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viernes, 6 de abril de 2012

Crimen de Zamudio devela errores de Gendarmería que en tres meses terminaron con dos homicidios y una violación

SUBDIRECTOR DE GENDARMERÍA EXPLICA MECÁNICA DE BENEFICIOS PENITENCIARIOS


Por : Gustavo Villarrubia y Juan Pablo Figueroa en Actualidad y EntrevistasPublicado: 04.04.2012




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Uno de los victimarios de Daniel Zamudio nunca debió haber estado allí. Patricio Ahumada cumplía desde 2007 una condena de 5 años y un día, pero en 2011 obtuvo beneficios que le permitieron salir libre los fines de semana. En eso estaba cuando atacó al joven homosexual el 3 de marzo. El agresor es uno de los tres casos del Penal Colina que en los últimos meses han puesto en entredicho la forma en que Gendarmería aplica los beneficios penitenciarios. Los errores han terminado con dos homicidios y una violación. Es “un riesgo que siempre va a existir”, dice el subdirector técnico de la institución, Miguel Ángel Jiménez.
“La idea de pegarle tanto a Daniel le nació al Pato Core por el sólo hecho de que era gay (…). Después de un rato, Alejandro Angulo y Pato Core empezaron a golpearlo con sus manos en la cabeza y rostro, no era muy fuerte, casi como para que despertara. Pero después a los cabros les entró la maldad (…). Patadas y combos en la cabeza, cara, testículos, piernas; en verdad por todo el cuerpo. Yo le pegué un par de patadas con las zapatillas que ando trayendo ahora. Creo que le pegué en las piernas y la cabeza (…). El muchacho ya sangraba por la nariz y la cara. Después, Alejandro le rompió una de sus botellas en su cabeza y, como ya estaba muy inconsciente, él y el Pato Core, con el gollete, le dibujaron una esvástica, que es el símbolo nazi. Esto se lo hicieron en el pecho, la guata y la espalda (…). Alejandro tomó una piedra grande (…) y se la tiró en la cabeza (…). Fabián tomó otra vez la piedra y se la empezó a tirar en las piernas, como unas 10 veces (…). Con eso no se le quebró la pierna, sino que después le hicieron como una palanca y ahí sí se quebró e, incluso, sonó como un hueso de pollo”.
Raúl López Fuentes fue el primero en relatar a la policía paso a paso lo que Daniel Zamudio no pudo contar, porque después de esa noche, la madrugada del 3 de marzo, ya nunca más pudo emitir sonido. Durante tres horas, López y tres de sus amigos lo masacraron sin piedad en el Parque San Borja. 25 días después, Daniel murió. Tenía 24 años. Junto a López estaban Alejandro Angulo Tapia, que hace unos meses se presentó en un programa de televisión como imitador de Michael Jackson; Fabián Mora Mora, el más joven, un estudiante de psicopedagogía que interrumpió sus estudios cuando el año pasado falleció la tía con la que vivía; y Patricio Ahumada Garay, el “Pato Core”, el más violento y el único que no debería haber estado allí.
De los cuatro agresores, sólo Mora no registraba antecedentes. Angulo tenía dos detenciones, una en 2008 por hurto y otra en febrero de 2011 por robar y lesionar a dos ciudadanos peruanos. López había sido detenido cuatro veces en los últimos cuatro años, tres de ellas por hechos violentos. Pero lo del Pato Core, de 25 años, es otra cosa. Lo de él es un prontuario.
Antes de cumplir la mayoría de edad, Patricio Ahumada ya tenía en su cuenta nueve detenciones en el Servicio Nacional de Menores (SENAME), una de ellas a los 16 años, cuando lo encontraron en Quilicura portando un bate de béisbol modificado con clavos en su punta. Después de cumplir 18, su historial delictivo incluye otras 14 detenciones y cuatro juicios por hurtos, amenazas con arma blanca, robos con intimidación y con violencia. La última vez que cayó en manos de la policía, el 29 de marzo de 2007, Ahumada había amenazado a un hombre en Providencia para que le entregara su billetera, su mochila y su reloj. Se los quitó. Después le pegó y lo botó. En el suelo, le dio patadas y golpes de puño antes de irse. Ese mismo día Carabineros lo detuvo. Eso le significó una condena por cinco años y un día en la cárcel de San Miguel y la mala suerte de vivir la peor tragedia ocurrida en un centro penitenciario en el país.
El 8 de diciembre de 2010, la cárcel donde estaba recluido Ahumada ardió en llamas. Esa madrugada, 81 presos murieron calcinados. Pero el Pato Core se salvó. Como después del incendio se hicieron cambios a la infraestructura del penal, Ahumada fue trasladado junto a gran parte sus compañeros de prisión a Colina I, donde terminaría de cumplir su pena en noviembre de 2012. Pero eso no ocurrió. A fines de septiembre del año pasado, el Consejo Técnico le otorgó libertad dominical. Uno de los beneficios que contempla Gendarmería para reos de buena conducta y que demuestran un cambio que permite su reinserción en la sociedad. Un sistema positivo para la reintegración de personas que han delinquido, pero con fallas en su aplicación que han permitido que desde enero de este año, tres personas hayan sido liberadas para luego cometer delitos de extrema violencia. El caso del Pato Core es uno de ellos.

EL NEONAZI, EL FEMICIDA Y EL VIOLADOR

Como Patricio Ahumada no había terminado la enseñanza media, estando recluido postuló a un instituto donde podría nivelar sus estudios. Un punto macizo que se agregó a la buena conducta que exhibió durante los cuatro años que llevaba preso para que el Consejo Técnico del penal le concediera el permiso para salir todos los domingos. Eso fue el 29 de septiembre de 2011. Por un mes, Ahumada cumplió sin problemas el beneficio: después de salir por las mañanas, cada domingo por la noche volvió a Colina I para cumplir su condena. Por eso, el 28 de octubre lo autorizaron para salir sólo con fines educativos. Desde entonces, los días sábado podía salir para estudiar entre las 9:00 y las 18:00 horas en la escuela para adultos. Luego volvía a la cárcel y el domingo salía nuevamente. Uno de esos días, el sábado 7 de enero, escribió en su muro de Facebook: “Que se mueran todos”.
El Pato Core de nuevo cumplió. Entonces, por unanimidad del Consejo Técnico, de nuevo le otorgó un beneficio. Esta vez fue la libertad por todo el fin de semana. Eso partió el 25 de enero de este año y en eso estaba cuando la madrugada del 3 de marzo se encontró en el Parque San Borja con Daniel Zamudio y lo torturó hasta dejarlo a medio morir. Por supuesto, no volvió al penal.
Los beneficios de libertad a Patricio Ahumada, el simpatizante del movimiento neonazi que quebró una botella en la cabeza de Daniel Zamudio para luego marcarle con el vidrio roto tres svásticas en el cuerpo y quebrarle las piernas, fue sólo uno de los más de 7.000 beneficios que Gendarmería otorgó en 2011. Se los dieron a pesar de que dos informes psicológicos que se le habían practicado en la prisión eran negativos. Según esos reportes, el Pato Core no debía salir en libertad. Así fue que se transformó en uno de los tres errores en los últimos meses del sistema que entrega beneficios a reos de buena conducta.
El primero de esos errores fue el 11 de diciembre de 2011, cuando Carlos Deformes Lerdo, de 41 años, salió de la cárcel de Colina II con libertad dominical. Gendarmería le dio el beneficio “toda vez que ha realizado un buen aprovechamiento de su tiempo en reclusión y una salida al medio libre lo ayudará a consolidar los logros ya alcanzados”. Según publicó La Tercera, los diez integrantes del Consejo Técnico analizaron su caso con tres informes: uno psicológico, uno social y otro ocupacional. Todos indicaron que Deformes estaba apto para reintegrarse a la sociedad. Pero el mismo día que salió, ingresó a la fuerza a un departamento de una pareja en Ñuñoa, amarró al hombre y violó a la mujer. No volvió a la prisión. En los días siguientes, con otros dos asaltos con intimidación, se convirtió en el delincuente más buscado del país, hasta que el 24 de ese mismo mes Carabineros lo atrapó. Poco menos de 30 días después, Carlos Deformes se suicidó en prisión.
Después vino el caso de Carlos Almendras Almendras. Él cumplía desde 2004 una condena de 15 años en Colina II por dos robos con intimidación. Así fue hasta el 12 de febrero de este año, cuando Gendarmería decidió concederle la libertad dominical. Ese día salió libre, pero no volvió. Tres días después, apuñaló 15 veces a su mujer e hirió a su hija en Lo Barnechea.
¿Qué está fallando en el sistema de beneficios carcelarios? En la siguiente entrevista que CIPER realizó al subdirector técnico de Gendarmería, Miguel Ángel Jiménez Segura, se explica cómo funcionan los Consejos Técnicos que la institución tiene en cada penal del país y cómo se decide quién está apto para reinsertarse en la sociedad, pasando por alto informes que recomiendan lo contrario. También cómo los beneficiarios quedan en libertad de acción, sin ningún tipo de control, mientras están en la calle.
-Estamos trabajando en mejorar la política de otorgamiento de beneficios, no para disminuirlos, sino para disminuir el riesgo. Pero ese riesgo siempre va a existir –dice Jiménez.
Miguel Ángel Jiménez Segura
“NO TENEMOS NI HERRAMIENTAS NI RECURSOS PARA SEGUIR AL INTERNO CUANDO SALE CON BENEFICIO DE LIBERTAD”
Instalado en la subdirección técnica de Gendarmería, este abogado de la Universidad Gabriela Mistral enfrenta una dura tarea desde uno de los ejes donde se ejecutan políticas públicas para enfrentar el recrudecimiento de y la delincuencia y, en especial, de delitos violentos. Tras doce años de ejercicio de su profesión en el sector privado, Miguel Ángel Jiménez Segura desembarcó en la Corporación de Asistencia Judicial de la Región Metropolitana y en la Defensoría Penal Pública de Santiago. En esta entrevista explica por qué se le concedieron beneficios penitenciarios a Patricio Ahumada, uno de los agresores de la golpiza mortal a Daniel Zamudio, y qué pasará en su institución a partir de las tres historias violentas que en tan sólo tres meses pusieron en tela de juicio la forma en que se está aplicando esa política pública.
-Patricio Ahumada Garay, el líder de los cuatro jóvenes que le propinó la brutal golpiza a Daniel Zamudio, la que terminó con su vida, gozaba ese día –el 3 de marzo- del beneficio penitenciario de libertad por el fin de semana. ¿Dónde estaba recluido y qué proceso se llevó a cabo para otorgarle dicho beneficio?
Patricio Ahumada estaba con beneficio de fin de semana: salía el viernes a las 18:00 horas de la unidad y regresaba el domingo por la noche. Y hasta el viernes de la siguiente semana permanecía privado de libertad en la Cárcel de San Miguel. Ahora, lo que pasa es que después del incendio en San Miguel, nosotros -como dirección nacional de Gendarmería- tomamos algunas decisiones con respecto a este penal. Primero, intervenirla desde el punto de vista de la infraestructura y luego transformar esta unidad en reclusión femenina. Para poder hacer esta intervención yo necesito sacar a la población penal que está ahí y distribuirla en otras unidades penales. Entonces, Ahumada obtuvo el beneficio en San Miguel, porque ahí estaba cumpliendo su condena, pero por este proyecto de intervención, él fue trasladado al Penal Colina I.
-¿Cómo funciona y quiénes componen el Consejo Técnico de Gendarmería que tiene bajo su responsabilidad el otorgamiento de beneficios penitenciarios?
Está integrado por el jefe de la unidad penal respectiva, por otros oficiales de esa misma unidad penal, un asistente social, un psicólogo, un terapeuta ocupacional, el director de la Escuela de Gendarmería y otras personas que eventualmente pueda invitar el jefe de la unidad que en definitiva es quién preside el Consejo Técnico, autónomo en cuanto a sus decisiones y por tanto ninguna autoridad de la institución o ministerial puede influir en sus decisiones.
-¿Cuál es la mecánica del otorgamiento de beneficios?
La otorgación de beneficios tiene una forma de trabajo que parte por entrevistar a la persona que está postulando al beneficio. Como paso previo es necesario que esa persona reúna ciertos requisitos que dicen relación al tiempo de condena transcurrido y la buena conducta. Otro requisito, más de fondo, es haber cursado algún plan de estudio o haber participado de los talleres laborales. Bueno, la persona postula al beneficio y es entrevistado por este grupo multidisciplinario, y una vez que termina esta etapa de postulación, el Consejo Técnico se reúne y empieza a analizar caso a caso. En esa instancia se decide quiénes de los que están postulando van a tener derecho a un beneficio.
-En definitiva, ¿la última palabra en estos beneficios la tiene el jefe de la unidad penal donde está recluida la persona?
Sí, el jefe de la unidad es el que decide en base a lo que expone este grupo multidisciplinario.
-¿Qué argumentos uso el jefe de la unidad respecto de la decisión de otorgar beneficios a Patricio Ahumada?
Patricio Ahumada demostró estar matriculado en un instituto para nivelar sus estudios. Primero, se le concedió el beneficio de la salida dominical el 29 de septiembre de 2011. Se aprobó por unanimidad y cumplió su beneficio: no quebrantó y no dejó de presentarse cada domingo en la unidad. El segundo beneficio se le otorgó el 28 de octubre, por mayoría de votos: salida controlada al medio libre, restringida solamente a fines educativos, para que él asistiera a este instituto los días sábados de 09:00 a 18:00 horas. Y finalmente, el 25 de enero de 2012 se aprueba por unanimidad el permiso de salida por fines de semana, que fue el beneficio que estaba gozando en el momento que fue detenido para posteriormente ser formalizado por la agresión a Daniel Zamudio.
-¿Quién se encarga de hacer el seguimiento en libertad a los reos beneficiados con salida en cualquiera de sus modalidades, y en qué consiste?
El seguimiento significa que usted sale en la mañana y regresa en la tarde o sale el fin de semana y regresa el domingo y aquí empieza un trabajo del jefe de la unidad y los compromisos con el propio interno, con sus familiares, con el Consejo Técnico, que además entrevista a algunos familiares. La asistenta social debe entrevistarse con los familiares, ver su relación social y recabar otros antecedentes que van influyendo en el mejor diagnóstico de las posibilidades de esa persona de reinsertarse o no.
-Si uno entra al Facebook de Patricio Ahumada, en enero pasado tiene un mensaje que dice: “Mueran todos”. ¿Hay alguien en Gendarmería que haga ese tipo de seguimiento y análisis?
Por eso le digo, el interno sale con el beneficio de salida dominical, evidentemente podría haber una llamada telefónica, pero el control se produce cuando el interno regresa a la unidad penal. Después de haber gozado de libertad ese día domingo, durante la semana los profesionales del área técnica van trabajando con él respecto de qué problemas tuvo, cómo enfrentó ese proceso de libertad con su familia y con sus amigos. Por ejemplo, si el interno llega con hálito alcohólico, se reúne el Consejo Técnico y decide suspender el beneficio.
-Justamente el domingo 29 de enero, el primer fin de semana que Patricio Ahumada gozó de ese beneficio, él posteaba en Facebook : “Con flor de caña hoy después de 4 años sin saber lo que era eso, saludos a todos”. 
Desconozco la conducta de Ahumada Garay mientras estaba gozando de su beneficio. Nuestras atribuciones están cuando él llega a la unidad penal y cómo el área técnica va a abordando su comportamiento según lo que él relata y también lo que cuenta su familia. Nosotros no tenemos las herramientas y los recursos para que, una vez que el interno sale en libertad, seguir al condenado durante su proceso de beneficio. Por ejemplo, el año pasado otorgamos alrededor de 7.099 beneficios, y los quebrantamientos fueron menos del 5 % de ese universo: personas que no se presentaron a la unidad penal. Las causas son variadas. Ahora estamos definiendo una metodología de trabajo para efectos de determinar un factor de reincidencia, de quién cumple con beneficio su condena y quien no. Porque además, está el tema de los beneficios intra-penitenciarios y la libertad condicional, la madre de todos los beneficios.
-Y si hay personas que no están de acuerdo dentro del Consejo Técnico con otorgar beneficios a determinada persona, ¿qué pasa?
Hay que tener muy en cuenta que nosotros trabajamos con herramientas de Ciencias Sociales, que no es exacta: no existe ningún test, ningún mecanismo que pueda predecir la conducta humana. Si existiera, debiésemos cambiar todo nuestro sistema penal y la gente ser condenada antes de que cometa el delito. Por tanto, respecto de una persona que tiene buena conducta, que saca provecho a los talleres laborales y/o educacionales, son antecedentes que toma el jefe de la unidad para autorizar o no el beneficio no obstante la opinión puntual de algún profesional que diga en su informe: “No recomiendo a este condenado para un beneficio”. >Pero la decisión en definitiva se toma y una cosa es el informe y otra el Consejo Técnico que adopta la decisión.
-Frente al quebrantamiento de su beneficio penitenciario que protagoniza Patricio Ahumada, ¿qué proceso inicia Gendarmería? ¿O queda en ese universo del 5% que infringe el beneficio?
Cuando suceden este tipo de situaciones, que por supuesto a nadie reconforta, lo primero que nosotros hacemos es empatizar con el dolor de las familias, el dolor de la víctima. Y de ahí uno se plantea cómo mejorar los procesos internos, sobre todo cuando se da la coincidencia de que en un lapso muy breve de tiempo se suceden tres casos noticiosos de importancia de condenados que estaban cumpliendo con beneficio: el caso de Carlos Deformes Lerdo de Tejada, el de Carlos Alberto Almendras Almendras y el de Ahumada Garay.
Estamos trabajando en mejorar la política de otorgamiento de beneficios, no para disminuirlos, sino para disminuir el riesgo. Pero ese riesgo siempre va a existir. Ahora, para terminar de contestar su pregunta: sí, se van hacer los sumarios correspondientes para efectos de determinar si el proceso de otorgamiento de beneficios fue objetivo y si hubo irregularidades.
-Y si se concluyera que sí hubo irregularidades, ¿qué se hace?
Se aplica el Estatuto Administrativo que establece las sanciones. Eso lo determina el fiscal administrativo después de su investigación.
-¿Y la responsabilidad recae en el jefe de la unidad en que estaba privado de libertad Patricio Ahumada?
No necesariamente. Eso será producto de la investigación. Si el sumario arroja que hay responsabilidad, evidentemente. Ahora, la lógica nos indica que una de las responsabilidades principales es la del jefe de la unidad, porque además es el presidente del Consejo Técnico.
-En los casos anteriores, el de Carlos Alberto Almendra y Carlos Deformes, ¿se hizo sumario administrativo? ¿La psicóloga que hizo el informe positivo del reo que incurrió en violación aún sigue siendo funcionaria de Gendarmería?
Sí. Los sumarios están en proceso y evidentemente mientras duren hay que respetar el principio de presunción de inocencia. Respecto de la sicóloga, mientras el fiscal no determine una sanción, ella no tendría ninguna razón para dejar de trabajar en Gendarmería. Más aún en el caso de esta persona, que por lo que salió en algunos medios de prensa, fue involucrada sentimentalmente con el reo, cosa totalmente falsa y que le ha traído problemas personales.
-Para alguien que tiene acceso al historial penal y judicial de Patricio Ahumada puede ser incomprensible que haya gozado del beneficio de salida en libertad por el fin de semana. ¿Qué explicación tiene usted para ello? (Link a historial judicial)
Hay cosas que como sociedad tenemos que entender estemos de acuerdo o no: las violaciones a los derechos más graves se sancionan con una pena privativa de libertad; y el Derecho Penal es el derecho de última frontera. Cuando la persona cumple su condena, el ya pagó su deuda con la sociedad. En dogmática penal podríamos decir: “el está en paz con la sociedad, ya cumplió su condena”, y no puede ser condenado nuevamente ni sancionado por ese hecho. Por tanto, a lo que tenemos que remitirnos como institución, es a la condena que actualmente está cumpliendo esa persona. Porque esas condenas anteriores fueron tomadas en cuenta al momento que recibió su última condena. Ahí están las circunstancias agravantes de responsabilidad criminal contempladas en el Código Penal que los jueces de garantía u oral en lo penal consideran para efectos de determinar la pena una vez que la persona es considerada culpable.
Nosotros recibimos a una persona condenada con todos estos antecedentes y como institución, yo me tengo que preocupar de la condena que está cumpliendo hoy esa persona y analizar y tomar en consideración su conducta durante todo el tiempo que esté cumpliendo esa condena. Insisto, si Ahumada tuvo una buena conducta, demostró disposición al cambio, como es matricularse en un instituto para nivelar sus estudios; si se sometió a todos los requisitos que están regulados en nuestra legislación, yo no puedo negarle su beneficio, no importa el delito por el cual haya sido condenado. Yo no puedo discriminar arbitrariamente una persona. Que los procesos hay que corregirlos, evidente; pero estas políticas generales de cumplimiento de condena no pueden paralizarse. Como sociedad no nos podemos olvidar por 5, 10 ó 15 años, por el tiempo que dura la condena, de las personas que están cumpliéndola y acordarnos de ellos sólo cuando egresan. Porque si no se acercó paulatinamente a su libertad, si no tuvo oportunidades laborales ni de relacionarse con su familia, después que cumple su condena lo más probable es que esa persona va a reincidir.
-¿Qué grado de importancia le otorga usted a los beneficios en la reinsersión de los presos?
Es una herramienta de reinserción sumamente potente ya que está demostrado a nivel internacional que en la medida que el condenado se enfrenta gradualmente a su proceso de libertad, tiene mayores posibilidades de reinserción versus el interno que cumple su condena de principio a fin. Así están configurados los consejos técnicos y así funcionan. De esa forma, Gendarmería puede tener un control respecto del condenado que está haciendo uso de un beneficio: lo puede ir siguiendo en su proceso. Y está también el beneficio de salida dominical, de fin de semana y de salida controlada al medio día. Desde el año pasado tenemos un instrumento jurídico nuevo: el estatuto laboral del condenado que establece el permiso diario de salida para trabajar.
-¿Cuáles son las estadísticas que ustedes manejan respecto de este aspecto esencial que son los beneficios penitenciarios en vista de la reinserción?
Y sí, tenemos un dato duro que usted puede chequear: entre aquellos que cumplen condena privados de libertad desde el día uno hasta el último de su pena, la tasa de reincidencia es de un 50 %. Y está el otro universo: la gente que cumple su condena en libertad, a través de medidas alternativas como remisión condicional de la pena, libertad vigilada y reclusión nocturna, la tasa de reincidencia es del 27 por ciento.
Una persona que comete un delito de robo con intimidación, en que la pena parte en 5 años y un día, y no tiene antecedentes anteriores y colabora con la investigación, va a tener una pena de 3 años y un día y lo más probable es que va a cumplir esa pena en libertad.
-Eso significa otra mirada totalmente distinta sobre cumplir condenas en la cárcel como única salida.
Como sociedad tenemos que entender que la cárcel no es la única solución para el conflicto penal. Y por eso nuestro gobierno esta modificando la Ley 18.216. ¿Para que?: para que tengamos un sistema de cumplimiento de pena más eficiente y efectivo. Y junto con la remisión condicional de la pena, se agrega la libertad vigilada intensiva, la prestación de servicios en favor de la comunidad, la reclusión parcial domiciliaria y la expulsión de los extranjeros.
Pero también esta ley, en un tiempo de tres años, proyecta lo que se llama la pena mixta, es decir, que la persona va a cumplir un tiempo su pena privada de libertad, y si cumple ciertos requisitos y pasado un tiempo, cumplirá su pena con libertad vigilada. Y ahí sí va a haber una intervención más directa por parte de Gendarmería. Nosotros no nos quedamos solamente en el problema, tratamos de solucionarlo. Estos cambios no pueden ser de un año para otro. Porque hay que entender que Gendarmería ha sido completamente abandonada por el Estado y la sociedad en cuanto a la inyección de recursos, infraestructura, capacitación de profesionales, etc.
-¿Qué balance saca Gendarmería de estos tres casos de personas que gozaban de beneficios penitenciarios y que protagonizan actos de extrema violencia en los tres primeros meses de este año?
Lo negativo es el cuestionamiento de uno como profesional respecto de estos hechos. Sobre todo lo que dice al sufrimiento de las familias que se han visto involucradas en estos tres hechos. Hay un cuestionamiento como profesional y como persona. En segundo lugar, hay que reconocer que el proceso a lo mejor es imperfecto y tener la voluntad de no echarle tierra para llegar y decir: “se terminan los beneficios”. Así pasaba antes y se aplicaba con eso un castigo adicional al resto de la población penal. Creo que lo que debemos hacer es lo contrario: tener la visión de decir este es el camino correcto, por la experiencia comparada, pero tenemos que mejorar los procesos para disminuir los riesgos. Y eso sí es un problema de la sociedad completa. Porque el riesgo siempre va a estar presente, no importa si yo tenga los mejores psicólogos forenses del país. Porque hay que saber que si bien a nosotros nos exigen muchos resultados, en psicología forense estamos retrasados 30 años con respecto al resto del mundo. Es un problema que tiene que recoger la sociedad. Nosotros estamos trabajando en revertir esta situación, pero como política publica, los beneficios penitenciarios son necesarios y dan buenos resultados.



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