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lunes, 2 de septiembre de 2013

El falso enfrentamiento de Marín y Millar contra soldado Pedro Prado: Tres víctimas de la misma dictadura

Duro trabajo es el que tiene el Ministro de Fuero Mario Carroza que lleva el Caso de las ejecuciones de Pisagua, cuyo proceso se caratula como “Nash y otros”. Hoy, de vuelta a Santiago, tras haber realizado una serie de entrevistas e interrogatorios en Iquique, tanto a víctimas como a victimarios, se prepara para hacer nuevas acusaciones. Esta vez, en torno a las muertes de Jorge Marín Rossel y de Williams Millar Sanhueza, caso inexorablemente conectado al del soldado, Pedro Prado Ortiz, también muerto, supuestamente como víctima de los dos anteriores.
Sector donde sucedieron los hechos,
entre el antiguo Regimiento
 y el Cementerio.
Según la versión oficial dada por las autoridades militares de la época, y registrada en el Bando Militar N° 64, de la Jefatura en Estado de Sitio de la Provincia de Iquique, se dio orden de disparar, en donde fueran habidos, contra los “extremistas que se fugaron del lugar de detención”, supuestamente, el Regimiento de Telecomunicaciones.
Su hermano, Héctor Marín, recuerda hoy ese episodio. “En el Bando Militar se dice que se fugaron de un lugar donde estaban detenidos, no indica que era el Regimiento de Telecomunicaciones. También establece que donde sean habidos de les dará de baja”. Hoy, el recinto militar está identificado en el Informe de la Comisión Rettig.
La información oficial señala que el soldado Prado Ortiz encontró la muerte de manos de Marín y Miller, que lo habrían asesinado en la huída, tras parapetarse en el Cementerio N° 3 de Iquique, en el intento de fuga desde el recinto militar. El camposanto y el regimiento, se ubicaban en forma contigua.
Hoy la Av. Soldado Pedro Prado, es la Av. Salvador Allende
El informe de la Comisión Rettig, que consigna este caso, señala que: “Resulta inverosímil para los miembros de esta comisión, que dos personas detenidas en un regimiento militar, se hayan podido fugar de ese lugar, con medidas de custodia tan severas como las existentes en el período. No se llevó a cabo tampoco, una investigación interna ante un hecho de esta naturaleza, que al menos, habría implicado la negligencia de algún efectivo”.
“Esta Comisión ha llegado a la convicción que ambas personas fueron detenidas por agentes del Estado y desaparecieron a manos de sus aprehensores, violando sus derechos humanos”.
Jorge Marín Rossel, de 19 años, era militante del Partido Socialista y Secretario de las Juventudes de ese partido en Iquique. Se desempeñaba como funcionario de Emporchi. Era casado y tenía una pequeña hija que al momento de su detención, tenía apenas 3 meses de nacida.
Según el informe Rettig, se establece que fue detenido el 28 de septiembre de 1973, por agentes del Estado, en su domicilio y llevado al regimiento de Telecomunicaciones. Desde esa fecha se encuentra desaparecido.
William Millar Sanhueza, de 42 años, 5 hijos, era trabajador de la empresa de Ferrocarriles del Estado. Era dirigente gremial y militante del Partido Socialista.
Según consta en el Informe Rettig, fue detenido el 16 de septiembre de 1973, en su domicilio y dejado en libertad. Posteriormente, el día 24 del mismo mes, fue requerido mediante un Bando Militar, presentándose en su trabajo. De allí fue trasladado al Cuartel de Investigaciones y luego al Regimiento de Telecomunicaciones, desde donde se perdió su pista.
Marín y Miller, tenían en común el hecho de ser destacados dirigentes del Partido Socialista; ambos, incluso, eran parte del Comité Central. Esto es lo que unió su triste destino.
Pedro Prado Ortiz, de 19 años, era de Santiago y se encontraba en Iquique cumpliendo con su Servicio Militar en el Regimiento de Telecomunicaciones. Provenía de Santiago y sus padres no militaban en partido político alguno.
Según el Informe Rettig, Pedro Prado murió el 1 de octubre de 1973, a consecuencia de disparos efectuados por civiles, que actuaban bajo motivaciones políticas, mientras integraba una patrulla de vigilancia, apostada en el Cementerio N° 3 de la ciudad de Iquique, en violación de sus derechos humanos.
Portón que unía al Regimiento con el Cementerio. Por este lugar habrían ingresado a los detenidos, ya muertos.
“LA VERDAD DE PISAGUA”
En el libro “La Verdad de Pisagua”, escrito por el ex prisionero de esa campo de prisioneros, Freddy Alonso, se consigna un testimonio anónimo que indica que la noche del 28 de septiembre de 1973, fue tensa, puesto que el llamado grupo de Chanavayita, (balneario ubicado a 60 kmts, de la costa sur de Iquique) compuesto por jóvenes a los que se le acusaba de que iban a dinamitar los estanques de agua, eran interrogados y sometidos a torturas en el Polígono del Regimiento de Telecomunicaciones.
Se identifica como a algunos de los torturadores a Miguel “flaco” Aguirre y al “guatón” Fuentes. Sobre el primero, el juez Carroza dijo que en Iquique actuaban agentes a los que identificó como “hombres de Mario Acuña”, (Fiscal Militar de Pisagua) donde mencionó a Aguirre.
Se aprecia moderna construcción entre nichos antiguos.
 Correspondía al antiguo paso hacia la zona de la fosa.
Para ocultar estas muertes, en la madruga del 30 de septiembre, Marín y Miller fueron sacados en un jeep militar hacia el Cementerio N° 3, contiguo al Regimiento, donde indicaron que se parapetaron y mataron al soldado Pedro Prado Ortiz. La verdad es que el soldado, fue otra víctima más.Según el libro de Alonso se señala que Marín y Millar fueron sacados por Aguirre, Fuentes y Acuña. Tras una nueva sesión de torturas, donde ahora son sometidos estos dos prisioneros, al parecer, los captores se excedieron, provocándoles golpes mortales. Se sintieron gritos desgarradores y después, disparos. (Aunque consigna su familia que ambos detenidos, ya llegaron moribundos al Regimiento de Telecomunicaciones).
La farsa llegó a tal extremo, que en honor al supuesto heroico actuar del conscripto, abatido por terroristas, la calle 11 Oriente, se bautizó como “Soldado Pedro Prado Ortiz”, hoy Avenida Salvador Allende. Mientras, se entiende que Marín, Millar y Prado, fueron los tres, víctimas de un solo victimario: la dictadura.
LA VERSIÓN DE LA FAMILIA MARÍN
Con el dolor tan fuerte, que le corroe el alma, como si los hechos hubiesen ocurrido hoy, Héctor Marín accedió a contar la verdad de la familia; aquella verdad de la que fueron testigos y, además, detalles muy importantes, que han logrado recopilar durante todos estos años.
“A mi hermano –relata emocionado- lo detienen el 28 de septiembre de 1973, a las 6 de la tarde, cuando ya era hora del toque de queda. Esto ocurre en la casa materna, en presencia de sus 4 hermanos; todos éramos menores de edad”.
“Nuestra madre exige a los militares que se identifiquen y que digan el motivo de la detención de nuestro hermano. El que comandaba el grupo era Roberto Fuentes (conocido como “guatón Fuentes”), en un operativo en que participaron más de 100 hombres. Ellos estaban al interior de la casa, por los techos y mantenían toda la cuadra acordonada”
La casa de la familia Marín Rossel, se ubicaba en un típico barrio iquiqueño, exactamente en calle Latorre con Juan Martínez y Arturo Fernández. Es donde detienen a Jorge Marín, “apenas entra a la casa, ya que estaba durmiendo siesta y venía de donde su suegra, a 4 cuadras de la nuestra. Lo encapucharon y lo esposan adelante de nosotros… en un acto casi reflejo, se alcanza a sacar un anillo que mama le había regalado”.
“Luego lo suben a un camión militar, tapado con lona y con 2 militares al lado. A mi mama la suben a un jeep descubierto. Así la caravana se va en dirección a la Comandancia de Ejército, en calle Luis Uribe. En el lugar, los militares le dicen algo al oído a mi hermano, y él le dice a mi mamá, “mama bájate”. La dejaron hasta las 10 de la noche en ese lugar y luego la llevan a nuestra casa en calle Latorre 1048”.
“Con los años y con declaraciones de testigos, supimos que lo llevaron al retén de El Colorado, en el sector norte de Iquique y que ahí fue salvajemente torturado y casi muerto. Fue ensacado y trasladado en ese estado, al Regimiento de Telecomunicaciones”.
El mortal destino del joven Jorge Marín, se cruzó con el de William Millar. Ambas familias se han unido para luchar por la justicia y la verdad. “Respecto de sus muertes –relata Héctor Marín- el panteonero de la época declara que por las puertas que comunicaban el Regimiento con el Cementerio, los militares ingresaban a los muertos. En su testimonio dice que vio alrededor de 7, y que posiblemente entre ellos estaban Marín y Millar”.
Tras el trabajo realizado por la Mesa de Diálogo, creada el año 2004 “en que los familiares no estuvimos de acuerdo, se dio el destino final de Marín Y Millar y se nos dijo escuetamente que fueron lanzados al pique en la mina Mapocho, como destino final, sin indicar nada más. “Estuvimos con el ministro Guzmán (que antecedió al ministro Carroza), en terreno, buscándoles alrededor de todo un mes y nunca se encontraron ni rastros de sus cuerpos”.
Según Marín, después se les informó que fueron lanzados al pique de la Mina La Santiago, pero tampoco era efectivo.
En este lugar habría estado la fosa. Ya no existe.
Luego “fueron sacados por la puerta que unía al regimiento con el Cementerio, y que los cuerpos fueron lanzados a la fosa común. “Curiosamente hay un documento donde por esos días, se autoriza para que se incineren los restos de personas NN que se encontraban en la fosa. Y oculto entre ellos, Marín y Millar”.Cuenta que según testimonio de otro detenido, “mi hermano se identificó como Jorge Marín y alcanzó a escuchar que el otro compañero estaba en muy malas condiciones. Volvieron a ser torturas, por el lado de las caballerizas, contiguo al cementerio ahí les dispararon ya, para rematarlos”.
LAS ACUSACIONES QUE VIENEN
Juez Mario Carroza
Dice el documento: “El conscripto Pedro Prado, que en la información oficial de la época aparece muerto por Marín y Millar al evadirse, en nuevas y reiteradas informaciones, también oficiales, es declarado como fallecido en otras circunstancias”.Una línea clave para esclarecer estos hechos, y sobre las que trabajaría el juez Carroza, es la referida a la causal de muerte del soldado Pedro Prado Ortiz, ya que posterior a la versión oficial de los primeros años de la dictadura, y según se consigan en el Informe Rettig, hay otras versiones sobre su trágico desenlace, que nada tiene que ver con Marín y Millar.
Los restos de Marín y Millar jamás aparecieron. ¿Dónde están? Es la pregunta que hasta hoy se hacen sus familiares. ¿Fueron lanzados a la fosa común del Cementerio N°3? ¿Fueron enterrados clandestinamente en el mismo regimiento, ya desaparecido y en cuyos terrenos hoy se levanta una moderna Escuela de Caballería? ¿Tal vez arrojados al mar? ¿O lanzados a un pique minero?
El juez Carroza lo dijo en Iquique: las familias no pueden seguir esperando, por lo que trabaja arduo para levantar las acusaciones y llegar lo antes posible a la tarea que le encomendó la Corte Suprema: establecer la verdad de lo sucedido. Mientras, la pregunta que ronda y se transmite como eco con el paso de cada año, sigue siendo: ¿Dónde están?
 Escrito por Anyelina Rojas V.-

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