Secciones

Buscamos Editores - Participa - Colabora

martes, 14 de agosto de 2012

Secuestro de Carreño: la CIA tuvo infiltrado de alto nivel en el PC Chileno y supo que lo liberarían en otro país

Por Carlos Basso
Durante 93 días, en plena época de la dictadura, el Frente Patriótico Manuel Rodríguez Autónomo mantuvo secuestrado al teniente coronel de Ejército Carlos Carreño, en una audaz operación que culminó de un modo absolutamente impensado para la gran masa, con la liberación del oficial en Sao Paulo, Brasil. Sin embargo, la CIA, gracias a su informante en Santiago, supo mucho antes todo lo que estaba sucediendo, incluso que sería liberado en el extranjero. 
Fueron 93 días de dudas y suspicacias, desde el 1 de septiembre hasta el 2 de diciembre de 1987, periodo en el cual todo Chile estuvo pendiente de la suerte del teniente coronel de Ejército Carlos Carreño Barrera, secuestrado en las afueras de su hogar, en La Reina, y liberado tres meses después en Sao Paulo, Brasil, en uno de los golpes más audaces perpetrados por el Frente Patriótico Manuel Rodríguez Autónomo (FPMR-A), la facción liderada por Raúl Pellegrín (conocido por su chapa de “José Miguel”) y que se escindió el grupo original a comienzos de 1987, luego de que el año anterior fracasara la internación de armamentos por Carrizal Bajo y tampoco se cumpliera el objetivo final de la llamada “Operación Siglo XX”, que era asesinar a Augusto Pinochet.
Durante esos 93 días pasó de todo. Una supuesta militante del FPMR (Karin Eitel) fue detenida y obligada de “confesar” en televisión, obviamente torturada. Cinco militantes de dicho grupo fueron secuestrados y hechos desaparecer para siempre, y durante años se especuló con la posibilidad de que el secuestro del teniente coronel de Ejército Carlos Carreño, hubiera sido digitado de algún modo por las fuerzas de seguridad de la época, principalmente debido al papel de Carreño en FAMAE, empresa de armamentos del Ejército, de la cual era uno de sus más altos ejecutivos.
De hecho, el fantasma de la infiltración fue el principal espectro que siempre rondó al FPMR. Varios supuestos infiltrados en el seno de esa organización subversiva fueron asesinados, acusados de traición, pero lo que hoy es evidente es que la CIA tuvo un infiltrado en las altas esferas del PC chileno y también del FPMR.
En numerosos documentos desclasificados a partir del año 2000 por el gobierno de Estados Unidos, provenientes básicamente de la Central Intelligence Agency (CIA), así como del Depto. de Estado) queda bastante claro que a fines de los años ‘80 los agentes de la CIA en Santiago contaban con un informante situado en la cúpula del entonces proscrito Partido Comunista de Chile, al cual designan en sus cables con la sigla “PCCH” y con su nombre siempre tachado. Del mismo modo, la CIA contaba con alguien al interior del FPMR-A, con quien, sin embargo, los contactos eran sumamente esporádicos.
De este modo, EEUU poseía con información privilegiada respecto de lo ocurría en el PC y también dentro del FPMR, en momentos en que este grupo se escindía del Partido Comunista. Así, los norteamericanos llegaron a saber con mucha antelación detalles que el fiscal militar Fernando Torres, que investigaba el secuestro de Carreño, ni siquiera sospechaba, como que el oficial sería liberado en el extranjero, pero además conocían otros antecedentes macabros, como el que habría homicidios contra militantes del FPMR, en represalia por el plagio.
Un poco de historia
El 02 de septiembre de 1987 Carreño debía viajar a Teherán a tratar de resolver él mismo una maraña que ya había costado muy caro a Chile y que decía relación con la ventas de bombas de racimo a ese país, dos de las cuales habían estallado durante una prueba, el 11 de julio de 1986, destruyendo un jet Phantom F-4 de la fuerza aérea de ese país. Debido a ello, dos ingenieros chilenos y un intermediario francés (junto a su hijo) quedaron retenidos en Irán, pero luego fueron liberados.
Fue entonces cuando Carreño comenzó a tomar preeminencia en el asunto, primero, disculpándose a nombre de Chile y, luego, encabezando las negociaciones destinadas a vender una flota de 16 aviones F-5 a Irán, a un precio menor del comercial, como forma de compensar el perjuicio causado por la detonación del F-4. El 24 de agosto de 1987 Carreño de hecho envió un télex a Teherán comprometiéndose a viajar prontamente, pero nunca llegó  a presentarse, pues fue secuestrado el día previo.
Durante años, Carreño guardó silencio frente a todo esto (y especialmente frente a la sospechosa coincidencia de las fechas con su viaje), pero en 2010 decidió cambiar el curso de las cosas y declaró voluntariamente ante la justicia, aseverando, entre otras cosas, que creía que sus secuestradores tenían algún vínculo con los organismos de inteligencia. Según una investigación del diario La Nación, hoy ya existe convicción judicial en orden a que un “topo” al interior del FPMR fue quien convenció a la cúpula de este grupo de secuestrar a Carreño, en medio de una operación de inteligencia militar.
El secuestro de Carreño preocupó mucho en Estados Unidos, especialmente a la CIA, pero también escaló hacia otras instancias, incluyendo el Departamento de Defensa (es decir, el Pentágono), cuya unidad de inteligencia, la DIA, emitió un cable que demuestra que dicho país estaba plenamente al tanto de las tratativas ilegales que el gobierno chileno realizaba con Irán, a través de FAMAE y la empresa Ferrimar. El documento, sin fecha, pero redactado en el momento en que parecía haberse recién producido el secuestro, dice en su resumen que Carreño “encabezaba un joint venturecon la empresa de armas Ferrimar” y que además no era el subdirector de Famae, sino “en realidad, el oficial de proyecto de un sensible programa de municiones”, el que agrega “se centra en la fabricación y venta de bombas cluster”; es decir, bombas racimo. Se precisa que alguien (cuyo nombre está borrado) dijo a un agente de la DIA, riéndose, que “Carreño quizá fue tomado prisionero por agentes de Industrias Cardoen, el fabricante de armas rival de Ferrimar”.
Cabe recordar que Cardoen, el principal fabricante de armas que ha conocido Chile y que fue quien comenzó la producción de bombas de racimo en el país, fue posteriormente acusado en  Estados Unidos de una serie de delitos vinculados a la producción de un helicóptero artillado y el uso de zirconio.
El informe de la DIA insistía en que Carreño “posee una posición extremadamente importante dentro de FAMAE y su desaparición ha causado gran ansiedad dentro del Ejército chileno pues conoce la locación exacta, incluyendo fortalezas y debilidades, de los arsenales y fuerzas de guardia, de todas las armas y municiones bajo control del Ejército y la Fuerza Aérea”. Agregando al final que la hipótesis de implicar a Cardoen requería de “una mente siniestra”, el informante, sin embargo, dejó claro que el Ejército había hecho saber al FPMR que al menos 10 simpatizantes de ese grupo “pagarían con sus vidas si Carreño no es liberado vivo”. En lo único que el informante se equivocó fue la cantidad, pues al final los asesinados fueron cinco y no 10.
El plagio
En un cable del Depto. De Estado de EEUU, del 03 de septiembre de 1987, se relata cómo ocurrió el secuestro: hubo 10 secuestradores movilizados en cuatro automóviles, que repelieron con tiros de fusil a una patrulla de Carabineros. Se recuerda que el año anterior el FPMR había secuestrado al entonces jefe de Protocolo de Augusto Pinochet, el coronel Mario Haeberle, quien “fue retornado sin daño tres días después”. El cable especula con que es posible que el grupo subversivo haya emprendido el nuevo secuestro “para mostrar que aunque 12 de sus miembros fueron asesinados por el gobierno en junio, el FPMR es capaz de reagruparse y convertirse nuevamente en un formidable enemigo”, refiriéndose a la llamada Operación Albania, un operativo de exterminio emprendido por la CNI en contra de los frentistas meses antes y cuyo fallo judicial se puede leer aquí.
El primer cable de la CIA relativo al secuestro y disponible en el sitio web del Departamento de Estado se encuentra fechado el 16 de septiembre y hace referencia a otro documento que no aparentemente no fue desclasificado, pues se titula “detalles adicionales sobre el secuestro de un oficial del Ejército por el FPMR”[1].
El cable comienza relatando la intención inicial del FPMR en orden a soltar al oficial próximamente, y algo más: “El FPMR está planeando liberar al secuestrado Teniente Coronel Carreño el 19 de septiembre a la iglesia o gente de los medios. Carreño ha provisto información de las ventas de armas de FAMAE a grupos de extrema derecha y la localización de los depósitos de municiones del Ejército”.
¿Cómo obtuvieron esa información los hombres de la CIA en Chile? A través de un “oficial” (alto cargo) del PC, según precisa el mismo documento, que agrega que el informante le dijo a los agentes de la CIA que “el Frente Patriótico Manuel Rodríguez Oficial, que es responsable del secuestro del 1 de septiembre de 1987 en contra del Teniente Coronel del Ejército chileno Carlos Carreño, está planificando regresar Carreño el 19 de septiembre, día de las Fuerzas Armadas”. Agregó que el Frente creía que si lo entregaban a los militares sería asesinado para ser culpados de eso, y por ello “El Partido Comunista está aconsejando al partido y a los miembros del FPMR-O ejercer precaución y buenas prácticas de seguridad”.
Además, el documento aseveraba que según Carreño habría confesado a sus secuestradores, se había vendido armas de FAMAE a la empresa de seguridad Alfa Omega, propiedad de Manuel Contreras, y al grupo paramilitar 11 de septiembre.
Asimismo, el informante aseguró que el FPMR Disidente recibió “un cargamento de 600 subametralladoras UZI en (tachado)”, pero no dio más detalles al respecto. Según detalla el informe de la CIA, “el miembro del Partido Comunista cree que el FPMR-D usará algunas de estas armas en acciones terroristas armadas, para probar que tienen tanta capacidad como el FPMR-O”.
Visto Bueno
Un nuevo cable de la CIA, del 25 de septiembre, asevera que –se entiende que en función de lo que señala su informante- el secuestro “fue coordinado y aprobado por el PCCH” y agrega que el blanco del plagio fue escogido porque Carreño “tenía acceso a cierta información que el PCCH estaba interesado en obtener”, lo que una vez más lleva a pensar en la vieja tesis de la venta de aviones, la ubicación de los arsenales e información más vinculada a esa área que a la represión directa. Del mismo modo, se insistía en una idea que ya había aparecido antes: que si Pinochet sospechaba que Carreño había “cooperado” de algún modo con los secuestradores, “su vida estará en riesgo”.
Este documento además asevera –siempre en función de los dichos del informante- que Carreño había sido miembro de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) y que en tal calidad tenía conocimiento acerca del asesinato de Orlando Letelier y del intento de homicidio de Bernardo Leighton, aunque dicha información se asemeja mucho más al perfil del coronel Gerardo Huber, quien también trabajaba en FAMAE y que fue asesinado en 1992 en el Cajón del Maipo, por parte de miembros del BIE (Batallón de Inteligencia del Ejército). De hecho, en el listado que contiene los nombres de 1.500 agentes de la DINA,  y que se filtró a principios de 2012, no aparece el nombre de Carreño, aunque sí el de Huber (respecto de su caso, existe una sentencia por homicidio que se puede consultar acá).
El cable culminaba citando a una fuente de Carabineros, que señalaba crípticamente, pero en concordancia con lo recogido por el DIA, que si Carreño no era liberado hacia el 27 de septiembre, “los miembros del FPMR en cautiverio del gobierno y afuera, serán objetivos de asesinato por parte del gobierno”.
Los desaparecidos
El carabinero que proporcionó dicha información a la CIA en Santiago sabía perfectamente de qué hablaba. Un documento de la Embajada de EEUU en Chile fechado el 10 de octubre da cuenta a Washington de lo que el policía había vaticinado: “cinco hombres chilenos fueron reportados como desaparecidos entre el 7 y el 11 de septiembre. En dos casos, testigos presenciales han dicho que los hombres fueron tomados en las calles del centro de Santiago y llevados lejos. Los tres restantes simplemente desaparecieron. Todos se ha reportado que son miembros del Partido Comunista, y han tenido problemas anteriormente con las fuerzas de seguridad”.
Este texto agrega que –como era lógico- todas las fuerzas de seguridad negaban cualquier conocimiento acerca del paradero de los desaparecidos, pero ya se rumoreaba que “los cinco están siendo retenidos por un grupo de extrema derecha o miembros de las fuerzas de seguridad como rescate por el coronel Carlos Carreño, quien fue secuestrado a principios de septiembre. Hay preocupación de que si Carreño aparece muerto, los cinco sean asesinados”.
A sangre fría
En lo único que se equivocaron los agentes norteamericanos en Chile fue en lo último, pues aunque Carreño fue devuelto con vida, a los cinco frentitas desaparecidos no se les perdonó la vida. De acuerdo a la acusación fiscal dictada en 2010 por el ministro en visita Mario Carroza, las víctimas, Julián Peña Maltés, Alejandro Pinochet Arenas, Manuel Sepúlveda Sánchez, Gonzalo Fuenzalida Navarrete y Julio Muñoz Otárola, fueron plagiadas por orden del entonces director de la Central Nacional de Informaciones (CNI), Hugo Salas Wenzel, y recluidas en el cuartel Borgoño de la CNI, donde fueron torturadas e interrogadas no sólo por parte de la CNI, sino también por efectivos del Batallón de Inteligencia del Ejército, la misma unidad que años más tarde operó en el homicidio de Gerardo Huber.
El objetivo inicial, según estableció el ministro Carroza, era canjearlos, pero algo cambió los planes, como lo establece la acusación: “antes de la liberación del Coronel Carlos Carreño Barrera en Brasil, se decide por estos organismos de seguridad la eliminación de los detenidos y para ello organizan un operativo que permite sacar los cinco cadáveres del recinto en que se encontraban privados de libertad y luego transportarlos en un helicóptero del Comando de Aviación del Ejército desde el Fuerte Peldehue hasta las costas de Quintay, para finalmente arrojar sus cuerpos al mar atados a durmientes”, lo que hicieron en un helicóptero del Comando de Aviación del Ejército.
Lo que en Chile no sabían
Transcurridos poco más de 30 días desde el secuestro, la CIA ya se enteró de algo que era vital para el caso. Si lo transmitió o no a las autoridades chilenas, sólo ellas lo saben, pero al menos desde el punto de vista de la documentación, no existe constancia alguna, y es que según establece un memo de la CIA, fechado el 03 de octubrea esas alturas los norteamericanos sabían  lo que iba a pasar, pues de acuerdo a su fuente en el PC, Carreño seguía “detenido por el Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), y ha estado proveyendo importante información sobre las actividades políticas del presidente (Augusto Pinochet) durante los años pasados. Carreño (tachado) está cooperando con el FPMR y está dispuesto a salir en público con denuncias contra Pinochet”.
En medio de inmensos borrones, el documento precisa las informaciones anteriores y detalla que “Carreño fue secuestrado por el ala disidente del FPMR. Este grupo disidente es liderado por José Miguel”, aludiendo a la chapa que utilizaba el líder máximo de la organización, cargo que en ese entonces ostentaba Raúl Pellegrín, asesinado al año siguiente tras el ataque que encabezó contra el poblado de Los Queñes.
El texto, muy tachado, dice muy poco más, pero su título es sugerente de qué se trataba aquello que los censores estimaron poco adecuado que se conociera: “Deseo del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) de sacar de Chile a coronel del Ejército secuestrado”. En síntesis, cuando aún faltaban a lo menos dos meses para que se cumpliera finalmente el plan de liberar a Carreño en otro país, la CIA ya tenía antecedentes sobre lo que podría suceder.
El PC y su ayuda en la salida
Avanzando ya noviembre, el 13, aparece un nuevo cable de la CIA que muestra el nivel de informaciones que manejaba su informante en el Partido Comunista, pues allí los hombres de la CIA en Santiago señalan que según su soplón, “el PCCH ha retomado contacto directo con los miembros del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) que secuestraron y mantienen detenido al Teniente Coronel de Ejército Carlos Carreño. El PCCH le dijo al FPMR que está listo para asistirlo de cualquier modo para que el asunto se resuelva lo antes posible. El PCCH asistirá en conseguir sacar a Carreño del país o liberarlo en el país con el mayor efecto político posible”.
En este mensaje aparece también, por vez primera Karin Eitel, la mujer que había sido sindicada como la autora del llamado en que el FPMR se reivindicó el secuestro. Según se entiende (debido a los borrones), el informante habría dicho a la CIA que “Eitel es miembro del FPMR y el contacto del FPMR con el padre Alfredo (Soiza), un cura argentino que el grupo está utilizando como mediador con la familia de Carreño”.
El sacerdote al cual se refiere la información es Alfredo Soiza-Piñeyro, que hace poco se retiró de la Iglesia Católica, acusado de supuestos abusos sexuales a menores.
Regresando a la primera parte del cable, y de acuerdo a lo que los propios frentistas relatan en el libro “Operación Príncipe”, que relata el secuestro de Carreño, resulta evidente que la CIA estaba probablemente mejor informada sobre cuál sería el destino del oficial que los propios frentistas implicados en la operación, pues de acuerdo al texto, ello se concretó sólo un par de semanas después de que la CIA advirtiera que el PC se encontraba dispuesto a ayudar a sacar a Carreño del país, a fines de noviembre de 1987, cuando lo sacaron en un camioneta por el Paso de Agua Negra, frente a Elqui.
Rumores que no eran rumores
En un documento del 30 de noviembre, del Depto. de Estado, uno de los diplomáticos de la legación de EEUU en Santiago relata que José Ortiz, periodista de un servicio internacional de noticias, le había contado que el FPMR había emitido un comunicado sobre el secuestro, pero su difusión había sido prohibida por el tristemente célebre fiscal militar Fernando Torres Silva. No obstante, Ortiz contó lo esencial del comunicado: “este reportero dijo que el coronel Carreño sería liberado en algún momento antes del 5 de diciembre, y el Frente está considerando, junto al coronel, la mejor forma y lugar para proceder a esta liberación sin poner en riesgo su vida”.
Por cierto, el hombre de la prensa no se equivocaba: “Carlos Carreño Barrera fue liberado por el Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) Paulo, Brasil, el 2 de diciembre de 1987”, rezaba posteriormente un texto del Depto. de Estado que agregaba que, pese a todas las informaciones anteriores respecto de una suerte de connivencia o cooperación del coronel con el Frente, al ser liberado este “anunció a la prensa que es admirador del presidente Augusto Pinochet Ugarte, de quien cree que está haciendo un buen trabajo gobernando Chile”. Sin embargo, también comentó que “el FPMR es un grupo muy disciplinado y organizado”. No era lo único. El texto también regresaba al asunto de los cinco desaparecidos, y los mencionaba como tales entre comillas (“desaparecidos”), dudando de dicha calidad y acertando que “muchos observadores sospechan que están en manos de fuerzas de seguridad”.
El 9 de diciembre, el informante del Partido Comunista insistió ante los agentes de la CIA que Carreño había cooperado con el Frente y que había estado de acuerdo con ser liberado fuera de Chile. El texto recordaba que tras ser dejado en libertad, el oficial se dirigió hacia el diario O Estado de Sao Paulo, donde lo entrevistó un chileno que trabajaba allí en aquel entonces, Cristian Bofill, actual director de La Tercera y panelista de Tolerancia Cero, quien fue autor de la única entrevista que se le ha realizado a Carreño.
En ella, Bofill aseveró que “Carreño exhibió gran nerviosismo cuando salió desde el aeropuerto de Sao Paulo en la mañana del 3 de diciembre, a través de un avión militar chileno que fue enviado a buscarlo”. De acuerdo al redactor del informe, “Bofill contrastó el nerviosismo de Carreño con la sonrisa que exhibió cuando llegó a la oficina del diario y agregó que esa sonrisa de a poco se esfumó después que Carreño estuviera en contacto con diplomáticos chilenos en Sao Paulo y oficiales del Ejército chileno en Santiago”. El cable también señalaba que tras su arribo a Pudahuel, el militar fue internado en el Hospital Militar, donde Pinochet dijo que iba a ser “profundamente estudiado”.
El montaje contra Carreño
Luego que Carreño fue internado, apareció en “televisión nacional, en una bien orquestada entrevista desde su cama del hospital”, según otro informe del DE, que precisaba que el mismo programa culminaba “con una entrevista con Karin Eitel, quien fue arrestada por su supuesta participación en el secuestro”. A esas alturas, Eitel llevaba ya cuatro semanas incomunicada y había sido sometida a fuertes torturas, las que intentaron ocultar maquillándola, pero “su rostro maltratado en la TV, admitiendo que era miembro del FPMR y haber participado en el secuestro, ha provocado agudas condenas por parte de los líderes de Derechos Humanos”.
La CIA, sin embargo, fue más lejos. En un documento titulado “planes del FPMR/D para el remanente de 1987”, cuyos primeros dos párrafos están completamente borrados con plumón, se lee que uno de sus informantes, probablemente el que estaba dentro del FPMR, les dijo que “José Miguel ha ordenado que el FPMR/D planee una serie de actividades terroristas para lo que queda de 1987, culminando con un intento de asesinar a un alto oficial del Ejército, a fines de diciembre”. En función de ello, había ya tareas de seguimiento respecto del blanco, y se señala que el plan buscaba “atentar desde un vehículo en movimiento, cuando el oficial y sus guardaespaldas estén en la calle”, información que a la luz de lo ocurrido con Carreño y el intento de asesinato en contra de Augusto Pinochet, representaban “una amenaza creíble”.
Hasta donde existen antecedentes, no se sabe de ningún alto oficial del Ejército chileno asesinado bajo esa metodología en esa fecha.
En otras palabras, no hay cómo saber cuán cierto fue aquello, lo que también se aplica a la información contenida en otro documento, el último de esta serie, fechado el 16 de diciembre de 1987, y que cuenta con detalles que un informante (que se entiende tenía alguna relación con el Ejército) dijo a los hombres de la CIA en Santiago que “los interrogatorios al teniente coronel Carlos Carreño Barrera han entregado asombrosa información. (El informante) dijo, bajo interrogatorio, que él cooperó en pleno con el Frente Patriótico Manuel Rodríguez” y que confirmó también que había cooperado con ellos en su “exfiltración” desde Chile.
Todo ello, agrega el documento, implicó que “los más altos niveles del Gobierno de Chile, incluyendo al presidente Augusto Pinochet Ugarte, están extremadamente molestos con la cooperación de Carreño con el FPMR mientras estaba en cautiverio”… y alguien, cuyos datos están borrados, “estaba intentando involucrar a Carreño en una investigación en curso sobre tráfico de drogas en el norte de Chile”.
Como comentario, el redactor del informe decía que “esta sería la primera vez que el Gobierno de Chile considera calumniar a un oficial de Ejército alegando que este estaba involucrado en actividades ilegales”.
Lee el documento de la CIA que demuestra que sabían que Carreño sería llevado fuera de Chile:

[1] En este documento se sindica como el grupo autor del secuestro al “FPMR-O”; es decir, a lo que la CIA llamaba el frente “Oficial”, o “Partido”, a los afines al Partido Comunista. Esta confusión, en todo caso, era común a todas las agencias de inteligencia y devenía, entre otras cosas, del hecho de tanto los “autónomos” como los “partido” decían ser el Frente “oficial”. Al Frente Autónomo (FPMR-A) los estadounidenses lo designaban como “Disidente”; es decir, “FPMR-D”.

http://documentomedia.cl/2012/08/14/secuestro-de-carreno-la-cia-tuvo-infiltrado-de-alto-nivel-en-el-pc-chileno-y-supo-que-lo-liberarian-en-otro-pais/

viernes, 10 de agosto de 2012

A pesar de intentos de la derecha de desmarcarse de Pinochet, su pasado la persigue: en el estreno de la película NO conozca los "40 principales" que lucharon por el SÍ


Por Javier Insulza
A propósito de la avant premiere de la película “NO” y del estreno en las salas del filme en todo Chile, Cambio21 intenta refrescar la memoria sobre esos personeros vigentes de la política nacional, los que hace 24 años apoyaban la continuación de la dictadura ¡por ocho años más! para que Pinochet completara ¡25 años en el poder! y que hoy poco defienden su actuar de entonces e incluso no dudan en reconocer que, después de todo, no estuvo tan mal que ganaran los otros.
"Cuando se trata del modelo económico de Pinochet, los progenitores se apiñan; cuando se trata del instrumento ideado para mantenerlo en el poder por los siguientes ocho años -seguramente el plazo que aún requería "el modelo" para su plena consolidación-, nadie da la cara. Se ha llegado al extremo de que ya cuesta encontrar a los que votaron por el SÍ. Ahora último, si alguien desea ser abanderado presidencial de la derecha, lo primero que debe hacer es declarar que votó por el NO o, cuando menos, mostrarse compungido por no haberlo hecho", es parte de la columna de Eugenio Tironi en El Mercurio, a propósito de que está de moda ser del NO, más aún ahora con el estreno de la película que lo recuerda. Sin embargo, parece importante recordar que el 44% de los mayores de 18 años del año 1988 se inscribieron en el registro electoral y fueron a elegir libremente su derecho a sufragar por la opción SÍ, que significaba apoyar la continuación de la dictadura militar que encabezaba el general Pinochet.

La memoria de Chile parece ser frágil y tiende a olvidar que muchos de los que hoy se llenan la boca hablando de nuestra democracia son quienes entonces votaron por extender el período de gobierno de la dictadura y, por tanto, impedir que el régimen electoral actualmente vigente se apropiara del Chile republicano. Muchos de ellos, incluso, fueron los artífices de la franja electoral de la opción SÍ, la misma que debió ser cambiada a mitad del camino, porque había sido mal preconcebida y tomada en menos ya que "daba lo mismo, porque nadie la vería", según se rescata en el libro "La Historia Oculta del Régimen Militar", de los periodistas Ascanio Cavallo, Oscar Sepúlveda y Manuel Salazar.

"Pero la franja del SÍ existió. No fue una fantasía ni una pesadilla. Ahí está, en la película de Larraín. Lo que ahí se muestra me condujo en estos días a ver nuevamente algunos de sus episodios. Perdonen si hiero a alguien con lo que voy a decir -aunque no lo creo-: es atroz", dice Tironi en su columna de El Mercurio titulada simplemente "SÍ".

Resulta curioso que cuando los políticos más connotados de la derecha son consultados sobre su voto en el plebiscito del 88, la mayoría de ellos hace la desconocida al tema. Sólo los pinochetistas María Angélica Cristi (alcaldesa designada en esa época y hoy diputada), Iván Moreira (alcalde designado en La Cisterna y hoy diputado por la zona) y el senador RN Carlos Küschel, quien hace poco trató de "presidente Pinochet" al fallecido capitán general, son, junto con el diputado Alberto Cardemil (ex subsecretario del Interior que dio a conocer los resultados del plebiscito), de los pocos que se atreven a dar la cara y reafirmar su voto de antaño.

"Era una opción de que al país le habría ido bien. Tampoco estoy descontento con el triunfo del NO. En ese momento era el libre juego popular. Lo que había que hacer se hizo", afirma Cardemil, quien reconoce que "la normalización democrática funcionó mejor de lo que muchos creían. El triunfo del NO alimentó una esperanza de que el país no iba al precipicio".

Pero no todos han actuado igual. Es un hecho que desde la derecha existe un intento de distanciarse de esos tiempos y parece no ser casualidad que los principales rostros de la franja televisiva del SÍ eran precisamente aquellos que hoy ocupan cargos de gobierno y asientos parlamentarios. Un ejemplo es el subsecretario de Hacienda y ex diputado Julio Dittborn, quien, al ser ubicado por Cambio21, declinó hacer declaraciones, limitándose a decir: "prefiero no hablar de esa época".

A propósito de la avant premiere de la película "NO", del cineasta Pablo Larraín, y del estreno en salas del film en todo Chile, Cambio21 intenta refrescar la memoria sobre esos políticos vigentes de la vida nacional, que hace 24 años apoyaban la continuación de la dictadura militar y que hoy poco defienden su actuar de entonces e incluso no dudan en reconocer que, después de todo, no estuvo tan mal que ganaran los otros.

Singularmente, la mayoría de estos políticos de RN y de la UDI especialmente, que dicen que "no sabían nada" cuando se asesinaban personas en las calles de Chile, trabajaban denodadamente para que Pinochet y Álvaro Corbalán (el jefe operativo de la CNI) siguieran cometiendo los más graves delitos que se recuerde en la historia de nuestro país por otros ocho años.

Mientras los de la UDI-RN preparaban la franja del SÍ, según datos de organizaciones de derechos humanos, se mató a once jóvenes, por el sólo hecho de pensar distinto. Seis de ellos fueron asesinados y lanzados al mar, según confesaron sus aprehensores. Cuando se dice que los crímenes se cometieron en los primeros años de la dictadura, personeros de la de la actual oposición recuerdan que Corbalán está preso por varios crímenes, entre ellos, el asesinato de doce jóvenes en la denominada "matanza de Corpus Christi", que se cometió en 1986 cuando el ministro del interior era un destacado militante de la UDI, el ex senador Sergio Fernández.

Y es más, a sólo cinco meses de dejar el gobierno y cuando la dictadura ya había perdido con su franja del Sí, fue asesinado en la calle Bulnes del centro de Santiago un dirigente de izquierda, Jecar Neghme, por los agentes de seguridad de Pinochet, que también "querían quedarse por ocho años más" como lo pedían los personeros que organizaron la franja. El ministro del Interior era otro militante UDI: Carlos Cáceres.

Cambio21 intentó infructuosamente comunicarse con el senador Hernán Larraín, los ministros Joaquín Lavín, Evelyn Matthei, Andrés Chadwick, Andrés Allamand y Pablo Longueira para obtener su opinión. Al no obtener respuesta optamos por cerrar este reportaje con una frase de reconciliación que nos entregó el ex secretario ejecutivo del NO, Genaro Arriagada:

"Creo en el derecho de todo el mundo a cambiar o reciclarse. Conozco ex militantes de la ultraizquierda que hoy son un ejemplo de socialdemocracia o de sensatez. Por supuesto, conozco también centenares de derechistas reciclados que hoy se preguntan por qué no quisieron ver hechos tan evidentes, incluso en la época, como las atroces y masivas violaciones a los derechos humanos. Yo entiendo y reconozco ese cambio y lo aplaudo. Pero más allá de ello, hay un problema fundamental en la cultura de derecha, que tiende a justificar el atropello a la libertad en nombre del orden, que pone como el primer valor al derecho de propiedad y los derechos que de ella derivan y luego, bastante más atrás, derechos que para personas como yo son más importantes, como la libertad de expresión, de asociación y de elección".

Los 40 principales del SÍ

1. Andrés Allamand. Previo a ser ministro de Defensa, fue senador y diputado. El presidenciable de RN fue de quienes apoyó al SÍ. Claro, si venía siendo parte del Partido Nacional desde la década del 70, cuando dejó el Saint George para enfrentar a Camilo Escalona por la conducción de la Federación de Estudiantes Secundarios, para lo que se matriculó en el Instituto Nacional. En 1988, Allamand no sólo apoyó a Pinochet, sino que apareció en la franja televisiva diciendo: "Usted como yo tenemos una familia que proteger y tenemos un futuro mejor por el que lucha y, por lo mismo, no tenemos derecho a equivocarnos en el próximo plebiscito. Si algo ha caracterizado al régimen militar que termina, es que éste ha sentado las bases del crecimiento económico".

Por su parte, el entonces jefe del NO, Genaro Arriagada, entrevistado porCambio21 recuerda que siempre tuvo una buena relación con Allamand. "Días antes del plebiscito tuve una reunión en mi casa con él y le dije que la noche del plebiscito le haría llegar un escrutinio mesa por mesa (no totales nacionales, provinciales o comunales), de modo que él podría reunir las actas de unas pocas mesas y cotejarlas con los resultados que yo le enviaría".

2. Evelyn Matthei. La hoy ministra del Trabajo y militante de la UDI ha tenido algunos vaivenes. Para el plebiscito era militante RN e incluso su primer período como parlamentaria fue por ese partido; fue incluso conductora de la franja pinochetista. "Rostro", se dice ahora. Matthei, tras el Piñeragate se cambió a la UDI. Hoy hace noticia porque reconoce que ella sabía lo que ocurría en Chile (violaciones a los derechos humanos) desde antes que su padre asumiera como comandante en jefe de la Fuerza Aérea. Cambio21 intentó hablar con la secretaria de Estado, pero fue imposible de ubicar.

3. Alberto Espina. Actualmente es senador por la Araucanía y previo a ello fue diputado por Providencia y Ñuñoa. Para la campaña del SI participó en la franja electoral; incluso junto a Evelyn Matthei fue "rostro" de la franja pinochetista diciendo "Renovación Nacional piensa como usted; no queremos que Chile vuelva atrás, por eso es necesario votar SÍ".

4. Pablo Longueira. El actual ministro de Economía ha sido reconocido como una piedra angular de los acuerdos entre la derecha y la Concertación, especialmente en el mandato de Ricardo Lagos. Muchos hablan de él como un gran demócrata. Sin embargo, el pre candidato presidencial de la UDI fue de los que en la franja del plebiscito aparecía diciendo: "La forma de salir adelante es sólo con el triunfo del SÍ".

5. Gonzalo Uriarte. El hoy senador designado por la región de Coquimbo, él mismo al que la UDI baraja no llevar a la competencia por esa circunscripción, porque tienen temor a que sea doblado o superado por algún competidor de RN, era por entonces presidente de las juventudes de la UDI.

6. Joaquín Lavín. El actual ministro de Desarrollo Social y otrora candidato presidencial de la UDI fue el primero que, quizás por la necesidad de los votos, optó por darle la espalda al dictador y pedir disculpas por lo ocurrido. Sin embargo, eso fue recién en 1999 y no en 1988, cuando incluso fue uno de los encargados de intervenir la alicaída franja oficialista del SÍ para el plebiscito.

7. Sergio Fernández: Militante de la UDI. Para el plebiscito de 1988 era el ministro del Interior de Pinochet. Es histórico su discurso por cadena nacional el 6 de octubre de 1988, un día después del triunfo del NO, señalando que Pinochet le había "ganado" a 17 partidos políticos (era la naciente Concertación). Es conocido en la oposición como uno de los personajes civiles "más detestables y oscuros de la dictadura". Firmó la mayoría de las expulsiones y relegaciones de los actuales dirigentes de la actual oposición. Andrés Zaldívar tiene un decreto donde aparece la firma de Fernández expulsándolo del país. Luego fue senador... de la UDI.

8. Cristián Larroulet. El ministro Secretario General de la Presidencia era presidente de LYD hasta que lo nombraron en su actual cargo. Tal parece que para presidir ese noble instituto es necesario haber sido parte del grupo de Chacarillas y, por tanto, haber votado por el SÍ.

9. Patricio Melero. Presidente de la UDI, asistente a Chacarillas y alcalde designado en Pudahuel el ‘85. Eso explica que desde 1990 sea diputado por esa zona. Dicen que quiere ser senador, pero se duda que vaya a declarar a viva voz que votó por Pinochet en 1988 como una fórmula para obtener votos.

10. Andrés Chadwick. El actual ministro Secretario General de Gobierno también fue del grupo de Chacarillas. Integró el "parlamento" de la dictadura, las denominadas comisiones legislativas. Sin embargo, él provenía de una corriente distinta, puesto que había pertenecido al MAPU. Nada de ello le impidió votar por él SÍ y eso que su hermana y su cuñado habían salido al exilio por ese mismo Gobierno. Recién en 2012 "vio la luz" y declaró que se arrepentía de haber sido parte de la dictadura.

11. Juan Antonio Coloma. Como no podía ser de otra forma el ex presidente de la UDI también fue parte del grupo de Chacarillas y del "parlamento" de la dictadura, reclutado por Jaime Guzmán. Ahí se le daba sustento legal a todo lo que se le ocurría al dictador, incluyendo expulsiones, relegaciones y exilios de senadores que se sientan frente y al lado de él en el Senado. El parlamentario por el Maule Norte ha sostenido que "para mí nunca el tema de la modernidad ha sido una razón suficiente para cambiar un principio". Trabajó, votó y participó activamente en la campaña del SÍ.

12. Hernán Larraín. El ex presidente de la UDI no fue de los jóvenes de Chacarillas, pero desde su posición como secretario general de la Universidad Católica colaboró con el Gobierno de Pinochet, al que apoyó en el Plebiscito de 1988.

13. Carlos Bombal. Uno de los que ascendió el Cerro Chacarillas, ex alcalde designado de Santiago y conductor de la segunda etapa de la Franja Electoral del SÍ.

14. Carlos Alberto "Choclo" Délano. Millonario amigo y asesor de Lavín y Piñera. Dirigente UDI. Singularmente, es el actual presidente de la Teletón. "Lavado de imagen", dicen en la oposición. Fue uno de los llamados a arreglar la franja cuando la campaña del SÍ pasaba por su peor etapa. Acusado de ser el cerebro de uno de los hechos más deleznables en la política chilena: mandó a entrevistar a la madre del senador Lagos Weber y ex esposa del presidente Lagos. Carmen Weber sufría de graves problemas mentales y residía en Montevideo. "Nunca me han dado disculpas por lo de mi mamita" le dijo Lagos Weber a Cambio21.

15. Manfredo Mayol. Militante UDI. Junto con el "Choclo" Délano fueron contactados como los "salvadores" de la franja. Sin embargo, demás está decir que los resultados de su intervención fueron paupérrimos.

16. Julio López Blanco. Experiodista de TVN. Conductor del Noticiero Central "60 minutos". Trabajó en Mega hasta hace un año. Fue despedido.

17. Elías Figueroa. Siendo el mejor jugador de fútbol de Chile y jugando en el extranjero, la dictadura lo trajo para que estuviera en la franja de TV. Alguna vez ha dicho que está arrepentido de su participación.

18. Marcos Büchi. Fue coordinador de periodistas en la Franja del SÍ y les pedía que buscaran testimonios conmovedores de gente a la que la dictadura le había cambiado la vida para bien.

19. Juan Antonio Guzmán. Empresario y mentor del más probable candidato presidencial de la derecha, Laurence Golborne. Durante la dictadura fue ministro de Educación.

20. Hernán Büchi. Por entonces ministro de Hacienda y luego candidato presidencial del continuismo a Pinochet.

21. Hernán Serrano. Periodista y locutor de la franja del SÍ.

22. Carmen Gardeweg. Periodista y locutora de la franja que condujo junto a Carlos Bombal y Hernán Serrano. Le correspondió entrevistar a Pinochet cuando éste pidió perdón, pero recordaba que había arriesgado su vida por Chile.

23. Marcelo López. Publicista argentino responsable del slogan "Chileeee un paiiiiis ganadooorrrr, SÍ!!!!!"

24. Sergio Riesenberg. Fue parte del equipo de la franja del SÍ, reclutado por el ex subsecretario de la dictadura y actual senador UDI Jovino Novoa.

25. Los Huasos Quincheros. Grupo folclórico que participó activamente en la continuidad de Pinochet por ocho años. Su líder, Benjamín Mackenna, fue un importante funcionario del Gobierno de Pinochet.

26. Katherine Salosny. Pese a que después se arrepintió, ella fue una de las que apoyó al SÍ en la vilipendiada campaña televisiva. Por entonces, era la figura central del programa "Extra Jóvenes".

27. Hermógenes Pérez de Arce. Furibundo militante del SÍ. Con sus columnas en El Mercurio (dónde más), realizó toda una campaña de temor contra la opción NO. Luego se enfrentó a Piñera en la senatorial, peleándose a muerte.

28. Claudio Sánchez. Famoso periodista de Canal 13 y de Mega que realizó la cobertura del golpe de Estado de 1973.

29. Antonio Zabaleta. Cantante que fue solista en la canción de la franja del SÍ, llamada "Presidente Pinochet".

30. Patricia Maldonado. Ella en ningún caso está arrepentida. Por el contrario, se reconoce como "pinochetista hasta la muerte"

31. Sergio Melnick. Fue ministro de Planificación de la dictadura y actualmente es columnista de medios escritos. Fue director ejecutivo de Chilevisión, donde encabezó una razzia de despidos. Hace unos años fue panelista en Tolerancia Cero de Chilevisión, canal que, por entonces, pertenecía al presidente Sebastián Piñera.

32. José Yuraszeck. El actual presidente de Azul Azul, dueño del Club Universidad de Chile, fue el encargado de organizar las casas del SÍ desde su entonces posición de gerente de Chilmetro.

33. Ambrosio Rodríguez. Este abogado es el actual titular del Tribunal Supremo de Renovación Nacional. De arrepentirse... ni hablar. Ha sido uno de los principales encargados de defender jurídicamente a la familia Pinochet en sus múltiples acciones legales, tanto en Chile como en el exterior.

34. Sergio Onofre Jarpa. Si alguien duda que el fundador de Renovación Nacional y ex ministro del Interior votó que SÍ, basta recordar que fue uno de los invitados a Canal 13 la misma noche del 5 de octubre para que diera sus impresiones como representante del oficialismo.

35. Raúl Hasbún. Hace pocos meses fue despedido de Mega, tras la venta del canal de Claro al grupo Bethia. Pero lo que más ha llamado la atención es que este sacerdote declarado como pinochetista sea quien asuma la defensa del ex vicario Cristián Precht, en la causa que El Vaticano lleva en su contra por acusaciones de abuso sexual.

36. Pablo Rodríguez. Difícilmente el fundador de Patria y Libertad se arrepienta de haber votado por el SI. Lo raro sería que dijera que no lo hizo.

37. Agustín Edwards. El dueño del todopoderoso diario El Mercurio fue de los primeros que apoyó el golpe de Estado y, por consiguiente, fue favorecido por Pinochet 24 horas antes de irse, el 10 de marzo de 1990, con un millonario préstamo del Banco del Estado, que salvó de la quiebra a ese diario. Obviamente, nunca ha pedido perdón por apoyar las graves violaciones a los derechos humanos de las cuales el diario fue cómplice. Fue encargado reo por una de esas deleznables acciones que realizaron los agentes de la policía secreta de Pinochet.

38. Orlando Poblete. Este abogado es catalogado como uno de los principales responsables del fracaso de la Franja del SÍ: predijo que "nadie iba a ver la franja televisiva" y eso bastó para que la primera realización fuera una mediocridad. Fue vocero de la dictadura y hoy es rector de una universidad acusada de lucro.

39. Jaime del Valle. Ex canciller, hombre de Chacarillas y, a la postre, ya en democracia, decano de Derecho de la Universidad Católica. Exdirector de TVN.

40. Jovino Novoa. El actual senador y ex presidente de la UDI fue uno de los encargados de intentar mejorar la franja tras el fracaso inicial. Lo hemos dejado para el final porque, aunque él lo niega, se le acusa de haber sido quien promoviera la vileza más grande por la que es recordada esa propaganda: la entrevista a Carmen Weber, ex esposa del ex presidente Ricardo Lagos y madre del actual senador Ricardo Lagos Weber, quien tenía una enfermedad que fue lo que permitió la burda utilización de su persona por parte de la dictadura.



http://ww.cambio21.cl/cambio21/site/artic/20120810/pags/20120810175302.html

La Historia Oculta del Régimen Militar

Donde Están?

Entradas populares

¡TERMAS DE POLLOQUERE Y SURIRE EN PELIGRO!