina, a partir de la influencia de Isabel Martínez y José López Rega durante el tercer peronismo, y sobre todo después de la muerte de Juan Perón el 1 de julio de 1974. Convertido en la DIPPBA después del golpe de Estado de 1976, el Servicio empezó a combinar en sus planteles represivos policías bonaerenses en actividad con efectivos exonerados por mal desempeño y maniobras de corrupción. 


Asesorados por la derecha del movimiento y expresiones ultramontanas de diferentes sectores sociales, que después recalarían en fuerzas de choque como las Tres A o la Concentración Nacional Universitaria (CNU). Así se explica que inmediatamente al asalto de gobierno ocurrido en Santiago, y la muerte de Allende, el Servicio haya puesto énfasis en los delegados estudiantiles que se plegaron a la resistencia, y en aquellas acciones de repudio que en la Argentina contaban con la colaboración de la universidad. 


Una de esas acciones fue el Acto de Solidaridad con la Lucha de los Pueblos Latinoamericanos organizado por sectores de Quilmes, a fines de 1973. En un informe enviado al Servicio por el entonces comisario Delfor Gallo, de la delegación Lanús, el espía desmenuza la actividad reproduciendo lo dicho por los oradores. Arranca con el docente Ricardo Bonaglia: "Se refirió al proceso de 'Liberación' del continente americano, que comenzó con la Revolución cubana, que sacudió violentamente el yugo de la dominación imperialista yanqui, tras los postulados democráticos de 'Fidel Castro' y 'Ernesto Che Guevara'".


Sigue con el abogado y también docente Alejandro Tello, quien "se refirió a que el Pueblo Argentino debe reclamar de sus gobernantes que exijan de la dictadura militar chilena el libre traslado de los exilados a nuestra Tierra, que se encuentran refugiados en nuestra representación diplomática en aquél país". Y describe conceptos del diputado Sandler, que "finalizó sus palabras con un vibrante llamado al socialismo nacional y a la liberación". El original mecanografiado finaliza: "La concurrencia siguió con interés la palabra de los oradores y aplaudió sostenidamente a los oradores, en clima de total cordialidad."   el cuadernillo "movimiento por la liberación" Como parte del material exhibido por la CPM, se conoce por primera vez desde su secuestro un cuadernillo mecanografiado por el Movimiento por la Liberación, que participó en varias de las actividades de solidaridad hacia el pueblo chileno inmediatamente después al golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973. 


Algunos párrafos del documento: "Frente a las poderosas acometidas de los pueblos en la lucha por lograr su Liberación Nacional, la Democracia popular y el Socialismo, ante la toma de conciencia de miles de millones de oprimidos y las sucesivas derrotas que esos pueblos infligen al imperialismo, los imperialistas, encabezados por EE UU, se ven obligados a recurrir a una nueva forma de colonialismo encubierto y disfrazado: el neocolonialismo."


"Su propósito es dividir y ocultar las luchas que llevan a cabo las naciones y pueblos oprimidos contra su enemigo común, el imperialismo yanqui. En este marco, se trata de que el genocidio cometido contra el pueblo vietnamita quede aislado y sin aparente relación con las tremendas masacres cometidas contra los pueblos de Bolivia, Paraguay, Brasil, Chile y Argentina." El texto denuncia a "Pinochet y su camarilla fascista en Chile", y elabora un informe de la realidad argentina de entonces: "El índice de mortalidad infantil alcanzado en 1970 fue del 63,10 por mil, es decir que de cada mil niños que nacen, más de 63 están condenados a muerte." 


"La desocupación que crea mano de obra barata para los monopolios supera el millón y medio de obreros, empleados y campesinos." "La crisis de la vivienda propia ha creado el hacinamiento en villas, pensiones y hoteles." Y "el 50 por ciento de los niños argentinos en edad escolar no alcanzan a completar el ciclo de educación primaria”. También describe la distribución del mercado en pocas manos norteamericanas, y explica que la mayoría de los argentinos, a pesar de no tener conocimientos en economía, "sabe que la presencia del imperialismo yanqui es una realidad cotidiana…  


Al despertarse por la mañana se encuentra bajo sábanas Grafa-Bunge y Born (de la United Merchants de Nueva York) sobre su nuca… en unos minutos se lavará los dientes con Kolynos (del consorcio American Home Products)… se peinará con fijador Palmolive (subsidiaria de The Gillette Company)… el desayuno lo hace con Nescafé (del monopolio suizo-yanki Nestlé, subsidiario de la Banca Morgan) y con leche La Martona (del grupo Ledesma ligado a la banca Rockefeller) … 


El azúcar puede provenir del ingenio La Esperanza (del grupo yanqui Deltec)… en caso de emplear un edulcorante artificial, usará Bucaryl (de la subsidiaria de Abbot Laboratorios)… Servirá el desayuno sobre una mesa cubierta con un laminado plástico (fabricado por el consorcio yanqui Witcel Bond), lo acompañará con galletitas Criollitas (del grupo inglés Bagley) y margarina untable o manteca (de Molinos Río de la Plata, propiedad de Bunge y Born)… 


Al encender la hornalla de la cocina, estará usando gas de garrafa ESSO, se vestirá con una camisa de Acrosel (elaborada por el monopolio Sudantex) y con pantalón Farwest." Y finaliza: "Ya fuera de su casa, cuando tome el tren, viajará en un vagón hecho por General Motors, o tomará un colectivo Berdford." 


Los archivos que hoy hablan 

11.09.2013 
Salvador Allende y la vía chilena al socialismo

Pequeña síntesis del material recopilado e interpretado por la Comisión Provincial por la Memoria, en referencia al golpe militar registrado en Chile y su vinculación con la Argentina. 

En los legajos del archivo de la ex Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires (DIPPBA) se encuentran muchas menciones indirectas a la experiencia de la Unidad Popular en Chile entre 1970 y 1973. 

En la presente Colección incluimos dos documentos que consideramos muy significativos por las dimensiones que abordan. Uno de los legajos incluye recortes de la prensa gráfica argentina realizados por la DIPPBA sobre el triunfo de la Unidad Popular, el atentado que derivó en la muerte del jefe del Ejército René Schneider y los acuerdos en el Congreso con la Democracia Cristiana, que permitieron finalmente asumir la presidencia a Salvador Allende el 3 de noviembre de 1970 (Referencia Nº 13.698. "Sucesos de Chile". Tomo 3 bis). El otro legajo (Referencia Nº 15.876 "Situación política de la República de Chile") es un análisis de la situación social y política de Chile en octubre de 1972, durante el gran paro patronal producido contra el gobierno de Allende. 


Informes de diferentes fuentes y teletipos enviados a todos los servicios de inteligencia por la SIDE, razón por la que aquí se conserva una copia. 


PERSECUCIÓN Y ASILO TRAS EL 11 DE SEPTIEMBRE. Mesa Ds, varios. Legajo N°1171. "Nómina de asilados en Embajada Argentina en Chile y nómina de personas que han solicitado salvoconducto al MMRREE y Culto.” En este legajo fue incorporado un Parte de Informaciones elaborado tras una reunión realizada por un Grupo de Tareas del I Cuerpo el 20 de Noviembre de 1973 sobre las personas que se hallaban asiladas en la Embajada Argentina en Santiago de Chile al 7 de noviembre de 1973 y, también, el análisis de los antecedentes de dos grupos de personas que solicitaron conjuntamente sus salvoconductos al Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile para poder salir del país rumbo a la Argentina. 


Estas investigaciones corresponden a sólo un pequeño fragmento del total de los asilados, pero el documento vale como muestra de las investigaciones realizadas sobre ciudadanos argentinos, chilenos y de todo el mundo que se encontraban en Santiago de Chile al momento del golpe de Estado. Muchos de ellos asilados, a su vez, tras huir de sus países de origen (como Bolivia, Brasil, Uruguay), que ya se encontraban bajo el yugo de dictaduras cívico-militares. Referencia Nº 16.603. Son Partes de Informaciones firmados por el Jefe de Seguridad Federal, Coronel (RE) Rubén Gregorio Berazay, y distribuidos a trece servicios de inteligencia de Argentina durante el mes de diciembre de 1973, con las nóminas, fotografías y antecedentes de las personas arribadas de Chile entre septiembre y diciembre de 1973. 


La totalidad de las personas registradas en esta serie de legajos habían recurrido a la Embajada Argentina en Santiago de Chile a partir del golpe de Estado del 11 de septiembre y habían ingresado a nuestro país tras conseguir sus salvoconductos. Las fojas con las fotografías y los antecedentes personales (razones por las que se encontraba en Chile, fecha de ingreso a nuestro país, lugar donde fijó residencia; así como dos apartados donde se analizan antecedentes penales e ideológicos) fueron reorganizadas a partir de diciembre de 1974 por la DIPPBA (entonces SIPBA) y conformaron con ellos diferentes tomos del legajo de Referencia Nº 16.998. 


En esos tomos continúan las investigaciones de inteligencia sobre ellos. Sobre toda la información del Archivo rige la Ley Nacional 25.326 de Habeas Data, que implica la protección de la intimidad de las personas allí mencionadas, por lo tanto hemos decidido no incorporar los mencionados tomos dentro de la colección. Referencia Nº 16.998 "COMACHI. Adherentes y residentes chilenos. Sept 1973". Seguimiento a las actividades de las diferentes filiales de los Comités de Ayuda a Chile en toda la provincia de Buenos Aires y otros agrupamientos de solidaridad, así como relevamientos de antecedentes de muchos de sus adherentes. 


Cuenta con documentación desde el momento del golpe del 11 de septiembre de 1973 y de su primer aniversario, que incluye folletos, volantes, transcripciones de discursos, nómina de participantes, e informes de distintos organismos de inteligencia (SIDE, SIN, etcétera), que da cuenta del funcionamiento de la Comunidad Informativa. También se reúnen allí antecedentes de aquellos que ingresan al país como asilados, fotografías y prontuarios que elabora Seguridad Federal. Referencia Nº 13.698. "Sucesos de Chile". 


Los tomos seleccionados de este legajo constan fundamentalmente de recortes de notas periodísticas publicadas desde el año 1970 hasta el año 1975, hemos excluido los materiales previos y posteriores referidos a conflictos limítrofes entre Argentina y Chile que dan origen al conjunto de legajos. Tomo 5. Antecedentes de personas que llegaron de Chile solicitando asilo. Mesa Ds, Varios, Legajo N 3827. 


Que refiere a la toma de rehenes en Acnur durante el año 1975.     

este viernes a las 18:30
Los documentos que hoy adelanta Tiempo Argentino serán presentados por la Comisión Provincial por la Memoria el próximo viernes a las 18:30 hs. en el aula E2 de la Facultad de Humanidades de La Plata, ubicada en Calle 48 entre 6 y 7, de esa ciudad. Los originales conforman la entrega 17 de la colección del Centro de Documentación que administra la Comisión, titulada "El golpe de Estado en Chile y su impacto en la región". En la jornada también se llevará a cabo la charla "A 40 años del golpe en Chile, los desafíos de las democracias en América Latina", coordinada por la CPM y la Maestría de Historia y Memoria de la Facultad. Participarán del panel Patricia Funes, doctora en historia y miembro del Consejo Asesor de la CPM; Ana Barletta, directora de la Maestría en Historia y Memoria; y Marta Cisterna, coordinadora de la Comisión de Observadores de DD HH de la Casa de la Memoria José Domingo Cañas, de Santiago de Chile (teleconferencia). Sandra Raggio será la moderadora. 

Me gustan los estudiantes

11.09.2013
Las acciones de la Bonaerense apuntaron al trabajo militante de la juventud
Varios documentos sostienen las investigaciones policiales a militantes y estudiantes. Algunos de ellos: 

Asunto: Actividad estudiantil. 
Síntesis: En inmediaciones del Comedor Universitario, hoy al mediodía, un joven que por medio de un brazalete identificábase como perteneciente a la Juventud Peronista, utilizando un megáfono invitaba a los estudiantes de todas las tendencias a concentrarse a las 19.00 de la fecha… 

Asimismo, para invitar a dicho acto, FULP y FUA refrendaron panfletos con la misma finalidad, señalando en los mismos su adhesión al pueblo chileno… En inmediaciones a la Facultad de Ciencias Médicas, firmados por el Centro de Estudiantes de Chile-La Plata, se invitaba a diversos actos… (17 de septiembre de 1973). 


Asunto: Manifestación estudiantil en la zona céntrica. Ampliando información relacionada con la manifestación estudiantil, la misma se detuvo al pie del monumento erigido en la Plaza Italia, una vez allí realizaron un minuto de silencio a los caídos en los sucesos de Chile… 


A continuación usaron de la palabra tres oradores no identificados, quienes se refirieron a los sucesos que culminaron con el derrocamiento del presidente chileno Salvador Allende. (14 de septiembre de 1973). las 


JUVENTUDES POLÍTICAS ALUDEN A LOS GRAVES HECHOS DE CHILE. Una declaración de enérgico repudio "al bárbaro golpe de las fuerzas armadas chilenas, orquestado –dice– por el imperialismo yanqui y la oligarquía cipaya" ha emitido la Coordinadora de Juventudes Políticas de Pergamino… Luego de afirmar que este hecho sume al pueblo chileno en una dictadura reaccionaria, expresa que ello forma parte "de la estrategia orquestada por el imperialismo yanqui en toda la América Latina. (Sin fecha identificada). 


ACTIVIDAD ESTUDIANTIL, LA PLATA. "En la fecha y siendo aproximadamente las 11.30 hs., un grupo de alrededor de 300 estudiantes, pertenecientes a establecimientos secundarios de esta ciudad, se congregaron… con la finalidad de manifestar a viva voz su repudio "por los hechos ocurridos en la República de Chile. Luego de proferir palabras hostiles hacia los militares que intervinieron en el alzamiento del vecino país, los estudiantes entonaron estribillos tales como: "Nixon, yanki gorilón, el pueblo te saluda, la p... que te parió". (12 de septiembre de 1973). 

Fuente:TiempoArgentino
Envío:Agnddhh

Guayacán, donde ejecutaron a niños
En recuerdo de Rodrigo Palma Moraga y Jimmy Christie Bossy
Por Arnaldo Pérez Guerra

CONOZCA: Coquimbo, donde dinamitaron a Sonia, Mario y a Germán



El ejército niega todavía que Cheyre esté vinculado con el asesinato de dos niños en Guayacán, Región de Coquimbo, ocurrido en diciembre de 1973. La querella fue presentada por los abogados Hugo Gutiérrez y Juan Bustos en julio de 2001 contra el ex dictador Pinochet, e interpuesta por los familiares de Rodrigo Palma Moraga y Jimmy Christie Bossy, de 8 y 9 años de edad respectivamente. Los menores fueron fusilados por una patrulla militar que custodiaba unos gaseoductos en una población del sector La Herradura (Guayacán), habitada por funcionarios de Impuestos Internos.
"¿Qué saben ustedes...?" La tarde del 24 de diciembre de 1973, tres niños -Rodrigo Javier Palma Moraga, Jimmy Christie Bossy y Patricio Díaz Gajardo-, jugaban en las cercanías de la población ubicada en la parte superior de los estanques para el almacenamiento de combustible en Guayacán, Coquimbo. El padre de Patricio, al regresar de su trabajo, vio a los niños y se llevó a su hijo a casa. Los otros dos menores quedaron ahí, y no llegaron jamás a sus hogares, cuestión que causó alarma en el barrio. Los vecinos se organizaron en parejas para buscarlos, y se vieron obligados a infringir el toque de queda que, ese día, por ser Navidad, se alargó hasta las 21:00 hrs.
Nelson Díaz, padre de Patricio, y Luis Varas, utilizaron un automóvil. Llegaron hasta la portería de los estanques. Allí se percataron que, extrañamente, no había ningún militar, ni guardia. Los estanques eran custodiados permanentemente por los militares. Horas antes habían constatado la presencia de muchos soldados, que disparaban sus metralletas de manera habitual sin que nadie supiera hacia qué blancos. Claro, a los pobladores les habían dicho que ahí "se podían producir atentados extremistas", pero nada de eso había ocurrido. El personal que custodiaba los estanques pertenecía al Regimiento de Artillería Motorizado Nº2 "Arica" de La Serena.
Los vecinos, alarmados y frustrados por la búsqueda inútil, regresaron a sus casas. Nelson Díaz y Luis Varas fueron detenidos por una patrulla de militares que les revisaron su auto e, incluso, dispararon sobre el techo del Fiat-600 en que se movilizaban. Contra la muralla y con las manos en la cabeza, fueron amenazados de muerte en caso de moverse. Así permanecieron allí, en espera de alguien de mayor rango apareciera; y eso ocirrió algo después, cuando un capitán les presentó excusas y los dejó en libertad. Como consecuencia de la desaparición de los menores, la vida del barrió cambió radicalmente. La casa de Raúl Palma, padre de uno de los niños, se veía permanentemente custodiada. La población fue cercada y se sometió a las familias de los menores a "arresto domiciliario". Toda la población fue allanada por militares armados quienes los interrogaron sobre "la desaparición de los menores" y "qué sabían de eso".
Balas militares 
Como si el arresto domiciliario no hubiera sido suficiente abuso, los padres de los menores empezaron a ser trasladados a menudo al regimiento, para ser torturados. Mientras tanto se efectuaban intensas búsquedas para dar con el paradero de los niños, participando el Cuerpo de Bomberos de Coquimbo, carabineros e Investigaciones con una brigada de Homicidios que enviada especialmente desde Santiago. Carabineros utilizó perros policiales "expertos en rastreo". Sin embargo, la búsqueda fue infructuosa.
En agosto de 1978, niños del vecindario -que jugaban en el sector-, encontraron los restos de los menores sepultados a orillas del camino que conduce a la playa La Herradura, cercano a los depósitos de combustible, y a una distancia de, aproximadamente, 100 metros de las casas. Estaban a una profundidad no superior a 20 centímetros, lo que resulta completamente incomprensible dado que en el lugar se buscó afanosamente, incluso con los perros policiales.
"Debido a esto y otros antecedentes presumimos que los cuerpos fueron colocados allí con posterioridad", señala el abogado Hugo Gutiérrez. En el Instituto Médico Legal de Santiago, se realizaron los peritajes. Los padres fueron citados para la entrega de los restos, entrevistándose con un médico legista, que practicó la autopsia. Les indicó que la causa de muerte era "a consecuencia de impactos de bala de grueso calibre, provocándoles la destrucción del 75% del cráneo", y agregando que "esos proyectiles los usan sólo el Ejército". Sin embargo, el médico les señaló que "no podía certificar esa causa de muerte". "Efectivamente el certificado señala 'causa de muerte indeterminada'", agrega Gutiérrez.
En la querella se cita, en calidad de inculpados, a Ariosto Lapostol Orrego, comandante del Regimiento Arica, Juan Emilio Cheyre Espinoza, que en el momento de ocurridos los hechos se desempeñaba como ayudante del comandante Lapostol (su "delfín"), y va dirigida contra Augusto Pinochet y "todos los que resulten responsables". También se cita a Osvaldo Pincetti (*), que mantuvo secuestrados a los padres de los niños, y al oficial Carlos Verdugo Gómez, que formaba parte de la Unidad Especial de Inteligencia del Regimiento "Arica".
Se presume que el grupo que estaba de guardia en ese momento, fue el que fusiló a los niños. Después, escondieron los cuerpos para volver a enterrarlos en las cercanías cuando la búsqueda de la policía y los vecinos terminó. Por eso no había ningún militar cuando los vecinos los buscaron en los estanques. Los padres nunca presentaron el caso en ninguna instancia, "por temor. No se califica todavía la participación de Cheyre. Lo citamos en calidad de 'inculpado'. No sabemos qué participación tuvo, y queremos que declare lo que sabe. Es razonable pensar que él, como ayudante del comandante, supo de los hechos y está al tanto de la participación de la patrulla militar. El ministro Guzmán hasta ahora no ha citado a nadie en el proceso", señala Hugo Gutiérrez.
Lapostol, Moren y Cheyre El ex comandante del Regimiento "Arica" de La Serena, Ariosto Lapostol Orrego, niega que sus oficiales hayan participado en los fusilamientos de la Caravana de la Muerte, o dando un tiro de gracia por orden de Arellano. El año pasado, señaló a Canal 13: "Yo le ordené en forma taxativa al entonces teniente Cheyre que ninguna persona ni ningún oficial, ni suboficial, cabo, sargento, soldado, participara en nada, ni en un consejo de guerra, a la orden del general Arellano". Sin embargo, Lapostol confirmó que "los ejecutados fueron elegidos por Arellano".
En la Caravana de la Muerte viajaba el capitán Marcelo Moren Brito, que formaba parte de la Agrupación de Combate Santiago-Centro bajo el mando también de Arellano Stark. Moren Brito viajó a Santiago horas antes del golpe militar en septiembre de 1973. Moren no era un desconocido en La Serena: era en ese momento, el segundo comandante del Regimiento "Arica".

Este artículo Arnaldo Pérez Guerra, fue publicado por El Siglo y La Insignia, en marzo del 2002, bajo el título "La responsabilidad de Cheyre"

(*) Nota de "Las historias que podemos contar": Recuérdese que el Pincetti nombrado, era un empleado civil de la DINA y el CNI con conocimientos de hipnosis y parapsicología, cuyos alias eran "el Pincetti" y "profesor destino" porque conducía un espacio radial de horóscopos antes del golpe; y cumple hoy prisión por su involucramiento en el asesinato del carpintero Juan Alegría, crimen encargado por su jefe Álvaro Corbalán Castilla -preso también a cadena perpetua-, para encubrir el asesinato del líder sindical Tucapel Jiménez. El profesor destino intentó hipnotizar al carpintero Alegría para que éste escribiera una nota autoinculpándose por el asesinato de este dirigente; por lo tanto, es posible que estuviera intentado conseguir que los padres de los niños se autoinculparan por el asesinato de sus propios hijos.
Envío:Agnddhh

NELSON CAUCOTO, ABOGADO DE DERECHOS HUMANOS QUE ESTUVO EN LA VICARIA DE LA SOLIDARIDAD
“Hay que esclarecer todos los crímenes”
Por Christian Palma

Caucoto señala que la única posibilidad de una “verdadera reconciliación” en Chile es a partir de que la Justicia avance en el esclarecimiento de las violaciones a los derechos humanos durante la dictadura de Pinochet.
Desde Santiago
“Una forma, en definitiva, de lograr avanzar en la reconciliación está dada por el esclarecimiento de los crímenes de la dictadura.”
Nelson Caucoto es el actual jefe del Departamento de Derechos Humanos de la Corporación de Asistencia Judicial. En plena dictadura trabajó en la Vicaría de la Solidaridad (organismo de la Iglesia Católica, creado por el papa Pablo VI para ayudar a las víctimas del régimen militar) y luego en la Fundación de Ayuda Social de las Iglesias Cristianas. Además presentó más de 300 querellas en contra de Augusto Pinochet y es uno de los principales litigantes en causas de DD.HH. Con más de 30 años de experiencia, ha llevado adelante casos emblemáticas como Víctor Jara, Degollados, Operación Albania, Paine y Lonquén, entre otros, lo que le valió, en 2007, el Premio de Derechos Humanos. El 11 de septiembre de 1973, este destacado abogado cursaba el último año de Derecho en la combativa Universidad de Concepción y, como a casi todos los de su generación, la fatídica fecha le cambió la vida para siempre.

–¿Cómo llega a convertirse en abogado de DD.HH. y qué casos lo conmovieron más?
–El golpe militar me hizo cambiar las prioridades, y me nació la necesidad de poner mi profesión al servicio de la gente que estaba sufriendo y siendo perseguida. Apuré el tranco, hice mi memoria para licenciarme y me fui a Santiago. Me presenté en enero de 1976 a una entrevista con Fabiola Letelier en la recién creada Vicaría de la Solidaridad, y me quedé en ese organismo hasta que terminó, en diciembre de 1992. No podría decir que un caso me conmovió más que otro, ya que todos tienen componentes brutales en común de muertes, torturas, vejaciones y desapariciones. El dolor en los familiares es tan grande... eso, en parte, es lo que me ha mantenido hasta estos días trabajando en las causas, buscando verdad y justicia.

–¿Qué le parece el caso del ex general Juan Emilio Cheyre y los nuevos episodios de violaciones a los DD.HH. que siguen saliendo a la luz?
–Tengo opiniones divididas. Comenzando por valorar su tarea como comandante en jefe, que permitió un reconocimiento histórico de los crímenes cometidos por esa fuerza, señalando que una cifra cercana a las 200 víctimas fueron ultimadas y lanzadas al mar por los militares, para luego dar un paso también inédito en cuanto a suscribir un compromiso de no vincularse nunca más con un golpe de Estado. Eso, creo, constituye un legado que hay que tener presente, pues no recuerdo una situación de esos alcances en los militares de este continente. Todo ello lo hizo en el marco de una ofensiva inmensa en su contra de los militares en retiro, y de una silenciosa oposición interna de los militares activos. No fue fácil hacerlo, qué duda cabe. Ahora, ese gran aporte de Cheyre se ha visto ensombrecido a la luz de lo acontecido en el caso Lejdermann (ver edición del 28/08/2013 de Página/12), por la precariedad e insuficiencia de sus respuestas en el caso concreto. No parece aceptable que haya sostenido que nunca leyó el Informe Rettig (sobre violación a los DD.HH.), que es un instrumento de carácter estatal y oficial del gobierno de Chile, y que por tanto nunca se interesó por conocer mayormente el devenir del caso.

–¿Qué falta en Chile para que exista una verdadera reconciliación? Al parecer, los odios y diferencias siguen pasando de generación en generación...
–Es verdad que no hay una completa reconciliación entre los chilenos; sin embargo, hay aspectos que anuncian luces esperanzadoras. Hemos avanzando en reconocer que los crímenes existieron. Se ha reconocido que las violaciones de derechos humanos en la dictadura dejaron una inmensa secuela de sufrimientos y dolores, con chilenos torturados, ejecutados, desaparecidos y exiliados. Otra señal la otorga el avance de la Justicia, respecto de la cual ya no existen los reparos de hace algunos años, y existe consenso de que los tribunales deben seguir cumpliendo su tarea de investigar los crímenes cometidos. Una forma, en definitiva, de lograr avanzar en la reconciliación está dada por el esclarecimiento total de los crímenes cometidos por la dictadura.

–¿Cómo se viene este nuevo 11 de septiembre, teniendo en cuenta el escenario de los 40 años del golpe y que a Piñera, los otros 11/9, le han tocado más bien tranquilos?
–Los 40 años del golpe militar han tenido y van teniendo características distintas a los anteriores decenios. No creo que alguien haya imaginado alguna vez que cuatro décadas más tarde el recuerdo del golpe estuviera tan intensamente presente en la sociedad chilena como lo está hoy. Los medios de comunicación han cumplido un enorme papel en estas efervescencias. Los reportajes en diarios, revistas, radios y las imágenes de la TV dan cuenta de un reencuentro liberador con la verdad de lo ocurrido en la dictadura. Se han mostrado imágenes jamás vistas por los chilenos. Hoy proliferan los seminarios, encuentros y debates en las universidades y organizaciones sociales. Todo ello le hace bien a Chile. Ello ha traído aparejada una variada manifestación de perdones o reconocimientos que nunca antes se habían hecho. Las palabras del presidente Piñera y del senador Carlos Larraín (del derechista partido RN) son valorables en ese sentido. Hoy pareciera que todos abrazan la causa de los derechos humanos.

–¿Qué tan lejos estamos de la Justicia tan necesaria para cerrar heridas? ¿Hay avances en la materia?
–El avance de la Justicia ha sido significativo y hay que valorarlo. Hoy existen aproximadamente 800 procesamientos dictados contra los violadores de derechos humanos en los últimos 13 años, cuestión nunca vista en los 27 años anteriores. Existen alrededor de 250 agentes condenados por violaciones a los derechos humanos. En la actualidad, en Chile existen 1400 juicios por derechos humanos. En el país, la Judicatura ha tenido un giro de 180 grados. En tres años se ha avanzado más que en los 27 años anteriores. La Justicia ha ido haciendo su trabajo y hay que instar para que no exista víctima que no haya tenido la posibilidad de una investigación judicial seria, imparcial y efectiva. Nuestra crítica fundada y responsable a esa actividad judicial radica en la escasa cuantía de las penas a los criminales, lo que nos parece inadecuado por la gravedad de los crímenes y la necesaria prevención general y especial que conlleva como fines la pena. Hay que impedir a toda costa que en el futuro estos crímenes se repitan, y para ello hay que intimidar a los delincuentes con penas racionales, justas y proporcionales a la gravedad de los crímenes.

–¿Queda mucho aún por conocer? ¿Saldrán a la luz más casos de violaciones a los DD.HH.?
–Gran parte de la historia de Chile en dictadura está en los expedientes judiciales con los que se han ido esclareciendo los crímenes. Esos expedientes dan cuenta de la política de exterminio que se practicó. Y en ese exterminio se utilizaron todos los métodos imaginables e inimaginables. Se fusiló, se quemó, se explosionó, se degolló, se mató gente en la tortura, en falsos enfrentamientos, se inocularon sustancias tóxicas, químicas, bacteriológicas y se usó el gas sarín. Todos los días se están dictando nuevos procesamientos, nuevas condenas. Cada juicio es más verdad construida. Lo más significativo es que nadie se opone o se cruza como en el pasado reciente a esa actividad judicial.

–¿Qué le parece que la Corte Suprema reconozca omisión y responsabilidad en graves acciones durante la dictadura de Pinochet?
–Uno de los aspectos centrales en la actividad judicial en derechos humanos es el comportamiento de los tribunales. Los del tiempo de la dictadura fueron obsecuentes y funcionales a los designios de la tiranía, brindándole una amplia y total impunidad. Sin embargo, hoy ese poder judicial es distinto y ha ido fijando las bases de una futura convivencia nacional con una nueva perspectiva histórica. Así, nuestra Judicatura, desde no hace más de diez años a la fecha, ha incorporado plenamente el Derecho internacional de los derechos humanos, y ese instrumental jurídico obligatorio para el Estado de Chile ha permitido que judicialmente se declare la imprescriptibilidad de los crímenes de lesa humanidad. Ese es un legado para las futuras generaciones y una clara advertencia para las eventuales dictaduras del futuro, por cuanto sus crímenes serán perseguidos donde sea o cuando sea que se hayan cometido. Los fallos de la Sala Penal de la Corte Suprema han sido iluminadores en ese sentido y tienen una dimensión histórica que es bueno resaltar. Que la Corte Suprema en pleno, el viernes pasado, haya reconocido las omisiones y la grave desprotección en que se dejó a los ciudadanos me parece una buena determinación, y viene a sumarse a este nuevo clima que inauguran los 40 años. Quizá lo que más destacaría en esa declaración es aquella parte en que el máximo tribunal insta a todos los jueces del país a persistir en el esclarecimiento de los crímenes de la dictadura. Ese es el camino.
Fuente:Pagina12
Envío:Agnddhh


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La Historia Oculta del Régimen Militar

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