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martes, 26 de febrero de 2013

John Dinges, destacado periodista norteamericano: “La prensa chilena debe investigar más el sector financiero”




John Dinges se define como amante de los documentos, uno de sus secretos para ser un buen investigador es interesarse por conocer cada detalle en una investigación.
Es uno de los investigadores periodísticos más célebres de Estados Unidos y el mes pasado dio charlas en diversas universidades de la Quinta Región. Entre medios de sus recreos, hablamos con él, un hombre que guarda especial relación con Chile porque conoció el último año del gobierno de Salvador Allende y la crueldad del Golpe de Estado. Incluso su último libro fue sobre la Operación Cóndor, según él, un error geopolítico clave de Pinochet. Acá su visión sobre el momento de la prensa chilena y los temas pendientes que deben investigar.
Por Víctor Guillou Vásquez
John Dinges llegó hasta Valparaíso para participar de dos charlas dictadas en las universidades públicas de la  Quinta Región. La conferencia: “Situación de los medios de comunicación: desafíos futuros” de la Universidad de Valparaíso, y la “Jornada de Periodismo de Investigación” de la Universidad de Playa Ancha, fueron dos instancias en que el destacado periodista participó junto a su par chilena –también destacada-, la periodista María Olivia Monckeberg, autora de libros cómo “El Saqueo de los grupos económicos al Estado chileno” (2001) ó “La privatización de las universidades. Una historia de dinero, poder e influencias” (2005).
El periodista estadounidense guarda una estrecha relación con Chile. Llegó en 1972 para cubrir justo el último año en el poder del presidente Salvador Allende, siendo testigo presencial de cómo  se truncó el primer intento a nivel mundial del socialismo por la vía democrática. Pese al Golpe Militar, Dinges se mantuvo durante los primeros 5 años de dictadura, actuando como corresponsal para Time, The Washington Post y ABC RadioDe hecho fue parte de los cofundadores de la Revista APSI. Su último libro “Operación Cóndor: una década de Terrorismo Internacional en el Cono Sur” (2004), recoge todos los años de reporteo y la extensa investigación en la que detalló el papel que jugó la CIA en el asesinato de Orlando Letelier  enWashington el 21 de enero de 1976, el primer acto de terrorismo internacional en suelo norteamericano.“La decisión de cometer esos asesinatos fuera de sus fronteras fue un error geopolítico de Pinochet, pues permitió posteriormente que la justicia internacional buscara procesarlo por los crímenes que cometió”, aseguró.
En 2007 cofundó junto a Mónica González el Centro de Investigación Periodística CIPER“Con Ciper el periodismo de investigación volvió a Chile y su existencia presiona a los otros medios a hacer un poquito mejor el trabajo”, reflexiona. Luego de que se desvinculó de ese proyecto fundó ArchivosChile, proyecto de la misma línea basado en la búsqueda de información pública que utiliza la Ley de Transparencia y el cual sigue vigente.

En la charla que ofreció en la UPLA, a salón lleno, expuso sobre el método que lleva su nombre,
En la charla que ofreció en la UPLA, La Otra Voz fue testigo del gran conocimiento de esa difícil época, la cual asegura era muy compleja para la el trabajo periodístico. Desde el principio demostró su capacidad de oratoria, hablando de pie y micrófono en mano para mirar a todos los jóvenes estudiantes que repletaron el salón.
Mientras hablaba del método de reporteo que lleva su nombre (Método Dinges), se declaró fanático de los documentos. “Para mí son como dulces o juguetes. En vez de decir ‘qué fome, tengo que leer’, me lanzo a ellos como un niño lo hace con los dulces”, dice, y claro, es parte de su forma de ser, esa meticulosidad que lo ha transformado en uno de los más destacados periodistas de investigación en los Estados Unidos.
A continuación, un breve diálogo con un referente en el periodismo de investigación.
-Usted mantiene lazos y sigue atento a la realidad en Chile, ¿cuáles son los temas que a su juicio le falta investigar a la prensa chilena?
“Creo que la investigación que hay, va mucho por la opción del Gobierno. Hace falta investigar más en el sector privado. La Educación privada es un gran negocio, que se ha investigado. María Olivia lo ha investigado, pero yo creo que falta mucho investigar sobre eso. Y todo lo que tiene que ver con el sector financiero, que creo que se ha investigado poco. Y no sé si hay corrupción ahí, pero no tengo que entender que hay corrupción para investigar. Uno investiga sistemas, los sistemas que más impactan en la vida de las personas. Entonces, todo lo que tiene que ver con ese sistema hay que investigar más, y otros temas como este. Por ejemplo, las AFP.  El sistema de previsión que se cambió durante el gobierno militar, yo creo es importante de investigar y lo digo porque en Estados Unidos hemos pasado por un desastre económico, y la causa de ese desastre fueron las maniobras legales, casi siempre legales, del sector financiero. Causó prácticamente la quiebra de Estados Unidos, y eso fue por falta de investigación antes para evitar el colapso de la economía. Ojalá que eso no sea el caso de Chile pero hay que investigar ese sector porque está de máximo”.
-¿Está de acuerdo con acudir a fuentes clandestinas para obtener información?

Su libro sobre la Operación Cóndor, Dinges expone el rol que jugó la CIA en el atentado que le costó la vida a Orlando Letelier en Washington Dc el 76, el primer atentado en EEUU.
Sí, no es ilegal que yo tenga una fuente clandestina. Para mí no lo es. Puede ser que esa persona que me ayuda es funcionario del Estado y está violando algunos reglamentos pero para mí no es ilegal. Creo que tampoco es ilegal en Chile. O sea, que yo pida un documento y me lo pase alguien que tiene prohibición de ayudarme, que él me lo pase no es una violación de parte del periodista. Es muy importante ese principio. Se están tratando de criminalizar el uso de ese tipo de fuentes, ojalá que no pase eso. Pero es súper importante que personas dentro del sistema revelen documentos, revelen los secretos y las violaciones de las leyes y abusos que ocurren dentro de las instituciones. Eso se llama “Whistleblower”, que es el que denuncia, el que toca el pito diciendo que aquí hay algo malo. Y eso es muy importante”.
-Dijo sobre un caso en que investigaba, que al verse en medio del FBI, no quería transformarse en policía, ¿cómo se hace para no cruzar esa barrera y no terminar confundiendo los roles?
“Eso es parte de la formación periodística. Uno tiene prejuicios, ideas fijas, opiniones políticas, contactos familiares, etc. Cada individuo es un complejo de relaciones que puede ser comprometedoras con un trabajo periodístico. Y cuando yo tengo una relación con una fuente, eso también es potencialmente un problema ético. Y la formación periodística te da unas reglas y maneras de pensar para decidir caso por caso y mantenerte dentro de la ética profesional. En ese caso concreto, yo tenía una información que ellos (FBI) querían. Yo tengo dos principios. Uno es que si yo tengo una información que no he publicado, es común que yo pregunte a las fuentes. ‘he descubierto eso, ¿qué piensan ustedes? ¿Sabía de esto? ¿Me puede dar más información?’ El reporteo sigue, eso es normal. Pero en este caso, está otro elemento que es que yo esté regalando al FBI, que son policías, actividad criminal de otras personas. Y entonces, por eso yo tenía que cuidarme más. No es simplemente que yo esté compartiendo información general sino que es información que interesa a la policía como policía. Yo pensé  ¿cómo asegurar que después nadie me pueda acusar de haber trabajado como fuente para la policia? Porque mi fuente suponía que yo iba a publicar esto, no que yo iba a ir con esa información al FBI. Si hubiese ido al FBI con esa información, y no la hubiese publicado entonces mi fuente habría concluido, con justa razón, que yo estaba actuando como agente del FBI y no como periodistas. Entonces, por eso yo aceleré la publicación del artículo. Para dejar claro, con tiempo, aunque yo había hablado con ellos antes, porque me aportaban datos. Pero yo lo publiqué inmediatamente. O sea mi fin era publicar, no ayudar al FBI. La barrera ética es bastante clara pero se ve caso por caso. No tengo una regla escrita sobre el caso en particular pero hay principios que uno tiene que usar. Usándolos, conociéndolos y conversando con otros colegas. Eso es muy importante. Yo lo hice, conversé con amigos consultando qué debía hacer, y finalmente decidí hacerlo así”.
-¿Cómo analiza el momento de la industria y su efecto en los salarios de los periodistas? En Chile es un gremio que muchas veces roza el sueldo mínimo.
Efectivamente, los sueldos de los periodistas están bajando pero por algo que no tiene nada que ver con el periodismo. Tiene que ver que la crisis de la industria. A raíz de eso, la planta periodístca se ha reducido en como un 20%, o más. Eso es una cosa seria. Y como tengo muchos alumnos de periodismo, ya sé que están pidiendo trabajo con ofertas que son cada vez más bajas. Con eso se puede vivir, pero los salarios son bajos. Yo no sé cuál es la solución, pero en Chile la situación es terrible para los periodistas. Eso es un tema muy complejo”.
-A la hora de comparar la sociedad chilena con la norteamericana, ¿siente que falta más interés y presión social por aumentar los niveles de transparencia?
“Yo creo que la ley chilena es bastante buena pero es muy nueva. Entonces falta práctica, falta uso, que los periodistas aprovechen la ley y lo empujen al máximo. Que siempre estén reclamando al Consejo de Transparencia. Hay una tendencia en Chile que he notado y eso es que los periodistas se dan por derrotados muy fácilmente. Como la ley no es perfecta, dicen al tiro que ‘no vale nada, hay intereses creados, el jefe del consejo de transparencia es UDI. Entonces por eso que no puede ser’, y eso es un error. Yo he usado la ley de transparencia en Chile y siempre hemos obtenido buenos resultados. A veces nos llegan (los documentos), a veces hacemos reclamos, a veces ganamos y otras perdemos, pero por eso uno tiene que estar siempre insistiendo. Cada vez que usamos la ley se allana el camino, se hace un poco más ancho que antes. Y esa fue la experiencia de Estados Unidos también. Al principio los periodistas, cuando la ley de transparencia se promulgó en el 64, no se usó hasta los 70. Pero el futuro para Chile es muy prometedor en ese sentido”. LOV.


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