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sábado, 17 de noviembre de 2012

Quién manda en la Ley de Pesca: ¿Longueira o Piñera?


Publicado en Reportajes de La Tercera, sábado 17 de noviembre del 2012.
Más de dos décadas después, el temor de Piñera y sus colegas de que la Ley de Pesca vaya en “beneficio de ciertos grupos que se convierten en privilegiados” se ha vuelto realidad.

Muchos senadores se sienten incómodos con la Ley de Pesca. El hecho que ésta establezca cuotas industriales para las grandes empresas del sector y que estas cuotas se basen, exclusivamente, en un criterio histórico -es decir, favorecen a los “incumbentes” que llevan décadas explotando el mar- les huele a poco constitucional.

Por eso, un grupo de 15 senadores presenta un requerimiento por considerar que la Ley de Pesca “vulneraría la garantía constitucional de igualdad ante la ley (…) al establecer la desigualdad entre quienes pueden y no pueden pescar (…) se trata de una diferencia arbitraria e injusta, pues no se basa en la razón, el derecho o la equidad… (y va en) beneficio de ciertos grupos que se convierten en privilegiados”.

Esto sucedió hace casi exactamente 22 años, el 15 de octubre de 1990, cuando el entonces senador Sebastián Piñera lideró al grupo de 15 legisladores para presentar ese requerimiento ante el Tribunal Constitucional.

Más de dos décadas después, el temor de Piñera y sus colegas de que la Ley de Pesca vaya en “beneficio de ciertos grupos que se convierten en privilegiados” se ha vuelto realidad. La pesca industrial ha vivido una concentración tal, que hoy siete familias agrupadas en cuatro grandes empresas controlan el 92% de ese sector. Durante décadas estos grandes actores se han beneficiado de rentas que, a juicio del entonces senador Piñera y sus pares, pertenecen a todos los chilenos, actuando coordinadamente para ejercer una presión a veces abierta, pero la mayoría de las veces silenciosa, con el fin de retener lo que ellos consideran son sus derechos históricos. Ciertamente, la Ley de Pesca de 2001, que prorrogó hasta el 31 de diciembre de 2012 las cuotas de pesca, favoreció este rumbo.

¿Y qué pasará ahora con la nueva Ley de Pesca que está empujando el ministro Longueira y que, supuestamente, deberá reemplazar a partir de enero de 2013 a la ya coja ley de 2001? Bueno, al respecto hay buenas y malas noticias.

Como siempre, las malas primero. Si el Congreso aprueba esta nueva ley -y más importante aún, da luz verde al “espíritu” de la ley Longueira- nos aseguramos de tener más de lo mismo para siempre. Donde “más de los mismo” significa que las siete familias se apropian de gran parte de las jugosas rentas del sector pesquero indefinidamente. Y lo harán con la venia de nuestras autoridades.

Algunos entendidos podrán replicar que esta ley es un avance respecto de lo que teníamos, aduciendo, por ejemplo, que ésta al menos contempla el mecanismo de licitar cuotas en vez de asignarlas. Pero también aquí tenemos “más de lo mismo”: son licitaciones “con letra chica”, una técnica de gestión pública a la que este gobierno se ha vuelto adepto. No quiero entrar en detalles técnicos que podrán aburrir al lector -no es casual que se estén discutiendo 600 indicaciones a la ley Longueira-, pero en la práctica, estas licitaciones no ocurrirán ya que las condiciones para que ocurran son muy remotas y aún más restrictivas en el proyecto actual que en el proyecto original del Ejecutivo.

La situación es grave y los detalles importan. La ley que empuja el gobierno crea licencias clase A y clase B; las clase B asociadas a las licitaciones con letra chica que probablemente nunca existan. Las clase A duran 20 años y, usando eufemismos del gobierno, son renovables automáticamente, es decir, son licencias indefinidas, transables, que serán entregadas gratuitamente a las cuatro empresas que hoy controlan el mercado. De salir la ley como está hoy, significa que el 1 de enero de 2013 estas empresas podrán incluir en sus estados financieros licencias clase A, valorizadas en cientos de millones de dólares, “donadas” por el gobierno a las cuatro empresas y sus accionistas, sin que éstos hayan pagado un peso a los chilenos por ellas. Parafraseando al entonces senador Piñera, “más de lo mismo” significa “establecer la desigualdad entre quienes pueden y no pueden”, esta vez ad eternum.

Entonces, ¿qué debería tomar en cuenta la ley? Responderé con preguntas:

¿Fomenta esta ley una sociedad más equitativa? Si las grandes industrias pesqueras se salen con la suya, definitivamente no.

¿En el diseño y discusión de esta ley, se han tenido en cuenta los intereses de todos los chilenos? Ciertamente, no. El ministro Longueira convocó una mesa con los distintos actores industriales, grandes y pequeños, conminándolos a llegar a un acuerdo, abandonando de esta manera la defensa de los intereses de todos los chilenos que no participaron en dicha mesa y que podrían beneficiarse si las cuotas pesqueras se licitan.

¿Cómo han actuado las grandes empresas pesqueras? El lobby pesquero está bien dotado de plata y no le falta voluntad política para luchar por lo que creen es su justo derecho. Algunos representantes del sector, como Hugo Roa, presidente de la Multigremial Pesquera VIII Región, argumentan que su caso, “legalmente, no es diferente que el caso de los derechos de aguas, el espectro de radiodifusión o las rutas nacionales de aerolíneas”. En otras palabras, una vez adquiridos los derechos, estos son suyos casi por siempre.

¿Cuánto influirá el lobby pesquero en las decisiones que tomarán algunos parlamentarios? No lo sabemos. En una columna publicada hace un año sobre este mismo tema dije que “es preocupante la ausencia de información que permita a la ciudadanía monitorear a sus representantes durante el trámite legislativo que se avecina”. Nada ha cambiado desde entonces.

Lo que sí sabemos es que, en algunos casos, los intereses se entremezclan de manera clara. La ONG Ciudadano Inteligente entregó esta semana un escrito a la comisión de ética y transparencia del Senado, señalando “su error al no recomendar la inhabilidad de los senadores Jovino Novoa, Andrés Zaldívar y Carlos Larraín para votar en la Ley de Pesca”. Los tres senadores tienen intereses directos o indirectos en grandes empresas del sector pesquero.

También llaman la atención las razones que han comenzado a dar en días recientes algunos senadores de oposición para oponerse a las licitaciones. Dicen que las empresas pesqueras deben ser chilenas, olvidando que en todos los sectores económicos hay empresas extranjeras por ser parte de nuestro modelo de economía abierta. A esos parlamentarios no se les escucha quejarse de los bancos españoles.

¿Y cuál es la buena noticia? La buena noticia es que aún se está a tiempo de introducir cambios importantes a la ley, sobre todo al “espíritu” de ésta. Al igual que hace más de 20 años, hoy, un grupo de unos 15 senadores, la mayoría de oposición, pero que podrían sumar a un grupo de independientes de derecha y oficialistas, ha cerrado un acuerdo que avanza en la dirección correcta. Entre sus propuestas está establecer que los dueños de los recursos de nuestro mar son todos los chilenos. La implicancia es que ello permite realizar licitaciones verdaderas. Es decir, al licitar las cuotas, las rentas del negocio se las queda el Estado y no un puñado de familias. De hecho, el acuerdo propone licitar, en un lapso de 10 años, el 50% de la cuota industrial. Además, busca garantizar que el comité científico técnico que contempla la ley sea realmente inde- pendiente y autónomo para fijar los rangos de las cuotas de pesca y así evitar, de una vez por todas, la recurrente sobreexplotación de las pesquerías. También, introduce mecanismos para proteger a los pescadores artesanales y extender su zona de pesca hasta el extremo austral del país.

¿Es la mejor ley posible? Probablemente, no, pero ciertamente sería un avance importante y no “más de lo mismo”.

En fin, una verdadera Ley de Pesca ofrece al país una oportunidad única para avanzar hacia una sociedad más equitativa y, al mismo tiempo, mejorar la productividad y la innovación tecnológica de un sector económico que emplea a más de cien mil personas. No hay que olvidar que las repercusiones buenas y malas de las políticas públicas que diseñamos y ejecutamos hoy como país, nos acompañarán por mucho tiempo


http://blog.latercera.com/blog/eengel/entry/qui%C3%A9n_manda_en_la_ley

Piñera: Les aseguro que no caeremos en demagogia ni populismo en año electoral


En Cádiz, el Presidente dijo que su Gobierno será responsable durante este periodo.
El Mandatario anunció que no se saldrá de las "políticas serias".



El Presidente de la República, Sebastián Piñera, prometió que su Gobierno no caerá en la demagogia ni el populismo durante el año electoral.
En un alto en sus actividades de la Cumbre Iberoamericana de Cádiz y sus reuniones con la Alianza del Pacífico, el Mandatario aseguró que su presidencia no se saldrá del camino serio.
"Ahora que vamos a enfrentar un año electoral, les aseguro que no vamos a caer en la demagogia ni en el populismo porque esos caminos conducen solamente al sufrimiento y dolor para los chilenos, especialmente la clase media y los más pobres", afirmó Piñera.
"Vamos a perseverar en políticas serias que mejoren en forma permanente la calidad de vida de todos los chilenos", sentenció el Presidente.



EFE

Piñera se reunió este sábado con la Alianza del Pacífico.



http://www.cooperativa.cl/noticias/pais/politica/sebastian-pinera/pinera-les-aseguro-que-no-caeremos-en-demagogia-ni-populismo-en-ano-electoral/2012-11-17/140248.html

Golborne, la UDI y el factor Longueira


La ausencia del ex timonel del cónclave en que el partido proclamará hoy al ex titular del MOP, dicen en la colectividad, es una muestra de un proceso de alejamiento del ex senador con el centro de las decisiones gremialistas.
por Texto: P. D. y D. L. - Fotografía: Pedro Cerda / AgenciaUno / A



CERCA de las 16 horas del lunes 5 de noviembre Patricio Melero recibió una llamada telefónica de Pablo Longueira. Según dirigentes del partido, el ministro de Economía lo hacía para entregar un mensaje al timonel de la UDI: respaldaría la decisión del partido de proclamar como candidato presidencial a Laurence Golborne apenas este dejara la jefatura del MOP. Algo que ocurriría un par de horas después: tras la ceremonia en La Moneda a las 18 horas en que el Presidente Sebastián Piñera anunció también la salida de Defensa de Andrés Allamand -abanderado de RN-, la comisión política gremialista formalizó su apoyo al ex titular de Obras Públicas.
Hasta antes de ese llamado, dicen personeros gremialistas, en el partido había cierta preocupación sobre qué actitud asumiría Longueira -quien no quiso entregar su versión a La Tercera- ante la decisión del partido de apurar la proclamación. Esto había sido definido la tarde del domingo 4 en la casa de Golborne, en una cita con Melero y los senadores Jovino Novoa y Juan Antonio Coloma. Ahí, según asistentes, el entonces ministro del MOP dijo que -ante la inminencia del ajuste de gabinete- se debía tomar un acuerdo y desterrar cualquier “contradicción vital”: él dio la seguridad de que no echaría pie atrás en los meses siguientes aduciendo que la contienda electoral era “demasiado dura”, pero -al mismo tiempo- que la UDI debía cerrarse a la idea de que era mejor “perder con uno de los nuestros”. La alusión a Longueira era obvia y el pacto de esa tarde, señalan en el partido, le fue comunicado a él.
El episodio, comentan en la colectividad, tiene como telón de fondo lo que es definido por varios dirigentes como un progresivo alejamiento de Longueira del centro de las decisiones del partido. De hecho, según altos personeros oficialistas que han conversado con el ex timonel UDI, él admite en privado cierta incomodidad por las definiciones de su colectividad en materia presidencial.
La señal más clara en ese sentido fue que Longueira anunció hace una semana que no asistirá al consejo directivo ampliado que se realizará hoy en el hotel Intercontinental, cita en la que Golborne intervendrá para sellar su alianza con el partido.
Pero, además, en el gremialismo dicen que la distancia de Longueira también tiene que ver con roces y alineamientos distintos al interior del círculo de dirigentes históricos de mayor influencia en la colectividad: Jovino Novoa y los llamados “coroneles”, que son Longueira, Coloma y Andrés Chadwick, ahora ministro del Interior.
Un hito clave en este proceso fue el consejo directivo ampliado del 7 de julio pasado en Algarrobo. En los días previos al encuentro, el ministro comunicó a la mesa del partido su decisión de renunciar a la contienda presidencial y respaldar a Golborne. Detrás de esa definición, dicen quienes han conversado con él, estaba un diagnóstico suyo muy crítico del desempeño de la directiva gremialista encabezada por Melero y Novoa: la crítica era haber asumido una línea “demasiado pragmática” con miras a acercar al partido a Golborne, la figura mejor posicionada en las encuestas. Esto ya había comenzado en el consejo general de abril, cuando Coloma -uno de los más cercanos al ministro del MOP- traspasó el mando UDI a Melero. En esa cita se aprobó un voto político en que el gremialismo definió que respaldaría a “quien mejor interprete nuestras ideas”, evitando usar la palabra “militante”.
Longueira, por el contrario, apostaba por levantar una discusión sobre qué objetivos políticos debía ponerse la UDI y, en ese contexto, qué carta era más funcional para eso.
A un mes antes del cónclave en Algarrobo, Longueira pidió a Melero apurar las definiciones partidarias, instando a que la UDI zanjara a su carta presidencial a través de una votación de un consejo general o mediante una elección “un militante un voto”. Los dos mecanismos lo podrían favorecer. De hecho, en el partido varios sostienen que Longueira tiene un fuerte arrastre en las bases -que asiste en masa a los consejos generales y donde han sido tradicionales los gritos de “se siente, Longueira presidente”- pero este es menos nototio en los consejos directivos, que representan mayormente a la cúpula del partido.
Como sea, en el gremialismo dicen que en ese momento pesó más la postura pragmática de Melero, Novoa y Coloma apuntando a alinearse con Golborne. Longueira optó por evitar una pelea que habría dividido a la colectividad.
Así, ante la oferta del ministro de Economía de renunciar públicamente durante la cita en Algarrobo, tanto la mesa UDI como el Presidente Sebastián Piñera hablaron con Longueira para que no lo hiciera.
El objetivo era que un escenario a tres bandas, Longueira-Golborne-Allamand, evitaba que la carrera se desatara entre estos dos últimos, avivando un quiebre en el oficialismo y complicando la agenda de La Moneda. El ministro aceptó.
Pero, dicen sus cercanos, debió también asumir el costo de mantener, al menos en apariencia, una postulación que pese al transcurso de los meses, no prendía. En privado, Golborne y los dirigentes de la UDI han valorado ese gesto.
Esto abrió una dinámica en dos sentidos, según la califican algunos parlamentarios de la colectividad. En primer lugar, Longueira fue tomando cada vez más distancia de la dirección gremialista. A fines de 2011, las diferencias con Novoa sobre la reforma tributaria impulsada por el gobierno eran públicas. Además, varios de los diputados que forman la base dura del “longueirismo” en la bancada -Gonzalo Arenas, Carlos Recondo, Felipe Ward, entre otros- fueron resintiendo la lejanía del líder histórico.
En segundo término, la directiva de la colectividad fue afiatando cada vez más sus lazos con Golborne. Según cercanos al ex titular del MOP, fue un proceso lento, con numerosas reuniones privadas. Golborne encontró en Melero a un timonel accesible y en Novoa, agregan las mismas fuentes, a un dirigente “flexible, más de lo que el resto cree”. Con Coloma la relación tuvo como nexo al hijo del senador, Juan Antonio, estrecho asesor de Golborne en el MOP.
Esto, en paralelo a las más de una decena de reuniones que ha tenido este año, en completa reserva, Golborne y Longueira. Si bien el ex lider UDI ha dicho que está colaborando desde hace meses en la precandidatura de Laurence Golborne, cercanos al precandidato dicen que tiene vínculos más fluidos con Melero y Novoa.
En síntesis, coinciden varios parlamentarios de la colectividad, Longueira redujo sus nexos y piso en la colectividad, terminando en un escenario similar al de 2009, cuando buscó levantar una candidatura presidencial -apoyado por Chadwick- pero la mesa de Coloma logró imponer el criterio de proclamar a Piñera. Sería la segunda vez que le ocurre lo mismo.
Quienes han hablado con el ministro, en cambio, dicen que lo que Longueira critica es que la UDI optara rápido por refugiarse bajo el paraguas de la alta popularidad de Golborne. “Los parlamentarios están preocupados por su reelección, más aún con la incertidumbre del voto voluntario”, dice un alto personero gremialista.
Como sea, la distancia quedó instalada, dicen en el partido. En la misma dirección se interpreta la decisión de Pablo Longueira de declinar el ofrecimiento de la UDI del cargo de generalísimo de la campaña parlamentaria. Esta responsabilidad implicaba desde luego su salida del gabinete.
Otra muestra: desde el partido enviaron mensajes en los últimos días al titular de Economía para que hiciera un gesto más explícito de apoyo en favor de Golborne. El fin de semana pasado, en El Mercurio, Longueira había dicho que “si yo asumía el desafío presidencial hacía inviable una candidatura de Golborne”. Era primera vez que el ex timonel deponía explícitamente su opción, pero fue considerado un apoyo demasiado tibio en favor del ex jefe del MOP.
Así, el jueves pasado, Longueira dijo que el próximo año podría dejar el gabinete para reforzar la campaña de Golborne, si es que este vencía en las primarias. Además, elogió al abanderado gremialista, destacándolo como ejemplo de “meritocracia”. Los dichos incomodaron a Chadwick, que busca que La Moneda mantenga prescindencia absoluta en la contienda de primarias oficialistas. Pero dejaron más tranquila a la plana mayor UDI y al propio Golborne.
De hecho, este último tiene previsto hacer hoy un gesto al ministro de Economía en su intervención ante el consejo directivo ampliado de la colectividad. Tal como lo hizo la semana pasada en un almuerzo con la bancada de diputados en Valparaíso. Después de todo, reconocen altos personeros del partido, un gesto a Longueira es un gesto a gran parte de las bases de la UDI. Eso también lo sabe Laurence Golborne


http://diario.latercera.com/2012/11/17/01/contenido/reportajes/25-123281-9-golborne-la-udi-y-el-factor-longueira.shtml

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