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sábado, 17 de marzo de 2012

Chile país de desigualdades: El problema es que la riqueza y los ingresos están concentrados en unas pocas manos.


Por Cristina Prudant

La desigualdad en Chile es tan grande que es difícil pensar en siquiera acortar la brecha entre ricos y pobres. Y es que los más ricos concentran demasiada riqueza. Es así como los chilenos, durante demasiados años, hemos convivido con niveles de desigualdad muy grande. En el último tiempo ha surgido una preocupación por la inequidad y los investigadores se interesan por ella. Sin embargo, no son los gobiernos, ni los políticos los que demuestran preocupación por el tema sino que ha sido la sociedad la que ha reaccionado ante un hecho moralmente reprobable y se ha desbordado a las calles a exigir las mismas oportunidades para todos, sobre todo en Educación.
Que la inequidad o desigualdad sigue existiendo en Chile es algo que las personas aprecian más que nada en el diario vivir e incluso ahora con la moda de los realities también en la televisión que, sin quererlo, nos da cuenta de ello como ocurrió con el programa exhibido por TVN, con gran sintonía: "Adopta un famoso" en el cual la mediática Raquel Argandoña se instaló durante una semana en la casa de Marisol Alvarez, una mujer que vive muy pobre en la comuna de Estación Central. Es cartonera, vendedora de ferias, recicladora, con tres hijos que mantener y hay días en que no gana un sólo peso.

Un duro contraste con la realidad que vive la Argandoña, que se puede dar el lujo de comprar una cartera Louis Viutton de un millón 400 mil pesos. Cifra que le podría servir a Marisol para iniciar un pequeño negocio para tratar de sobrevivir en mejores condiciones.

Sin embargo, la realidad de lo que es la desigualdad en Chile va mucho más allá de los grandes sueldos que ganan los "famosos" que les permite tener un buen pasar. Es mucho más grande que creer que la inequidad se expresa en aquel que tiene una casa en un barrio acomodado y el que vive en una población, pero la verdad es que muchos ni se imaginan lo que es.

Hablar de desigualdad en serio es pensar en los pocos que controlan la riqueza en este país, que están en negocios que les generan enormes ganancias. El problema tiene que ver con esos directivos de empresas que han hecho pingües negocios con la gente, de los cuales los ejecutivos de La polar solamente constituyen sólo una expresión.

Unos pocos concentran la riqueza

En diálogo con Cambio21el sociólogo, Omar Aguilar, señaló que en Chile hay un núcleo duro de riqueza , es decir "un pequeño número, una pequeña fracción de la población que es, extremadamente rica, que pueden ser cuatro familias ( Los Matte, los Luksic, Horst Paulmann y Sebastián Piñera ) o como calculó la gente de la Fundación Sol, que estimó que eran algo así como 40 mil personas en el país. El punto es que, mucho más allá de las cifras, se trata de un reducido número de individuos que concentran la riqueza y los ingresos en este país y que constituyen esta suerte de núcleo duro de la riqueza".

Y a su juicio "pretender modificar la distribución pasa, necesariamente por distribuir aquello que, justamente ese grupo monopoliza, detenta, legítimamente y, claro, que los ampara el derecho de propiedad y todo eso. En ese sentido constituye un problema bien relevante desde el punto de vista de la política pública porque esta es una economía que tiende a generar esas formas de monopolización y eso se ve en distintos ámbitos de la economía".

Tampoco el problema es tanto la diferencia entre el decil más rico y el más pobre, vale decir el 10% más rico y el 10% más pobre de la población porque, según el sociólogo de la Universidad Alberto Hurtado, "lo que ocurre es que la concentración del ingreso se sitúa en los niveles más altos, es decir, no el 10% más rico, ni tampoco probablemente en el 5% más rico, sino que en el 1% y si uno desagrega todavía más, probablemente sea más evidente aún la concentración de la riqueza".

¿Qué es lo que significa esto?. Aguilar lo explica: "Que si uno excluyera de la comparación, del análisis a ese pequeño grupo de los más ricos, tanto del punto de vista de los ingresos como de la riqueza, lo que obtendría sería una sociedad en el fondo o una distribución, que no resulta tan desigualdad como no lo es cuando son incluidos estos más ricos. En el fondo lo que indica, simplemente es que en realidad las diferencias entre el 10% más pobre y el 10%, que se ubican, no entre los más ricos sino justamente en el decil 9, esa diferencia no es tan grande. Lo es cuando se incorpora el decil más rico, pero lo es básicamente por lo que representan dentro de ese decil esas pocas familias que concentran la riqueza y el ingreso. Entonces, en ese sentido el problema de la distribución en Chile es la alta concentración que ellos tienen".

En opinión de Aguilar "la conciencia moral de la sociedad hoy parece no tolerar niveles de desigualdad que, probablemente hace 50 años o 100 años resultaban absolutamente tolerables, normales , nadie se escandalizaba. Lo que pasó con las nanas de Chicureo pasó a ser un escándalo, no porque haya más desigualdad necesariamente, sino que es porque, vale decir, la conciencia moral en la sociedad, la propia estructura jurídica tiende a este reconocimiento de la condición de igualdad que tenemos todos los individuos y nuestra condición de ciudadanos y frente a eso es que estos niveles aparece como problemático".

Para el investigador del Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural, Julio Berdegué, la desigualdad en Chile "se mide poco y se mide mal". En su opinión, la inequidad "no ha sido un tema de alta prioridad en la agenda pública, incluso durante los gobiernos de la Concertación, que dieron bastante importancia al tema de la pobreza, que está emparentado con la desigualdad pero que es diferente. Entonces, en Chile se mide muy poco y se mide mal".

En cuanto a una nueva reforma tributaria para solucionar algunos problema sociales, el investigador puntualizó: "Yo diría que es imposible pensar que Chile puede resolver los problemas de desigualdad que tiene sin que el Estado obtenga recursos adicionales para enfrentar algunos de los rezagos más significativos. Es decir, sin reforma tributaria desde luego yo no sé por qué se puede llegar a una situación de más equidad. Ahora, también es clave y se discute muy poco saber en qué se van a usar esos eventuales recursos de una nueva reforma tributaria. En Chile hay muchas desigualdades. ¿En qué se van a usar?. El hecho que haya una reforma tributaria por si misma no garantiza que detrás de ella va a venir una estrategia y una política que busque una mayor equidad en el país, en estas distintas dimensiones".

Sobre la concentración de la riqueza, Berdegué, precisó que " la desigualdad de ingreso en Chile es de alto índice y se debe fundamentalmente a que hay un grupo muy pequeñito de chilenos que tiene una gigantesca proporción del ingreso y de la riqueza del país. Es decir, hay otros países que tienen grandes desigualdades porque los pobres están muy mal, aunque los ricos no sean tan ricos. En Chile la desigualdad se debe a que los ricos son extraordinariamente ricos. La familia más importante es la Luksic, Paulmann y su familia, los Matte y el menos rico de estos extraordinariamente ricos es el presidente Piñera".

Las distintas dimensiones de la desigualdad

A juicio del sociólogo, Omar Aguilar, la desigualdad se expresa en distintos planos. 
"Hay una desigualdad que obviamente, es material, Que tiene que ver no sólo con el ingreso, este es quizás la manera más directa y más simple de ver este problema en Chile, efectivamente cómo se distribuyen los ingresos y sabemos que Chile tiene una de las peores distribuciones de ingresos. Pero hay una dimensión también material de la desigualdad que no siempre aparece en las primeras planas ni tampoco en la discusión pública, que es la distribución desigual de la riqueza que es muy grande. Es decir, cómo se distribuyen las riquezas mineras, naturales y otras".

Según Aguilar los gobiernos tratan de resolver el problema de la distribución del ingreso con mejoras salariales o con políticas sociales. Sin embargo, eso nada tiene que ver con la distribución de la riqueza. "Tomar medidas redistributivas significaría que, probablemente no hayan condiciones políticas para ello porque implicarían expropiaciones, activos, etc y eso no parece estar en la agenda".

La otra dimensión de la desigualdad es la simbólica, dice Aguilar, en la que se distribuye desigualmente el prestigio o el reconocimiento que socialmente no se le da a determinados grupos de individuos. "Hay clases y estratos en este país que cuentan con más prestigio que otros, que se expresa en prácticas que como sociedad solemos condenar como el clasismo", explica el sociólogo.

Además, agrega otra dimensión de la inequidad, que es tanto material como simbólica, que es la distribución del poder. "La capacidad de influir en la toma de decisiones a distintos niveles, lo que está generando un cierto malestar en la sociedad", dice Aguilar.

Desigualdad regional y territorial

También Julio Berdegué, investigador del Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural coincide en que la desigualdad tiene muchas formas. En su opinión, existe la desigualdad de género, étnica, de egresos, regionales o territoriales.
"En Chile, en algunas de ellas se comienzan a ver algunas muy modestas mejoras, particularmente en los ingresos, que mejora muy ligeramente a partir de 2005 y se debe básicamente a los programas sociales. Pero sigue siendo un país con concentración del ingreso que lo coloca en los peores lugares a nivel mundial y en América Latina", sentenció el investigador a Cambio21 .

Berdegué considera que ha habido avances en otras inequidades como en diversos aspectos de acceso a servicios como educación, agua potable, electricidad. "En cuanto a servicios básicos podríamos decir que hay un gran avance, no así en el tema de igualdad en cuanto a la calidad de la educación, que ha sido fuertemente abordado y eso se nota en las pruebas Simce y PSU" dijo Berdegué.

Sin embargo, para este analista, hay una dimensión en la cual no se piensa como que es un problema de desigualdad que es el tema, hoy puesto en el tapete de manera arrolladora por la comunidad de Aysén, que es la desigualdad territorial.
"El problema de las regiones lo vemos como descentralización del gobierno, que los servicios públicos se centralicen, igual como la toma de decisiones, lo que es muy importante. Pero hay una dimensión de esto que normalmente no se discute que es la desigualdad territorial, en oportunidades económicas, conectividad, poder político entre las distintas regiones y además, entre los territorios del país. La verdad que respecto a esto nosotros no tenemos ninguna evidencia de que se haya reducido significativamente en los últimos 15 o 20 años, más bien tenemos mucha evidencia de que tenemos un proceso de polarización creciente entre algunas pocas regiones o territorios de estas que les está yendo muy bién, que son competitivos, que avanzan y muchos otros territorios que se van quedando tremendamente, rezagados".

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