Secciones

Buscamos Editores - Participa - Colabora

domingo, 21 de julio de 2013

Caso Frei: El misterio de la carpeta de CNI sobre un personaje "peligroso"

por:  René González, La Segunda
martes, 17 de enero de 2012



SERIE: Avances de la investigación a 30 años de la muerte del ex Mandatario. General (r) relató que la división de Computación e Informática estaba dividida en las zonas Alfa, Microficha y Archivo Físico... en esta última figuraban los nombres de quienes podían "dañar" al país: El juez busca justamente la carpeta asociada al ex Mandatario



La búsqueda, al parecer infructuosa aún, de la carpeta que los organismos de inteligencia mantenían del ex Presidente Eduardo Frei Montalva, es una de las tareas a las cuales ha destinado tiempo el magistrado Alejandro Madrid, según los antecedentes a los cuales accedió «La Segunda». Sólo tendría en su poder un pequeño trozo de ella.
Ayer relatamos cómo el juez determinó la existencia de todo un sistema desplegado por la Central Nacional de Inteligencia (CNI) para realizar escuchas telefónicas, aunque también la dificultad de dar con lo realizado en el entorno de Frei Montalva.
El magistrado trabaja bajo la tesis de homicidio y por ello procesó en 2009 a seis personas. Revisamos qué ha hecho Madrid desde ese hito hasta la actualidad por aclarar la muerte. El material de inteligencia acumulado por el gobierno militar podría ayudar a afirmar esta hipótesis.
"Alfa, Microficha y Registro Físico"
En junio pasado, el general (r) Osvaldo Ramón Palacios Mery dio una pista al juez, que indicaría que posiblemente esa carpeta estaba en un lugar especial: "La División de Computación e Informática estaba en el mismo cuartel donde estaba el Estado Mayor de la CNI y este departamento contaba con 3 áreas: Alfa, que era el registro de información en disco; Microficha, y la tercera Registro Físico , donde se guardaba antecedentes relativos apersonas que pudieran ser consideradas como peligrosas para la seguridad del país ", apuntó.
Es ahí, dicen cercanos al proceso, que se sospecha pudo estar, al menos durante un tiempo, la carpeta Frei.
"A cargo de esta última sección (Registro Físico) estaba un detective jubilado Barrios", dijo Palacios, quien en octubre de 1981 fue nombrado jefe de la División de Computación e Informática.
"Es evidente que se llevaba"
Por lo que se sabe, los intentos por dar con la ficha de Frei son, hasta el momento, vanos: " Respecto a la carpeta de Frei no la recuerdo con exactitud, pero es evidente que se llevaba por la importancia" , dijo a los investigadores quien fuera el jefe del Estado Mayor de la CNI entre 1981 y 1983, el general de brigada (r) Sergio Mario Urrutia Francke .
En diciembre de 2009 el equipo policial de la causa dio con el coronel (r) que pudo manejar el expediente.René Osvaldo González Fuentes , quien trabajó en la CNI entre 1980 y 1982, declaró: "Es muy posible que (la carpeta Frei) haya estado bajo mi dependencia... no la recuerdo" .
Pero aunque no forma parte de sus últimos avances, trascendió que una parte del expediente fue entregada hace años a Madrid, con detalles de quiénes entraban y salían de la casa del ex Mandatario con frecuencia, a través de información conseguida por agentes identificados a través de códigos .
Matrimonio en la red
Justamente nada contra Frei hubiese sido posible sin un equipo de espías en terreno... idealmente de la DC.
Antes de los procesamientos de 2009, Madrid dejó a firme el trabajo desarrollado por la Brigada Purén de la Dina, dando pasos sustantivos para configurar el mismo comportamiento con su sucesora, la CNI.
U no de los últimos informes policiales sostiene que la ex secretaria de la DC en la época del plebiscito del 88, Hilda Clementina Navarro Varas, estuvo casada con Genaro Cerda Weber, militante que murió en 2007y que dio sus primeros pasos en la JDC en los 60.
"Su esposo era militante del PDC y pagado por la CNI a través de Raúl Diego Lillo Gutiérrez, jefe de la Unidad Operativa de la Agrupación Ciervo, encargada de contactar, penetrar e infiltrar agentes del PDC , con el fin de conocer sus actividades en el gobierno militar", señala el escrito.
La mujer confirmó que a su casa iba Lillo Gutiérrez. "Sabía que mi marido le entregaba información a Lillo y que por ello era retribuido económicamente", dijo, pero negó haber espiado.
Su esposo habría entregado datos de los movimientos de Frei Montalva, al igual que supuestamente lo habría hecho su procesado ex chofer, Luis Alberto Becerra Arancibia.
Existe constancia de que la DC tenía otros informantes pagados por la CNI, como Ricardo de la Castilleja Terraza , sin que exista constancia respecto de si sirvieron para el presunto complot contra Frei.
 Abogado de agente clave: Lillo Gutiérrez está con una salud siquiátrica "deplorable"
"No lo he visto últimamente. Estuvo mucho tiempo en el Hospital Militar, pero en la sección siquiátrica, donde no puede tener contacto con otros pacientes del lugar, con una salud deplorable", indicó Jorge Balmaceda, abogado de Raúl Lillo Gutiérrez, el agente civil de la Dina y de la CNI, que hizo de jefe de la Unidad Operativa de la Agrupación Ciervo (de la Brigada Purén de la Dina), encargada de infiltrar la DC.
Según el defensor, Lillo Gutiérrez desarrolló una esquizofrenia y rasgos paranoides y aseguró que su cliente es totalmente inocente, porque, según su parecer, Frei Montalva murió de manera natural por las complicaciones de la operación de hernia al hiato a la que fue sometida a fines de 1981 y no por envenenamiento.
Según un informe del SML fechado el 19 de abril de 2010, el ex agente "presenta depresión mayor, dependencia a benzodiazepinas, deterioro psicorgánico leve y un deterioro conyugal y familiar prolongado".



http://www.lasegunda.com/Noticias/Nacional/2012/01/713827/caso-frei-el-misterio-de-la-carpeta-de-cni-sobre-un-personaje-peligroso

Los informantes de la CNI en la Democracia Cristiana

12 DE AGOSTO DE 2008
Archivos secretos del espionaje político en dictadura

Los informantes de la CNI en la Democracia Cristiana

Entre los reclutados figura un conocido dirigente poblacional de la falange, cuya esposa trabajaba como secretaria de la directiva en el antiguo edificio de Carmen con Alameda, así como un miembro del llamado grupo de ‘’los salvadoreños’’. Los datos están en poder del ministro Mario Carroza, quien sustancia el proceso por la desaparición de cinco militantes del FPMR en 1987. Todos confesaron que recibían dinero por los datos proporcionados a los servicios de seguridad del régimen.

por JORGE MOLINA SANHUEZA


Un listado con los informantes que tuvo la desaparecida Central Nacional de Informaciones (CNI) en la Democracia Cristiana, en el entonces Partido Nacional, como también en el Partido Radical y organizaciones sindicales hasta fines de los 80’, llegó hace algunos meses al Programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior (PDHMI), cuyo contenido publica en exclusiva El Mostrador.cl.
La información fue enviada al ministro Mario Carroza, que sustancia el proceso por la desaparición de cinco militantes del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) en 1987. Este último abrió un cuaderno reservado con el documento, en donde ya declararon 15 personas ante la policía civil.
En la orden de investigar 943, fechada el 8 de junio pasado, aparecen tres militantes de la DC, que eran pagados por la CNI a cambio de información relevante, entre ellos la secretaria de ese partido en la entonces sede ubicada en Carmen con Alameda, Hilda Navarro Varas; su esposo, el destacado dirigente poblacional, Gerardo Cerda Weber y Ricardo de la Castilleja Terraza, un militante perteneciente al denominado grupo de los “salvadoreños”. Todos reconocieron su calidad de informantes, así como también el pago de dinero por ese servicio.
La idea del Programa era que Carroza estableciera si alguno de esos informantes entregó algún dato relevante a la CNI que derivara en el secuestro y homicidio de los frentistas Julián Peña Maltés, Alejandro Pinochet Arenas, Manuel Sepúlveda Sánchez, Gonzalo Fuenzalida Navarrete y Julio Muñoz Otárola, quienes fueron lanzados al mar en un helicóptero del Ejército en 1987.
Esta es la primera vez que aparece un listado de personas vinculadas a colectividades políticas que a la vez eran informantes de los servicios de seguridad del régimen militar. Por esta razón, Carroza mantiene esta arista de su indagatoria en el más absoluto secreto y El Mostrador sólo publica los testimonios de las personas que están confesas, ya que existen otras veinte que aún no han declarado. Tampoco se revelan los nombres de quienes han negado su vinculación en estas actividades.
Los contras y la CIA
El primero en prestar declaración fue el DC Ricardo de la Castilleja Terraza, adscrito al grupo conocido como los “salvadoreños”. Este fue un grupo de militantes que asesoró al presidente de ese país, José Napoleón Duarte a principios de los 80, en momentos en que se desarrollaba la guerra, junto a la CIA, contra la guerrilla del Frente Farabundo Martí por la Liberación Nacional (FMLN). El conflicto a esa fecha sumaba más de dos mil muertos y desaparecidos.
La militancia de Castilleja, así como su participación en este “lote”, fue confirmada por el alcalde de Chaitén –también del grupo de los “salvadoreños”- José Miguel Fritis, quien renunció recientemente a la colectividad.
Castilleja asegura que luego de su paso por Ecuador –donde gestionó la visita que hizo Eduardo Frei Montalva en 1979- y el Salvador, volvió a Chile. Aquí fue contactado por agentes de la CNI, mientras se desempeñaba como corresponsal extranjero. De acuerdo a la lista del organismo represivo, Castilleja usaba la chapa de Daniel Canales y su “agente de control” era Diego O.
Según su testimonio, entregaba información de las conferencias de prensa en las que participaba, así como otros antecedentes políticos. La idea era que la CNI supiera con antelación los movimientos de la oposición. En el listado aparece que por esos servicios recibía $ 180 mil de la época, cantidad muy superior a los otros informantes, por lo que los datos que entregaba debieron ser muy valorados por la Brigada Político Sindical del organismo de inteligencia. “Debido a esta relación surgieron lazos de amistad, lo que me permitió canjear ciertos favores como también recopilar ciertos antecedentes de estos agentes relativos a personeros políticos, e intercambiar información de personas detenidas y políticos”, testimonió.
El topo DC
El caso que más llama la atención es el del conocido dirigente poblacional de la DC y creador de varias organizaciones de base, Gerardo Cerda Weber, quien falleció el año pasado en Antofagasta. Cerda Weber usaba el nombre operativo de Francisco Ferrada y era controlado por el agente “Sebastián”. Ligado a uno de los barones de la DC, Jaime Castillo Velasco, fue reclutado por la CNI para obtener información relativa a las reuniones de mujeres en la colectividad. Esta labor la desarrolló junto a su esposa Hilda Navarro Varas, cuya chapa era Cecilia Arrué Fernández, y quien actualmente tiene militancia activa en el partido. Navarro Varas llegó a ser contratada como secretaria administrativa en la entonces sede nacional de la falange, en Alameda con Carmen. Desde ese lugar privilegiado tuvo acceso a todo lo que los agentes pedían, y tanto su marido como ella recibían dineros de la CNI.
“Quisiera precisar que toda la información que yo proporcioné a la CNI, por intermedio de mi marido, decía relación con las actividades partidarias de las mujeres militantes de la DC, ya que en esos años estas reuniones se efectuaban en gran número, al igual que las protestas contra el gobierno, antecedentes que eran importantes para ese organismo”, declaró.
Años más tarde Cerda Weber se enfermaría de un extraño virus que lo postró en una silla de ruedas y lo llevó a la muerte, según consignan varias páginas web que hablan de su militancia comprometida de “camarada imprescindible”.
El espía enamorado
Situación similar es la de Andrea Mañán Bustamante, cuya chapa era Camila Latorre Vargas, una ex militar que fue reclutada para infiltrar al desaparecido Partido Nacional (PN), donde obtenía informaciones de las reuniones. Una vez convertido en Renovación Nacional continuó espiando sobre las actividades de candidatos a diputados y senadores de la colectividad, a fines de los 80, en el marco de las elecciones que marcaron el retorno a la democracia.
Un caso paradigmático lo constituye el de Silvia del Carmen Baeza, que usaba la chapa de Rebeca Muñoz. Ella estaba infiltrada en el Partido Radical a fines de los 80’ y su agente de control era un tal Martín Cádiz, cuya identidad real es Marcelo Ariel Sandoval Durán, actualmente procesado por secuestro, en el marco del proceso por homicidio del químico de la DINA, Eugenio Berríos. Lo singular es que ambos ahora son matrimonio.
“Martín Cádiz me comentó que mi labor sería participar en las reuniones del Partido Radical en la calle París, donde debía informar del tipo de conversación que se hablaba, cuántas personas participaban en ellas, etc”, declaró Baeza, quien también reconoce el pago de dinero.
El chofer reclutado
Otro DC que trabajó para la CNI fue Luis Becerra, quien se desempeñó como chofer del fallecido ex Presidente Eduardo Frei Montalva, y luego de Andrés Zaldívar. Becerra fue descubierto por el ministro en visita Alejandro Madrid, en la indagatoria que sustancia por el misterioso fallecimiento del ex Mandatario, supuestamente a manos de la inteligencia militar, mientras se encontraba hospitalizado en la Clínica Santa María en 1982.


http://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2008/08/12/los-informantes-de-la-cni-en-la-democracia-cristiana/

Se destapan secretos ligados al homicidio de Frei Montalva

15 DE DICIEMBRE DE 2009


Quiénes fueron y cómo operaron los informantes de la CNI en la DC

El chofer del ex mandatario, Luis Becerra, fue reclutado por el servicio represivo y hoy está procesado como autor de su muerte. Pero no fue el único que colaboró recibiendo sueldo a cambio de datos relevantes del partido. Hubo otros que fueron descubiertos en otro caso judicial, cuya orden de investigar publica El Mostrador. Ayer la Corte le pidió al ministro Alejandro Madrid copias del expediente para resolver el recurso de amparo del mencionado conductor. Escuche además los alegatos del abogado de la familia Frei, Álvaro Varela.


El procesamiento dictado por el ministro Alejandro Madrid, en el caso del homicidio del ex Presidente Eduardo Frei Montalva, reinstaló en el ideario simbólico del país una realidad olvidada: la lógica del asesinato, aplicación de venenos y el reclutamiento de informantes para lograr esos propósitos.
En esta causa, el magistrado encausó a Luis Becerra, nada menos que el chofer del ex Mandatario, en calidad de autor del homicidio, quien había sido reclutado como informante por el agente de la CNI y jefe de sección que espiaba a la DC, Raúl Lillo Gutiérrez, quien operaba bajo la “identidad operativa” de Manolo.
Becerra, según explica el ministro Madrid en su auto de procesamiento, ayudó con información del entorno más cercano de Frei Montalva para que otros pudieran asesinarlo en la Clínica Santa María, donde falleció en 1982. En otras palabras, participó del “concierto para colaborar” en el hecho.
Y aunque parezca de perogrullo, los tentáculos de los organismos represivos del régimen de Pinochet eran sin duda más poderosos y más largos, ya que operaron desde la DINA (1974-1977) y continuaron con la CNI (1978-1989) y se extendieron a todas las instancias de la vida nacional, algo que los especialistas llaman la aplicación de un “sistema de contraespionaje” a toda una nación.
La Democracia Cristiana, como uno de los partidos que se opuso a la dictadura militar, por cierto, no escapó a ello, ya que no sólo Becerra ayudó a entregar información de los distintos frentes en los que trabajaba dicha agrupación política, sino que hubo otras personas, otros informantes, muchos de ellos desconocidos hasta ahora.
Cabe recordar que junto a Becerra, el juez Madrid también sometió a proceso en calidad de autor al ex agente de la CNI, Raúl Lillo y al médico que operó a Frei, Patricio Silva Garín. En tanto, el ex médico de la DINA, Pedro Valdivia fue imputado como cómplice del homicidio, mientras que a los patólogos de la UC Helmar Rosenberg y Sergio González, se le formularon cargos como encubridores, debido a su participación en la misteriosa autopsia , cuyos resultados estuvieron escondidos por más de 20 años en el archivo del centro asistencial de esa casa de estudios.

INTUICIÓN PROFUNDA

A mediados de 2008, en el proceso que sustancia el ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago, Mario Carroza, relativo a la desaparición de cinco militantes del FPMR en 1987, apareció un informe de la CNI con varios de estos colaboradores.
El documento llegó primero a manos del Programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior (PDHMI), quien lo derivó al magistrado, con el objeto de saber si alguna de estas personas que recibían sueldo, hubiese entregado alguna información relevante para que la CNI los hiciera desaparecerlanzándolos al mar desde un helicóptero del Ejército. Esos frentistas eran Julián Peña Maltés, Alejandro Pinochet Arenas, Manuel Sepúlveda Sánchez, Gonzalo Fuenzalida Navarrete y Julio Muñoz Otárola.
Los procesados en calidad de autores son el ex chofer de Frei Luis Becerra, el ex CNI Raúl Lillo y el médico Patricio Silva; como cómplice el ex médico de la DINA Pedro Valdivia; y en calidad de encubridores los patólogos de la UC Helmar Rosenberg y Sergio González.
Carroza abrió de inmediato un cuaderno reservado y ordenó a la Policía de Investigaciones acreditar o descartar, primero, si los nombres eran verídicos y luego si podían servir en algo a su causa.
La orden de Carroza se transformó en el informe 943 de la PDI, donde aparecen confesos tres militantes DC, quienes recibían dinero por su trabajo. Se trata de la entonces secretaria de ese partido en la sede ubicada en Carmen con Alameda, Hilda Navarro Varas; su esposo, el destacado dirigente poblacional, Gerardo Cerda Weber y Ricardo de la Castilleja Terraza, un militante perteneciente al denominado grupo de los “salvadoreños”. Todos reconocieron su calidad de informantes, así como también el pago de dinero por ese servicio.

LAS COINCIDENCIAS

De la Castilleja Terraza, adscribió a principios de los 80 al llamado grupo de “Los Salvadoreños”, militantes que asesoraron al presidente de ese país, José Napoleón Duarte, quien junto a la CIA combatía a la guerrilla del Frente Farabundo Martí por la Liberación Nacional (FMLN), lucha que a esa fecha sumaba más de dos mil muertos y desaparecidos.
El nombre de este último DC, se cruza con la vida del fallecido Frei Montalva en 1979, ya que gestionó su visita a Ecuador y a El Salvador. De vuelta en Chile, de la Castilleja fue “contactado” por la CNI, mientras se desempeñaba como corresponsal extranjero. Se le asignó la chapa de Daniel Canales y su agente de control era “Diego O.”.
De acuerdo a su testimonio, entregaba información de las conferencias de prensa en las que participaba, así como otros antecedentes políticos. La idea era que la CNI supiera con antelación los movimientos de la oposición. En el listado aparece que por estos servicios recibía $ 180 mil de la época, cantidad muy superior a los otros informantes, por lo que los datos que entregaba debieron ser muy valorados por la Brigada Político Sindical del organismo de inteligencia, la misma donde participaba Lillo Gutiérrez.
“Debido a esta relación surgieron lazos de amistad, lo que me permitió canjear ciertos favores como también recopilar ciertos antecedentes de estos agentes relativos a personeros políticos, e intercambiar información de personas detenidas y políticos”, testimonió.

LA VIDA DE LOS OTROS

Pero de la Castilleja no fue el único. También colaboró el conocido dirigente poblacional de la DC y creador de varias organizaciones de base, Gerardo Cerda Weber, quien falleció en 2007 en Antofagasta, usando la chapa de “Francisco Ferrada”. Su agente de control era “Sebastián”. Esta labor la realizó junto a su mujer Hilda Navarro Varas, alias Cecilia Arrué Fernández.
Cerda Weber era un hombre ligado a uno de los barones y estandarte ético de la DC, el abogado y ex presidente de la Comisión de Derechos Humanos durante la dictadura, Jaime Castillo Velasco.
Su misión consistió en obtener información relativa a las reuniones de mujeres de la colectividad, lo que logró de buena forma, ya que su esposa llegó a ser contratada como secretaria administrativa en la entonces sede nacional de la falange, en Alameda con Carmen. Desde ese lugar privilegiado tuvo acceso a todo lo que los agentes pedían, y tanto su marido como ella recibían dineros de la CNI.
“Quisiera precisar que toda la información que yo proporcioné a la CNI, por intermedio de mi marido, decía relación con las actividades partidarias de las mujeres militantes de la DC, ya que en esos años estas reuniones se efectuaban en gran número, al igual que las protestas contra el gobierno, antecedentes que eran importantes para ese organismo”, declaró Hilda Navarro.
Años más tarde Cerda Weber se enfermaría de un extraño virus que lo postró en una silla de ruedas y lo llevó a la muerte, según consignan varias páginas web que hablan de su militancia comprometida de “camarada imprescindible”.

SPY IN LOVE

Situación similar es la de Andrea Mañán Bustamante, cuya chapa era Camila Latorre Vargas, una ex militar que fue reclutada para infiltrar al desaparecido Partido Nacional (PN), donde obtenía informaciones de las reuniones. Una vez convertido en Renovación Nacional continuó espiando sobre las actividades de candidatos a diputados y senadores de la colectividad, a fines de los 80, en el marco de las elecciones que marcaron el retorno a la democracia.
Un caso paradigmático lo constituye el de Silvia del Carmen Baeza, que usaba la chapa de Rebeca Muñoz. Ella estaba infiltrada en el Partido Radical a fines de los 80’ y su agente de control era un tal Martín Cádiz, cuya identidad real es Marcelo Ariel Sandoval Durán, actualmente acusado por secuestro en el marco del proceso por homicidio del químico de la DINA, Eugenio Berríos, que lleva el mismo juez Madrid. Lo singular es que ambos ahora son matrimonio.
“Martín Cádiz me comentó que mi labor sería participar en las reuniones del Partido Radical en la calle París, donde debía informar del tipo de conversación que se hablaba, cuántas personas participaban en ellas, etc”, declaró Baeza, quien también reconoce el pago de dinero.

ADEMÁS:

Escuche los alegatos del abogado Alvaro Varela

http://www.goear.com/files/external.swf?file=7b4528b
  • CORTE PIDE EXPEDIENTE A MADRID
  • * La Octava Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago, resolvió ayer solicitarle al ministro Alejandro Madrid una serie de “medidas para mejor resolver”, el recurso de amparo presentado por el ex chofer del Frei Montalva, Luis Becerra.
  • * De acuerdo a la resolución, el tribunal de alzada, compuesto por los magistrados Amanda Valdovinos, Humberto Provoste y el abogado integrante Francisco Tapia, Madrid deberá enviarle copias de varias declaraciones de ex agentes de la CNI, como también las pericias relativas a los venenos usados para asesinar al ex Mandatario –talio y gas mostaza- para contar con más información antes de tomar la decisión de confirmar o revocar los cargos contra Becerra.
  • * Lo anterior, luego de oír los alegatos del abogado del chofer, Carlos Fairlie, el querellante Álvaro Varela y el abogado del Consejo de Defensa del Estado (CDE) Rodrigo Quintana.
  • * Varela dijo ayer en el estrado que la conspiración para asesinar al ex Mandatario estuvo a cargo de Raúl Lillo y que las informaciones entregadas por Becerra llegaban a la oficina de Pinochet todas las mañanas a través del entonces director de la CNI, Odlanier Mena.
  • * En tanto, hoy la misma sala escuchará los alegatos por el amparo presentado por el ex CNI Raúl Lillo. Se espera que los magistrados a cargo, adopten la misma decisión de solicitar copias del expediente.

La Historia Oculta del Régimen Militar

Donde Están?

Entradas populares

¡TERMAS DE POLLOQUERE Y SURIRE EN PELIGRO!