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martes, 10 de septiembre de 2013

Gabriel Salazar: “Las FF.AA. no han hecho otra cosa en Chile que aplastar siempre al mismo sector de la nación”

10 DE SEPTIEMBRE DE 2013

"Un sector de nuestra sociedad atacó al otro sector de una manera salvaje, brutal, y esa herida no se cierra fácilmente", sostuvo el Premio Nacional de Historial.

El Premio Nacional de Historia, Gabriel Salazar, aseguró que con decir “perdón” o “reconciliación” no se resuelve la herida social del país a 40 años del golpe de Estado.
“La herida es interna en la sociedad chilena, no es llegar y borrarla con decir ‘perdón’ o ‘reconciliación’, hay que resolver el problema de fondo, y no sólo porque las Fuerzas Armadas han estado prácticamente masacrando a sus propios conciudadanos desde el siglo XIX…23 veces!…ha sido un caso único en el mundo”, sostuvo el académico de la Universidad de Chile en entrevista en Radio ADN.
“Tenemos unas FF.AA. que no han hecho otra cosa en Chile que aplastar siempre al mismo sector de la nación, que coinciden con ser los partidarios de desarrollar la producción, no el comercio; la descentralización, no al centralismo de Santiago; los que siempre han luchado por la participación ciudadana; los que han defendido las libertades públicas reales”, agregó.
“Un sector de nuestra sociedad atacó al otro sector de una manera salvaje, brutal, y esa herida no se cierra fácilmente, porque aún cuando hay acusados suavemente y sin torturas, la herencia que ellos dejaron, el producto final de esas acciones de violación de los derechos humanos, que es el modelo neoliberal, el Estado, mercado y educación que tenemos, está intacto”, concluyó el historiador.
http://www.elmostrador.cl/pais/2013/09/10/gabriel-salazar-las-ff-aa-no-han-hecho-otra-cosa-en-chile-que-aplastar-siempre-al-mismo-sector-de-la-nacion/

jueves, 5 de septiembre de 2013

Chile: 40 Voces 40 Años: GABRIEL SALAZAR "Allende no era Fidel"




Publicado el 03/09/2013

Gabriel Salazar, historiador y académico de la Facultad de Filosofía y Humanidades y de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile. Obtuvo en 2006 el Premio Nacional de Historia. Entre sus principales publicaciones se encuentran los libros Labradores, peones y proletarios (1986), La violencia política popular en las grandes Alamedas (1990), los cinco tomos de la Historia contemporánea de Chile, realizados junto a Julio Pinto (1999-2002), Ser niño Huacho en Chile (2006), entre otros. Sus obras se destacan por contribuir a la historia social chilena, especialmente por el rescate y el estudio del "sujeto popular".

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A 40 años del bombardeo a La Moneda, que dio inicio a los 17 años de la dictadura comandada por el militar Augusto Pinochet, presentamos el proyecto "40 voces, 40 años", una recopilación de testimonios de personalidades públicas que hablan sobre el 11 de septiembre de 1973 y reflexionan sobre cómo este hecho configura el Chile actual.

Los 40 personajes de la serie son reconocidos por su trayectoria pública y sus testimonios están disponibles a partir del 1 de septiembre.

Equipo
Realizadores: Felipe Araya y Patricio Escobar.
Producción: Joaquín Villegas, Fabián Valdés, Leonel Retamal.
Idea original: Réplica producciones
Música: Alpha-Stronggah

www.replicapro.cl/40voces
Twitter @ReplicaProCl
Facebook.com/ReplicaPro.cl


viernes, 21 de septiembre de 2012

Patria Asesina


…Entonces lo que hizo Portales fue organizar y costear ‘de su platita’ un ejército mercenario y dio un golpe de Estado y con ese ejército con- struyen un Estado ‘a su pinta’, un Estado con un ejército privativo de esa oligarquía y que gobierna desde 1833 hasta 1925. Este Ejército además actuaba como policía interna debido a la incapacidad de la otra policía para con- trolar a las masas marginales y como ejército externo. Y el único método para establecer el orden fue ‘matar rotos’… El ejército chileno ha combatido más hacia adentro que hacia afuera. Comenzó combatiendo a los Mapuche en la frontera, primero, y luego durante todo el siglo XIX y XX yo he contado 23 masacres y todas contra la clase popular

Gabriel Salazar

SIGLO XIX: CHILE, PAIS EN GUERRA

El estado chileno habría sido constructor de la sociedad, a través de la guerra. Históricamente se procedió por medio de las armas, se incorporó la violencia como tradición institucional que ha constituido una memoria cultural para resolver nuestros conflictos. Se comprende entonces el lema del Escudo Nacional “por la razón o la fuerza”.

La memoria social chilena fue modelada en la violencia. Si se analiza la forma en que se han resuelto los problemas y las contradicciones sociales tanto en el plano institucional como en el plano político y social, la solución ha sido militar en todos los casos, sin excepción. La sociedad chilena, ha estado marcada por el ejercicio de una violencia, que a veces ha sido militar y a veces de otro tipo.

En el siglo XIX después de la Primera Junta Nacional de Gobierno se vive permanentemente en guerra. Desde la ofensiva de
1813 lanzada por el Virrey del Perú, para la reconquista de Chile, hasta la derrota definitiva de los españoles en 1818 donde comenzaría realmente la vida independiente de España.

O’higgins nombrado Director Supremo en 1818, debe renunciar a su cargo en 1823 debido al rechazo de su mandato el cual fue una verdadera dictadura.

El poder lo asume el general Ramón Freire, quien emprende una guerra contra el resto de los realistas afincados en Chiloé. Luego con la unión de los pelucones (conservadores), estanqueros y o’higginistas, vendrá la batalla de Ochagavía que produce la caída del régimen liberal e instaura el gobierno de José Ovalle.

En 1830 en la batalla de Lircay se produce el triunfo definitivo de los pelucones y sus aliados iniciándose así la república conservadora.

En 1831 el general vencedor José Joaquín Prieto quien gobierna el país, de la mano de Portales, en forma dictatorial se embarca en la guerra contra la Confederación Perú- Boliviana de Santa Cruz que duró desde 1836 a 1839.

En 1851 después del gobierno del general Bulnes y para evitar la asunción de Manuel Montt como presidente se produce un levantamiento que es sofocado en la batalla de Loncomilla.

Entre 1864 y 1866 vendrá la guerra naval contra España y trece años más tarde la guerra del Pacífico desde 1879 hasta 1883.

Como es posible observar desde 1813 hasta 1883, las guerras, batallas y alzamientos militares fueron una constante en el estado chileno. Las luchas políticas, alianzas y características de los gobiernos no son abordadas en esta apretada síntesis histórica. Lo que se pretende sacar a luz es la inexactitud del discurso que nos dice que hemos sido siempre una nación pacífica y democrática.

Un genocidio llamado“Pacificación de la Araucanía”

Históricamente el pueblo Mapuche, nunca ha intentado invadir otros territorios, este pueblo originario no ha usurpado la propiedad de otros pueblos, sólo ha tenido que defenderse para que no le siguieran robando, primero contra los ladrones que marchaban detrás de la cruz cristiana, los imperialistas españoles, que finalmente al no conseguir derrotarles militarmente, tuvieron que respetar por lo menos parte del territorio.

Pero los principales ladrones (usurpadores) del territorio mapuche, el Walpamu, fueron la elite oligárquica y luego burguesa del Estado chileno y argentino.

En el gobierno de O’higgins se comprometió a respetar el acuerdo firmado entre los españoles y mapuche en el Parlamento de Quilín, celebrado el 6 de enero de 1641, según el cual la zona entre el Bío-Bío y el Toltén era autónoma y perteneciente a las comunidades originarias, acuerdo ratificado el 13 de febrero de 1726 por el Parlamento de Negrete, los posteriores gobiernos republicanos violaron las propias resoluciones firmadas por el primer presidente de Chile.

Tras la masacre y la derrota de la resistencia Mapuche, el estado chileno instalo al pueblo Mapuche en reducciones, y les concedió títulos de mercedes por tierras marginales donde debieron instalarse. Pero el Estado agrego un engaño adicional, los títulos de mercedes no fueron inscritos en el conservador de bienes raíces, con lo cual las tierras no aparecían con propietario mapuche.

La “Pacificación de la Araucanía”, no es más que el asesinato de miles de Mapuche, mujeres, niños y ancianos, un genocidio que tenía como único objetivo, la apropiación de las tierras Indigenas.

La “huelga grande” de 1890

En 1890 tuvo lugar la primera huelga general de Chile y de Latinoamérica, iniciada en Iquique el 2 de julio por impulso de los trabajadores portuarios y que se extendió hasta las minas de carbón de Lota y Coronel, pasando por Valparaíso y Viña del Mar, y fue ampliamente reprimida tanto por el gobierno de Balmaceda como por los patronos.

Los motivos de la huelga fueron aumentos de salarios, supresión de la ficha—salario, pago del salario en moneda de plata en lugar de papel moneda para contrarrestar la inflación y mejores condiciones de trabajo.

Los lancheros de Iquique iniciaron la lucha el 2 de julio de 1890 con una concentración de 5.000 personas. La huelga se extendió el 17 de julio a toda la provincia de Tarapacá, a las oficinas de San Donato, Ramírez, Tres Marías, Sacramento, San José, Peña Chica, Constancia, Mercedes, Rozario, etc., abarcando unos 10.000 obreros de las salitreras y a los portuarios de Pisagua. El 3 de julio se plegaron los portuarios de Arica.

El 11 de julio estalló el paro en Antofagasta, encabezado por los ferroviarios. Las manifestaciones, que llegaron a contar con 3.000 huelguistas en esta ciudad, fueron reprimidas por los militares, registrándose numerosas muertes y heridos.

El 21 de julio comenzó la huelga en Valparaíso. Los obreros de la Compañía Sudamericana de Vapores se pusieron a la cabeza del movimiento, recibiéndose de inmediato el a poyo de los portuarios y panaderos. En la tarde de ese día, casi todos los trabajadores de Viña del Mar y Valparaíso estaban plegados a la huelga. El ataque de las fuerzas represivas en Valparaíso provocó la masacre de 12 muertos y 500 heridos. Los desórdenes duraron tres días, del 21 al 23 de Julio. A pesar de la represión, la huelga de los lancheros, jornaleros, panaderos y mecánicos continúo varios días. El movimiento huelguístico se extendió durante el mes de julio de 1890 a Santiago, Quillota, Talca, Lota y Coronel.

Genocidio Selk’nam

Julius Popper

El genocidio de los selk’nam (u onas) de Tierra del Fuego tuvo lugar entre la segunda mitad del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX.

Los selk’nam tuvieron un trágico final. Tras cientos —quizás miles— de años de vida seminómada, hacia fines del siglo XIX la isla concitó el interés de las grandes compañías ganaderas. La introducción de las estancias ovejeras creó fuertes conflictos entre los nativos y los colonos europeos, Argentinos, Chilenos y loberos chilotes, que adquirió ribetes de guerra de exterminio. Las grandes compañías ovejeras llegaron a pagar una libra esterlina por cada selk’nam muerto, lo que era confirmado presentando manos u orejas. Las tribus del norte fueron las primeras afectadas, iniciándose una oleada migratoria al extremo sur de la isla para escapar a las masacres. En busca de alternativas a la matanza, en 1890 el Gobierno chileno cedió la isla Dawson, en el estrecho de Magallanes, a sacerdotes salesianos que establecieron allí una misión, dotada de amplios recursos económicos. Los selk’nam que sobrevivieron al genocidio fueron virtualmente deportados a la isla, la que en un plazo de 20 años cerró dejando un cementerio poblado de cruces. Ni un solo selk’nam sobrevivió a la pérdida de la libertad.

Huelga de Valparaiso (1903)

El 15 de abril de 1903 se inició en Valparaíso un movimiento que alcanzó contornos dramáticos. Se declararon en huelga 600 estibadores de la P.S.N.C. al serles rechazadas sus peticiones cíe mejoramiento económico. Se sumaron a ellos los estibadores de la C.S.A.V., los vaporinos, tripulantes, lancheros, hasta paralizarse totalmente el Puerto. Se agregan los jornaleros de aduana. Los patrones y las compañías traen, entonces, gente de afuera, originándose incidentes graves. En Santiago se realizan actos de solidaridad, el 11 de mayo, y en ellos se destaca como orador el dirigente anarquista Magno Espinoza. El 12 de mayo, en el Puerto, los huelguistas llegan a los muelles a impedir el trabajo de los rompehuelgas, produciéndose violentos choques, con muertos y heridos. Desembarca la marinería, pero se niega a disparar. Los obreros incendian el edificio de la Compañía Sudamericana de Vapores; luego, tratan de quemar “El Mercurio”, cuyo personal mata a siete manifestantes. (Desde entonces lo denominaban “Matasiete”.) Incendian el malecón y diversos edificios; asaltan agencias de préstamos y despachos. Hubo más de 50 muertos y 200 heridos, y centenares de detenidos. El Gobierno envió seis regimientos para mantener el orden público. Sólo el 16 de mayo volvió la normalidad a Valparaíso. La solución del conflicto quedó entregada a una Comisión Arbitral, y ésta dio su fallo el 4 de agosto.

Ante la inmensidad de la huelga, la misma tarde del día 12 las Compañías cedieron y debieron entregar gran parte de lo solicitado por los huelguistas.

Huelga de la carne Santiago (1905)

El 22 de octubre de 1905, Santiago fue remecido por una protesta generalizada: la llamada “huelga de la carne”. Esta se inició a partir de una manifestación para pedir la rebaja del precio de la carne, el que era alto debido al impuesto que gravaba la internación de ganado argentino. Esto hacía imposible el consumo de carne para los más pobres.

Los manifestantes llegaron en pacífico desfile hasta La Moneda, y solicitaron audiencia con el Presidente Riesco. Sin embargo, a medida que la marcha avanzaba, había aumentado el número de manifestantes, juntándose -según la prensa de la época- alrededor de 25 a 30 mil personas frente a La Moneda.

Los ánimos comenzaron a impacientarse hasta que se llegó a un enfrentamiento, que la fuerza pública trató de contener a balazos. La violencia se prolongó casi una semana, que ha sido llamada la “semana roja”. La información respecto del número de muertos dio cuenta de entre 200 a 250 muertos.

Masacre de Antofagasta (1906)

En Antofagasta, el 1 de febrero de 1906, los operarios del ferrocarril de Antofagasta a Bolivia presentan a su administra­ dor una solicitud, pidiendo hora y media para almorzar, pues con una hora no alcanzaban a llegar a tiempo, motivo por el cual los multaban y castigaban abusivamente. Es rechazada, y dos días después se declaran en huelga; se les unen los obreros do la Compañía de Salitres (quienes solicitan un 20% de aumento de salarios); pronto solidariza la Mancomunal y se paran los portuarios y fábricas. Llega el crucero “Blanco Encalada”, desembarca tropas con ametralladoras; se forman

guardias de oí den. El martes 6 de febrero se lleva a efecto un mitin en la plaza Colón. La guardia de orden y la tropa disparan: quedan 48 muertos. El pueblo desesperado quema agencias, diarios, almacenes. La represión total dejó más de 100 muertos. Se clausuró “La Vanguardia” y se apresó a su personal y al del periódico “El Marítimo”.

Matanza de Santa Maria de Iquique (1907)

Ese día el ejército, comandados por el general Roberto Silva, bajo órdenes del ministro de interior Rafael Segundo y del presidente Pedro Montt Montt, abrió fuego contra una marcha de unos 10.000 mineros (algunos incluso estiman 14.000) chilenos, bolivianos y peruanos (con sus familias), de las salitreras del interior; que habían marchado a la ciudad en protesta por condiciones de trabajo dignas, eliminación de las fichas y jornadas laboral más flexibles, y que se habían alojado en la escuela. Fueron asesinadas en poco más de 3 minutos, más de 3.500 personas (no se supo nunca el número exacto y la versión oficial del ejército cifró en solo 140 muertos ). Los sobrevivientes de la matanza posteriormente fueron llevados literalmente a sablazos hasta el local del Club Hípico, y desde allí a la pampa, donde se les impuso un régimen de terror.

Años más tarde, el 14 de diciembre de 1914 exactamente, en pleno centro de Santiago, Antonio Ramon Ramon, un anarquista español, vengando la muerte de su medio hermano, Mauricio Vaca, que fue muerto cruelmente en masacre; asesto sobre Silva Renard cinco puñaladas, una de ellas, obligo al general llevar un parche en el ojo hasta su muerte en 1920.

Masacre Puerto Natales y Puerto Bories (1919)

El 23 de enero de 1919 fue un día trágico. Aún es recordado en la memoria natalina la matanza que se sucedió en Bories, la cual dejó un saldo de diez muertos, seis trabajadores y cuatro carabineros. Dos son las tesis del porqué sucedió todo. La primera habla de un fuerte discusión entre los obreros con el capataz que terminó a balazos sucediéndose una serie de amotinamientos, mientras que la versión oficial habla de peticiones desmedidas por parte de los empleados, que al ver sin respuesta a sus peticiones decidieron incendiar las instalaciones.

Masacre de la federación obrera de Magallanes (1920)

En la madrugada del 27 de julio de 1920 comienza una de las mas grandes matanzas ocurridas en Magallanes. Los grupos civiles se hacían llamar la “guardia blanca” y que dependía de los intereses de la clase burguesa, en conjunto a ello, inician el ataque a la F.O.M sitiando el lugar por las cuatro esquinas y disparando desde los distintos puntos a la federación, con golpes de hachas y combos entrar al lugar, los llamados “guardianes del orden publico” y en forma inhumana arrasan con todo lo que encuentran al pasar. Los obreros que se encontraban en el lugar resisten el ataque y son asesinados cobardemente.

Luego los verdugos incansables prenden fuego al lugar para no dejar rastro de los crímenes cometidos. Muchos obreros lograron escapar pero fueron detenidos sin ninguna razón. Varios estaban fuertemente golpeados muriendo al día siguiente. En el lugar se encontraron cuatro cadáveres carbonizados y solo uno pudo ser identificado. Nunca se a logrado saber cuantas personas murieron pero se cree que fueron alrededor de treinta los que murieron. El hecho estuvo rodeado de contradicciones y mentiras por parte de las autoridades de la época. Solo la historia se ha encargado de contarnos la verdad de lo ocurrido en aquella masacre del 27 de julio de 1920.

Matanza de San Gregorio (1921)

Ante el anuncio del cierre de la oficina salitrera de San Gregorio, a comienzos del mes de febrero de 1921, un grupo de obreros decide permanecer en ella hasta el pago de su desahucio, evento que nunca se realizaría.

“..El jueves 3, al mediodía, se concentraron en la salitrera mil trescientos trabajadores. Avisadas de este hecho, las autoridades enviaron nuevos refuerzos de tropa. A las cinco y media de la tarde del mismo jueves 3, los trabajadores reunidos se presentaron al administrador, don Daniel Jones, quien los recibió acompañado del teniente Argandoña, del Regimiento Esmeralda, y del teniente Gaínza, del destacamento de carabineros. Veinte pasos antes de llegar a la administración, el teniente Argandoña, ordenó hacer alto, lo que los obreros no aceptaron, estimando irracional la orden. En vista de esto, el teniente Gainza hizo fuego y el teniente Argandoña ordenó también hacer lo mismo. Mientras la tropa de veinte soldados y ocho carabineros hacía fuego, algunos obreros los imitaron avanzando sobre ellos. Los soldados huyeron haciendo fuego en retirada. Indignados los trabajadores al verse masacrados, lincharon al teniente Argandoña y al cabo Faúndez, únicos militares que cayeron a sus pies; también fue ultimado el administrador, don Daniel Jones. Entre los trabajadores se calcula en sesenta el número de muertos y en un centenar los heridos. Este resultado prueba que los trabajadores carecían de armas de fuego…”

Masacre de Marusia (1925)

Hechos ocurridos en marzo de 1925, y fue la respuesta del gobierno de Chile bajo la presidencia de Arturo Alessandri a una huelga por los trabajadores de una mina de salitre que conduce a más de 500 muertos, más de noventa por ciento son huelguistas o sus familiares.

El sindicato, bajo el liderazgo de Domingo Soto, tenía miedo de represalias, y especialmente de otra masacre como la que había sucedido unos años antes en San Gregorio, por lo que decidió tomar varias medidas preventivas. Se pusieron en contacto con las otras minas, y propusieron volar las vías del ferrocarril con el fin de impedir la llegada de los rompehuelgas. El gobierno, al tener conocimiento de los disturbios, respondió enviando a cuarenta soldados bajo el mando del capitán Gilberto Troncoso, conocido como la “Hiena de San Gregorio” por su comportamiento violento.

Las mujeres de Marusia se organizaron bajo la dirección de Selva Saavedra, y decidieron resistir el avance de las tropas. Cuando los soldados llegaron, entraron a la ciudad disparando. Un grupo de trabajadores respondieron lanzando cartuchos de dinamita en ellos, matando a varios soldados y apoderándose de sus armas. Entonces, los trabajadores organizaron una contraofensiva, tomando el relevo el depósito de explosivos de la mina y el corte de los cables telegráficos. El capitán Troncoso, se vio obligado a retirarse.

Los mineros procedieron a armar toda la ciudad (cerca de 2.400 personas). En una asamblea abierta, los dirigentes sindicales propusieron negociar su rendición, mientras que algunos mineros defendieron un llamamiento a la ayuda de los trabajadores de otras minas. Al final, una moción de Soto que se preguntó el sacerdote del pueblo para mediar fue aprobado.

Los refuerzos del Ejército llegaron en la forma de un batallón de 300 hombres bajo el mando del Coronel Pedro Schultz. Ellos atacaron la ciudad en medio de la noche y la ametrallaron a la vista todo el mundo. Cientos de personas murieron, entre ellos mujeres y niños ­ el número exacto nunca fue debidamente establecido. Un grupo de trabajadores fueron capaces de montar una defensa apresurada, lanzando cartuchos de dinamita sobre el avance de las tropas, y se las arreglaron para matar a 36 soldados y herir a otros 64. Los mineros sobrevivientes escaparon con sus familias en las altas montañas. Esto puso fin a la huelga de inmediato, pero el conflicto estalló de nuevo a menos de dos meses más tarde, y condujo a la La Coruña masacre.

Matanza de Coruña y Pontevedra (1925)

Cayeron allí, bajo el fuego de las ametralladoras más de 1.200 trabajadores; los Campamentos fueron arrasados con artillería de campaña, y a los detenidos se les asesinaba arrojándoles a las calicheras. “La tropa al mando del comandante Acacio Rodríguez ­dice Carlos Vicuña­ bajaron del tren a varios kilómetros del Alto de San Antonio y, desde allí, con cañones de campaña, bombardearon los campamentos obreros, como si se tratara de reductos fortificados… Los trabajadores inermes como estaban y sin propósitos revolucionarios, en cuanto vieron la tropa se rindieron sin proferir una palabra. Pero los tenientes y capitanes, por saña y placer, fusilaron a mansalva hombres, mujeres y niños, en grupos, al montón, y después aisladamente a todo aquel a quien los pulperos señalasen como subversivo o rezongón. No dieron cuartel, no recogieron heridos, no perdonaron la vida a nadie; el que huía por las calicheras era alcanzado por las balas. A muchos infelices los hacían cavar sus propias fosas y los fusilaban en seguida, sin piedad alguna.”

Ibáñez, entonces Ministro de Guerra, dio instrucciones al general Florentino de la Guardia, jefe de la guarnición de Iquique, reprimiera enérgicamente el movimiento obrero a sangre y fuego, órdenes que ejecuta enviando fuerzas de artillería e infantería a la pampa al mando del comandante Acacio Rodríguez. Se afirma que Ibáñez sólo dio cuenta a Alessandri de la masacre cuando ya estaba consumada. Sin embargo, tanto uno como el otro, felicitaban “a las autoridades de la provincia, General de la Guarda, oficiales y tropas, por haber defendido la propiedad y la vida, injustamente atacada”.

La Pascua trágica Vallenar y Copiapo (1931)

Fue en Copiapó donde un 24 de diciembre cuando un grupo de militantes del PC, también afiliados a la FOCH, intentaron de manera aventurera tomar por asalto el cuartel “Esmeralda” de Copiapó e iniciar la insurrección en el país. Se dice que eran
30 hombres armados que realizarían lo que en jerga militar se conoce como una acción putschista o en términos políticos como blanquismo. La característica principal de esta acción es que es realizada por un grupo de profesionales que sin contacto con las masas llevan a cabo una toma del poder.

Como es de esperar, los sucesos de Copiapó terminaron en tragedia y pasaron a recordarse como la Pascua trágica de 1931. El fracaso al parecer se produjo porque el grupo estaba infiltrado y cuando llegaron al cuartel fueron repelidos por los militares, obligando a iniciar el repliegue luego de 3 horas de tiroteo. Paralelamente, carabineros rodeó una casa en Vallenar donde se encontraban reunidos militantes del PC, provocando un enfrentamiento armado, lo que da a entender que en esa ciudad también se realizaría un asalto a algún cuartel. En ambos casos todos los militantes fueron asesinados sin juicio alguno por el delito de ser “comunistas”.

La Masacre de Ránquil (1934)

Se produjo en junio y julio de 1934, cuando grupos de campesinos e indigenas Mapuche de la Provincia de Malleco, en la IX Región de la Araucanía, Chile, se sublevaron en contra de los abusos de los patrones, provocando una revuelta de proporciones insospechadas.

El levantamiento de los campesinos mapuches fue consecuencia a su vez de la sublevación de los trabajadores de los lavaderos de oro de Lonquimay. Estos se alzaron en contra del patrón de la pulpería por los tratos abusivos y la asaltaron y quemaron. Ante esta situación el gobierno del presidente Arturo Alessandri Palma envió un cuerpo de Carabineros y de fuerzas militares a la zona, que atacó a los insurgentes y en vez de disolver la revuelta provocó la unión de los obreros con los campesinos y las comunidades Mapuche.

Estos se reunieron en los alrededores, se armaron con escopetas y armas de todas las especies y marcharon sobre Temuco. El gobierno, sumamente alarmado, dado los antecedentes de la República Socialista recién sofocada, envió a un regimiento entero de policías. La batalla se produjo cerca del Fundo Ranquil, donde los alzados fueron rodeados por carabineros el día 6 de julio de 1934. Estos tenían la orden de no dejar prisioneros. por lo que se produjo una matanza a sangre fría espeluznante. Según algunas fuentes los muertos llegaron a cerca de los quinientos, pese a que la versión más aceptada los sitúa entre los 150 y 200 muertos.

Matanza del Seguro Obrero (1938)

La Matanza del Seguro Obrero fue una masacre de carácter político contra jovenes del partido Nacional Socialista pro­ ibañistas ocurrida en Chile el 5 de septiembre de 1938 durante el gobierno de Arturo Alessandri Palma.

“…Ya desarmados y separados de los funcionarios policiales, los cerca de 60 jóvenes fueron puestos contra la pared y acribillados, rompiendo así la promesa de respetar sus vidas; sólo 4 jóvenes lograron salvarse, haciéndose los muertos.

Los jóvenes presentaban atroces desfiguraciones en su cuerpo y cara por la bestial cantidad de balas y por los profundos y persistentes cortes con sables y bayonetas. Hasta el día de hoy es una incertidumbre de quién dio la orden de matar a los nacistas. Algunos aseguran que escucharon, fuera del despacho presidencial, a un iracundo Arturo Alessandri Palma decir: “Mátenlos a todos”. El mismo Alessandri quiso hacer creer que los nacistas se habían asesinado entre sí, lo que finalmente se comprobó que era una mentira.

Pese a esto las acusaciones contra Alessandri están cimentadas en especulaciones y muy pocas pruebas palpables; lo cierto es que no existe una historia oficial en relación a este tema que es y seguirá siendo una fuerte pugna entre historiadores.”

Masacre de la Plaza Bulnes (1946)

El 28 de enero de 1946, los obreros de las oficinas salitreras Humberstone y Mapocho, declararon una huelga en la famosa Plaza Bulnes. El Gobierno de Duhalde, les anuló la personalidad jurídica a ambos sindicatos, favoreciendo con ello a las empresas estadounidenses que explotaban esas salitreras.

La Confederación de Trabajadores de Chile (CTCH) protestó por la medida y llamó a una concentración en la Plaza Bulnes para el día 28 de enero. A esta concentración, concurrieron gran cantidad de manifestantes. La policía provocó y baleó a los trabajadores indefensos.

Seis fueron asesinados, entre ellos la joven comunista Ramona Parra, dirigente del Comité Regional Santiago. que se transformó en un ícono de las víctimas de esta masacre. Muchos otros resultaron heridos.

Matanza de Santiago y Valparaiso (1957)

El 2 de Abril en Valparaíso la represión policial se descarga con fuerza contra los estudiantes durante las primeras horas de la mañana y luego, contra los trabajadores y la población.

En Santiago el general Horacio Gamboa, que encabezó la masacre, en un parte de guerra, transmitido por cadena de radioemisoras, calificó los hechos como “la batalla de Santiago, en que el enemigo tuvo 18 muertos y 500 heridos”.

Las fuerzas represivas, en especial los efectivos del ejército, utilizaron la experiencia internacional acumulada por el imperialismo. Hay que tener en cuenta que desde 1945 ­y más específicamente desde abril de 1952, cuando el gobierno de González Videla suscribió el pacto militar con Estados Unidos-, las fuerzas armadas chilenas quedaron subordinadas a las instituciones militares estadounidenses.

Masacre Población José María Caro (1962)

El 19 de noviembre del año 1962 se lleva a cabo un paro nacional en defensa de mejores condiciones salariales, al cuál adhieren aproximadamente 200.000 trabajadores.

En la población José María Caro, el movimiento adquiere dimensiones que fueron repudiadas desde todos los sectores de la vida nacional, ya que, si bien éste se desarrolló bajo las mismas características que en otros sectores de la ciudad, pasado el mediodía de aquel lunes, los incidentes dieron un vuelco hacia la violencia, y porque no decirlo, hacia la injusticia cuyo resultado fue la pérdida de seis vidas humanas, aproximadamente 40 heridos y un centenar de detenidos.

Había un paro ordenado por la CUT. Familias enteras se habían apostado sobre los durmientes en un intento de impedir el paso del tren. Carabineros no había logrado que los pobladores se retiraran, así que llegaron tropas del Ejército. Unas 500 personas, incluyendo niños avanzaron por la línea hacia los soldados llevando una bandera chilena.

No alcanzaron a llegar donde estaban pues, algunos desde atrás lanzaron piedras. Se escucha una voz de un oficial que grita ¡FUEGO! y una descarga cerrada salpica puntos acerados de muerte. Los civiles huyen, el desbande es desesperado. Sin embargo, se sigue lanzando piedras, el oficial da la orden de alto al fuego. Es obedecido con lentitud.

El resultado de aquel brutal episodio es de seis víctimas fatales, de las cuales cinco mueren el mismo día: dos padres de familia; una muchacha de 16 años, que es impactada por las balas dentro de su casa mientras planchaba; un joven de
18 años y otro de 22. El sexto poblador muere al día siguiente.

Masacre El Salvador (1966)

Asesinato de trabajadores en el mineral de cobre de El Salvador el 11 de marzo de 1966. 8 muertos y 37 heridos fue el saldo de la represión. La orden de atacar a los trabajadores, sus mujeres e hijos, en el interior del local del sindicato obrero, por tropas regulares, emanó del ministro de defensa a cargo de Juan de Dios Carmona.




La Ley Hinzpeter.y el Movimiento Social



Ley Hinzpeter.y el Movimiento Social o cómo la clase política se prepara para defender el modelo neoliberal ante el avance del movimiento social

lunes, 21 de noviembre de 2011

Los torturados por el cual rinde homenaje el alcalde Labbé: El director del Servicio Médico Legal ,Patricio Bustos, el premio nacional Gabriel Salazar entre otros. Acto por Krasnoff sigue a firme este lunes


Sobre la tortura, Salazar señaló “son recuerdos extremos que han sido enriquecedores por el lado que se mire. Uno se conoce mejor a sí mismo en situaciones límite, se potencia y eso lo encontré positivo. Al principio tuve secuelas: me reventaron los oídos, me quebraron las costillas, me dejaron en los huesos, pero todo sanó…”
A días del homenaje que el Alcalde Cristián Labbé (UDI) le rendirá a Miguel Krassnoff Martchenko, y todo el revuelo ocasionado por la exclusiva de Cambio21, se hace necesario recordar el prontuario del torturador que se encuentra preso en el penal Cordillera cumpliendo una condena de 144 años.

Quien fuera agente de la DINA, y organizador del acto de Chacarillas, donde se rendía una especie de culto a Pinochet, por parte de jóvenes idealistas que subían hacia el denominado altar de la patria, con antorchas y rodeados de banderas, igual que esos actos de las SS de Hitler, casi como una película, pero era la triste realidad del Chile de fines de los años 70 e inicio de los 80.

Pero este homenaje, al que invita el alcalde y ex integrante de la policía secreta de la dictadura, la DINA, no es el primero para Miguel Krassnoff. En 1974 participó directamente en el crimen donde murió el líder del MIR, Miguel Enríquez en la comuna de San Miguel, por lo cual le dieron una medalla al mérito.

Enríquez se enfrentó en esa oportunidad, sólo con su mujer (Carmen Castillo y otras dos personas) a un verdadero ejército con helicópteros y tanquetas. Murió de un disparo en la cabeza, que le habría dado, nadie más que Krassnoff.

La brigada Caupolicán de la DINA

Krassnoff además fue jefe de la brigada Caupolicán de la DINA y de las agrupaciones Halcón 1 y 2. Estas eran brigadas de exterminio del Movimiento Izquierda Revolucionario (MIR) y del partido Socialista (PS). El procedimiento de estos sujetos de la DINA, era casi siempre el mismo: arrestaban a una persona, la torturaban en los distintos recintos de esta policía secreta (como calle Londres, José Domingo cañas, el Cuartel Terranova, por mencionar algunos), cometían las peores aberraciones físicas y sicológicas en contra de miles de chilenos y chilenas, si alguno quedaba vivo era torturado hasta morir. Para la DINA, exterminar era igual a asesinar.

Informaciones desclasificadas de Alemania y de la agencia norteamericana CIA,  señalan que Krassnoff Martchenko siempre estaba armado de dos pistolas, "una Browning y una Colt 45 y en su auto guardaba una ametralladora Aka".

El crimen de Aida Arón

Uno de los crímenes más horrorosos por los que está procesado Krassnoff, es el de Diana Arón. Una joven estudiante de periodismo, hija de judíos de derecha, quienes estaban en contra de Salvador Allende.

Arón, con ideas de izquierda, fue detenida en la calle en Avenida Ossa en La Reina, en 1974.Sus padres le escribieron al propio Pinochet para saber sobre su paradero, ya que la red de contactos que tenían era al más alto nivel. Pese ello, nunca recibieron respuesta sobre el paradero de Diana.

Diana Arón estaba embarazada. Estaba en el hospital Militar, donde cuidaba sus heridas producto de unos balazos que le dieron los miembros de la DINA. El entonces capitán Krassnoff saca a la joven del hospital para torturarla en una casa especial de calle José Domingo Cañas de Ñuñoa y luego en Villa Grimaldi, en Peñalolén.

Antes de morir, otro torturador Osvaldo Romo, a través de declaraciones judiciales y de prensa, señaló que Diana "es ultimada por el capitán Krassnoff cuando ya no podía sacarle ninguna declaración. Nosotros la asesinamos", señaló.

La declaración del conocido como "guatón" Romo, continua así: "cuando torturábamos a Diana Arón, fui brutalmente apartado de mi trabajo y empujado violentamente por mi capitán Krassnoff que completamente fuera de sí gritaba: ¡¡A mí no me vas a engañar y aunque tenga que matarte, me dirás la verdad, perra puta", dirigiéndose a Diana.

"Krassnoff la agredió con tal brutalidad que le produjo una hemorragia, que todo el suelo quedó con un charco de sangre, que debe haber sido parte del feto que perdió por culpa de los apremios. Lo que más me impactó fue que Krassnoff salió de la sala de tortura con las manos ensangrentadas gritando: "Además de marxista, la conchesumadre es judía, hay que matarla", son palabras textuales de Romo.

Los torturados por Krassnoff Martchenko

El doctor Patricio Bustos, es en la actualidad el director del Instituto Médico Legal, y fue uno de los torturados por Krassnoff, frente a ello ha declarado "tuve la desgracia de estar en manos de Krassnoff, Marcelo Moren, Osvaldo Romo y otras personas en Villa Grimaldi cuando estuve detenido el año 1975. Por supuesto que es una etapa dolorosa de mi vida, pero nunca me he arrepentido de haber luchado contra la dictadura y haber pagado estas consecuencias como las pagaron tantos chilenos, y otros en forma peor porque muchos de mis compañeros están desaparecidos o fueron asesinados en ese lugar".

Bustos señala además que "tengo el derecho a reivindicar lo que fue nuestra lucha en esa etapa oscura en la historia de Chile. Krassnoff era capitán en ese tiempo y él me torturó. El capitán Miguel Krassnoff Martchenko era uno de los pocos que usaba su nombre real en la Villa Grimaldi, lo que le daba un manto de impunidad. Él y Osvaldo Romo eran los únicos que usaban sus nombres verdaderos cuando nos torturaban a nosotros, a mi compañera y a todas las personas que estábamos ahí".

Frente al homenaje que se le rendirá sostiene que "obviamente me sumo a los indignados por este hecho, por que una persona como ese alcalde (Labbé) no se ha caracterizado por la mano blanda ni por la tolerancia ni por la no discriminación. Recordemos que ha ordenado desalojos, ha intentado poner alambre de púa en los liceos para que no lleguen estudiantes de otros lugares. Obviamente una persona de ese tipo que haga un homenaje a Krassnoff yo creo que está siendo absolutamente coherente con lo que es su vida y su postura política, hasta el día de hoy", concluyó.

Otro de los torturados por Miguel Krassnoff, es el historiador Gabriel Salazar, quien en una entrevista, recordó esos dolorosos momentos "yo empecé mi militancia política en 1970. Había dejado de ser católico cuando muy joven, pero quedó la sensibilidad. Hay que recordar que al MIR entró una cantidad enorme de católicos. Los más entregados eran los del mundo católico. Yo entré con una base, la de la "Iglesia Joven". Poseía una formación valórica de lo católico.

Lo que se redimensionó en mi fue un acercamiento a los problemas sociales. Mi papá era alguien que los enfrentaba rezando. Yo era alguien que estudiaba el mundo. No tenía dotes muy sociales. Entonces mi izquierda tenía que ver con recuerdos, percepciones. En las clases de la Universidad de Chile (1969 - 1971) lo interrumpían a uno con; "¿dónde militas?". Uno se sentía constantemente cuestionado. Por eso entré el 5 de septiembre de 1970 al MIR donde empecé un trabajo en terreno. Ahí pude redimensionarme como hombre y ser consecuente en eso.

Eso se madura en Villa Grimaldi, ahí está el límite. Ahí descubrí la dimensión fundamental de la vida y la política. Podía entender a Marx: la lucha de clases y la relación conflictiva con el enemigo. Era la negación a la negación. Mientras Pinochet trataba de destruir a sus militantes, en la celda un militante lo reconstruía como ser humano, la gente llegaba a visitar de afuera, solidarizaba. La asociatividad es reencontrada, como elemento fundamental de la Historia. Finalmente salí libre de Villa Grimaldi en 1976.

Para ese entonces pensaba exiliarme a Inglaterra. En el momento del Golpe yo era dirigente del MIR. Los profesores se acercaban y me decían que se iban del MIR. Un amigo me dijo "Mi novia se fue a Moscú, yo también me voy." Le dije a mi amigo: "Yo me quedo." Entonces mi amigo se quedó. Me dijo: "Tú eres el teórico, yo me quedo." Él murió después en Villa Grimaldi. Toda esa experiencia reforzó el compromiso por ese lado. Mi intención era quedarme, pero la familia estaba en Inglaterra. Al salir de Chile me fui para allá, me ofrecieron una beca para estudiar.

Salazar señaló sobre la tortura "son recuerdos extremos que han sido enriquecedores por el lado que se mire. Uno se conoce mejor a sí mismo en situaciones límite, se potencia y eso lo encontré positivo. Al principio tuve secuelas: me reventaron los oídos, me quebraron las costillas, me dejaron en los huesos, pero todo sanó..."

A continuación, la lista de los torturados por Miguel Krassnoff Martchenko:

1. Gabriel Salazar Vergara, Premio Nacional de Historia.
2. Erika Hennings Cepeda
3. Patricio Bustos Streeter, Médico, director del Instituto Médico Legal
4. Cecilia Bottai Monreal, Dentista
5. Carmen Bottai Monreal
6. Patricio Reyes Sutherland
7. Pedro Alejandro Matta Lemoine
8. Nubia Becker Eguiluz
9. Dagoberto Trincado Olivera
10. Hernán Brain Pizarro
11. Elba Duarte Valle
12. Sara De Witt Jorquera
13. Lelia Pérez Valdés
14. Gladys Díaz Armijo
15. Beatriz Bataszew Contreras
16. Claudio Cabello
17. Jorge Véliz
18. Nieves Ayress Moreno
19. Ingrid Heitmann Gigliotto
20. Maritza Villegas Arteaga
21. Sonia Valenzuela
22. Cristina Zamora
23. Ana María Arenas Romero
24. Bernardita Núñez Rivera
25. María Cristina Zamora Eguiluz
26. Mariluz Lagos
27. Alejandro Núñez Soto
28. Osvaldo Torres Gutiérrez
29. Jorge Amaro Toledo
30. Beatriz Miranda Oyarzún
31. Mario Francisco Venegas Jara
32. Sheila Cassidy, Médico (nacionalidad inglesa)
33. Heraldo Povea Pacci, Médico
34. Cristina Godoy Hinojosa
35. Boris Lagunas León
36. Nelson Fernández Sepúlveda
37. Miguel Ángel Rebolledo González
38. Domingo Cadin Cruces
39. Osvaldo Andrade Lara
40. María Isabel Romero Méndez
41. Roberto D'Orival Briceño
42. Nelson Viveros Lagos
43. Víctor Hugo Miranda Núñez
44. Marcia Scantlebury Elizalde
45. María Isabel Matamala Vivaldi
46. Luis Fuentes Urra

viernes, 18 de noviembre de 2011

A mí me torturó Krassnoff

17 Noviembre, 2011


Gabriel Salazar Vergara, Premio Nacional de Historia.
Erika Hennings Cepeda
Patricio Bustos Streeter, Director Nacional SML
Cecilia Bottai Monreal, Dentista
Carmen Bottai Monreal
Patricio Reyes Sutherland
Pedro Alejandro Matta Lemoine
Nubia Becker Eguiluz
Dagoberto Trincado Olivera
Hernán Brain Pizarro
Elba Duarte Valle
Sara De Witt Jorquera
Lelia Pérez Valdés
Gladys Díaz Armijo
Beatriz Bataszew Contreras
Claudio Cabello
Jorge Véliz
Nieves Ayress Moreno
Ingrid Heitmann Gigliotto
Maritza Villegas Arteaga
Sonia Valenzuela Jorquera
Cristina Zamora
Ana María Arenas Romero
Bernardita Núñez Rivera
María Cristina Zamora Eguiluz
Mariluz Lagos
Alejandro Núñez Soto
Osvaldo Torres Gutierrez
Jorge Amaro Toledo
Beatriz Miranda Oyarzun
Mario F. Venegas


http://www.theclinic.cl/2011/11/17/a-mi-me-torturo-krassnoff/

La Historia Oculta del Régimen Militar

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