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jueves, 7 de noviembre de 2019

La insoportable ignorancia e hipocresia de la pequeña burguesía pacifista, la necesidad de la lucha en las calles y el camino hacia un cambio revolucionario

(texto modificado del articulo "La insoportable ignorancia de la pequeña burguesía pacifista " escrito por Eduardo Sartelli; "La humanidad del revolucionario", escrito por Fabian Harari y "La contra. Los enemigos de la Revolución de Mayo, ayer y hoy," del mismo autor; "Nota de Ianina Harari sobre el Cordobazo y su vigencia", escrito por Ianina Harari. Se utilizan escritos y citas del muro de Eduardo Sartelli. Eluso de los textos declarados se ha realizado sin el concentimiento de los/as mencionados/as intelectuales).

Para los ignorantes todo pasa por una “conducta”, un “comportamiento” y un “método”. El buen idealista cree que si cambiamos nuestras “conductas”, “comportamientos” y “métodos”, podremos evitar ese fenómeno histórico, de la misma manera que el liberal ingenuo cree que “si cada uno cambia, el mundo cambia”.
Los procesos históricos complejos, ligados a una determinada constelación de fuerzas sociales, en medio de una dinámica política específica, producto de una etapa concreta de la lucha de clases no puedem reproducirse a voluntad, sostener lo contrario es una estupidez, tan grande como creer que salió de la “conducta”, el “comportamiento” o los “métodos” de un solo individuo, incluso de un conjunto de individuos.
No se puede pensar la historia, ni la política, ni la cultura, ni la revolución, sin hacer pleitesía a la vulgata liberal por la cual cualquier alusión a la violencia lleva necesariamente a la dictadura. Se trata de un verdadero obstáculo epistemológico que impide pensar con libertad.
Quiemes analiza asi los hechos son censores y sus declamaciones son instrumento de censura; pretenden que cualquier análisis o accion que escape al pacifismo burgués deba ser reprimido pronunciando la palabra mágica: "violentistas" (e incluso con las fuerzas de seguridad).
Frente a problemas muy complejos, resulta muy difícil tomar decisiones simples. Y cada una de esas decisiones portaba consecuencias que entrañaban graves peligros. Nadie es ignorante de esas cosas. Pero la realidad se encapricha en no ceder a la voluntad de los individuos fácilmente. Podemos ser críticos frente a algunas situaciones, pero reconocemos la necesidad de ciertas medidas. Dicho de otra manera, es discutible que existan muchas posibilidades “libertarias” en determiados contextos como cuando el pueblo es reprimido y sometido desde el Estado y con los organsmos de segurdad del aparato represivo estatal.
Muchas veces, el ataque del pueblo no solo se encamina hacia el ejecutor de la violencia estatal (la policia, por ejemplo), tambien afecta a monumentos, objetos, lugares (estatuas de proceres nacionales, semaforos o torniqueres del metro, oficinas de en)que suelen representar iconografiastidades estatales o partidos polticisos, negocios como supemercados o empresas que poseen los servicios basicos como la energia electrica o el agua para su distribucion y usufructo comercial); es decir, simbolos dela opresion, del adoctrinamiento patriotico-naconalista y simbolos de su sometimeintoeconomico y representantes de la burgesia en general.
POdran argumentar que "dañan propiedad privada", "rompen patrimnio historico-cultural", "ocasionan pedidas y daños a negocios que dan trabajo", etc, etc.
Solo los tontos pacifistas ponen estos argumentos sobre la mesa. Pensemos por un momneto, ¿Qué hace la burguesia (empresarios de todo tipo, la clase politica dirigente que gobierna para esos sectores burgueses, etc), contra el proletariado que se moviliza, protesta y se organiza? ¿Cómo creen estos tontos pacifistas que resuelven los problemas los burgueses asustados que ven en riesgo sus privilegios? ¿Con la “democracia”? ¿Oponiendo a la movilización obrera contra la miseria resultante el poder de las palabras? La sociedad humana está atravesada, lamentablemente, por la violencia, y el cambio social, hasta ahora, no ha resultado la excepción. Quien sostiene lo contrario es un criminal: prepara a la vanguardia para el suicidio cuando se desencadene la venganza de clase.
Como estos pacifistas usan bonete, no se dan cuenta de otra cuestión metodológica elemental: ¿explicar un proceso histórico equivale a defenderlo? ¿Decir que hay razones que permiten comprender la violencia del poueblo equivale a ser violentista, terrorista o delincuente? Por otra parte, entender por qué las cosas toman determinados rumbos y suceden las cosas que pasan , tiene cierto valor para evitar cometer los mismos errores. Pero un valor limitado. Porque vamos a estar expuestos a otra situación, con otros problemas y, evidentemente, vamos a cometer otros errores. La historia no se repite. Hay que pensar la situación actual y razonar sin prejuicios sobre los problemas que nos plantea. Está claro que eso no es fácil para un religioso cuya única función es cuidar el dogma. En este caso, un dogma liberal.
En un momento en el que domina una extraordinaria violencia en los enfrentamientos sociales, en los que la "contrarrevolución" está a la orden del día, en el que los enemigos utilizan métodos aún más horrendos, en el que la estructura social conspira contra la acción revolucionaria del proletariado porque la masa de la población es burguesa o pequeño burguesa, el llamado a ofrecer la otra mejilla es, como ya dijimos, un acto criminal contra los propios compañeros. En esos momentos, lo único que no está en la agenda es el fracaso, porque si fracasamos, nos matan a todos. Que los pacifistas demuestren lo contrario. En ese momento y lugar, ¿estamos a favor de la violncia? Estamos a favor de la violencia de los enemigos de la revolución que se encarna en la lucha popular y lo smismo sucedera con la censura que puede llegar incluso a compañeros (como aquellos que frente a determiadas situaciones critican el avance y fortalecimiento de la lucha) pero siempre criticando a quienes pretendan impedir el desarrollo de fracciones internas, relegado a los sindicatos como si fueran solo meros apéndices del Estado. Criticar a quienes aprovechan la situacion. Pero en relación a los enemigos, somos partidarios de la censura y de cosas mucho peores. Porque no somos pacifistas. Y no somos pacifistas porque no somos idiotas.
Los pequeños burgueses, los pacifistas, los liberales deben creer que se puede hacer una revolución sin violencia. Que no vamos a matar a nadie por defenderla. Porque si estuviera de acuerdo en que una revolución requiere violencia, entonces deberá disponerse a ejercerla, si fuera un revolucionario real, no un charlatán que espera que otro haga el trabajo sucio. Y si está dispuesto a matar a alguien, en nombre de la revolución, ¿en qué sentido se niega a “censurarlo”? Esta gente no se plantea estos problemas, simplemente porque son charlatanes.
Justifican su inactividad pretendiendo ser “crítico” y rechazar la “barbarie”. Para ese tipo de personajes, “barbarie” es todo lo que no encaja en el liberalismo burgués: la censura está mal porque ahoga la “creatividad”, porque es “inútil”, porque expresa “ignorancia”. Por empezar, la censura ya existe. Solo un tontolín liberal puede creer que en la sociedad en la que vivimos Mozart no está prohibido por lo menos para ocho décimas partes de la población. Está prohibido y censurado por las condiciones miserables de vida, que ordenan una educación basura que incapacita a la masa de la población para poder disfrutar productos culturales de cierta complejidad. El mundo capitalista es una dictadura de clase y esa dictadura tiene consecuencias terribles sobre el desarrollo intelectual del proletariado. Hasta los kirchneristas entendían mejor el problema cuando hablaban del poder de los medios. Por otra parte, en toda sociedad existe la censura, incluso en las más revolucionarias, porque toda sociedad proscribe conductas simplemente por el acto de habilitar otras. ¿Astarita daría libertad de expresión a los artistas pederastas? ¿A los asesinos? Toda sociedad reprime conductas, ¿hay que citar a Freud? Se trata de una idea ingenua de la naturaleza humana, que no supera las candideces rousseaunianas de los anarquistas más ingenuos.
Por otra parte, preguntarse si hemos de censurar a alguien, es decir, si luego de la victoria asegurada y de las transformaciones realizadas con éxito, aplicaremos la censura, es otra tontería, porque no hay forma de saber qué problemas enfrentaremos y, por lo tanto, que instrumentos necesitaremos. Es más, es muy probable que haya que aplicar la censura a todos los valores burgueses remanentes y que sea la misma población la que ejerza esa censura negándose siquiera a escuchar hablar de ellos. De todos modos, es un problema abstracto. Lo que sí es cierto es que el socialismo no es un mundo en que cada uno hace lo que quiere, porque eso es el fascismo, el punto de llegada del liberalismo.
Por último, preguntarse si debemos censurar ahora a los artistas e intelectuales burgueses, es otra tontería, sencillamente porque no podemos hacerlo. Cuando ofrecen “toda la libertad a los artistas”, ofrecen algo que no tienen ni pueden ofrecer. ¿Porque alguno diga que los artistas son libres, eso evitará que la maquinaria capitalista los someta material, política e intelectualmente? Si tienen semejante poder, que no sean mezquinos y lo extiendan al proletariado, así, de paso, nos evitamos la revolución. Lo que hacen, en realidad, es censurar a los artistas. La censura consiste en negarles el apoyo necesario que tienen que realizar en su campo. Cuando se declara toda libertad al arte, lo que se está diciendo es que no tiene importancia lo que el artista diga y que no se tiene derecho a cuestionarlo. Para el artista revolucionario eso significa quitarle todo sentido a su tarea; es más, pesa sobre él la acusación implícita de “violentista”, por atreverse a cuestionar el orden cultural de clase. Es más, ese compañero se verá postergado por la política del “figurón”, por la cual el se prefiere a artistas e intelectuales burgueses que, por razones de su conveniencia, conceden ofrecer su figura en un debate o un spot publicitario. Así, el partido “liberal”, en lugar de liberar a sus artistas a la crítica de la sociedad burguesa, se libera a sí mismo para todas las componendas posibles, componendas que no hacen más que reprimir a sus propios intelectuales.
Los pacifistas, burgueses y liberales defienden eso, claro que, sin las virtudes de quienes actúan. Bien o mal, pero actúan. Porque son simples charlatán.


¿Qué es nuestro pais? ¿Cuándo nació? ¿Fue hecha por todos y para todos, como nos dicen? Todos recordamos los actos escolares y nos dicen que esa patria es nuestra. De todos. Todo fue tan lindo, tan en paz. ¿Fue así?
La revolucion independentista fue un proceso en el cual la clase que hoy gobierna nuestro pais se rebeló contra los antiguos dueños, se organizó, tomó el poder y cambió la sociedad. También, nuestro no fue creada por todos ni para todos, sino por y para la burguesía. Una clase que, desde hace 200 años, dirige el país y es la verdadera responsable de que estemos como estamos.

"El campo de batalla está cubierto de 2 mil cadáveres. Su artillería toda, sus parques, sus hospitales con facultativos, su casa militar con todos sus dependientes, en una palabra: todo, todo cuanto componía el ejército real es muerto, prisionero o está en nuestro poder. Nuestra pérdida la regulo en unos mil hombres entre muertos y heridos.” Estas palabras no fueron escritas por Hitler ni por Videla, sino por quien estamos homenajeando. El Comandante de Granaderos a Caballo no sólo fue terminante con sus enemigos: todo subordinado que mostró cobardía, que huyó o que retrocedió sin orden fue inmediatamente ultrajado y luego fusilado, sin mediar proceso ni derecho a la defensa.
Presentamos estos datos a raíz de ciertas voces que suelen exigir una especie de “humanización” de los próceres y de las luchas. Para esta corriente, “humanizar” consiste en mostrar el lado privado, particular, del personaje en cuestión: si llora, si está enamorado, si tenía alguna mascota, si tenía aventuras indiscretas o si era mal hablado… La violencia, obviamente, no constituye una cualidad humana, por lo que suele ser negada o minimizada. El problema es que lo que constituye a un ser humano particular no es tener sentimientos (todos los tienen), ni haber cometido bajezas (quién no lo ha hecho), sino la capacidad de portar ciertas relaciones sociales. Ciertos individuos logran, en determinadas coyunturas, anudar una cantidad y calidad de lazos que le dan una alta responsabilidad y lo colocan en un lugar importante en la historia. Decimos “en determinadas coyunturas”, porque cada cualidad requiere su momento y lugar de aplicación. Por lo tanto, para comprender a un prócer, no hay que hurgar en su vida privada, sino que hay que comprender a su sociedad.
San Martín vivió en una época en que las relaciones que unían a los seres humanos, las feudales, comenzaron a quebrarse. Otras, las capitalistas, pugnaban por nacer. Esos choques estallaron en una guerra que recorrió el mundo. En España, poco podía hacer un oficial de línea, encima criollo, en un conflicto de dinámica irregular y prácticamente perdido. La revolución en América, en cambio, se presentaba como toda una oportunidad para el talento. Así, se ligó con la naciente burguesía rioplatense. Ante todo, se casó con la hija del hacendado más importante (y más radical) de su época: Antonio Escalada. Luego, ingresó en la política, formando la Logia Lautaro, y provocó un levantamiento en octubre 1812, que puso en el poder a un gobierno adicto a sus planes. Él no fue un prócer por haber llorado, por no estar en el funeral de su mujer, ni por ninguno de sus gestos de ternura, sino por haber derrotado al mayor ejército del continente. Eso no lo consiguió por ser más o menos simpático, sino porque supo analizar la estructura militar del dominio peninsular y logró trazar una estrategia de guerra victoriosa. Utilizó la violencia organizada no porque fuera cruel, sino porque tenía que forjar un mundo nuevo. Fue más humano porque supo corporizar, en su persona, las aspiraciones de la burguesía, que entonces emprendía el asalto al cielo. Que quienes veneran a este dirigente se escandalicen por la acción de los nuevos revolucionarios es una muestra de hipocresía o mediocridad intelectual.

Si de algo nos tiene que servir la historia es para pensar nuestro presente. Por ello, hablar de las luchas independentista o de las revueltas sociales, el combate a las dictaduras, etc no implica realizar un ejercicio de memoria, sino de reflexión sobre la actualidad. Hoy en día, cuando sectores crecientes de los trabajadores se manifiestan por sus pesares económicos, sus acciones suelen ser desacreditadas. Se los critica por «aliarse» con burócratas sindicales o se los tilda de estar «haciendo política». Quienes realizan la primera crítica deberían reflexionar qué hubieran hecho en la ultima protesta popular o en plena revolucion contra los españoles o frente al dictador: seguramente quedarse en sus casas. Quienes realizan la segunda, deberían aprender de la historia. La clase obrera tiene derecho a hacer política y manifestarse en las calles, porque esta es la única forma con la que puede transformar la historia.


¿Qué es lo que constituye un fenómeno revolucionario? Comencemos por el principio. Acordamos que se trata de un proceso de transformación, hay algo de la sociedad que varía. Pero no se trata de un simple cambio de gobierno ni de formas culturales, ni de aspectos de la economía. Es la misma naturaleza de la sociedad la que cambia.

Tamaña mutación es el producto de la reformulación de las relaciones que sostienen a la sociedad como tal. Se trata de los lazos que reproducen la vida misma: las relaciones sociales de producción. Estas afirmaciones suponen otras dos: que la sociedad es una estructura jerarquizada donde ciertos vínculos determinan a otros y que las relaciones que rigen la producción son las que condicionan al resto de las manifestaciones de la vida social. Explicar esto nos llevaría un largo capítulo. Se han escrito libros sobre este problema. Vamos aquí a soslayar el debate. El caso es que las revoluciones han construido nuevas relaciones en todas las esferas sociales, desde la política hasta la cultural. Pero una revolución sólo merece ese nombre si altera las relaciones económicas. Volviendo entonces, podemos decir que la revolución implica una transformación en las relaciones de producción. Una revolución es una transformación social consciente. Es decir, mediada por el elemento político. Eso quiere decir que una revolución no surge espontáneamente. Toma décadas de preparación. Quien quiera tomar el poder debe prepararse para hacerlo. Es así que una revolución, para triunfar, debe tomar no el poder sino el Estado. Poder hay (como bien decía Michel Foucault) en todos lados. Desde un padre sobre el hijo hasta el de un perro con su dueño, pasando por la relación maestro-alumno. Pero el problema no es el poder sino el Estado (como bien se equivocaba Foucault), el instrumento de dominación social por excelencia, la reserva más sensible de la clase dominante y la herramienta para la transformación social. Porque el poder no es algo que siempre nos será ajeno (como también erraba Foucault) y de lo que nos conviene mantenernos alejados, sino algo de lo que hay que apoderarse si no queremos que el mundo permanezca tal y como está. Una revolución tiene, como premisa, una clase interesada en transformar la organización social a fin de poder dar rienda suelta a su desarrollo. No basta con que se halle constreñida en el viejo armazón. Hace falta que comprenda sus tareas y se disponga a realizarlas. Una revolución supone la existencia de un Sujeto histórico: una clase cuyo avance se opone a la constitución misma de la sociedad (el elemento estructural), consciente de su situación y dispuesta al enfrentamiento (el elemento político). El sujeto, entonces, resume en sí los atributos objetivos y subjetivos. Es sujeto porque comprende y transforma. Pero una clase revolucionaria no opera en el vacío. La existencia de una sociedad de clases presupone que hay alguien que custodia su funcionamiento en detrimento de otros. Por lo tanto, la transformación implica un enfrentamiento. Como lo que está en juego es la vida misma de las clases (de eso se trata una revolución) es lógico que cada uno de los términos apele al resto de las clases y fracciones de clase. El resultado es la formación de alianzas que recorren y desgarran todo el tejido social.

En tiempos normales los enfrentamientos tienen como protagonistas a elementos reducidos, ya sea del personal político de la clase dominante o de elementos de clases antagónicas. Lo que se debate, inmediatamente, no es el funcionamiento mismo de la sociedad, sino sus aspectos parciales. Pero la revolución implica que, en algún momento, la convulsión sacuda a toda la población, porque lo que se está poniendo en juego es cómo será la vida futura. Los enfrentamientos revolucionarios suponen un alto nivel de violencia. No obstante, un episodio de suma violencia no garantiza que estemos en presencia de un fenómeno revolucionario. Puede haber conspiraciones, guerras y disputas entre fracciones de la clase dominante, cada cual más sangrienta, sin que esté en juego el sistema mismo. Las guerras mundiales, por ejemplo, constituyen la mayor sangría que presenció la humanidad y, sin embargo, ninguna de las fuerzas combatientes apelaba al cambio social. Es más, luego de la Segunda se reunieron en Yalta para garantizar la estabilidad del sistema. Nos queda, todavía, develar el primer problema: ¿cómo situar cronológicamente una revolución? ¿En el instante de la toma del poder? ¿Al término de la guerra civil? Se trata de una cuestión compleja. Una revolución es un fenómeno que esconde varios procesos. En primer lugar, no sucede en cualquier momento y/o en cualquier lugar. Una sociedad que goza de buena salud es poco accesible a impugnaciones a su funcionamiento. Mientras la organización económica sea una condición para el desarrollo de las fuerzas productivas, las embestidas difícilmente logren su objetivo. Así es como en 1848, en Francia, la clase obrera integra una alianza revolucionaria cuyo destino será el fracaso. El resultado fue, efectivamente, un feroz retroceso de la clase obrera. Marx, agudo observador de los acontecimientos, concluye que no era el momento de una revolución proletaria, ya que el capitalismo francés aún no había dado todo de sí. En términos semejantes, había desaconsejado la insurrección de 1871, la que dio origen a la Comuna de Paris. Aunque, una vez lanzada, la apoyó hasta el final. Pero llega un momento en el que las fuerzas productivas presionan sobre las relaciones en las que se asienta la humanidad. En el siglo XVIII, el desarrollo del mercado mundial y de la producción en masa chocaba con relaciones de servidumbre, impuestos al tráfico y el trabajo gremial. Hoy día, la meteórica socialización de las relaciones sociales presiona sobre la propiedad privada de los medios de producción y de vida. La aparición de esa contradicción es el inicio de una época revolucionaria. Es la tierra donde va a florecer el cambio. No quiere decir que se haya desatado una crisis terminal, sino que el sistema ya no puede asegurar el desarrollo de las clases enfrentadas y, por lo tanto, toda estrategia que tienda a la reforma tiene pocas posibilidades de éxito. La sociedad comienza a excluir a una parte de sí misma. Se trata de una tendencia de conjunto. En Europa, la decadencia del feudalismo puede datarse a partir de finales del siglo XVI y principios del XVII, que dieron origen a fuertes convulsiones. Dos de ellas derivaron en una revolución. En Inglaterra (1640) y en los Países bajos (1572). Hoy día, asistimos a un fenómeno similar a partir de la crisis capitalista mundial. Esta época tiene una duración de décadas y suele variar su intensidad. Muchas veces puede cerrarse momentáneamente a partir de la destrucción de fuerzas productivas, lo que vuelve a darle aire a las relaciones sociales de producción. ¿Cuándo se cierra esa época? Cuando la revolución cumple con sus tareas. Cuando se vuelve innecesaria. La época de la revolución burguesa se cierra cuando la expansión de las relaciones capitalistas despliega toda su potencia, lo que supone la aparición histórica de la clase obrera. La época de la revolución socialista se cierra con la desaparición de las clases sociales. Por eso, una revolución no puede juzgarse por los resultados más inmediatos (la guerra, la dictadura) sino por los logros históricos que le deja a la humanidad.

El proceso revolucionario es algo más específico. Más local o regional. Implica la incapacidad de la clase dominante para mantener su dominación y el surgimiento de una estrategia revolucionaria en el seno de la clase destinada a dirigir la transformación. Los lazos sociales que sustentan la sociedad se quiebran y quienes dominan no pueden mantener una unidad. La clase dominante pierde su hegemonía, esa capacidad para gobernar con el consentimiento de toda la población y para imponer disciplina en sus filas. Es decir, la constitución misma de la sociedad es la que está en discusión. Se abre la oportunidad para la transformación social. Se trata del salto de la crisis de cantidad en calidad. En el fondo de la crisis económica irrumpe la crisis político-ideológica. Esta crisis hegemónica se abre, generalmente, con la bancarrota del Estado y con conspiraciones de las distintas fracciones de la clase dominante contra el gobierno de turno, en un desesperado intento por acaudillar una salida. En este período, la clase revolucionaria, o una parte de ella, abandona las esperanzas en las reformas. Un proceso revolucionario puede durar años, hasta que el poder cambie de manos o hasta que la clase dominante restablezca su hegemonía. Ese proceso puede sufrir retrocesos, sin llegar a cerrarse, en el caso de que la clase dominante logre detener el desbarranque y estabilizar la situación. Como dijimos más arriba, los procesos no se detonan en todos lados (lo que no quiere decir que no afecte al sistema en su conjunto), sino en los ámbitos más sensibles. Sin embargo, aunque su aparición sea muy desigual, una victoria de magnitud provoca la aparición de crisis de dominación en lugares que parecían más resguardados. Basta observar las repercusiones de la revolución francesa y de la revolución rusa, que provocaron conmociones alrededor del globo. A su vez, una derrota histórica puede provocar serias heridas allí donde la revolución parecía afianzarse. El fracaso de la revolución en Alemania y en Francia en la década del ’20 proporcionó las condiciones para el triunfo del Termidor soviético. Bien, pero hay un momento en el cual toda esta acumulación de tensiones encuentran cauce en el terreno militar: la toma del poder. Allí, cuando las clases van al enfrentamiento final, decimos que estamos ante una situación revolucionaria. Se trata de días. Para llegar a esa instancia la clase revolucionaria, previamente, debió: a) tomar la dirección de una vasta alianza y b) haber logrado concentrar todas sus fuerzas en un núcleo capaz de hacerle frente a la fuerza organizada del Estado. Ese poder centralizado de la clase se expresa en la autoridad de su partido. Y la autoridad de su partido se expresa en la confianza depositada en una dirección visible (Cromwell, Robespierre, Lenin). La situación revolucionaria se conforma con la constitución de una aceitada maquinaria y la máxima debilidad de la clase en el poder. Un error de cálculo en esta instancia puede tirar por la borda años de preparación. Por eso, muchas veces suele aludirse a la actividad decisiva de tal o cual dirigente. Porque, justamente, la gran mayoría de la sociedad puso en sus manos, por unos momentos, los destinos de sus vidas. La revolución es, entonces, un fenómeno necesario y no contingente. De la época a la situación, el centro del problema se va desplazando de la economía a la política y, de allí, hacia las acciones individuales. Eso no quiere decir que, en el momento más álgido, la economía esté ausente. Sucede que se halla incorporada en la acción política. Contrariamente a lo que se piensa, en la situación la totalidad social se resume en un núcleo para poder transformarse. Vemos así que las estructuras económicas, políticas e ideológicas no siempre caminan por senderos separados, ni ostentan una tendencia innata a la confluencia. La distinción de estos momentos es sumamente importante, no sólo para el análisis sino también para la acción. La confusión de estos términos ha llevado a más de un descalabro.

La la crisis chilena no se parece a la Primavera árabe. En la Primavera árabe se expresa una descomposición general de los estados que brotaron de la experiencia del nacionalismo árabe. Chile tampoco se parece a la Argentina, en medio de una crisis económica y social galopante. Se parece más bien a los "chalecos amarillos", con menos integración política, al menos por ahora. Es el estallido del hartazgo de una clase obrera exitosamente reducida al lecho de Procusto de los límites de una economía más simple que la Argentina, con una estructura social más limitada. El capitalismo chileno "funciona" en el sentido de que es capaz de adaptarse a las exigencias de la productividad que impera a nivel mundial, no porque aumente sistemáticamente la productividad del trabajo local, sino porque no tiene mucho para desarmar. Es decir, alcanza con presionar sistemáticamente sobre la tasa de explotación vía plusvalía absoluta y renta minera. En la Argentina la cuestión es mucho más compleja, porque este es un capitalismo que alcanzó un nivel de complejidad mayor. Para "adaptar" la Argentina a la productividad mundial sin salir de la estructura productiva actual, es necesario cercenar porciones enteras de la sociedad. De allí que el "espertismo" no tenga posibilidades aquí ni siquiera con un Pinochet detrás. Dicho de otro modo, tanto la Argentina como Chile siguen la evolución (con trayectorias generales comunes) de la crisis mundial del capital, pero la expresan a partir de sus particularidades. Por eso es difícil saber si Piñera caerá. Macron no cayó, el movimiento se agotó luego de un tiempo de agitación. El panorama en Chile no es tampoco el de De la Rúa, porque no hay allí oposición burguesa intentando hacer caer a Piñera. Toda la clase política, modelada por el pinochetismo, está en cuestión. En sentido estricto, esto es la primera impugnación social al orden pinochetista, organizado por Pinochet y continuado por todos los gobiernos posteriores.

La consigna "Asamblea Constituyente" que se viene escuchando y proclamando en Chile durante los días finales del mes de Octubre y principio de Noviembre (2019) durante la rebelión popular al gobierno burgues y  policial de Sebastian Piñera, es un formalismo peligroso. Bien. En Chile tenemos un ejemplo. El Partido Comunista de Chile, uno de los puntales de la democracia burguesa chilena, la fuerza dominante en la Mesa de Unidad Social armada con el Frente Amplio de Chile, la tercera fuerza política del país, acaba de proponer el llamado a una Asamblea Constituyente. Sí, el PC estalinista de Chile. ¿El trotskismo planteando una demanda imposible de cumplir por la burguesía? No. El PC estalinista. Y parece que la Nueva Mayoría, de la que el PC es parte, la ex Concertación, de Bachelet, no estaría en contra. Cuando se ve de qué se trata, es sencillo: desarmar la constitución pinochetista con reformas puramente formales. Es decir, se intenta contener la energía popular que ha desbordado al pinochetismo oficial (Piñera) y al extra-oficial (la Concertación) creando una nueva ilusión en la democracia burguesa. Es decir, lo que ya sabemos, Mujica y compañía. Ni siquiera se plantea un programa de nacionalizaciones al estilo FIT, no llega ni al chavismo. Incluso, no alcanza al kirchnerismo, que eliminó las AFJP, un pilar del capitalismo chileno que actúa como extractor de renovadas masas de plusvalía. Sin organismos de poder proletario que actúen como canal de desarrollo de la oposición obrera a la reconstrucción capitalista, las masas irán de cabeza a esa nueva ilusión. La tarea de la izquierda chilena (de la Argentina y de la Latinoamericana en general), es la conformación de organismos de poder popular, en lugar de alentar la confianza en supuestas medidas "transicionales". Se me dirá que tales cosas están lejanas. Sin embargo, en Chile funcionan lo que aquí llamamos "asambleas populares", los "cabildos abiertos". Es por allí donde tenemos que empezar. Lo demás es ser cómplices de una restauración que se limita a cambiarle el collar al perro. Para eso sirve la consigna "Asamblea constituyente" en ausencia de soviets, como señala Lenin en las Tesis de Abril. La religión se revela como lo que es: el reemplazo del análisis concreto de la situación concreta por la ideología. No importa que se le agregue "con poder". Sin soviets, no hay poder.
Mucha gente cree que mañana Chile amanece socialista con solo mediar una AC.
Los bolcheviques conquistaron el poder desarrollando soviets. Después una constitución lo sancionó, no antes.
La clave de toda revolución es la construcción del poder proletario, que nace como "segundo poder".
Los bolcheviques dieron el primer paso hacia el Estado soviético al disolver la asamblea constituyente.
Someter el poder soviético a una elección universal es entregar la vanguardia revolucionaria a las masas atrasadas.
La consigna "asamblea constituyente" en ausencia de poder soviético es un formalismo vacío y peligroso.
La única instancia constituyente es el poder mismo. El poder proletario se construye soviéticamente. Primero, la ANT.
Cuando la ANT destruye el poder burgués, se constituye a sí misma, es auto-constituyente.
La "constituyente" rusa era una imposición de las circunstancias porque acababa de caer un régimen feudal.
Una constituyente hoy solo puede ser socialista y eso es imposible sin soviets. ¿Se entiende? 
Cada vez que la burguesía tiene problemas con masas movilizadas, llama a elecciones. De Gaulle terminó así con Mayo del '68. 



es preciso (...) explicarles la ligazón indisoluble del capital con la guerra imperialista y demostrarles que sin derrocar el capital es imposible poner fin a la guerra con una paz verdaderamente democrática y no con una paz impuesta por la violencia. (Lenin, Tesis de Abril,1917)


sábado, 17 de agosto de 2013

La Moneda bajo la lupa internacional por aplicación de la Ley Antiterrorista en el conflicto mapuche

14 DE AGOSTO DE 2013
Ante organismos internacionales gobierno apuesta por refutar duras críticas de relator ONU

El sábado partió rumbo a Ginebra el ministro de Desarrollo Social, Bruno Baranda con una tarea nada fácil: defender lo hecho por el gobierno de Piñera en materia indígena y refutar las acusaciones del relator. Participará en el Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial y fue acompañado por el director de la Conadi, Jorge Retamal, el jefe de Asuntos Indígenas, Matías Abogabir, y el delegado presidencial en Isla de Pascua, Carlos Yancaqueo. Todos pondrán el acento en el avance que —asegura el gobierno— se ha registrado en el respeto y conservación de la cultura indígena.


Las definiciones presidenciales en la derecha, el escándalo del fracaso del mejor censo de la historia y otros temas que se tomaron la agenda estos días ayudaron a eclipsar uno de los principales talones de Aquiles del gobierno: la forma en que enfrenta el conflicto mapuche. La muerte de Rodrigo Melinao la semana pasada —donde aún no se descarta que Carabineros esté libre de responsabilidades— tensionó una vez más el clima, todo en medio de cuestionamientos internacionales a la aplicación de la Ley Antiterrorista como herramienta para erradicar la violencia en la zona.
La visita e informe del relator de Naciones Unidas, Ben Emmerson, quien estuvo durante quince días en Chile, fue un verdadero traspié para La Moneda, ya que estaba invitado precisamente por el gobierno. Nunca se reunió —aunque cuando llegó en julio se anunció— ni con el ministro el Interior, Andrés Chadwick, ni con el canciller, Alfredo Moreno. Lo recibió el subsecretario del Interior, Rodrigo Ubilla, y la directora del Instituto de Derechos Humanos, Lorena Fries.
Antes de partir, Emmerson dio a conocer un duro informe sobre la normativa vigente para aplacar el conflicto mapuche, en el que conminó al Ejecutivo a suspender la aplicación de la Ley Antiterrorista, ya que con ella el Estado de Chile —precisó— discrimina repetidamente a los mapuches al aplicarles una legislación “de una manera confusa y arbitraria que termina generando una verdadera injusticia”. Agregó que La Araucanía y Bío Bío tienen una situación “extremadamente volátil”, que puede “escalar aceleradamente a un estado de desorden y violencia”, porque la policía chilena “sistemáticamente apela al uso excesivo de la fuerza”.
El martes 6, menos de una semana después que se difundiera ese informe, fue asesinado Rodrigo Melinao. “Que el pueblo, escuche, mataron a un mapuche”, rezaban los gritos en la manifestación que ese día se realizó en el centro para reprochar el homicidio. Murió por un balazo en el tórax, al interior de una parcela en la zona de Ercilla. Bastante acento se puso en el hecho de que desde el 24 de julio se encontraba prófugo de una condena de 5 años y un día de presidio por el delito de incendio de bosques. Desde el primer momento, las miradas cayeron en Carabineros, aunque en La Moneda aseguraron que no había responsabilidad policial e incluso, en privado, se comentaba que el tipo de arma con la que se mató a Melinao está descontinuada hace muchos años de la institución.
Pero la familia de Melinao insiste en señalar a Carabineros. El sábado fueron sus funerales a los que llegaron más de 4 mil personas para despedir al joven de 26 años, instancia en que se insistió en la tesis de intervención policial y el presidente del Consejo de Todas las Tierras, Aucán Huilcamán, apuntó al gobierno como responsable de la violencia en la zona: “Aquí hay guardias forestales, hay grupos que han amenazado que van a hacer uso de las armas de fuego, pero también esto ha sido respaldado por el Gobierno, el ministro de Agricultura, Luis Mayol, en varias oportunidades ha señalado la legítima defensa, que implica el uso de armas de fuego”.
El relator especial Ben Emmerson dio a conocer un duro informe sobre la normativa vigente para aplacar el conflicto mapuche, en el que conminó al Ejecutivo a suspender la aplicación de la Ley Antiterrorista, ya que con ella el Estado de Chile —precisó— discrimina repetidamente a los mapuches al aplicarles una legislación “de una manera confusa y arbitraria que termina generando una verdadera injusticia”. Agregó que La Araucanía y Bío Bío tienen una situación “extremadamente volátil”, que puede “escalar aceleradamente a un estado de desorden y violencia”, porque la policía chilena “sistemáticamente apela al uso excesivo de la fuerza”.
A diferencia de lo que sucedió con el homicidio del matrimonio Luchsinger-Mackay, quienes murieron quemados en su casa en Vilcún en el mes de enero, en el caso de Melinao no se vio el despliegue ni el énfasis que sí se mostró entonces, cuando hubo fuertes declaraciones desde La Moneda anunciando todo el rigor de la ley para los responsables e incluso, cortes de carreteras en el sur como protesta de algunos agricultores. Es más, pasaron varios días antes que el Ministerio del Interior —a través de la Intendencia de la IX Región— se querellara contra quienes resultaren responsables de la muerte de Melinao.
Para algunos una muestra de racismo, para otros es lisa y llanamente un doble estándar que explica las evidentes diferencias que hay en el Ejecutivo para abordar la muerte violenta de una persona, dependiendo si es mapuche o empresario. En esos días, Mónica Quezada —madre de Matías Catrileo asesinado el 2008 en un enfrentamiento con el GOPE— puso el acento en este punto: “Cuando mataron al Matías no salió nadie dando declaraciones de que era horroroso, o sea más que doble estándar ellos muestran su real cara. Vienen con todo su despliegue tras la muerte de los agricultores “y esas cosas efectivamente (demuestran) cómo es que no funciona para todos igual”.
Los días siguientes a la muerte de Melinao se registraron varios enfrentamientos, quema de camiones en Ercilla y barricadas.
El viernes el ministro del Interior, Andrés Chadwick, se reunió con representantes del gremio de camioneros, para reforzar la seguridad en La Araucanía y aseguró de paso que, si los antecedentes lo ameritan, “no descartamos invocar la Ley Antiterrorista en la zona”.

GALLITO EN GINEBRA

Es que lejos de sentir incomodidad con las críticas internacionales sobre el manejo del conflicto mapuche, la administración Piñera defiende a raja tabla su accionar en la zona, sin importarle los cuestionamientos por el acento represivo. Es más, en estos días se optó por refutar al relator Emmerson, a quien el propio Chadwick consideró de una visión sesgada, que tiene “graves y serios y errores en la información como en el fundamento que invoca”.
Es más, el ministro hace solo unos días recalcó que “Chile tiene una Ley Antiterrorista con estándar internacional, aprobada en democracia y respaldada por el Congreso” y junto con asegurar que la normativa es “menos rigurosa que las que tienen países desarrollados como Francia, Estados Unidos y España”, acusó al relator de cometer “un acto de discriminación” al criticar a Chile en este ámbito.
El sábado partió rumbo a Ginebra el ministro de Desarrollo Social, Bruno Baranda, con una tarea nada fácil: defender lo hecho por el gobierno de Piñera en materia indígena y refutar las acusaciones del relator.
Baranda participará en el Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial y fue acompañado por el director de la Conadi, Jorge Retamal, el jefe de Asuntos Indígenas, Matías Abogabir, y el delegado presidencial en Isla de Pascua, Carlos Yancaqueo. Todos pondrán el acento en el avance que —asegura el gobierno— se ha registrado en el respeto y conservación de la cultura indígena.
Pero claramente el objetivo es hacer descargos, tratar de hacer un gallito en Ginebra para poner sobre la mesa lo que La Moneda considera han sido sus aciertos en materia indígena y las políticas sociales desplegadas en la zona, con lo cual equilibraría la acusación de que “militariza y criminaliza” las demandas y la realidad del mundo mapuche.
“Vamos a hacer las refutaciones frente al informe del relator que estuvo de visita”, reconoció Chadwick el viernes pasado y, tras agregar que “existen las instancias donde hacer valer nuestra posición, dijo que en “la Comisión de Derechos Humanos en Naciones Unidas se verá el informe de Chile y el tema de La Araucanía estará sobre la mesa”.

EL OTRO EXAMEN

El cómo salga parado Chile esta semana en Ginebra no es la última prueba que deberá pasar el gobierno en esta materia. En Enero —a dos meses de dejar La Moneda— debe sortear el Examen Periódico Universal (EPU) de Naciones Unidas, que se realiza cada cuatro años y que en su última versión se discutió y aprobó el 2009.
Tres países son seleccionados para conducir el examen, que el Estado de Chile debe responder, elaborado en base a consultas realizadas por diversos gobiernos. El año 2009 las preguntas vinieron de Alemania, Argentina, Dinamarca, Hungría, Letonia, los Países Bajos, el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, la República Checa y Suecia.
El conflicto mapuche, sus implicancias y la crítica a cómo el Estado de Chile desarrolla el tema no es un punto negro sólo para un gobierno de derecha, aunque la faceta represiva resulta más sensible. En el informe del 2009, Chile acogió las recomendaciones que dio Naciones Unidas de “proseguir los esfuerzos para resolver los problemas de los pueblos indígenas, en particular las cuestiones de la tierra y velar por que la Ley Antiterrorista (Ley Nº 18314) no menoscabe sus derechos”.
Asimismo aceptó “abstenerse de aplicar la Ley Antiterrorista a actos vinculados con las reclamaciones no violentas de los pueblos indígenas” y además, “adoptar las medidas necesarias para impedir que se proscriban o penalicen las actividades o reivindicaciones sociales legítimas”.
Es más, se acogió lo recomendado en cuanto a “reforzar la noción de que la Ley Antiterrorista debe circunscribirse a su ámbito de aplicación, sin hacerse extensiva a los actos no violentos de reivindicación de los pueblos indígenas, teniendo en cuenta las recomendaciones del Comité de Derechos Humanos”.
Chile entonces quedó de revisar “la Ley Antiterrorista y su aplicación, de modo que no pueda hacerse de ella un uso abusivo para perseguir a miembros de las comunidades indígenas, en particular la mapuche, por sus actividades pacíficas de carácter político o religioso”.
Precisamente, qué se ha cumplido, cuánto y cómo es lo que se someterá a evaluación en enero.

http://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2013/08/14/la-moneda-bajo-la-lupa-internacional-por-aplicacion-de-la-ley-antiterrorista-en-el-conflicto-mapuche/

jueves, 14 de junio de 2012

Erick Montoya. PPM. Cárcel de Angol



de Luis Garcia-Huidobro Sj, el jueves, 14 de junio de 2012 a la(s) 15:20 ·
                                                                                 ERICK MONTOYA DESDE LA CARCEL DE ANGOL

RELATO DE SU BRUTAL DETENCIÓN.
Estaba en mi casa levantándome ese día, cuando sentí un golpe en la puerta y carabineros entro golpeando  la pieza de mi mamá  y  la mía, apuntando y botando boca a bajo a todos. Estaban en la casa mi mamá, mi hermanita chica de 4 años, mi polola y yo.
Cuando de repente escuche que comenzaron a disparar afuera a mi abuelo, a mis tíos y tías por que ellos viven al lado. Ellos  me sacaron a tirones a afuera y al salir al patio  me dispararon de frente dos veces,  una en la pierna y costillas y  otra en el cuello.
De allí varios pacos me llevaron para la quebrada que esta  atrás, me pateaban mientras caminaba y no podía avanzar. De tanto que me  pegaban patadas y luego palmazos en la cara, me decían “..erís tú weon , erís túweon … yo estaba esposado y no veía a nadie , no veía a mi mama, ni mi hermanita y mi polola , solo  escuchaba a lo lejos los gritos de mi mamá y de gente. Me tiraron al piso y entre 3 pacos me pateaban, sentía que me golpeaban pero no podía hacer nada y en un momento uno trato de doblarme el cuello para que lo enderezara para pegarme  en la cara con su bota y sentí como dos patadas fuertes en la cabeza  y luego me tomó del pelo y me hecho hacia atrás de nuevo el cuello  y sentí una patada en la cara y de allí no me acuerdo más.
Yo vine a despertar cuando me hablaban  para control de la detención y no entendía nada…


13 de mayo 2012   11:00 hrs.
DESDE LA CARCEL DE ANGOL
ERICK MONTOYA MONTOYA SU PRIMER MENSAJE A LAS COMUNIDADES
Lo único que puedo decir de la lucha a mis peñique si nosotros no luchamos por nuestras tierras, no tenimos lo que querimos. Porque nosotros no luchamos por maldad o por querer hacer desordencomo lo llaman, nosotros luchamos por nuestra tierra, para salir adelante.
Lo que carabineros hace e n contra del pueblo mapuche es una maldad, es represión que estamos llevando hace un largo tiempo  y hay que seguir nomas.
Recién me entere que estaba acusado de intento de asesinato a carabineros. Ellos nos echan la culpa  y no es así, ellos se autodisparan entre ellos y montajean  a los peñi, no somos los únicos.
Yo les digo a la gente que harto newen y esta lucha es larga, seguir  pa´delante nomás, aunque me hayan sacado la cresta, aunque nos saquen la cresta de nuevo, seguir adelante nomas y no tenerles miedo por que Chawnechen esta mirando.
A mi gente de la comunidad les digo que no se preocupen por mi, que voy a estar bien y que ellos siga pa´ adelante  y que sigan luchando. Ell estado chileno no nos va a sacar de la lucha  a menos que nos quite la vida.
Mi mensaje es :
 ATemucuicui que ha llevado una lucha histórica que no se deje morir. Harto newen a los peñis y las lamienes y  la comunidad de JoseGuiñon  harto newen , que esta lucha es larga y  que no nos vamos dejar morir aunque nos saquen la cresta ,nos encierren , nos  quiten nuestras libertad vamos a seguir luchando hasta que recuperemos la tierra, nuestra fuerza y fortaleza que tenemos y a todas las comunidades que nos han apoyados y que me han apoyado. Que sigan a delante y lo mismo le digo a mi madre que esta lucha es larga y que daré la lucha hasta morir,  que se cuide harto y enfrentar a los winkas y que la Quiero mucho.
ERICK MONTOYA MONTOYA
ACABO DE CUMPLIR 20, SOMOS 3 HERMANOS Y MI MAMÁ
EN ESTE MOMENTO ME DUELE MUCHO EL CUELLO Y NO PUEDO MOVERLO, ME DUELEN LOS PULMONES Y ME CUESTA HABLAR, ME CANSO
TENGO 4 IMPACTOS DE PERDIGONES DOS EN EL CUELLO, LAS COSTILLAS Y LA PIERNA.


DESDE LA CARCEL DE ANGOL COMUNICADO PUBLICO  (12 de mayo de 2012) Frente a las movilizaciones anunciadas en Temuco para este día jueves 14 del presente mes. Nosotros, los Presos Políticos Mapuche de Angol denunciamos lo siguiente :
Respecto al Encuentro ENAMA y a sus contramanifestaciones que se realizan mañana jueves en Temuco, queremos decir, que estas movilizaciones no son una expresión real de lucha que están llevando dignamente las comunidades y que han significado grandes costos para estas. Por lo tanto queremos manifestar que si se realizan movilizaciones, estas sean en apoyo a las comunidades para que se ponga fin a su militarizacion y represión, además denunciar la persecución de los miembros de las comunidades en conflicto con las empresas forestales , latifundistas y el estado chileno administrador del sistema neoliberal.
 Con esto dejamos claro nuestro distanciamiento de estas convocatorias, pues somos partidarios de que la lucha debe centrarse en las comunidades, por nuestros derechos territoriales, en contra de la represión y por la libertad de los presos politicos mapuche.
 Por la libertad de todos los presos políticos mapuche.
Fuera los pacos de las comunidades
Fuera las forestales del territorio mapuche
Rodrigo montoya
 Daniel Levinao
 Paulino Levipan
 Lorenzo Curipan
 Erick Montoya
 Ricardo Nahuelqueo
RamonLLanquileo
HectorLlaitul
 Jonathan Huillical



MENSAJE DESDE LA CARCEL DE ANGOL DEL PRESO POLITICO MAPUCHE RODRIGO MONTOYA
(13 de mayo 2012)
MarrimarriPeñi, marrimarriLamieng :
Mi nombre es Rodrigo Montoya, tengo 19 años pertenezco al Lof  Chekenco.
 Estoy recluido en la cárcel de Angol desde l 2 de abril, imputado por cinco delitos políticos judicial en la cual los medios de prueba del fiscal son  insuficientes para estar recluido. Que a través de montajes quieren justificar la represión del gobierno al pueblo mapuche y de este modo amedrentar y acallar nuestras justas demandas por territorio y autonomía, que históricamente ha sido usurpado por el estado chileno y grandes latifundistas y trasnacionales.
Yo les digo a todos mis Peñis de las comunidades que estén firmes en su proceso de recuperación de nuestro territorio y asi lograr una verdadera libertad del pueblo mapuche.
Marrichiweupeñi

miércoles, 13 de junio de 2012

La justicia chilena es ciega... y racista





Los juicios de Temuco

Por: Ernesto Carmona* (16/02/2004)

El Estado prepara un gran juicio en Temuco contra 18 dirigentes de la Coordinadora Arauco Malleco, la organización mapuche más beligerante en la zona que el gobierno denomina oficialmente 'Novena Región de la Araucanía', reconocimiento implícito al territorio indígena. La 'formalización' de la causa está prevista para el 10 de marzo, bajo la nueva modalidad de juicios orales impuesta por una reciente Reforma del Código de Procedimiento Penal.
La Reforma comenzó a aplicarse hace dos años, precisamente en el territorio mapuche, con halagüeños resultados para sus precursores. Dos lonkos, o jefes mapuche, Pascual Pichún Paillalao y Aniceto Norín Catrimán, fueron condenados a 5 años de prisión en diciembre, después que la Corte Suprema anulara el primer juicio oral, es decir, fueron sometidos a dos juicios, una aberración jurídica para los tratados internacionales ratificados por Chile. En Concepción está en prisión el werkén Víctor Ancalaf Llaupe, acusado de 'asociación ilícita terrorista' en su lucha contra la empresa española Endesa que atropelló los derechos humanos indígenas al construir una represa hidroeléctrica en el alto Bío Bío, con la ayuda de los gobiernos de Eduardo Frei y de Ricardo Lagos. El juez Diego Simpertigue lo condenó a 10 años.
Ni los niños se escapan
Un informe de la Comisión Mapuche de Derechos Humanos (Comapu), adscrita a la Coordinadora de Comunidades Mapuche en Conflicto Arauco Malleco (Cam) indica que en abril de 2003 ya había 105 indígenas procesados bajo el nuevo sistema, 68 varones, 11 mujeres y 6 menores. Desde 1999, cientos de hombres, mujeres, ancianos y niños pasaron por las cárceles chilenas acusados de usurpación de tierras, sabotajes a transnacionales y, en el último año, de 'asociación ilícita' en organizaciones 'terroristas'. Según el Kolectivo Lientur, de 'contrainformación mapuche', más de 400 ciudadanos mapuche están procesados hoy por la justicia, en su mayoría campesinos que luchan por recuperar territorios usurpados en el pasado por el Ejército y ahora en poder de grandes corporaciones forestales y energéticas, locales y transnacionales. En enero había tres presos en Concepción, los werkenes (voceros o líderes políticos) Víctor Ancalaf Llaupe, José Huenchunao Mariñan y Héctor Llaitul Carillanca; uno en la cárcel de Lebu, el mapuche Juan Carlos Arriagada Fren; nueve en la cárcel de Angol, Juan Antonio Colihuinca Ancaluán, Luis Amable Catrimil Huenupe, José Osvaldo Cariqueo Saravia, José Francisco Llanca Ahilla, José Belisario Llanquileo Antileo, Florencio Jaime Marileo Saravia, Juan Ciriaco Millacheo Licán, Juan Patricio Marileo Saravia y Patricia Troncoso Robles; dos en la cárcel de Traiguén, Pascual Pichún Paillalao y Aniceto Norin Catrimán; y uno en la cárcel de Temuco, Mireya Figueroa Araneda. Otro centenar de mapuches condenados en los últimos tres años sufre penas no-carcelarias, en tanto numerosos militantes del movimiento mapuche se hallan prófugos de la justicia, por temor a la arbitrariedad de los jueces y de altas autoridades políticas del gobierno obsesionadas con la represión judicial como única 'solución final' a un conflicto de profundas raíces históricas, culturales y políticas, ligado a la esencia de la 'chilenidad' enseñada en los manuales escolares y exhibida al turismo.

Segunda Guerra de la Araucanía

Las reivindicaciones indígenas constituyen una demanda política y social, a la que el gobierno resolvió darle una respuesta judicial, simplemente por incapacidad de instrumentar otra política. Mucha gente ignora que la principal herramienta del Estado para combatir al movimiento indígena activo desde hace 13 años es la Ley Antiterrorista N° 18.314, establecida en 1984 por la dictadura de Augusto Pinochet cuando el 'poder legislativo' lo ejercía un solo individuo, el almirante José Toribio Merino Castro, fallecido. El nuevo código de procedimiento penal aportó la 'asociación ilícita' figura que, al combinarse con la vieja norma dictatorial de 1984, engendró como en un cóctel el nuevo delito de 'asociación ilícita terrorista', aplicada hasta hoy exclusivamente al pueblo mapuche.
El nuevo estatuto 'legaliza' una suerte de 'estado de sitio permanente' en el territorio indígena, donde Carabineros y guardias privados de las compañías forestales actúan como fuerzas de ocupación en un país donde no existe respeto alguno por los derechos humanos de los ciudadanos indígenas. El Estado, además, está muy lejos de reconocer e incorporar los derechos civiles y políticos de los pueblos indígenas al ordenamiento jurídico constitucional, como reclaman Naciones Unidas y la Organización Internacional del Trabajo.
La 'Segunda Guerra de la Araucanía' está dándose en la judicatura, de una manera vergonzosa para un país civilizado y democrático, al amparo de una supuesta lucha contra el 'terrorismo' y según recetas aplicadas en otras latitudes. El comando supremo de esta guerra impulsada desde la Reforma Procesal Penal se llama Ministerio Público, cuyo jefe nacional es el abogado Guillermo Piedrabuena, con la Fiscal Regional Smirna Vidal Moraga a cargo del teatro de operaciones de la Araucanía, secundada por un estado mayor de unos 38 fiscales locales y adjuntos, en su gran mayoría jóvenes servidores públicos ansiosos de escalar por sus méritos.

Apartheid judicial

Pareciera que la Reforma fue concebida justamente para 'detener a los mapuche' poniendo como caballo de Troya al Poder Judicial. 'Hasta antes de la aplicación de la Reforma no existía en la región una política criminal explícita, es decir, una persecución directa desde el Estado hacia el movimiento mapuche', analizó en la revista mapuche Azkintuwe el abogado Rodrigo Lillo, académico de la Universidad Católica de Temuco y fundador de la Corporación Nor Alinea. Antes de la Reforma, los jueces sancionaban los delitos comunes de orden público de acuerdo a sus atribuciones, sin que muchas veces llegaran formalmente a los tribunales porque muchos se solucionaban en el camino. Todo eso ha cambiado. 'Hoy, el Ministerio Público tiene la facultad de decidir qué casos perseguir hasta el final, a que casos van a dirigir sus mayores esfuerzos y eso se nota claramente en la zona sur, donde el conflicto mapuche es su principal preocupación', dijo Lillo. 'Esto se ve en la etapa de formalización (de los juicios), que es donde el fiscal le comunica a una persona que la van a investigar por un delito determinado'. 'En general, la tendencia de los fiscales en el conflicto mapuche ha sido formalizar por delitos desproporcionados, exagerados, que no corresponden muchas veces a la conducta que se realizó, y a iniciar, además, investigaciones por varios delitos a la vez; esto les permite obtener la prisión preventiva y, por otra parte, satisfacer ciertas exigencias de algunos sectores de la sociedad', sentenció Lillo, aludiendo a los dueños de las tierras reclamadas, principalmente Anacleto Angelini Fabbri y Eliodoro Matte Larraín, los hombres más ricos del país junto a Andrónico Luksic Abaroa, quien mantiene sus negocios minero-financieros alejados del sur.
A juicio del académico, durante el primer año de la Reforma, las sentencias correspondieron a delitos de baja categoría en el Código Penal, daños, usurpación, desórdenes, con penalidades también bajas. 'Pero en el último año vemos que tanto fiscales como jueces comparten las mismas tesis exageradas de las conductas 'terroristas', lo que ha traído graves consecuencias; para los mapuche imputados ha significado una vulneración de las garantías del debido proceso y, para el movimiento en su conjunto, una estigmatización del discurso mapuche como 'subversivo' y 'peligroso' ante el resto de la sociedad'.
La propaganda del Ministerio Público asegura que la Reforma consagra, en teoría, nuevos derechos, hasta favorables para el violador de la ley dicen algunos, como es la presunción de inocencia hasta demostrarse lo contrario. Pero nada de eso es válido para los mapuches, aunque pudiera serlo para el resto de los mortales, los 'chilenos blancos'.
Tema de la próxima nota: la metodología del Ministerio Público no tiene nada que envidiarle a los Juicios de Stalin, del Moscú de los años 30, sólo que en la Araucanía los acusados no 'confiesan sus crímenes'. Recortes de prensa y testigos sin rostro, apropiadamente sobornados como los de Fujimori, son piezas clave en las acusaciones.


* Ernesto Carmona es periodista chileno.
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http://www.mapuche-nation.org/espanol/html/ppm/dd-hh/juicio-01.htm

martes, 3 de abril de 2012

Newen Mapuche (Documental Elena Varela)

La lucha de Wente Winkul Mapu

En agosto de 2011, un equipo de Azkintuwe visitó la comunidad Wente Winkul Mapu de Ercilla, donde ayer lunes fue herido mortalmente -en confusas circunstancias- el sargento del GOPE, Hugo Albornoz. Horas antes de nuestro arribo, las familias habían sido victimas de un violento operativo policial. De ello y las razones tras el reclamo territorial de jóvenes mapuches sin tierra trata el siguiente reportaje de archivo.





“Llegaron temprano, como a las 6 de la mañana y destruyeron todo lo que había a su paso. En todas las casas entraron violentamente, pateando puertas y tirando bombas lacrimógenas, incluso habiendo niños y ancianos dentro”. El testimonio es de Daniel Melinao (26 años), werken o portavoz de la comunidad “Wente Winkul Mapu”, del sector Chequenco de Ercilla. Los hechos que relata acontecieron el pasado 18 de agosto, cuando un centenar de efectivos policiales, armados hasta los dientes, ingresó a la comunidad buscando “armas” supuestamente en manos de los comuneros. La orden judicial de “entrada y registro” fue autorizada por el juez del Tribunal de Collipulli, Claudio Campos Carrasco, a solicitud del fiscal del Ministerio Público, César Chivas. Huelga destacar que a ningún mapuche le fue mostrada dicha autorización; demasiado ocupados estuvieron los Carabineros aquel día repartiendo patadas e insultos por doquier.

Dieciséis fueron los domicilios allanados durante el operativo, uno de los más grandes de los que se tenga memoria en la zona, según reportó Nestor Aburto, corresponsal de Radio Biobio en Los Ángeles y a quién Carabineros negó aquella mañana el ingreso a cubrir el “procedimiento” en la comunidad. Dieciséis casas con puertas, ventanas, dormitorios, camas, muebles, incluso cocinas a leña completamente destruidas. Hogares humildes, levantados con esfuerzo por los propios comuneros, transformados por obra y gracia de la paranoia gubernamental en peligrosos arsenales de insurgentes mapuches rurales. “A nuestra casa, que es pequeña, entraron cerca de 20 carabineros. A mi conviviente le pegaron, la insultaron, nunca le mostraron la orden de allanamiento, solo al final del operativo le quisieron hacer firmar un documento y a lo cual ella se negó”, relata Melinao.
 


“Yo no sabía que pasaba. A los golpes me tenían. Dieron vuelta todo, los muebles, la cocina, me decían que tenia que quedarme tranquila sino ellos iban a reaccionar. Yo no me callaba y en eso llegó uno y me pegó un palmetazo en el rostro. Me tomaron dos y me apretaban las manos. Luego me sentaron en el sillón y allí me tenían apuntada con una escopeta. Me preguntaban por Daniel y dónde escondíamos las armas. “Dónde tienen las armas, indios concha de su madre”, me decían. ¿Qué armas? ¿Cuándo hemos tenido armas?, les decía yo. Estuvieron como una hora, dieron vuelta todo y se largaron. La casa quedó toda desordenada y en el patio era imposible respirar; estaba todo pasado a bomba lacrimógena”, relata su pareja, Liliana Erices (25 años).

Si bien Daniel no se encontraba en casa, no se libraría aquella jornada de la delicadeza étnica policial. Horas después del operativo y cuando se dirigía a Collipulli para interponer una denuncia por lo acontecido, un piquete de Fuerzas Especiales detuvo su auto abruptamente en la ruta. “Me emboscaron en la entrada del Fundo Centenario, camino a Collipulli. Eran como 50 carabineros, un capitán me bajó violentamente, me apretó los testículos, me pegó con su escopeta y me tiró al suelo. “Delincuente de mierda, soy choro con capucha”, me decía mientras me daba patadas en el suelo. Yo no quise responderle nada”, relata Daniel. “Revisaron mi auto y no encontraron nada. A final me pasaron un parte por andar sin licencia y me largaron. Había sido un control carretero de rutina, me dijeron, riéndose”, agrega el werken.


Su familia no fue la única que lo pasó mal. “Yo estaba donde familiares en el pueblo y cuando llegué, a las una de la tarde, estaba todo destrozado. Zenón, mi hijo, me llamó por la mañana. “Estamos todos maneados, amarrados”, me dijo. Llegué a la casa y no había nada bueno, parecía que había pasado un huracán”, relata la ñaña (abuela) Francisca Marileo Toledo a Azkintuwe. “Llegaron como treinta a la casa. Yo no los quería dejar entrar, porque yo era jefe de hogar en ese momento y les dije que tenían que mostrarme la orden. Me tomaron entre cuatro y me tiraron al suelo. “La orden la tenemos en el furgón, indio de mierda”, me dijeron. Allí me patearon hasta que deje de protestar, boca abajo en el suelo”, relata por su parte Zenón Neculpan Marileo, su hijo. “El gobierno habla de terroristas, dice que los mapuches somos terroristas, pero ellos, los carabineros, son los que andan con el terror por delante”, agrega Zenón.

No se trató solo de entrada y registro. Para los afectados se trató de un asalto policial a mano armada, llevado a cabo por verdaderos “delincuentes de uniforme”, según denuncia la ñaña Francisca. “Nosotros fuimos víctimas de un asalto. A mi los Carabineros me sacaron 120 mil pesos, que eran para la universidad de mi hijo menor. Me robaron esa plata, en otra casa robaron 50 mil pesos más, en todos lados sacaron dinero y cosas”, señala. “Yo le pido a las autoridades del gobierno que por favor les suban el sueldo a esa gente. Tal vez así no van a andar robando lo poco y nada que tenemos los mapuches. ¡Si actúan como verdaderos delincuentes! Hasta se llevaron la ropa de un hijo gendarme. Sus botas, camisas, todo su uniforme se lo llevaron”, denuncia la mujer. “De seguro se repartieron la ropa de mi hermano entre ellos”, agrega Zenón.


 
Cristian Melinao Melinao (37 años) también acusa sustracción de dinero desde su vivienda aquel día. “Me robaron cincuenta mil pesos, más la cédula de identidad y la billetera”, señala visiblemente molesto. Él tampoco estaba en su vivienda durante el ingreso de los uniformados y fue su madre, María Marileo Melinao (56 años), quien sufrió las consecuencias de la violencia policial. Cuenta que la trataron de “india cochina” y le gritaban de modo desafiante: “dónde está tu hijo terrorista que tiene las armas”. “Buscaban armas cuando lo único que tenemos es nuestra pobreza”, señala Cristian. En su caso, un policía de civil que integraba la comitiva tomó aquella mañana la bandera mapuche que poseía y con una cuchilla la destrozó en el patio. “Mi madre me contó lo que hicieron. Era la bandera de nuestra comunidad. No sé que ganaron ellos con hacerla pedazos, tal vez será que le tienen miedo”, reflexiona en voz alta.

En otra vivienda allanada conocemos el testimonio de la niña C.L.L. Se acerca junto a otros menores y cuenta que estaba con su mamá y su abuela cuando ingresó Carabineros a su casa. “Sintió un poco de miedo”, explica, y luego con mucha personalidad narra que los carabineros desordenaron todo, botaron la ropa y revisaron su mochila escolar “donde tenía mis cuentos”. A sus seis años, no es primera vez que le toca vivir un operativo policial. El 02 de agosto de 2010, durante un allanamiento similar en su vivienda, detuvieron a su padre, Leonardo Lican (26 años), quien permaneció 15 días incomunicado en la cárcel de Temuco, acusado de incendiar un camión en el sector de Pidima. Tras un año en prisión fue dejado en libertad, absuelto de todo cargo. Leonardo asegura que existe una persecución política en su contra.

“En varias ocasiones me han tratado de tener preso, pero no han podido porque no han encontrado ningún antecedente con que me inculpen”, señala. Hace más de un año, nos cuenta, le fue incautada además una camioneta marca Chevrolet y recién este próximo viernes 26 de agosto tendrá una audiencia en los tribunales para intentar recuperarla. Denuncia que se los persigue solo porque demandan tierras ancestrales de la comunidad, hoy en manos de la Forestal Mininco, Forestal Cautín y propietarios particulares. En total, cerca de 2 mil hectáreas que figuran dentro de antiguos “títulos de merced” y que –dictadura militar de por medio- hoy forman parte de los extensos dominios forestales. Se calcula en 1 millón las hectáreas bajo control de Mininco y Bosques Arauco en la VIII y IX región. En la comuna de Ercilla, el promedio por familia mapuche no supera hoy las dos hectáreas. La cara oculta del Chile “en vías de desarrollo”.

***
 


“Wente Winkul Mapu” es una comunidad con pocos años de existencia pero reprimida como pocas. Fue conformada el año 2008 y legalizada el 2010 por treinta y cinco jóvenes familias, todos ex miembros de la comunidad “Juan Millacheo Levio” del mismo sector de Chequenco. “Somos una comunidad que existe legalmente, pero que no tiene tierras”, nos cuenta Daniel. “Todos vivimos de allegados en tierras de nuestros padres, en lo poco y nada que tienen ellos. En mi familia somos seis hermanos. Todos estamos acá, viviendo en unos metritos de tierra donde no nos alcanza ni para plantar cilantros”, nos cuenta. “Son pocos los que pueden sembrar algo. La mayoría vivimos de hacer peguitas por aquí y por allá. Yo soy carpintero, se de albañilería, salgo al pueblo, trabajo unos días, junto unos pesos y regreso para dirigir la comunidad y sostener mi familia”, agrega el vocero. “Es por cambiar esta realidad que estamos luchando”, subraya.
Recorremos junto a Daniel la comunidad y a la memoria se nos viene la reservación navajo Pine Ridge, en el estado norteamericano de Dakota del Sur; hacinamiento, pobreza extrema, ausencia casi total de futuro para sus jóvenes y niños. Si a ello le sumamos un cerco policial implacable, jóvenes indígenas desfilando a diario por los tribunales y autoridades que hacen oídos sordos y los abandonan literalmente a su suerte, bienvenidos al Lejano Oeste. Es tanta la similitud con Pine Ridge que “Wente Winkul Mapu” tiene hasta su propio Leonard Peltier, el histórico preso político indígena de la tierra del Tío Sam. Se trata del lonko Juan Ciriaco Millacheo, emblemático líder mapuche, prófugo de la justicia chilena (“clandestino”, prefieren llamarlo sus peñis) desde mediados del año 2004.
 


 
Millacheo, junto a una docena de dirigentes de las empobrecidas comunidades de Tricauco, San Ramón y Chequenco, fue condenado a 10 años de cárcel por el delito de “incendio terrorista” contra el Fundo Poluco Pidenco, de Mininco. También a pagar 425 millones de pesos como indemnización a la todopoderosa maderera del grupo Matte. De acuerdo al estado de resultados presentado por la compañía a la Superintendencia de Valores y Seguros, Empresas CMPC –propietaria de Mininco S.A.- obtuvo en 2010 utilidades por US$640 millones, 139% mayores que los US$268 millones de 2009, mientras que los ingresos anotaron un alza interanual del 35% llegando a US$4.219 millones. Todo ello, consigna la Superintendencia, “debido a mayores volúmenes de ventas en todos los negocios y a las alzas en los precios mundiales de la celulosa”.

Con tal adversario en frente, ¿era esperable un debido proceso judicial? “Los peñi llegaron al juicio condenados”, señala Melinao. “Se trató de un proceso viciado de principio a fin, por eso nuestro lonko no se presentó”, subraya. No es el único que lo piensa. A juicio de Elías Paillan, miembro del equipo del Observatorio Ciudadano, el juicio estuvo marcado por diversas irregularidades. “Básicamente tuvieron que ver con la utilización de la Ley Antiterrorista 18.314, restricciones al debido proceso que se derivan de dicha ley, la utilización en el juicio de “testigos protegidos” por parte del Ministerio Público y la inhabilitación -por parte de la Corte Suprema- de la jueza de Garantía de Collipulli que inicialmente había rechazado la calificación del ataque incendiario como un delito terrorista presentada por la fiscalía y denegado sus peticiones de protección y anonimato de testigos”, señala Paillán.

 
Junto al lonko Millacheo fueron condenados en la misma causa el entonces líder de la Coordinadora Arauco-Malleco (CAM), José Huenchunao Mariñan, la activista Patricia Troncoso Robles, protagonista de una prolongada huelga de hambre el año 2008, y la dirigenta de Tricauco, Mireya Figueroa Araneda (50), quien permaneció clandestina hasta el año 2009. Tras su detención en la Región Metropolitana, Figueroa permaneció varios meses recluida en la cárcel de Angol. En septiembre del año 2010 y por razones humanitarias, fue finalmente dejada en libertad. La dirigenta, madre de cuatro hijos, falleció de cáncer el pasado mes de marzo en su comunidad. Además de Forestal Mininco, en dicha causa también actuó como querellante la gobernación provincial de Malleco, ello en representación del Ministerio del Interior, una constante en todos los juicios relacionados con conflictos de tierras al sur del Biobio, según advierte Paillan. “Una constante de los gobiernos de la Concertación”, agrega Melinao.


 
Hoy, el emblemático caso “Poluco Pidenco” se encuentra radicado en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA, que declaró admisible el año 2007 una denuncia por violación de la Convención Americana sobre Derechos Humanos presentada por la defensa de los condenados. No es primera vez que las comunidades mapuches deben buscar en tribunales internacionales aquello que les niegan la justicia local. Al 2011, son cuatro las denuncias mapuches contra el Estado y admitidas por la CIDH. No se trata de denuncias al voleo. Prueba de ello es la reciente decisión de la CIDH de llevar a juicio al Estado chileno ante la Corte Interamericana de San José de Costa Rica, ello por el caso de los lonkos Aniceto Norin y Pascual Pichún. Ambas autoridades tradicionales fueron condenadas en 2003 a cinco años de cárcel por “amenaza terrorista” contra el abogado y latifundista de Traiguén, Juan Agustín Figueroa. Dicha condena la obtuvo el ex ministro de Patricio Aylwin tras lograr que la Corte Suprema anulara una primera sentencia absolutoria del Tribunal Oral en lo Penal de Angol.

A juicio del abogado Jaime Madariaga, que patrocinó la denuncia de ambos lonkos en la capital estadounidense, la decisión de la CIDH implica un verdadero hito histórico. Y sobre todo, un precedente a considerar por los comuneros de “Wente Winkul Mapu”. “Los peticionarios persiguen mayormente justicia, pero no reparación en dinero, sino fundamentalmente garantizar que aquello que les pasó no le suceda a otros mapuches”, señala el abogado a Azkintuwe. “No seria de extrañar –agrega Madariaga- que estas personas que están siendo allanadas o golpeadas hoy en Ercilla después aparezcan acusadas de “terrorismo”. Es lo que pasó en el caso de los lonkos de Traiguén y también años más tarde en Poluco Pidenco. Hoy la CIDH ha decidido acusar al Estado chileno de violar los derechos humanos y esto sienta un precedente importante para comunidades como Wente Winkul Mapu; de ahora en adelante, tanto las autoridades como los tribunales tendrán que evaluar muy bien si exponen o no al Estado a una nueva sanción internacional. Y aquello es una garantía de mayor justicia”, subraya.

http://www.azkintuwe.org/20120401_001.htm

viernes, 30 de marzo de 2012

COMIENZA PREPARACIÓN DE JUICIO CONTRA 10 MAPUCHE DE MALLECO ACUSADOS DE “TERRORISTAS”


Mar 24, 2012
La Comunidad Mapuche Autónoma Temucuicui, ante el inicio de la preparación de juicio oral por Ley Antiterrorista en contra de nuestros hermanos, señalamos ante el mundo mapuche, la opinión pública local, e internacional lo siguiente:
1.- Para el día lunes 26 de marzo de 2012, a las 10 de la mañana, en el Tribunal de Garantía de la Ciudad de Victoria, está fijado el inicio de la preparación de juicio oral, en contra de 7 de nuestros integrantes, quienes se encuentran imputados por los delitos de robo con intimidación de carácter terrorista, incendio terrorista, daños y asociación ilícita terrorista, entre otros. Hechos supuestamente ocurridos el 10 de octubre de 2009 en el sector de Quino, comuna de Victoria.
Los peñi involucrados (todos de comunidades de Malleco) son:
José Queipul Huaiquil,
Víctor Queipul Millanao,
Camilo Tori Quiñinao,
Felipe Huenchullán Cayul,
Juan Huenchullán Cayul,
José Millanao Millape,
Juan Patricio Queipul Millanao.
Jorge Marimán Loncomilla,
Ernesto Cayupán Meliñán y
Luis Marileo Cariqueo
2.- La principal prueba que el Ministerio Público tiene en contra de nuestros hermanos es la declaración de un testigo protegido (Raúl Arturo Castro Antipán) quien supuestamente habría participado junto a todos los acusados en los hechos ocurridos el 10 de octubre de 2009.
Cabe señalar que Castro Antipán es testigo protegido también en otras causas, en donde están imputadas personas mapuche y miembros de otras organizaciones mapuche. Este testigo recibe un sueldo mensual de $300.000 aproximadamente (argumento que no ha sido desmentido por la Fiscalía), que a la fecha suma una veintena de causas por diferentes delitos, algunos incluso de este año y que en la mayoría de los casos, Castro Antipán ha sido absuelto, se le ha otorgado suspensión condicional o el fiscal ha aplicado el principio de oportunidad para no condenarlo.
Además, este sujeto ya se encuentra condenado por los delitos que se imputan a nuestros hermanos, pero se le aplicaron las normas de la Ley Antiterrorista referentes a la Delación Compensada, lo que le permite cumplir su condena en libertad.
A nuestro juicio, esta condena sólo responde a una “estrategia” del Ministerio Público para dar mayor credibilidad a su testigo y que era necesaria para mantener la acusación en contra de nuestros hermanos, ya que constituye su testimonio como la principal prueba.
3.- Durante todo el tiempo que ha durado la investigación se han producido una serie de situaciones que han afectado a la comunidad, como por ejemplo, interrogatorios de niños en la escuelas de Temucuicui y en el camino a sus casas, detenciones de estudiantes de enseñanza media que son familiares de dirigentes de la comunidad y su posterior procesamiento por delitos en los que finalmente han sido absueltos. También han existido torturas en contra de algunos de los imputados, en donde ha estado presente un fiscal del Ministerio Público – Miguel Ángel Velásquez Droguett –, así como allanamientos y hostigamiento a familiares de los acusados y dirigentes.
4.- Para el Pueblo Nación Mapuche y especialmente para nuestra comunidad, se constituye como una extensión de la discriminación y racismo del estado chileno, el que a través de su aparataje jurídico-represivo encabezado por la fiscalía antimapuche, procese y lleve a juicio por Ley Antiterrorista a dos menores de edad, puesto que es claramente un abuso y vulneración de múltiples derechos, entre ellos los del niño, y es un intento de frenar abruptamente por medio del miedo que los niños tengan conciencia de esta lucha que heredarán hasta que recuperemos nuestros derechos políticos y territoriales.
Además, marca de por vida con su imputación a los dos menores quienes arriesgan muchos años de prisión política.
5.- Por otra parte, el que se siga utilizando esta ley heredada de la dictadura de Pinochet, no hace nada más que reafirmar una vez más cómo la paranoia del gobierno de derecha y sus intentos de criminalizar la protesta social caen en la más absoluta inoperancia, ya que sólo utiliza la represión en toda su expresión (jurídica, comunicacional y policial) para mantener la política del oído sordo y sus monólogos.
Hoy podemos ver a través de la prensa cómo actúa el estado chileno reprimiendo en Aysén y en los distintos lugares donde se levantan las demandas sociales. La misma policía que mantiene militarizado nuestro territorio, es la que aplica su experiencia en reprimirnos para agredir a los distintos luchadores sociales del territorio de Chile. No es por nada que los que dirigen las policías en la novena región siempre asumen el liderazgo de sus ramas y sus armas a nivel nacional.
Extendemos el llamado a las redes de solidaridad con la causa Mapuche, a estar atentos ante el inicio de este emblemático caso judicial, en el que demostraremos nuestra inocencia y trataremos de revestir las maniobras y estrategias del estado de querer decir que esta lucha es ilegítima y terrorista.
Wallmapuche Temucuicui
Fonos de contacto con la comunidad:
Werken Jorge Huenchullan 8 310 12 23
Lonko Víctor Queipul 8 348 5664

La Historia Oculta del Régimen Militar

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