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martes, 8 de marzo de 2011

Un joven de 16 años, entre víctimas identificadas de la dictadura Pinochet

Martes, 08 de marzo de 2011 a las 16:22


En 1990, se encontraron varias fosas clandestinas con cuerpos de las personas registradas como desaparecidas durante la dictadura (Archivo EFE).


SANTIAGO DE CHILE (EFE) — Los restos de dos víctimas de la dictadura de Augusto Pinochet, una de ellas un adolescente de dieciséis años, fueron identificadas por el Servicio Médico Legal, informaron este martes fuentes judiciales.

Se trata de Orlando Ponce Quezada y de Mario Casanova Pino, de 34 años, que formaban parte de 125 cadáveres enterrados ilegalmente en 108 tumbas marcadas como NN (sin nombre) en el Patio 29 delCementerio General de Santiago en 1973 y exhumados en 1991 por órdenes judiciales.
Ese año, al ser interrogado por el hecho de que en algunos ataúdes había dos cadáveres, el general Augusto Pinochet ante periodistas elogió "la economía" que ello suponía.
Ambos formaban parte de la lista de desaparecidos detenidos, llamados así a las víctimas de desaparición forzada durante el gobierno de Pinochet, entre 1973 y 1990. En la lista figuran 1,209 personas, 54 menores de edad entre ellos. Ponce y Casanova, estaban incluidos.
Orlando Ponce Quezada fue detenido el 8 de octubre de 1973 durante una inspección masiva de militares en la población obrera Cerro Colorado, del municipio de Renca, según fuentes de derechos humanos.

El adolescente, de acuerdo con testigos, fue subido a una camioneta roja a cargo de infantes, quienes lo colocaron boca abajo en el piso del vehículo para luego saltar sobre su cuerpo.

Junto a otros detenidos, fue trasladado a la Comisaría de Renca y dos horas más tarde llevado en la misma camioneta a un costado del cerro Colorado, donde soldados de la Fuerza Aérea le dispararon por la espalda.

Mario Casanova Pino fue ejecutado con numerosos disparos en la mañana del 24 de septiembre de 1973 en una calle de Santiago y permaneció como detenido desaparecido hasta 1991, cuando se esclareció -a través de declaraciones- que había sido enterrado comoNN,  sin embargo, su cuerpo no había sido encontrado. 

En la tarde del 17 de septiembre de 1973, infantes de la IV Comisaría de Santiago se presentaron en el domicilio familiar acompañados por Mario Casanova, a quien llevaban esposado.

Su rostro tenía señales de haber recibido golpes. Los policías señalaron que investigaban la comisión de un hurto y se lo llevaron nuevamente. Al día siguiente, los familiares concurrieron hasta el cuartel policial, pero la detención fue negada.

El Servicio Médico Legal remitió los datos de ambas identificaciones al juez especial Alejandro Solís, a cargo de la investigación relativa al Patio 29, y que deberá comunicar el resultado del peritaje a las familias de las víctimas y ordenar la entrega de los restos

viernes, 4 de marzo de 2011

Familiares de ejecutados presentaron 403 nuevas querellas

A 20 años del histórico mensaje en que el ex Presidente Patricio Aylwin pidiera perdón al país por las víctimas del régimen militar, la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos presentó 403 querellas por violaciones a los derechos humanos al juez Mario Carroza, encargado de revisar todos los nuevos expedientes referidos a los delitos de lesa humanidad.



La presidenta de la entidad, Alicia Lira, explicó que “estamos realizando una acción de justicia a los niños, hombres y adolescentes que fueron asesinados que no tienen verdad y justicia”.
 En ese marco, los familiares de los ejecutados exigieron al magistrado, encargado de investigar las causas de la muerte del Presidente Salvador Allende, que se exhume su cadáver, para determinar cómo falleció.
 La propia Alicia Lira pidió “que se investigue plenamente las causas de su muerte (…) Es una obligación ética y moral”.
 En ese sentido, el abogado querellante Eduardo Contreras aseguró que “no es posible aceptar tesis como dogmas de fe, cuando todos sabemos que el cuerpo del Presidente Allende fue acribillado por las balas de los militares. ¿Cuál de esas balas fue la que causó necesariamente su muerte?, suponiendo que la tesis del suicidio sea cierta. El país tiene derecho a saber la verdad”.
 Respecto de la posición de la familia del fallecido mandatario, quienes se opusieron a una posible exhumación,Contreras dijo que “nosotros las comprendemos, solidarizamos con ellas, entendemos su dolor, las respetamos, pero creemos que la justicia y la ley están por encima de todo”.
 upi/so/pa/bp//





http://www.eldinamo.cl/2011/03/04/familiares-de-ejecutados-presentaron-403-nuevas-querellas

lunes, 14 de febrero de 2011

Marcela Said presentó en Berlín un filme sobre los crímenes pinochetistas


La chilena exhibió su documental "El mocito", sobre la vida de Jorgelino Vergara.
El largometraje tuvo su estreno mundial en la muestra cinematográfica alemana.




La directora Marcela Said presentó este lunes en la Berlinale su documental "El mocito", sobre la vida de Jorgelino Vergara, uno de los principales testigos que declaró contra los militares que torturaron y asesinaron durante el régimen de Augusto Pinochet.
ImagenEl largometraje, de 70 minutos, tuvo su estreno mundial en la muestra cinematográfica alemana, dentro de la sección "Forum", en la que se incluyen también otras cuatro producciones de jóvenes talentos de Argentina, Brasil y Colombia.
El filme, rodado con sinceridad y cercanía, sin artificios, muestra los escombros físicos y sicológicos a los que ha quedado reducida la vida de Jorgelino Vergara, un chileno que de adolescente asistió a las torturas sistemáticas y asesinatos de la brigada de exterminio Lautaro de la Policía Secreta chilena (DINA) en el cuartel Simón Bolivar.
Vergara, que ingresó como mozo ayudante en estas instalaciones militares, describe con detalle cómo servía el desayuno a los presos, hacinados en celdas, y cómo llevaba café a los militares mientras estos forzaban a confesar a los detenidos con electrodos.
El hombre sufre el terrible drama de haberse situado involuntariamente demasiado cerca de los torturadores como para ser tratado de víctima y, en consecuencia, indemnizado, a pesar de que la experiencia le traumatizó y cambió su vida.
Así, pese a haber sido abandonado por su mujer al descubrirse su pasado y a duras penas sobrevivir en una cabaña, Vergara se embarca en la odisea legal de denunciar a los responsables de los crímenes contra los Derechos Humanos en la dictadura pinochetista.
Said muestra a un Vergara humano, locuaz cuando se dirige sin reparos a la cámara y que muestra sin tapujos su humilde día a día en la actualidad, lo que incluye abluciones en un río y la captura de cangrejos y conejos para comer.







http://www.cooperativa.cl/marcela-said-presento-en-berlin-un-filme-sobre-los-crimenes-pinochetistas/prontus_nots/2011-02-14/091932.html





jueves, 10 de febrero de 2011

Hinzpeter: ¿Marioneta de Israel?

A un año de la precipitada asignación que posicionó en el poder a nuestro actual gabinete, es imprescindible examinar con detalle uno de los rostros más emblemáticos del gobierno: nuestro ministro del Interior, el señor Rodrigo Hinzpeter Kirberg


A un año de la precipitada asignación que posicionó en el poder a nuestro actual gabinete, sin contar los recientes cambios en la
administración Piñera, es imprescindible examinar con detalle uno de los rostros más emblemáticos del gobierno: nuestro ministro del Interior, el señor Rodrigo Hinzpeter Kirberg. Permanecerá en sus manos, si gusta, borrar la palabra “nuestro” de la descripción una vez que haya terminado de leer este artículo, o bien seguir el mismo juego yankee de la indiferencia y alimentar el síndrome del Rahm Emanuel chilensis.
En entrevista con Alberto Fuguet para la revista “Qué Pasa” en 2010, Hinzpeter se define como un tipo marcado entre la timidez y la
arrogancia, con cicatrices interiores y bien ocupado en su trabajo, lastimado por el “matonaje intelectual” y víctima del consumo de Ravotril. A simple vista, parece ser una persona que se cree el cuento de estar haciendo lo mejor para todos, y, a pesar de ser impopular con sus recientes maniobras políticas, la premisa de figurar como héroe y abogado de los pobres. Luego de sus comentarios ante la crisis magallánica del pasado mes, expresando que “gobernar no es un concurso de popularidad”, impuso adrede su dictador interior. La única diferencia, si teorizamos un interrogatorio personal hacia su persona, es que Rodrigo Hinzpeter admitiría ser un dictador, pero un “buen dictador”, un dictador a la medida del pueblo, con la responsabilidad de combatir el crimen, incluso aunque en sus patologías psicopáticas deba inventar una amenaza para ofrecer la solución y disfrutar los elogios de un pueblo cobijado en los brazos del Estado. Llamaremos a esto el “modelo Hinzpeteriano”. No es nada nuevo, en todo caso. A decir verdad, eso es lo que nos dedicaremos a examinar.
La causa israelí
Y es que cuando el senador Eugenio Tuma se levantó frente a los micrófonos de la prensa y acusó a Hinzpeter de ser un “militante de la causa israelí”, instando a Sebastián Piñera a demostrar su liderazgo frente al titular del Interior, mucha razón tenía. Los
ataques también fueron a parar a Gabriel Zaliasnik, el líder de la Comunidad Judía de Chile, por el fuerte lobby que actualmente ejerce sobre La Moneda, defender las violaciones a los DD.HH. de Israel y calificar a algunos parlamentarios de “activistas del movimiento palestino”. Esto, llevado no sólo al contexto del reconocimiento de un Estado palestino el pasado 7 de enero, sino a las políticas que Rodrigo Hinzpeter ha prometido implementar en nuestro país, nos dibuja el camino para comprender el origen de estos hilos que mueven el aparatus burocrático chileno, y ver cómo la misma agenda está siendo implementada en Europa y países como EE.UU., bajo exactamente el mismo modelo: la idea de una amenaza terrorista y su posterior cobertura por parte del “nanny state”. Es en realidad un modelo importado desde Medio Oriente, donde toda oposición (política, social o cultural), contra el intocable estado de Israel, adquiere características extremistas de manera automática, adjuntado a bombas ocultas bajo turbantes, camellos voladores capaces de estrellarse contra edificios, o una simple cartonera árabe bajo la manga. Se trata de una mentalidad esquizoide que habilita espacio para que figuras como Rodrigo Hinzpeter florezcan. ¿A nadie se le hace conocido el nombre Mohammed
Saif Ur Rehman Khan?
Como estudiante de esta fiebre, Hinzpeter ha mantenido un estrecho vínculo con el Estado de Israel. Según el mismo Gabriel Zaliasnik, en una entrevista con La Palabra Israelita de julio de 2007, Hinzpeter era considerado para la presidencia de la Comunidad Judía de Chile, entre un grupo de “personas con inclinaciones políticas y con interés de que la causa de Israel (sea) debidamente escuchada”. Sí, hablamos del mismo Zaliasnik que salió en TVN el pasado septiembre y dijo que Irán estaba financiando células antisemitas en Chile, dispuestas incluso a atentar contra la colonia judía en nuestro país. El mismo Zaliasnik que después de encender una velita del Janucá junto a David Feurenstein, se dignó a corear con el equipo chileno la frase “el sionismo no descansa” y a “brotar lágrimas” por el “sueño sionista” junto a los presentes en el acto, según reportó Rosita Dargoltz durante el último seminario de Keren Kayemet LeIsrael en Chile, el 26 de diciembre de 2010. No obstante, más allá de conexiones actuales con
admitidos exponentes de la filosofía sionista, o su “viaje de estudios” a Israel durante el período en el cual los jóvenes chilenos
de origen hebreo realizan un servicio militar, Hinzpeter también posee un interesante historial familiar. Según lo que nos cuenta la Enciclopedia Judaica en su vol. 21, edición de 2008, el tío abuelo materno de Hinzpeter (lado Kirberg), de nombre Mauricio Baltiansky, habría jugado un rol fundamental en la formación de la primera célula sionista de Chile en el año 1911, con el apoyo del Movimiento Sionista de Argentina.
Problemas de xenofobia
En mayo de 2010, los medios de comunicación se encendieron estrepitosamente cuando la embajada de EE.UU. en piso chileno afirmó
tener en custodia a un terrorista islámico de nombre Mohammed Saif Ur Rehman Khan. Luego del incidente y en calidad de abogado querellante, Rodrigo Hinzpeter sacó del baúl la Ley Antiterrorista y alimentó la histeria colectiva, afirmando poseer antecedentes que conectarían al joven con células terroristas islámicas operantes en nuestro país.
Todo parecía perfecto, hasta que las contradicciones en los reportes comenzaron a florecer y el subcomisario Sergio Leal de la PDI admitió haber recibido una orden por parte de Stanley Stoy (jefe del FBI en Chile) para que allanara la pieza del joven secuestrado, antes siquiera de que una sentencia se le fuese dictada y los medios hablaran de actos terroristas. El ex analista de la NSA y periodista estadounidense, Wayne Madsen, sostuvo en un reporte que la explicación más probable del incidente sería la de una operación de “bandera falsa”, involucrando a la CIA y servicios de seguridad en Chile; esto es, una operación encubierta cuya autoría enemiga es inventada para, a posteriori, usar la crisis y avanzar una agenda política de represión.
A decir verdad, esto cumple el mismo modus operandi que ha sido utilizado en el exterior para “entrampar” a ciudadanos de origen
árabe, demonizar su cultura y alimentar la paranoia sionista. Si la mentira hubiera seguido, muy probablemente hubiésemos visto el
surgimiento de una Al Qaeda en Sudamérica. Por suerte, las inconsistencias ya han sido expuestas (ver “Caso Pakistaní: El fraude
Hinzpeteriano”.

Sin embargo, la bola de nieve no se detuvo ahí. Al momento en que Saif, fuera de toda investigación oficial por parte del Ministerio Público y habiéndosele declarado la inocencia sin pruebas que demostraran lo contrario, concurrió al Registro Civil de Las Condes para casarse con su actual esposa Lorena Cotroneo bajo la ley chilena, la oficial aseguró que había órdenes específicas por parte del Ministerio del Interior para impedir la unión marital. Cabe destacar que, constitucionalmente, el poder administrativo sobre los registros civiles de nuestro país le corresponde al Ministerio de Justicia, no a su homónimo del Interior. Cuando el caso fue presentado ante la Comisión de DD.HH., el diputado Sergio Ojeda afirmó que existía persecución y una “falta de protección de derechos” del ciudadano pakistaní, y que no descartaban una acusación constitucional contra el ministro Rodrigo Hinzpeter e, incluso, el jefe de la Policía de Investigaciones (PDI). Y aquí estamos. Meses más tarde, nada se ha
hecho para iniciar una investigación exhaustiva sobre lo que ocurrió.
La pregunta que todos debemos hacernos es, ¿de verdad queremos un ministro que importe xenofobia a nuestras costas e implemente las
mismas políticas represivas de un mundo post-9/11? Ahora es su turno contestar, y de paso extraer la palabra “nuestro” del logo retórico que sostiene al señor Hinzpeter. ¿Ministro nuestro? Pues no. Hinzpeter no trabaja para Chile.



http://www.elobservatodo.cl/admin/render/noticia/19554

La Historia Oculta del Régimen Militar

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