jueves, 15 de noviembre de 2012

Tribunal Electoral acoge apelación del PS por elección en Ñuñoa y proceso pasa al TRICEL


elección Ñuñoa

radio.uchile.cl
En el programa Humanas de nuestra emisora, la concejala PS por Ñuñoa Paula Mendoza, confirmó que el Tribunal Electoral acogió uno de los recursos presentados por el Partido Socialista en relación a la elección en Ñuñoa. Ahora, será el TRICEL el que deberá definir si se anulan ciertas mesas, se hace una nueva revisión o si se repiten los comicios, ya sea en urnas específicas o en toda la comuna.

Un nuevo giro dio la elección de alcaldes en la comuna de Ñuñoa. Este jueves el Tribunal Electoral acogió uno de los tres recursos presentados por el Partido Socialista, que buscaban denunciar “la falta de prolijidad” con la que se ha dado el controvertido proceso.
El escrito tramitado se relaciona, precisamente, con el reclamo por las “inconsistencias” presentadas en algunas mesas, como la 3V del Estadio Nacional, donde el número de votos escrutados el día de los comicios no coincide con los revisados por el Tribunal Electoral  en el reconteo que se realizó hace exactamente una semana.
En esa línea, la concejala PS por esta comuna, Paula Mendoza, se mostró satisfecha con la decisión de la instancia.
“No cuadra no solamente el número de votos, de firmas o de votantes. Hay una sumatoria que da 75, otra 94, otra 95. Eso no es una inconsistencia menor y exclusivamente matemática, sino que se relaciona con la credibilidad y transparencia del proceso electoral en esa mesa en particular del Estadio Nacional”, afirmó.
Con esto, la definición de las elecciones quedará en manos del Tribunal Calificador de Elecciones (TRICEL), que deberá decidir el mecanismo más adecuado para dirimir estos resultados.
Y existen varias alternativas para intentar zanjar este proceso. Una de ellas podría ser una nueva revisión de votos, pero además se podrían repetir las elecciones, ya sea en mesas específicas o a nivel general en la comuna.
En esa línea, Paula Mendoza indicó que desde su sector se inclinan por realizar nuevos comicios.
“Como ciudadanía y, en mi caso como concejala, estamos pidiendo una nueva elección en la comuna. Fundamentalmente porque aquí no se puede poner en cuestionamiento la credibilidad de las instituciones. La gente de Ñuñoa merece saber que la persona que va a actuar como alcalde o alcaldesa es la que sacó mayor cantidad de votos y eso saberlo sin ningún manto de duda”, dijo.
Desde Renovación Nacional, en tanto, el abogado Marcelo Brunet indicó que esta reclamación no tendría una diferencia sustancial en el resultado y que si es que se llegaran a anular algunas mesas, Pedro Sabat terminaría obteniendo aún más preferencias.
Jueves 15 de noviembre 2012 19:45 hrs.

Dirigente por ley de Pesca: Logramos mejorar un poco lo malo que teníamo


Nelson Estrada aseguró que no aplaudió ningún aspecto de la normativa.
Senador Navarro reafirmó que rechazará la iniciativa.



El presidente del Consejo Nacional por la Defensa de la Pesca, Nelson Estrada, se refirió a la reunión sostenida entre los artesanales y el ministro Pablo Longueira por la ley de Pesca, que el secretario de Estado calificó como un éxito.
El dirigente de los pescadores del Biobío, que llegaron este miércoles a Santiago tras una marcha de varios días, aseveró tras la cita que solo se logró mejorar algunos aspectos "malos" de la iniciativa legal y desestimó haber aplaudido puntos del proyecto como lo dijo el titular de Economía.
"No puedo ser cínico, yo no lo aplaudí (al ministro Longueira). Sinceramente, logramos mejorar un poquito de lo malo que teníamos, (pero) no me voy conforme al 100 por ciento", dijo Estrada.
"Nos regresamos a la región porque tenemos que firmar un documento de acuerdo con las 58 organizaciones del Biobío por el tema de la milla (de extracción exclusiva para los artesanales más pequeños). Es importante porque llegamos a un consenso con los pescadores de menor escala", añadió el dirigente.
Navarro votará en contra
En la reunión también participó el senador por la región, Alejandro Navarro (MAS), quien afirmó que votará en contra del proyecto.
"Se logró lo mejor de lo peor. Sigo con mi crítica estructural a la ley, lo he dicho, voy a votar en contra porque la ley no resuelve el problema de la pesca en Chile y esto lamentablemente va a quedar por 50 y más años en manos de siete familias", dijo el parlamentario en referencia a las grandes empresas del sector.

http://www.cooperativa.cl/noticias/economia/sectores-productivos/pesca/dirigente-por-ley-de-pesca-logramos-mejorar-un-poco-lo-malo-que-teniamos/2012-11-14/222906.html

Piñera llega este jueves a Londres para reunirse con Cameron y abogados de La Haya


El Presidente Sebastián Piñera viajará este jueves a Londres para sostener una reunión con el primer ministro británico, David Cameron, y reunirse con el equipo que defiende a Chile en el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya ante  la demanda marítima presentada por Perú.
El Mandatario, quien llegará a Londres procedente de Bruselas acompañado por una reducida delegación, se trasladará a la residencia oficial del primer ministro, en el 10 de Downing Street, para sostener una reunión de trabajo privada.
Posteriormente, el jefe de Estado se trasladará a Banqueting House para dictar la cátedra presidencial en Canning House, una prestigiosa fundación que promueve el diálogo con el mundo hispano y luso-brasileño donde el año pasado intervino el presidente de Colombia,Juan Manuel Santos.
Reunión con equipo de La Haya
En su segundo día en Londres, el viernes, Piñera sostendrá una reunión de trabajo con el equipo jurídico que representa a Chile ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya por la demanda marítima interpuesta por Perú en enero de 2008 en relación con la delimitación marítima entre ambos países, cuya fase oral comenzará el próximo 3 de diciembre.
Además del Presidente, en este encuentro participarán el ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Alfredo Moreno; el agente Alberto van Klaveren, los coagentes y cinco abogados del equipo internacional.
Antes de trasladarse al aeropuerto para continuar su gira europea en la ciudad española de Cádiz, sede de la XXII Cumbre Iberoamericana, Piñera encabezará una última reunión, esta vez con ejecutivos del diario Financial Times y directores del semanarioThe Economist.


El secreto mas oscuro de Chile

EL secreto mejor guardado del Chile de hoy ¿estas preparado? ahi va: 
En 2001 la periodista María Olivia Mönckeberg publica “El saqueo de los grupos económicos al Estado chileno” El libro no es sobre los ricos en general, ni acerca de las maneras en que empresarios privados han hecho fortuna. No trata de Agustín Edwards, Eleodoro Matte o Constantino Kochifas, hombres todos que con mucho cacumen y garra han expandido las fronteras de sus imperios, sino que sobre un nuevo tipo de especulador que valiéndose del poder político se apodera de bienes públicos. Narra cómo ciertos funcionarios de gobierno se adueñaron de las grandes empresas formadas en la segunda mitad del siglo XX por el Estado, vale decir la Compañía de Acero del Pacífico CAP, la Empresa Nacional de Electricidad ENDESA con su vasta red de generadoras y embalses, la Línea Aérea Nacional LAN con sus jugosos derechos de ruta propios de la nación, la Compañía de Teléfonos de Chile CTC, el virtual monopolio de la telefonía, la Industria Azucarera Nacional IANSA, SOQUIMICH con todas las pertenencias mineras bajo protección del Fisco, etc., etc. 

En cada caso circularon rumores, insidias infundadas decían, de que el procedimiento de privatización fue turbio, que los mismas autoridades encargadas de velar por el buen funcionamiento de dichas empresas terminaron quedándose con ellas, que los precios pagados fueron muy por debajo de su valor comercial, que Chile perdió miles y miles de millones por obra de estas “piratizaciones”, además de las almas que quedaron sin empleo y de los nuevos valores que debió costear el consumidor por sus servicios. 

Pero la información concreta, específica y documentada fue siempre escasa en estos tiempos sin libertad de prensa ni periodismo investigativo. También el maniobrar de las cúpulas financiero políticas que deciden el devenir económico del chileno se ha visto facilitado por ese gran ausente que es la opinión hecha voz. Uno que otro alegato sindical, y luego, el silencio de los inocentes. 

Y en medio de la batahola de los derechos humanos, el dedo apunta a la verdadera y más profunda llaga hoy, que es la de los derechos económicos. Página a página, en el frío lenguaje de los informes financieros, María Olivia, periodista especializada en economía y negocios, va presentando las auditorias, informes de Contraloría, actas de directorio, acuerdos de gabinete, pericias contables y datos de las mismas memorias anuales que van configurando el accionar concertado de un grupo de tecnócratas del régimen militar. 

Es un clan muy específico de economistas, el que estudia la autora. Mirados en conjunto provienen casi todos de una clase media empobrecida, hijos de pequeños comerciantes o agricultores venidos a menos, a menudo de provincia, y en su mayoría vinculados a la Universidad Católica para luego ser becados en Chicago. Llegan con lo puesto al servicio público: amplia sonrisa, la recomendación de un amigo, y un título que lo acredita estar embebido de la ideología neo liberal de los años ‘80. Al final del gobierno militar salen convertidos en multimillonarios, dueños de las principales empresas nacionales, de universidades, Isapres y Administradoras de Fondos de Pensiones, además de vastos fundos en el sur, minas en el norte y frondosos capitales invertidos en el extranjero

La tesis central de Monckeberg es que los mentados “Chicago boys” actuaron cual banda delictual con el propósito de desarticular en SU PROPIO BENEFICIO EL APARATO PRODUCTIVO DEL ESTADO y que esos 34 “hombres decisivos” (figura una sola mujer) siguen hasta el día de hoy controlando a su gusto y amaño la economía de Chile. Por ejemplo, mientras Yuraszceck desde el ministerio de Energía privatizaba ENDESA, Piñera desde el ministerio de Trabajo y Previsión Social facilitaba que se usaran los fondos de pensiones para tal operación para luego amanecer los dos como propietarios de tamaña empresa. Roberto De Andraca, como gerente de CAP del régimen militar emprende la privatización de esa compañía con el apoyo de Hernán Buchi, entonces ministro de Hacienda, operación que fue subsidiada por el fisco y tras la cual uno quedó de Presidente del holding (accionista mayor) y el otro de Vicepresidente. 

A ratos uno se pierde en la complejidad, e ingeniosa chuecura de los asaltos a propiedad pública efectuados por los modernos bucaneros. Pero la investigación de la periodista enuncia ciertos temas que quedan dando vueltas: ¿Cómo lograron doblegar a los militares nacionalistas, como el general de ejército Fernando Hormazábal, a cargo de CORFO, quien se limita a dejar constancia de su desaprobación al saqueo en el memorando para la historia que cita la autora? ¿Por qué los demás encargados de defender la integridad de la nación no hicieron nada para impedir un despojo mayor que el de la Patagonia o cualquiera de las islas y arenales celosamente defendidos? 

¿Cómo es que siguen las piratizaciones de propiedad pública -sanitarias, bosques magallánicos- en gobiernos elegidos para revertir ese modelo? Durante el gobierno de Aylwin, recordemos, se le vendieron al consorcio Trillium pedazos de Tierra del Fuego a un mil ochocientos pesos la hectárea. 

¿Cuál es el rol de movimientos religiosos en la conducción económica del país? Indica la autora las vinculaciones de los distintos personajes con el Opus Dei y los Legionarios de Cristo, pero queda por investigar el fundamento ético que imparten a sus cofrades, sobre todo en lo referido al segundo de los siete pecados capitales, la avaricia o codicia de dinero. Parecen ser, además, grupos de socialización que le brindan al joven ambicioso una red de amistades y contactos muy útiles para ascender, sobre todo tratándose de recién llegados a la gran ciudad. 

No olvidemos que las sectas se caracterizan por la creencia de ser los mejores, entonces es natural que los miembros de estos clubes de mutua admiración privilegien a los suyos por sobre quienes postulan por concursos abiertos de mérito profesional. 

Curiosamente, muchas de las privatizaciones no fueron para crear en el país un sector privado fuerte, sino para terminar traspasando empresas del Estado chileno a otros Estados, como es el caso de CTC, y Endesa que ahora pertenecen al gobierno español. El puro traspaso de Endesa al monarca peninsular le reportó, asegura la obra, más de 500 millones de dólares a Yuraszeck y sus cómplices

¿Será la historia que se repite?. O’Higgins, San Martín, Manuel Rodríguez, los padres de la patria se alzaron en armas para hacer de Chile una nación soberana, dueña de su destino. Antes del bicentenario ¿habrá que hacer otro tanto? 

EL SAQUEO DE CHILE 
por Pablo Huneeus 

Si la mitad de lo que denuncia Maria Olivia Monckeberg en su libro “El Saqueo de los Grupos Económicos al Estado Chileno” (Ediciones B, 270 páginas, $4.500.-) es cierto, entonces Buchi, Carlos Cáceres, Brunno Philippi, Joaquín Lavín, José Piñera (hermano de Sebastian Piñera), Julio Ponce Lerou, Alvaro Saleh(dueño de La Tercera), Yuraszeck y demás protagonistas de la magna obra serán pronto llevados al paredón. 

En la oportunidad, la profesional hizo una detallada exposición del periodo comprendido entre 1985 y 1990, donde mencionó los procesos privatizadores de CAP, ENDESA, SOQUIMICH, Chilectra, ENTEL y el Instituto de Seguros del Estado. 

Privatizaciones sin un congreso fiscalizador 

Monckeberg inicia su investigación a partir de su experiencia como reportera en el sector económico desde 1973 en adelante. Desde ahí da cuenta de la falta de transparencia que existió en el proceso privatizador, debido a la falta de libertad de prensa, a la inexistencia de un Congreso fiscalizador y de la escasa independencia del Poder Judicial. 

Asimismo, sostiene la tesis que existió un ablandamiento ejercido por los economistas de la época -los Chicago Boys- a las fuerzas militares que regían el país, quienes hasta entonces concebían a las empresas del Estado como estratégicas.

María Olivia Monckeberg señaló que existió un sustento legal que permitió la privatización, y afirmó que la misma red de poder que se fue conformando en esa época, continúa vigente hasta ahora en el país. 

Esto dio paso a la aparición de grupos económicos nuevos que crecieron y se desarrollaron al amparo del Gobierno Militar y de las estructuras sociales. En este ámbito, destacó a ex funcionarios civiles y miembros del Gabinete de régimen de Augusto Pinochet, y a ex dueños de empresas privatizadas, que continúan ejerciendo cargos en directorios y como dueños de empresas en los más diversos ámbitos, pero concentrando cada vez más el poder económico. 

La periodista sostuvo que tituló su libro El Saqueo de los grupos económicos porque se generó en Chile un notable traspaso de poder económico en el que pasaron del Estado a manos privadas miles de millones de dólares. 

Hizo mención a que este proceso se mantuvo fuera de la esfera informativa, principalmente debido a la relación de los grupos económicos y los medios de comunicación, lo que se tradujo en que su libro, publicado en 2001, no haya sido comentado en diarios como El Mercurio y La Tercera, lo que contrasta con las cifras de ventas que obtuvo. 

Impulso con Buchi 

El proceso privatizador investigado por Monckeberg se inicia en 1985, cuando Hernán Büchi asume el Ministerio de Hacienda. Desde esa fecha, explica, Chile inicia una fase más radical que el resto de Latinoamérica, incluso más aún que el de la Inglaterra de Margaret Thatcher

Las ventas, afirmó la periodista, se realizaron a puertas cerradas, con legislaciones ad-hoc, y beneficiando a los privatizadores, quienes contaron con información privilegiada. 

Se utilizó también el capitalismo popular, que cumplió un doble objetivo de permitir a los privatizadores contar con recursos y créditos, y aplazar las tímidas críticas del movimiento sindical de la época

Yuraszeck, maestro en la creación de sociedades de papel 

Un caso emblemático presentado por la periodista fue el de Chispas I y II, y de su gestor José Yuraszeck (hoy dia accionista y dirigente del club de futbol universidad de chile), quien, de simple funcionario de ODEPLAN a fines de los 70, pasó a transformarse en el “Zar de la electricidad”, gracias a la privatización de Chilectra y ENDESA. 

Cuando Chilectra se privatizó, se dividió en Chilmetro, Chilquinta y Chilgener. Yuraszeck se centró en Chilmetro, que luego se convirtió en ENERSIS. Yuraszeck fue uno de los maestros en la creación de sociedades de papel diseñadas para lograr el control de las empresas que se privatizaban a través de este denominado capitalismo popular, afirmó María Olivia Monckeberg. 

En julio de 1987, se constituyeron Chispitas I y II, donde los trabajadores aportaron con un 20% y los ejecutivos un 2% del capital. Esta garantía les permitió acceder a créditos con el Banco del Estado por un valor 10 veces mayor. 

Chispitas se asociaron con otras 2 empresa de papel: “Luz y Fuerza” y “Los Almendros”. Cuando culminó la privatización en 1989, asumió como presidente el ex Ministro José Piñera. Junto a Yuraszeck, tomaron el control de ENDESA. 

Al momento de la privatización, la compañía manejaba el 60% de la generación eléctrica del país y casi la totalidad de los derechos de agua. En la Región Metropolitana, informó Monckeberg, la generación y distribución de electricidad quedaron en las mismas manos. 

A la vez, dio cuenta de un informe de Contraloría de 1991, que explicaba que la privatización de esta empresa le costó al país U$ 1.000 millones. 

Ex ministros a los directorios de la empresas privatizadas 

La periodista graficó ante la comisión otros procesos privatizadores, relacionando a ex ministros del Gobierno Militar, como los titulares de Hacienda Hernán Büchi, Sergio de Castro y Carlos Cáceres, que presidieron posteriormente directorios de empresas privatizadas, con los ejecutivos que llevaron a cabo estos procesos, como Juan Hurtado Vicuña (Chilquinta), Bruno Filippi (Chilgener), Julio Ponce Lerou (Este tipo es ex yerno de Augusto Pinochet, durante la dictadura le encargaron administrar la sociedad quimica y minera de chile, SOQUIMICH ¿y que hizo el lindo?¡termino quedandose con ella! hoy es uno de los hombres mas ricos de chile pero su nombre nunca es menciondo por los medios ¿o tu crees que teletrece hara un reportaje sobre esto?), José Yuraszeck y Alvaro Saieh. 

“El saqueo de las grandes empresas públicas quedó instalado antes de que Pinochet se fuera de La Moneda” 

Privatizaciones y grupos económicos 

Extracto de una entrevista de Maria Olivia Mönckeberg 
Por Patricia Bravo 
Punto Final (octubre 2009) 

…….. 
“Por cierto. Uno podría pensar que el sentido último de lo que el régimen militar quería perpetuar pasa por la implantación de este nuevo modelo socioeconómico que abarca todos los ámbitos de la vida de las personas, y que a la vez es la nueva salida de la derecha en Chile. El hecho de haber reporteado desde el comienzo para una revista semanal, tratando de entender lo que estaba pasando en ese ámbito, me hizo seguir una pista sin que me lo propusiera. Fui observando, indagando y también tuve la oportunidad de conocer gente muy interesante, economistas y políticos que estaban en la oposición, como Radomiro Tomic, Alejandro Hales y Eduardo Frei Montalva. Tuve largas conversaciones con Aníbal Pinto Santa Cruz, por ejemplo. Recuerdo haber analizado muchas veces la distribución del ingreso con Ricardo Ffrench-Davis. Además, pude estar alerta respecto de lo que ocurría en otras partes en materia de periodismo, aunque todo el período de la dictadura lo pasé en Chile. Tuve la posibilidad de ir a EE.UU. después del caso Watergate, a un seminario de periodismo de investigación. También pude conocer el tipo de periodismo que se hacía en Europa. 

Por otra parte, tengo la costumbre de llevar archivos, seguir los temas y anotar lo que me llama la atención. Y también hay hitos. Al seguirle la pista a la economía vi cómo se fueron formando los grupos económicos en su etapa inicial, con las primeras olas privatizadoras. Por ejemplo, el de Manuel Cruzat y Fernando Larraín Peña. También seguí estudios sobre estos temas y escribí artículos sobre eso. Me parece que el primer reportaje que hice en Análisis fue sobre el nuevo sistema previsional, en combinación con Patricio Rozas. También una investigación económica sobre el caso Crav, que reventó en 1981. Eso era ya periodismo de investigación”. 

-¿Por qué ha orientado sus investigaciones a centros de poder, como los grupos económicos, Opus Dei, universidades? 

“Creo que tiene que ver con mostrar y develar lo que ocurre en los poderes fácticos, en los enclaves que limitan la democracia”. 

Esos poderes fácticos no siempre son reconocidos como tales. 

“Por eso hablo de develar, levantar los velos, sacar las cortinas, mostrar. En relación a esto me sobrevino la inquietud por el tema de las universidades, cuando en 1987 estalló la crisis de José Luis Federicci, rector delegado de la Universidad de Chile nombrado por Pinochet. Quise investigar directamente lo que ocurría, y en parte por eso dejé la revista Análisis. Me empecé a juntar con gente de las dirigencias estudiantil y académica, y fui atando cabos. 

Personas a las que había seguido desde el punto de vista económico, porque estaban al frente de las privatizaciones de las empresas del Estado -que todavía no podían materializar, porque había crisis económica-, aparecieron formando comisiones sobre la política universitaria. Fue el caso de Bruno Phillippi, José Yuraszeck, Alvaro Saieh, Sergio Melnick. Esa relación me llamó la atención. Eran personas con mucho sentido estratégico. ¿Estaban preocupadas de la energía, de las empresas eléctricas, y a la vez de qué hacíamos con las universidades? 
Siguiendo este hilo empecé a darme cuenta que no los movía sólo una inquietud económica, sino hacer que los cambios que se estaban produciendo fueran perdurables. 

En mi opinión, eso se hizo más evidente cuando ya se había generado la movilización social y las grandes protestas de los años 80. Creo que percibían que la dictadura iba a tener fin, cualquiera fuera éste, y estaban preparando sus caminos. Parte de esos caminos era destruir la Universidad de Chile y la Universidad de Concepción, entre otras. Se disponían a hacer el gigantesco traspaso económico de los recursos del Estado a grupos privados. Y como los grupos privados más tradicionales se habían desmoronado, había que reconstruir otros para que llevaran la batuta cuando Pinochet ya no estuviera instalado en La Moneda. En la medida en que iba percibiendo estas relaciones, más me interesaba el tema”. 

Y al descubrir los nexos, un tema la fue llevando al otro… 

“Exactamente. Algunos los dejé en barbecho por distintas razones, pero después los he retomado. La primera motivación que sentí en 2001 fue lanzarme con el libro sobre la privatización de las empresas, El saqueo de los grupos económicos al Estado chileno. Después retomé el tema de las universidades y entre medio hice el libro sobre el Opus Dei. Son temas bastante relacionados. La gente creía hasta hace algunos años que el Opus Dei se trataba de algo netamente religioso. Y lo es, pero con una notable influencia y poder en la sociedad, tanto en términos educacionales como empresariales”. 

Entre las patas de los caballos 

Si retomara el tema de los grupos económicos y la evolución que han tenido bajo los gobiernos de la Concertación ¿qué aspectos enfatizaría? 

“El saqueo, el traspaso a manos privadas de las grandes empresas públicas, quedó instalado antes que Pinochet se fuera de La Moneda. Quedó ese terreno sembrado. Voy a retomar este tema para actualizarlo. Lo notable es que hasta ahora no ha habido marcha atrás. Los grupos que se gestaron al amparo de la dictadura, con prebendas del régimen militar, siguen siendo tremendamente significativos. Los que aparecen en El saqueo… continúan avanzando en gloria y majestad en otros sectores de la economía, vinculándose con la educación superior, la salud, el sistema previsional. Falta en Chile un Estado más activo. La crisis económica mundial ha mostrado que hay muchas cosas a las que hay poner coto. Si queremos una sociedad más equitativa y que no se mantenga esta enorme estratificación social que tenemos hoy, debería haber un rol más activo del Estado, una mejor distribución de las utilidades, más fiscalización y mayores posibilidades de diversidad”. 

En todo caso se habla mucho de que se requiere ‘más Estado’. 

“Lo que a mí me gustaría saber es ‘cómo’ más Estado. ¡Es tan importante lo que se podría hacer si hubiera una mayor toma de conciencia de las limitaciones! Partiendo por el rol de los medios de comunicación, de los espacios públicos para debatir. Por más que la gente crea que goza de mayor libertad porque tiene muchos sitios de Internet para visitar, yo tiendo a ser escéptica. Si bien a través de Internet se pueden gatillar fenómenos interesantes, se requieren espacios más amplios. En el caso de los medios, faltan espacios de papel, espacios de televisión abierta y ojalá espacios de televisión digital realmente democráticos, y no que se repartan la torta entre los mismos de siempre. En los medios de comunicación la relación con los grupos económicos es muy fuerte”…. 

¿y que hay de los medios de comunicaión? ¿también estan “con las manos limpias”? la actual situación de concentración en la prensa escrita fue producto del salvataje que le dio el Estado al final de la dictadura, por medio de personeros muy interesados en que el poder de la prensa quedara en manos amigas, a las dos cadenas que hoy copan el mercado: El Mercurio y Copesa. 

Ambas, gracias a la censura impuesta por la dictadura, no tuvieron competidores por años, pero contrajeron importantes deudas modernizando sus instalaciones y sus procesos. Para la crisis del 82, las deudas de Edwards llegaban a cien millones de dólares. Y mientras cientos de empresas quebraban, el régimen salvaba a El Mercurio entregándole 53 millones de dólares en créditos a través del Banco del Estado. Muy importante en esta y en las transacas que vinieron -traspaso de acciones de El Mercurio S.A.P. al Banco del Estado, renegociación de la deuda a quince años con intereses excepcionalmente bajos, opción de rematar deudas, “permutas” de créditos e importantes inversiones del Estado en publicidad para el decano- fue, nada mas ni nada menos, Jovino Novoa, quien al salir de la Subsecretaría General de Gobierno llegó como editor general de informaciones a El Mercurio y trabajó con Edwards para sanear las platas. 

Copesa, por su parte, estaba en esos años en manos de Gonzalo y Germán Picó Domínguez y adeudaba 1.137.742 UF. Para salvarla, el Banco del Estado se quedó con el 70% de las acciones de Malán Inversiones S.A., principal accionista de Copesa. Y luego se las vendió a Álvaro Saieh, Carlos Abumohor y Alberto Kassis, todos amiguis del régimen, en sólo un tercio de la deuda original. Todos los movimientos para realizar este rescate, incluidas las polémicas “permutas” de créditos que vinieron después, significaron una pérdida de 273.503 UF para el Banco del Estado. 

Terminada la dictadura, el duopolio se ha llevado gran parte de la publicidad, pagada en la mayoría de los casos por sus contactos en las cerradas redes del poder económico. Los medios nacidos en dictadura, como el diario La Época, han muerto, lo mismo que gran parte de los proyectos que han nacido en los años posteriores. Hoy, el duopolio se lleva el 82,7% de la venta de diarios. 
¿y tu crees que en Chile hay Democracia? piensa en esto: Cuando veas hablar en TV a los politicos del profundo amor que sienten por chile y de las cualidades republicanas de este pais, cuando veas a los politicos dar discurso con la bandera de fondo y al mismo tiempo obligan a los niños a cantar el himno nacional todos los lunes por la mañana, piensa en lo que acabas de leer. 

Fuentes: http://www.atinachile.cl/content/view/234262/El-Saqueo-de-Chile.html 
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=93999 
http://www.theclinic.cl/2009/11/23/%E2%80%9Clos-magnates-de-la-prensa%E2%80%9D-el-penoso-panorama-de-la-prensa-chilena/http://www.atinachile.cl/content/view/761041/Los-magnates-de-la-prensa-en-Chile.html

La derecha saqueó el patrimonio de Chile al amparo de las FF.AA.


EL GRAN ROBO DE LA HERENCIA NACIONAL

PINOCHET, el mayor ladrón de la historia de Chile. Bajo su protección, la derecha saqueó el patrimonio nacional y se enriquecieron civiles y militares, que hoy están detrás de la UDI y de Renovación Nacional.

MARCO EXPLICATIVO DE ESTA OPERACION


Marx, como recuerda el profesor Joseph A. Schumpeter en su obra Diez grandes economistas: de Marx a Keynes, “rechaza desdeñosamente la fábula infantil (Kinderfibel) de origen burgués que ve en la superior inteligencia, en el espíritu de trabajo y en el ahorro la causa de que algunos individuos, tanto en el pasado como en el presente, se hayan destacado de los demás llegando a convertirse en capitalistas”. Agrega el gran economista Schumpeter: “La actitud burlona cumplió, sin embargo, su función y contribuyó a abrir el camino a la teoría alternativa de Marx sobre la acumulación primitiva… La fuerza, el robo, la subyugación de las masas que posibilita su expoliación y los resultados del pillaje que, a su vez, facilitan la subyugación: todo esto es, por supuesto, cierto y se acomoda además admirablemente a las ideas habituales entre los intelectuales de todo tipo, más aún en nuestro tiempo que en el del propio Marx”.(1)
Actualmente, yo diría que esta concepción la acoge sólo parte de los intelectuales en Chile, porque los llamados socialistas (del Partido Socialista) han renunciado al marxismo. Pero Recabarren, el gran líder obrero, sostuvo en El Socialismo, un trabajo de difusión teórica de comienzos del siglo XX, la tesis marxista. En efecto, para explicar históricamente la transformación social, recurrió como ejemplo a los cambios sucedidos en el mundo moderno, a partir de la Revolución Francesa, a través de la cual la burguesía abolió el derecho “divino” de los reyes y expropió la propiedad feudal para imponer la propiedad individual. Confirma este fundamento de las revoluciones, señalando que en América la propiedad burguesa se constituyó por medio de la violencia y el despojo, por la conquista de los pueblos aborígenes. La Colonia se formó por los “repartimientos y encomiendas” tanto de las tierras como de los pobladores originarios y, después de la independencia de España, los criollos expropiaron a los peninsulares o realistas.
Este preámbulo es el marco explicativo del robo de la más grande herencia nacional realizado durante la dictadura de la derecha, encabezada por Pinochet y los altos mandos de las Fuerzas Armadas.

LA CAPITALIZACION PUBLICA

El Estado empresario asumió en Chile, en una primera etapa a partir del Frente Popular, funciones en la gestión directa de la economía y en la redistribución del ingreso, a fin de suplir y estabilizar la situación del empleo y del crecimiento económico en general, sin olvidar por cierto que él favorecía también a las empresas privadas. Antes de 1970, esta dinámica se insertaba en el marco de modelos de desarrollo en que se cuestionaba o el comportamiento estancado de las inversiones o la penetración de capitales extranjeros. Bajo el gobierno de Allende se desarrolló una segunda etapa, donde la implantación de programas de socialización de la economía determinó una extensión cuantitativa y cualitativa de esta participación del Estado, conformando un área de propiedad social con empresas de todos los sectores (primario, secundario y terciario). Esta era la herencia nacional, conformada por la capitalización pública, producto de la acción política de la Izquierda y el sacrificio de los trabajadores.
La dictadura formuló a su vez un modelo de desarrollo orientado, entre otros objetivos, a privatizar dichas empresas y desmantelar el Estado empresario. Este proceso se realizó bajo la exclusiva decisión de los grupos financieros más poderosos, que controlaban la gestión del gobierno, sin plantearse una consulta popular para resolver un problema de tanta importancia social como es la transferencia de la capitalización pública de más de medio siglo, a manos privadas. Sin fijar tampoco un marco regulatorio adecuado, ni menos un valor justo y real, lo que dio lugar después a negocios escandalosos. Este despojo nacional se decidió y ejecutó en la cúspide de la dictadura. La mención de este proceso no significa desconocer el papel del Estado en la reproducción del conjunto de la burguesía, sino que se propone destacar cómo la utilización de este instrumento alienta la concentración y centralización capitalistas, fracturando su unidad política e imprimiendo un nuevo carácter al papel del Estado en la organización capitalista de la producción.

EL BOTIN DE GUERRA

La privatización de la economía constituyó uno de los procesos más oscuros de la dictadura, sin Congreso Nacional ni fiscalización alguna, con falta de independencia de la Contraloría General de la República y de los tribunales de justicia. En su desarrollo, según el economista Gustavo Marín, se distinguen cuatro etapas:
La primera (1973-75) comenzó con la devolución de fundos y empresas ocupadas por los campesinos y obreros o intervenidos y requisados por el gobierno popular para impedir la paralización y el boicot de sus dueños, en su campaña por derrocar a Allende. En esta fase, se restituyeron 258 empresas antes de diciembre de 1973 y se privatizaron otras 350. En esta etapa se pagaron también cuantiosas indemnizaciones a los consorcios norteamericanos, a los cuales se les había expropiado (gran minería del cobre, ITT y otras). Las indemnizaciones alcanzaron a 1.315,2 millones de dólares (moneda de 1988) desde 1974 a 1988. Por razones desconocidas, se les pagó cantidades superiores a las que estas compañías reclamaban al gobierno de Allende, particularmente en el caso de las empresas del cobre y de la ITT. Ello sin considerar que la expropiación de la gran minería del cobre se había hecho de acuerdo a la reforma constitucional aprobada unánimemente por el Congreso Nacional.
Bajo la conducción de la Corporación de Fomento de la Producción se vendieron empresas que ella administraba, en licitaciones abiertas y decisiones reservadas a su vicepresidente ejecutivo. Las devoluciones fueron discrecionales y sólo en algunos casos rechazadas por sus primitivos dueños, encargándose entonces la misma Corfo de su liquidación o venta. Esta entidad, una vez concluida la transferencia de sus empresas, redefinió sus funciones sólo como banco de fomento con los recursos originados en dichas enajenaciones, abandonando las amplias funciones de planificación y gestión de las empresas del área social que tuvo en el gobierno presidido por Salvador Allende.
La Empresa Nacional de Minería empleó procedimientos similares a los definidos por Corfo. Las ventas comprendieron pequeñas y medianas empresas de explotación y procesamiento de minerales. Sólo conservó un porcentaje de la planta de procesamiento (fundición y refinería de cobre) de Las Ventanas, con lo que la mencionada empresa nacional volvió a constituirse en un poder de compra sin operaciones de explotación directa.
La Compañía de Aceros del Pacífico vendió sociedades o participaciones en ellas, de acuerdo a la idea de centrar sus operaciones en la fabricación de acero y no en su procesamiento.
La Corporación de la Reforma Agraria (Cora)) y el Instituto de Desarrollo Agropecuario (Indap) transfirieron el dominio de todas las propiedades agrícolas bajo su control. En este caso se utilizaron también diferentes modalidades, como restituciones parciales, que consistieron en devoluciones o formaciones de reservas dentro de predios expropiados; revocaciones, expresadas en devoluciones totales de terrenos expropiados; asignaciones de unidades reformadas (cooperativas y parcelas individuales) y ventas de activos de la Cora, la que terminó por disolverse. El Indap se mantuvo, pero con una considerable reducción de sus actividades.
Con este desmantelamiento de los activos públicos, la dictadura se propuso que el Estado no interfiriera en las actividades económicas a no ser que se considerara necesario desde el punto de vista estratégico. Sobre esta base, la privatización de la economía derivó, por sobre todas las cosas, en la centralización del poder económico de ciertos grupos y en el consiguiente oligopolio de algunas industrias. Más que en la extensión y expansión del sector empresarial, esta centralización del poder económico se tradujo en el desplazamiento de sectores pequeños y de medianos empresarios. Las operaciones de transferencia se hicieron con sigilo, sin fiscalización pública y en un ambiente de irregularidades, algunas de las cuales salieron a la luz pública. Al revés de la expropiación de las empresas de la gran minería por el gobierno de Allende, que se hizo al valor libros, con la crítica de la derecha, ahora ella vendió las empresas públicas por lo general por debajo de dicho valor.
La extensión y acentuación extrema del proceso centralizador y concentrador de la economía aparece demostrada por la evidencia del control sobre sociedades anónimas y demás empresas. El simple cruzamiento de información de las empresas licitadas con las empresas controladas por los principales grupos, sugiere que el desmantelamiento del Estado, la privatización de la economía y la acentuación extraordinaria del poder oligopólico son facetas de un mismo proceso. Las interrelaciones entre estas tres facetas se convirtieron, a partir de entonces, en elementos centrales de todo análisis de la economía nacional.(2)

NUEVAS ENAJENACIONES

La segunda etapa (1975-1982) comprende el lapso entre la recesión del primero de estos años y la crisis del segundo, período en el cual la Corfo vendió a través de subasta o propuesta pública sus acciones y derechos en 135 sociedades, de las cuales en 91 de ellas era socio mayoritario. De la misma manera, transfirió al sector privado su participación en 16 bancos comerciales. Además la dictadura realizó más de 600 operaciones por ventas de plantas agroindustriales, pertenencias mineras, bienes raíces así como más de tres mil operaciones por ventas de bienes inmuebles.
Las privatizaciones continuaron extendiéndose hasta abarcar diversos sectores de la vida económica y social. La legislación minera, la reorganización de las municipalidades, la modificación de los sistemas de educación, de salud, de previsión social y el plan laboral abrieron paso a la más generalizada privatización de la sociedad.(3)
La crisis de 1982 paralizó este proceso de enajenación total, en medio de la bancarrota de algunos de los más voraces grupos económicos, que más habían aprovechado el remate o liquidación de este pequeño país.
La tercera etapa (1983-1985) comprende los reacomodos al interior de la clase dominante, remecida por la crisis de 1982. Como señala Gustavo Marín, durante esta crisis se sucedieron hechos de tanta importancia como la intervención estatal en el sistema financiero, el derrumbe de los más destacados grupos económicos, la oposición de algunos empresarios a las políticas impuestas por la dictadura, el desplazamiento transitorio de los Chicago boys del gabinete, la devaluación de la moneda nacional, el ingreso de un hombre del grupo de Javier Vial, Rolf Lüders, como biministro de Hacienda y Economía -y luego la prisión de ambos por sus “irregularidades”- la constitución de la Comisión Fiscalizadora de las empresas y bancos del grupo Cruzat-Larraín, etc. La crisis desarticuló el sistema generado en las dos etapas anteriores, desencadenando un triple proceso:
a) combinación de nueva estatización y posterior privatización de las actividades económicas, intervención del sistema financiero quebrado por su endeudamiento, estatización de la deuda externa privada, mediante el aval del Estado, al proceder a su negociación, administración de bancos y empresas; b) nueva privatización y transnacionalización del sistema financiero cambiando los bancos de dueños, con incorporación de inversionistas extranjeros y, c) privatización de las fuentes externas e internas de ahorro e inversión.

LAS PRESAS MAYORES

La cuarta etapa (1985-1989) marca la reanudación de las privatizaciones y la conversión de deudas en enajenación de activos nacionales, de acuerdo a “recomendaciones” del Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el Comité de Bancos Acreedores, trayendo consigo una mayor desnacionalización económica y política. Superado el lapso de administración de la crisis de 1982 y resuelto el conflicto al interior de las clases dominantes, los neoliberales volvieron a tomar el control de la política económica y se realizó el último reparto del botín de guerra entre los grupos existentes y nuevos grupos emergentes en el interior del gobierno. En esta cuarta etapa, según Gustavo Marín, se emplearon diversos mecanismos:
1. La privatización del área denominada por los técnicos de la dictadura como “rara”. Las empresas productivas, servicios y bancos mantenidos en esta área después de la crisis en referencia fueron reprivatizados a partir de la Comisión Progresa y del equipo interventor de la Superintendencia de Bancos y Entidades Financieras, pudiéndose distinguir las siguientes situaciones:
a) Grandes empresas industriales (Copec y sus filiales, CCU y sus filiales, Inforsa, Indus, CTI, Compañía General de Electricidad Industrial, etc.) Ellas pasaron a manos de grupos económicos locales, que habían sobrevivido a la crisis, y de consorcios transnacionales a través de la asociación del grupo Angelini con el grupo neozelandés Carter Holt Harvey (Copec); de la asociación del grupo Luksic son el consorcio cervecero alemán Paulaner (CCU) y de la asociación del grupo Matte con Fletcher Challenger de Nueva Zelandia (en el sector de la celulosa y el papel) optando el primero por controlar Inforsa. Otros consorcios transnacionales controlaron, sin asociación, importantes empresas como Hucke, MacKay, Nestlé, Victric Vidrios y Aluminios Lirquén, etc.
b) Las principales sociedades de servicios, como las AFP y las compañías de seguros de vida fueron controladas por consorcios financieros norteamericanos, como Bankers Trust, Aetna y American International Group.
c) Las grandes instituciones de crédito como el Banco de Chile y el Banco de Santiago, intervenidos en 1983, fueron a su vez reprivatizados, diseminándose su propiedad.
2. La privatización de grandes empresas públicas. En 1985 se privatizaron la Sociedad Química Minera de Chile (Soquimich); Industria Azucarera Nacional (Iansa); Empresa Nacional de Explosivos (Enaex); Compañía de Aceros del Pacífico (Cap); Laboratorios Chile; empresas elécticas Metropolitana, Quinta Región, Chilectra Generación, de Melipilla y de Coquimbo; Empresa Nacional de Electricidad (Endesa); Compañía de Teléfonos de Chile (CTC); Telex Chile. Además, Empresa Nacional de Comunicaciones (Ecom); empresas eléctricas de Tarapacá, del Norte, de Aysén, de Magallanes; hidroeléctricas de Pilmaiquén, Pullinque, Colbún-Machicura, Pehuenche; Línea Aérea Nacional (Lan Chile); Instituto de Seguros del Estado; Empresa Nacional del Carbón (Enacar); Carbonífera Schwager; Chile Films; Sociedad Chilena del Libro.
3. Las privatizaciones posteriores al plebiscito de 1988. Los mecanismos utilizados para el traspaso fueron, en general, los mismos que se aplicaron anteriormente, aunque en algunos casos se disfrazaron con la modalidad de “capitalismo popular”, con la cual se privatizaron algunas empresas energéticas en las regiones u otras en que participó personal de las Fuerzas Armadas, como la Compañía de Teléfonos de Chile y Endesa. En agosto de 1989, un balance de la progresión de este proceso referido a las 29 empresas públicas “privatizables” a mediados de 1985, expresaba:
a) al 30 de septiembre de 1988, trece de ellas estaban totalmente enajenadas, ocho se encontraban parcialmente privatizadas y ocho comenzaban su privatización;
b) después del plebiscito de octubre de 1988 se completó la privatización de las ocho parcialmente enajenadas y se privatizaron otras tres (Chile Films, Sociedad Chilena del Libro y Edelnor);
c) en agosto de 1989, cuando se le acababa el tiempo a la dictadura, 24 de aquellas empresas se habían traspasado al sector privado. Respecto a las otras empresas fueron desmanteladas, como Ferrocarriles del Estado -privatizada por partes (carga)- y otras que los asaltantes del poder no alcanzaron a vender, como Codelco o el Banco del Estado. Sin embargo, metieron mano en sus recursos financieros para favorecer a grupos y personas del régimen, tanto en aquéllas como Enap, Correos, TVN y las que dependen del Ministerio de Defensa.

EL SAQUEO DEFINITIVO

María Olivia Monckeberg investigó un grupo de las últimas empresas privatizadas y tuvo el valor de desenmascarar esta operación en su libro El saqueo de los grupos económicos al Estado chileno. Ella expresa: “El último gabinete de Pinochet que asumió a fines de octubre de ese histórico año 1988, después del triunfo del ‘No’ en el plebiscito, tuvo un carácter marcadamente economicista. Junto a Hernán Büchi, como jefe del equipo económico, a Sergio Melnick en Odeplan y a Juan Antonio Guzmán en Educación, se sumaron otros hombres de la alianza Chicago-militares como Carlos Cáceres en Interior, Pablo Barahona en Economía y Hernán Felipe Errázuriz en Relaciones Exteriores. El objetivo estratégico de ese equipo estaba a la vista: asegurar la proyección de la ‘obra del régimen’. Trasladar las empresas a manos de quienes habían detentado el poder en esos años fue su norte. Y para eso aplicaron el acelerador a fondo”.(4)
Este último gabinete del “padrino” completó el programa de privatizaciones iniciado en la década anterior, aunque no alcanzó a extenderlo a otras presas mayores, como Codelco, Empresa Nacional de Petróleo, Banco del Estado y TVN. Por lo general, el control definitivo de las empresas privatizadas lo obtuvieron los mismos ejecutivos nombrados por la dictadura, mediante “sociedades de papel” como Pampa Calichera, en Soquimich y las Chispitas 1 y 2, de Chilectra. Para impedir la oposición de los sindicatos, se les vendió a los trabajadores de cada empresa una pequeña cantidad de acciones, operación calificada de “capitalismo popular”. Extraña paradoja: las empresas públicas las compraron, por lo general, los mismos vendedores.
La Cap fue fundada por Corfo en la década de los cuarenta. Aunque el Estado tuvo una determinación decisiva tanto en la formulación del proyecto como en el financiamiento, se le concedió mayoría al sector privado (53% contra 47%). Pero en 1968 el Estado pasó a ser accionista mayoritario y en 1973, el 97,6% de su capital pertenecía a él, a través de Corfo. En el proceso de privatización se transfirió primero el 47% de la empresa al sector privado en 1986, por un valor de venta de 40 millones de dólares en circunstancias que su valor real era de no menos de 200 millones de dólares, subsidiando de esta manera a los compradores en 160 millones en dicha moneda, es decir, se despojó de esa enorme proporción al Estado. Estudios posteriores, entre otros del Programa de Economía del Trabajo (PET), del Chase Manhattan Bank y el Appraisant Company, calcularon una pérdida de 99 a 223 millones de dólares. Como fue habitual en otros casos de privatizaciones de las grandes empresas del Estado, la de Cap favoreció a grupos de ejecutivos que usaron información privilegiada y se privatizaron a sí mismos con la empresa. El caso más destacado en esta privatización fue el de Roberto de Andraca, gerente general desde 1983, apoyado por los ministros de Hacienda Jorge Cauas, Sergio de Castro y Hernán Büchi. La privatización se completó en 1987.(5)
La Sociedad Química y Minera de Chile (Soquimich) fue creada en 1968 sobre la base de la industria del salitre, cuya propiedad era compartida por la Corfo y la Compañía Salitrera Anglo Lautaro, S.A. En el gobierno de Salvador Allende esa sociedad se incorporó al área social y en la dictadura de Pinochet pasó a manos de su yerno, Julio Ponce Lerou, un ingeniero forestal que no tenía capital alguno pero sí una audacia increíble. El proceso fue similar al de Cap. El suegro lo nombró presidente en 1980, después de ejercer otros cargos tanto en Corfo como en diversos organismos públicos, desempeñándose como vicepresidente ejecutivo su socio, de igual profesión, Patricio Contesse. El mismo Ponce Lerou formó “sociedades de papel” como Pampa Calichera y otras, que empezaron a comprar acciones de Soquimich hasta 1988, año en que estaba privatizada, siendo su principal accionista Pampa Calichera S.A.

Como en el caso de Cap, la Contraloría emitió un informe sobre la enajenación de aquella empresa química y minera, en el que establece las pérdidas de Corfo, la que “obtuvo un precio por acción inferior a los valores estimados ya que sólo registró ingresos equivalentes al 29%, 53% y 59% de la proyección de los años 1986, 1987 y 1988 respectivamente”. Este despojo del patrimonio público fue espectacular. Así lo sostiene María Olivia Monckeberg: “La Contraloría agregó que Corfo vendió en los años 1983 a 1988 el total de su inversión en esta empresa (123.490.000 acciones) en un monto de 119.982.594 dólares”. Y señaló que “de mantenerse las utilidades de la sociedad en el nivel del último año, obtendría por concepto de dividendos en 2,5 períodos aproximadamente ese valor”. El subsidio público para Ponce Lerou y su grupo fue de 76,4% apoderándose además de la totalidad de las reservas de nitrato, yodo y litio del país y del mundo.

SUMA Y SIGUE

La Industria Azucarera Nacional (Iansa) fue creada por la Corfo en 1952, con plantas en Los Angeles, Llanquihue, Linares, Temuco, Chillán, Rapaco y Curicó. la privatización adolece de irregularidades similares al caso anterior. En 1986 se vendieron acciones sin licitación pública, a un precio 21% inferior al valor de la Bolsa. En 1988 se acordó vender en dicho organismo el 90% de las acciones que todavía poseía la Corfo y en seguida, directamente, el saldo de 12,67%. Monckeberg afirma: “De acuerdo a un informe realizado posteriormente por la Contraloría General de la República, las ventas directas de acciones de Iansa sumaron 33.659.106 dólares, lo que significó pérdidas netas que alcanzaron a un monto de 47.628.514 dólares”. La misma autora agrega que, según un estudio de un grupo de profesionales, realizado en 1988, entre 1986 y 1988, se vendieron 2.606.947 acciones, es decir, el 80,6% de la empresa, con un enorme subsidio implícito en favor de quienes se quedaron con la empresa.(6)
La Empresa Nacional de Electricidad (Endesa) fue fundada por la Corfo en 1943, para impulsar la producción de energía, tan necesaria para el desarrollo del país. Esta era una de las empresas que escapaba a la voracidad de los privados hasta la derrota de Pinochet en el plebiscito de 1988. En el año siguiente comenzó el saqueo. “Al momento de su privatización, Endesa controlaba el 60% de la generación eléctrica del país, el 55% de la distribución y la casi totalidad de las mercedes de aguas aprovechables para el sector hidroeléctrico. Su privatización implicó, además, el traspaso a los nuevos dueños de los derechos de agua que pertenecían a la empresa estatal”. ¿Cuánto significó este robo? “Un informe de la Contraloría General de la República, que se conoció en 1991, señaló que la privatización de la más importante empresa eléctrica del país le habría significado al Estado alrededor de mil millones de dólares de pérdidas”.(7) Pero otro estudio ha representado que esta operación significó un subsidio implícito de 44.089.544 en pesos del año 2000, el que benefició directamente a los nuevos dueños, con Yuraszeck y su grupo a la cabeza. Un negocio parecido fue el de las filiales (Pullinque, Pilmaiquén y Pehuenche).
La Compañía Chilena de Electricidad (Chilectra) fue creada en 1921 y nacionalizada por el gobierno de Salvador Allende en 1970. Tenía como función distribuir y comercializar la energía eléctrica en la Región Metropolitana y en Valparaíso. En el año 1981, la dictadura la dividió en Chilectra Metropolitana o Chilmetro (después denominada Enersis), Chilectra Generación o Chilgener (hoy Gener) y Chilectra Quinta Región o Chilquinta, para ser privatizadas después de 1985. Los administradores de estas empresas estatales se encargaron de las privatizaciones, encabezados por José Yuraszeck. Para eso, 19 ejecutivos de Chilmetro formaron dos sociedades de “inversiones”: Inversiones Civiles Chispitas Uno e Inversiones Civiles Chispitas Dos, correspondiendo el uso de la razón social a seis de los socios, con plenos poderes de administración. Con este control, dichos ejecutivos invitaron a otros accionistas a incorporarse. Este fue el “Plan Chispazos”. Si irregulares habían sido las anteriores privatizaciones, ésta batió todos los récords. Con un capital equivalente al 2% de las acciones de Chilmetro, representado por los aportes de los fundadores de las Chispitas más las acciones de los trabajadores, obtuvieron un préstamo en el Banco del Estado por un monto de diez veces la garantía y compraron el 20% de las acciones de la misma empresa a un precio inferior al valor de la Bolsa. Así, por un juego de artilugio, se apoderaron de grandes inversiones del Estado en materia de electricidad. Con la misma plata del Estado, recibida en préstamo, le pagaron al Estado las acciones de aquella empresa.
La Empresa Nacional de Telecomunicaciones (Entel) fue fundada por la Corfo en los comienzos de la década de los sesenta. Como las eléctricas ya mencionadas, Entel era considerada como una empresa estratégica que debía ser controlada por el Estado. No obstante, los privatizadores la enajenaron como en los otros casos, a un precio absolutamente inferior a su valor real, a tal punto que un estudio posterior determinó que se había concedido un subsidio inmenso para los “compradores”. Entre estos, el ejército adquirió el 10%, a través de Famae. El resto pasó a manos del Grupo Telefónica España y otros privatizadores chilenos que después vendieron, pasando su control al grupo de Hurtado Vicuña y Eduardo Fernández León.

ENRIQUECIMIENTOS INEXPLICABLES

En todas estas privatizaciones, como lo prueba María Olivia Monckeberg, se enriquecieron conjuntamente con el “gran dictador” los ministros y altos ejecutivos, civiles y militares, y los “compradores”. Entre los ministros que se proyectaron al mundo de los negocios a través de las privatizaciones destacan Jorge Cauas, Sergio de Castro, Pablo Barahona, Hernán Büchi, Carlos Cáceres, Juan Antonio Guzmán, José Piñera, Miguel Angel Poduje, Sergio Melnick, Máximo Silva Bafaluy, Alvaro Donoso, Luis Larraín y otros. No menciono a los generales que se quedaron en los directorio de las empresas privatizadas.
Entre los que aprovecharon la “piñata” no puede olvidarse a Bruno Phillippi, Juan Hurtado Vicuña, Julio Ponce Lerou, el yernísimo del dictador seguramente casado bajo el régimen de sociedad conyugal, Alvaro Saieh, José Yuraszeck, Patricio Contesse, Guillermo Arthur, Carlos Alberto Délano, el inefable Alvaro Bardón y otros. Para penetrar en esa “corte de los milagros” hay que leer el libro citado.
Estos privatizadores convirtieron además en negocios rentables los servicios de utilidad pública como la electricidad, el gas, el agua potable, los teléfonos, los bancos y financieras que se han multiplicado y fusionado, que logrando grandes utilidades alimentan la ilusión de la inmensa mayoría de la población que compra toda clase de productos superfluos y de fantasía, perdidos posteriormente en embargos y remates. Es la vida al “fiado”, con deudas que nunca se terminan de pagar y llenan las páginas de Dicom. No sólo eso. Los nuevos “inversionistas” controlan también la educación con la proliferación de las escuelas de enseñanza básica y media subvencionadas. Fundaron una cincuentena de universidades y centenares de centros e institutos superiores, que se compran y se venden en el mercado financiero.
Igual cosa sucede con la salud, con la multiplicación y concentración de las Isapres, seguros médicos, clínicas y hospitales, laboratorios, farmacias y cementerios, es decir, controlan a los chilenos desde que nacen hasta que mueren. Lo peor de todo, suprimieron la previsión social financiada con aportes de los empleadores y los trabajadores, para establecer el ahorro obligatorio de estos últimos, liberando a los patrones o empresarios de aportes al fondo de jubilación, pero monopolizando la administración de estos fondos en sus manos, a través de las AFP. Los ahorrantes pueden perder con las inversiones de sus fondos, pero las AFP, en cuanto instituciones privadas, siempre ganan, tanto en la colocación de sus acciones que sus administradores eligen libremente, como en las comisiones que cobran.
Estos nuevos dueños de Chile obtienen ingresos siderales, que rompen todas las tablas para contar y medir la distribución del ingreso. No habría que agruparlos en el 10% más rico, sino quizás en el 1% (o menos) y se tendría un ingreso asimilable a los jeques petroleros de Arabia, tanto por participación en las utilidades de sus empresas como por las dietas, indemnizaciones y otras regalías que perciben en los directorios en que participan, tanto ellos como sus familiares, mientras a sus trabajadores les pagan salarios mensuales equivalentes al valor de los puros que fuman gratuitamente en las sesiones de directorio. Este “éxito” económico no es sólo el producto del conocimiento y el talento, que no se podría negar, sino que influye decisivamente a lo menos en su origen, el “valor agregado” del golpe militar y la dictadura.
En realidad, ninguno de los hombres decisivos en las privatizaciones, de los ejecutivos y “consultores”, tenía una fortuna significativa, comenzando por Pinochet, Ponce Lerou, Büchi, Cáceres, Saieh, Piñera y otros cabecillas del saqueo al Estado, pero ahora son multimillonarios. Alguna vez se dijo que el camino más corto para hacerse rico era la lotería, pero ahora resultó que, durante la dictadura, fue la privatización de las empresas públicas, la mayoría de las cuales se han transnacionalizado posteriormente. Los privatizadores han vendido todo o parte de su botín a los inversores extranjeros. El caso más escandaloso es el de Yuraszeck que vendió a Endesa España en 500 millones de dólares las “Chispitas” y ahora ha invertido en otras empresas.

¿DONDE ESTA LA PLATA?

Entre las múltiples irregularidades en estos negocios, cabe mencionar la multa aplicada por la Superintendencia de Valores y Seguros a los directores de Enersis, Carlos Cáceres, Sergio Gutiérrez, Felipe Montt, Leonidas Vial, Rodrigo Errázuriz y Pedro Smith, por haber incumplido un requerimiento del organismo respecto a que el directorio de esa empresa se debía pronunciar sobre la esencialidad de las cláusulas de la alianza estratégica suscrita con Endesa España. La Corte Suprema rechazó los recursos de casación que presentaron los condenados, ratificando las resoluciones de los tribunales y organismos de las instancias anteriores. La sentencia de la Corte Suprema no está relacionada con la legalidad o ilegalidad de la negociación que realizó José Yuraszeck con Endesa España. Esta materia se está discutiendo en otros procesos. Tampoco se refiere a otras multas aplicadas por la mencionada Superintendencia a ex ejecutivos de Enersis por conflictos de intereses, las que suman 50 millones de dólares.(8)
Aparte de los enriquecimientos inexplicables de los hombres de la dictadura, tampoco se sabe en qué se invirtieron los recursos obtenidos de la enajenación de las empresas y servicios públicos, aparte del gasto corriente del Estado, si se tiene en cuenta el enorme endeudamiento público en que se incurrió durante los 16 años de gobierno dictatorial. En efecto, al término de la dictadura la deuda externa pública era de 9.600 millones de dólares. ¿Cuánto percibió la dictadura por las privatizaciones? Este es un balance que tampoco se conoce, pero sí se sabe que se disminuyeron los impuestos a las grandes empresas, a tal punto que en los 10 últimos años se han recuperado por ley más de diez mil millones de dólares anuales, sin que hasta ahora se haya corregido la disminución de los impuestos a las grandes herencias. De esta corrupción es de la que hay que hablar.
¡Piense en grande!
No se distraiga con los pequeños roedores de las “coimas”, sino que concentre su atención en los grandes dinosaurios de la derecha, que se tragaron la riqueza de todos los chilenos. Fue la “grande de la derecha”. Con Lavín esperan la privatización de Codelco, Enap, BancoEstado, Televisión Nacional y otras presas menores, si Lagos no se las entrega antes

BELARMINO ELGUETA BECKER (*)
NOTAS
1. Joseph A. Schumpeter, Diez grandes economistas: de Marx a Keynes, Alianza Editorial, S.A., Madrid, quinta edición, 1983, págs. 38 y 39.
2. Thomas Dragger, El desmantelamiento del pool de empresas estatales y la concentración económica en Chile, mimeo, México, 1978.
3. Gustavo Marín, Trayectoria de las privatizaciones en Chile durante el régimen dictatorial (1973-1989).
4. María Olivia Monckeberg, El saqueo de los grupos económicos al Estado chileno, Ediciones B. Chile, S.A., Santiago, 2001.
5. Ibídem.
6. Ibídem.
7. Ibídem.
8. Diario El Mercurio, Santiago, 13 de julio de 2001.
(*) El autor fue dirigente nacional del Partido Socialista de Chile durante treinta años y diputado en el período 1953-57. Estudió derecho en la Universidad de Chile y ejerció la docencia e investigación en la enseñanza superior de México. Autor de varios libros y de numerosos artículos publicados en Chile y en el extranjero. Padre de Martín Elgueta Pinto, estudiante universitario y militante del MIR, detenido desaparecido desde el 17 de julio de 1974.

Ñuñoa transparente


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Sabat ganó finalmente por 30 votos, sin validarse frente a los vecinos, y habiendo perdido toda credibilidad al subirse muy tarde al carro de una victoria orquestada entre gallos y medianoche. Dada la estrechez indudable, transparencia total sería llamar a votar de nuevo, ¿no? ¿Habrá cojones?
Antes de la elección municipal pocos dudaban de la repetida de plato de Pedro Sabat. Sintomático fue que la Concertación centrara sus esfuerzos en sacar de Providencia al último resorte del pinochetismo duro y en hacer collera en Santiago. Tras la debacle de los pronósticos, Zalaquett -caballerosamente- admitió su derrota y buenas noches los pastores. Labbé, de modo siempre grosero, machista a ultranza y cada vez más parecido al innombrable, también–por lo menos- admitió que había triunfado la “serpiente” Josefina. Y Sabat, no menos digno que Zalaquett, hizo lo propio esa noche. Noche revuelta en que pescadores de todos los partidos y colores salieron a buscar papeletas fantasmas. Es que había participado muy poca gente, punto clave que sembró la incertidumbre primero y estrechó luego los resultados hasta darlos vuelta en lugares como Ñuñoa. ¿Ñuñoa? Antes de la elección, sólo a algunos vecinos nos importaba que se fuera Sabat. Habiéndome informado de los candidatos iba a votar nulo, pero medité esa misma mañana y antes de entrar al Estadio Nacional me decidí por Maya Fernández. Sin ninguna esperanza. Como el grueso de esos centenares que dieron vuelta una elección que se había dado por perdida.
Para la rápida derecha los números no calzaban y Carlos Larraín, siempre muy liviano de sangre, lanzó la cifra de las papeletas que no habían sido contabilizadas y que Sabat ganaba por 30 votos. El germen de la presión política al Tribunal se expandió y rápidamente se sembró la duda sobre el triunfo de Maya Fernández. Los viejitos del Tricel dijeron que iban a contar los votos de nuevo. ¡De nuevo! Se terminaba así de ir al carajo el sistema de votaciones en Ñuñoa. Los mismos que habían declarado nula la mesa de Larraín ahora la iban a contar de nuevo junto con otras decenas de mesas. Como para darle validez, credibilidad y transparencia pública al proceso que ya estaba por las cuerdas.
Y Larraín tenía razón. Sabat ganó finalmente por 30 votos, sin validarse frente a los vecinos, y habiendo perdido toda credibilidad al subirse muy tarde al carro de una victoria orquestada entre gallos y medianoche. Dada la estrechez indudable, transparencia total sería llamar a votar de nuevo, ¿no? ¿Habrá cojones?
Fuente de fotografía


http://www.elquintopoder.cl/politica/nunoa-transparente/#comment-14256

La DC le suspendió la militancia a su ex tesorero detenido en una red de explotación infantil

15.11.2012 | El partido opositor condenó la red descubierta hoy por la PDI, en el centro de Santiago. Entre los cinco clientes detenidos está Diego Méndez Amor, quien además fue candidato a alcalde de Renca por la colectividad.

La Democracia Cristiana decidió congelar momentáneamente la militancia de Diego Méndez Amor, quien fue detenido esta tarde en un local del centro de Santiago, como cliente de una red de explotación infantil. La colectividad opositora condenó categóricamente el hecho.

Méndez fue tesorero de la Falange, además de candidato a alcalde por la comuna de Renca en 2004. 

El también ex rector del CFT Simón Bolivar, sería amigo de Juan Carlos Latorre, Eduardo Frei y José Miguel Insulza, según prensa.

En el operativo cayeron cinco personas, entre los que están el dibujante Guido Vallejo (Barrabases) y el productor musical Jaime Román (Cabaret Buslesque).


http://www.soychile.cl/Santiago/Sociedad/2012/11/15/134322/La-DC-le-suspendio-la-militancia-a-su-ex-tesorero-detenido-en-una-red-de-prostitucion-infantil.aspx?fb_ref=compartir_interna

Osorno: Ciudadanas argentinas son expulsadas por participar de una marcha mapuche en dicha ciudad.

Fotografía: Katherine Maldonado (RBB)



La semana pasada dos jóvenes argentinas, luego de participar de la marcha mapuche en Osorno contra las centrales hidroeléctricas, fueron llevadas hasta la Prefectura Provincial de Osorno de la PDI, según explicaron desde la institución para un control de identidad.

Luego de ese procedimiento quedaron citadas para este martes a firmar en el Prefectura, según explicó el Jefe de Extranjería Comisario Jorge Mondaca porque fueron descubiertos realizando actividades que no correspondía en su calidad de turistas, por lo que por decisión de la Intendencia de Los Lagos se decidió su expulsión del país.
El Jefe de extranjería explicó que las ciudadanas son dejadas por la PDI en el paso Internacional Cardenal Samore, donde son recibidas por personal de Gendarmería Argentina.
Finalmente recordar que la situación provocó conmoción entre los comuneros mapuche la semana pasada, pero ninguno acompañó este martes a las jóvenes argentinas.


http://prensagraficaenlacalle.blogspot.com.ar/2012/11/osorno-ciudadanas-argentinas-son.html

La Historia Oculta del Régimen Militar

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