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jueves, 19 de septiembre de 2013

NUEVAS LUCES SOBRE CARAVANA DE LA MUERTE ORDENADA POR PINOCHET

A casi 40 años del golpe de Estado contra el presidente Salvador Allende, salen a la luz nuevas evidencias de una de las causas criminales por la que el juez chileno Juan Guzmán logró procesar a Augusto Pinochet, pero el dictador evadió la justicia. Por Enrique Torres.

Imagen de Internet.

Las nuevas evidencias consisten en rieles hallados en las costas de la comuna de Caldera, en la norteña Región de Atacama, que fueron utilizados como anclas para lanzar al mar los cadáveres de prisioneros, víctimas de la llamada operación Caravana de la Muerte.

Los hierros oxidados fueron encontrados luego de que un exmilitar que participó en tétrica comitiva, antes de morir, diera a conocer informaciones que permitieron ubicar los fierros.

La identidad del exmilitar no fue revelada, sin embargo trascendió que las partes halladas en las costas de Caldera, casi 900 kilómetros al norte de Santiago de Chile, se encuentran en manos de criminalistas de la Policía de Investigaciones.

En declaraciones a Prensa Latina, la presidenta de la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos (AFEP), Alicia Lira, lamentó que la información solo se conociera gracias a que el exmilitar antes de morir accedió a revelar detalles.

De acuerdo con Lira, ello demuestra que quienes integraron las instituciones armadas y otras guardan informaciones que pueden conducir a muchos de los familiares de las víctimas a conocer el paradero de sus seres queridos masacrados durante la dictadura Pinochet (1973-1990).

Luego del hallazgo de los rieles, la AFEP envió una carta al jefe del Ejército chileno, Juan Manuel Fuente-Alba, en la cual denuncia que las instituciones armadas tienen información sobre el destino de miles de chilenos y chilenas cuyos cuerpos aún son buscados por sus familiares.

"Es nuestro deber indicarle que esta acción de no entregar la información pertinente es considerada por las organizaciones de familiares y por muchos chilenos y chilenas un acto de cobardía y de bajeza moral", indicó la agrupación.

La AFEP, en nombre de la humanidad y de valores universales como la verdad y la justicia, exigió a las Fuerzas Armadas que rompa el pacto de silencio mantenido durante 40 años.

"Demasiado tiempo ha pasado ya ocultando la verdad y manteniendo un trato absolutamente deshumanizado con los familiares de las víctimas. Hemos leído sus declaraciones solicitando un trato humanitario con los pocos victimarios que han sido condenados para la justicia chilena por crímenes de lesa humanidad y cuyas penas son irrisorias frente a los crímenes cometidos", señala la carta a Fuente-Alba.

La misiva hace referencia declaraciones del jefe del Ejército al diario El Mercurio en julio último, en las cuales manifestó estar apenado por los exmilitares que guardan prisión por violaciones de los derechos humanos.

"Efectivamente nos entristece ver que todavía esas personas permanecen ancladas a una situación de hace 40 años", exclamó el militar, quien alegó que varios de los reos tienen avanzada edad o situaciones médicas complejas.

Ante esas declaraciones también reaccionó la AFEP, que de inmediato recordó no hubo razón humanitaria cuando se asesinó jóvenes y niños, como Claudia Valenzuela, a quien ultimaron junto a sus padres, teniendo seis años.

En una reciente entrevista con Prensa Latina, el juez Guzmán recordó que si bien logró abrir cuatro expedientes contra Pinochet, solo pudo procesarlo en tres ocasiones, y una de ellas fue precisamente por la operación Caravana de la Muerte.

Bajo ese nombre, un comando de oficiales del Ejército, al mando del general Sergio Arellano, recorrió el país durante un mes en 1973 con la encomienda de Pinochet de agilizar y revisar los procesos de los detenidos tras la asonada golpista del 11 de septiembre de ese año.

Guzmán recordó que, a causa de esa operación, en la que fueron ejecutadas 75 personas, logró procesar dos veces a Pinochet.

Cuando lo entrevistó en medio del proceso y le mostró un documento con su firma y anotaciones de su puño y letra en los que ordenaba la misión a la caravana, el general le dijo que ese no era un documento oficial y no servía para nada.

A pesar de todas las evidencias presentadas, Pinochet logró evadir la justicia, ya que la Corte Suprema estimó que tenía las facultades mentales disminuidas para enfrentar un proceso judicial.

"De los cinco jueces en la Corte, solo uno mantuvo mi criterio, de que Pinochet estaba en condiciones de ser juzgado, pues no tenía demencia alguna", enfatizó Guzmán, quien tuvo en sus manos los peritajes de siquiatras que dictaminaron que el dictador estaba apto mentalmente para subir al banquillo de los acusados.

Incluso en las conversaciones sostenidas directamente con Pinochet corroboró que estaba en su sano juicio, con criterios, capaz de discernir entre culpable e inocente, y de mentir para ocultar su responsabilidad en las barbaries de la dictadura.

Los cadáveres de la Caravana de la Muerte fueron inhumados ilegalmente en otra cruzada, la Operación retiro de Televisores, también ordenada por Pinochet para que los restos fueran dispersados y en muchos casos lanzados al mar, a fin de ocultarlos.

El informe Retting, realizado por la Comisión de la Verdad y Reconciliación en 1991, solo contabilizó ejecuciones y desapariciones. En total, reconoció dos mil 279 muertes en manos de las fuerzas castrenses durante la dictadura.

En tanto, la Comisión Valech, denominada así en honor al exobispo de Santiago, Sergio Valech, amplió las pesquisa sobre la represión y en 2004 presentó su reporte, el cual enumeró más de 30 mil víctimas, de ellas más de 28 mil por detenciones ilegales, tortura, ejecuciones y desapariciones.

Empero, el segundo informe de esa comisión, entregado en agosto de 2011 al presidente Sebastián Piñera, reconoce más de 40 mil víctimas, a pesar de que unas 22 mil denuncias de organizaciones de derechos humanos fueron rechazadas por el equipo investigador. (Prensa Latina)

http://sur1810.com/nota/4945/nuevas_luces_sobre_caravana_de_la_muerte_ordenada_por_pinochet/

Claudia Andrea VALENZUELA VELASQUEZ

Hilda y Claudia

El 14 de septiembre de 1973, en la ciudad de Talca, fueron ejecutados tres miembros de una familia:
                    -          Héctor VALENZUELA SALAZAR, de 27 años de edad, Profesor universitario;
                    -          Hilda Isolina VELASQUEZ CALDERON, de 31  años de edad, Enfermera universitaria y militante comunista; y
                    -          Claudia Andrea VALENZUELA VELASQUEZ, de 6 años de edad. 
                             Carabineros llegó hasta el domicilio de la familia en el marco de las investigaciones que realizaban a raíz del incidente de Paso Nevado.  Allanaron la casa de Héctor Valenzuela y le dieron muerte a él, a su cónyuge y a una de sus hijas.  Dejaron heridos a los otros dos hijos del matrimonio, Paula y Gonzalo Valenzuela de 4 y 2 años respectivamente.  La explicación oficial señaló que se había tratado de un enfrentamiento. 
                             Los antecedentes reunidos por esta Comisión acreditan que la casa fue allanada en la madrugada y las víctimas ejecutadas en su interior; los efectivos policiales habían acordonado el sector desde temprano, advirtiendo a algunos vecinos que no salieran a la calle y ordenando que permanecieran en sus casas; y que cuando llegaron otros familiares del profesor y aún se encontraban los cadáveres en la casa, los Carabineros presentes explicaron que se había tratado de un suicidio. 
                             Por lo tanto, esta Comisión se ha formado convicción que José Castillo, Héctor Valenzuela, su cónyuge Hilda Velásquez y su hija Claudia Valenzuela son víctimas de una grave violación de sus derechos humanos, por cuanto fueron ejecutados por los agentes del Estado, al margen de toda justificación.
(Informe Rettig)  

5 de Diciembre 2003 La Tercera
Comenzó exhumación de cuerpos de ejecutados políticos
Cerca de las 08:00 horas de hoy comenzó la exhumación de cuerpos del matrimonio Valenzuela Velásquez y de su hija de seis años, quienes fueron ejecutados tras el 11 de septiembre de 1973.
A primera hora llegó hasta el lugar el juez con dedicación exclusiva Gerardo Vernales, quien dio la orden de exhumación de los tres ejecutados, identificados como Ilda Isolina Velásquez Vásquez, enfermera, Héctor Valenzuela, profesor y la menor Claudia Valenzuela Velásquez.
Según consignó Radio Chilena, la familia Valenzuela se encontraba durmiendo en su casa el 14 de septiembre de 1973, cuando Carabineros ingresó a su domicilio de población Independencia, allanó el inmueble y luego de un interrogatorio, les disparó, hiriendo a otros dos hijos del matrimonio, Paula de 4 años en esa época, y Gonzalo, de 2.
Los uniformados los involucraron erróneamente con el intento de escape del intendente de la zona, Germán Castro, y luego de darles muerte, sostuvieron que fue un enfrentamiento

5 de Marzo 2004 El Mostrador
Aclaran crimen de matrimonio ocurrido el '73 en Talca
Aclarado quedó en las últimas horas el homicidio de un matrimonio ocurrido el 14 de septiembre de 1973. El autor confeso del crimen quedó a disposición de tribunales gracias a la labor desarrollada por el juez del Primer Juzgado de Letras de Talca, Gerardo Bernales, y la policía de Investigaciones de esa localidad.
El homicidio del matrimonio había permanecido 11 años sin resolverse -y aunque la Comisión Rettig lo incluyó en el informe concluyendo que “Héctor Valenzuela, su cónyuge Hilda Velásquez y su hija Claudia Valenzuela son víctimas de una grave violación de sus derechos humanos, por cuanto fueron ejecutados por los agentes del Estado al margen de toda justificación”- el episodio se mezcló con un intento de suicidio que terminó dilatando el esclarecimiento de la verdad.
Ahora, con la confesión del coronel (r) de Carabineros, Emilio Muga Galfano, quien quedó a disposición de tribunales ayer jueves, el caso se encuentra virtualmente aclarado.
A la fecha del homicidio, el carabinero se desempeñaba como teniente de la Tercera Comisaría de Talca. Debido a una denuncia por lesiones, el policía concurrió al domicilio del matrimonio, ubicado en la población Independencia de esa localidad. En la cama estaban inconscientes Héctor Valenzuela Salazar e Hilda Velásquez Calderón, quienes habían inhalado gas licuado. El carabinero, haciendo uso de su arma de servicio, disparó contra el matrimonio y luego aseguró que se había tratado de un enfrentamiento.
Cuando la policía llegó al lugar –antes de producirse el homicidio-, allanó el domicilio. Se detectó que los tres hijos del matrimonio se encontraban heridos con arma cortante. Uno de ellos, Claudia Andrea, de seis años, ya estaba muerta. Los dos restantes –Paula, de cuatro años, y Gonzalo, de dos- fueron trasladados al hospital regional de Talca con lesiones de carácter grave.
Según el informe de la Comisión Rettig, “la casa fue allanada en la madrugada y las víctimas ejecutadas en su interior; los efectivos policiales habían acordonado el sector desde temprano, advirtiendo a algunos vecinos que no salieran a la calle y ordenando que permanecieran en sus casas; y que cuando llegaron otros familiares del profesor y aún se encontraban los cadáveres en la casa, los Carabineros presentes explicaron que se había tratado de un suicidio”.
El juez a cargo de la investigación había realizado hace algunos meses exhumaciones de los restos, que se encontraban enterrados en el cementerio municipal de Talca.
Héctor Valenzuela tenía 27 años al momento de su muerte. Era profesor de Filosofía y simpatizante del Partido Socialista. Su esposa, de 31 años, era enfermera universitaria y militante comunista.

http://www.memoriaviva.com/Ejecutados/Ejecutados_V/valenzuela_velasquez_claudia_and.htm

La Historia Oculta del Régimen Militar

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