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lunes, 23 de enero de 2012

Condenan a cuatro ex agentes de la DINA por desapariciones de tres opositores a la dictadura

En la sentencia, de 136 páginas, estableció que el 26 de mayo de 1976, la DINA detuvo y trasladó a “Villa Grimaldi” a las víctimas, quienes pertenecían al movimiento político “MAPU”, y, además, les sustrajo sus vehículos.



l ministro Jorge Zepeda Arancibia condenó a cuatro ex agentes de la DINA y un ex colono de Villa Baviera, por las desapariciones de tres opositores a la dictadura militar y visto por última vez con vida en la ex Colonia Dignidad.
El magistrado condenó al ex jefe de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), general en retiro, Manuel Contreras Sepúlveda a 10 años y un día de presidio por su responsabilidad como autor de los secuestros calificados de Juan Maino Canales, Elizabeth Rekas Urra y Antonio Elizando Ormaechea.
También condenó al coronel en retiro y ex agente, Carlos López Tapia, a 10 años y un día por las mismas tres víctimas.
A su vez, sentenció como cómplices a los ex agentes, Eugenio Fieldhouse Chávez, Gerard Mucke y al ex colono Johan Van den Berg a cinco años y un día de presidio por estos mismos hechos.
En la sentencia, de 136 páginas, estableció que el 26 de mayo de 1976, la DINA detuvo y trasladó a “Villa Grimaldi” a las víctimas, quienes pertenecían al movimiento político “MAPU”, y, además, les sustrajo sus vehículos.
Los agentes de la DINA, para facilitar la comisión de los crímenes, contaron con la colaboración de “Colonia Dignidad”, dirigida por el líder Paul Schafer.
Con “Colonia Dignidad”, los agentes de la DINA coordinaron la persecución, secuestro, tortura y desaparición de los opositores al régimen del general Augusto Pinochet. En este caso, tal colaboración incluyó la desaparición de los vehículos de las víctimas.
La sentencia sobreseyó por muerte a Paul Schafer, quien falleció encontrándose en prisión preventiva; al agente de la DINA Rolf Wenderoth, por no estar en “Villa Grimaldi” al ser sustraídas las víctimas; y sobreseyó temporalmente a Hartmutt Hopp, por estar prófugo en Alemania y haber el tribunal solicitado su extradición.
En el aspecto civil se condenó al Fisco y los condenados a pagar solidariamente 90 millones de pesos a los familiares de cada una de las víctimas, como indemnización de perjuicios.



http://www.eldinamo.cl/2012/01/23/condenan-a-cuatro-ex-agentes-de-la-dina-por-desapariciones-de-tres-opositores-a-la-dictadura/

Familia de Víctor Jara: Las Fuerzas Armadas deben entregar la información que tienen


Las FF.AA. hasta ahora no han entregado ninguna información para esclarecer el caso", señaló Gloria König.
El cantautor fue asesinado en el Estadio Chile el 16 de septiembre de 1973.




La familia del cantautor Víctor Jara, asesinado tras el golpe militar del 11 de septiembre de 1973, solicitó al Gobierno que las Fuerzas Armadas entreguen la información que poseen para aclarar las circunstancias de su muerte.
ImagenLa petición fue realizada en una reunión que sostuvieron la viuda del cantautor, Joan Turner, y una de sus hijas, con el ministro de Defensa, Andrés Allamand, según dijo a EFE la directora de la Fundación Víctor Jara, Gloria König, quien también asistió al encuentro.
"Las Fuerzas Armadas hasta ahora no han entregado ninguna información para esclarecer el caso. Nos parece que hay una responsabilidad de las Fuerzas Armadas, por eso hemos llamado a que tengan coraje, asuman su responsabilidad histórica y entreguen la información que tienen", indicó König.
Víctor Jara fue asesinado en el Estadio Chile, que actualmente lleva el nombre del asesinado cantautor, y que en dictadura fue utilizado como centro de reclusión y tortura, el 16 de septiembre de 1973.
Según determinó la investigación judicial, fue brutalmente golpeado y torturado, le destrozaron las manos a golpes de culatas de fusiles y después recibió 44 disparos en todo el cuerpo.
Pese a que aún no se sabe con certeza quiénes fueron sus torturadores ni el mando militar que ordenó su asesinato o que le dio el tiro de gracia, el juez Alejandro Madrid, que hasta hace pocas semanas llevaba la investigación, sospechaba de un oficial apodado "El Príncipe".
"Las fuerzas armadas son una institución jerarquizada y deben tener la información de quién estaba en el Estadio Chile el día de la muerte de Víctor Jara", dijo König.
La directora de la Fundación Víctor Jara aseguró que hasta ahora toda la información del caso proviene de testimonios y de soldados que en 1973 recibían la instrucción militar, y criticó la nula colaboración de las Fuerzas Armadas.

Además, mostró su preocupación por la nueva redistribución de casos en la Corte Suprema, que dejó el caso en manos del ministro Miguel Vásquez.
König aseguró que Vásquez deberá encargarse también de otras causas "muy voluminosas y complejas" y puso en duda que pueda investigar debidamente el caso de Víctor Jara. "Nos preocupa que no pueda haber un trabajo permanente en la investigación", indicó.
König aseguró que las demandas de la familia tuvieron una buena acogida del ministro de Defensa, Andrés Allamand, aunque éste precisó que todos los pasos deben darse en el ámbito judicial.



http://www.cooperativa.cl/familia-de-victor-jara-las-fuerzas-armadas-deben-entregar-la-informacion-que-tienen/prontus_nots/2012-01-23/215820.html

Testimonio de Juan Hilario Bassay Alvear



Fecha:  8.08.03
 AL SR. MINISTRO DE LA CORTE DE APELACIONES;
DON ALEJANDRO SOLIS.
SANTIAGO. CHILE.

TESTIMONIO  de MI DETENCION Y DE LAS AMENAZAS

del Tte. José Hernán Godoy Barrientos, de matar personalmente a mis sobrinos Héctor Alejandro y Guido Ricardo Barría Bassay

Y  LAS TORTURAS INFRIGIDAS EN MI PERSONA, POR

Hans Schernberger Valdivia, Capitán y Comisario DEL CUARTEL DE CARABINEROS DE  RIÓ NEGRO.


1.- Jueves 13 de septiembre de 1973. Día mi primera detención.


Fui detenido en el camino de Rió Negro a Riachuelo, a las tres y media de la tarde, mientras conducía mi camión con destino a mi casa habitación. Me acompañaban, mi hermano menor Manuel Bassay Silva y mi sobrino Oscar Barría Bassay, hermano menor de los nombrados arriba.
Llevaba recorrido más o menos la mitad del camino, cuando vi por el espejo retrovisor el furgón de Carabineros y el Furgón de la Gobernación que ya había sido requisado por los Carabineros..
Los vehículos se acercaban a gran velocidad. El vehículo policial traía encendida la luz intermitente del techo y al alcanzarme, los carabineros hicieron sonar la sirena de alarma.  
Disminuí la marcha, y manejé cuidadosamente por el costado del camino para ceder el paso a los vehículos mencionados, porque supuse que viajaban en alguna misión especial.
El furgón sobrepasó a mi camión y luego, en una arriesgada e inútil maniobra, se cruzó por delante y se detuvo bruscamente. Para evitar el choque, frené en seco.
Ví a varios carabineros que se acercaban amenazantes, apuntándome con sus fusiles automáticos. Del furgón requisado bajó el Capitán Hans Schernberger, quien ordenó enérgicamente que se bajaran todos los pasajeros del camión.
Todos obedecimos en silencio. Los Carabineros nos hicieron poner de cara a la carrocería del vehículo, con las manos en alto y las piernas separadas. Nos obligaron a desnudarnos totalmente para allanarnos.
Dos carabineros hurgaron en la guantera del camión, levantaron los asientos y miraron debajo del tablero de los instrumentos. No encontraron nada comprometedor o sospechoso.  
Otros carabineros hacían rebotar la rueda de repuesto arriba de la plataforma del camión. Los que habían hurgado en la cabina, abrieron la tapa del motor y miraron en su interior.
Luego de dejar en paz la rueda de repuesto, los carabineros de la plataforma bajaron a golpear los neumáticos, con sus palos de reglamento. Después se metieron debajo del vehículo golpeando la carrocería.
Cuando ya no encontraron nada, el Capitán Schernberger ordenó a su tropa, retornar con nosotros como detenidos, a Rio-Negro, advirtiéndole a sus subalternos, que subieron al camión junto a nosotros que, ante cualquier movimiento sospechoso por parte nuestra, dispararan a matar.
Al llegar a la Comisaría, en la sala de guardia fuimos allanados nuevamente y despojados de nuestros documentos y objetos de valor. Luego nos ordenaron pararnos mirando hacia la pared, con las manos en alto y las piernas separadas.
Media hora después entró el Capitán Schernberger y le entregó un papel al Sargento de guardia.
Para que todos escucháramos, dijo en voz alta:
"Aquí le dejo una orden por escrito que acaba de llegar! Debe ser entregada al Teniente Godoy en el caso de que yo no regrese. En una de sus partes dice que Juan Bassay y los dos hermanos Barría deben ser fusilados en el acto, en el lugar donde se les encuentre.
 ¡Por lo demás, el Teniente ya lo sabe"!
Una hora más tarde, el Teniente José Hernán Godoy Barrientos entró apresuradamente a la Sala de Guardia.
Y en su carrera pasó pisoteando a dos jóvenes de Rió Negro, que estaban tendidos boca abajo en el piso, a quienes yo no había podido identificar. Como los detenidos se quejaron, el Teniente se volvió y comenzó a darles de puntapiés. Los jóvenes se retorcían en el suelo, gritando de dolor.
Al término de aquel castigo, el Teniente se acercó a Oscar Barría Bassay, de diecisiete años de edad al que, al tiempo de darle una fuerte bofetada en la cara, le gritó:
"!Tú sabes lo que te espera!"
Luego, sin decir palabra, tomó del pelo a mi hermano MANUEL BASSAY SILVA, que andaba de vacaciones en el sur, porque vivía y trabajaba en Santiago, y le estrelló violentamente la cabeza contra la muralla. En seguida se acercó a mí y me dijo, aparentando extrañeza:
"¿Y usted también está aquí, señor Bassay?
  
El Teniente salió de la Sala de Guardia moviendo la cabeza, como si no comprendiese lo que pasaba conmigo. Cerca de las siete de la tarde, regresó y le ordenó al cabo de guardia que llevara mis acompañantes a los calabozos.

Los Carabineros tomaron a mi sobrino y a mi hermano, y a golpes y empujones, lo llevaron al sótano de la Comisaría, donde estaban los calabozos. Asomándose por el hueco de la escalera por donde habían desaparecido los uniformados con el detenido, el Teniente gritó:
"!Mañana a las seis, serán fusilados"!

Yo quedé de pie, mientras en el piso de la Sala de Guardia continuaban tirados boca abajo quejándose de dolor los dos jóvenes que habían sido pateados por el Tte. Godoy Barrientos. De vez en cuando, tal vez para que no se quedaran dormidos, los carabineros se acercaban a ellos y les daban de puntapiés.
Alrededor de las 23:00 hrs., el carabinero que estaba a cargo de la puerta de la Comisaría la abrió para dejar entrar alComandante del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Río Negro. Lo conocía perfectamente, pues yo también era bombero voluntario en Riachuelo. El recién llegado era dueño de un restaurante y llevaba una bandeja con pollos asados, papas fritas, ensaladas y en una malla llevaba varias botellas de vino y algunas de pisco, como regalo para los "libertadores de Chile".
Poco antes de la medianoche regresó el Capitán Schernberger. Desde su oficina llamó a su ordenanza y éste me fue a buscar.
Dos carabineros me condujeron a la oficina del Comisario y luego salieron, dejándonos a solas.
El Capitán se me acercó y me dijo:
"Tome asiento, señor Bassay, vamos a conversar como caballeros, que creo somos"--.
Me senté frente al único escritorio.
El Capitán regresó al sillón de madera detrás del escritorio y se sentó. Ceremoniosamente puso los codos sobre la mesa, cruzó los dedos de sus manos y descansó la barbilla sobre sus pulgares. Durante unos momentos, permaneció en silencio.
Después me dijo lo siguiente:
"Nosotros sabemos que usted es el hombre clave del Partido Socialista aquí en Río Negro, y parece que también lo es en toda la Provincia.
Nosotros -continuó echándose atrás en su sillón y dándose importancia-, tenemos antecedentes de que usted tiene contactos con los guerrilleros que operan desde Bahía Mansa hasta bahía San Pedro y también con los que están por pasar desde Argentina. Además, sabemos que usted fue el encargado del transporte y reparto de las armas del Partido Socialista, aquí en la Provincia".
 Todo lo que usted ha dicho, no corresponde a la verdad, Capitán, le contesté. Pero él insistió:
"Mire, señor Bassay, tengo muy buenos informes de personas allegadas a usted Por algo le digo que sé que usted es el hombre clave aquí. No puede negarlo. Además, usted es experto en caminatas por la cordillera."
Yo le dije que sólo conocía una parte de la cordillera, el sector transitable con vehículo donde yo me ganaba la vida con el transporte de maderas, con mi único instrumento de trabajo, mi camión.
De repente el Capitán se puso bruscamente de pié y furiosamente me dijo:
"Señor Bassay: ¡Usted está mintiendo! .Señor Bassay, yo no voy a seguir perdiendo el tiempo! ¡Y tenga usted bien claro que hay orden de fusilamiento para usted."
Después cambió el tono y como suplicándome me dijo:
"Mire, señor Bassay: deje las armas botadas en el camino y después me llama por teléfono. Yo daré cuenta que fueron encontradas en la vía pública. Así usted se salva de responsabilidades y quedará en libertad sin problemas".
Le respondí que no tenía nada que entregar, porque nunca había transportado armas desde Santiago, como él afirmaba. Le agregué que no tenía armas personales, ni armas del partido.
Después de eso me dijo que tenía plazo hasta el dia siguiente a la amanecida para pensarlo, pues a la seis íbamos a conversar por última vez, en la que yo mismo escogería si iba a salir libre o iba a ser fusilado.
Dando por terminada la conversación, el Capitán tocó un timbre y le ordenó a un carabinero que me llevara al calabozo.
Sin miramientos, los Carabineros me condujeron al sótano y a empujones me metieron dentro de una celda. Cuando me hube acostumbrado a la oscuridad, ví que allí estaba mi hermano Manuel Bassay.

2.- VIERNES 14 de septiembre 1973.

Día de las amenazas de muerte a mis sobrinos, los hermanos Guido y Héctor Barría Bassay.
En la mañana dos carabineros entraron al calabozo y me condujeron a la Sala de Guardia.
El Capitán Schernberger abrió la puerta de su oficina y asomando la cabeza, ordenó que me presentara ante él. Esta vez el Capitán permaneció de pie delante de su escritorio. No me ofreció asiento y me comunicó que había llegado una contraorden, y que se me daba una oportunidad para que colaborara con el nuevo gobierno. Si colaboraba, podría seguir trabajando y no iba a tener problemas. Pero me advirtió que la próxima semana iban a ir los militares a Riachuelo y ellos sí -dijo- tenían mejores informaciones sobre mis actividades y mi destino.
Me abrió la puerta de su oficina y me dejó salir. En la Sala de Guardia, me devolvieron los efectos personales que me habían requisado a mi llegada. Dieron también libertad a mi sobrino y a mi hermano.
El Teniente José Hernán Godoy Barrientos estaba en el umbral de la puerta principal de la Comisaría y enseguida me dijo:
"¿No ve? Usted no va a tener ningún problema, señor Bassay, pero dígale al huevón del Guido, y también al Tito, (se refería a mis sobrinos que aún no habían sido detenidos y estaban en Riachuelo, en casa de su madre) que se vayan a donde yo nunca los vea".
Y dándose unos golpecitos en la cartuchera de su arma, en tono amenazante agregó:
¡"Porque aquí tengo un tiro para cada uno de ellos! ¡Y esta tarde me voy a ir a dar una vuelta por Riachuelo"!
Una vez en casa comuniqué mis sobrinos, lo que me había dicho el Tte. GODOY. Les recomendé que se fueran a Santiago. Mi hermano MANUEL también les aconsejó lo mismo y les ofrecí que yo podía llevarlos con mi camión a una estación rural de los Ferrocarriles, anterior a Osorno para que se subieran al tren, sin ser descubiertos. Ellos rechazaron el ofrecimiento, porque dijeron que tenían un compromiso con Carlos Bongcam, al que le habían prometido acompañar a costa de cualquier sacrificio.
Tiempo atrás, esto es, antes del Golpe, más o menos en Abril de 1973, yo le había recomendado a mis sobrinos que se fueran a Santiago, porque nadie ignoraba de que iban a ser perseguidos, sobre todo por Carlos Berendt, (R.I.P.) empresario agrícola de Riachuelo, miembro del grupo nazi "Cien Aguilas" dependiente de la Fuerza Aérea de Chile, y Oficial de Reserva de la FACH, amigo personal de los actuales reos, acusados de secuestro y homicidio, José Hernán Godoy y Hans Schernberger.
 3.- Los torturadores: Capitán de Carabineros Hans Schernberger Valdivia; Capitán Wenderoth; cabo Colipán; Detective Carlos Villalobos, del Cuartel de Investigaciones de la Policía Civil, Osorno, domiciliado en la actualidad en Puerto Montt.

(Sábado 15 de septiembre de 1973)
 En la mañana, alrededor de las ocho, se estacionaron frente a mi casa el Furgón de la Gobernación de Río Negro y un furgón policial. Los dos vehículos transportaban carabineros. Detrás pasó una camioneta de "SAESA", con equipo de radio. La seguían un jeep, una camioneta y un camión del Regimiento transportando militares. La caravana se detuvo frente al Retén de Carabineros de Riachuelo.
Salí a informarme de la situación y cuando volvía a mi casa, un oficial, al mando de una escuadra ordenó que me detuvieran. Mi casa estaba siendo allanada. Entre los Oficiales que estaban presentes, se encontraba el Fiscal Militar, Mayor Ramírez y el Capitán de Ejército Arno Wenderoth
Después del allanamiento, fui llevado al Retén de Carabineros, y me condujeron a la caballeriza, para ser torturado e interrogado por el Cabo Colipán de acuerdo a las técnicas aprendidas en Panamá. De entrada me dijo:
"Vamos a conversar como rotos, ya que no has querido responder como caballero"
Salió de la caballeriza, dejándome a cargo de unos conscriptos. Un rato después entró una pareja de soldados, portando un balde de latón lleno hasta los bordes de excrementos humanos que habían sacado del pozo negro del Retén. Detrás de ellos venía otro par de soldados con un balde similar al anterior, rebalsando orines de caballo, podridos. Cerraba la marcha triunfal, un conscripto con un balde con agua.
Un insoportable hedor saturó rápidamente el aire de la caballeriza.
Colipán regresó sonriendo (la hediondez parecía ser su elemento) y le ordenó a los soldados que me amarraran las manos a la espalda.
A culatazos, me obligaron a arrodillarme y Colipán llamó a un conscripto, el que tomándome violentamente de los cabellos intentó introducir mi cara en el balde. Colipán se dio cuenta de que mi rostro apenas había tocado los excrementos. Venciendo su asco se quitó una toalla de la boca que le ayudaba a soportar el hedor y gritó:
"!Mételo hasta abajo"!
El conscripto repitió la operación sin lograr que mi cabeza entrara completamente en el balde.
A pesar de toda la resistencia que hice, después de herirme un pómulo al contacto violento con el balde, lograron introducirme la cabeza dos veces en los excrementos . Allí Colipán me gritó:
"¡Tómate un trago!"
(La grosería que agregó, no quiero repetirla en este testimonio).
A continuación me arrastraron hasta un balde con agua nauseabunda, y allí me hicieron el "submarino" durante un buen un buen rato. Mientras Colipán seguía su "interrogatorio", los soldados me daban de culatazos y puntapiés, en el estómago y en los testículos. Por último, una patada en la cabeza, me hizo perder el conocimiento.
Cuando recobré la conciencia, ví que entraba un grupo de soldados con otro detenido. El recién llegado era Renato Invernizzi, miembro de la Juventud Socialista, al que Colipán comenzó a maltratar de inmediato.
Lo derribaron a culatazos y luego le sumergieron la cabeza en el balde con agua nauseabunda.
 Repitieron la operación varias veces, dándole puntapiés y culatazos. Después lo comenzaron a interrogar.
Después de fracasada la tarea de Colipán, el Mayor Ramirez, Fiscal Militar, ordenó que me llevaran ante a su presencia.
Cuando me iba acercando al grupo de Oficiales, Colipán me dio una bofetada a mansalva, lanzándome de bruces a los pies de aquellos.
.
El Capitán Wenderoth, Jefe del "SIM" (Servicio de Inteligencia Militar), me tomó del pelo para castigarme, pero me soltó de inmediato, cuando se dió cuenta que sus manos se untaban de excrementos, al contacto con mi pelo. Se alejó a limpiarse en el pasto y regresó a darme puntapiés mientras aún me encontraba en el suelo derribado por los golpes que me estaban propinando los otros oficiales. Aquello duró varios minutos sin que nadie pronunciara una palabra. (Así trataban los Oficiales del Ejército Chileno a un detenido al que ellos mismos habían calificado como " prisionero de guerra").

Una vez que los Oficiales terminaron su "gloriosa batalla" (patear en el suelo a un hombre indefenso), Colipán quiso congraciarse con el Jefe del "SIM", que aún maldecía con las manos llenas de mierda, mostrándole a los Oficiales una tortura aprendida en Panamá:

Mientras los soldados me amarraban las manos a la espalda, Colipán lanzó una cuerda sobre una viga del techo. En el otro extremo de la soga hizo un nudo marinero y me lo colocó en el cuello. Después, con la ayuda de dos soldados tensó la cuerda, tirando del extremo libre de ella, de modo que cuando los soldados que me sujetaban me soltaron, quedé de pie sostenido sólo por el lazo. Entonces, Colipán ordenó que tiraran otro poco.
La soga se tensó al máximo, dejándome afirmado sólo en la punta de mis pies, semicolgado del cuello. En aquella posición, los Oficiales comenzaron a darme de puñetazos en la espalda, mientras Colipán me golpeaba en el estómago.
Sin dejar de flagelarme, fui levantado medio metro del suelo y quedé colgado de la soga que tenía incrustada dolorosamente en el cuello. En ese momento Colipán gritó:
"¡Así vamos a matar a todos estos perros!
Cerca de las seis de la tarde, fui conducido a la caballeriza. Desde el pasillo, divisé la camioneta de Raúl Guzmán que salía del Retén llevando una patrulla de militares. Una vez dentro del galpón, me obligaron a sacarme toda la ropa y cuando estuve desnudo, me amarraron las manos a la espalda con una larga cuerda.
Colipán volvió a ordenar que me colgaran de la viga. A medida que me levantaban, el dolor en los hombros se me fue haciendo insoportable, hasta que no pude resistir más y grité de dolor. Luego, con una voz que a a mí mismo me sonó extraña, exclamé:
"¡Sé que tienen orden de matarme! ¡Háganlo! No es necesario que me torturen.

Entonces Colipán ordenó que me descolgaran
Caí de bruces al suelo, donde quedé sin sin moverme. Dos conscriptos me desataron y como apenas podía mover los brazos, me ayudaron a vestirme. Me puso la ropa con lentitud, porque los hombros me dolían horriblemente. Cuando me estaba colocando los zapatos se me acercó un Teniente que me dijo:.
"¡Usted, señor Bassay, es prisionero de guerra"!
  

EL SIMULACRO DE FUSILAMIENTO:

Entra en escena el "caballeroso" Capitán Hans Schernberger

El Capitán de Carabineros Hans Schernberger, entró portando un fusil automático y sin dirigirse a nadie en especial, anunció:
"¡Ahora voy a practicar la puntería"!
Un grupo de soldados llegó ante Schernberger con el miembro de la Juventud Socialista, Egon Kemp, a quien en Riachuelo, amistosamente, llamábamos el "Súper" (el "súper ratón"), porque tenía una estatura que no pasaba de un metro cuarenta y cinco.
El Capitán lo empujó fuera de la caballeriza, lo puso de pié frente al portón y se retiró a cierta distancia. Al tiempo que preparaba su arma, le grito:
"¿Qué vas a hablar antes de morir?
El "Súper" alzó sus hombros sin emitir palabra. Entonces el Capitán le dijo:
 -¡Morirás por estar tapando a tus jefes!
 En ese momento los soldados que me estaban custodiando después de la tortura me condujeron al otro extremo de la caballeriza.
Inmediatamente sonó un disparo de fusil. Y luego, otro. Después, escuché que el el Capitán decía:
"¡Tápenlo y déjenlo en esa orilla!
Y después de un momento de silencio, ordenó:
-"¡Traigan a Bassay! Por no cooperar con nosotros, ahora le toca a él..."
Y agregó con todo orgullo y con un fuerte vozarrón:
¡Acaba de salirme el nazi, mierda"!
Los soldados me llevaron ante el Capitán y me pusieron de espaldas hacia él. Inmediatamente Schernbeerger, me dijo:
-¡Pide una última gracia y encomiéndate en lo que crees o a la Virgen!
Yo me dí vuelta media vuelta sorpresivamente y le grité:
¡Dispáreme de frente!
Inmediatamente el Capitán disparó y luego de un intervalo, el desconcertado Capitán, gritó:
¡Agradece, infeliz, que estaba mal regulada la mira y que no tengo más balas! (Este es un Oficial que va a la guerra y se le olvida llevar munición!)
Colipán volvió para golpearme, y cuando lo estaba haciendo, le pude gritar:
-¡"A los prisioneros de guerra se les debe tratar como a tales"!
 Colipán perplejo, dió la siguiente orden:
"Lleven p'al calabozo a este huevón!

Conclusiones:

Este testimonio, se limita a los detalles que interesan en el proceso que instruye el Juez, Ministro en visita , Sr. Solís, reproduciendo lo más fielmente posible las palabras y las acciones de los torturadores, entre ellos, el Tte. José Hernán Godoy, (Actual General Retirado y reo de la Justicia Ordinaria) y del detenido en su domicilio, Capitán Hans Schernberger, con respecto a mi detención, las amenazas de muerte hechas en contra de mis sobrinos Guido y Héctor Barría Bassay, el maltrato que me dieron los oficiales y suboficiales del ejército chileno, y el simulacro de fusilamiento al fui sometido por el autodenominado "nazi", Capitán Hans Schernberger.
El resto de los maltratos, torturas  y vejaciones que sufrí, el asesinato de otros militantes de la Unidad Popular, es cuestión conocida por la opinión pública a través del libro de Carlos Bongcam, por informes de organizaciones nacionales (Obispado de Osorno, Comité de Paz) e internacionales (Amnistía Internacional, OEA) y por los Tribunales chilenos.

También es suficientemente conocido (y jamás juzgado), el trato salvaje que me dieron los Carabineros de Riachuelo de esa época, los militares de Osorno (especialmente el Cabo de ejército, torturador de apellido Colipán, que vive jubilado actualmente en Osorno y en los últimos dias ha aparecido en el Diario Austral bendiciendo y alabando el ingreso de uno de sus hijos al Ejército de Chile) y el detective Carlos Villalobos que era uno de los torturados más perversos de esa época en Osorno,  y que también me torturó personalmente ( junto con el cabo de Ejército, de apellido Miranda)- , que en la actualidad (Villalobos) vive en Puerto Montt y es Presidente de la asociacion de Oficiales Retirados de la Policía de Investigaciones y con toda desfachatez publica cartas en el diario El Llanquihue, en apoyo a otro torturador de la época: el controvertido Nelson Mery.

POR TANTO, SOLICITO AL SR: MINISTRO, ser careado ante USTED,  con el General ®  José Hernán Godoy y con elex-Capitán de Carabineros Hans Schernberger quienes  -(fuera de que tuvieron la desfachatez de condenarme a muerte)-  hasta la fecha niegan con todo cinismo su participación en el asesinato de mis sobrinos, y para también desmentir las declaraciones públicas de apoyo a estos asesinos y torturadores,  que actualmente está publicando el General en Retiro, Senador Stange, (encargado por Interpol) en el diario El Llanquihue, intentanto de esta manera obstruir con el prestigio que de por sí significa ser Senador elegido, la acción iniciada por los Tribunales de Justicia.

Para ello, estoy dispuesto a viajar a Chile, desde Holanda, país en el que resido y soy ciudadano.



Fdo. Juan Hilario Bassay Alvear

Rolf Arno Wenderoth Pozo



          2005
Oficial del Ejército retirado. Ex miembro de la Dina.
era el jefe de Luz Arce. Extraditable. Oficial del Ejército que integró la brigada Mulchén de la DINA. Está acusado del asesinato de Carmelo Soria. Este oficial de Ejército integraba la brigada Mulchén de la Dina, y aparece como uno de los directamente implicados en la muerte de Carmelo Soria.
Estuvo en Villa Grimaldi y en el Cuartel General de Calle Belgrano. Fue Subdirector de Inteligencia Interior, pero estaba igualmente informado de lo que se hacia en el exterior. Hoy esta en retiro como Coronel.

Fuentes:
Dónde están hoy los dinos de ayer?    Gladys Díaz, La Tercera, El Mercurio, Fichas de casos de los detenidos desaparecidos.

Ver testimonio de Juan Hilario Bassay

Martes 14 de Mayo  2002 El Mercurio
Coronel (r) Rolf Wenderoth quedó en libertad provisional
La Corte de Apelaciones de Santiago otorgó la libertad provisional a un ex coronel del Ejército y jefe de una brigada de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) procesado por el secuestro de un izquierdista en 1975, informaron hoy fuentes oficiales.
La resolución, adoptada por unanimidad por la quinta sala del tribunal de alzada, benefició al coronel en retiro Rolf Wenderoth, procesado en calidad de autor del secuestro del militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) Manuel Edgardo Cortés Joo, desaparecido desde el 14 de febrero de 1975.
Según el Informe Rettig, Cortez Joo tenía 28 años de edad, era contador y padre de un hijo cuando fue detenido junto a otra persona en la vía pública, el 14 de febrero de 1975 por miembros de la DINA.
El joven fue visto por última vez en Villa Grimaldi, según han testificado ex presos políticos.
Wenderoth fue procesado en febrero último por este caso por la jueza de Santiago María Teresa Díaz, quien fue designada el año pasado por la Corte Suprema para investigar causas de desaparecidos "con dedicación exclusiva".
El ex coronel de Ejército ha sido sindicado en el proceso como jefe de la brigada Mulchén de la DINA y estuvo vinculado a Villa Grimaldi.
Wenderoth se encuentra detenido en el Comando de Telecomunicaciones del Ejército, recinto que abandonará en las próximas horas una vez que haga efectivo el pago de una fianza de 500 mil pesos.
Según testimonios de presos políticos, el coronel en retiro tenía el cargo de jefe administrativo de Villa Grimaldi, donde dirigió un grupo de informantes integrado por opositores al Gobierno Militar que bajo torturas sistemáticas aceptaron colaborar con la DINA.
En el caso Cortés Joo también están procesados los ex oficiales Miguel Krassnoff Martchenko, Marcelo Moren Brito, y los civiles Osvaldo Romo y Basclay Zapata Reyes, todos ex agentes de la DINA

 


22 de Diciembre 2004 El Mercurio
Juez Alejandro Solís dicta condenas en caso Cortez Joo
Además de la condena civil, el ministro de fuero Alejandro Solís notificó de las condenas penales por el secuestro calificado de Edgardo Cortez Joo, militante del MIR detenido en 1975 y desaparecido de Villa Grimaldi.
Como autores fueron sentenciados en primera instancia Krassnoff, Moren Brito, Romo, Wenderoth y Zapata. A los cuatro primeros se les impuso una pena de 10 años y al último de cinco años.
Por este caso nunca fue procesado el ex jefe de la Dina, Manuel Contreras Sepúlveda, quien aún no ingresa a cumplir condena por el caso de Miguel Ángel Sandoval Martínez, pues en la Corte Suprema continúa pendiente un recurso de inaplicabilidad presentado antes de la sentencia pronunciada hace tres semanas por la Segunda Sala Penal, imposibilitando la dictación del "cúmplase".
Siguiendo el criterio de la Suprema en la causa Sandoval, en el caso Cortez Joo el juez Solís desestimó aplicar prescripción y el Decreto Ley Amnistía por tratarse de un secuestro calificado, de carácter permanente.
El ministro, además, aplicó convenios internacionales. Consignó que "existe unanimidad en la doctrina en cuanto a que la amnistía deberá tener por objeto tan solo delitos políticos o militares, pero limitados a aquellos que no atenten contra los derechos humanos".
Según antecedentes de la Vicaría, el nombre de Edgardo Cortez Joo, apodado "el Chino Rony", casado, un hijo, apareció en una lista de 59 chilenos presuntamente muertos, heridos o evadidos en enfrentamientos con servicios de seguridad argentinos, dada a conocer el 24 de julio de 1975. La madre de la víctima sostuvo un breve intercambio epistolar con la entonces primera dama, Lucía Hiriart, quien le contestó que había enviado los antecedentes a la Dina.
Responsabilidad civil
El abogado querellante, Sergio Concha, fue también quien demandó civilmente a quienes resultaran autores del secuestro.
El profesional, que se encuentra estudiando apelar para que se aumente el monto, explicó que optó por incluirlos como "solidariamente responsables" ya que "por la enormidad de los crímenes que se han cometido, corresponde también que ellos cancelen la indemnización".
Para condenar civilmente a los victimarios, el ministro invocó el artículo 2324 del Código Civil. Tal disposición es aplicada frecuentemente en casos penales comunes, pero en derechos humanos los abogados han optado por dirigir las acciones civiles únicamente contra el Estado.
Concha también incorporó al Estado entre los demandados, pero el ministro Solís se declaró incompetente en esa materia y sostuvo que ella debe ser analizada por tribunales civiles.
El juez estableció que la indemnización por daño moral debe ser cancelada entre los cinco condenados (4 millones de pesos cada uno). Como beneficiaria dejó a la madre, Luisa Faustina Joo.
22 de Abril 2005 El Mercurio
Corte otorga libertad a ex uniformado por secuestro de Juan Maino
Por unanimidad, la Primera Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago decidió otorgar esta tarde la libertad bajo fianza a Rolf Wenderoths, uno de los cinco ex miembros de la DINA procesados por el secuestro y desaparición del militante del Mapu Juan Maino, ocurrido en 1976.
El tribunal, compuesto por los ministros Gabriela Pérez, Rubén Ballesteros y el abogado integrante Benito Mauriz, resolvió fijar la fianza en 100 mil pesos.
Juan Maino fue detenido por agentes de la DINA cuando se encontraba en una casa en la comuna de Ñuñoa. Luego fue trasladado hasta Villa Grimaldi, donde se le perdió el rastro.
Testigos en la causa declararon haber visto en Colonia Dignidad un vehículo similar al que Maino tenía estacionado frente al domicilio el día de su detención: una citroneta modelo AX 330.
Por el secuestro de Maino, el ministro de fuero Jorge Zepeda procesó, el 21 de marzo pasado, al ex jerarca del enclave alemán, Paul Schaefer, en calidad de cómplice, y a cinco ex miembros de la DINA como autores.
Se trata de los ex uniformados Manuel Contreras, Carlos López Tapia, Osvaldo Pincetti, Eugenio Fieldhouse y Rolf Wenderoths.

Sábado 12 de noviembre de 2005 La Nacion
Confirman sentencias contra ex agentes DINA imputados en secuestro de mirista
La Quinta Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago confirmó las condenas contra los ex agentes de la disuelta Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), por su responsabilidad en el secuestro calificado del militante del Moviemiento de Izquierda Revolucionario (MIR), Manuel Cortés Hoo, en hechos acontecidos en 1975.
En el dictamen se pronunciaron los magistrados Amanda Valdovinos, Haroldo Brito y Carlos Gajardo, quienes ratificaron de esta forma lo resuelto por el ministro de fueron Alejandro Solís en el marco de la investigación del caso Villa Grimaldi.
Los acusados son: Miguel Krassnoff, Marcelo Moren Brito, Rolf Wenderot, Basclay Zapata y Osvaldo Romo Mena.
En el fallo se establece asimismo que por daño moral a los familiares de Cortés Hoo, tanto los condenados como el Estado, deben cancelar una indemnización de 20 millones de pesos.
2 de Diciembre 2006 El Mostrador
Por caso de dos detenidos desaparecidos Solís condena a cúpula DINA tras interrogar a ex ministros de Pinochet
De manera reservada, el ministro Alejandro Solís interrogó a una serie de otrora integrantes del gabinete de la dictadura, en el marco de una diligencia solicitada por el propio Manuel Contreras, ex jefe del desaparecido organismo represivo. Tras las diligencias, el magistrado estimó que sus dichos ''no alteran los razonamientos anteriores'', y le aplicó la décima condena por violaciones a los derechos humanos.
Pese a que el ministro Alejandro Solís acogió la petición interpuesta por la defensa del ex jefe de la disuelta DINA, general (r) Manuel Contreras, referida a que las ex autoridades civiles del régimen de Augusto Pinochet avalaron que las detenciones realizadas por el disuelto organismo eran legales, el magistrado decidió finalmente mantener la tipificación de secuestro calificado y dictar una nueva condena en su contra.
Los abogados Fidel Reyes y Javier Gómez, quienes representan al ex uniformado, pretendían -mediante estos testimonios- lograr establecer que los militantes del MIR Eugenio Montti y Carmen Díaz, al igual que los otros detenidos desaparecidos, ya no se encuentran secuestrados y que sus aprehensiones fueron legales, en virtud de los decretos exentos firmados por las autoridades administrativas.
La decisión del juez Solís, en cuanto a tomar estas declaraciones en la fase probatoria de estos casos, había sido interpretada como un "triunfo" por parte de la defensa del militar en retiro, ya que hace un año atrás habían solicitado que se realizarán estas indagatorias, lo cual fue rechazado por este magistrado, así como también por los ministros Juan Eduardo Fuentes y Joaquín Billard, quienes también sustancian investigaciones en contra del organismo encabezado por Contreras.
No obstante, Solís no varió su apreciación de los hechos e igualmente dictó la décima condena por violaciones a los derechos humanos en contra del ex jefe de la DINA, como autor del secuestro calificado en contra de estos dos opositores a la dictadura, sancionándolo con 15 años y un día de presidio.
En tanto, también en calidad de autores, condenó a los ex agentes Marcelo Moren Brito y Rolf Wenderoth, por ambos casos, mientras que a Osvaldo Romo le aplicó una sanción de cinco años y un día por el secuestro calificado de Montti.
Asimismo, Solís castigó con cinco años y un día a Miguel Krasnoff y Basclay Zapata, en calidad de cómplices, mientras que a Fernando Laureani y Gerardo Godoy los absolvió por falta de participación en los hechos.
Eugenio Iván Montti Cordero egresado de Ingeniería Mecánica de la Universidad Técnica del Estado y militante del MIR, fue detenido por agentes de la DINA el
13 de febrero de 1975, junto a su hijo Iván Montti Araya, de 5 años, y Carmen Díaz Darricarrere, en el domicilio ubicado en Los Illanes Nº95, Las Condes. (Fuente: memoriaviva.com).
Según los antecedentes recopilados en el proceso judicial, los dos adultos estuvieron detenidos en el recinto de detención clandestino Villa Grimaldi, lugar desde el cual se perdió su rastro.
Declaraciones de ex autoridades
Durante el pasado mes de noviembre, declararon ante Solís los ex jefes de gabinete de Pinochet Ricardo García, Sergio Fernández y Sergio Onofre Jarpa, el general (r) César Benavides y Carlos Cáceres. Asimismo, declaró el otrora subsecretario del Interior general (r) Enrique Montero Marx.
También fueron interrogados los ex directores de la desaparecida CNI, generales (r) Odlanier Mena, Gustavo Abarzúa y Hugo Salas Wenzel, además del ex agente del Comando Conjunto Otto Trujillo.
Detenciones y muertes
Como se explicó a este medio, los objetivos que buscó la defensa de Contreras apuntaron a establecer que las detenciones llevadas a cabo por la ex DINA eran legales en la medida que existió un decreto ley que proscribió a los partidos políticos y las actividades proselitistas tras el golpe militar de 1973.
En esa medida, los abogados del ex uniformado -quien actualmente cumple dos condenas a firme: de 12 años y un día por el secuestro calificado del sastre Miguel Ángel Sandoval y otra de 10 años y un día por el caso de la estudiante de periodismo Diana Arón- buscaban establecer que las aprehensiones realizadas por el ex organismo de seguridad fueron lícitas.
Por otra parte, también persiguieron acreditar mediante estos testimonios que en Chile no existió un estado de guerra, con lo cual impugnarían la aplicación de la Convención de Viena sobre crímenes de lesa humanidad, como también que no habría existido una política institucional para ordenar secuestros de personas.
Otro de los fines a que apuntó esta estrategia fue acreditar que las víctimas no se encuentran apresadas hasta ahora, con el fin de desvirtuar la aplicación de la figura de secuestro permanente, logrando imponer el delito de homicidio calificado, el cual a su juicio estaría prescrito en virtud de la legislación penal chilena.
De hecho, al igual que en estos dos casos, la defensa del "Mamo" pedirá que en todos los casos en que está involucrado su cliente (alrededor de 150) se incluyan estos testimonios. Así también, por medio de ellos interpondrán recursos de revisión ante la Corte Suprema para intentar modificar las condenas "a firme" que existen en contra del ex uniformado.
Párrafos escogidos
- Ricardo García, ex ministro del Interior (1985-1987): "Aquellas detenciones asociadas a los estados de excepción, que eran efectuadas con decreto exentos y que se ajustaban a las normas constitucionales y legales vigentes, debe concluirse que no adolecían de ilicitud".
"En cuanto al arresto transitorio de personas, podían ejercerse mediante Decreto Supremo exento de toma de razón, firmado por el Ministro del Interior “por Orden del Presidente de la República”. Las situaciones de detención en estados de excepción, así como por decreto exento en la forma expresada, según mis recuerdos, eran planteadas por Investigaciones".
"Nunca tuve conocimiento que existiera una política institucional que contemplara secuestros. Tampoco tuve conocimiento de que la hubiera habido antes de mi ingreso a mi Secretaría de Estado".
- Sergio Fernández, ex ministro del Interior (abril de 1978 a abril de 1982 - julio de 1987 a octubre de 1988": "Durante los períodos que ejercí como Ministro del Interior, no había estado de sitio en el país, y conforme a la legislación vigente a la época las órdenes de arresto debían ser firmadas por el Ministro del Interior, bajo la fórmula por Orden del Presidente de la República".
"La CNI se vinculaba con el Gobierno para efectos administrativos a través del Ministerio del Interior. Este Ministerio no tenía ni tuición ni mando respecto de dicha Central, ni tampoco conocía ni se le informaba de sus operaciones.
Tampoco intervenía en el nombramiento de su personal. Era un ente militar autónomo y especializado".
- Sergio Onofre Jarpa, ex ministro del Interior (1983 - 1985): "En mi época como Ministro del Interior nunca hubo secuestrados".
- Enrique Montero Marx, ex subsecretario del Interior (septiembre de 1973 hasta abril de 1982): "El Ministro del Interior, en relación con las detenciones que se practicaban en virtud del estado de sitio, se limitaba exclusivamente a dictar un decreto exento que las autorizaba, señalando el nombre completo del detenido, el lugar donde permanecía y la constancia que quedaba sujeto a vigilancia y control del Jefe de la respectiva Guarnición Militar o de la autoridad de las Fuerzas Armadas o de Carabineros en que delegaren esa facultad".
- Odlanier Mena, ex director de la CNI: "No se recibieron como personas secuestradas de la DINA, a las presuntas víctimas de estos autos, Iván Eugenio Montti Cordero y Carmen Díaz Darricarrere".
"Durante el desempeño de mi cargo como Director de la CNI no hubo personas secuestradas en las instalaciones de este organismo, en consecuencia no se dispuso la liberación de ellos".
- Otto Trujillo, ex agente del Comando Conjunto: "Sólo en dos oportunidades, en allanamientos que se hicieron en los cuales yo participé, el Oficial coordinador, ya sea (Roberto) Fuentes Morrison o (Edgard) Ceballos, ingresaban a las casas y se hacían pasar por DINA, finales de 1975".
"Me acuerdo que ocurrió en dos oportunidades una en La Granja, después que se completa el allanamiento se llamó a Marcelo Moren Brito, en ese lugar se encontró un barretín, con armamento, creo que eran metralletas AKA. Moren llegó en un auto Ford, color salmón, ellos siguieron buscando y encontraron otro barretín más grande aún. Y el segundo fue en la población Los Cóndores de Plata, en este caso también se identificaron como agentes de la DINA".
30 de Marzo 2007 El Mostrador
Juez condena hasta quince años de cárcel a cúpula de la ex DINA
El ministro de fuero Alejandro Solís dictó una nueva condena de hasta quince años y un día contra la cúpula de la disuelta Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), por su responsabilidad en el secuestro calificado de Herbit Guillermo Ríos Soto, registrado el 3 enero de 1975.
Las máximas sentencias dictadas por el magistrado recayeron en contra del general retirado Manuel Contreras Sepúlveda, otrora director del organismo represivo, y el brigadier retirado Miguel Krassnoff Martchenko.
En tanto, a diez años y un día de prisión fueron condenados el brigadier (R) Pedro Espinoza Bravo, el teniente (R) Fernando Lauriani Maturana, el coronel (R) Marcelo Morén Brito, el mayor (R) Rolf Wenderoth Pozo, el suboficial (R) Basclay Zapata Reyes, y el agente civil Osvaldo Romo Mena.
Solís también condenó a cinco años de cárcel al teniente coronel retirado Francisco Maximiliano Ferrer Lima, y absolvió al carabinero en retiro Orlando Manzo Durán.
Ríos Soto, estudiante de pedagogía en Historia y militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), fue detenido el 3 de enero de 1975 en el domicilio de un compañero, tras lo cual fue trasladado al centro de detención de Villa Grimaldi.
28 de Junio 2007 El Mostrador
Suprema dicta nueva condena aplicando figura del secuestro permanente
Sala Penal del máximo tribunal volvió a dictar sentencia contra cinco ex agentes de la disuelta DINA por un caso de detenido desaparecido. De los ex militares sentenciados a presidio efectivo, el único que se encuentra en libertad es el coronel retirado Rolf Wenderoth Pozo, que en los próximos días deberá ingresar al Penal Cordillera.
La Corte Suprema dictó una nueva condena en contra de cinco ex agentes de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), aplicando la figura del secuestro calificado de un detenido desaparecido. Una decisión que llega en medio de las críticas de militares en retiro y parlamentarios de la UDI a la lógica de los tribunales en los casos por violaciones a los derechos humanos, luego de la fuga del general retirado Raúl Iturriaga Neumann.
La Sala Penal del máximo tribunal sentenció a 10 años y un día de reclusión al agente civil Osvaldo Romo Mena por el caso del detenido desaparecido Manuel Cortez Joo, y rebajó a cinco años y un día de reclusión las sentencias a Miguel Krassnoff, Marcelo Moren Britoy Rolf Wenderoth, que habían sido sentenciados a la mismas pena de Romo Mena.
Considerando la colaboración que prestó en el proceso, también se disminuyó de cinco años y un día a tres años y un día de presidio remitido la sentencia para el suboficial en retiro Basclay Zapata Reyes, conocido como “El Troglo”.
El fallo de los ministros Alberto Chaigneau, Nibaldo Segura, Jaime Rodríguez Espoz y los abogados integrantes José Fernández y Fernando Castro no entra en un análisis profundo de la figura del secuestro calificado y sólo se limita a rebajar las sentencias, considerando que Krassnoff, Moren Brito y Wenderoth están favorecidos por la atenuante de la irreprochable conducta anterior.
En el aspecto civil el dictamen hace un profundo análisis, ya que rechaza la demanda que habían presentado los familiares por daño moral y el tema debe ser analizado por la justicia civil y no junto a la sentencia penal rechazando el pago que se había ordenado solidariamente al Fisco y los 5 sentenciados a pagar $ 20 millones de pesos a los familiares de la víctima.

29 de Junio 2007 El Mostrador
Detienen a coronel (R) Rolf Wenderoth, condenado por desaparición
Ex oficial del Ejército debe cumplir cinco años y un día en la cárcel por secuestro permanente del mirista Manuel Cortez Joo.
La Policía de Investigaciones detuvo este viernes por la mañana en Osorno al coronel en retiro del Ejército Rolf Wenderoth, condenado por el secuestro permanente del militante del MIR Manuel Cortez Joo.
La orden de aprehensión fue emitida por el ministro Alejandro Solís luego de que el miércoles pasado la Corte Suprema rebajara la condena hasta cinco años y un día de reclusión por la desaparición ocurrida en enero de 1975.
El ex oficial, que fue capturado por efectivos de la Brigada de Asuntos Especiales y Derechos Humanos, será trasladado en horas de la noche hasta Santiago para ingresarlo al penal Cordillera.
El abogado de Wendertoth, Enrique Ibarra, ratificó la detención de su defendido e insistió en que una condena por un secuestro permanente es una “ficción jurídica”.
Cortez Joo (28) era contador auditor, casado y padre de un hijo al momento de su detención. Fue detenido por agentes de la DINA en la vía pública por tratar de evitar la detención de su amigo Hugo Daniel Ríos Videla, también militante del MIR y desaparecido.
Fue llevado a Villa Grimaldi y su nombre apareció en el primero de los dos listados de los 119 desaparecidos víctimas de la Operación Colombo, figurando en la lista de 59 nombres que fue publicada por el diario O Dia de Curitiba, Brasil, el 24 de julio de 1975.
Harboe: Dichos no son apropiados
Consultado sobre los dichos del profesional, el subsecretario del Interior, Felipe Harboe, insistó en que "en este país hay un estado de derecho que debe ser cumplido por todos, hayan o no usado uniforme o hayan o no, en este caso, cometido un delito”.
"Si una persona ha cometido un delito, lo que corresponde es la acción de la justicia. Si la justicia ha actuado, y establece las sanciones judiciales hay que cumplirlas”, indicó.
"Y así como lo hemos hecho con otros casos, corresponderá, en consecuencia a la justicia actuar, a través de las instituciones policiales correspondientes, para que las resoluciones judiciales se cumplan”, enfatizó.
Sin embargo, estimó que no es “apropiado que un jurista plantee posibilidades de vulneración de las normas judiciales, cuando justamente de lo que se trata su profesión, es de propender al respeto del Estado de Derecho, que es lo que corresponde”.
28 de Diciembre 2007 El Mostrador
Corte condena a 15 años de cárcel a Contreras por secuestro de mirista
Tribunal también sentenció a diez años y un día a los coroneles  jubilados Marcelo Moren Brito, Rolf Wenderoth y Francisco Ferrer Lima,  a los ex brigadieres de Ejército Miguel Krassnoff y Pedro Espinoza y  al suboficial Basclay Zapata.
La Corte de Apelaciones de Santiago condenó este viernes a quince años  y un día de presidio al general retirado Manuel Contreras, ex jefe de  la DINA, la policía secreta de la dictadura de Augusto Pinochet, por  la desaparición de un mirista en 1975.
El tribunal también sentenció a diez años y un día a los coroneles  jubilados Marcelo Moren Brito, Rolf Wenderoth y Francisco Ferrer Lima,  a los ex brigadieres de Ejército Miguel Krassnoff y Pedro Espinoza y  al suboficial Basclay Zapata.
El fallo, acordado por unanimidad de la Novena Sala de la Corte de  Apelaciones, ratificó la resolución de primera instancia dictada por  el juez Alejandro Solís, el 18 de enero de este año.
El tribunal, sin embargo, rechazó la demanda civil interpuesta por los  familiares de la víctima en contra del Estado chileno, que solicitaban  una indemnización monetaria.
El caso se refiere al secuestro de Julio Flores, de 22 años, quien era  estudiante de la Universidad Técnica del Estado y militaba en el  Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR).
El joven fue detenido por agentes de la DINA el 10 de enero de 1975 en  su domicilio en Santiago y fue visto por última vez en el centro de  torturas de Villa Grimaldi, desde donde desapareció, según consta en  el Informe Rettig.
Con la de este viernes, Contreras acumula una quincena de sentencias  condenatorias en su contra, que suman más de 200 años de prisión,  aunque al menos la mitad aún está pendiente de una revisión de la  Corte Suprema.
Con estas sentencias la Corte de Apelaciones completa en lo que va del  año 21 fallos en casos de violaciones a los derechos humanos. Según el informe Rettig, durante la dictadura de Pinochet más de 3.200  personas murieron a manos de agentes del Estado, de las que 1.192  figuran como detenidas desaparecidas.
20 de mayo de 2008 UPI
Ex jefe de la disuelta DINA sumó nueva condena
El magistrado dictó las siguientes sentencias en contra de ex agentes de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA): Manuel Contreras Sepúlveda, 15 años como autor de secuestro calificado.
El ministro en visita Alejandro Solís dictó este lunes una nueva condena en contra del ex jefe de la desaparecida Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), general (r) Manuel Contreras por su implicancia en el secuestro calificado de Anselmo Radrigán Plaza, ocurrido a partir del 12 de diciembre de 1974.
El magistrado dictó las siguientes sentencias en contra de ex agentes de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA): Manuel Contreras Sepúlveda, 15 años como autor de secuestro calificado; Marcelo Moren Brito 10 años y un día como autor de secuestro calificado; Pedro Espinoza Bravo, 10 años y un día como autor de secuestro calificado; Rolf Wenderoth Pozo, 10 años y un día como autor de secuestro calificado; Miguel Krassnoff Martchentko, 10 años y un día como autor de secuestro calificado; y Basclay Zapata Reyes, 10 años y un día como autor de secuestro calificado.
Asimismo el juez dictó una serie de autos de procesamiento por cuatro casos de secuestro calificado. Entre los encausados figuran Pedro Espinoza Bravo, Basclay Zapata Reyes y Palmira Almuna Guzmán, vinculados a la desaparición de Claudio Silva Peralta, ocurrido a partir del 26 de noviembre de 1974.
Por el secuestro de Mireya Pérez Vargas, secuestrada a partir del 24 de febrero de 1976, fueron procesados Manuel Contreras Sepúlveda, Miguel Krassnoff Martchentko, Carlos López Tapia, Basclay Zapata Reyes, José Fuentes Torres.
Por Jaime Robotham Bravo, secuestrado a partir del 31 de diciembre de 1974, Solís formuló cargos contra Contreras Sepúlveda, Pedro Espinoza Bravo, Rolf Wenderoth Pozo, Miguel Krassnoff Martchentko, Fernando Lauriani Maturana, Daniel Cancino Varas.
En el caso de Claudio Thauby Pacheco, secuestrado a partir del 31 de diciembre de 1974, se encausó a Pedro Espinoza Bravo, Rolf Wenderoth Pozo, Fernando Lauriani Maturana y Daniel Cancino Varas
Sábado 27 de diciembre de 2008   El Mostrador
Suprema dicta condena a cúpula de la DINA por secuestros calificados
La Corte Suprema dictó condena en la investigación por los secuestros calificados de Eugenio Montti Cordero y Carmen Díaz Daricarrere, ocurridos a partir el 13 de febrero de 1975 en la Región Metropolitana.
En fallo dividido, los ministros de la Segunda Sala del máximo tribunal acogieron el recurso de casación presentado en contra de la sentencia de la Corte de Apelaciones de Santiago del 21 de enero de 2008.
El tribunal máximo sentenció al ex director de la DINA, Manuel Contreras Sepúlveda, a 7 años de presidio efectivo; y a Marcelo Moren Brito y Rolf Wenderoth Pozo, a 4 años de presidio, como autores de dos secuestros calificados. Se les concedió el beneficio de la libertad vigilada.
En tanto, Miguel Krassnoff Martchentko y Basclay Zapata Reyes fueron condenados a 541 días de presidio como cómplices de dos secuestros calificados. Se concedió el beneficio de la remisión condicional de la pena.
Fernando Lauriani Maturana y Gerardo Godoy García fueron absueltos por falta de participación.
Asimismo, se ratificó la decisión de rechazar la demanda de indemnización de perjuicios presentados por los familiares de las víctimas en contra del Estado de Chile.
En el aspecto penal, la decisión se adoptó con el voto en contra de los ministros Segura y Ballesteros, quienes estuvieron por acoger la figura de la prescripción de la acción penal y determinar la absolución de todos los procesados.
En tanto, en el aspecto civil la decisión se adoptó con el voto en contra de los ministros Dolmestch y Künsemüller, quienes sostienen que este tipo de delitos son imprescriptibles, tanto en el aspecto penal como en el civil, por lo que eran partidarios de conceder indemnización por el daño causado.
Con este fallo se completan 15 sentencias por este tipo de procesos dictadas por la Corte Suprema en este año, y 43 desde 2005.
Historia de su desaparción
Carmen Díaz Darricarrere y Eugenio Montti, quienes tenían 24 y 29 años, respectivamente, fueron aprehendios por agentes de la DINA a escasos metros de su domicilio junto al hijo de este último, de cinco años. Junto a otros detenidos -Alan Bruce Catalán y Sergio Vásquez Sáenz- fueron llevados ese mismo día a Villa Grimaldi, en donde fueron interrogados y sometidos a tortura.
Ambos jóvenes y los otros detenidos desaparecieron desde ese recinto clandestino la última semana de febrero de 1975, mientras que el niño, quien también fuera llevado a Villa Grimaldi, fue trasladado a un hogar de menores donde fue encontrado fortuitamente por sus familiares.

Martes 30 de diciembre de 2008         La Nación
Juez dicta condenas por desaparición de dos socialistas en 1974
El ministro Alejandro Solís sentenció a siete ex agentes de la DINA que secuestraron a Jaime Robotham y Claudio Thauby justo la víspera del Año Nuevo de 1975. Las pistas de los estudiantes de Sociología se pierden tras su paso por Villa Grimaldi.
Un capítulo doloroso de la reciente historia comenzó ayer a cerrarse luego que el ministro de fuero Alejandro Solís dictara sentencia por el secuestro calificado de los dos militantes del Partido Socialista Jaime Robotham y Claudio Thauby, detenidos por organismos represores durante la víspera del año nuevo de 1975.
El magistrado condenó al ex jefe de la DINA, Manuel Contreras, a 15 años de presidio efectivo y la misma pena impuso al líder de la denominada "Brigada Vampiro", Fernando Lauriani quien -según el relato de testigos- se habría ensañado con las torturas a Thauby, ya que lo conocía de la Escuela Militar, donde el joven socialista había pasado un tiempo antes de decidirse a estudiar Sociología en la Universidad de Chile.
Este hecho habría molestado a Lauriani quien lo consideraba un traidor a las Fuerzas Armadas por sus ideales socialistas, situación que quedó plasmada en declaraciones efectuadas a la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación en 1990.
Asimismo, el juez tras investigar este caso halló responsabilidad en los demás agentes represores Pedro Espinoza, Marcelo Moren Brito, Rolf Wenderoth y Miguel Krassnoff; todos sentenciados a 10 años de cárcel y sin ningún beneficio. En tanto, el ex policía Daniel Cancino quien fue destinado a la DINA durante esos años fue condenado a 5 años y un día.
Esto último por prestar colaboración para el esclarecimiento de los hechos. El policía, en una de sus declaraciones, reconoció que integró el "Grupo Vampiro" y aclaró que Lauriani estuvo al mando del grupo que detuvo a Robotham y Thauby.
"Cuando se hizo cargo del grupo Laureani me pareció que era una persona que no tenía manejo de mando, tenía menos grado que yo en equivalencia y era tonto, por lo que me molestó mucho estar bajo sus órdenes ( ) (le decíamos) "Pablito". Se le decía así como diminutivo por lo tonto que era. No tenía ninguna preparación. Era un ignorante total en todo aspecto" declaró Cancino.
Asimismo, el ministro Solís acogió la demanda indemnizatoria presentada por las familias de las víctimas. Es así como todos los condenados deberán cancelar $250 millones a la familia de Thauby y la misma suma a la de Robotham.
Ambos jóvenes caminaban por calle Miguel Claro el 31 de diciembre de 1974, cuando agentes de la DINA los intimidaron con armas obligándolos a subirse a un automóvil para luego trasladarlos a Villa Grimaldi.
En ese lugar, Robotham durante su estadía era identificado porque su cabeza sangraba debido a que una alergia le impedía cicatrizar un golpe recibido de parte de uno de los agentes cuando quiso escapar de la detención.
En tanto, Thauby recibió una tortura tan violenta con electricidad que afectó su oído medio y su equilibrio. Una cara amoratada y su incapacidad para mantenerse de pie son las características que recuerdan ex prisioneros de Villa Grimaldi que le perdieron la pista en ese recinto.
Martes 14 de abril de 2009      La Nación
Manuel Contreras suma 15 años más de condena
Otra vez el ex director de la DINA, Manuel Contreras, suma condena en causa de derechos humanos. Esta se vez se trata del secuestro de Anselmo Radrigán Plaza, ocurrida el 12 de diciembre de 1974 en la región Metropolitana.
En esta investigación la Corte de Apelaciones de Santiago dictó condena de segunda instancia en un fallo unánime suscrito por los ministros Lamberto Cisternas, Gloria Ana Chevesich y la abogada integrante Claudia Chaimovich.
Los jueces ratificaron en el aspecto penal la sentencia del ministro en visita Alejandro Solís que estableció las siguientes penas:
- Manuel Contreras Sepúlveda 15 años de presidio.
- Marcelo Moren Brito 10 años y un día de presidio.
- Pedro Espinoza Bravo. 10 años y un día de presidio.
- Rolf Wenderoth Pozo. 10 años y un día de presidio.
- Miguel Krassnoff Martchentko. 10 años y un día de presidio.
- Basclay Zapata Reyes. 10 años y un día de presidio.
En materia civil los jueces estuvieron por entregar una indemnización a los  familiares de las víctimas, cambiando así el dictamen de primera instancia suscrito por el ministro Alejandro Solis:
Amalia Caballero Nadeau. $ 40.000.000
Gastón Radrigán Plaza $ 20.000.000
Cecilia Radrigán Plaza. $ 20.000.000
Jorge Radrigán Plaza $ 20.000.000
Viernes 20 de noviembre de 2009   El Clarin.
Procesados en España Generales y oficiales implicados en asesinato de Carmelo Soria
 Los generales (R) del Ejército de Chile Hermán Brady Roche, Cesar Raúl Benavides Escobar, Juan Manuel Guillermo Contreras Sepúlveda, Pedro Octavio Espinoza Bravo, Jaime Enrique Lepe, Raúl Eduardo Iturriaga Neuman Orellana;  el ex Subsecretario del Interior, Capitán de Navío Enrique Montero Marx; los oficiales Jorge Remigio Rios San Martín;  Guillermo Humberto Salinas Torres; Pablo Belmar Labbé; René Patricio Quilhot Palma; Rolf Wenderoth Pozo; Ricardo Lawrence Mires, han sido procesados por el Juzgado Central de Instrucción nº 5 de la Audiencia Nacional de España por su participación, mediata o inmediata, en el secuestro, tortura y asesinato del diplomático D. Carmelo Soria.
En el Auto de 17 de noviembre de 2009, que próximamente publicará integro EL CLARIN en la sección “Caso Pinochet”, el Juez y el Ministerio Fiscal han aceptado la ampliación de querella formulada el 23 de enero de 2007 por la Fundación Presidente Allende-España y la viuda de D. Carmelo Soria. Estos habían solicitado, asimismo, el procesamiento del Ministro del Interior, Sergio Fernández, y de la Ministra de Justicia, Mónica Madariaga, por haber firmado en 1978 el Decreto de Amnistía en cuya aplicación la Corte Suprema de Chile ha ordenado en 1996 que este crimen no fuera enjuiciado en Chile.  El Juez español ha denegado el procesamiento de estos Ministros de la Dictadura “en este momento, por cuanto resulta insuficiente para hacerlo el hecho de que hubiesen firmado el Decreto de Amnistía en 1978 que sirvió para conferir impunidad a los autores, cómplices y encubridores, porque por tal razón también tendrían que serlo los demás miembros del gobierno y todos aquellos que aplicaron la norma posteriormente, máxime después del pronunciamiento sobre tal tipo de normas de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Por tanto, y ientras no se acredite una participación diferente en los hechos no puede admitirse a trámite la querella contra estas dos personas”.
 El Auto de 17 de noviembre de 2009 acuerda, entre otras Diligencias, poner en conocimiento del Sr. Secretario General de Naciones Unidas, en aplicación del artículo 11 del Convenio sobre prevención y castigo de delitos contra personas internacionalmente protegidas de 14 de diciembre de 1973, la admisión de la querella  contra los presuntos culpables de la tortura y asesinato de D. Carmelo Soria Espinoza y que en su día se comunicará el resultado final.
 España asume la competencia para enjuiciar este delito en virtud de los principios de jurisdicción universal y de evitar la impunidad, después que la Corte Suprema ha acordado que no puede serlo en Chile, país cuya jurisdicción España considera preferente en virtud del principio de territorialidad.

16 de Marzo 2011
La Nación
DDHH: Nuevos procesamientos contra encarcelada cúpula DINA
Fallo del ministro Solís corresponde a los casos de secuestro calificado de Juan Aniceto Meneses Reyes, Eduardo Zúñiga Zúñiga y Carlos Terán de la Jara.
El ministro de fuero Alejandro Solís dictó 3 nuevos autos de procesamiento contra la cúpula de la disuelta DINA en investigaciones por casos de detenidos desaparecidos, ocurridos desde 1974 durante la dictadura de Augusto Pinochet.
En su resolución, el magistrado ordenó el ingreso a prisión preventiva de todos los procesados por considerarlos un “peligro para la sociedad”, pese a que ya se encuentran tras las rejas cumpliendo penas por otras violaciones de derechos humanos.
Por el secuestro calificado de Juan Aniceto Meneses Reyes, ocurrido a partir del 3 de agosto de 1974, el magistrado encausó al ex director de la DINA, Manuel Contreras Sepúlveda, junto a los ex agentes Miguel Krassnoff Martchentko, Marcelo Moren Brito, Basclay Zapata Reyes, Gerardo Godoy García y Maximiliano Ferrer Lima.
En cuanto al secuestro de Eduardo Zúñiga Zúñiga, ocurrido a partir del 23 de agosto de 1974, fueron procesados Contreras, Krassnoff, Moren Brito y Zapata.
Por el caso de Carlos Terán de la Jara, ocurrido a partir del 11 de diciembre de 1974, el ministro Solís encausó a Contreras, Krassnoff, Moren Brito , Zapata y Rolf Wenderoth Pozo.


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