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miércoles, 16 de enero de 2013

Este es Andrés Allamand - El que dice no haber sido nunca Pinochetista y haber sido un impulsor de los acuerdos democraticos



La mañana del 11 de septiembre de 1973, en calle Esmeralda, los empleados de Chile Films se habían atrincherado desde temprano en la empresa, acatando las confusas instrucciones de los partidos de Izquierda y de la Central Única de Trabajadores (CUT) de no moverse de sus lugares de trabajo en caso de golpe de Estado.
Hacía rato, sin embargo, que habían tomado conciencia de que no existía ninguna posibilidad de resistencia en el lugar. No tenían otra opción que la de retirarse. Pero cada vez que intentaban asomarse a la puerta recibían una andanada de disparos de arma corta, provenientes de un edificio ubicado enfrente. Era un angustioso y macabro juego que se prolongó durante horas.
El paso del tiempo, las noticias cada vez más alarmantes y desconsoladoras sobre la evolución del golpe y la proximidad con la Primera Comisaría de Carabineros les hacía temer por su seguridad y libertad. Pero cada nueva tentativa era repelida de inmediato.
Al frente se ubicaba el departamento de soltero del diputado Juan Luis Ossa, presidente de la Juventud Nacional, para quien Chile Films era “un nido de comunistas”.
No estaba solo esa mañana. Junto a él se hallaba un muchacho de larga cabellera y ya casi en sus 18.
Su nombre era Andrés Allamand.


En 1972 estaba claro que era el más destacado cuadro político de los estudiantes medios de la colectividad derechista. Juan Luis Ossa se convenció de que él era el hombre más adecuado para dar la batalla por la Federación de Estudiantes Secundarios de Santiago (FESES), que era, aparte de la gremialista Federación de Estudiantes de la Universidad Católica (FEUC), la única otra organización estudiantil de importancia controlada por la oposición al Gobierno de Salvador Allende. De hecho, desde el año anterior, la FESES había sido una de las principales trincheras opositoras, sobre todo en la acción directa: lucha callejera, enfrentamientos con el Ministerio de Educación, tomas de liceos.
Andrés Allamand se preparó cuidadosamente para asumir el desafío. Abandonó, sin el conocimiento de sus padres, el aristocrático Colegio Saint George y se matriculó en el cuarto año medio del Liceo Victorino Lastarria de Providencia, un establecimiento fiscal típico de las capas medias.
Una de las primeras personas a las que confió su decisión, aparte de Juan Luis Ossa, fue su mejor amigo, y además compañero de colegio y correligionario de partido, Bernardo Matte Larraín. Matte había ingresado a la Juventud Nacional luego de vivir de cerca las angustias de los empresarios ante las políticas de la Unidad Popular. El Gobierno había insistido en estatizar la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones, una empresa ligada íntimamente a su padre, Eleodoro Matte Ossa.


Una de las primeras medidas de Allamand, en su carrera a la FESES, fue dejarse crecer el pelo, antes de ser proclamado candidato de las Juventudes de los Partidos Nacional y Democracia Radical a la presidencia del organismo. La melena no fue del agrado del presidente del PN, Sergio Onofre Jarpa, quien –de todos modos– sentía un particular afecto por la nueva promesa de la derecha.
Durante la campaña, Allamand afirmó su liderazgo en las filas opositoras, destacándose por una dura y vehemente oratoria, y por la radicalidad de sus planteamientos. Sus amigos Bernardo Matte, Roberto Palumbo y Félix Viveros, entre otros, fueron los principales operadores de la campaña, desde las filas de la estructura de estudiantes secundarios de la Juventud Nacional.
El recuento de votos al final de las elecciones estudiantiles terminó con una gresca generalizada y con urnas (y estudiantes) volando por las ventanas del local, ubicado en la calle Fanor Velasco. La FESES se dividió, quedando a un lado los secundarios leales a la UP, presididos por el socialista Camilo Escalona, y por el otro, una FESES opositora, encabezada por el democristiano Miguel Salazar.
De acuerdo a los recuentos opositores, Allamand logró elevar la votación de la derecha de un cuatro a un 24 por ciento en relación a los anteriores comicios. Se hizo así más clara su posición de líder, pasado a ser además una de las escasas figuras juveniles de vuelo nacional que podía exhibir la derecha, aparte de ser, por su escasa edad, un dirigente con amplias proyecciones futuras. Pasó a ser el brazo derecho de Juan Luis Ossa, con el cual afirmó una estrecha amistad.


La radicalización del enfrentamiento político se hacía cada vez más aguda. En las calles, los nacionalistas de Patria y Libertad eran secundados por los combatientes del Comando “Rolando Matus” de la Juventud Nacional. Por todo el país se multiplicaban los atentados dinamiteros, la quema de vehículos de la locomoción colectiva, los ataques a sedes políticas y domicilios de dirigentes políticos, las barricadas, las tomas.
Allamand encarnaba, en esos días, la realidad que vivía la derecha: partidario de la acción directa y del enfrentamiento físico más que de la lucha legal y parlamentaria; partidario del “poder gremial”; convencido de las ideas “nacionalistas”, corporativistas y militaristas que, a esas alturas, habían venido a reemplazar los antiguos paradigmas de la derecha.


Esta experiencia es la que recoge Allamand por escrito en su libro “No Virar Izquierda”, mezcla de novela y testimonio, apología de la lucha violenta e insurreccional que la derecha desarrolló contra Salvador Allende y su Gobierno. Apareció a fines de 1974, cuando Allamand cursaba Derecho en la Universidad de Chile y recién habían cesado de humear las pilas de libros que con tanto entusiasmo los militares quemaban en los días siguientes al golpe.  El texto muestra claros elementos autobiográficos, y aparece como una auténtica radiografía del espíritu de rabiosa violencia que se apoderó de los que luego serían triunfadores en septiembre de 1973.
El libro está encabezado por un “Saludo a Andrés Allamand en el Nacimiento de su Primer Libro”, firmado por Nina Donoso, quien entre otras cosas señalaba: “¡Que triste fue esa guerra, esos mil días negros donde cayó el tambor de la azul cacerola y ustedes, nuestros hijos, se tomaron el cielo como si se tomaran en la calle una rosa! Andrés, fuimos Quijotes de una causa sagrada, luchábamos contra monstruos, disparando palomas”...


“No Virar Izquierda” contiene no pocos ejemplos de la clase de “palomas” que solían disparar los jóvenes opositores en su afán de “tomarse el cielo”.
Así por ejemplo, se describe la participación de los protagonistas en manifestaciones antigubernamentales en el barrio alto de Santiago:
“Partimos corriendo hacia donde estaban armando una barricada. Nos integramos rápidamente al grupo. En un par de minutos las llamas tenían más de dos metros e iluminaban la calle. Las viejas hacían sonar las cacerolas sin parar (...) En eso, un inocente chofer de micro dobló por Los Leones hacia Providencia. Grave error.
“–¡Krumiro, krumiro! –insultaron todos al tiempo que corrían a la micro. Salieron las primeras piedras, que impactaron en las ventanas de los lados. Los pasajeros, adentro, gritaban enloquecidos.
“–¡Al chofer, al chofer! –era la orden (...)
“El Tata apodaban al que mandaba (...) Bruscamente aparecieron unos lolos corriendo. Eran tres. El mayor tendría a lo más unos dieciséis años.
“–Tata –le dijeron anhelantes–, viene un trole en la otra cuadra, ¿lo podemos hacer recagar? –Al Tata se le iluminó la cara.
“Los lolos se taparon la cara con unos pañuelos que en un pasado remoto debían haber sido blancos (...) Partieron embalados. En la carrera se les unieron unos cuantos más (...) Lo primero que hicieron fue colgarse de los cables al trole en marcha. Desconectado, el trole se detuvo (...) Los lolos, sin dar tiempo al chofer ni de que se parara de su asiento, se subieron al vehículo, palo en mano.
“–¡Ya, huevón, te fuiste, partiste! –le gritaron, amenazándolo con los garrotes en alto.
“El chofer puso cara de espanto. Los pasajeros, paralizados, no atinaban a nada que no fuera no moverse... Los lolos demostraban una decisión y una fiereza asombrosas.
“–¿Qué no entendís castellano? ¡Ándate, te dicen! –le gritaron de nuevo mientras lo zamarreaban (...) ¡Apúrate, mierda! Chao, pesca’o, chao, pesca’o –y nuevo empujón (...) Una vez que el chofer se hubo bajado, los lolos se dirigieron a la gente, que seguía inmóvil.
“–¡Abajo, abajo, vamos bajando! Si no, quemamos el trole con ustedes adentro –advirtieron.
“Un viejo de anteojos trató de resistirse. Se paró y avanzó hacia los lolos con claras intenciones de agredirlos. Sin inmutarse, el más chico le hizo comerse un tremendo palo en la cabeza, que de pasada le quebró los anteojos. Antes que se repusiera, de dos patadas lo dejaron sentado en la calle (...) Los de afuera... procedieron a quebrar los pocos vidrios que quedaban intactos. Fue suficiente. Los pasajeros empezaron a bajar, empujándose, atropellándose unos con otros. El viejo de los anteojos imploraba, lloroso, que lo dejaran subir a buscar su portafolio...
“Lo cruzaron en la calle (al trole) y trataron de quemarlo. No prendía. ¡Los troles no usan bencina, que es la que se inflama! Hizo su aparición entonces el engendro criollo de ‘Misión Imposible’. Le conectó un suspensor al vehículo, sacó unos cables, arrancó otros, abrió unas tapas, cuidadosamente hizo contacto entre dos polos opuestos y se produjo la explosión. Saltaban millones de chispas, producto del tremendo cortocircuito. El objetivo lo logró sólo a medias...
“El Tata desesperadamente buscaba cómo solucionar el impasse. Se fijó entonces en una vieja parada en la vereda del frente, que observaba detenidamente el proyecto de incendio. Tenía a su lado un bidón azul. El Tata corrió hacia ella (y procedió a robarle la parafina)... Sin detenerse, le sacó la tapa al bidón. Llegó hasta el trole y le vació el contenido equitativamente entre las distintas ruedas. Un segundo más tarde, el trole ardía por los cuatro costados.
“–Nuevamente, muchas gracias, señora. La Patria se lo agradecerá –le dijo, mientras le devolvía el bidón sin una gota del, en esos días, apetecido combustible”.
Estos fragmentos están extractados de las páginas 76 a 83 . Más adelante, Allamand caracteriza a estos personajes como “cabros choros, valientes, decididos y que no tenían nada que ver con leseras” (página 87 :No virar izquierda Andrés Allamand 1974 EDIMPRES.Santiago de Chile).

También es de antología el pasaje que describe el levantamiento de una barricada en la Plaza Italia, a manos de los estudiantes opositores:  “Cuando llegamos a la esquina, justo nos dieron la luz roja. Nos metimos a la calle velozmente, ante la mirada atónita de los automovilistas. En breves segundos, cada uno botó su neumático al suelo, y los encargados los rociaron con grandes cantidades de parafina... Al solo contacto con las antorchas, la parafina encendía y los neumáticos luego de una violenta llamarada empezaban a quemarse.
“En breves y contados segundos la Alameda era un infierno. Gran cantidad de pequeños volcanes surgían del suelo. Como esperábamos, se levantó un humo espeso y negro (...) El tacto se armaba y crecía a cada minuto. Los autos que subían o bajaban por Alameda sólo veían el tráfico y a lo más una humareda. Cuando los conductores advertían lo que ocurría, recién entonces se les venía a la cabeza girar en U. Ya era tarde: otros autos les habían cerrado el camino. Las bocinas no sonaban de pitear. Uno que otro grito iracundo se dejaba oír... Como al cuarto de hora, con las llamas en su punto más alto, se produjo el primer problema.
“Un camionero, upeliento y krumiro, que estaba en segunda fila y que nos había insultado hasta cansarse, en audaz maniobra se subió a la vereda y se lanzó rajado, para tratar de pasar entre los neumáticos.
“–¡Piedra con él, mierda! –gritó alguien (...)
“Todos corrimos hacia el camión, lanzándole todo lo que tuviéramos a mano. Cuando ya traspasaba el límite, derrotándonos, un lolo corrió frente a él. Blandía un trozo de cañería en la mano (...) Saltó impulsado por un resorte invisible y se colgó del espejo lateral, afirmado en una puerta de la pisadera. Le descargó el fierrazo en medio del parabrisas, destrozándolo (...) La valiente y aguerrida actitud nos encendió el espíritu (...) Ver al camión detenerse fue la expresión cabal de nuestra victoria. El camionero abrió la abollada puerta despacito y se bajó con las manos en alto.
“–No me peguen, por favor –imploraba.
“Lo sacaron de los límites de la barricada entre una ensalada de combos. Su cuerpo se sumergió en una pila de puños que lo golpeaban sin misericordia. El camionero no se defendía, apenas se cubría. A nadie los que le pagaban le importó. Empujamos el camión fuera de la barricada, que fue a estrellarse a un poste, peligrosamente cerca de los automovilistas del frente” (páginas 156–159 “No virar izquierda” Andrés Allamand. 1974.EDIMPRES.Santiago de Chile).


Uno de los ejes principales del libro es la historia de la toma del Liceo Benjamín Vicuña Mackenna (aparentemente el Lastarria) donde estudian los protagonistas:
“La defensa del liceo se basaba en lo que pudieran realizar los miembros del grupo escogido. Eran exactamente doce. Cuatro de ellos armados. Eran los patos malos del liceo. Inefables camorreros. En caso de producirse un intento de retoma, en cada uno de los lugares preestablecidos había un cajón lleno de bombas molotov, preparadas por los químicos del grupo. Eran botellas vineras, las que mejor se quiebran, con bencina, azúcar y aserrín para mantener las llamas. El resto de los tomadores habrían de arreglárselas a peñascazos y hondazos”(página 133 “No virar izquierda”. Andrés Allamand. 1974. EDIMPRES. Santiago de Chile).                                            
Un momento realmente espectacular de la novela se produce cuando los estudiantes descubren a un joven infiltrado de la UP:
“Saltamos para atrás levantando las pistolas. “–¡Muévete y te mato! –lo amenazó Gerardo. “Retrocedimos lentamente, en el colmo de la excitación, sin quitarle los ojos de encima. Lo observamos con atención. Alto y moreno. De unos 20 años. Vestía blue jeans y una parca negra. Estaba muerto de susto. Algo intentó balbucear. “–¡No digai ni una huevá! –se le adelantó Gerardo. “–Yo... no... he hecho nada... nada... –tartamudeó.  “Se ganó el primer coscacho. Se lo pegó Emilio”.  Proceden luego a interrogar al intruso: “–¡Contesta, mierda! –gritó Gerardo, pegándole con el cañón de su pistola en las costillas. Soltó un grito y se retorció de dolor. Se llevó instintivamente las manos a la parte afectada.
“–¡Las manos a la pared! –gritó Gerardo de nuevo, golpeándole fuertemente los dedos... Bruscamente el intruso se dio vuelta y trató de correr. Estúpido. Iluso. Emilio lo tumbó de una certera zancadilla antes que diera dos pasos. “Lo patearon de lo lindo.   “–No me peguen, no me peguen. Yo no he hecho nada –rogaba, cubriéndose el rostro. Una cantidad mayor de insultos y amenazas, como asimismo una mayor cantidad de patadas, fue la respuesta. Se puso a llorar. Una precisa patada, donde duele de veras, lo dejó sin respiración. De las mechas lo pararon y lo pusieron nuevamente de cara a la pared.   “–A la otra no la contai –amenazó Gerardo. No bromeaba.  “El intruso prorrumpió en sollozos (...) Las lágrimas le corrían por la cara, que empezaba a hinchársele”.
Pero el martirio no cesa: “La inmediata golpiza fue macabra. Al poco rato la cara del intruso era una masa informe, llena de sangre, moretones y polvo. Lo golpeaban sin piedad. Con verdadero rencor. Con franco odio. En medio de la paliza saltaba una que otra pregunta... antes que tuviera tiempo para contestar, nuevos golpes lo remecían. Gerardo los paró. Si no, lo mataban.  “–Ta güeno. Ya es suficiente. ¡Empelótenlo y échenlo a la calle!
“Apenas se tenía en pie. Le sacaron la ropa. A tirones. Rajándosela. Daba lástima.   “–Oye –se dirigió a él Gerardo. Estaba de pie, con frío, con vergüenza y los sentidos algo embotados. La cabeza gacha. Tambaleándose.  “–¡Mírame!    “Una patada lo hizo levantar la cabeza. Gerardo sacó la pistola, que con anterioridad había guardado en la funda, y se la pegó a la sien derecha. El intruso casi se cae de miedo.  “–No te mato pa’ que les digai a tus amigos lo que les espera. Si te veo de nuevo, no te perdono. ¿Entendiste? (páginas 176–186 “No virar izquierda”. Andrés Allamand.1974. EDIMPRESS. Santiago de Chile).


En otro pasaje, el protagonista dice, refiriéndose a los militantes de la Izquierda: “¡Cómo los odiaba! De haber podido agarrar a uno lo habría pateado hasta no poder mover las piernas y le habría pegado hasta romperme las manos, hasta no poder levantarlas” (página 67.”No virar Izquierda. Andrés Allamand. 1974. EDIMPRES. Santiago de Chile ).  


Frente a los atentados terroristas que se multiplicaban durante el paro de los camioneros, el libro de Allamand dice: “Los atentados eran incontables. Los oleoductos y cañerías volaban en las noches, cortando el combustible a las ciudades, pero incentivando a los fieros camioneros, tonificando el paro” (página 71. “No virar izquierda”. Andrés Allamand.  1974. EDIMPRES. Santiago de Chile).
Luego, se describe el aporte de los manifestantes estudiantiles al paro del comercio: “Íbamos cerrando los negocios y quebrando algunos vidrios a quienes no accedían a nuestras caballerosas peticiones” (página 89. “No virar izquierda”.Andrés Allamand. 1974.  EDIMPRES. Santiago de Chile ).


Sobre los incidentes entre propagandistas nocturnos, se cuenta una anécdota sobre un personaje llamado “Grone”, que dispara a un militante de las Brigadas “Ramona Parra” durante un rayado nocturno de los jóvenes de la UP: “El negro se detuvo y fríamente le hizo puntería. Le vació la nuez del revólver (un 38, cinco tiros). El otro saltaba y se retorcía en el pavimento” (página 119.”No virar izquierda”. Andrés Allamand.  1974. EDIMPRES. Santiago de Chile).


También son muy ilustrativas las reflexiones políticas que aparecen en el libro, las que son absolutamente congruentes con la tesis de “lucha paralela en contra de la UP”, desarrollada por la Juventud Nacional:
“La oposición sigue creyendo que el poder político surge de los votos exclusivamente. Siguen creyendo que el poder político es una resultante de las elecciones, mientras la UP se caga en las elecciones y desarrolla un poder político cada vez más poderoso, expresada en toda (una) cantidad de organizaciones (...) Sin los militares la UP no cae (...) Hay que presionarlos, obligarlos a intervenir. Hacer que se decidan. Si no lo hacen no la contamos. Nos friegan de todos modos”.
Entonces, frente al problema de cómo lograr que los militares se comprometan con el golpe, el libro señala: “Dejando la escoba en todas partes. Provocar crisis y desórdenes. Desatar el caos. No ceder. Oponerse a todo lo que la UP haga con la mayor energía” (páginas 19–23. “No virar izquierda. Andrés Allamand.  1974. EDIMPRES. Santiago de Chile).
“(Los militares) actuarán cuando el caos sea total. La toma del liceo es nuestra cooperación al caos” (página 170. “No virar izquierda”. Andrés Allamand.  1974. EDIMPRES. Santiago de Chile).


El libro concluye luego de producido el golpe. El protagonista sentencia:
“¡Fin al comunismo! Sería la esperada hora del nacionalismo”.
Cuando fue publicado el libro de Andrés Allamand, estaba vigente con todo su rigor la disposición que prohibía todo lo que pudiera incitar a la violencia o alterar el receso político. Nadie lo acusó de violarlo, a pesar de todas las evidencias.
Textos  extraidos del libro “Los Hijos de Pinochet”, escrito en 1995 por los periodistas izquierdistas y cristianos Víctor Osorio e Iván Cabezas.




Capitulo titulado El Rebelde del libro Los Hijos de Pinochet de Ivan Cabezas y Victor Osorio, paginas 295 a 327.



martes, 15 de enero de 2013

Patricio Poblete: La Universidad de Chile y los modelos de asignació...


LA UNIVERSIDAD DE CHILE Y LOS MODELOS DE ASIGNACIÓN DE FINANCIAMIENTO PÚBLICO

La indignación ha cundido entre las autoridades y los académicos de la Universidad de Chile ante lo que se considera una afrenta perpetrada por la asignación del Fondo Basal por Desempeño realizada por la División de Educación Superior del Ministerio de Educación. A través de un modelo matemático basado en indicadores más que discutibles, la DIVESUP repartió 11,8 mil millones de pesos a 25 universidades, agrupadas en tres categorías. En la categoría superior, que recibió poco menos de 3,5 mil millones, la Universidad de Chile fue rankeada en tercer lugar, a gran distancia de la PUC y de la USACH, recibiendo una asignación de solo 892 millones de pesos.

El modelo introducido para este efecto por la DIVESUP ha recibido, merecidamente, fuertes críticas. En el caso del grupo en que está la Universidad de Chile, se utilizan seis indicadores: 
  • a) Número de académicos de Jornada Completa (JC) por cada 100 alumnos
  • b) Porcentaje de académicos con doctorado
  • d) Número de publicaciones Scopus por número de Jornadas Completas Equivalentes (JCE)
  • f) Número promedio de citas por publicación Scopus
  • j) Tasa de graduación en programas de doctorado
  • k) Número de patentes solicitadas por JCE
Llama la atención de inmediato que todos son indicadores relativos, por lo que se daría el absurdo de que una universidad con 10 académicos, todos con doctorado, recibiría la misma cantidad de dinero por este hecho que otras con 100 o con 1000 académicos, todos con doctorado. Pero el modelo empeora más todavía si se observa que las diferencias, a veces no significativas entre las instituciones, se magnifican al tomar el rango entre el mínimo y el máximo y trasladarlo al intervalo [0..100]. Como si lo anterior fuera poco, con este algoritmo se asigna la mitad del fondo, y el mismo método se aplica para distribuir la otra mitad de los recursos, pero esta vez usando lavariación de los indicadores, con resultados aún más inciertos. El resultado es un "cóctel" matemático que entrega resultados que no guardan relación con los "rankings" comúnmente aceptados para las instituciones, y que es altamente sensible a cambios menores en las variables.

Es comprensible, por tanto, el furor que ha causado el anuncio de esta asignación de fondos y la lluvia de críticas que han recibido las autoridades ministeriales. Sorprende, sin embargo, que este episodio haya causado tanto revuelo, cuando por otra parte opera sin ningún barullo otro modelo, con variables tanto o más cuestionables, con un algoritmo que raya en lo surrealista, que administra un fondo más de quince veces más grande, y que cada año le hace perder a la Universidad de Chile más de 500 millones de pesos. Y sobre esto, nadie dice nada.

Me refiero, por cierto, al modelo que asigna el 5% del Aporte Fiscal Directo.

Cada año, el 95% del Aporte Fiscal Directo se asigna en proporción a lo asignado el año anterior, y el 5% restante se distribuye por criterios "de calidad". Para esto último, se utilizan cinco indicadores:
  • a) alumnos de pregrado / carreras de pregrado
  • b) alumnos de pregrado / JCE
  • c) JCE con magister o doctorado / JCE
  • c) número de proyectos FONDECY y otros / JCE
  • d) número de publicaciones internacionales / JCE
Nuevamente vemos que se trata de indicadores relativos, lo que conduce al mismo absurdo que en el caso anterior, al punto que por ejemplo, si una universidad se dividiera en dos mitades de "calidad" similar, ¡por ese solo hecho pasaría a recibir cerca del doble del financiamiento!

No deja de llamar la atención, y quizás sea un símbolo de lo incoherente de estas políticas públicas, que lo que trata de incentivar el indicador b) sea justo lo opuesto de lo que busca incentivar el indicador a) del Fondo Basal.

Pero en donde el modelo del 5% le gana lejos al modelo del Fondo Basal, es en el algoritmo de cálculo utilizado. El Decreto Nº 128 del Ministerio de Educación, de 1991, describe este método de una manera inigualable:

Artículo 3 
El procedimiento de cálculo que permitirá asignar los recursos a cada institución se realizara en la secuencia que se señala. 
1:  A partir de los datos básicos indicados en los artículos anteriores se realizara el cálculo de los cinco coeficientes por institución mediante las divisiones correspondientes; 
2:  Obtenidos cada uno de los cinco coeficientes por institución, se procederá a calcular la media aritmética y la desviación estándar de los cinco coeficientes; 
3: Bajo el supuesto de que cada uno de estos cinco coeficientes son una variable aleatoria cuya distribución se aproxima asintomáticamente a una normal, se procederá a corregir cada uno de ellos conforme al procedimiento de estandarización de una distribución normal. Con tal objeto a cada uno de los cinco coeficientes obtenidos en el punto 1., se le restare la media aritmética correspondiente obtenida en el punto 2 y la diferencia resultante se dividirá por la desviación estándar respectiva, generándose así cinco nuevos coeficientes para cada institución; 
4: Con el propósito de que el rango de valores para cada uno de dichos cinco coeficientes, correspondientes, teóricamente, al 95% de la probabilidad acumulada de una distribución normal estándar, este situado en un tramo de valores positivos solamente se procederá a sumar 2 a cada uno de dichos cinco coeficientes y, enseguida, con el objeto de que el rango resultante de dichos valores se ubique entre 0 y 1, se procederá a dividir cada uno de los resultados anteriores por 4. 
5: Estos resultados deberán ser objeto de una nueva transformación, utilizando esta vez una función exponencial que es característica de un crecimiento biológico. Dicha transformación tendrá por objeto cumplir la finalidad de la Ley de incentivar el nivel y progreso académico de cada una de las instituciones. 
Para ello, los valores obtenidos en el punto 4 se le restará un parámetro igual a 1.9, la diferencia resultante se elevara al valor de un exponente igual a 3 y, a este nuevo resultado, se le aplicare la función exponencial con base "e". 
6: Previamente, para realizar las operaciones siguientes se deberá asignar un parámetro a cada uno de los coeficientes señalados en el artículo 1, de manera que refleje su importancia relativa sobre una base que sume 1. Estos parámetros se fijaran anualmente por Resolución del Subsecretario de Educación. 
Los cinco coeficientes por institución corregidos, obtenidos en el punto 5, se sumaran ponderadamente, ocupando como ponderación los parámetros de importancia relativa antes mencionados, lo que generara un valor único para cada institución.  
7:  Finalmente, se obtendrá el porcentaje de asignación de los recursos del 5% para cada institución como el resultado de dividir el valor por institución obtenido en el punto 6 por la suma de este valor para el conjunto de las instituciones, todo ello multiplicado por 100.
En otras palabras:


No estoy inventando nada: vean cómo se justifica, sin ni siquiera pestañear, el uso de una función exponencial "característica de un crecimiento biológico" como la forma de incentivar el nivel y el progreso académico de las instituciones, como si fuera obvio que una cosa implica la otra. ¡Uno imagina a la autoridad que promulgó esta norma, quien, como en la historia del rey desnudo, no debe haberse atrevido a confesar que no entendía nada de lo que estaba firmando!

Antes de que alguien objete que en realidad la manera en que se asigne el 5% no es tan importante porque el 95% restante continúa asignándose con un criterio histórico, hay que notar que la aplicación iterativa de este procedimiento, año tras año, hace que a la larga el criterio con que se asigna el total del fondo termine siendo el criterio del 5%, independientemente del estado inicial.

El resultado de la aplicación de este modelo ha sido nefasto para la Universidad de Chile. El siguiente gráfico muestra cómo ha decaído constantemente  la participación de la "U" en el AFD en los últimos años:



La magnitud de la pérdida de recursos que ha sufrido (y sigue sufriendo) la Universidad de Chile se aprecia mejor si uno recuerda que el 1981, al momento de crearse el AFD, su porcentaje de participación en este fondo era de 28,1%. Por esta vía, la Universidad de Chile ha perdido casi un tercio de los recursos que el Estado le asigna a través del AFD. Si este mecanismo continúa operando sin cambios, se puede extrapolar que cuando el proceso converja, su participación en el AFD probablemente será la mitad de lo que era en 1981.

Dado el impacto económico que tiene el "ranking" de universidades que genera el modelo del 5%, es extraño que no tenga mayor visibilidad, y que su fórmula de cálculo sea uno de los secretos mejor guardados. Todo el mundo sabe que se basa en varios indicadores, pero cuesta encontrar a alguien que sepa, por ejemplo, que involucra una función exponencial con parámetros misteriosos.

Si este ranking, que pretende medir la calidad de las universidades, se publicara cada año, nos llevaríamos más de una sorpresa. Por ejemplo,

  • En 2011, el segundo lugar lo ocupó la Universidad Católica de Valparaíso
  • Entre 2009 y 2003, el tercer lugar lo tuvo la Universidad de Talca
  • Entre 2004 y 2009, el tercer lugar lo ocupó la Universidad de La Serena, excepto el 2006, año en que ella se empinó al segundo lugar

El siguiente gráfico muestra cómo ha variado el porcentaje de participación en el 5% de los principales actores del sistema:


Nota: Los datos de la distribución del 5% del año 2010 no están publicados en el sitio web del AFD de DIVESUP, y el decreto respectivo fue aprobado con alcance recién el 22 de noviembre de 2011 por Contraloría.

El impacto de los "números mágicos" que incluye el modelo del 5% del AFD no es menor, y los cambios que han sufrido algunos de ellos explican algo del comportamiento errático de este proceso. Por ejemplo, el Decreto Supremo Nº 111 de 1992 modificó el exponente original, que era 5, para cambiarlo a 3, y cambió la constante que originalmente era 1,4 por  la actual 1,9.  Como hace notar un estudio de José Cuello Juárez, ese solo hecho hizo que en ese momento la fracción del 5% que recibía la Universidad de Chile subiera de 7,2% a 23%. Las ponderaciones de los diversos factores han cambiado también a lo largo del tiempo. El cambio más notorio es la del indicador a), que tenía originalmente un peso de 0,15, luego entre 1992 y 1997 subió a 0,25, y a partir de 1998 bajó a 0,01.

La atención que el asunto del Fondo basal por Desempeño ha puesto sobre estos modelos matemáticos de asignación de recursos es bienvenida, y es de esperar que el escrutinio se extiendo a otro modelo, el del AFD, que tiene un impacto enormemente superior, cuya metodología nunca ha sido fundamentada adecuadamente, y que hasta ahora ha logrado mantener un perfil bajo.

http://ppoblete.blogspot.com.ar/2013/01/la-universidad-de-chile-y-los-modelos.html

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