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martes, 23 de octubre de 2012

A pesar de intentos de la derecha de desmarcarse de Pinochet, su pasado la persigue: en el estreno de la película NO conozca los "40 principales" que lucharon por el SÍ


Por Javier Insulza

A propósito de la avant premiere de la película “NO” y del estreno en las salas del filme en todo Chile, Cambio21 intenta refrescar la memoria sobre esos personeros vigentes de la política nacional, los que hace 24 años apoyaban la continuación de la dictadura ¡por ocho años más! para que Pinochet completara ¡25 años en el poder! y que hoy poco defienden su actuar de entonces e incluso no dudan en reconocer que, después de todo, no estuvo tan mal que ganaran los otros.

"Cuando se trata del modelo económico de Pinochet, los progenitores se apiñan; cuando se trata del instrumento ideado para mantenerlo en el poder por los siguientes ocho años -seguramente el plazo que aún requería "el modelo" para su plena consolidación-, nadie da la cara. Se ha llegado al extremo de que ya cuesta encontrar a los que votaron por el SÍ. Ahora último, si alguien desea ser abanderado presidencial de la derecha, lo primero que debe hacer es declarar que votó por el NO o, cuando menos, mostrarse compungido por no haberlo hecho", es parte de la columna de Eugenio Tironi en El Mercurio, a propósito de que está de moda ser del NO, más aún ahora con el estreno de la película que lo recuerda. Sin embargo, parece importante recordar que el 44% de los mayores de 18 años del año 1988 se inscribieron en el registro electoral y fueron a elegir libremente su derecho a sufragar por la opción SÍ, que significaba apoyar la continuación de la dictadura militar que encabezaba el general Pinochet.

La memoria de Chile parece ser frágil y tiende a olvidar que muchos de los que hoy se llenan la boca hablando de nuestra democracia son quienes entonces votaron por extender el período de gobierno de la dictadura y, por tanto, impedir que el régimen electoral actualmente vigente se apropiara del Chile republicano. Muchos de ellos, incluso, fueron los artífices de la franja electoral de la opción SÍ, la misma que debió ser cambiada a mitad del camino, porque había sido mal preconcebida y tomada en menos ya que "daba lo mismo, porque nadie la vería", según se rescata en el libro "La Historia Oculta del Régimen Militar", de los periodistas Ascanio Cavallo, Oscar Sepúlveda y Manuel Salazar.

"Pero la franja del SÍ existió. No fue una fantasía ni una pesadilla. Ahí está, en la película de Larraín. Lo que ahí se muestra me condujo en estos días a ver nuevamente algunos de sus episodios. Perdonen si hiero a alguien con lo que voy a decir -aunque no lo creo-: es atroz", dice Tironi en su columna de El Mercurio titulada simplemente "SÍ".

Resulta curioso que cuando los políticos más connotados de la derecha son consultados sobre su voto en el plebiscito del 88, la mayoría de ellos hace la desconocida al tema. Sólo los pinochetistas María Angélica Cristi (alcaldesa designada en esa época y hoy diputada), Iván Moreira (alcalde designado en La Cisterna y hoy diputado por la zona) y el senador RN Carlos Küschel, quien hace poco trató de "presidente Pinochet" al fallecido capitán general, son, junto con el diputado Alberto Cardemil (ex subsecretario del Interior que dio a conocer los resultados del plebiscito), de los pocos que se atreven a dar la cara y reafirmar su voto de antaño.

"Era una opción de que al país le habría ido bien. Tampoco estoy descontento con el triunfo del NO. En ese momento era el libre juego popular. Lo que había que hacer se hizo", afirma Cardemil, quien reconoce que "la normalización democrática funcionó mejor de lo que muchos creían. El triunfo del NO alimentó una esperanza de que el país no iba al precipicio".

Pero no todos han actuado igual. Es un hecho que desde la derecha existe un intento de distanciarse de esos tiempos y parece no ser casualidad que los principales rostros de la franja televisiva del SÍ eran precisamente aquellos que hoy ocupan cargos de gobierno y asientos parlamentarios. Un ejemplo es el subsecretario de Hacienda y ex diputado Julio Dittborn, quien, al ser ubicado por Cambio21, declinó hacer declaraciones, limitándose a decir: "prefiero no hablar de esa época".

A propósito de la avant premiere de la película "NO", del cineasta Pablo Larraín, y del estreno en salas del film en todo Chile, Cambio21 intenta refrescar la memoria sobre esos políticos vigentes de la vida nacional, que hace 24 años apoyaban la continuación de la dictadura militar y que hoy poco defienden su actuar de entonces e incluso no dudan en reconocer que, después de todo, no estuvo tan mal que ganaran los otros.

Singularmente, la mayoría de estos políticos de RN y de la UDI especialmente, que dicen que "no sabían nada" cuando se asesinaban personas en las calles de Chile, trabajaban denodadamente para que Pinochet y Álvaro Corbalán (el jefe operativo de la CNI) siguieran cometiendo los más graves delitos que se recuerde en la historia de nuestro país por otros ocho años.

Mientras los de la UDI-RN preparaban la franja del SÍ, según datos de organizaciones de derechos humanos, se mató a once jóvenes, por el sólo hecho de pensar distinto. Seis de ellos fueron asesinados y lanzados al mar, según confesaron sus aprehensores. Cuando se dice que los crímenes se cometieron en los primeros años de la dictadura, personeros de la de la actual oposición recuerdan que Corbalán está preso por varios crímenes, entre ellos, el asesinato de doce jóvenes en la denominada "matanza de Corpus Christi", que se cometió en 1986 cuando el ministro del interior era un destacado militante de la UDI, el ex senador Sergio Fernández.

Y es más, a sólo cinco meses de dejar el gobierno y cuando la dictadura ya había perdido con su franja del Sí, fue asesinado en la calle Bulnes del centro de Santiago un dirigente de izquierda, Jecar Neghme, por los agentes de seguridad de Pinochet, que también "querían quedarse por ocho años más" como lo pedían los personeros que organizaron la franja. El ministro del Interior era otro militante UDI: Carlos Cáceres.

Cambio21 intentó infructuosamente comunicarse con el senador Hernán Larraín, los ministros Joaquín Lavín, Evelyn Matthei, Andrés Chadwick, Andrés Allamand y Pablo Longueira para obtener su opinión. Al no obtener respuesta optamos por cerrar este reportaje con una frase de reconciliación que nos entregó el ex secretario ejecutivo del NO, Genaro Arriagada:

"Creo en el derecho de todo el mundo a cambiar o reciclarse. Conozco ex militantes de la ultraizquierda que hoy son un ejemplo de socialdemocracia o de sensatez. Por supuesto, conozco también centenares de derechistas reciclados que hoy se preguntan por qué no quisieron ver hechos tan evidentes, incluso en la época, como las atroces y masivas violaciones a los derechos humanos. Yo entiendo y reconozco ese cambio y lo aplaudo. Pero más allá de ello, hay un problema fundamental en la cultura de derecha, que tiende a justificar el atropello a la libertad en nombre del orden, que pone como el primer valor al derecho de propiedad y los derechos que de ella derivan y luego, bastante más atrás, derechos que para personas como yo son más importantes, como la libertad de expresión, de asociación y de elección".

Los 40 principales del SÍ

1. Andrés Allamand. Previo a ser ministro de Defensa, fue senador y diputado. El presidenciable de RN fue de quienes apoyó al SÍ. Claro, si venía siendo parte del Partido Nacional desde la década del 70, cuando dejó el Saint George para enfrentar a Camilo Escalona por la conducción de la Federación de Estudiantes Secundarios, para lo que se matriculó en el Instituto Nacional. En 1988, Allamand no sólo apoyó a Pinochet, sino que apareció en la franja televisiva diciendo: "Usted como yo tenemos una familia que proteger y tenemos un futuro mejor por el que lucha y, por lo mismo, no tenemos derecho a equivocarnos en el próximo plebiscito. Si algo ha caracterizado al régimen militar que termina, es que éste ha sentado las bases del crecimiento económico".

Por su parte, el entonces jefe del NO, Genaro Arriagada, entrevistado porCambio21 recuerda que siempre tuvo una buena relación con Allamand. "Días antes del plebiscito tuve una reunión en mi casa con él y le dije que la noche del plebiscito le haría llegar un escrutinio mesa por mesa (no totales nacionales, provinciales o comunales), de modo que él podría reunir las actas de unas pocas mesas y cotejarlas con los resultados que yo le enviaría".

2. Evelyn Matthei. La hoy ministra del Trabajo y militante de la UDI ha tenido algunos vaivenes. Para el plebiscito era militante RN e incluso su primer período como parlamentaria fue por ese partido; fue incluso conductora de la franja pinochetista. "Rostro", se dice ahora. Matthei, tras el Piñeragate se cambió a la UDI. Hoy hace noticia porque reconoce que ella sabía lo que ocurría en Chile (violaciones a los derechos humanos) desde antes que su padre asumiera como comandante en jefe de la Fuerza Aérea. Cambio21 intentó hablar con la secretaria de Estado, pero fue imposible de ubicar.

3. Alberto Espina. Actualmente es senador por la Araucanía y previo a ello fue diputado por Providencia y Ñuñoa. Para la campaña del SI participó en la franja electoral; incluso junto a Evelyn Matthei fue "rostro" de la franja pinochetista diciendo "Renovación Nacional piensa como usted; no queremos que Chile vuelva atrás, por eso es necesario votar SÍ".

4. Pablo Longueira. El actual ministro de Economía ha sido reconocido como una piedra angular de los acuerdos entre la derecha y la Concertación, especialmente en el mandato de Ricardo Lagos. Muchos hablan de él como un gran demócrata. Sin embargo, el pre candidato presidencial de la UDI fue de los que en la franja del plebiscito aparecía diciendo: "La forma de salir adelante es sólo con el triunfo del SÍ".

5. Gonzalo Uriarte. El hoy senador designado por la región de Coquimbo, él mismo al que la UDI baraja no llevar a la competencia por esa circunscripción, porque tienen temor a que sea doblado o superado por algún competidor de RN, era por entonces presidente de las juventudes de la UDI.

6. Joaquín Lavín. El actual ministro de Desarrollo Social y otrora candidato presidencial de la UDI fue el primero que, quizás por la necesidad de los votos, optó por darle la espalda al dictador y pedir disculpas por lo ocurrido. Sin embargo, eso fue recién en 1999 y no en 1988, cuando incluso fue uno de los encargados de intervenir la alicaída franja oficialista del SÍ para el plebiscito.

7. Sergio Fernández: Militante de la UDI. Para el plebiscito de 1988 era el ministro del Interior de Pinochet. Es histórico su discurso por cadena nacional el 6 de octubre de 1988, un día después del triunfo del NO, señalando que Pinochet le había "ganado" a 17 partidos políticos (era la naciente Concertación). Es conocido en la oposición como uno de los personajes civiles "más detestables y oscuros de la dictadura". Firmó la mayoría de las expulsiones y relegaciones de los actuales dirigentes de la actual oposición. Andrés Zaldívar tiene un decreto donde aparece la firma de Fernández expulsándolo del país. Luego fue senador... de la UDI.

8. Cristián Larroulet. El ministro Secretario General de la Presidencia era presidente de LYD hasta que lo nombraron en su actual cargo. Tal parece que para presidir ese noble instituto es necesario haber sido parte del grupo de Chacarillas y, por tanto, haber votado por el SÍ.

9. Patricio Melero. Presidente de la UDI, asistente a Chacarillas y alcalde designado en Pudahuel el ‘85. Eso explica que desde 1990 sea diputado por esa zona. Dicen que quiere ser senador, pero se duda que vaya a declarar a viva voz que votó por Pinochet en 1988 como una fórmula para obtener votos.

10. Andrés Chadwick. El actual ministro Secretario General de Gobierno también fue del grupo de Chacarillas. Integró el "parlamento" de la dictadura, las denominadas comisiones legislativas. Sin embargo, él provenía de una corriente distinta, puesto que había pertenecido al MAPU. Nada de ello le impidió votar por él SÍ y eso que su hermana y su cuñado habían salido al exilio por ese mismo Gobierno. Recién en 2012 "vio la luz" y declaró que se arrepentía de haber sido parte de la dictadura.

11. Juan Antonio Coloma. Como no podía ser de otra forma el ex presidente de la UDI también fue parte del grupo de Chacarillas y del "parlamento" de la dictadura, reclutado por Jaime Guzmán. Ahí se le daba sustento legal a todo lo que se le ocurría al dictador, incluyendo expulsiones, relegaciones y exilios de senadores que se sientan frente y al lado de él en el Senado. El parlamentario por el Maule Norte ha sostenido que "para mí nunca el tema de la modernidad ha sido una razón suficiente para cambiar un principio". Trabajó, votó y participó activamente en la campaña del SÍ.

12. Hernán Larraín. El ex presidente de la UDI no fue de los jóvenes de Chacarillas, pero desde su posición como secretario general de la Universidad Católica colaboró con el Gobierno de Pinochet, al que apoyó en el Plebiscito de 1988.

13. Carlos Bombal. Uno de los que ascendió el Cerro Chacarillas, ex alcalde designado de Santiago y conductor de la segunda etapa de la Franja Electoral del SÍ.

14. Carlos Alberto "Choclo" Délano. Millonario amigo y asesor de Lavín y Piñera. Dirigente UDI. Singularmente, es el actual presidente de la Teletón. "Lavado de imagen", dicen en la oposición. Fue uno de los llamados a arreglar la franja cuando la campaña del SÍ pasaba por su peor etapa. Acusado de ser el cerebro de uno de los hechos más deleznables en la política chilena: mandó a entrevistar a la madre del senador Lagos Weber y ex esposa del presidente Lagos. Carmen Weber sufría de graves problemas mentales y residía en Montevideo. "Nunca me han dado disculpas por lo de mi mamita" le dijo Lagos Weber a Cambio21.

15. Manfredo Mayol. Militante UDI. Junto con el "Choclo" Délano fueron contactados como los "salvadores" de la franja. Sin embargo, demás está decir que los resultados de su intervención fueron paupérrimos.

16. Julio López Blanco. Experiodista de TVN. Conductor del Noticiero Central "60 minutos". Trabajó en Mega hasta hace un año. Fue despedido.

17. Elías Figueroa. Siendo el mejor jugador de fútbol de Chile y jugando en el extranjero, la dictadura lo trajo para que estuviera en la franja de TV. Alguna vez ha dicho que está arrepentido de su participación.

18. Marcos Büchi. Fue coordinador de periodistas en la Franja del SÍ y les pedía que buscaran testimonios conmovedores de gente a la que la dictadura le había cambiado la vida para bien.

19. Juan Antonio Guzmán. Empresario y mentor del más probable candidato presidencial de la derecha, Laurence Golborne. Durante la dictadura fue ministro de Educación.

20. Hernán Büchi. Por entonces ministro de Hacienda y luego candidato presidencial del continuismo a Pinochet.

21. Hernán Serrano. Periodista y locutor de la franja del SÍ.

22. Carmen Gardeweg. Periodista y locutora de la franja que condujo junto a Carlos Bombal y Hernán Serrano. Le correspondió entrevistar a Pinochet cuando éste pidió perdón, pero recordaba que había arriesgado su vida por Chile.

23. Marcelo López. Publicista argentino responsable del slogan "Chileeee un paiiiiis ganadooorrrr, SÍ!!!!!"

24. Sergio Riesenberg. Fue parte del equipo de la franja del SÍ, reclutado por el ex subsecretario de la dictadura y actual senador UDI Jovino Novoa.

25. Los Huasos Quincheros. Grupo folclórico que participó activamente en la continuidad de Pinochet por ocho años. Su líder, Benjamín Mackenna, fue un importante funcionario del Gobierno de Pinochet.

26. Katherine Salosny. Pese a que después se arrepintió, ella fue una de las que apoyó al SÍ en la vilipendiada campaña televisiva. Por entonces, era la figura central del programa "Extra Jóvenes".

27. Hermógenes Pérez de Arce. Furibundo militante del SÍ. Con sus columnas en El Mercurio (dónde más), realizó toda una campaña de temor contra la opción NO. Luego se enfrentó a Piñera en la senatorial, peleándose a muerte.

28. Claudio Sánchez. Famoso periodista de Canal 13 y de Mega que realizó la cobertura del golpe de Estado de 1973.

29. Antonio Zabaleta. Cantante que fue solista en la canción de la franja del SÍ, llamada "Presidente Pinochet".

30. Patricia Maldonado. Ella en ningún caso está arrepentida. Por el contrario, se reconoce como "pinochetista hasta la muerte"

31. Sergio Melnick. Fue ministro de Planificación de la dictadura y actualmente es columnista de medios escritos. Fue director ejecutivo de Chilevisión, donde encabezó una razzia de despidos. Hace unos años fue panelista en Tolerancia Cero de Chilevisión, canal que, por entonces, pertenecía al presidente Sebastián Piñera.

32. José Yuraszeck. El actual presidente de Azul Azul, dueño del Club Universidad de Chile, fue el encargado de organizar las casas del SÍ desde su entonces posición de gerente de Chilmetro.

33. Ambrosio Rodríguez. Este abogado es el actual titular del Tribunal Supremo de Renovación Nacional. De arrepentirse... ni hablar. Ha sido uno de los principales encargados de defender jurídicamente a la familia Pinochet en sus múltiples acciones legales, tanto en Chile como en el exterior.

34. Sergio Onofre Jarpa. Si alguien duda que el fundador de Renovación Nacional y ex ministro del Interior votó que SÍ, basta recordar que fue uno de los invitados a Canal 13 la misma noche del 5 de octubre para que diera sus impresiones como representante del oficialismo.

35. Raúl Hasbún. Hace pocos meses fue despedido de Mega, tras la venta del canal de Claro al grupo Bethia. Pero lo que más ha llamado la atención es que este sacerdote declarado como pinochetista sea quien asuma la defensa del ex vicario Cristián Precht, en la causa que El Vaticano lleva en su contra por acusaciones de abuso sexual.

36. Pablo Rodríguez. Difícilmente el fundador de Patria y Libertad se arrepienta de haber votado por el SI. Lo raro sería que dijera que no lo hizo.

37. Agustín Edwards. El dueño del todopoderoso diario El Mercurio fue de los primeros que apoyó el golpe de Estado y, por consiguiente, fue favorecido por Pinochet 24 horas antes de irse, el 10 de marzo de 1990, con un millonario préstamo del Banco del Estado, que salvó de la quiebra a ese diario. Obviamente, nunca ha pedido perdón por apoyar las graves violaciones a los derechos humanos de las cuales el diario fue cómplice. Fue encargado reo por una de esas deleznables acciones que realizaron los agentes de la policía secreta de Pinochet.

38. Orlando Poblete. Este abogado es catalogado como uno de los principales responsables del fracaso de la Franja del SÍ: predijo que "nadie iba a ver la franja televisiva" y eso bastó para que la primera realización fuera una mediocridad. Fue vocero de la dictadura y hoy es rector de una universidad acusada de lucro.

39. Jaime del Valle. Ex canciller, hombre de Chacarillas y, a la postre, ya en democracia, decano de Derecho de la Universidad Católica. Exdirector de TVN.

40. Jovino Novoa. El actual senador y ex presidente de la UDI fue uno de los encargados de intentar mejorar la franja tras el fracaso inicial. Lo hemos dejado para el final porque, aunque él lo niega, se le acusa de haber sido quien promoviera la vileza más grande por la que es recordada esa propaganda: la entrevista a Carmen Weber, ex esposa del ex presidente Ricardo Lagos y madre del actual senador Ricardo Lagos Weber, quien tenía una enfermedad que fue lo que permitió la burda utilización de su persona por parte de la dictadura.

Labbé y el asesinato de 15 campesinos en Liquiñe a manos de los boinas negras


Labbé y el asesinato de 15 campesinos en Liquiñe a manos de los boinas negras
Coronel (r) declaró en proceso por crímenes de la “Brigada Antiguerrilla” en 1973

Ni el actual alcalde ni ningún otro integrante de ese destacamento pudo ser procesado y condenado por estos crímenes de lesa humanidad, pese a estar consignada su participación en el operativo. Fuentes de tribunales y policiales coinciden en manifestar que “el pacto de secreto” que se juraron y la “nula colaboración con la justicia”, fueron dos razones para lograr eludir responsabilidades. Actuaron con vestimenta sin distinción de grados, de noche y con el rostro semicubierto según declaran testigos de las detenciones y para los habitantes de estos lugares precordilleranos “fue imposible reconocer a alguno”.

Cae la noche en un Santiago que aún tiembla bajo las bombas de los Hawker Hunter. Los hombres del teniente coronel Alejandro Medina Lois, descansan en el regimiento de Telecomunicaciones en Peñalolén. Son “la reserva estratégica” del general Augusto Pinochet instalado allí durante los primeros días del Golpe Militar. Comandos de elite de la Escuela de Paracaidistas y Fuerzas Especiales que dirige Medina. Son los boinas negras.

Luego de las primeras 48 horas del asalto al gobierno de Salvador Allende, todo está bajo control. Allende muerto. Resistencia popular armada no hay. Los principales colaboradores del Presidente están detenidos. La revolución socialista ya es recuerdo. Humeante. Pesaroso. Trágico.

Pero una estocada inquieta la seguridad de los alzados victoriosos. La madrugada aún oscura del 12 de septiembre de 1973, un grupo de campesinos y jóvenes revolucionarios del sur en la precordillera de Valdivia, se convierte en alarma. Rodean el retén policial de Neltume, y exigen a los carabineros les entreguen armamento y munición si no están dispuestos a combatir a los golpistas. Entre ellos está el militante del MIR José Liendo Vera. El mítico y temido “Comandante Pepe”.

Los policías se niegan y abren fuego. Se inicia un tiroteo. Luego de un par de horas, el grupo que actúa desde el exterior se dispersa. Vuelve el silencio. No hay muertos ni heridos de ningún bando. A partir de entonces, el Complejo Forestal y Maderero de Panguipulli se torna uno de los principales objetivos de los militares. Se presume que en la zona operan guerrilleros de peligro. Pinochet ordena su eliminación. Nace la “Operación Leopardo”.

Para ello Pinochet crea la “Brigada Especial Antiguerrilla” con los boinas negras de la Escuela de Paracaidistas de Peldehue y otros preparados hombres para el combate. Al mando del general Nilo Floody, entre 250 y 300 militares son enviados a reprimir la insurgencia. Uno de aquellos, es el joven oficial Cristián Labbé Galilea.

La mayoría son máquinas de matar. Sus especialidades: instructor militar de montaña, con cursos de paracaidistas, comandos, guerra especial, asalto, guía, y explosivos y municiones.

Días después del Golpe, la brigada inicia el viaje desde Peñalolén a bordo de camiones militares. Llevan suficiente armamento y munición liviana y pesada. Van dispuestos a la guerra y a matar guerrilleros. “La brigada se hizo porque podía existir una guerrilla rural en el Complejo Maderero Panguipulli. Había que barrer con esos focos y si se producían enfrentamientos, la orden era abrir fuego”. Es Labbé quien declara ante los tribunales en diciembre de 2003 por los crímenes de 15 campesinos de Liquiñe, 150 kilómetros al este de Valvidia, cerca de la frontera argentina. Por primera vez, Labbé destapa su bien guardado secreto: reconoce que efectivamente fue parte de ese operativo.

Desde Brasil, donde antes del 11 de septiembre de 1973 cursó diversas técnicas para convertirse en la elite de la elite, Labbé retorna a la Escuela de Paracaidistas a la Dirección de Instrucción. O sea, no sólo es un boina negra común, sino es quién los adiestra. Durante el operativo en Liquiñe y otros lugares de la precordillera valdiviana, el actual alcalde de Providencia depende directamente del jefe máximo de los boinas, el teniente coronel Alejandro Medina, quien en este largo viaje fue el comandante de Estado Mayor del general Nilo Floody. “Mi labor dependía del comandante de Estado Mayor”, sostiene Labbé en su declaración judicial. Como se sabe, con esa preparación integral, fue luego uno de los adiestradores de los agentes de la DINA y propiamente un destacado integrante de esta organización ilícita criminal.

“Primero llegamos a Valdivia pero no sabíamos muy bien a qué íbamos. Se nos dijo sólo que el objetivo era combatir una guerrilla”, recuerda un suboficial boina negra que conversó con El Mostrador, pero prefirió mantener reserva de su identidad. Un día después, el suboficial sostiene que partieron rumbo a la precordillera, a la zona del Complejo Forestal y Maderero Panguipulli y llegan a Liquiñe.

“Los boinas negras se instalaron en carpas en el patio del colegio de las monjas”, afirma en la investigación judicial Julián García, industrial dueño de las Termas de Liquiñe y la hostería. Se trata de la Escuela Misional Liquiñe.

Otro contingente militar al mando del teniente coronel Hugo Guerra Jorquera, que arriba antes desde Valdivia, instala su campamento en el amplio sitio de las mismas termas, según Julián García. Este es un reconocido anticomunista, de acuerdo a declaraciones judiciales de campesinos sobrevivientes.

NACE EL COMPLEJO
El Complejo Forestal y Maderero Panguipulli se extendió entre los Baños de Chihuío por el sur, y Liquiñe por el norte, a unos 150 kilómetros al este de Valdivia. Llegó a contar con 360 mil hectáreas. Lo integran 22 fundos de grandes extensiones. A partir de fines de la década de los años 60, los predios son ocupados por integrantes del Movimiento Campesino Revolucionario (MCR), organización controlada por el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). A 1973, trabajan allí más de 3 mil campesinos. No pocos siguen al “Comandante Pepe”, líder del MCR. Junto a Liendo Vera, a fines de los sesenta llega a la zona un puñado de estudiantes miristas para iniciar una “recuperación de tierras” junto a los campesinos.

Durante el operativo en Liquiñe y otros lugares de la precordillera valdiviana, el actual alcalde de Providencia depende directamente del jefe máximo de los boinas, el teniente coronel Alejandro Medina, quien en este largo viaje fue el comandante de Estado Mayor del general Nilo Floody. “Mi labor dependía del comandante de Estado Mayor”, sostiene Labbé en su declaración judicial. Como se sabe, con esa preparación integral, fue luego uno de los adiestradores de los agentes de la DINA y propiamente un destacado integrante de esta organización ilícita criminal.
Cuando Allende triunfa en 1970, su gobierno expropia los 22 fundos. Nace así, oficialmente, el Complejo Forestal y Maderero Panguipulli, como empresa filial de la Corporación de Fomento, Corfo. El sueño de construir el propio destino está cumplido. El complejo y el comandante Pepe se transforman en el terror de la derecha latifundista. Por ello, la venganza post golpe militar es feroz.

Luego del episodio del retén Liquiñe la madrugada del 12 de septiembre de 1973, el comandante Pepe junto a su mujer, Yolanda Ávila, y los militantes del MIR Luis Pezo y Pedro Barría, que usa muleta para caminar, se ocultan unos días y suben a la cordillera. Pero el 19 de septiembre son hallados y trasladados a la cárcel de Valdivia. La noche del 3 de octubre de 1973, Liendo Vera es ejecutado en el campo militar de Llancahue. Al día siguiente, son asesinados otros once miristas acusados de participar en el ataque al retén Neltume. Los crímenes son manejados por la Caravana de la Muerte del general Sergio Arellano, presente en Valdivia en esos días. Para ello, Arellano firma una sentencia de un falso Consejo de Guerra. Quien fuera luego segundo hombre de la DINA, Pedro Espinoza Bravo, asiste esa noche a presenciar la muerte de Liendo Vera.

ACUSAN A LOS BOINAS NEGRAS
La noche del 10 de octubre de 1973 jamás podrá olvidarse por los habitantes de Liquiñe. La hostería de Julián García opera como “cuartel general”. Desde allí sale la lista con los 15 campesinos que deben ser arrestados y muertos de inmediato. Según se establece en el proceso, Julián García y su hijo Luis, que esa noche visten de militar, aportan los nombres de quienes deben morir. Los boinas negras inician la redada junto a carabineros del retén Liquiñe, a cargo del suboficial Luis Anguita Castro. Ellos conocen bien a los elegidos.

De acuerdo al informe policial firmado por el subprefecto de la Policía de Investigaciones de Valvidia, Benjamín Leal Riquelme y el subcomisario Manuel Castro Contreras, en las detenciones de los campesinos del Complejo, José Miguel y Alejandro Antonio Tracanao Pincheira y su padre Eliseo Maximiliano Tracanao Valenzuela, participan “un cabo de Carabineros de apellido Quintana del retén Liquiñe y varios militares boinas negras”.

El dueño de las termas Liquiñe Julián García, declara judicialmente que “los boinas negras hacían las detenciones”.

El juez de letras de Villarrica a 1973, René García Villegas, sostiene en su libro “Soy Testigo” que uno de los cuerpos de los acribillados en el puente Toltén, permanece horas después en el río “enredado entre unas piedras, sin cabeza”.

Elcira Figueroa Arias, esposa de Salvador Alamos Rubilar, una de las 15 víctimas de Liquiñe, declaró en el proceso que, buscando a su esposo, “en la Fiscalía Militar de Temuco el capitán Ubilla me dijo que a la fecha de la desaparición de mi marido, (10 octubre 1973), se encontraba en la zona un operativo del Comando de Boinas Negras de Colina (Santiago) por lo que las autoridades militares locales ‘se lavaban las manos’ y que si mi marido cayó en manos de ellos,  ‘mejor guarde luto y delo por muerto”.

SOBRE EL PUENTE DEL TOLTÉN
Amarrados de pies y manos, los 15 campesinos son conducidos esa noche en dos camionetas en dirección a Villarrica. Uno de los vehículos lo aporta Julián García y lo conduce su hijo Luis. El otro lo facilita el comerciante Juan Carmach y lo maneja el chofer de la ambulancia de Liquiñe, Sixto Díaz.

En el puente sobre el río Toltén, los campesinos son  bajados y los boinas ordenan a ambos conductores alejarse. En pocos minutos, los detenidos forman una macabra alfombra humana tendida sobre el puente. De color rojo, como la sangre que mana a raudales de sus cuerpos acribillados por fusiles de repetición con munición de guerra. Abajo, las caudalosas aguas del río no alcanzan a aplacar el ruido de la metralla. Díaz y García la escuchan, como lo declaran luego judicialmente.

Después de Liquiñe, siempre en busca de guerrilleros, el contingente de boinas negras en que participa Labbé se dirige a otras localidades que comprenden el Complejo Maderero. Pero el suboficial con quien conversamos sostiene sonriendo irónicamente: “No encontramos a ninguno, no había nada, ni guerrilleros ni nada”. La Brigada Antiguerrilla permaneció en la zona hasta comienzos de diciembre de 1973 (…) Un par de días antes de la masacre nocturna de Liquiñe, en Chihuío, 25 kilómetros al sur de Liquiñe, son igualmente acribillados 17 integrantes del Complejo, todos campesinos que vivían en la zona con sus familias.
Uno a uno los cuerpos son lanzados al río. La lista Liquiñe está cumplida. Los ejecutantes piensan que las múltiples perforaciones de los cuerpos permitirán que se hundan y se pierdan para siempre río abajo hasta el mar.

LOS BOTEROS Y LA AUTORIDAD
Pero días después, boteros de la zona que ejercen la pesca descubren algunos cuerpos aferrados a ramajes de la ribera o atascados entre rocas. Dan aviso a Carabineros de Villarrica. Hasta el lugar concurre el secretario del Juzgado del Crimen de Villarrica, Osvaldo Wiegand Carrasco, con  el subcomisario de la subcomisaría de Villarrica, capitán Ramón Torrealba Guzmán.

En el proceso, el secretario Wiegand dice que logra salvar un par de cuerpos. Pero los boteros lo desmienten. Estos afirman que la orden que ellos reciben tanto del secretario como del subcomisario, es liberar los cuerpos de lo que los sujetan, y echarlos a correr río abajo para que desaparezcan. Los boteros Eliseo Rosas Maldonado y José Carrasco Rodríguez, son careados con Wiegand y Torrealba. Mantienen sus dichos en cuanto a que son obligados por ambas autoridades a soltar los cuerpos y devolvernos al torrente. Lo mismo confirman los boteros Guido Mora, Leopoldo Ghisolfo y Juan Yáñez Cares.

Después de Liquiñe, siempre en busca de guerrilleros, el contingente de boinas negras en que participa Labbé se dirige a otras localidades que comprenden el Complejo Maderero. Pero el suboficial con quien conversamos sostiene sonriendo irónicamente: “No encontramos a ninguno, no había nada, ni guerrilleros ni nada”. La Brigada Antiguerrilla permaneció en la zona hasta comienzos de diciembre de 1973.

Sin embargo, en la zona por donde se desplazan los boinas bajo el mando del general Floody y Medina Lois, además de los 15 de Liquiñe, son asesinados otros 30 campesinos del Complejo Maderero. Un par de días antes de la masacre nocturna de Liquiñe, en Chihuío, 25 kilómetros al sur de Liquiñe, son igualmente acribillados 17 integrantes del Complejo, todos campesinos que vivían en la zona con sus familias. En este operativo participan también integrantes del regimiento Cazadores de Valdivia. La razzia es apoyadas por helicópteros Puma de la Fuerza Aérea, que provienen de la Base Aérea de Maquehua de Temuco.

EL SECRETO
Algunos otros oficiales que participan en la “Operación Leopardo” son: Carlos Parera Silva, Emilio Timmermann Undurraga, Arturo Bosch González, Manuel Pérez Santillán (agente DINA) y Sergio Candia Muñoz.

¿Por qué Labbé ni ningún otro integrante de los boinas negras pudo ser procesado y condenado por estos crímenes de lesa humanidad? Fuentes de tribunales y policiales coinciden en manifestar que “el pacto de secreto” que se juraron y la “nula colaboración con la justicia”, fueron dos razones para lograr eludir responsabilidades. De acuerdo a las fuentes, a ello se agrega que, por tratarse de un contingente desconocido de Santiago, que actuó con vestimenta sin distinción de grados, de noche y con el rostro semi cubierto según declaran testigos de las detenciones, para los habitantes de estos lugares precordilleranos “fue imposible reconocer a alguno”. El ex agente DINA, coronel retirado Cristián Labbé, sortea una vez más la cárcel, mientras espera ser reelecto como alcalde el próximo 28 de octubre.


http://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2012/10/23/labbe-y-el-asesinato-de-15-campesinos-en-liquine-a-manos-de-los-boinas-negras/

La Historia Oculta del Régimen Militar

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