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viernes, 30 de agosto de 2013

CARTA ABIERTA AL PRESIDENTE DE LA DEMOCRACIA CRISTIANA DE CHILE

Santiago, 29 de Agosto de 2013

Señor
Ignacio Walker
Presidente del Partido Demócrata Cristiano de Chile
PRESENTE

De mi consideración:

En las últimas 48 horas, los chilenos han podido escuchar, tanto de parte suya como del Senador Pizarro de su partido, una serie de explicaciones inauditas para tratar de borrar de su mente, la idea de que la Democracia Cristiana apoyó el Pronunciamiento Militar del 11 de Septiembre de 1973, y posicionar a cambio, la tesis de que la carta de los 13 militantes que rechazaron el Pronunciamiento Militar, habría sido la verdadera posición de la Democracia Cristiana el año 1973.

Gracias a Dios hay aún muchísimos chilenos que vivimos en Chile en la década de los 60 y 70, sufrimos el caos del Gobierno de Allende, y tenemos buena memoria como para refutar los dichos conque hoy, tanto Ud. como el Senador Pizarro, tratan de confundir a la opinión pública. Y como no pretendo que esta carta pública se fundamente en mis opiniones o fantasías, como es el caso de sus dichos y los del Senador Pizarro, detallaré a continuación una serie de eventos relevantes (porque de los comunes hay miles) ocurridos entre 1970 y 1973, que demuestran claramente que la Democracia Cristiana llamó a los militares a intervenir y los apoyó, al menos durante el primer año de gobierno (uno de los que recuerdo, sin recurrir a mi base de datos, es Juan Villarzú, Director del Presupuesto 1973-1974; podríamos citar también a Juan de Dios Carmona y William Thayer). 

No se puede olvidar que días antes de producirse el Pronunciamiento Militar de 1973, el entonces presidente de la DC, Senador Patricio Aylwin, dijo en una entrevista a The Washington Post, el 26 de agosto de 1973 que, si le dieran a elegir entre "una dictadura marxista y una dictadura de nuestros militares, yo elegiría la segunda".

Veamos entonces algunos documentos probatorios:


1. El primero de ellos se refiere a la intervención que hace el ex diputado Sr. Claudio Orrego en la Cámara de Diputados el 22 de Agosto de 1973, al presentar el conocido Acuerdo de la Cámara de Diputados del 22 de Agosto de 1973 contra el Gobierno de Allende por Grave Quebrantamiento de la Legalidad Institucional. Este es un documento público que no requiere que copiemos en esta carta; sin embargo, quiero rescatar de él la siguiente frase del Sr. Orrego, que los lectores sabrán ponderar en su justa medida:

“En este patriótico momento, en este momento de crisis profunda, los democratacristianos hemos asumido nuestra responsabilidad de llamar a esta reunión para que los señores Ministros militares obtengan, en definitiva, los poderes que necesitan para poder darle satisfacción a las necesidades de Chile. Y, vuelvo a repetir, ya no hay solución que se consiga en una conversación más o con una conversación menos. Aquí hay que tomar el problema a dos manos…”

En esta presentación del Señor Orrego no sólo se habla a nombre de la Democracia Cristiana, sino que se invita a los militares a tomar el control de la situación.


2. El segundo se deriva del anterior y corresponde al Acuerdo de la Cámara de Diputados sobre el Grave Quebrantamiento del Orden Constitucional y Legal de la República, aprobado el 22 de agosto de 1973. Este también es un documento público, razón por la cual no lo vamos a insertar aquí. Pero tal como hicimos en el párrafo anterior, queremos destacar los primeros dos puntos del Acuerdo propiamente tal, suscrito por la bancada de la Democracia Cristiana (el acuerdo se logra por 81 votos contra 47 de la bancada de la UP):

“LA CAMARA DE DIPUTADOS ACUERDA:

PRIMERO.- Representar a S.E., el Presidente de la República y a los señores Ministros del Estado miembros de las Fuerzas Armadas y del Cuerpo de Carabineros, el grave quebrantamiento del orden constitucional y legal de la República que entrañan los hechos y circunstancias referidos en los considerandos Nos 5o a 12 precedentes;

SEGUNDO.- Representarles, asimismo, que, en razón de sus funciones, del juramento de fidelidad a la Constitución y a las leyes que han prestado y, en el caso de dichos señores Ministros, de la naturaleza de las instituciones a las cuales son altos miembros y cuyo nombre se ha invocado para incorporarlos al Ministerio, les corresponde poner inmediato término a todas las situaciones de hecho referidas, que infringen la Constitución y las leyes, con el fin de encauzar la acción gubernativa por las vías del Derecho y asegurar el orden constitucional de nuestra patria y las bases esenciales de convivencia democrática entre los chilenos;”

En este acuerdo queda clara la intencionalidad al apuntar hacia los “Ministros miembros de las FFAA”, e indicarles la necesidad de “poner inmediato término” a todas las situaciones contenidas en el Acuerdo. No olvidemos que el rol interno principal de las FFAA es justamente garantizar el orden institucional de la República.

Por otra parte, la lectura de los considerandos del Acuerdo, no deja lugar a dudas de la caótica situación existente en Chile y del permanente quebrantamiento de la legalidad e institucionalidad, por parte del Gobierno de Allende. La realidad misma descrita, no deja salida realmente a los militares chilenos en su rol de garantes.


3. En tercer lugar, en diversas entrevistas concedidas a los medios de prensa extranjeros, entre Septiembre y Octubre de 1973, el entonces Presidente de la Democracia Cristiana, Senador Patricio Aylwin A., actuando como tal, se refiere a las condiciones existentes en Chile durante el Gobierno de Allende y justifica el Pronunciamiento Militar. Queremos destacar las siguientes frases del Sr. Aylwin:

“La verdad es que la acción de las Fuerzas Armadas y del Cuerpo de Carabineros no vino a ser sino una medida preventiva que se anticipó a un autogolpe de Estado que, con la ayuda de las milicias armadas con enorme poder militar de que disponía el Gobierno y con la colaboración de no menos de diez mil extranjeros que había en este país, pretendían o habrían consumado una dictadura comunista. Por eso, cuando se produjo el Pronunciamiento Militar y se formó la Junta Militar de Gobierno, nosotros los democratacristianos habríamos faltado a la verdad y habríamos sido inconsecuentes si no hubiéramos reconocido que la responsabilidad fundamental de lo ocurrido proviene de la acción del Gobierno de la Unidad Popular y que las Fuerzas Armadas no buscaron esto, sino que actuaron por patriotismo, con un sentido de responsabilidad frente al destino histórico de Chile”. 

Y, haciéndose cargo de una pregunta sobre los abusos denunciados por algunos medios internacionales, dijo:

“Es muy fácil convertirnos en juez de otros que están peleando, mientras uno está sentado en el escritorio. Yo no me siento con autoridad moral para juzgar si han sido excesivos o no, porque lo cierto es que los militares han tenido muchas bajas y han sentido la acción... Nosotros tenemos el convencimiento de que la llamada Vía Chilena de Construcción del Socialismo, que empujó y enarboló como bandera la Unidad Popular y exhibió mucho en el extranjero, estaba rotundamente fracasada y eso lo sabían los militantes de la Unidad Popular y lo sabía Allende, y por eso ellos se aprestaban, a través de la organización de milicias armadas muy fuertemente equipadas y que constituían un verdadero ejército paralelo, para dar un autogolpe y asumir por la violencia la totalidad del poder. En esas circunstancias pensamos que la acción de las Fuerzas Armadas simplemente se anticipó a ese riesgo para salvar al país de caer en una guerra civil o en una tiranía comunista”.


Las dos frases anteriores no dejan lugar a duda del apoyo que tenían las FFAA por parte de la Democracia Cristiana, representada en estas entrevistas por nada menos que su Presidente. A nadie le cabe la menor duda de que estas entrevistas son hechas al Presidente de la DC y no a la persona de Patricio Aylwin.


4. En cuarto lugar y no por ello menos importante, considerando que quien hace las declaraciones es nada menos que un ex Presidente de la República y cofundador de la Democracia Cristiana, tenemos las declaraciones hechas al periódico ABC de España en Octubre de 1973, a un mes del Pronunciamiento Militar, por don Eduardo Frei Montalva. Eduardo Frei Montalva defiende Pronunciamiento Militar, el 10-10-1973. 

Al consultársele por el derecho de rebelión, el ex presidente Frei expresó lo siguiente:

“La gente no se imagina, en Europa, que este país está destruido. No saben lo que ha pasado. Los medios informativos, o callaron lo que estaba ocurriendo desde 1970, en que Salvador Allende, rompiendo todas sus promesas, y alejándose de la legalidad, inicia una obra de destrucción sistemática de la nación, o dieron noticias falsas al mundo… Y el mundo entero ha contribuido a la destrucción de este país, que hoy no tiene más salida salvadora que el gobierno de los militares. El marxismo, con conocimiento y aprobación de Salvador Allende, había introducido en Chile innumerables arsenales, que se guardaban en viviendas, oficinas, fábricas, almacenes… Los militares han salvado a Chile y a todos nosotros, cuyas vidas no son ciertamente tan importantes como la de Chile, pero que son vidas humanas, y muchas, y todas amenazadas perentoriamente. Y no puedo decir que estemos aún a salvo, porque —ya lo ve usted día tras día— las Fuerzas Armadas siguen descubriendo reductos y arsenales. La guerra civil estaba perfectamente preparada por los marxistas. Y esto es lo que el mundo desconoce o no quiere conocer. Los militares fueron llamados, y cumplieron una obligación legal, porque el Poder Legislativo y el Judicial, el Congreso y la Corte Suprema habían denunciado públicamente que la presidencia y su régimen quebrantaban la Constitución, los acuerdos votados en el Parlamento y las sentencias… Allende vino a instaurar el comunismo por medios violentos, no democráticos, y cuando la democracia, engañada, percibió la magnitud de la trampa, ya era tarde. Ya estaban armadas las masas de guerrilleros y bien preparado el exterminio de los jefes del Ejército. Allende era un político hábil y celaba la trampa. Pero —ya sabe usted— no se puede engañar todo el tiempo a todo el mundo. Las armas requisadas en virtud de la ley Carmona demostraron que la guerra civil se preparaba desde la presidencia de la República… Yo le digo a usted… que cuando un Gobierno… insulta y desobedece al Tribunal Supremo, menosprecia la inmensa mayoría del Congreso, provoca el caos económico,… arrolla las libertades individuales y políticas…; cuando un Gobierno procede así, cuando se producen en un país condiciones que no se han producido nunca como en Chile tan claras y abundantes en la historia del mundo, el derecho a la rebelión se convierte en deber. Es un derecho jurídico proclamado por todos los tratadistas e historiadores, como el padre Mariana en España”. 

Más adelante, Frei prosigue: 

“las fuerzas militares han salvado realmente al país de su total aniquilamiento… la Democracia Cristiana no deseaba esto, naturalmente. Usted no desea operarse de un cáncer, pero llega un momento en que usted tiene que operarse el cáncer. Nuestros cirujanos son las Fuerzas Armadas, y el pueblo solicitó su intervención insistente, estruendosa y heroicamente… No teníamos nada que comer. No había repuestos para la maquinaria. Imperaba la violencia. Se aspiraba a destruir el país y a montar con los restos un programa leninista que previamente aniquilara al enemigo, o considerado como tal, y a las Fuerzas Armadas… La gente de Europa no se imagina lo que era esto. Viven ofuscados por la gran mentira del experimento de la democracia hacia el comunismo… Es alarmante que en Europa no se enteren. Este país está destruido… Necesitamos que prevalezca la verdad”.

No habría mucho más que agregar. Tan sólo recalcar que la figura de don Eduardo Frei Montalva, era y sigue siendo un verdadero ícono de la Democracia Cristiana de Chile. Sus palabras, claramente, no representaban su propio parecer, sino el de la inmensa mayoría de su partido.


5. Para finalizar, he querido referirme a la carta que escribiera don Eduardo Frei Montalva a Mariano Rumor, Presidente de la Internacional Democracia Cristiana en Italia, con fecha 8 de Noviembre de 1973 y que también es un documento público, que no es necesario insertar en esta carta, Pero tal como lo he hecho en los párrafos anteriores, destacaré algunas frases célebres:

“Hombres conocidos en el continente por sus actividades guerrilleras eran de inmediato ocupados en Chile con cargos en la Administración, pero dedicaban su tiempo muchos de ellos al adiestramiento paramilitar e instalaban escuelas de guerrillas que incluso ocupaban parte del territorio nacional en que no podían penetrar ni siquiera representantes del Cuerpo de Carabineros o de las Fuerzas Armadas.”


“Las Fuerzas Armadas - estamos convencidos - no actuaron por ambición. Más aún, se resistieron largamente a hacerlo” - ¿Cómo sabría que se resistieron largamente, si no hubiese habido contactos permanentes entre la DC y los militares antes del 73?

“Fueron miles los que escucharon decir a la Radio de Moscú que habían muerto 700 mil personas, en dos días. Otros hablaban de 30.000 y que corrían ríos de sangre en Santiago. Para nosotros una sola vida humana no tiene precio. No decimos esto por disminuir la tragedia a que el país fue llevado, pero según nuestras informaciones, los muertos no llegarían a dos mil, lo que es bien diferente a tan burdas mentiras. Entre las miles de falsedades que se propalaron: Murieron 35 parlamentarios. Falso. Ninguno. Fue asesinado Neruda. Falso y ridículo. Todos los órganos de publicidad le rindieron homenaje como a nadie en muchos años y en el edificio del Congreso Nacional la bandera se izó a media asta en señal de duelo.

Se destruyó el Hospital Barros Luco, el mayor de Chile. No hay un solo hospital destruido ni dañado en la más mínima parte. En el Hospital Barros Luco no hay ni un vidrio quebrado.

A qué seguir. Son cientos de ejemplos.

No ha faltado un programa de televisión en Europa que presentó como señales de bombardeo vistas del anterior terremoto.

Pedimos una sola cosa: Vengan a ver lo que decimos. Tenemos derecho a pedirlo a nuestros amigos. Así lo hizo el señor Bruno Heck, dirigente de la DCU, quien pudo comprobar la verdad.”


Existe un gran cúmulo de información anterior y posterior al 11 de Septiembre de 1973, que resultaría imposible incluir en esta carta. Pero en beneficio de la Verdad, creo que hemos referido los textos públicos más conocidos por los chilenos, y tan olvidados por la Democracia Cristiana que Ud, dirige.

Espero con mucho respeto que se digne dar una respuesta a esta carta, considerando que mis dichos representan la opinión de un porcentaje mayoritario de los chilenos, como Ud. podrá comprobar fácilmente a través de las redes sociales.

Le saluda atentamente,

Ing. R.M. Sukno
Ex Militante DC


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