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viernes, 25 de noviembre de 2011

Marco Ideológico del Régimen Militar (parte 1)


Esta sección examina la forma en que las Fuerzas Armadas chilenas justificaron el golpe de estado del 11 de septiembre de 1973 y el subsiguiente régimen militar que duró casi 17 años, caracterizado por su política de terrorismo de estado.
Justificación del golpe militar
Doctrina de Seguridad Nacional
Terrorismo del estado
La transformación de la estructura y funciones del Estado
Justificación del golpe militar
El golpe militar del 11 de septiembre ocurrió dentro del marco de la Doctrina de Seguridad Nacional, doctrina que constituye una visión castrense de la seguridad nacional y que fue la base de la imposición de regímenes militares en toda América Latina.
En un comienzo, para justificar su intervención, las Fuerzas Armadas declararon que estaban reinstaurando la paz en un país donde predominaba el caos político y económico. Asimismo, plantearon la existencia de un supuesto “Plan Zeta,” una operación marxista programada por miembros del gobierno chileno, incluyendo al presidente Salvador Allende, cuyo objetivo habría sido eliminar la cúpula de las instituciones castrenses.
Bandos Número Cinco y Seis
El mismo 11 de septiembre de 1973, la Junta militar, a través del Bando Número 5, explicó que el propósito del golpe de estado era “restablecer la normalidad económica y social del país, la paz, la tranquilidad y seguridad perdidas”.
Efectivamente, según las interpretaciones posteriores, los enormes cambios sociales que tuvieron lugar incluso antes del gobierno socialista de Salvador Allende (1970-1973) dieron lugar a una profunda crisis política en el país, y a una marcada polarización de los sectores que representaban opuestos intereses económicos.
Según los autores del libro “Por la fuerza sin la razón: Análisis y textos de los bandos de la dictadura militar”:
“Es cierto que el país enfrentaba una crisis política de envergadura caracterizada por la descomposición del capitalismo sin su reemplazo por un modelo coherente y eficiente, la fragmentación del aparato de Estado y la polarización política… El gobierno (de la Unidad Popular) no contaba con la mayoría política para realizar su programa y la minoría de derecha opositora defendía por todos los medios sus privilegios buscando derrocar al gobierno legítimo…”
El texto continúa: “Sin embargo, la salida extra institucional no era inevitable y si lo hubiera sido, debía haber sido precisamente para mantener la legitimidad de las instituciones y autoridades democráticas”.
Asimismo, el Bando Número 6, detalló que: “las Fuerzas Armadas y el Cuerpo de Carabineros, reitera al pueblo de Chile… su decisión inquebrantada de luchar hasta las últimas consecuencias para derrocar al Gobierno marxista”.
Este bando también declaró que: “(…) la lucha no es contra el pueblo de Chile, sino que en defensa de ese pueblo que ama la libertad y en defensa de la mayoría absoluta que repudia el marxismo…”,
y describió esta “lucha” como:
“un movimiento militar de liberación nacional, contra el hambre, la pobreza, la miseria, el sectarismo y los mercenarios del marxismo que estaban asesinando a nuestro pueblo”.
El “Plan Z”
Pocos días después del golpe militar, la nueva Junta militar anunció el descubrimiento del “Plan Zeta”, “un autogolpe marxista”, que pretendía asesinar a los altos mandos de las Fuerzas Armadas. Según la Junta militar, los involucrados en el Plan Z habrían estado importando armas desde la Unión Soviética y Cuba, con el fin de utilizarlas para eliminar a militares. De hecho, el “Plan Z” fue utilizado como el fundamento legal para un gran número de los Consejos de Guerra dirigidos por los militares en contra civiles miembros de partidos políticos de izquierda o simpatizantes de este sector político, realizados a comienzos de la dictadura.
Al respecto, Orlando Letelier, ex Ministro de Relaciones Exteriores y Ministro de Defensa del gobierno de la Unidad Popular al momento del golpe militar - quien fuera asesinado en 1976 por la DINA en Washington - expresó lo siguiente:
“Para justificar o intentar legitimizar la masacre y la traición, se inventó primero el Plan Zeta. Según declaraciones oficiales de la Junta, consistía en el asesinato masivo de oficiales de las Fuerzas Armadas el día que en Santiago se esperaba llevar a cabo la revista Militar preparatoria de 1973, que antecede a la llamada Parada Militar, que se efectúa en Chile el 19 de septiembre.
(…) Nunca, no obstante las campañas publicitarias que la Junta hacía a través de todos los medios de información que controla, y a pesar de los numerosos interrogatorios a que fui sometido, nunca se atrevieron a preguntarme si yo sabía algo siquiera del Plan Zeta. (…) Sin embargo, con el argumento del Plan Zeta y la propaganda desplegada contra la opinión pública se pretendió, en los primeros meses siguientes al golpe, legitimar y justificar el asalto al poder y la muerte de miles de chilenos.”
El supuesto Plan Z, era emblemático de la Doctrina de Seguridad Nacional, ya que constituía sólo una faceta de esta doctrina.
La Doctrina de Seguridad Nacional (DSN)
En Chile se implantó el modelo de la Doctrina de Seguridad Nacional (DSN) como la base ideológica del golpe militar. Pero Chile no fue el único país sud americano de hacer esto; de hecho, la DSN se aplicó a través del continente, entre otros, Brasil, Argentina y Uruguay, y constituyó, como ya se ha dicho, una visión castrense de la seguridad nacional que fue la base de la imposición de regímenes militares en todo el continente de América Latina.
¿Qué es la Doctrina de Seguridad Nacional?
La DSN aparece en la década de los sesenta, y constituye la inovación teórica militar contemporánea de mayor impacto político en América Latina.
La DSN:
- Implicó una concepción social global desde un enfoque primordialmente militar.
- Militarizó el concepto de seguridad nacional.
“La conclusión principal que se puede sacar de la formulación de la DSN en América Latina es que ésta fue, ante todo, un planteamiento ideológico y político, operacionalizado en la práctica de los golpes de Estado y formulado desde el punto de vista de una racionalidad eminentemente militar. Como tal no tuvo mayor importancia en el desarrollo institucional militar.”
“Antes, por el contrario, lo desvirtuó. Sí tuvo importancia, y bastante, en el aspecto político. Sus efectos de distorsión sobre las instituciones militares fueron profundamente negativos puesto que alteraron los cánones profesionales y desviaron los principios castrenses hacia otras funciones ajenas al quehacer militar. Las fuerzas armadas del continente se vieron envueltas en un proceso degenerativo”.
(del libro “La memoria y el olvido. Detenidos desaparecidos en Chile”. Elías Padilla)
La DSN y la influencia de los Estados Unidos
La DSN, cuyo principal objetivo era la lucha en contra el surgimiento de movimientos sociales y focos guerrilleros en América Latina - que presentaban una alternativa política al modelo de capitalismo promovido por los Estados Unidos - fue la expresión más acabada del papel militar latinoamericano en esta confrontación, liderada por EE.UU.
La revolución cubana de 1959 constituyó el elemento que proporcionó proyección a la formulación de la DSN. El proceso cubano influyó sobre los movimientos sociales de América Latina en la forma de un mayor radicalismo de parte de la izquierda de ese continente. Frente a esta situación, la DSN aportó elementos ideológicos y claves para combatir a la “subversión” y al “enemigo interno” a través de una “guerra” interna.
Ideología política
La guerra fría, surgida en un comienzo de la bipolaridad política e ideológica entre Estados Unidos y la Unión Soviética después de la Segunda Guerra Mundial, marcó un inicio de la competencia e influencia del control estratégico de las grandes áreas geográficas del mundo.
El miedo al comunismo manifestado por Estados Unidos, provocó una reacción que causó la aparición del llamado “estado de Seguridad Nacional”. Se crearon los organismos estadounidenses del Consejo de Seguridad Nacional y la Agencia Central de Inteligencia que otorgaron a esa nación un nuevo papel de control político en el mundo.
Dentro de este marco, se consideró a la Unión Soviética y al comunismo o marxismo como los principales enemigos y promotores de las guerras anticolonialistas, y de los procesos de cambio social incipientes. En 1954, en la Conferencia Panamericana de Caracas se condenó el comunismo por primera vez de manera explícita y se acusó al “aventurerismo” comunista como la causa principal de la “inestabilidad” de la región.
En su libro “Violaciones a los derechos humanos e informática: La experiencia chilena,” Patricia Orellana cita a Augusto Pinochet y sus opiniones acerca del comunismo internacional:
“En esta lucha, Rusia se aprovecha de todo lo que pueda ser útil para producir un cambio en la conducción política del país y poder así retomar lo que perdió en 1973. No importan los medios, importa el fin…. La guerra fría iniciada por Rusia en 1973 en contra de Chile ha sido a todo nivel a un costo que no se conoce en la historia de la humanidad, pues son millones de dólares que esta superpotencia ha empleado en contra de un pequeño pero valiente país”.
También se identificó la pobreza como un factor importante de inestabilidad política. Dentro de este marco surge la Alianza para el Progreso, movimiento político encabezado en Chile por el Partido Demócrata Cristiano, cuyo fin era aliviar las condiciones de pobreza existentes dentro del país, pero sin iniciar una revolución socialista. Este proceso se describía como la “revolución desde arriba”. También surgieron programas de contrainsurgencia contra la subversión. Por otra parte, se frenaron los procesos políticos de carácter reformista y se atentó contra los gobiernos considerados progresistas.
Estrategia militar
Durante la década de los sesenta y setenta, los EE.UU. comenzó a aplicar en América Latina la estrategia de “contención”. El concepto fundamental de dicha política era la disuasión en contra el marxismo. Para “disuadir” se requería una alta capacidad militar y la incorporación de los aliados regionales en la cruzada mundial contra el comunismo. La “guerra revolucionaria” se concretó como la estrategia del comunismo y el “enemigo interno” como la amenaza principal.
Intervencionismo político
La gran mayoría de los golpes de estado e intervenciones militares   del siglo XX en América Latina han sido apoyados o avalados directa o indirectamente por los gobiernos de los EE.UU. (lea extracto de “Killing Hope. US Military and CIA Interventions ….por William Blum)
Con la aparición de la DSN, la intervención de los EE.UU. se hizo más evidente, como lo demuestran los golpes militares de Brasil en 1964 y Chile 1973. De hecho, se consideró a Brasil, Argentina y en menor grado, a Chile, como los países en los cuales se originó y desarrolló la DSN.
School of the Americas (SOA) - Escuela de las Américas
Esta escuela de entrenamiento militar pertenece a las Fuerzas Armadas de los EE.UU., y está ubicada en Panama. Ofrece entrenamiento para militares latinoamericanos, en las áreas de combate, contrainsurgencia, y en la lucha contra los narcotraficantes.
Entre los graduados de la SOA cuentan líderes y dictadores militares responsables por atroces violaciones a los derechos humanos, como: Manuel Noriega y Omar Torrijos de Panamá,Leopoldo Galtieri y Roberto Viola de Argentina, Juan Velasco Alvarado de Perú, Guillermo Rodríguez del Ecuador y Hugo Banzer Suárez de Bolivia.
Un gran número de militares chilenos involucrados en la violación de derechos humanos entre 1973 y 1990, pasaron por la SOA. Según estudios, uno de cada siete altos cargos de la DINA se capacitaron en la SOA, entre ellos Luis Alberto Medina Aldea, Armando Fernando Larios, Miguel Krasnoff Marchenko y Guillermo Salinas y Jaime Lepe Orellana.(visite el sitio de School of the Americas Watch)
La DSN en Chile
La implantación del modelo teórico de la DSN en Chile significó una importante transformación de la estructura y rol del Estado, que, aplicando la DSN, actúa como el medio a través del cual se cometieron las más graves violaciones a los derechos humanos en la historia de Chile.
En otras palabras, la utilización de la máquina del Estado para generar represión y terror en una escala masiva en Chile comenzó con el advenimiento del régimen militar el 11 de septiembre de 1973, cuyas agencias represivas identificaron como sus blancos a la izquierda chilena y cualquier opositor de su régimen.
El terrorismo de Estado
Según expone Elías Padilla en su libro “La Memoria y el olvido: Detenidos Desaparecidos en Chile”:
“El terrorismo de Estado constituye el aspecto más notorio de la Doctrina de la Seguridad Nacional, traducido en un total desconocimiento del derecho a la vida y de la libertad personal, en torturas y desaparecimientos cometidos con el alegado motivo de la lucha contra la subversión. La honda ilegitimidad que suponen las distintas características de la ideología de la seguridad nacional, conducen a sus adeptos y ejecutores prevalidos del poder total, a una situación de hipocresía y clandestinidad (…) Adoptan el sigilo, la nocturnidad, el ataque por sorpresa, las prácticas delictivas; la infracción del propio orden jurídico que en las horas de la luz dicen defender y que, en todo caso no se atreven a suprimir… El tríptico que caracteriza la ideología del terrorismo de Estado es: secreto, clandestinidad e impunidad”.
Violencia institucionalizada y planificada
Los siguientes extractos del libro “Persona, Estado, Poder: Estudios sobre Salud Mental, Chile 1973 - 1989,” - publicado por CODEPU, el Comité de Defensa de los Derechos del Pueblo - entregan una visión breve pero integral, de las más importantes características de la Doctrina de Seguridad Nacional, y cómo su aplicación se ve reflejada en la conducta del estado chileno bajo el control de las Fuerzas Armadas.
“No es posible creer que la aplicación de prácticas de violencia es cuestión de “psicópatas”, porque, si bien algunos dictadores pueden presentar ciertos rasgos de esta índole … la instauración del Terrorismo de Estado obedece a una planificación, a una estrategia elaborada en las entrañas mismas de los Estados Unidos e implementada por las Fuerzas Armadas criollas y la burguesía, el gran capital nacional y transnacional.
De este modo, y con un fin concreto, se establece la violencia y se levanta el terror como una institución del (…) régimen chileno. El terror deviene una conducta incorporada al aparato del Estado y destinada a garantizar la estabilidad y permanencia de la dictadura (…)
Es evidente que la aplicación de la violencia y el terror había sido planificada aún antes del Gobierno de la UP.
En 1975 se conoció en detalle el informe de la “Comisión Church” para el Senado norteamericano, el cual relata en los más ínfimos detalles todas las acciones destinadas a impedir la asunción al poder de Salvador Allende, y luego contribuir a su derrocamiento así como los recursos entregados a la derecha y a los partidos opositores para la propaganda, la compra de material subversivo, la organización de bandas paramilitares. Este informe da cuenta también de las acciones de violencia y terror planificadas para la desestabilización del Gobierno de la UP y de la forma en que se manipuló el miedo para despertar la violencia de una derecha económica amenazada en sus intereses (…)
Al estudiar los métodos usados en la Guerra Total contra la Subversión y el Enemigo Interno, quedó al descubierto toda la planificación y aplicación de la DSN. El nuevo Estado de la Contrainsurgencia fue revelado hasta los más mínimos detalles. Los profesionales de la guerra psicológica y militar se mostraron y se demuestran al desnudo para quien los quiera ver. Quedó claro, igualmente, que la aplicación en Chile de los métodos de la guerra antisubversiva era la síntesis de las prácticas aplicadas por todos los países imperialistas en sus procesos históricos de sometimiento de los pueblos.
Pero, en el caso de Chile la aplicación de la violencia y el terrorismo por parte del gobierno dictatorial no sólo fue local, sino que rápidamente traspasó las fronteras para transformarse en terrorismo internacional: los asesinatos de Orlando Letelier en Estados Unidos y del General Prats en Argentina, el atentado a Bernardo Leighton y su mujer en Italia, además de varios intentos de asesinatos.
El régimen necesitaba, además, clasificar a la población, dividir a los chilenos, marcar la frontera entre los ciudadanos catalogados en primera, segunda, tercera clase, según su grado de adhesión al poder dictatorial. Era necesario perseguir, eliminar y destruir a “marxistas”, “rojos”, “subversivos”, “dementes”, “enemigos internos”, para así salvar la tranquilidad y el orden.
Durante esos primeros tiempos los conceptos de Estado de Guerra y de enemigo permitían justificar la violación de todos los derechos y entre ellos el más fundamental: el derecho a la vida. Pero con el correr de los años el Gobierno, por los obstáculos internos y sobre todo por los internacionales, debió cambiar parcialmente el concepto de guerra permanente por el de lucha contra el terrorismo y definitivamente el concepto de enemigo por el de terrorista.
Estos conceptos permiten a la dictadura sanear y legitimar su imagen interna e internacional y, por otra parte, asegurar los mecanismos legales por los cuales queda con las manos libres para ejercer en ciertos casos la facultad última de disponer de la vida de sus opositores. Ahora es contra el terrorista ante el cual todo es posible y permitido.
Más grave aún, es el propio gobierno dictatorial quien define quien es o no es terrorista… los chilenos opositores no sólo han perdido sus derechos, sino han sido rebajados en la escala humana para transformarse en ‘humanoides’, ante cuya muerte no cabe condolerse, sino al contrario, cabe felicitarse, pues su fin, su exterminio, su eliminación definitiva garantiza que “Chile pueda seguir creciendo en orden y paz”.
Hemos concluido:
- Que el causante de la violencia siempre es un ser humano que forma parte de un sistema caracterizado fundamentalmente por el sometimiento de una clase a otra.
- Que los gobiernos dictatoriales defienden intereses que no pueden sustentarse de existir un sistema democrático y de imperar un Estado de Derecho.
- Que la acción de violencia sin límites es fría y racionalmente planificada para alcanzar los objetivos buscados por los grupos o individuos que detentan el poder.
- Que estas acciones violentas comprenden, entre otras: las ejecuciones sumarias, la tortura individual en recinto secreto, la tortura masiva practicada a la vista de todos para paralizar mediante el terror, la persecución y expulsión del país, el acoso y el hostigo permanentes que obliga al exilio como única forma de sobrevida, los desaparecimientos forzosos de personas, la ejecución en el curso de falsos enfrentamientos, el asesinato cuidadosamente planificado y ejecutado para escapar a cualquier investigación o los asesinatos ampliamente difundidos por la prensa oficialista como crímenes sin carácter político.
- Que todo lo anterior va siempre precedido y acompañado de grados variables de marginalidad social, cultural, jurídica y política de la inmensa mayoría de la población”.
La transformación de la estructura y funciones del Estado
Del libro “La memoria y el olvido. Detenidos desaparecidos en Chile”. Elías Padilla Ballesteros:
Dentro del marco de la DSN, las Fuerzas Armadas, el Ejecutivo, la sociedad civil y el rol del estado chileno en el área económica y social experimentaron transformaciones significativas.
Además se lleva a cabo el fortalecimiento y continuidad en el tiempo de una dictadura personalista. Augusto Pinochet detentó el poder casi 17 años, la mayor parte de ellos como “Presidente de la República”, después de que el título le fuera concedido por sus pares jefes de la Marina, la Fuerza Aérea y el Cuerpo de Carabineros el 17 de septiembre de 1974, un año después del golpe militar.
1. Autolegitimación
Las FF.AA. chilenas se otorgaron el rol de garantes y salvadores de la nación y de los valores permanentes establecidos en la tradición.
- Se autolegitimaron como los guardianes de la seguridad del Estado, frente al peligro externo, el “enemigo interno” y a la situación de crisis política e institucional.
- El Estado dejó de ser neutro y asumió oficialmente una doctrina, un proyecto y una política que se planteó como metas el establecimiento de objetivos nacionales.
- La “lucha contra el marxismo y la construcción de la grandeza nacional” pasó a ser la autolegitimación fundamental del régimen militar. (Pinochet, 1997, del libro “La memoria y el olvido”. Elías Padilla)
“… frente al marxismo convertido en agresión permanente, será imperioso confiar el poder a las FF.AA. y de Orden, pues sólo ellas disponen de la organización, de los medios necesarios para hacerles frente… Para enfrentar la acción del enemigo hay que establecer regímenes fuertes que puedan, además neutralizar a los que permiten actuar”.
Acta Institucional Nº2, 1976:
“… las FF.AA. y de orden, en cumplimiento de su deber esencial de resguardar la soberanía de la nación y los valores superiores y permanentes de la chilenidad a justo y legítimo requerimiento de aquella, asumieron el 11 de septiembre de 1973, la conducción de la República con el fin de preservar la identidad histórica, cultural de la Patria y de reconstruir su grandeza espiritual y material”.
2. La concentración del poder en el Ejecutivo
El Poder ejecutivo es responsable de la conducción estatal, que en este caso asume de forma exclusiva y monopólica la plenitud del poder, anulando la separación dentro los poderes ejecutivo, legislativo y judicial.
Mediante los Decretos Leyes Nº 1 y Nº 128 de 1973, la Junta Militar tiene las potestades constituyente y legislativa, y el Presidente de la Junta la potestad ejecutiva. Estas potestades serán por tiempo indefinido.
El ejecutivo se otorgó la facultad de establecer los regímenes de emergencia.
Los estados de Emergencia permitieron suspender casi todos los derechos de las personas y de la sociedad civil.
Artículo Nº 3:
“En situación de guerra externa podrá declararse el Estado de asamblea: en caso de guerra interna o de conmoción interior, el Estado de Sitio; en el de subversión latente, el estado de defensa en contra al subversión; y en el evento de calamidad pública, el estado de catástrofe”.
Artículo Nº6 
“Por la declaración de estado de defensa contra la subversión, el Presidente de la República sólo podrá restringir la libertad personal, la de informar y el derecho de reunión. Si lo estimara indispensable para impedir la materialización de la subversión, podrá también suspender la libertad personal y el derecho de reunión; restringir la libertad de opinión y el derecho de asociación”.
3. La militarización del Estado y la Política
El “Consejo de Seguridad Nacional,” creado por la Constitución de 1980, y vigente aún en la década de los noventa, reúne a los jefes de las FF.AA. y de orden. Su misión es velar por la seguridad de la nación y de los ciudadanos ante cualquier amenaza que a juicio de ellos dañe “los intereses de la patria”.
La militarización del Estado durante la época de dictadura, se radicó en el despliegue y el control de las FF.AA. sobre el conjunto del aparato del Estado y la fusión total o parcial entre los aparatos represivos y otros aparatos de dominación política.
Esto significó control total sobre, por ejemplo, los municipios, los medios de comunicación y el Poder Judicial. Frecuentemente, este control se realizó a través de la vigilancia de “colaboradores”, el amedrentamiento u otra medidas.
Cualquier oposición al régimen era considerada como una agresión a los intereses nacionales. Se reprimió fuertemente y sistemáticamente la disidencia, cuya expresión estaba fuera de la ley.
Se trasladaron concepciones y medidas del campo militar a la sociedad civil. Se construyó una visión jerarquizada de la sociedad, una visión autoritaria y supuestamente sin conflictos.
Otra medida que militarizó al Estado fue la predominancia de la justicia militar con amplio poderes por encima de la justicia ordinaria con fiscales militares que realizó juicios en contra opositores. (vaya a la seccion de la Corte Militar en la Pagina de Poder Judicial)
4. Hegemonía de los altos mandos de las FF.AA.
Se unificó y concentró el poder dentro de las FF.AA., permitiendo mayor cohesión interna, homogeneidad y línea de mando única. Fueron eliminados, de una forma u otra, militares disidentes que no apoyaron al golpe militar.
Hubo cambios en los procedimientos de ascenso y nombramientos a grados superiores. Predominaron nuevos criterios de cooptación dirigidos por un jefe supremo o juntas militares sobre los tradicionales procedimientos de ascenso por vía de estudios, concursos o méritos.
5. Exclusión de la sociedad civil
Se excluyó a la sociedad civil (el conjunto de instituciones y relaciones que personas, grupos o sectores sociales que se dan en el campo social, económico, político social y cultural, ya sea a nivel público o privado, pero externo al Estado), de la discusión y tomas de decisiones que históricamente le había correspondido.
El proceso de exclusión se agudizó por la imposición de modelos económicos y sociales que marginaron a grandes sectores de la sociedad. Esto se añadió a la política de desarmar y desmovilizar la actividad política y sindical de los movimientos sociales. (vaya a la sección Blancos de la Represión en página Víctimas)
Los militares chilenos decretaron la ilegalización y receso de los partidos políticos, las limitaciones a los derechos gremiales o sindicales y la supresión de la autonomía universitaria a través de la imposición de rectores y otros elegidos por los militares de los mandos militares o de sectores que apoyaban al régimen.
6. El rol del nuevo Estado en el área económica y social
Con la instauración del régimen militar se iniciaron las privatizaciones de las empresas estatales, y de los sectores que tradicionalmente estaban en las manos del estado, tales como la educación, la salud, la previsión y los servicios públicos.
La economía fue organizada en torno a la libre empresa, la libre competencia y la inversión privada extranjera. Se incentivaron las exportaciones de bienes tradicionales y no tradicionales hacia el extranjero.
Se redujo ayuda estatal a sectores productivos y de servicios que eran considerados no competitivos en el mercado.
Al concluir el régimen militar en Chile, según las estadísticas del Ministerio de Planificación Nacional, había 5 millones 212 mil personas viviendo en condiciones de pobreza, de esos, 739 mil eran indigentes, es decir, carecían de ingresos suficientes para adquirir la canasta mínima de alimentación de sobrevivencia.

Del libro La memoria y el olvido: Detenidos Desaparecidos en Chile


de Elías Padilla, 1995, Ediciones Orígenes.)

La aplicación de la Doctrina de Seguridad Nacional por parte del Estado, durante el período 1973-1990, - al igual que en otros países de América Latina durante esta época - se tradujo en la práctica más sistemática y masiva de violaciones a los derechos humanos en la historia reciente de Chile.

El siguiente listado es una breve síntesis de algunos de los casos que caracterizan los tipos de terrorismo de estado, aplicados por el régimen militar en sus 17 años de existencia:

- El bombardeo del palacio presidencial, La Moneda, el 11 de septiembre de 1973, donde el Presidente Salvador Allende muere antes de que sus ministros y colaboradores fuesen detenidos y luego muchos de ellos, asesinados o desaparecidos.

- La ejecución de siete personas detenidas en Curacaví el 17 de septiembre de 1973. Dos personas del grupo sobreviven, uno de ellos, José Barrera, luego de enterarse de que ya no es buscado, abandona la clandestinidad y regresa a Curacaví en marzo de 1974, donde es nuevamente detenido. Barrera pasa a ser uno más de la larga lista de detenidos-desaparecidos.

- La ejecución de 19 personas de Laja y San Rosendo, por parte de Carabineros de Laja. Ellos son ejecutados el 18 de septiembre de 1973 en el camino a Los Angeles, y sus cuerpos son escondidos.

- José Gabriel Campos Morales, de 26 años, campesino y dirigente sindical, se encontraba en su casa cuando soldados lo detuvieron el 18 de septiembre de 1973. Llevado en un comienzo a la Cárcel pública de Linares, fue transferido luego a una comisaría de Carabineros en Constitución lugar donde se le vió por última vez.

- La ejecución de 18 campesinos de Paine el 24 de septiembre de 1973, por parte de oficiales del Regimiento de San Bernardo.

- La ejecución de alrededor de 22 personas en la ciudad de Valdivia en Octubre de 1973, a manos de personal del ejército.

- La ejecución de seis presos políticos, a quienes se les disparó cuando supuestamente trataban de escapar, en Pisagua, el 30 de septiembre de 1973.

- La ejecución de cuatro estudiantes universitarios en Cauquenes, el 3 de octubre de 1973, por parte de personal militar de la zona.

- La ejecución de 13 campesinos de Mulchén, en octubre de 1973, a manos de una patrulla de Carabineros, personal militar y civiles.

- La ejecución de 72 presos políticos entre el 15 y el 19 de octubre de 1973, en las ciudades de La Serena, Copiapó, Antofagasta y Calama a manos de la así llamada “caravana de la muerte”, una comitiva militar encabezada por el General Sergio Arellano Stark.

- La muerte el 14 de marzo de 1974, del General de la Fuerza Aérea, Alberto Bachelet a consecuencias de las torturas recibidas durante su detención.

- La profesora básica y miembro del Partido Comunista, Elsa Victoria Leuthner Muñoz, casada con tres hijos, fue aprehendida por agentes de la DINA en la casa de un amigo. Su paradero se desconoce desde el momento de su arresto, el 15 de agosto de 1974.

- La muerte del ex Comandante del ejército Carlos Prats y su esposa Sofía Cuthbert, en Buenos Aires, Argentina, el 29 de septiembre de 1974, a consecuencia de una bomba colocada en su automóvil.

- La publicación, el 23 de julio de 1974, en Brasil y Argentina de un listado de 119 chilenos desaparecidos que se dijo, habían muerto en supuestas pugnas internas del MIR y enfrentamientos armados.

- Asesinato del diplomático español Carmelo Soria, en junio de 1976. Su cuerpo torturado y estrangulado fue encontrado en un canal el 16 de julio. Su muerte ocurrió en manos de agentes de la DINA.

- Homicidio del ex Ministro chileno de la Unidad Popular, Orlando Letelier, el 21 de septiembre de 1976, en Washington D.C., a consecuencias de una bomba colocada en su automóvil, que también mató a su asistente norteamericana Ronnie Moffitt.

- Muere el estudiante de periodismo Eduardo Jara Aravena, a consecuencia de las prolongadas torturas a que fue sometido, por parte de Covema. El comando paramilitar, de apoyo a Pinochet , secuestró a Jara, el 23 de julio de 1980, junto a otras personas sospechosas de haber estado involucradas en el asesinato del Coronel Roger Vergara, encargado de Inteligencia del ejército, el 15 de julio.

- Homicidio del líder sindical Tucapel Jiménez, el 25 de febrero de 1982, cuyo cuerpo fue encontrado apuñalado y baleado.

- El niño de 12 años, Francisco Antonio Fuenzalida, muere en su casa, el 27 de marzo de 1984, de un disparo proveniente de un helicóptero de Carabineros que intentaba dispersar una protesta contra el régimen, en un barrio de Santiago.

- Muere Loreto Castillo, el 16 de mayo de 1984 después de ser atada a una torre de alta tensión donde es hecha explotar con dinamita. Su marido, detenido con ella, es testigo de los hechos. El sobrevive un atentado similar el mismo día.

- Secuestro y muerte de tres miembros del Partido Comunista, Manuel Guerrero, José Manuel Parada y Santiago Nattino. Los tres fueron encontrados degollados el 29 de marzo de 1985.

- Muerte de dos jóvenes hermanos Rafael y Eduardo Vergara Toledo, ambos disparados por carabineros el 29 de marzo de 1985 en una calle de Santiago, del sector Las Rejas. El mismo día, la joven de 20 años, Paulina Aguirre, es asesinada de un disparo, por agentes de la CNI.

- Rodrigo Rojas, joven fotógrafo es quemado vivo en una calle de Santiago, por una patrulla militar, el 2 de julio de 1986. Al mismo tiempo, Carmen Gloria Quintana, también es rociada con bencina y quemada, pero logra sobrevivir luego de prolongados sufrimientos que dejan permanentes cicatrices en el 60% de su cuerpo. Rodrigo Rojas fue uno de las siete personas asesinadas durante la jornada de protesta contra el régimen militar, del 2 y 3 de julio de 1986.

- Secuestro y muerte a balas de cuatro opositores al régimen : José Carrasco, Abraham Muskablit, Felipe Rivera y Gastón Vidaurrázaga. Fueron asesinados entre el 8 y 9 de septiembre de 1986, por un grupo de civiles llamado “Comando 11 de septiembre”, cuyo objetivo era vengar el atentado fallido contra Pinochet y su comitiva el día anterior, por parte del Frente Patriótico Manuel Rodríguez.

- Doce miembros del FPMR son asesinados por la CNI, el 15 y 16 de junio de 1987, en Santiago en la así llamada “Operación Albania”, también conocida como “Masacre de Corpus Cristi”.

- Jecar Neghme, líder del MIR es baleado de muerte el 4 de septiembre de 1989, en Santiago.


subir     ¿Quiénes eran las víctimas?

En los meses posteriores al golpe, la mayor parte de quienes fueron víctimas de violaciones a los derechos humanos eran:

- Líderes y colaboradores del gobierno de la Unidad Popular,

- Simpatizantes o sospechosos de ser simpatizantes del gobierno de la Unidad Popular.

- Líderes, miembros y adeptos a partidos políticos de izquierda , es decir, del Movimiento de Izquierda Revolucionaria MIR, del Partido Comunista (PC), del Partido Socialista (PS), de la Izquierda Cristiana (IC), del Movimiento de Acción Popular Unitario (MAPU), algunos miembros del Partido Radical (PR), y también algunos Demócrata-cristianos (PDC).

- Dirigentes sindicales y trabajadores también fueron víctimas del régimen.

- En el campo, líderes y simpatizantes de la Reforma Agraria eran apuntados tanto como otros sindicados de ser simpatizantes de izquierda.

- Los familiares y amigos cercanos de los grupos de víctimas anteriormente nombrados también eran sindicados por las agencias represivas del gobierno.

- El régimen también sindicó a los personeros del mundo de la cultura, intelectuales y personal universitario y estudiantes.

- Personal militar, desde conscriptos hasta generales de las Fuerzas Armadas y ex comandantes en jefe que se opusieran al golpe militar y las acciones de agentes represivos, fueron víctimas de las violaciones a los derechos humanos mencionadas anteriormente.

Durante todo el período del régimen militar, los mencionados anteriormente continuaron siendo seleccionados por los agentes represivos del estado.



A medida que la oposición al régimen comenzaba a tomar forma, y los partidos políticos y organizaciones sociales se empezaron a organizar a mediados de los setenta y comienzos de los ochenta , la represión de los agentes del estado se dirigió también a miembros de otras organizaciones, tales como:

- Activistas de organizaciones de derechos humanos.

- Miembros de las agrupaciones de familiares de víctimas de ejecuciones, de desapariciones forzosas y de presos políticos.

- Líderes religiosos y miembros de movimientos religiosos que se oponían al régimen .

- Miembros de la oposición armada al régimen de Pinochet, por ejemplo los del Frente Patriótico Manuel Rodríguez.

- Miembros de organizaciones políticas y sociales de izquierda que se manifestaron abiertamente como opositores al régimen.

- Miembros de la familia y amigos de los grupos antes mencionados, también fueron objetos de detención, prisión, tortura, vigilancia, exilio, relegación, entre otras violaciones a los derechos humanos.



Durante los años ochenta, las detenciones, la violencia física, y las muertes a bala se hicieron parte de las jornadas de protesta nacional, que emergieron y se fortalecieron durante este período.

El Informe Rettig, elaborado en 1991 por la Comisión por la Verdad y la Reconciliación, creada por el gobierno civil de Patricio Aylwin, también identificó una categoría de “víctimas de violencia política”. Esta categoría describe a aquellas víctimas que no estaban determinadas de antemano en la estrategia del régimen. Por ejemplo, el Informe cita un buen número de muertes que ocurrieron como consecuencia de disparos por parte de uniformados hacia peatones durante el desarrollo de allanamientos o protestas. También cita muertes por balas perdidas que penetraron las casas de las víctimas y casos de asesinatos por desobedecer el toque de queda impuesto por los militares.



Estadísticas

La represión desatada por el régimen sobre la población chilena era tan amplia, que algunos sectores inmediatamente se organizaron para atender a las víctimas de violaciones a los derechos humanos, a pesar de los peligros que esto implicaba. Al hacerlo, - organizaciones tales como el Comité para la Paz, creado en octubre de 1973 y la Vicaría de la Solidaridad, fundada en enero de 1976, así como un gran número de organizaciones no-gubernamentales – lograron recaudar información que hoy en día aporta a la reflexión sobre la extensa y profunda naturaleza de la estrategia de represión llevada a cabo por agentes del estado.

Desde marzo de 1974 en adelante, el Comité para la Paz, comenzó a recibir un gran número de recursos de amparo, de parte de familiares de personas detenidas o desaparecidas. A fines de 1974, el Comité había recibido 1,341 de éstos. Entre 1976 y 1985 la Vicaría atendió a 34.000 personas para asistirlas en materias legales, sociales, médicas o psicoterapéuticas.

“Según cifras entregadas por el gobierno militar y registradas por la Vicaría de la Solidaridad, entre 1973 y 1975 hubo 42.486 detenciones políticas a lo que se suma, según datos de la Vicaría, 12.134 detenciones individuales y 26.431 detenciones masivas en el período 1976 - 1988, así como 4.134 situaciones de amendrentamiento entre 1977 y 1988 con 1.008 detenidos desaparecidos y 2.100 muertos por causas políticas”. (Persona, Estado, Poder. Vol. II, Chile 1990 - 1995. CODEPU)

El Instituto Latinoamericano de Salud Mental y Derechos Humanos (ILAS), creado en 1988 con el objetivo de atender a víctimas de violaciones a los derechos humanos, estimó que un 10% de la totalidad de la población chilena a principios de los años ochenta se encontraba afectada por alguna situación represiva. ILAS define una “situación represiva” como detenciones de cualquier duración de tiempo, amenazas, familiares presos, asesinados o desaparecidos, o expulsiones del lugar de estudio o trabajo por motivos políticos.

ILAS advierte que su estimación es más bien conservadora. De este total ILAS cree que “situaciones extremas de trauma” afectaron a unas 200.000 personas, un número derivado de la cantidad de prisioneros de los campos de concentración hasta 1975, personas obligadas a vivir en el exilio, personas torturadas, ejecutadas o desaparecidas, y sus familiares inmediatos.

El Informe Rettig y la Corporación Nacional para la Reconciliación y Reparación, creada el 3 de enero de 1992, para continuar el trabajo de la Comisión Rettig, concluyó en 1996 que :

- Un total de 3.197 personas murieron o desaparecieron entre el 11 de septiembre de 1973 y el 11 de marzo de 1990 a consecuencias de violaciones a los derechos humanos en manos de agentes represivos del estado.

- De estas 1.102 clasifican como desaparecidos y 2.095 como muertos.

El Informe Rettig y la Corporación Nacional para la Reconciliación y Reparación, sólo se dedicaron a investigar aquellos casos que terminaron en muerte o desaparación. No tomaron en cuenta los miles de casos de tortura y prisión que sucedieron durante el periódo del régiman militar.




    Consecuencias de la represión en el largo plazo


Víctimas y la familia

Parejas de detenidos-desaparecidos bailan “La Cueca Sola” por la primera vez en público el 8 de marzo de 1978 en el Teatro Caupolicán, Santiago.    

    La Cueca Sola

    Soy madre, soy esposa,
    soy hija, soy hermana…
    Yo me llamo Pisagua y bailo cueca.
    Yo bailo para ti.
    Yo bailo la cueca y la bailo sola,
    bailo sola para que tú me veas,
    contigo y sin ti bailo,
    acercándome y alejándome,
    bailo la cueca sola.
    Yo brindo por la verdad,
    la justicia y la razón,
    porque no exista opresión
    ni tanta inseguridad,
    con coraje y dignidad,
    de este mal hay que salir,
    vamos a reconstruir,
    y con cimientos bien firmes,
    para que jamás en Chile
    esto se vuelva a vivir.

Sicólogos chilenos, activistas de derechos humanos y otros sectores que trabajaron con víctimas de violaciones a los derechos humanos coinciden en que tales hechos tiene profundos efectos en la sociedad chilena.

Las investigaciones de estos grupos concluyen que dentro de las familias de los afectados existen dos categorías de víctimas: las directas y las indirectas. Personas que sufrieron torturas, desaparecidas, ejecutadas, asesinadas, detenidas, secuestradas, o con exilios obligados, son víctimas directas de violaciones a los derechos humanos. El trabajo llevado a cabo en Chile con víctimas y sus familias establece que las víctimas directas, o víctimas de primera generación, también debe incluir al grupo familiar completo. Los niños nacidos con posterioridad en estas familias son consideradas víctimas indirectas, puesto que ellos también son afectados por los cambios en las relaciones del grupo familiar que ocurrieron a propósito de la profunda ansiedad sufrida por la familia de la víctima directa.

Estas situaciones de profunda ansiedad se generaban frente a la muerte o prisión de un familiar, frente a la búsqueda de seres queridos desaparecidos, a allanamientos a los hogares familiares, a la dispersión de los miembros de la familia, a niños encargados a la custodia de otros miembros de la familia por meses en ocasiones, y a prolongadas separaciones cuando las circunstancias obligaban a asumir una existencia clandestina.



La Política del terror: la sociedad como víctima

Estudios realizados en Chile sobre las consecuencias de la política del régimen militar en la sociedad chilena coinciden en que se utilizó el miedo como importante medio de control de la población. Según las investigadoras de ILAS, Elizabeth Lira e Isabel Castillo, la sociedad chilena entera se transforma en una víctima a través del “… carácter amenazante del discurso oficial, (que) se materializa en los hechos represivos y es refrendado por la legislación que se dictó para legitimar lo obrado”.

Lira y Castillo describen el ambiente de miedo generado por la presencia militar en el país: “Hay una gran presencia de fuerzas militares en las calles; los helicópteros sobrevuelan las ciudades principales en las noches. Los arrestos son efectuados a la luz del día, en vehículos de las Fuerzas Armadas. Existe una amplia información en los medios de prensa de las operaciones militares.”
    “Qué origen tiene y cómo funciona esa complicidad que juzga y condena, y que se expresa en frases tales como “…bueno, algo habrá hecho… en algo habrá andado metido… si lo detuvieron, por algo será…”?

Es el miedo. El terror colectivo….

(Lea extracto de Persona Estado Poder: Estudios Sobre Salud Mental,
Chile 1973-1989, CODEPU, 1989.)



Según las investigadoras de ILAS, la exhibición en gran escala de la capacidad represiva del régimen, así como el mensaje transmitido por la Doctrina de Seguridad Nacional y el concepto de enemigo interno, “… provoca terror y miedo en la población, ya que una represión generalizada puede afectar a cualquiera, independiente de su real participación política”

Las investigadoras también describen cómo la prensa colaboró en la generación de este clima de miedo: El Mercurio, 17 de septiembre de 1973, reitera a la ciudadanía, “… la necesidad de una mayor y más decisiva cooperación con los efectivos de las Fuerzas Armadas y del Cuerpo de Carabineros de Chile en la ubicación de los dirigentes y activistas marxistas que deben ser juzgados por sus actividades antipatrióticas.” Agrega el comunicado que “en la identificación de estos individuos debe considerarse que es muy probable que hayan cambiado su aspecto habitual, ya sea rasurándose o dejándose crecer bigote o barba, tiñéndose el cabello en forma parcial o total, o incluso haciendo uso de atuendos femeninos.”

Lira y Castillo también hacen referencia al lenguaje oficial empleado por los altos oficiales militares, quienes empleaban verbos como “limpiar”, para describir variadas operaciones militares : “La limpieza de muros en las calles. Con pintura blanca o negra se borran las consignas y los murales del pasado. También la limpieza de la oficinas públicas. En ellas quedan sin trabajo todos los que ensucian…. En una operación de limpieza, en la remodelación San Borja, miles de libros, folletos, revistas, discos y afiches fueron confiscados.. Durante el atardecer, enormes fogatas se elevaron en los jardines”.

“El régimen militar necesita reformular y redefinir las costumbres, el hábitat y sus nombres… la percepción de la realidad social… nombres que recordaban las ideas proscritas son borradas. Una población producto de una toma durante la Unidad Popular fue bautizada por sus habitantes como Nueva Habana. El régimen militar determinó que se la denominara Nuevo Amanecer. En Temuco, la población “Lenin” pasó a llamarse Lanin, nombre del volcán situado en la frontera argentina colindante a la región. En Tarapacá, las nuevas autoridades prohibieron a los ciudadanos que pintaran sus casa de color rojo.”

De este modo, la política del miedo, borra el pasado…

(Psicología de la Amenaza Política y del Miedo, Elizabeth Lira y María Isabel Castillo, ILAS, 1991)
    “Al menos 80 niños de 15 años o menor murieron a consecuencia de represión violenta o de disparos directos. Jóvenes de entre 16 y 30 años representan más del 62% de las víctimas de la represión. Al menos 68 menores de edad y jóvenes figuran entre los desaparecidos. Al menos 691 niños quedaron huérfanos cuando sus padres fueron detenidos y posteriormente desaparecidos.

Un 24 % de los desaparecidos fueron aprehendidos en la calle y un 28.5% fueron sacados de sus propias viviendas.”

Asi “participaba” Krasnof Marchenko , Testimonio de Victima


Testimonio de Víctor Toro - Preso en Villa Grimaldi
El chileno, Víctor Toro Ramírez, dirigente sindicato y miembro del Comité Central del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) de Chile, quien fue detenido tras el golpe, presentó el siguiente testimonio ante las Naciones Unidas, el 1 de febrero de 1977, en Ginebra. Este testimonio da cuenta de algunas de las actividades de MARCEL MOREN BRITO, MIGUEL KRASSNOFF MARCHENKO y FRANCISCO FERRER LIMA.
“Yo estaba en Villa Grimaldi (…) y junto con otros prisioneros fui testigo de los crímenes más salvajes y brutales perpetrados por la DINA: la eliminación de una familia entera a través de los métodos más barbáricos, inhumanos y el terror insano, cuando los torturadores ni siquiera aplicaron las precauciones más elementales para esconder sus identidades. Entre el 17 y el 18 de noviembre de 1975 los presos Alberto Gallardo, Roberto Gallardo Moreno, Catalina Gallardo y Mónica del Carmen Pacheco llegaron a Villa Grimaldi. Las torturas a las que fueron sometidos fueron conducidos personalmente por el coronel MARCELO MOREN BRITO, con la asistencia de los capitanes MIGUEL KRASSNOFF MARCHENKO y FRANCISCO FERRER LIMA. Entre golpes, gritos, amenazas y mucho movimiento, estos presos fueron asesinados la noche del 18 de noviembre. Yo vi como colgaron de un árbol en el patio a Alfredo Gallardo de los testículos. Yo escuché su último gemido cuando moría. MARCELO MOREN personalmente aplicó aceite hirviendo y corriente eléctrica a los cuerpos desnudos de Catalina Gallardo y Mónica del Carmen Pacheco mientras ellas estaban colgadas de los pies. En un momento dado, los torturadores sacaron las instalaciones eléctricas de la Villa Grimaldi y, con cables de alto voltaje electrocutaron a sus víctimas. Así mataron a estas dos mujeres. Roberto Gallardo Moreno, quien había sido sometido a torturas desde el día anterior, murió el 18 de noviembre en la parrilla eléctrica. Previo a estas matanzas, los prisioneros estuvieron con nosotros en el vestíbulo de Villa Grimaldi y así fue como supimos sus nombres.”

Victimas de la Dictadura , 62% eran jovenes de 16 y 30 , 80 menores de 15 años


“Al menos 80 niños de 15 años o menor murieron a consecuencia de represión violenta o de disparos directos. Jóvenes de entre 16 y 30 años representan más del 62% de las víctimas de la represión. Al menos 68 menores de edad y jóvenes figuran entre los desaparecidos. Al menos 691 niños quedaron huérfanos cuando sus padres fueron detenidos y posteriormente desaparecidos.
Un 24 % de los desaparecidos fueron aprehendidos en la calle y un 28.5% fueron sacados de sus propias viviendas.”

La Historia Oculta del Régimen Militar

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